Tonterías selectas de Jorge Tamames: Gobernar a ritmo de cambio

04/12/2019

Tonterías selectas de Jorge Tamames: Gobernar a ritmo de cambio

Sobre Karl Polanyi y La gran transformación.

El problema es que tierra, trabajo y dinero constituyen “mercancías ficticias”, imposibles de comercializar sin la imposición de un entramado legal represivo. Sostener esta ficción hace del liberalismo una “utopía austera”, dependiente de la coerción estatal y en última instancia insostenible. El apego de la era victoriana a esta fórmula —expresada en la institución del patrón oro— la arrastró a su destrucción tras dos guerras mundiales…

La emergencia climática, las reivindicaciones de trabajadores precarios y la crisis del euro expresan hasta qué punto tierra, trabajo y dinero siguen siendo conceptos políticos antes que comerciales. Luchas por el derecho a la vivienda en España o la sanidad en EE UU muestran la tensión que genera delegar aspectos fundamentales de nuestra existencia a las leyes de oferta y demanda. En 2011, cuando los indignados protestaron bajo lemas como “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, recibieron un respaldo social abrumador. La incapacidad o falta de voluntad para responder a este doble movimiento guarda relación con la inestabilidad; también con la deriva coercitiva iniciada entonces. La ley mordaza y el recrudecimiento de la legislación antiterrorista son ejemplos.

La gran transformación enlaza una crítica al liberalismo económico con una teoría de cambio social, por lo que combina fortaleza teórica con un mensaje rotundo. No es el socialismo, sino el proyecto de la derecha libertaria el que termina revelándose como un cuento de hadas peligroso.

… las crisis económicas a menudo se perciben como catástrofes culturales: sacuden los cimientos del mundo tradicional y dejan a sectores de la población en busca de respuestas más o menos coherentes a la utopía austera del mercado.

“La esencia del progreso económico”, escribió Polanyi, “es obtener mejoras a cambio de trastorno social”. Atravesamos otra época de grandes transformaciones, en la que urge gobernar el ritmo del cambio y adaptarlo a las necesidades de nuestras sociedades. He aquí una enseñanza que un conservadurismo inteligente, consciente de que la mercantilización amenaza la pervivencia de los lazos sociales que valora, debiera ser capaz de aprehender. Mientras, es el centroizquierda, que renunció a la visión de Polanyi cuando abrazó la tercera vía, el que necesita redescubrir la vigencia de su pensamiento.


Tonterías selectas de Daniela Eltit: Directo a los ojos

01/12/2019

Tonterías selectas de Daniela Eltit: Directo a los ojos

Las protestas en Chile son una respuesta contra la maquinaria invasiva del neoliberalismo

… esa desigualdad siempre creciente invisibilizó a millones de ciudadanos empujados hasta la periferia, donde la gran tarea era sobrevivir a un modelo salvaje. La vida chilena se sostiene a crédito porque para un segmento importante de personas, el endeudamiento y sus abusivos intereses les permite acceder a la comida y a los medicamentos.

… Actualmente, la acumulación de riqueza en manos de unos pocos dueños del mundo, es asombrosa. En Chile también se acumula con la misma obsesión. Se trata, pienso, de una especie de mal de Diógenes donde el dinero se reproduce por toneladas al interior de una bóveda de platino que se incrementa por el sacrificio de millones de cuerpos trabajadores y la depredación insaciable del territorio. Los economistas locales apuestan al crecimiento, ¿para quiénes? Hay que pensar que, en Chile, el 1% acumula una riqueza equivalente a más de cinco millones de trabajadores. Son cifras, lo sé, pero abrumadoras, porque se trata de vidas concretas, de penurias concretas, de un sistema aterrador. Un sistema que consiguió por décadas la eliminación del nosotros como signo comunitario, imponiendo un yo competitivo preocupado solo de escalar.

… La irrupción del movimiento feminista del siglo XXI reclamaba igualdad y consideraba al aparato neoliberal como una forma extractivista del cuerpo de la mujer, sometida no solo a la diferencia salarial, sino también a realizar dobles o triples tareas impagas.


