¿Son los impuestos un robo?

¿Son los impuestos un robo?

“Los impuestos son un robo” es un lema liberal muy radical y de uso frecuente. Se trata de un eslogan breve, provocativo, llamativo, simplista, extremo y sin matices. Hay alternativas más razonables:

-Los impuestos se parecen [bastante, mucho] al robo.

-Algunos [muchos] impuestos se parecen al robo.

-Los impuestos y el robo no son tan diferentes y tienen mucho en común.

-Los impuestos tienen algo/mucho de robo.

-Los impuestos suelen ser ilegítimos.

-Los impuestos son en su gran mayoría injustos por violar la libertad y la propiedad y no tener adecuada justificación contractual o consentimiento efectivo.

-Los impuestos suelen ser injustos por su tipología (qué gravan), por su cantidad (cuánto gravan), por su distribución (progresividad fiscal) y por su uso (gasto presupuestario a grupos de interés).

Robo vs. impuestos:

En el robo un ladrón (individuo o grupo) quita sus bienes a una o varias víctimas sin su libre consentimiento y sin dar nada a cambio, frecuentemente por la fuerza o con amenaza de violencia, o mediante invasión o aprovechamiento de descuidos (hurto). Hay un clara separación y asimetría entre el agresor, parásito o depredador que se beneficia de su acción contra los perjudicados por su delito.

En los impuestos hay, o se supone que hay, una asociación o comunidad con unos representantes o líderes políticos que presuntamente actúan bajo mandato del pueblo (al menos en democracia) con el monopolio de la violencia legítima y por el bien común: los miembros de la comunidad se obligarían de forma indirecta a sí mismos mediante un contrato social a pagar impuestos por presuntos bienes públicos o razones de justicia social (igualdad, ayuda a los desfavorecidos).

-Si en el robo hay uno y otro, en los impuestos habría un nosotros.

-Si en el robo hay un beneficiado y un perjudicado, en los impuestos todo sería por el bienestar general, el bien común, o el bien mayor de los más vulnerables.

-Si en el robo la víctima no recibe nada a cambio, los impuestos servirían para financiar bienes y servicios para los contribuyentes.

-Si en el robo no hay consentimiento por la víctima, en los impuestos el ciudadano consentiría al aceptar el contrato social.

-Si en el robo la violencia es ilegítima, en los impuestos esta estaría justificada por los procedimientos democráticos.

Pero:

-Los límites de la comunidad, quiénes son ciudadanos y quiénes no, son problemáticos: algunos incluidos pueden preferir quedar fuera, y algunos excluidos pueden querer participar. La pertenencia a la comunidad no es realmente libre ni contractual.

-El Estado como sistema institucional para la gestión de lo común históricamente suele tener su origen en el saqueo, la guerra y la opresión de unos sobre otros, y frecuentemente degenera en herramienta de unos para vivir a costa de otros.

-Se supone que el Estado somos todos, pero hay poderes particulares y grupos de interés con mucha capacidad de control que lo utilizan en su propio beneficio.

-La decisión de qué bienes o servicios son auténticamente públicos (no excluibles, no rivales) y necesarios para la convivencia común es problemática y tiende a abusarse de ella. Se confunde bien público con bien proporcionado por el Estado. Los auténticos bienes públicos (defensa, orden público) suelen recibir poca importancia o ignorarse.

-El presunto consentimiento que justificaría los impuestos es falaz o problemático. Las constituciones no son contratos auténticos. Información importante sobre las preferencias individuales no se manifiesta o se pierde en las decisiones agregadas. Se asume que la democracia lo legitima o justifica todo, se impone la tiranía de las mayorías y se ignora la libertad individual. Aquellos que dan su consentimiento a los impuestos lo hacen en su propio nombre, no en el de los demás: que uno acepte los impuestos legitima que se los cobren a él, no a los demás. Que una mayoría acepte los impuestos no legitima que se los imponga a la minoría.

-Hay una tendencia a la colectivización. Se permite la voz y el voto, pero no se permite o se dificulta la salida efectiva de la comunidad y sus servicios, la participación o no por separado en cada programa estatal. No se permite al individuo no participar en proyectos que no tienen naturaleza de bienes públicos (pensiones, sanidad, educación). Dificultar o impedir la salida de una asociación sirve para tener atrapados a quienes son parasitados por los demás.

-El pago de impuestos no está relacionado con el valor de los servicios recibidos. Algunos contribuyentes pagan impuestos aunque no reciban o usen ciertos bienes o servicios públicos.

-Los impuestos tienden a gastarse mediante los presupuestos públicos de forma ineficaz, ineficiente o corrupta.

El robo viola la libertad y la propiedad privada, pero la pertenencia a una comunidad suele implicar contribuciones para su mantenimiento (en dinero o en especie). Los impuestos se presentan o justifican presuntamente como una necesidad colectiva por el bien común, como el precio de la civilización y la convivencia, pero en realidad se parecen mucho al robo. Los impuestos podrían ser contribuciones necesarias para financiar bienes y servicios públicos esenciales, como cuotas de una comunidad de propietarios con estatutos establecidos contractualmente. Ciertos impuestos podrían servir para evitar o minimizar externalidades negativas como la contaminación. En realidad gran parte de los impuestos son confiscaciones sistemáticas de dinero para su redistribución o transferencia de individuos desorganizados a grupos organizados (teoría de la elección pública), quitando a unos para dar a otros. Los impuestos tienden a ser defendidos por ideologías colectivistas liberticidas y por los receptores del dinero o los servicios asociados a los mismos: gobernantes, burócratas, funcionarios, grupos subvencionados, ideólogos estatistas.

Los impuestos son más un robo cuanto más altos sean, más injustificados, y peor se gasten. Los impuestos no son estrictamente un robo, pero en su aplicación práctica lo parecen mucho.

(Posición contraria extrema de derecho positivo colectivista que niega el derecho natural y la ética de la libertad: en los impuestos no hay nada de robo porque todo es de todos, es el Estado el que establece las reglas y decide qué es la propiedad y qué se puede y debe dar y quitar a cada uno. No hay derechos previos al Estado.

Algunos denuncian que otros son insolidarios o incívicos y no pagan suficientes impuestos, los que les tocan, los que les corresponden, los que deberían pagar según su renta o su riqueza. El robo sería el no pagar más impuestos, porque presuntamente se estarían beneficiando a costa de otros, o porque la justicia presuntamente exigiría quitarles a ellos para darles a otros con menos renta o riqueza.)

Leer más:

Michael Huemer, Is Taxation Theft?

Taxation as theft (Wikipedia)

Libros de ciencia para la economía y el liberalismo

(Actualización de mayo de 2021)

Nota: este artículo complementa la charla “Ciencia y libertad: fundamentos científicos de los principios liberales” que di en el Instituto Juan de Mariana el sábado 20 de octubre de 2018.

En el ámbito del liberalismo y de la economía de la escuela austriaca abundan las fundamentaciones filosóficas y los estudios de historia del pensamiento: son escasos los intentos de apoyo y crecimiento en las ciencias naturales, tal vez por falta de interés y/o capacidad, por ser muchos investigadores gente de letras o humanidades. Esta desconexión es empobrecedora, frecuentemente sectaria, y facilita la infiltración por ideas falaces o absurdas (pseudociencias, supersticiones, conspiranoias). En lugar de enfatizar las diferencias para separar y trabajar de forma aislada, una actitud intelectual más fructífera y realista busca la consiliencia, la integración con otros ámbitos del conocimiento que sirvan para generar, apoyar o criticar ideas de forma interdependiente.

La praxeología separada de la psicología (apriorismo, dualismo metodológico) dice cosas ciertas e importantes, pero también vagas, genéricas, sin concretar, y ofrece descripciones y explicaciones muy incompletas de la realidad. Estudiar solamente la acción intencional implica obviar otros tipos de acción que pueden ser muy relevantes. Tomar la intencionalidad de la acción humana como un axioma irrefutable cuya fundamentación no es necesario investigar puede llevar a ignorar que muchos otros seres vivos también actúan intencionalmente, y a no sentir la necesidad de explicar la existencia de lo teleológico en un mundo físico causal, como si fuera un hecho bruto o un misterio imposible de resolver.

En mi formación académica tienen un fuerte peso las ciencias naturales. Mi trabajo de estudio e investigación me ha permitido ver que es posible integrar de forma consistente todos los ámbitos científicos, y que esto permite comprender mejor la realidad humana y las fortalezas y los problemas del liberalismo.

A continuación presento los autores y libros que me han servido para aprender en muy diversos ámbitos, para que sirvan como referencia y por si pueden ser de utilidad para otras personas interesadas en aprender sobre estos temas. Es una lista cuya organización es problemática por cómo escoger los tópicos y por cómo clasificar cada libro solo en uno cuando en realidad casi todos tratan de varios temas. Incluyo libros que aún no he leído o que o no he leído en su totalidad (marcados con un asterisco *), pero que considero importantes y tengo en cuenta para mis lecturas futuras. Algunas obras (por ejemplo, sobre filosofía o física) pueden ser menos relevantes para la economía y el liberalismo. No menciono de momento (en general) libros típicamente liberales austriacos (economía y ética), de teoría monetaria, banca y finanzas.

Se trata de una lista provisional e imperfecta que espero completar con más libros leídos o proyectos de lectura, recomendaciones de los más interesantes en cada ámbito, ideas clave, referencias a reseñas, resúmenes o debates, y materiales adicionales como sitios de Internet, contenidos audiovisuales, cursos o artículos sobre los diversos temas (algunos aparecen con frecuencia en las recomendaciones de intelib.wordpress.com). No todos los libros son recomendables en el sentido de acertados: por ejemplo la literatura creacionista es una sucesión de errores, falacias y disparates, pero es conveniente leerla para conocerla. Algunos libros tienen menos conexión con las ciencias naturales (historia, política). Algunos libros tienen dos títulos por la diferencia entre la edición inglesa y la norteamericana.

Para empezar recomiendo dos autores que piensan y escriben muy bien y además son liberales: Matt Ridley y Michael Shermer. Con gusto recibiré preguntas, comentarios, sugerencias o críticas de lectores interesados.

Filosofía / Philosophy

Julian Baggini, The Pig That Wants to Be Eaten: 100 Experiments for the Armchair Philosopher (The Pig That Wants to Be Eaten: And Ninety-Nine Other Thought Experiments)

Thomas Cathcart & Daniel Klein, Plato and a Platypus Walk into a Bar: Understanding Philosophy Through Jokes

Jostein Gaarder, El mundo de Sofía

Rebecca Newberger Goldstein, Plato at the Googleplex: Why Philosophy Won’t Go Away

Jim Holt, Why Does the World Exist? An Existential Detective Story (Why Does the World Exist? One Man’s Quest for the Big Answer)

James Ladyman & Don Ross, with David Spurrett & John Collier, Every Thing Must Go: Metaphysics Naturalized

Lou Marinoff, Plato, Not Prozac! Applying Eternal Wisdom to Everyday Problems

Robert Nozick, Philosophical Explanations (*)

Matthew Stewart, The Truth About Everything: An Irreverent History of Philosophy

Física, Cosmología, Matemáticas / Physics, Cosmology, Mathematics

Edwin A. Abbott, Flatland: A Romance of Many Dimensions

Amir D.Aczel, Entanglement: The Greatest Mystery in Physics

Peter Atkins, The Creation

Peter Atkins, Four Laws That Drive the Universe (*)

John D. Barrow, Impossibility: The Limits of Science and the Science of Limits

John D. Barrow, The Book of Nothing: Vacuums, Voids, and the Latest Ideas about the Origins of the Universe

John D. Barrow, The Infinite Book: A Short Guide to the Boundless, Timeless and Endless

David Bohm, Wholeness and the Implicate Order

Bill Bryson, A Short History of Nearly Everything

William H. Calvin, How the Shaman Stole the Moon: The Search of Ancient Prophet-Scientists: From Stonehenge to the Grand Canyon (*)

