Dinero, crédito y banca (video)

25/08/2014

Dinero, crédito y banca, ponencia en la IX Universidad de Verano del Instituto Juan de Mariana.


Recopilación de artículos sobre dinero, crédito, banca y finanzas (nueva actualización)

28/05/2013

La banca con reserva fraccionaria (o aquí)

Asientos reservados

Dinero, deuda, banca y reserva fraccionaria

Producción, preservación e intercambio de valor: los intermediarios

Producción, preservación e intercambio de valor: el dinero

Servicios e información no pueden ser dinero

El dinero mercancía

Dinero, unidad de cuenta y cálculo económico

El dinero como institución evolutiva

La producción de dinero

Problemas del dinero mercancía

Dinero y deuda

Nociones básicas de finanzas

Plazos, coste y riesgo del crédito

Dinero, deuda y banca

Banca, pagos y finanzas

El dinero interno bancario

La estabilidad de la banca

Dinero, finanzas y economía: (I) el mercado libre

Dinero, finanzas y economía: (y II) la intervención estatal

Crisis: dinero, crédito, banca, Estado

El descalce de plazos y riesgos (1)

El descalce de plazos y riesgos (y 2)

Bitcoin (I)

Bitcoin (II)

Bitcoin (y III)

Deuda, interés y descuento

– En Libre Mercado:

El riesgo de la deuda pública


La escabrosa historia de amor entre la banca y el estado (video)

25/03/2013

Video de la conferencia “La escabrosa historia de amor entre la banca y el estado” en el Instituto Juan de Mariana.

No se ve la presentación que utilicé. Sí se ve aquí.


Conferencia en el IJM: La escabrosa historia de amor entre la banca y el Estado

29/01/2013

Conferencia en el Instituto Juan de Mariana: La escabrosa historia de amor entre la banca y el Estado

Sábado, 16/02/2013, 20:00

Francisco Capella analizará la forma en que la actividad de la banca, el Estado, el dinero y el crédito participan en la gestación de los ciclos económicos. Además, defenderá la práctica de la reserva fraccionaria y denunciará el descalce de plazos y riesgos, las leyes de curso legal forzoso, los bancos centrales y los fondos de garantía de depósitos como culpables de las crisis y las recesiones económicas.

Ver un aperitivo.


Banca y estado: una historia de amor (video), Paco Capella en TEDx Canarias 2012

29/01/2013

Banca y estado: una historia de amor (video), Paco Capella en TEDx Canarias 2012.


El descalce de plazos y riesgos (y 2)

28/12/2012

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

El descalce de plazos y riesgos y la reserva fraccionaria de los bancos no son lo mismo, ni son equivalentes, ni un caso particular uno del otro, y es un grave error confundirlos. Es posible no tener ninguno de los dos, tener reserva fraccionaria sin descalce de plazos, tener descalce de plazos sin reserva fraccionaria, o tener ambos.

Los bancos no son almacenes de dinero. Las analogías con garajes (o silos, o depósitos) en los que los clientes “depositan” coches (u otras mercancías) para su guarda y custodia son profundamente erróneas: las promesas de entrega de coches (que además no son bienes fungibles) no circulan (no sirven como medio de transporte), mientras que las promesas fiables de entrega de dinero sí circulan (sirven como medio de pago, como sustitutos o complementos monetarios); los coches no aparecen en el balance de un garaje, igual que los objetos depositados en las cajas de seguridad de los clientes no aparecen en el balance del banco.

Un préstamo no tiene por qué tener un plazo o fecha de terminación cerrado y fijado de antemano. Un depósito bancario a la vista es un préstamo cuya terminación queda abierta y a discreción del depositante: es un préstamo vigente hasta que el depositante reclame su devolución; también podría entenderse como un préstamo a muy corto plazo (segundos, minutos) con renovación automática salvo que el prestamista exprese lo contrario. Los depósitos a la vista por lo general son sólo parcialmente a la vista: suelen incluir restricciones o límites sobre las cantidades que pueden retirarse inmediatamente; para retiradas de efectivo de cantidades grandes es necesario preavisar al banco con cierto tiempo.

La reserva fraccionaria (que no es ningún privilegio estatal, ni una estafa o engaño) no causa el ciclo económico de origen financiero; ni siquiera causa necesariamente inflación. El descalce de plazos y riesgos y el deterioro de la liquidez sí que originan las expansiones crediticias insostenibles.

La reserva fraccionaria sólo tiene sentido si existen depósitos a la vista y/o billetes en el pasivo de un banco, y consiste en no tener toda la cantidad de los depósitos y billetes respaldada al cien por cien por reservas monetarias (de dinero en efectivo) en el activo; en un banco prudente el respaldo consiste en activos líquidos, que pueden venderse sin pérdida rápidamente en cualquier momento.