Tonterías selectas de Rossend Doménech, gastrónomo y periodista

01/12/2019

Tonterías selectas de Rossend Doménech, gastrónomo y periodista: “La mayoría de los alimentos están envenenados y provocan una muerte lenta”

Creo que la mayoría de los alimentos que encontramos en las tiendas estándar -en los supermercados, hipermercados, grandes superficies…- está envenenado. Los envenenan para empezar en los campos, donde les ponen los fertilizantes, insecticidas, pesticidas, herbicidas y todo eso. Y siguen envenenándoles en los procesos industriales de tratamiento de los alimentos. Esos alimentos envenenados provocan una muerte lenta. Además intuyo que existe una especie de circuito cerrado que va desde las semillas hasta las medicinas, fármacos para curar enfermedades que se han producido por vegetales tratados con todas esas porquerías. Si una alcachofa matara de golpe, se prohibiría y punto. Pero los alimentos envenenados matan lentamente, y eso engorda a toda la industria farmacéutica, engorda los hospitales, encarece la sanidad pública. Yo me pregunto: ¿por qué la gente no dedica más tiempo a buscar comida? “No tengo tiempo”, suelen decir. Si no tienes tiempo de buscar alimentos de calidad enfermarás.

… El 40% de los cánceres está producido por las porquerías que hay en los alimentos que ingerimos.

P: … la televisión está desde hace años repleta de programas de cocina. Tengo entendido que usted aboga por que se prohíban dichos programas. ¿Por qué?

Porque hacen más mal que bien, porque no son educativos, no enseñan a comer sano. Yo he visto algunos de esos programas y utilizan materias primas que no tienen ninguna calidad. Les interesa sólo la presentación, el aspecto de un plato. No les interesa la materia prima, no se plantean nunca su calidad. Nunca.

… si supiéramos lo que llevan muchos alimentos no los compraríamos y se hundiría el negocio.

… esos pimientos son todos idénticos, porque a través del gota a gota han recibido la misma cantidad de agua, de alimento, de vitaminas… Y eso va a en contra de la diversidad biológica. Uno va a ciertos pueblos de Navarra, de Sicilia y de Galicia y se encuentra unos pimientos increíblemente buenos. Son buenos porque han nacido en lugares distintos, han chupado de la Tierra cantidades distintas de lo que necesitan, mientras que en el invernadero todos los pimientos comen exactamente lo mismo en el desayuno, comida, merienda y cena. Los pimientos de invernadero no sólo son todos idénticos sino que contribuyen a que desaparezca el pimiento de Navarra, el de Galicia y el de Sicilia, y contra eso hay que luchar.

… En Noruega han enterrado un banco de semillas de todo el mundo por si hay un cataclismo. Está muy bien, pero eso lo han hecho una docena de multimillonarios del mundo. Tienen debajo del hielo polar ártico semillas de más o menos de todo lo que existe hoy en la Tierra. Pero eso no es de todos, es de esa docena de personas.

… las empresas que antes fabricaban armas ahora fabrican el arma de todas las armas: los alimentos.


Tonterías selectas: Un violador en tu camino, de Las Tesis

01/12/2019

Un violador en tu camino, de Las Tesis (Dafne Valdés, Paula Cometa, Sibila Sotomayor y Lea Cáceres), inspiradas por textos de la escritora, antropóloga y feminista Rita Segato.

El patriarcado es un juez
que nos juzga por nacer
y nuestro castigo
es la violencia que no ves.

El patriarcado es un juez
que nos juzga por nacer
y nuestro castigo
es la violencia que no ves.

Es feminicidio
Impunidad para el asesino
Es la desaparición
Es la violación

Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía
Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía
Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía
Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía

El violador eras tú
El violador eres tú

Son los pacos (policías)
Los jueces
El Estado
El presidente

El estado opresor es un macho violador
El estado opresor es un macho violador

El violador eras tú
El violador eres tú

Duerme tranquila niña inocente, sin preocuparte del bandolero, que por tus sueños dulce y sonriente vela tu amante carabinero.

El violador eres tú
El violador eres tú
El violador eres tú
El violador eres tú


Tonterías selectas de Rafael Navarro De Castro: El precio justo de la sangría demográfica

29/11/2019

Tonterías selectas de Rafael Navarro De Castro

El precio justo de la sangría demográfica

… esta forma de vivir y de sentir, tal vez un poco primaria vista desde el siglo XXI, ha hecho posible las ciudades y ha alimentado al mundo durante milenios. Bastarían un poco de reconocimiento y un poco de respeto para asegurar su subsistencia.

esta forma de vivir y de sentir, tal vez un poco primaria vista desde el siglo XXI, ha hecho posible las ciudades y ha alimentado al mundo durante milenios. Bastarían un poco de reconocimiento y un poco de respeto para asegurar su subsistencia.