Sean Carroll, From Eternity to Here: The Quest for the Ultimate Theory of Time

Sean Carroll, The Big Picture: On the Origins of Life, Meaning, and the Universe Itself

Peter Coveney & Roger Highfield, The Arrow of Time: A Voyage Through Science to Solve Time’s Greatest Mystery

Paul Davies, The Mind of God: The Scientific Basis for a Rational World

David Deutsch, The Fabric of Reality: The Science of Parallel Universes—and Its Implications

David Deutsch, The Beginning of Infinity: Explanations That Transform the World

Keith Devlin, Mathematics: The Science of Patterns: The Search for Order in Life, Mind and the Universe

Richard P. Feynman, “Surely You’re Joking, Mr. Feynman!” Adventures of a Curious Character

Richard P. Feynman, “What Do You Care What Other People Think?” Further Adventures of a Curious Character

Martin Gardner, Mathematical Magic Show: More Puzzles, Games, Diversions, Illusions and Other Mathematical Sleight-Of-Mind from Scientific American

Brian Greene, The Elegant Universe: Superstrings, Hidden Dimensions, and the Quest for the Ultimate Theory

Brian Greene, The Fabric of the Cosmos: Space, Time, and the Texture of Reality

Brian Greene, The Hidden Reality: Parallel Universes and the Deep Laws of the Cosmos (*)

Stephen Hawking, A Brief History of Time: From the Big Bang to Black Holes

Stephen Hawking & Leonard Mlodinow, The Grand Design

Jim Holt, Why Does the World Exist? An Existential Detective Story

Robert Kaplan, The Nothing That Is: A Natural History of Zero

Robert Kaplan & Ellen Kaplan, The Art of the Infinite: The Pleasures of Mathematics

Lawrence M. Krauss, A Universe From Nothing: Why There Is Something Rather Than Nothing

Lawrence M. Krauss, The Greatest Story Ever Told—So Far: Why Are We Here?

Lillian R. Lieber, Infinity: Beyond the Beyond the Beyond

Alan Lightman, The Accidental Universe: The World You Thought You Knew

Benoît B. Mandelbrot, The Fractal Geometry of Nature

Eli Maor, To Infinity and Beyond: A Cultural History of the Infinite

Martin Rees, Just Six Numbers: The Deep Forces That Shape the Universe

Carl Sagan, Cosmos

Charles Seife, Zero: The Biography of a Dangerous Idea

Lee Smolin, Three Roads To Quantum Gravity

Ian Stewart, The Problems of Mathematics

Ian Stewart, From Here to Infinity: A Guide to Today’s Mathematics

Steven Weinberg, The First Three Minutes: A Modern View Of The Origin Of The Universe

Steven Weinberg, Dreams of a Final Theory: The Scientist’s Search for the Ultimate Laws of Nature

Ciencia, Epistemología, Filosofía de la ciencia, Sociología de la ciencia / Science, Epistemology, Philosophy of Science, Sociology of Science

John Brockman, The Third Culture: Beyond the Scientific Revolution

John Brockman (ed.), What We Believe but Cannot Prove: Today’s Leading Thinkers on Science in the Age of Certainty

John Brockman (ed.), What Is Your Dangerous Idea? Today’s Leading Thinkers on the Unthinkable

John Brockman (ed.), This Will Change Everything: Ideas That Will Shape the Future

John Brockman (ed.), What Have You Changed Your Mind About?: Today’s Leading Minds Rethink Everything

John Brockman (ed.), This Will Make You Smarter: New Scientific Concepts to Improve Your Thinking

John Brockman (ed.), This Explains Everything: Deep, Beautiful, and Elegant Theories of How the World Works

John Brockman (ed.), This Idea Must Die: Scientific Theories That Are Blocking Progress

John Brockman (ed.), Know This: Today’s Most Interesting and Important Scientific Ideas, Discoveries, and Developments

Michael Brooks, At the Edge of Uncertainty: 11 Discoveries Taking Science by Surprise

Richard Dawkins, The Magic of Reality: How We Know What’s Really True

Richard Dawkins, Unweaving the Rainbow: Science, Delusion and the Appetite for Wonder

Richard Dawkins, Science in the Soul: Selected Writings of a Passionate Rationalist

Peter Godfrey-Smith, Theory and Reality: An Introduction to the Philosophy of Science

Stephen Jay Gould, The Hedgehog, the Fox & the Magister’s Pox: Mending the Gap Between Science & the Humanities (*)

Friedrich A. Hayek, The Counter-Revolution of Science: Studies on the Abuse of Reason

Terence Kealey, Sex, Science and Profits: How People Evolved to Make Money

Thomas S. Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions

Jean-Marc Lévy-Leblond, Conceptos contrarios o El oficio de científico

Mario Livio, Brilliant Blunders: From Darwin to Einstein – Colossal Mistakes by Great Scientists That Changed Our Understanding of Life and the Universe

Mario Livio, Why? What Makes Us Curious

Samir Okasha, Philosophy of Science: A Very Short Introduction

Judea Pearl & Dana Mackenzie, The Book of Why: The New Science of Cause and Effect

Robert M. Pirsig, Zen and the Art of Motorcycle Maintenance: An Inquiry into Values

Karl R. Popper, The Logic of Scientific Discovery

Karl R. Popper, The Poverty of Historicism

Miguel Ángel Quintanilla, Fundamentos de lógica y teoría de la ciencia

Carl Sagan, The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark

Michael Shermer, Heavens on Earth: The Scientific Search for the Afterlife, Immortality, and Utopia

Andrew Shtulman, Scienceblind: Why Our Intuitive Theories About the World Are So Often Wrong

Edward O. Wilson, Consilience: The Unity of Knowledge

Sistemas / Systems

Adrian Bejan & J. Peder Zane, Design in Nature: How the Constructal Law Governs Evolution in Biology, Physics, Technology, and Social Organization

Ludwig von Bertalanffy, General System Theory: Foundations, Development, Applications

Redes / Networks

Albert-László Barabási, Linked: The New Science of Networks (How Everything Is Connected to Everything Else and What It Means for Business, Science, and Everyday Life)

Mark Buchanan, Nexus: Small Worlds and the Groundbreaking Theory of Networks

Nicholas A. Christakis & James H. Fowler, Connected: The Surprising Power of Our Social Networks and How They Shape Our Lives (Connected: How Your Friends’ Friends’ Friends Affect Everything You Feel, Think, and Do)

Niall Ferguson, The Square and the Tower: Networks, Hierarchies and the Struggle for Global Power (The Square and the Tower: Networks and Power, from the Freemasons to Facebook)

Alex Pentland, Social Physics: How Good Ideas Spread—The Lessons from a New Science (Social Physics: How Social Networks Can Make Us Smarter)

Duncan J. Watts, Six Degrees: The Science of a Connected Age

Complejidad / Complexity

Sunny Y. Auyang, Foundations of Complex-System Theories (in Economics, Evolutionary Biology, and Statistical Physics) (*)

Yaneer Bar-Yam, Making Things Work: Solving Complex Problems in a Complex World (*)

Eric D. Beinhocker, The Origin of Wealth: Evolution, Complexity, and the Radical Remaking of Economics

John L. Casti, Complexification: Explaining a Paradoxical World Through the Science of Surprise

Jack Cohen & Ian Stewart, The Collapse of Chaos: Discovering Simplicity in a Complex World

Murray Gell-Mann, The Quark and the Jaguar: Adventures in the Simple and the Complex

Brian Goodwin, How the Leopard Changed Its Spots: The Evolution of Complexity

David G. Green, Of Ants and Men: The Unexpected Side Effects of Complexity in Society

John H. Holland, Hidden Order: How Adaptation Builds Complexity (*)

Jeffrey Kluger, Simplexity: Why Simple Things Become Complex (and How Complex Things Can Be Made Simple) (Simplexity: The Simple Rules Of A Complex World)

James Ladyman & Karoline Wiesner, What Is a Complex System?

Roger Lewin, Complexity: Life at the Edge of Chaos

Melanie Mitchell, Complexity: A Guided Tour

John H. Miller, A Crude Look at the Whole: The Science of Complex Systems in Business, Life, and Society (*)

M. Mitchell Waldrop, Complexity: The Emerging Science at the Edge of Order and Chaos

Stephen Wolfram, A New Kind of Science (*)

Caos / Chaos

Albert-László Barabási, Bursts: The Hidden Pattern Behind Everything We Do

Antonio Escohotado, Caos y orden

Malcolm Gladwell, The Tipping Point: How Little Things Can Make a Big Difference

James Gleick, Chaos: Making a New Science

Edward Lorenz, The Essence of Chaos

Leonard Smith, Chaos: A Very Short Introduction

Ian Stewart, Does God Play Dice? The Mathematics of Chaos

Orden espontáneo, Autoorganización, Emergencia / Spontaneous Order, Self-organization, Emergence

Philip Ball, The Self-Made Tapestry: Pattern Formation in Nature

Philip Ball, Nature’s Patterns: A Tapestry in Three Parts (Branches)

Philip Ball, Nature’s Patterns: A Tapestry in Three Parts (Flows)

Philip Ball, Nature’s Patterns: A Tapestry in Three Parts (Shapes)

Ori Brafman & Rod A. Beckstrom, The Starfish and the Spider: The Unstoppable Power of Leaderless Organizations

Paul Davies, The Cosmic Blueprint: New Discoveries in Nature’s Creative Ability to Order the Universe

John H. Holland, Emergence: From Chaos To Order (*)

Steven Johnson, Emergence: The Connected Lives of Ants, Brains, Cities, and Software

Stuart Kauffman, The Origins of Order: Self-Organization and Selection in Evolution (*)

Stuart Kauffman, At Home in the Universe: The Search for the Laws of Self-Organization and Complexity

Stuart Kauffman, Investigations

Stuart Kauffman, Humanity in a Creative Universe (*)

Stuart Kauffman, Reinventing the Sacred: A New View of Science, Reason, and Religion

Harold J. Morowitz, The Emergence of Everything: How the World Became Complex

Rafael Rubio de Urquía, Francisco José Vázquez, Félix Fernando Muñoz Pérez (eds.), Procesos de autoorganización (*)

Steven Strogatz, Sync: The Emerging Science of Spontaneous Order

Simetría / Symmetry

Ian Stewart, Why Beauty Is Truth: A History of Symmetry

Hermann Weyl, Symmetry

Escala / Scale

Geoffrey West, Scale: The Search for Simplicity and Unity in the Complexity of Life, from Cells to Cities, Companies to Ecosystems, Milliseconds to Millennia (Scale: The Universal Laws of Growth, Innovation, Sustainability, and the Pace of Life in Organisms, Cities, Economies, and Companies)

Aleatoriedad / Randomness

Robert H. Frank, Success and Luck: Good Fortune and the Myth of Meritocracy

Leonard Mlodinow, The Drunkard’s Walk: How Randomness Rules Our Lives

David Ruelle, Chance and Chaos

Nassim Nicholas Taleb, Fooled by Randomness: The Hidden Role of Chance in Life and in the Markets

Nassim Nicholas Taleb, The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable

Biología / Biology

John Archibald, One Plus One Equals One: Symbiosis and the Evolution of Complex Life

Adrian Bejan, The Physics of Life: The Evolution of Everything

Michael J. Benton, The History of Life: A Very Short Introduction

John Brockman (ed.), Life: The Leading Edge of Evolutionary Biology, Genetics, Anthropology, and Environmental Science

Charles S. Cockell, Astrobiology: Understanding Life in the Universe (*)

Charles S. Cockell, The Equations of Life: How Physics Shapes Evolution (*)

Alexander Graham Cairns-Smith, Seven Clues to the Origin of Life: A Scientific Detective Story

Nicholas A. Christakis, Apollo’s Arrow: The Profound and Enduring Impact of Coronavirus on the Way We Live

Paul Davies, The Fifth Miracle: The Search for the Origin and Meaning of Life

Christian de Duve, Vital Dust: The Origin and Evolution of Life on Earth (Vital Dust: Life as a Cosmic Imperative)

David Deamer, First Life: Discovering the Connections between Stars, Cells, and How Life Began

Jeremy England, Every Life Is on Fire: How Thermodynamics Explains the Origins of Living Things

Paul G. Falkowski, Life’s Engines: How Microbes Made Earth Habitable

Richard Fortey, Life: An Unauthorised Biography (A Natural History of the First Four Thousand Million Years of Life on Earth)

Peter Godfrey-Smith, Philosophy of Biology

Peter M. Hoffmann, Life’s Ratchet: How Molecular Machines Extract Order from Chaos

Andrew H. Knoll, Life on a Young Planet: The First Three Billion Years of Evolution on Earth

Adam Kucharski, The Rules of Contagion: Why Things Spread – and Why They Stop

Nick Lane, Power, Sex, Suicide: Mitochondria and the Meaning of Life

Nick Lane, The Vital Question: Why Is Life the Way It Is?