Un banco puede tener una reserva cien por cien de sus depósitos a la vista y billetes, pero practicar el descalce de plazos con otros elementos de su pasivo (depósitos a plazo, letras, bonos) y activo (préstamos del banco, acciones). Algunas entidades financieras no tienen depósitos a la vista (banca en la sombra, banca de inversión), por lo cual el concepto de reserva fraccionaria no tiene sentido, pero pueden practicar el descalce de plazos y riesgos (pasivo de repos a muy corto plazo, y activos a más largo plazo y con mayor riesgo).

Un banco normal tiene reserva fraccionaria: los depósitos a la vista y los billetes están respaldados por activos líquidos (si el banco es prudente), pero no en su totalidad por dinero. El banco puede no tener descalce de plazos, si sus activos se corresponden en cantidades y plazos con sus pasivos: el pasivo a la vista está respaldado por activo a la vista (préstamos a la vista cuya devolución es exigible en cualquier momento). Un banco prudente puede tener un ligero descalce de plazos si respalda sus pasivos a la vista con activos muy seguros a muy corto plazo (como las letras comerciales a muy corto plazo, reales y autoliquidables, con diferentes vencimientos); además ese descalce podría compensarse con descalces inversos en otros elementos del balance.

El banco imprudente descalza plazos y riesgos de forma masiva, con o sin reserva fraccionaria. El descalce de plazos y riesgos no es algo que la banca haya hecho siempre, o no es algo que haya hecho siempre con la misma intensidad, imprudencia e irresponsabilidad: ser un banco no implica descalzar plazos y riesgos.

El descalce de plazos no significa que el dinero que recibo hoy al vender algo puedo usarlo en el futuro con el mismo poder adquisitivo para comprar algo: eso es la estabilidad del valor del dinero. Sólo tiene sentido hablar de descalce de plazos y riesgos si hay un desajuste temporal y de riesgos entre un pasivo y un activo: es algo que no es exclusivo de la banca, pero es especialmente importante en ella por su rol de intermediación financiera y su nivel de apalancamiento (financiación con recursos ajenos frente a fondos propios).

Dos deudas del mismo plazo pueden tener riesgos diferentes. Pero dado un préstamo, incrementar el plazo necesariamente incrementa el riesgo: el precio (valor presente) de la deuda a más largo plazo es más sensible a cambios en los tipos de interés, es más volátil (ver matemáticas financieras para las fórmulas que relacionan tipo de interés y precio de la deuda); el futuro más lejano es más incierto; y mayor plazo implica mayor probabilidad de quiebra en algún momento.

El descalce de plazos aplana la curva de tipos y distorsiona o elimina la valiosa información que esta proporciona sobre preferencias temporales a distintos plazos y percepción del riesgo en los mercados: baja los tipos de interés a largo plazo (facilita la inversión a largo plazo pero desincentiva el ahorro a largo plazo) y sube los tipos de interés a corto plazo.

El descalce de plazos y riesgos no es la única fuente posible de problemas financieros. El riesgo de crédito (que el préstamo no se devuelva en las cantidades de principal más interés y plazos pactados) existe siempre: el banco debe examinar la solvencia del prestatario y puede equivocarse; pero si no hay descalce de plazos y riesgos y burbuja crediticia, los riesgos están en principio descorrelacionados entre sí. El descalce generalizado de plazos y riesgos incrementa el riesgo de crédito y correlaciona todos los riesgos entre sí, porque todos son resultado, al menos en parte, de la misma burbuja crediticia.

El riesgo de tipo de interés es la posibilidad de que cambios en los tipos de interés causen problemas a una entidad financiera porque reciba menos por sus activos o pague más por sus pasivos. Para un banco que descalza plazos este riesgo se reduce si en su activo el préstamo a largo plazo no es a tipo de interés fijo sino variable (se ajusta automáticamente al tipo al que se renueva la deuda a corto plazo). Pero cuando los tipos de interés ajustables sean bajos probablemente habrá una expansión crediticia, y en la crisis, cuando el tipo de interés a corto plazo se incremente, muchos prestatarios no podrán asumir los mayores pagos; además el banco puede ofrecer unos tipos iniciales especialmente bajos para atraer clientes incautos que no evalúan bien su capacidad de pagar tipos mayores en el futuro. Comprometerse a ajustar el tipo de interés no asegura que este realmente se pague: se transforma el riesgo de tipo de interés en riesgo de crédito.

Los bancos parecen crear dinero de la nada: pero los bancos no crean dinero en sentido estricto, sino sus propias promesas de entrega de dinero que suelen aceptarse como medio de pago si el banco es solvente (o si la legislación así lo decreta de forma coactiva) y por lo tanto son sustitutos o complementos monetarios; y la generación por un banco de promesas de pago no se hace de la nada, sino respaldada por algún activo (la deuda del prestatario y sus garantías).