Podríamos sobrevivir sin abogados, sin notarios y hasta sin jueces. Saldríamos adelante sin periodistas, banqueros o pilotos de aviación. Pero no duraríamos ni dos semanas sin el campo, es decir, sin los agricultores y ganaderos que producen nuestros alimentos. ¿Por qué entonces estas profesiones están en el peldaño más bajo del reconocimiento social? ¿Es que en este país no se come? Pues unos más y otros menos, unos mejor y otros peor, pero todos nos alimentamos cada día por la cuenta que nos trae. Basta acercarse a cualquier supermercado un sábado por la tarde, basta un vistazo rápido a esas colas y a esos carritos rebosantes, para comprender que la alimentación es un negocio, y no precisamente en decadencia, en esta sociedad sobrealimentada. El problema es que los beneficios, que no son pocos, se quedan por todas partes menos en las tierras de labor. Si los lineales están llenos de frutas y verduras, de carnes y pescados, de lácteos y cereales, es porque en algún lugar ignoto, y cada vez más despoblado, alguien se ha partido el lomo para arrancarle a la tierra esos manjares. Y la cuestión no es que ese alguien no tenga banda ancha o una atención sanitaria en condiciones, que también, la cuestión es que trabaja a cambio de miserias que es lo que se le ofrece por los frutos de sus fatigas. Son las multinacionales de la alimentación y las grandes superficies, ante la pasividad de las autoridades competentes y de la ciudadanía, las que imponen a los agricultores y ganaderos unos precios ridículos y abusivos que apenas cubren los costes de producción. Unos precios, por otra parte, que no representan más que una menguada fracción de lo que paga el consumidor cuando sale por la caja. ¿Adónde va a parar la diferencia?

En la sociedad del bienestar, cada día más amenazada, aún se impone el convencimiento de que hay cosas demasiado importantes como para dejarlas en manos de la empresa privada. Estamos orgullosos de nuestra educación y sanidad públicas y casi nadie cuestiona su necesidad. ¿Pero hay algo más importante para el bienestar que la alimentación? ¿Por qué la abandonamos entonces al capricho del mercado y sus especuladores? La ley de la oferta y la demanda, obsesionada por el máximo beneficio, no quiere saber nada de la dignidad de los pueblos, la calidad de los productos, el respeto al medio ambiente o la salud de los consumidores. Y así nos va, claro. El fenómeno se repite a lo largo y ancho del castigado planeta. Sus consecuencias, variopintas y fatales, no caben en estas líneas. La despoblación, el asunto que nos ocupa, es solo la más evidente. Las pequeñas y medianas explotaciones tienen que echar las trancas. Las grandes se industrializan. Se resienten los salarios y las condiciones laborales. Se perpetúa la explotación y la economía sumergida. El relevo generacional es impensable. Los jóvenes, aunque sean de pueblo, no son tan tontos como para aceptar esta extorsión y estas penalidades. Es cierto que muchos se marchan atraídos por la ciudad y sus oropeles, pero también lo es que otros tantos se quedarían en sus comarcas, orgullosos de su tierra, si hubiese forma humana de sobrevivir.

La sangría demográfica no se detendrá mientras el precio justo no sea otra cosa que un viejo programa televisivo de entretenimiento. Se trataba de un concurso en el que los participantes tenían que acertar el precio de las cosas. En los campos jugamos a eso todas las temporadas. ¿A cuánto nos pagarán el kilo de naranjas, de almendras o de espárragos? ¿Qué recibiremos por la leche, el trigo o el aceite? De acertar estas adivinanzas no depende un premio fabuloso sino penurias. La viabilidad de los pueblos no pasa solo por mejores comunicaciones, equipamientos o servicios, demandas legítimas y necesarias, sino por aceptarlos tal y como son, reconocerles sus méritos y remunerar con justeza sus esfuerzos.


Capital e ideología: aciertos y errores de Piketty, de Jean Pisany-Ferry

26/11/2019

Más bien errores.

Capital e ideología: aciertos y errores de Piketty, de Jean Pisany-Ferry

… desde el punto de vista de las políticas públicas, la última parte, donde el autor propone una agenda de justicia social, es profundamente cuestionable.

… La desigualdad de riqueza, la desigualdad de renta, la desigualdad en el acceso a bienes esenciales como la educación y la sanidad han alcanzado niveles tan altos que no pueden solucionarse mediante pequeños ajustes en el margen, como se suele defender en los debates políticos.

La audaz agenda de Piketty se basa en tres pilares principales. El primero es el empoderamiento de los empleados a través de una reforma radical de la gobernanza corporativa; el segundo es una masiva redistribución de la riqueza y la renta a través de una reparación del sistema fiscal; el tercero, que solo se aplica a Europa, es moverse hacia un federalismo transnacional. Hay buenas razones para tenerlos en cuenta, pero también son muy problemáticos.

… Piketty … reivindica dar a los empleados la mitad de los puestos en los consejos de grandes empresas y limitar los derechos de voto de los accionistas reteniendo más del 10% del capital de la empresa.