James E. Lovelock, Gaia: A New Look at Life on Earth

Humberto Maturana R. & Francisco J. Varela G., Autopoiesis and Cognition: The Realization of the Living

Humberto Maturana R. & Francisco J. Varela G., The Tree of Knowledge: The Biological Roots of Human Understanding

Ernst Mayr, The Growth of Biological Thought: Diversity, Evolution, and Inheritance (*)

Johnjoe McFadden & Jim Al-Khalili, Life on the Edge: The Coming of Age of Quantum Biology

Jacques Monod, Chance and Necessity: An Essay on the Natural Philosophy of Modern Biology (*)

Michel Morange, Life Explained

Addy Pross, What is Life? How Chemistry Becomes Biology

David Quammen, The Tangled Tree: A Radical New History of Life

Alex Rosenberg & Daniel W. McShea, Philosophy of Biology: A Contemporary Introduction

Michael L. Rothschild, Bionomics: Economy As Ecosystem

Adam Rutherford, Creation: The Origin of Life / The Future of Life (Creation: How Science Is Reinventing Life Itself)

Bill Schutt, Cannibalism: A Perfectly Natural History

Ian Stewart, Life’s Other Secret: The New Mathematics Of The Living World

Lewis Thomas, The Lives of a Cell: Notes of a Biology Watcher

Lewis Thomas, The Medusa and the Snail: More Notes of a Biology Watcher

David Toomey, Weird Life: The Search for Life That Is Very, Very Different from Our Own

Jonathan Weiner, Long for This World: The Strange Science of Immortality

Edward O. Wilson, The Future of Life

Exobiología (Vida extraterrestre) / Exobiology (Alien Life)

Jim Al-Khalili, Aliens: The World’s Leading Scientists on the Search for Extraterrestrial Life (Aliens: Science Asks Is Anyone Out There?)

Lewis Dartnell, Life in the Universe: A Beginner’s Guide

Paul Davies, The Eerie Silence: Renewing Our Search for Alien Intelligence (The Eerie Silence: Are We Alone in the Universe?)

Ben Miller, The Aliens Are Coming!: The Extraordinary Science Behind Our Search for Life in the Universe

Seth Shostak, Confessions of an Alien Hunter: A Scientist’s Search for Extraterrestrial Intelligence

Genética / Genetics

Kat Arney, Herding Hemingway’s Cats: Understanding how our Genes Work

David P. Barash, Revolutionary Biology: The New, Gene-Centered View of Life

Nessa Carey, The Epigenetics Revolution: How Modern Biology Is Rewriting Our Understanding of Genetics, Disease, and Inheritance

Sam Kean, The Violinist’s Thumb: And Other Lost Tales of Love, War, and Genius, as Written by Our Genetic Code

Richard C. Lewontin, Biology as Ideology: The Doctrine of DNA

Siddhartha Mukherjee, The Gene: An Intimate History

John Parrington, The Deeper Genome: Why There Is More to the Human Genome Than Meets the Eye

Robert Plomin, Blueprint: How DNA Makes Us Who We Are

Matt Ridley, Genome: The Autobiography of a Species in 23 Chapters

Matt Ridley, Nature Via Nurture: Genes, Experience and What Makes Us Human (The Agile Gene: How Nature Turns on Nurture)

Evolución / Evolution

David P. Barash & Judith Eve Lipton, How Women Got Their Curves and Other Just-So Stories: Evolutionary Enigmas

Chris Bateman, The Mythology of Evolution

John Taylor Bonner, Randomness in Evolution

Sean B. Carroll, Endless Forms Most Beautiful: The New Science of Evo Devo and the Making of the Animal Kingdom

Sean B. Carroll, The Making of the Fittest: DNA and the Ultimate Forensic Record of Evolution

Jerry A. Coyne, Why Evolution Is True

Helena Cronin, The Ant and the Peacock: Altruism and Sexual Selection from Darwin to Today

Charles Darwin, On the Origin of Species

Richard Dawkins, The Selfish Gene

Richard Dawkins, The Extended Phenotype

Richard Dawkins, The Blind Watchmaker: Why the Evidence of Evolution Reveals a Universe without Design

Richard Dawkins, River out of Eden: A Darwinian View of Life

Richard Dawkins, Climbing Mount Improbable

Richard Dawkins, A Devil’s Chaplain: Reflections on Hope, Lies, Science, and Love (*)

Richard Dawkins, The Ancestor’s Tale: A Pilgrimage to the Dawn of Evolution

Richard Dawkins, The Greatest Show on Earth: The Evidence for Evolution

Daniel C. Dennett, Darwin’s Dangerous Idea: Evolution and the Meanings of Life

Stephen Jay Gould, Ever Since Darwin: Reflections on Natural History

Stephen Jay Gould, The Panda’s Thumb: More Reflections in Natural History

Stephen Jay Gould, Hen’s Teeth and Horse’s Toes: Further Reflections in Natural History

Stephen Jay Gould, The Flamingo’s Smile: Reflections in Natural History

Stephen Jay Gould, Wonderful Life: The Burgess Shale and the Nature of History

Stephen Jay Gould, Bully for Brontosaurus: Reflections in Natural History

Stephen Jay Gould, Eight Little Piggies: Reflections in Natural History

Stephen Jay Gould, Dinosaur in a Haystack: Reflections in Natural History

Stephen Jay Gould, Full House: The Spread of Excellence from Plato to Darwin

Stephen Jay Gould, Leonardo’s Mountain of Clams and the Diet of Worms: Essays on Natural History

Stephen Jay Gould, The Lying Stones of Marrakech: Penultimate Reflections in Natural History

Stephen Jay Gould, I Have Landed: The End of a Beginning in Natural History (*)

Eva Jablonka & Marion J. Lamb, Evolution in Four Dimensions: Genetic, Epigenetic, Behavioral, and Symbolic Variation in the History of Life

Greg Krukonis & Tracy Barr, Evolution For Dummies

Nick Lane, Life Ascending: The Ten Great Inventions of Evolution

Edward J. Larson, Evolution: The Remarkable History of a Scientific Theory

Lynn Margulis & Dorion Sagan, Microcosmos: Four Billion Years of Evolution from Our Microbial Ancestors

Ernst Mayr, What Evolution Is

Bill Nye, Undeniable: Evolution and the Science of Creation

Samir Okasha, Evolution and the Levels of Selection (*)

Matt Ridley, The Evolution of Everything: How New Ideas Emerge (The Evolution of Everything: How Small Changes Transform Our World)

Javier Sampedro, Deconstruyendo a Darwin: Los enigmas de la evolución a la luz de la nueva genética

Michael Shermer, Why Darwin Matters: The Case Against Intelligent Design

Matt Simon, The Wasp That Brainwashed the Caterpillar: Evolution’s Most Unbelievable Solutions to Life’s Biggest Problems

John Maynard Smith & Eörs Szathmáry, The Origins of Life: From the Birth of Life to the Origins of Language

Kim Sterelny, The Evolution of Agency and Other Essays

Steve Stewart-Williams, Darwin, God and the Meaning of Life: How Evolutionary Theory Undermines Everything You Thought You Knew

Rebecca Stott, Darwin’s Ghosts: The Secret History of Evolution

Ian Tattersall, Paleontology: A Brief History of Life

Andreas Wagner, Arrival of the Fittest: Solving Evolution’s Greatest Puzzle

Peter Ward & Joe Kirschvink, A New History of Life: The Radical New Discoveries about the Origins and Evolution of Life on Earth

George C. Williams, Adaptation and Natural Selection: A Critique of Some Current Evolutionary Thought (*)

David Sloan Wilson, Evolution for Everyone: How Darwin’s Theory Can Change the Way We Think About Our Lives (*)

Amotz Zahavi & Avishag Zahavi, The Handicap Principle: A Missing Piece of Darwin’s Puzzle

David Zeigler, Evolution: Components and Mechanisms

Crítica de la evolución / Criticism of Evolution

Rémy Chauvin, Darwinismo: El fin de un mito

Thomas Nagel, Mind and Cosmos: Why the Materialist Neo-Darwinian Conception of Nature Is Almost Certainly False

Fernando Vallejo, La tautología darwinista y otros ensayos de biología

Creacionismo, Diseño Inteligente / Creationism, Intelligent Design

Michael J. Behe, Darwin’s Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution (*)

Michael J. Behe, The Edge of Evolution: The Search for the Limits of Darwinism

Silvano Borruso, El evolucionismo en apuros

Sexo, género, reproducción, amor, celos, familia / Sex, Gender, Reproduction, Love, Jealousy, Family

Malte Andersson, Sexual Selection (*)

David P. Barash & Judith Eve Lipton, Making Sense of Sex: How Genes and Gender Influence Our Relationships

David P. Barash & Judith Eve Lipton, The Myth of Monogamy: Fidelity and Infidelity in Animals and People

Simon Baron-Cohen, The Essential Difference: Men, Women and the Extreme Male Brain (*)

Jesse Bering, Perv: The Sexual Deviant in All of Us

Ruth Bleier, Science and Gender: A Critique of Biology and Its Theories on Women (*)

Louann Brizendine, The Female Brain

Louann Brizendine, The Male Brain

David M. Buss, The Evolution Of Desire: Strategies of Human Mating

David M. Buss, The Dangerous Passion: Why Jealousy is as Necessary as Love and Sex

Anne Campbell, A Mind of Her Own: The Evolutionary Psychology of Women (*)

Jared Diamond, Why Is Sex Fun? The Evolution of Human Sexuality

Robin Dunbar, The Science of Love and Betrayal

Cordelia Fine, Delusions of Gender: How Our Minds, Society, and Neurosexism Create Difference (*)

Cordelia Fine, Testosterone Rex: Myths of Sex, Science, and Society

Helen Fisher, Anatomy of Love: A Natural History of Mating, Marriage, and Why We Stray (Anatomy Of Love. The Natural History Of Monogamy, Adultery And Divorce)

David C. Geary, Male, Female: The Evolution of Human Sex Differences (*)

John Gray, Men Are from Mars, Women Are from Venus

Steven Horwitz, Hayek’s Modern Family: Classical Liberalism and the Evolution of Social Institutions

Sarah Blaffer Hrdy, The Woman That Never Evolved

Sarah Blaffer Hrdy, Mothers and Others: The Evolutionary Origins of Mutual Understanding

Doreen Kimura, Sex and Cognition (*)

Melvin Konner, Women After All: Sex, Evolution, and the End of Male Supremacy (*)

Bobbi S. Low, Why Sex Matters: A Darwinian Look at Human Behavior

Lynn Margulis & Dorion Sagan, Origins of Sex: Three Billion Years of Genetic Recombination

Lynn Margulis & Dorion Sagan, What Is Sex?