Un banco que descalza plazos puede (y suele) conceder un préstamo sin recibir ni dar dinero, simplemente mediante apuntes contables (al menos en principio): no hace falta recibir un depósito primero y después hacer un préstamo; el banco incrementa su balance al entregar una promesa de pago a la vista al prestatario (haber en la cuenta del prestatario, pasivo del banco), y a cambio recibe unas promesas de pago futuras (debe en la cuenta del prestatario, activo del banco). No es un proceso simétrico porque los plazos de las promesas de pago son muy diferentes. El crecimiento del balance no es gratuito, ya que el banco ha reducido su liquidez y solvencia (lo cual no puede hacer de forma indefinida). La capacidad de conceder préstamos de un banco está limitada por su liquidez (menor cuanto cuanto mayor sea su descalce de plazos y riesgos) y su capitalización (a mayor apalancamiento, menor capacidad de absorber pérdidas).

Como lo normal es que quien pide un préstamo lo utilice de inmediato, el prestamista utilizará su poder de compra y transferirá ese dinero recibido (en realidad promesas de entrega de dinero) a otro agente: este puede operar con el mismo banco (y entonces el banco sólo redistribuye su pasivo), con otro banco (y entonces el banco sufrirá pérdida de reservas en la cámara de compensación interbancaria a menos que haya otras operaciones de sentido contrario), o sacando el dinero base del sistema bancario (reduciendo sus reservas globales).

El descalce de plazos no es una práctica contable: es una práctica financiera que se refleja en la contabilidad. El análisis contable tiene un problema de indeterminación de ciertos valores: algunos pasivos están determinados, se sabe cuánto se debe (salvo que se aplique algún tipo de interés variable) y cuándo; respecto a los pasivos a la vista, o en general a la deuda con opción de reclamación en cualquier momento, se sabe cuánto se debe pero no cuándo; los activos están por lo general indeterminados, ya que no se sabe con certeza si realmente se va a cobrar en plazo (riesgo de crédito) o cuánto puede obtenerse por ellos si hay que venderlos en un momento dado para obtener liquidez (riesgo de mercado).

Los bancos gestionan su pasivo y su activo y pueden protegerse mediante distintos derivados, coberturas o titulizaciones (sacando activos de su balance, traspasándoselos a otros agentes). Un banco puede conceder hipotecas y luego vender cédulas hipotecarias que invierten (aunque posiblemente no es su totalidad) el descalce de plazos previo. Los riesgos de crédito pueden reducirse mediante cláusulas restrictivas que reduzcan la exposición a riesgos del prestatario, contratos de seguros de impago, o colateral dinámico (garantías adaptables a incrementos del riesgo). Las crisis bancarias demuestran que la gestión de riesgos de los bancos puede ser muy defectuosa.

Una presunta ventaja de la deuda a corto plazo es que los acreedores pueden controlar al deudor mediante la amenaza de la no renovación de la deuda: pero si se realmente se corta la financiación el sistema se derrumba. Un banco que descalza plazos depende de forma muy sensible de que sus depositantes le renueven sistemáticamente su financiación; esto es algo imposible de garantizar con certeza y los riesgos de retirada de depósitos no son fenómenos aleatorios descorrelacionados entre sí (la desconfianza suele ser generalizada y con bucles de realimentación positiva). El descalce de plazos puede “funcionar” de forma parasitaria si el Estado protege a la banca, si ante las crisis aplica represión financiera (corralitos, vacaciones bancarias, ahorro forzado, engaños de los fondos de garantía de depósitos) o la refinancia de forma sistemática a costa de los contribuyentes (impuestos) o de los tenedores de dinero (inflación).

Un sistema complejo adaptativo evoluciona y se hace sistemáticamente resistente y robusto mediante la eliminación de fracasos parciales (quiebras empresariales que permiten aprender de los errores cometidos) y la retención de las innovaciones exitosas. Los sistemas perfectos son imposibles: la ausencia total de fallos en un sistema durante un tiempo prolongado puede deberse a su ocultación o a su incubación progresiva. Lo que desata el estallido de una burbuja crediticia es una causa próxima, pero la causa última de los problemas es la fragilidad del sistema financiero, que se destruye de forma catastrófica y sorprendente por pequeñas perturbaciones en vez de adaptarse de forma gradual y continua.

El descalce de plazos y riesgos no es un engaño socialmente beneficioso, y la opacidad bancaria no es ninguna virtud. Los bancos no son sabios benevolentes que obligan o engañan a la gente para que asuma riesgos que, aunque no quieran, les convienen: esos riesgos excesivos ni los quieren ni les convienen. Para conseguir más inversores dispuestos a asumir más riesgos no hay más que incrementar la recompensa (el tipo de interés). Existe ahorro a largo plazo (como los planes de pensiones) para proyectos a largo plazo. Financiarse con deuda no es la única opción: también existen las acciones o fondos propios.

Una corrida bancaria no es un ejemplo de racionalidad individual pero irracionalidad colectiva (fallo de mercado): no es una reacción histérica de los depositantes contra la cual deben ser protegidos; es una respuesta racional a la merecida pérdida de confianza en la banca (lo irracional es prestar sistemáticamente a un insolvente).

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28/12/2012

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El descalce de plazos y riesgos (1)

El descalce de plazos y riesgos (y 2)

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