… Piketty … ve el problema exclusivamente desde un punto de vista distributivo. Si sus reformas pueden conducir a una mayor eficiencia social, fomentar la innovación o reducir la obsesión con el corto plazo de las empresas es algo que está fuera de su enfoque. Piketty ve el capitalismo principalmente como una maquinaria de acumulación de riqueza, no como un impulsor de transformaciones económicas.

… La combinación que propone Piketty de un impuesto al patrimonio confiscatorio, un impuesto de sucesiones muy progresivo y un impuesto sobre la renta también muy progresivo va mucho más allá. Lo que implica es el fin de la propiedad del capital tal y como la conocemos.

De nuevo, no hay nada malo en romper tabúes y en proponer reformas fundamentales de la propiedad de capital. Pero con la condición de que se tengan en cuenta las repercusiones. El desdén aparente de Piketty por las repercusiones de sus propuestas es asombroso. No tiene en cuenta las consecuencias en las tasas de ahorro, el comportamiento de los inversores o la innovación. En la cuestión de la gobernanza corporativa, solo le interesa la distribución. Mientras que el uso repetido del concepto “capital” en el título de sus libros es una referencia innegable a Karl Marx, a Piketty no le interesa casi nada el lado de la producción. El capital, para él, no significa más que la riqueza.

… En las tres cuestiones –gobernanza corporativa, impuestos y gobernanza europea–, las propuestas de Piketty, por lo tanto, plantean muchas preguntas que no es capaz de responder. De hecho, ni siquiera lo intenta.

En ausencia de una discusión sistemática de las implicaciones y posibles objeciones a sus ideas, no pueden considerarse propuestas de políticas públicas serias. Al final, lo que resulta profundamente inquietante en este libro no es el radicalismo de sus planes. Es el contraste entre la meticulosidad de su análisis empírico y su descuido a la hora de plantear políticas públicas.


Tonterías selectas de Teresa Galeote, Comisión Política del Partido Feminista de España

26/11/2019

Tonterías selectas de Teresa Galeote, Comisión Política del Partido Feminista de España

¿Por qué matar mujeres importa tan poco?

La cifra oficial rebaja el número para no hacer tan ostensible la tragedia.

cultura patriarcal, en perfecto maridaje con el perverso sistema económico que padecemos

status de cosificación que se dio a las mujeres

agresiva cultura patriarcal, desencadenante de todo tipo de conflictos.

En nuestro país las violaciones, los maltratos y los asesinatos dan cifras alarmantes, pero a los sucesivos gobiernos, al parecer, les parece que son efectos colaterales de nuestra compleja sociedad.

la actual Ley de violencia de género … no es buena porque permite seguir asesinando mujeres impunemente. No es buena porque cuando las mujeres denuncian los continuos malos tratos y las amenazas de muerte no se pone suficientes mecanismos en marcha para abortar los asesinatos anunciados. No es buena porque se exige la carga de la prueba a la mujer y no al agresor y presunto asesino.

Las mujeres merecemos una ley integral que nos proteja de violadores y de asesinos, pero eso no está entre las prioridades del gobierno. Hacen falta leyes que penalicen la violencia machista, leyes que no puedan ser interpretadas de diversas formas, leyes que protejan a la mujer y que condenen al agresor. La paridad de hombres y mujeres en la representación política no es suficiente si no se logran leyes que saquen a la mujer del estado de servicio y cosificación que aún perdura; leyes que garanticen el respeto que las mujeres merecemos como protagonistas de nuestra vida, y sin peligro de ser asesinadas. Los crímenes de mujeres deben tipificarse como crímenes de lesa humanidad, por cuanto se ejerce terrorismo sobre una determinada población.

somos mujeres, seres incompletos según algunos filósofos antiguos y contemporáneos, seres para satisfacer a prostituidores y proxenetas, o para alquilar vientres, (vasijas, según Platón y Aristóteles).

Los políticos, con algunas dignas excepciones, no entienden la situación porque asumen la ideología patriarcal. Y ese virus les lleva a decir que debe legalizarse la prostitución, aunque ésta sea la nueva esclavitud del siglo XXI (de cada diez víctimas de la trata de mujeres siete son menores de edad). Y compruebo, con mucha tristeza, que cuando las mujeres llegan al poder utilizan los mismos parámetros mentales que los hombres, que no es otro que afianzar la milenaria cultura patriarcal que rige el mundo.

La cosificación de la mujer llega al paroxismo cuando los anuncios que denigran a la mujer están permitidos, cuando la mujer se expone como un objeto que pueden comprar los hombres para afianzar su masculinidad y su poder. La realidad es que se fomenta la violencia machista desde diversos ámbitos del Estado y de la sociedad, normalizando actitudes que deberían ser condenadas con contundencia.