Robert Martin, How We Do It: The Evolution and Future of Human Reproduction

Ashley McGuire, Sex Scandal: The Drive to Abolish Male and Female

Cindy M. Meston & David M. Buss, Why Women Have Sex: Understanding Sexual Motivations from Adventure to Revenge (and Everything in Between)

Geoffrey Miller, The Mating Mind: How Sexual Choice Shaped the Evolution of Human Nature

Allan Pease & Barbara Pease, Why Men Don’t Listen and Women Can’t Read Maps: How We’re Different and What to Do About It

Susan Pinker, The Sexual Paradox: Men, Women and the Real Gender Gap (The Sexual Paradox: Extreme Men, Gifted Women and the Real Gender Gap) (The Sexual Paradox: Troubled Boys, Gifted Girls and the Real Difference Between the Sexes)

Richard O. Prum, The Evolution of Beauty: How Darwin’s Forgotten Theory of Mate Choice Shapes the Animal World – And Us

Matt Ridley, The Red Queen: Sex and the Evolution of Human Nature

Gina Rippon, The Gendered Brain: The New Neuroscience That Shatters the Myth of the Female Brain (Our Brains and Gender: How Neuroscience Explodes the Myths of the Male and Female Minds) (*)

Joan Roughgarden, Evolution’s Rainbow: Diversity, Gender and Sexuality in Nature and People

Christopher Ryan & Cacilda Jethá, Sex at Dawn: The Prehistoric Origins of Modern Sexuality

Francisco J. Rubia, El sexo del cerebro: La diferencia fundamental entre hombres y mujeres

Angela Saini, Inferior: How Science Got Women Wrong and the New Research That’s Rewriting the Story (Inferior: The True Power of Women and the Science that Shows it)

Menno Schilthuizen, Nature’s Nether Regions: What the Sex Lives of Bugs, Birds, and Beasts Tell Us About Evolution, Biodiversity, and Ourselves

Paul Seabright, The War of the Sexes: How Conflict and Cooperation Have Shaped Men and Women from Prehistory to the Present

Abigail Shrier, Irreversible Damage: The Transgender Craze Seducing Our Daughters

Debra Soh, The End of Gender: Debunking the Myths about Sex and Identity in Our Society

Christina Hoff Sommers, The War Against Boys: How Misguided Feminism Is Harming Our Young Men

Feminismo / Feminism

Judith Butler, Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity

Rebecca Solnit, Men Explain Things to Me

Etología / Ethology

Jennifer Ackerman, The Genius of Birds

Maddalena Bearzi & Craig B. Stanford, Beautiful Minds: The Parallel Lives of Great Apes and Dolphins

Marc Bekoff & Jessica Pierce, Wild Justice: The Moral Lives of Animals

Dorothy L. Cheney & Robert M. Seyfarth, Baboon Metaphysics: The Evolution of a Social Mind

Frans de Waal, Are We Smart Enough to Know How Smart Animals Are?

Frans de Waal, The Age of Empathy: Nature’s Lessons for a Kinder Society

Frans de Waal, The Bonobo and the Atheist: In Search of Humanism Among the Primates

Frans de Waal, Chimpanzee Politics: Power and Sex Among Apes (*)

Frans de Waal, The Ape and the Sushi Master: Reflections of a Primatologist (*)

Douglas J. Emlen, Animal Weapons: The Evolution of Battle

Peter Godfrey-Smith, Other Minds: The Octopus, the Sea, and the Deep Origins of Consciousness (Other Minds: The Octopus and the Evolution of Intelligent Life)

Temple Grandin & Catherine Johnson, Animals Make Us Human: Creating the Best Life for Animals

Bernd Heinrich, Mind of the Raven: Investigations and Adventures with Wolf-Birds

Bernd Heinrich, Winter World: The Ingenuity of Animal Survival

Bernd Heinrich, Summer World: A Season of Bounty

Sy Montgomery, The Soul of an Octopus: A Surprising Exploration into the Wonder of Consciousness

Jeffrey Moussaieff Masson, Beasts: What Animals Can Teach Us About the Origins of Good and Evil

Virginia Morell, Animal Wise: The Thoughts and Emotions of Our Fellow Creatures

Dale Peterson, The Moral Lives of Animals (*)

Carl Safina, Beyond Words: What Animals Think and Feel

Robert M. Sapolsky, A Primate’s Memoir: A Neuroscientist’s Unconventional Life Among the Baboons

Thomas D. Seeley, Honeybee Democracy

Peter Wohlleben, The Inner Life of Animals: Love, Grief, and Compassion—Surprising Observations of a Hidden World

Neurociencia, Consciencia, Inconsciente, Cerebro, Mente, Yo, Libre albedrío, Intencionalidad, Sentido / Neuroscience, Conscience, Unconscious, Brain, Mind, Self, Free Will, Intentionality, Meaning

Anil Ananthaswamy, The Man Who Wasn’t There: Investigations into the Strange New Science of the Self

Albert Bandura, Social Foundations of Thought and Action: A Social Cognitive Theory (*)

Simon Baron-Cohen, Mindblindness: An Essay on Autism and Theory of Mind (*)

Susan Blackmore, Consciousness: An Introduction

Susan Blackmore, Conversations on Consciousness (*)

Daniel Bor, The Ravenous Brain: How the New Science of Consciousness Explains Our Insatiable Search for Meaning

Pascal Boyer, Minds Make Societies: How Cognition Explains the World Humans Create

William H. Calvin, The Throwing Madonna: Essays on the Brain (*)

William H. Calvin, The Cerebral Symphony: Seashore Reflections on the Structure of Consciousness (*)

William H. Calvin, How Brains Think: Evolving Intelligence, Then and Now (*)

William H. Calvin, The Cerebral Code: Thinking a Thought in the Mosaics of the Mind (*)

William H. Calvin & George A. Ojemann, Inside the Brain: Mapping the Cortex, Exploring the Neuron (*)

David J. Chalmers, The Conscious Mind: In Search of a Fundamental Theory

Nick Chater, The Mind is Flat: The Illusion of Mental Depth and The Improvised Mind (The Mind Is Flat: The Remarkable Shallowness of the Improvising Brain)

Patricia S. Churchland, Touching a Nerve: The Self as Brain (Touching a Nerve: Our Brains, Our Selves)

Matthew Cobb, The Idea of the Brain: The Past and Future of Neuroscience (The Idea of the Brain: A History)(Thinking Matter: Our Quest to Understand the Brain)

Michael C. Corballis, A Very Short Tour of the Mind: 21 Short Walks Around the Human Brain

Antonio Damasio, Self Comes to Mind: Constructing the Conscious Brain

Terrence W. Deacon, Incomplete Nature: How Mind Emerged From Matter

Stanislas Dehaene, Consciousness and the Brain: Deciphering How the Brain Codes Our Thoughts

Daniel C. Dennett, Elbow Room: The Varieties of Free Will Worth Wanting

Daniel C. Dennett, Consciousness Explained

Daniel C. Dennett, Kinds of Minds: Toward an Understanding of Consciousness

Daniel C. Dennett, Brainchildren: Essays on Designing Minds

Daniel C. Dennett, Freedom Evolves

Daniel C. Dennett, Sweet Dreams: Philosophical Obstacles to a Science of Consciousness

Daniel C. Dennett, From Bacteria to Bach and Back: The Evolution of Minds

Daniel C. Dennett, Brainstorms: Philosophical Essays on Mind and Psychology (*)

Daniel C. Dennett, The Intentional Stance (*)

David Eagleman, Incognito: The Secret Lives of the Brain

David Eagleman, The Brain: The Story of You

Gerald M. Edelman, Wider Than the Sky: The Phenomenal Gift of Consciousness

Nicholas Epley, Mindwise: How We Understand What Others Think, Believe, Feel, and Want

R. Douglas Fields, The Other Brain: From Dementia to Schizophrenia, How New Discoveries about the Brain Are Revolutionizing Medicine and Science (The Other Brain: The Scientific and Medical Breakthroughs That Will Heal Our Brains and Revolutionize Our Health)

Viktor E. Frankl, Man’s Search for Meaning

Chris Frith, Making Up the Mind: How the Brain Creates Our Mental World

Joaquín M. Fuster, The Neuroscience of Freedom and Creativity: Our Predictive Brain

Michael S. Gazzaniga, Who’s in Charge? Free Will and the Science of the Brain

Michael S. Gazzaniga, The Consciousness Instinct: Unraveling the Mystery of How the Brain Makes the Mind

Elkhonon Goldberg, The Executive Brain: Frontal Lobes and the Civilized Mind

Michael S. A. Graziano, Consciousness and the Social Brain

Annaka Harris, Conscious: A Brief Guide to the Fundamental Mystery of the Mind

Sam Harris, Free Will

Douglas R. Hofstadter, I Am a Strange Loop

Douglas R. Hofstadter & Daniel C. Dennett, The Mind’s I: Fantasies and Reflections on Self and Soul

Bruce Hood, The Self Illusion: How the Social Brain Creates Identity

Bruce Hood, The Domesticated Brain

Matthew M. Hurley, Daniel C. Dennett & Reginald B. Adams Jr., Inside Jokes: Using Humor to Reverse-Engineer the Mind

Steven Johnson, Mind Wide Open: Your Brain and the Neuroscience of Everyday Life

Alicia Juarrero, Dynamics in Action: Intentional Behavior as a Complex System

Michio Kaku, The Future of the Mind: The Scientific Quest to Understand, Enhance, and Empower the Mind

Sam Kean, The Tale of the Dueling Neurosurgeons: The History of the Human Brain as Revealed by True Stories of Trauma, Madness, and Recovery

Christof Koch, Consciousness: Confessions of a Romantic Reductionist

Arthur Koestler, The Ghost in the Machine

Jonah Lehrer, Proust Was a Neuroscientist

Rita Levi-Montalcini, La galaxia mente

Matthew D. Lieberman, Social: Why Our Brains Are Wired to Connect

Bertram F. Malle, How the Mind Explains Behavior: Folk Explanations, Meaning, and Social Interaction

Facundo Manes & Mateo Niro, Usar el cerebro: Conocer el cerebro para vivir mejor

Gary Marcus, The Birth of the Mind: How a Tiny Number of Genes Creates the Complexities of Human Thought (*)

Iain McGilchrist, The Master and His Emissary: The Divided Brain and the Making of the Western World

Colin McGinn, Mindsight: Image, Dream, Meaning

Alfred R. Mele, Effective Intentions: The Power of Conscious Will

Thomas Metzinger, The Ego Tunnel: The Science of the Mind and the Myth of the Self

Marvin Minsky, The Society of Mind

Marvin Minsky, The Emotion Machine: Commonsense Thinking, Artificial Intelligence, and the Future of the Human Mind

Kevin Mitchell, Innate: How the Wiring of our Brains Shapes Who We Are (*)

Leonard Mlodinow, Subliminal: How Your Unconscious Mind Rules Your Behavior

Read Montague, Why Choose This Book?: How We Make Decisions

Alva Noë, Out of Our Heads: Why You Are Not Your Brain, and Other Lessons from the Biology of Consciousness

Roger Penrose, The Emperor’s New Mind: Concerning Computers, Minds and the Laws of Physics

Roger Penrose, Shadows of the Mind: A Search for the Missing Science of Consciousness

V. S. Ramachandran, The Tell-Tale Brain: A Neuroscientist’s Quest for What Makes Us Human

V. S. Ramachandran & Sandra Blakeslee, Phantoms in the Brain: Probing the Mysteries of the Human Mind (Phantoms in the Brain: Human Nature and the Architecture of the Mind) (*)

Oliver Sacks, Awakenings

Oliver Sacks, A Leg to Stand on

Oliver Sacks, The Man Who Mistook His Wife for a Hat and Other Clinical Tales

Oliver Sacks, Seeing Voices: A Journey into the World of the Deaf

Oliver Sacks, An Anthropologist on Mars: Seven Paradoxical Tales

Oliver Sacks, The Island of the Colorblind (*)

Oliver Sacks, Musicophilia: Tales of Music and the Brain (*)

Oliver Sacks, The Mind’s Eye

Oliver Sacks, Hallucinations

Oliver Sacks, The River of Consciousness

Sally L. Satel & Scott O. Lilienfeld, Brainwashed: The Seductive Appeal of Mindless Neuroscience

Sebastian Seung, Connectome: How the Brain’s Wiring Makes Us Who We Are

Daniel J. Siegel, The Neurobiology of “We”: How Relationships, the Mind, and the Brain Interact to Shape Who We Are

Mariano Sigman, The Secret Life of the Mind: How Your Brain Thinks, Feels, and Decides

Paul Thagard, The Brain and the Meaning of Life

Giulio Tononi, Phi: A Voyage from the Brain to the Soul

Shankar Vedantam, The Hidden Brain: How Our Unconscious Minds Elect Presidents, Control Markets, Wage Wars, and Save Our Lives

Andreas Wagner, Paradoxical Life: Meaning, Matter, and the Power of Human Choice

Daniel M. Wegner, The Illusion of Conscious Will

Daniel M. Wegner & Kurt Gray, The Mind Club: Who Thinks, What Feels, and Why It Matters

Adam Zeman, Consciousness: A User’s Guide

Psicología evolucionista / Evolutionary Psychology

Jerome H. Barkow, Leda Cosmides & John Tooby (eds.), The Adapted Mind: Evolutionary Psychology and the Generation of Culture (*)

Louise Barrett, Robin Dunbar & John Lycett, Human Evolutionary Psychology (*)

Paul Bloom, How Pleasure Works: The New Science of Why We Like What We Like

David J. Buller, Adapting Minds: Evolutionary Psychology and the Persistent Quest for Human Nature

Dean Buonomano, Brain Bugs: How the Brain’s Flaws Shape Our Lives

Dean Burnett, Idiot Brain: What Your Head Is Really up to

Terry Burnham & Jay Phelan, Mean Genes (From Sex to Money to Food: Taming Our Primal Instincts)

Anjan Chatterjee, The Aesthetic Brain: How We Evolved to Desire Beauty and Enjoy Art

Robin Dunbar, Louise Barrett & John Lycett, Evolutionary Psychology (A Beginner’s Guide): Human Behaviour, Evolution and the Mind

Denis Dutton, The Art Instinct: Beauty, Pleasure, and Human Evolution

Douglas T. Kenrick, Sex, Murder, and the Meaning of Life: A Psychologist Investigates How Evolution, Cognition, and Complexity are Revolutionizing Our View of Human Nature

Douglas T. Kenrick & Vladas Griskevicius, The Rational Animal: How Evolution Made Us Smarter Than We Think

David J. Linden, The Accidental Mind: How Brain Evolution Has Given Us Love, Memory, Dreams, and God

David J. Linden, The Compass of Pleasure: How Our Brains Make Fatty Foods, Orgasm, Exercise, Marijuana, Generosity, Vodka, Learning, and Gambling Feel So Good

Gary Marcus, Kluge: The Haphazard Construction of the Human Mind

Geoffrey Miller, Spent: Sex, Evolution, and Consumer Behavior (Must-Have: The Hidden Instincts Behind Everything We Buy)

Randolph M. Nesse, Good Reasons for Bad Feelings: Insights from the Frontier of Evolutionary Psychiatry

Steven Pinker, How the Mind Works

Steve Stewart-Williams, The Ape that Understood the Universe: How the Mind and Culture Evolve

Evolución humana, naturaleza humana, antropología / Human Evolution, Human Nature, Anthropology

Gregory Bateson, Steps to an Ecology of Mind: Collected Essays in Anthropology, Psychiatry, Evolution, and Epistemology (*)

David P. Barash, Natural Selections: Selfish Altruists, Honest Liars, and Other Realities of Evolution

David P. Barash, Homo Mysterious: Evolutionary Puzzles of Human Nature

David P. Barash & Ilona A. Barash, The Mammal in the Mirror: Understanding Our Place in the Natural World

Jesse Bering, Why Is the Penis Shaped Like That? And Other Reflections on Being Human

Alan Barnard, Social Anthropology and Human Origins

William H. Calvin, The River That Runs Uphill: A Journey from the Big Bang to the Big Brain (*)

William H. Calvin, The Ascent of Mind: Ice Age Climates and the Evolution of Intelligence (*)

William H. Calvin, A Brain for All Seasons: Human Evolution and Abrupt Climate Change (*)

William H. Calvin, A Brief History of the Mind: From Apes to Intellect and Beyond (*)

David P. Clark, Germs, Genes, & Civilization: How Epidemics Shaped Who We Are Today

Gregory Cochran & Henry Harpending, The 10,000 Year Explosion: How Civilization Accelerated Human Evolution

Frans de Waal, Our Inner Ape: A Leading Primatologist Explains Why We Are Who We Are

Jared Diamond, The Third Chimpanzee: The Evolution and Future of the Human Animal

Jared Diamond, The World Until Yesterday: What Can We Learn from Traditional Societies?

Brian Fagan, Cro-Magnon: How the Ice Age Gave Birth to the First Modern Humans

Clive Gamble, John Gowlett, Robin Dunbar, Thinking Big: How the Evolution of Social Life Shaped the Human Mind

Michael S. Gazzaniga, Human: The Science Behind What Makes Your Brain Unique

Henry Gee, The Accidental Species: Misunderstandings of Human Evolution

Stephen Jay Gould, The Mismeasure of Man: The Definitive Refutation to the Argument of ‘The Bell Curve’

Judith Rich Harris, The Nurture Assumption: Why Children Turn Out the Way They Do

Judith Rich Harris, No Two Alike: Human Nature and Human Individuality (*)

Steven Johnson, Wonderland: How Play Made the Modern World

Christine Kenneally, The Invisible History of the Human Race: How DNA and History Shape Our Identities and Our Futures

Daniel J. Levitin, This Is Your Brain on Music: The Science of a Human Obsession

Daniel E. Lieberman, The Story of the Human Body: Evolution, Health, and Disease

Steven Mithen, The Prehistory of the Mind: The Cognitive Origins of Art, Religion and Science

Steven Mithen, The Singing Neanderthals: The Origins of Music, Language, Mind and Body

Leonard Mlodinow, The Upright Thinkers: The Human Journey from Living in Trees to Understanding the Cosmos

Desmond Morris, The Naked Ape: A Zoologist’s Study of the Human Animal

Desmond Morris, The Human Zoo

Charles Murray, Human Diversity: Gender, Race, Class, and Genes (Human Diversity: The Biology of Gender, Race, and Class)

Svante Pääbo, Neanderthal Man: In Search of Lost Genomes

Steven Pinker, The Blank Slate: The Modern Denial of Human Nature

Steven Pinker, The Stuff of Thought: Language as a Window Into Human Nature

David Reich, Who We Are and How We Got Here: Ancient DNA and the New Science of the Human Past

Colin Renfrew, Prehistory: The Making of the Human Mind

Adam Rutherford, The Book of Humans: The Story of How We Became Us (The Book of Humans: A Brief History of Culture, Sex, War and the Evolution of Us ) (The Book of Humans: 4 Billion Years, 20,000 Genes, and the New Story of How We Became Us) (Humanimal: How Homo Sapiens Became Nature’s Most Paradoxical Creature—A New Evolutionary History)

Christopher Ryan, Civilized to Death: What Was Lost on the Way to Modernity (Civilized to Death: The Price of Progress)

Angela Saini, Superior: The Return of Race Science

Robert M. Sapolsky, Behave: The Biology of Humans at Our Best and Worst

Helmut Schoeck, Envy: A Theory of Social Behaviour

Pat Shipman, The Invaders: How Humans and Their Dogs Drove Neanderthals to Extinction

Neil Shubin, Your Inner Fish: A journey into the 3.5-Billion-Year History of the Human Body

Scott Solomon, Future Humans: Inside the Science of Our Continuing Evolution

Steve Stewart-Williams, The Ape that Understood the Universe: How the Mind and Culture Evolve

Ian Tattersall, The Strange Case of the Rickety Cossack: And Other Cautionary Tales from Human Evolution

Michael Tomasello, Becoming Human: A Theory of Ontogeny

Michael Tomasello, A Natural History of Human Thinking

Nicholas Wade, Before the Dawn: Recovering the Lost History of Our Ancestors

Nicholas Wade, A Troublesome Inheritance: Genes, Race and Human History

Chip Walter, Last Ape Standing: The Seven-Million-Year Story of How and Why We Survived

Frank R. Wilson, The Hand: How Its Use Shapes the Brain, Language, and Human Culture

Edward O. Wilson, On Human Nature

Edward O. Wilson, The Meaning of Human Existence

Bernard Wood, Human Evolution: A Very Short Introduction

Richard Wrangham, Catching Fire: How Cooking Made Us Human

Richard Wrangham, The Goodness Paradox: The Strange Relationship Between Virtue and Violence in Human Evolution

Marlene Zuk, Paleofantasy: What Evolution Really Tells Us about Sex, Diet, and How We Live

Cibernética, Información, Computación / Cybernetics, Information, Computation

James Gleick, The Information: A History, A Theory, A Flood

César A. Hidalgo, Why Information Grows: The Evolution of Order from Atoms to Economies

Ray Kurzweil, The Age of Intelligent Machines

Norbert Wiener, Cybernetics: Or, Control and Communication in the Animal and the Machine (*)

Terry Winograd & Fernando Flores, Understanding Computers and Cognition: A New Foundation for Design (*)

Lenguaje / Language

Benjamin K. Bergen, Louder Than Words: The New Science of How the Mind Makes Meaning

Brian Boyd, On the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction

William H. Calvin & Derek Bickerton, Lingua ex Machina: Reconciling Darwin and Chomsky with the Human Brain (*)

William H. Calvin & George A. Ojemann, Conversations with Neil’s Brain: The Neural Nature of Thought and Language (*)

Terrence W. Deacon, The Symbolic Species: The Co-evolution of Language and the Brain

Jean-Louis Dessalles, Why We Talk: The Evolutionary Origins of Language

Daniel L. Everett, Language: The Cultural Tool

Daniel Everett, Don’t Sleep, There Are Snakes: Life and Language in the Amazonian Jungle

Daniel L. Everett, How Language Began: The Story of Humanity’s Greatest Invention

Manuel García-Carpintero, Las palabras, las ideas y las cosas: Una presentación de la filosofía del lenguaje

Jonathan Gottschall, The Storytelling Animal: How Stories Make Us Human

Alex (Sandy) Petland, Honest Signals: How They Shape Our World

Steven Pinker, The Language Instinct: How the Mind Creates Language

Julie Sedivy, Language in Mind: An Introduction to Psycholinguistics (*)

Julie Sedivy, Sold on Language: How Advertisers Talk to You and What This Says About You (*)

Brian Skyrms, Signals: Evolution, Learning, & Information

Michael Tomasello, Origins of Human Communication

Cognición / Cognition

Margaret A. Boden, The Creative Mind: Myths and Mechanisms

Andy Clark, Being There: Putting Brain, Body, and World Together Again

Andy Clark, Natural-Born Cyborgs: Minds, Technologies, and the Future of Human Intelligence

Andy Clark, Supersizing the Mind: Embodiment, Action, and Cognitive Extension

Kevin Dutton, Black-And-White Thinking: The Burden of a Binary Brain in a Complex World (Black and White Thinking: When Grey Matter and Grey Matters Collide)

Malcolm Gladwell, Blink: The Power of Thinking Without Thinking

Jeff Hawkins with Sandra Blakeslee, On Intelligence

Jeff Hawkins, A Thousand Brains: A New Theory of Intelligence

James Geary, I Is an Other: The Secret Life of Metaphor and How It Shapes the Way We See the World

Friedrich A. Hayek, The Sensory Order: An Inquiry into the Foundations of Theoretical Psychology

Cecilia Heyes, Cognitive Gadgets: The Cultural Evolution of Thinking

Donald Hoffman, The Case Against Reality: Why Evolution Hid the Truth from Our Eyes (The Case Against Reality: How Evolution Hid the Truth from Our Eyes)

Ray Kurzweil, How to Create a Mind: The Secret of Human Thought Revealed

Jonah Lehrer, How We Decide

David J. Linden, Touch: The Science of Hand, Heart, and Mind

Robert Rosen, Anticipatory Systems: Philosophical, Mathematical and Methodological Foundations

Mark Rowlands, The New Science of the Mind: From Extended Mind to Embodied Phenomenology

Armin W. Schulz, Efficient Cognition: The Evolution of Representational Decision Making

Steven Sloman, Philip Fernbach, The Knowledge Illusion: Why We Never Think Alone (*)

Michael Tomasello, The Cultural Origins of Human Cognition

Emociones, afectos / Emotions, Affection

Lisa Feldman Barrett, How Emotions are Made: The Secret Life of the Brain

Antonio Damasio, Descartes’ Error: Emotion, Reason and the Human Brain

Antonio Damasio, The Feeling of what Happens: Body, Emotion and the Making of Consciousness

Antonio Damasio, Looking for Spinoza: Joy, Sorrow, and the Feeling Brain

Antonio Damasio, The Strange Order of Things: Life, Feeling, and the Making of Cultures

Gavin de Becker, The Gift of Fear: Survival Signals That Protect Us from Violence

Craig DeLancey, Passionate Engines: What Emotions Reveal about the Mind and Artificial Intelligence

Dylan Evans, Emotion: A Very Short Introduction

Giovanni Frazzetto, How We Feel: What Neuroscience Can and Can’t Tell Us about Our Emotions (Joy, Guilt, Anger, Love: What Neuroscience Can and Can’t Tell Us About How We Feel)

José Antonio Jáuregui, Cerebro y emociones: El ordenador emocional

Keith Oatley, Emotions: A Brief History

Jaak Panksepp & Lucy Biven, The Archaeology of Mind: Neuroevolutionary Origins of Human Emotions

Psicología moral / Moral Psychology

Richard D. Alexander, The Biology of Moral Systems

Larry Arnhart, Darwinian Natural Right: The Biological Ethics of Human Nature

David P. Barash & Judith Eve Lipton, Payback: Why We Retaliate, Redirect Aggression, and Take Revenge

Simon Baron-Cohen, The Science of Evil: On Empathy and the Origins of Cruelty (Zero Degrees of Empathy: A New Theory of Human Cruelty)

Roy F. Baumeister, Evil: Inside Human Violence and Cruelty

Paul Bloom, Just Babies: The Origins of Good and Evil

Christopher Boehm, Hierarchy in the Forest: The Evolution of Egalitarian Behavior

Christopher Boehm, Moral Origins: The Evolution of Virtue, Altruism, and Shame

Samuel Bowles, The Moral Economy: Why Good Incentives Are No Substitute for Good Citizens

Patricia Churchland, Braintrust: What Neuroscience Tells Us about Morality

Frans de Waal, Primates and Philosophers: How Morality Evolved

Frans de Waal, Good Natured: The Origins of Right and Wrong in Humans and Other Animals (*)

Michael Gazzaniga, The Ethical Brain: The Science of Our Moral Dilemmas

Joshua Greene, Moral Tribes: Emotion, Reason, and the Gap Between Us and Them

Jonathan Haidt, The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion

Sam Harris, The Moral Landscape: How Science Can Determine Human Values

Marc Hauser, Moral Minds: How Nature Designed Our Universal Sense of Right and Wrong

Morris B. Hoffman, The Punisher’s Brain: The Evolution of Judge and Jury

Scott M. James, An Introduction to Evolutionary Ethics

Richard Joyce, The Evolution of Morality

Larissa MacFarquhar, Strangers Drowning: Grappling with Impossible Idealism, Drastic Choices, and the Overpowering Urge to Help

Michael E. McCullough, Beyond Revenge: The Evolution of the Forgiveness Instinct

Geoffrey Miller, Virtue Signaling: Essays on Darwinian Politics & Free Speech

Barbara Oakley, Evil Genes: Why Rome Fell, Hitler Rose, Enron Failed, and My Sister Stole My Mother’s Boyfriend

Donald W. Pfaff, The Neuroscience of Fair Play: Why We (Usually) Follow the Golden Rule

Jesse J. Prinz, The Emotional Construction of Morals

Matt Ridley, The Origins of Virtue: Human Instincts and the Evolution of Cooperation

Michael Shermer, The Science of Good and Evil: Why People Cheat, Gossip, Care, Share, and Follow the Golden Rule

Michael Shermer, The Moral Arc: How Science and Reason Lead Humanity toward Truth, Justice, and Freedom

Adam Smith, The Theory of Moral Sentiments

Valerie Tiberius, Moral Psychology: A Contemporary Introduction

Justin Tosi & Brandon Warmke, Grandstanding: The Use and Abuse of Moral Talk

James Q. Wilson, The Moral Sense

Robert Wright, The Moral Animal: Why We Are the Way We Are: The New Science of Evolutionary Psychology

Paul J. Zak, The Moral Molecule: The Source of Love and Prosperity

Philip Zimbardo, The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil

Ética, Filosofía moral, Filosofía política / Ethics, Moral Philosophy, Political Philosophy

Kwame Anthony Appiah, Experiments in Ethics

Walter Block, Defending the Undefendable

Paul Bloom, Against Empathy: The Case for Rational Compassion

Jason Brennan, Libertarianism: What Everyone Needs to Know

Jason Brennan, Why Not Capitalism

Jason Brennan, Against Democracy

Jason Brennan, Political Philosophy: An Introduction

Jason Brennan, When All Else Fails: The Ethics of Resistance to State Injustice

Jason Brennan & Peter M. Jaworski, Markets Without Limits: Moral Virtues and Commercial Interests

Adela Cortina & Emilio Martínez, Ética

David Edmonds, Would You Kill the Fat Man? The Trolley Problem and What Your Answer Tells Us about Right and Wrong

Gerald Gaus, The Order of Public Reason: A Theory of Freedom and Morality in a Diverse and Bounded World

Gerald Gaus, The Tyranny of the Ideal: Justice in a Diverse Society

Gerald F. Gaus, Contemporary Theories of Liberalism: Public Reason as a Post-Enlightenment Project

Friedrich A. Hayek, Law, Legislation and Liberty: A New Statement of the Liberal Principles of Justice and Political Economy, Volume 1: Rules and Order

Friedrich A. Hayek, Law, Legislation and Liberty: A New Statement of the Liberal Principles of Justice and Political Economy, Volume 2: The Mirage of Social Justice

Friedrich A. Hayek, Law, Legislation and Liberty: A New Statement of the Liberal Principles of Justice and Political Economy, Volume 3: The Political Order of a Free People

Friedrich A. Hayek, The Road To Serfdom

Friedrich A. Hayek, Individualism and Economic Order

Friedrich A. Hayek, The Constitution of Liberty

Friedrich A. Hayek, Capitalism and the Historians

Friedrich A. Hayek, The Fatal Conceit: The Errors of Socialism

Hans-Hermann Hoppe, Democracy: The God That Failed (The Economics and Politics of Monarchy, Democracy, and Natural Order)

Michael Huemer, Ethical Intuitionism (*)

Michael Huemer, The Problem of Political Authority: An Examination of the Right to Coerce and the Duty to Obey

José Luis López-Aranguren, Ética

Alasdair MacIntyre, A Short History of Ethics: A History of Moral Philosophy from the Homeric Age to the Twentieth Century

Alasdair MacIntyre, After Virtue: A Study in Moral Theory

Deirdre N. McCloskey, The Bourgeois Virtues: Ethics for an Age of Commerce

Deirdre N. McCloskey, Bourgeois Dignity: Why Economics Can’t Explain the Modern World

Deirdre N. McCloskey, Bourgeois Equality: How Ideas, Not Capital or Institutions, Enriched the World

Deirdre N. McCloskey, Why Liberalism Works: How True Liberal Values Produce a Freer, More Equal, Prosperous World for All

Charles Murray, By the People: Rebuilding Liberty Without Permission

Robert Nozick, Anarchy, State, and Utopia

Derek Parfit, Reasons and Persons

Philip Pettit, Just Freedom: A Moral Compass for a Complex World

Murray N. Rothbard, The Ethics of Liberty

Murray N. Rothbard, For a New Liberty: The Libertarian Manifesto

Murray N. Rothbard, Egalitarianism as a Revolt Against Nature, and Other Essays

Michael J. Sandel, Justice: What’s the Right Thing to Do?

Michael J. Sandel, What Money Can’t Buy: The Moral Limits of Markets

Michael J. Sandel, The Tyranny of Merit: What’s Become of the Common Good?

Tomáš Sedláček, Economics of Good and Evil: The Quest for Economic Meaning from Gilgamesh to Wall Street

Peter Singer, Practical Ethics

Thomas Sowell, The Economics and Politics of Race: An International Perspective

Thomas Sowell, Marxism: Philosophy and Economics

Thomas Sowell, A Conflict of Visions: Ideological Origins of Political Struggles

Thomas Sowell, Black Rednecks and White Liberals

Thomas Sowell, Intellectuals and Society

Thomas Sowell, Intellectuals and Race

Thomas Sowell, Wealth, Poverty and Politics: An International Perspective

Thomas Sowell, Discrimination and Disparities

Virgil Henry Storr & Ginny Seung Choi, Do Markets Corrupt Our Morals?

Edward P. Stringham, Private Governance: Creating Order in Economic and Social Life

John Tomasi, Liberalism Beyond Justice: Citizens, Society, and the Boundaries of Political Theory

John Tomasi, Free Market Fairness

Cooperación social, Grupos, Sociología, Altruismo, Confianza / Social Cooperation, Groups, Sociology, Altruism, Trust

Robert Axelrod, The Evolution of Cooperation

David P. Barash, The Survival Game: How Game Theory Explains the Biology of Cooperation and Competition

Yochai Benkler, The Penguin and the Leviathan: How Cooperation Triumphs over Self-Interest

Samuel Bowles & Herbert Gintis, A Cooperative Species: Human Reciprocity and Its Evolution

Rutger Bregman, Humankind: A Hopeful History

David Brooks, The Social Animal: The Hidden Sources of Love, Character, and Achievement

John T. Cacioppo & William Patrick, Loneliness: Human Nature and the Need for Social Connection

Nicholas A. Christakis, Blueprint: The Evolutionary Origins of a Good Society

Michael Suk-Young Chwe, Rational Ritual: Culture, Coordination, and Common Knowledge

David DeSteno, The Truth About Trust: How It Determines Success in Life, Love, Learning, and More

Andrew Michael Flescher & Daniel L. Worthen, The Altruistic Species: Scientific, Philosophical, and Religious Perspectives

Robert H. Frank, The Darwin Economy: Liberty, Competition, and the Common Good

Natalie Henrich & Joseph Henrich, Why Humans Cooperate: A Cultural and Evolutionary Explanation

Joseph Henrich, The WEIRDest People in the World: How the West Became Psychologically Peculiar and Particularly Prosperous

Line-in Publishing, Sociology: Exploring Human Society

Mark W. Moffett, The Human Swarm: How Our Societies Arise, Thrive, and Fall

Martin A. Nowak with Roger Highfield, SuperCooperators: Altruism, Evolution, and Why We Need Each Other to Succeed

Mark Pagel, Wired for Culture: The Natural History of Human Cooperation (Wired for Culture: Origins of the Human Social Mind)

Joan Roughgarden, The Genial Gene: Deconstructing Darwinian Selfishness (Cooperation and the Evolution of Sex)

Paul Seabright, The Company of Strangers: A Natural History of Economic Life

Brian Skyrms, Evolution of the Social Contract

Brian Skyrms, The Stag Hunt and the Evolution of Social Structure

James Surowiecki, The Wisdom of Crowds: Why the Many Are Smarter Than the Few and How Collective Wisdom Shapes Business, Economies, Societies and Nations

Michael Tomasello with Carol Dweck, Joan Silk, Brian Skyrms & Elizabeth Spelke, Why We Cooperate

Peter Turchin, Ultrasociety: How 10,000 Years of War Made Humans the Greatest Cooperators on Earth

William von Hippel, The Social Leap: The New Evolutionary Science of Who We Are, Where We Come From, and What Makes Us Happy

David Sloan Wilson, Does Altruism Exist? Culture, Genes, and the Welfare of Others

Edward O. Wilson, Sociobiology: The New Synthesis (*)

Edward O. Wilson, The Social Conquest of Earth

Robert Wright, Nonzero: The Logic of Human Destiny

Guerra, Violencia / War, Violence

Alan Page Fiske & Tage Shakti Rai, Virtuous Violence: Hurting and Killing to Create, Sustain, End, and Honor Social Relationships

Azar Gat, War in Human Civilization

Azar Gat, The Causes of War and the Spread of Peace: But Will War Rebound?

Dave Grossman with Loren W. Christensen, On Combat: The Psychology and Physiology of Deadly Conflict in War and in Peace

Hans-Hermann Hoppe (ed.), The Myth of National Defense: Essays on the Theory and History of Security Production

John Keegan, A History of Warfare

Charles Kingsley Levy, Evolutionary Wars: A Three-Billion-Year Arms Race: The Battle of Species on Land, at Sea, and in the Air

Ian Morris, War! What is it Good For? Conflict and the Progress of Civilization from Primates to Robots

Malcom Potts & Thomas Hayden, Sex and War: How Biology Explains Warfare and Terrorism and Offers a Path to a Safer World

Adrian Raine, The Anatomy of Violence: The Biological Roots of Crime

David Livingstone Smith, Less Than Human: Why We Demean, Enslave, and Exterminate Others

David Livingstone Smith, The Most Dangerous Animal: Human Nature and the Origins of War

Sun Tzu, The Art of War

Peter Turchin, War and Peace and War: The Life Cycles of Imperial Nations (War and Peace and War: The Rise and Fall of Empires)

Richard Wrangham, Demonic Males: Apes and the Origins of Human Violence (*)

Política, Estado, Anarquismo / Politics, State, Anarchism

Daron Acemoglu & James Robinson, Why Nations Fail: The Origins of Power, Prosperity, and Poverty

Daron Acemoglu & James Robinson, The Narrow Corridor: States, Societies, and the Fate of Liberty (Balance of Power: States, Societies, and the Narrow Corridor to Liberty)

Benjamin Anderson, Imagined Communities: Reflections on the Origin and Spread of Nationalism

Bruce Bueno de Mesquita & Alastair Smith, The Dictator’s Handbook: Why Bad Behavior is Almost Always Good Politics

Anthony de Jasay, The State

Jared Diamond, Upheaval: Turning Points for Nations in Crisis (Upheaval: How Nations Cope with Crisis and Change)

Francis Fukuyama, The Origins of Political Order: From Prehuman Times to the French Revolution

Francis Fukuyama, Political Order and Political Decay: From the Industrial Revolution to the Globalization of Democracy

Hector A. Garcia, Sex, Power, and Partisanship: How Evolutionary Science Makes Sense of Our Political Divide

Nils Karlson, Statecraft and Liberal Reform in Advanced Democracies

Arnold Kling, The Three Languages of Politics: Talking Across the Political Divides

George Lakoff, Don’t Think of an Elephant! Know Your Values and Frame the Debate: The Essential Guide for Progressives

George Lakoff, The Political Mind: Why You Can’t Understand 21st-Century American Politics with an 18th-Century Brain

Branko Milanovic, Capitalism, Alone: The Future of the System That Rules the World

Moisés Naím, The End of Power: From Boardrooms to Battlefields and Churches to States, Why Being In Charge Isn’t What It Used to Be

Albert Jay Nock, Our Enemy, the State

Franz Oppenheimer, The State: Its History and Development Viewed Sociologically

Elinor Ostrom, Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action

Elinor Ostrom, Understanding Institutional Diversity

Paul H. Rubin, Darwinian Politics: The Evolutionary Origin of Freedom (*)

Pedro Schwartz, En busca de Montesquieu: La democracia en peligro

James C. Scott, Seeing Like a State: How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed

James C. Scott, Two Cheers for Anarchism: Six Easy Pieces on Autonomy, Dignity, and Meaningful Work and Play

James C. Scott, Against the Grain: A Deep History of the Earliest States

Avi Tuschman, Our Political Nature: The Evolutionary Origins of What Divides Us

Mark S. Weiner, The Rule of the Clan: What an Ancient Form of Social Organization Reveals About the Future of Individual Freedom

Drew Westen, The Political Brain: The Role of Emotion in Deciding the Fate of the Nation

Historia / History

Jared Diamond, Guns, Germs, and Steel: The Fates of Human Societies

Jared Diamond, Collapse: How Societies Choose to Fail or Succeed

Niall Ferguson, Civilization: The West and the Rest (Civilization: The Six Ideas That Created the Modern World) (Civilization: The Six Killer Apps of Western Power)

Yuval Noah Harari, Sapiens: A Brief History of Humankind

Ian Morris, Why the West Rules—for Now: The Patterns of History, and What They Reveal About the Future

Steven Pinker, The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined

Steven Pinker, Enlightenment Now: The Case for Reason, Science, Humanism, and Progress

Matt Ridley, The Rational Optimist: How Prosperity Evolves

Psicología aplicada y social / Applied and Social Psychology

Dan Ariely, Payoff: The Hidden Logic That Shapes Our Motivations

Elliot Aronson, The Social Animal

Ian Ayres, Carrots and Sticks: Unlock the Power of Incentives to Get Things Done

Roy F. Baumeister & John Tierney, Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength

Chris Berdik, Mind Over Mind: The Surprising Power of Expectations

Robert B. Cialdini, Influence: Science and Practice (Influence: The Psychology of Persuasion)

Stephen R. Covey, The 7 Habits of Highly Effective People: Powerful Lessons in Personal Change

Mihaly Csikszentmihalyi, Flow: The Psychology of Optimal Experience

David DiSalvo, What Makes Your Brain Happy and Why You Should Do the Opposite

Angela Duckworth, Grit: The Power of Passion and Perseverance

Charles Duhigg, The Power of Habit: Why We Do What We Do in Life and Business

Carol S. Dweck, Mindset: The New Psychology of Success

Robert H. Frank, Under the Influence: Putting Peer Pressure to Work

Daniel Gilbert, Stumbling on Happiness

Thomas Gilovich & Lee Ross, The Wisest One in the Room: How You Can Benefit from Social Psychology’s Most Powerful Insights

Uri Gneezy & John A. List, The Why Axis: Hidden Motives and The Undiscovered Economics of Everyday Life

Daniel Goleman, Social Intelligence: The New Science of Human Relationships

Robert Greene, The 48 Laws of Power

Jonathan Haidt, The Happiness Hypothesis: Finding Modern Truth in Ancient Wisdom

Sheena Iyengar, The Art of Choosing

Joseph E. LeDoux, Anxious: Using the Brain to Understand and Treat Fear and Anxiety

Greg Lukianoff & Jonathan Haidt, The Coddling of the American Mind: How Good Intentions and Bad Ideas Are Setting Up a Generation for Failure

Kelly McGonigal, The Willpower Instinct: How Self-Control Works, Why It Matters, and What You Can Do to Get More of It (Maximum Willpower: How to Master the New Science of Self-Control)

Kelly McGonigal, The Neuroscience of Change: A Compassion-Based Program for Personal Transformation

Walter Mischel, The Marshmallow Test: Mastering Self-Control

Frank Partnoy, Wait: The Art and Science of Delay

Jordan B. Peterson, Maps of Meaning: The Architecture of Belief (*)

Jordan B. Peterson, 12 Rules for Life: An Antidote to Chaos

Jordan B. Peterson, Beyond Order: 12 More Rules for Life

Daniel H. Pink, A Whole New Mind: Why Right-Brainers Will Rule the Future

Daniel H. Pink, Drive: The Surprising Truth About What Motivates Us

Daniel H. Pink, To Sell Is Human: The Surprising Truth about Moving Others

Daniel H. Pink, When: The Scientific Secrets of Perfect Timing

Steven Quartz & Anette Asp, Cool: How the Brain’s Hidden Quest for Cool Drives Our Economy and Shapes Our World

Robert M. Sapolsky, Why Zebras Don’t Get Ulcers: An Updated Guide To Stress, Stress Related Diseases, and Coping

Barry Schwartz, The Paradox of Choice: Why More Is Less

Barry Schwartz & Kenneth Sharpe, Practical Wisdom: The Right Way To Do the Right Thing

Cass R. Sunstein, Conformity: The Power of Social Influences

Atención / Attention

Christopher Chabris & Daniel Simons, The Invisible Gorilla: And Other Ways Our Intuitions Deceive Us

Cathy N. Davidson, Now You See It: How the Brain Science of Attention Will Transform the Way We Live, Work, and Learn

Pensamiento, Inteligencia, Racionalidad, Lógica, Analogía, Experiencia, Errores, Estrategia / Thinking, Intelligence, Rationality, Logic, Analogy, Experience, Errors, Strategy

Carl T. Bergstrom & Jevin West, Calling Bullshit: The Art of Skepticism in a Data-Driven World

Robert A. Burton, On Being Certain: Believing You Are Right Even When You’re Not

Nicholas Capaldi, The Art of Deception: An Introduction to Critical Thinking

Carlo Maria Cipolla, Allegro ma non troppo

Daniel C. Dennett, Intuition Pumps And Other Tools for Thinking

Edward de Bono, Practical Thinking: Four Ways to Be Right, Five Ways to Be Wrong, Five Ways to Understand

Ronald de Sousa, Why Think? Evolution and the Rational Mind

David Epstein, Range: Why Generalists Triumph in a Specialized World (*)

Lawrence Freedman, Strategy: A History

Julia Galef, The Scout Mindset: Why Some People See Things Clearly and Others Don’t

Susan Haack, Philosophy of Logics

Joseph T. Hallinan, Why We Make Mistakes: How We Look Without Seeing, Forget Things in Seconds, And Are All Pretty Sure We Are Way Above Average

Douglas R. Hofstadter, Gödel, Escher, Bach: An Eternal Golden Braid

Douglas R. Hofstadter, Fluid Concepts and Creative Analogies: Computer Models Of The Fundamental Mechanisms Of Thought (*)

Douglas R. Hofstadter & Emmanuel Sander, Surfaces and Essences: Analogy as the Fuel and Fire of Thinking

Maria Konnikova, Mastermind: How to Think Like Sherlock Holmes

Bart Kosko, Fuzzy Thinking: The New Science of Fuzzy Logic

Stephen M. Kosslyn & G. Wayne Miller, Top Brain, Bottom Brain: Surprising Insights into How You Think

Daniel J. Levitin, The Organized Mind: Thinking Straight in the Age of Information Overload

David McRaney, You Are not so Smart: Why You Have too many Friends on Facebook, Why Your Memory Is Mostly Fiction, and 46 Other Ways You’re Deluding Yourself

David McRaney, You Are now less Dumb: How to Conquer Mob Mentality, How to Buy Happiness, and all the other Ways to Outsmart Yourself

Hugo Mercier & Dan Sperber, The Enigma of Reason (The Enigma of Reason: A New Theory of Human Understanding)

Jesús Mosterín, Los lógicos

Tom Nichols, The Death of Expertise: The Campaign Against Established Knowledge and Why It Matters

Robert Nozick, The Nature of Rationality (*)

David Robson, The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes (*)

Richard Rumelt, Good Strategy Bad Strategy: The Difference and Why It Matters

Michael Shermer, Skeptic: Viewing the World with a Rational Eye

Michael Shermer, Giving the Devil His Due: Reflections of a Scientific Humanist

Philip E. Tetlock, Expert Political Judgment: How Good Is It? How Can We Know?

Duncan J. Watts, Everything Is Obvious: *Once You Know the Answer (How Common Sense Fails Us)

Ludwig Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus

Larry E. Wood, Thinking Strategies: Exercises for Mental Fitness

Eliezer Yudkowsky, Rationality From AI to Zombies

Eliezer Yudkowsky, Inadequate Equilibria: Where and How Civilizations Get Stuck

Memética, Cultura / Memetics, Culture

Alberto Acerbi, Cultural Evolution in the Digital Age

Robert Aunger (ed), Darwinizing Culture: the Status of Memetics as a Science

Robert Aunger, The Electric Meme: A New Theory of How We Think (*)

Jonah Berger, Contagious, Why Things Catch on

Susan Blackmore, The Meme Machine

Robert Boyd & Peter J. Richerson, The Origin and Evolution of Cultures (*)

Richard Brodie, Virus of the Mind: The New Science of the Meme

Kate Distin, The Selfish Meme: A Critical Reassessment (*)

Kate Distin, Cultural Evolution (*)

Marvin Harris, Cows, Pigs, Wars, and Witches: The Riddles of Culture

Joseph Henrich, The Secret of Our Success: How Culture Is Driving Human Evolution, Domesticating Our Species, and Making Us Smarter

Kevin N. Laland, Darwin’s Unfinished Symphony: How Culture Made the Human Mind

César Martínez Meseguer, La teoría evolutiva de las instituciones: La perspectiva austriaca

Alex Mesoudi, Cultural Evolution: How Darwinian Theory Can Explain Human Culture and Synthesize the Social Sciences

Jesús Mosterín, Filosofía de la cultura

Jesse J. Prinz, Beyond Human Nature: How Culture and Experience Shape the Human Mind

Peter J. Richerson & Robert Boyd, Not by Genes Alone: How Culture Transformed Human Evolution

Gad Saad, The Parasitic Mind: How Infectious Ideas Are Killing Common Sense

Bruce E. Wexler, Brain and Culture: Neurobiology, Ideology, and Social Change

Economía conductual / Behavioral Economics

Dan Ariely, Predictably Irrational: The Hidden Forces That Shape Our Decisions

Dan Ariely, The Upside of Irrationality: The Unexpected Benefits of Defying Logic at Work and at Home

Gerd Gigerenzer, Gut Feelings: The Intelligence of the Unconscious

Daniel Kahneman, Thinking, Fast and Slow

Mario J. Rizzo & Glen Whitman, Escaping Paternalism: Rationality, Behavioral Economics, and Public Policy

Michael Shermer, The Mind of the Market: How Biology and Psychology Shape Our Economic Lives (The Mind of The Market: Compassionate Apes, Competitive Humans, and Other Tales from Evolutionary Economics)

Stuart Sutherland, Irrationality

Richard H. Thaler & Cass R. Sunstein, Nudge: Improving Decisions About Health, Wealth, and Happiness

Creatividad, Innovación, Fracaso y éxito / Creativity, Innovation, Failure and Success

Anthony Brandt & David Eagleman, The Runaway Species: How Human Creativity Remakes the World

Clayton M. Christensen, The Innovator’s Dilemma: When New Technologies Cause Great Firms to Fail

Agustín Fuentes, The Creative Spark: How Imagination Made Humans Exceptional

Malcolm Gladwell, Outliers: The Story of Success

Malcolm Gladwell, David and Goliath: Underdogs, Misfits, and the Art of Battling Giants

Adam Grant, Originals: How Non-Conformists Move the World

Tim Harford, Adapt: Why Success Always Starts with Failure

Tim Harford, Messy: The Power of Disorder to Transform Our Lives (Messy: How To be Creative and Resilient in a Tidy-Minded World)

Jonah Lehrer, Imagine: How Creativity Works

Megan McArdle, The Up Side of Down: Why Failing Well Is the Key to Success

Matt Ridley, How Innovation Works: And Why It Flourishes in Freedom (How Innovation Works: Serendipity, Energy and the Saving of Time)

Nassim Nicholas Taleb, Antifragile: Things That Gain from Disorder

Nassim Nicholas Taleb, Skin in the Game: The Hidden Asymmetries in Daily Life

Lars Tvede, The Creative Society: How the Future Can Be Won

Inteligencia artificial, Tecnología / Artificial Intelligence, Technology

Ethem Alpaydin, Machine Learning: The New AI

Samuel Arbesman, Overcomplicated: Technology at the Limits of Comprehension

Stuart Armstrong, Smarter Than Us: The Rise of Machine Intelligence

Ryan Avent, The Wealth of Humans: Work, Power, and Status in the Twenty-first Century (*)

James Barrat, Our Final Invention, Artificial Intelligence and the End of the Human Era

John Brockman (ed.), Possible Minds: 25 Ways of Looking at AI

Erik Brynjolfsson & Andrew McAfee, The Second Machine Age: Work, Progress, and Prosperity in a Time of Brilliant Technologies

Erik Brynjolfsson & Andrew McAfee, Race Against the Machine: How the Digital Revolution Is Accelerating Innovation, Driving Productivity, and Irreversibly Transforming Employment and the Economy (*)

Nick Bostrom, Superintelligence: Paths, Dangers, Strategies

John Brockman (ed.), What to Think About Machines That Think: Today’s Leading Thinkers on the Age of Machine Intelligence

Nicholas Carr, The Glass Cage: Automation and Us

Nicholas Carr, The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains (*)

Nicholas Carr, Utopia Is Creepy: And Other Provocations (*)

Calum Chace, Surviving AI, The Promise and Peril of Artificial Intelligence

Calum Chace, The Economic Singularity: Artificial Intelligence and the Death of Capitalism

Brian Christian, The Most Human Human: What Artificial Intelligence Teaches Us About Being Alive

Brian Christian & Tom Griffiths, Algorithms to Live by: The Computer Science of Human Decisions

Pedro Domingos, The Master Algorithm: How the Quest for the Ultimate Learning Machine Will Remake Our World (*)

K. Eric Drexler, Radical Abundance: How a Revolution in Nanotechnology Will Change Civilization

K. Eric Drexler, Engines of Creation: The Coming Era of Nanotechnology (*)

Martin Ford, Rise of the Robots: Technology and the Threat of a Jobless Future

David D. Friedman, Future Imperfect: Technology and Freedom in an Uncertain World

James Gleick, Faster: The Acceleration of Just About Everything

Yuval Noah Harari, Homo Deus: A Brief History of Tomorrow

Robin Hanson, The Age of Em: Work, Love, and Life when Robots Rule the Earth

Yuval Noah Harari, Homo Deus: A Brief History of Tomorrow

John Jordan, Robots (The MIT Press Essential Knowledge Series)

Jerry Kaplan, Humans Need Not Apply: A Guide to Wealth and Work in the Age of Artificial Intelligence

Jerry Kaplan, Artificial Intelligence: What Everyone Needs to Know

Kevin Kelly, What Technology Wants

Kevin Kelly, The Inevitable: Understanding the 12 Technological Forces That Will Shape Our Future

Kevin Kelly, Out of Control: The New Biology of Machines, Social Systems, and the Economic World (*)

Ray Kurzweil, The Age of Spiritual Machines: When Computers Exceed Human Intelligence (*)

Ray Kurzweil, The Singularity Is Near: When Humans Transcend Biology

Gerd Leonhard, Technology vs. Humanity: The Coming Clash Between Man and Machine (*)

Gary Marcus & Ernest Davis, Rebooting AI: Building Artificial Intelligence We Can Trust (*)

John Markoff, Machines of Loving Grace: The Quest for Common Ground Between Humans and Robots (*)

David A. Mindell, Our Robots, Ourselves: Robotics and the Myths of Autonomy (*)

Melanie Mitchell, Artificial Intelligence: A Guide for Thinking Humans

Evgeny Morozov, The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom (*)

Evgeny Morozov, To Save Everything, Click Here: The Folly of Technological Solutionism (*)

Stuart Russell, Human Compatible: Artificial Intelligence and the Problem of Control (*)

Christopher Steiner, Automate This: How Algorithms Came to Rule Our World

Max Tegmark, Life 3.0: Being Human in the Age of Artificial Intelligence

George Zarkadakis, In Our Own Image: Savior or Destroyer? The History and Future of Artificial Intelligence

Engaño, Autoengaño, Estafas, Pseudociencia / Deceit, Self-Deception, Fraud, Pseudoscience

George A. Akerlof, & Robert J. Shiller, Phishing for Phools: The Economics of Manipulation and Deception

Dan Ariely, The Honest Truth About Dishonesty: How We Lie to Everyone – Especially Ourselves

Cordelia Fine, A Mind of Its Own: How Your Brain Distorts and Deceives (*)

Harry G. Frankfurt, On Bullshit

Sam Harris, Lying

Guy P. Harrison, 50 Popular Beliefs That People Think Are True

Eric Hoffer, The True Believer: Thoughts on the Nature of Mass Movements

Donald Hoffman, The Case Against Reality: Why Evolution Hid the Truth from Our Eyes (*)

Matthew Hutson, The 7 Laws of Magical Thinking: How Irrational Beliefs Keep Us Happy, Healthy, and Sane

Maria Konnikova, The Confidence Game: Why We Fall for It… Every Time

Robert Kurzban, Why Everyone (Else) Is a Hypocrite: Evolution and the Modular Mind

Daniel J. Levitin, A Field Guide to Lies: Critical Thinking in the Information Age

Stephen L. Macknik & Susana Martínez-Conde with Sandra Blakeslee, Sleights of Mind: What the Neuroscience of Magic Reveals about Our Everyday Deceptions

Colin McGinn, Mindfucking: A Critique of Mental Manipulation

Hugo Mercier, Not Born Yesterday: The Science of Who We Trust and What We Believe

Kevin Mitnick with William L. Simon, Ghost in the Wires: My Adventures as the World’s Most Wanted Hacker

Robert Park, Voodoo Science: The Road from Foolishness to Fraud

Massimo Pigliucci, Nonsense on Stilts: How to Tell Science from Bunk

James Randi, Flim-Flam! Psychics, ESP, Unicorns, and other Delusions

Bruce Schneier, Liars and Outliers: Enabling the Trust that Society Needs to Thrive

Julia Shaw, The Memory Illusion: Remembering, Forgetting, and the Science of False Memory (The Memory Illusion: Why You May not Be Who You Think You Are)

Michael Shermer, Why People Believe Weird Things: Pseudoscience, Superstition, and Other Confusions of Our Time

Michael Shermer, The Borderlands of Science: Where Sense Meets Nonsense

Michael Shermer, Science Friction: Where the Known Meets the Unknown

Michael Shermer, The Believing Brain: From Ghosts and Gods to Politics and Conspiracies, How We Construct Beliefs and Reinforce Them as Truths

Michael Shermer, Conspiracies & Conspiracy Theories: What We Should Believe and Why

Kevin Simler & Robin Hanson, The Elephant in the Brain: Hidden Motives in Everyday Life

David Livingstone Smith, Why We Lie: The Evolutionary Roots of Deception and the Unconscious Mind

Seth Stephens-Davidowitz, Everybody Lies: Big Data, New Data, and What the Internet Can Tell Us About Who We Really Are

Carol Tavris & Elliot Aronson, Mistakes Were Made (But Not by Me): Why We Justify Foolish Beliefs, Bad Decisions, and Hurtful Acts

Robert Trivers, The Folly of Fools: The Logic of Deceit and Self-Deception in Human Life (Deceit and Self-Deception: Fooling Yourself the Better to Fool Others)

Erik Vance, Suggestible You: The Curious Science of Your Brain’s Ability to Deceive, Transform, and Heal

Ajit Varki & Danny Brower, Denial: Self-Deception, False Beliefs, and the Origins of the Human Mind

Kevin Young, Bunk: The True Story of Hoaxes, Hucksters, Humbug, Plagiarists, Forgeries, and Phonies

Religión / Religion

Amir Aczel, Why Science Does Not Disprove God

Karen Armstrong, A History of God: The 4,000-Year Quest of Judaism, Christianity and Islam

Karen Armstrong, The Case for God

Karen Armstrong, A Short History of Myth

Karen Armstrong, Fields of Blood: Religion and the History of Violence

Scott Atran, In Gods We Trust: The Evolutionary Landscape of Religion (*)

Jesse Bering, The Belief Instinct: The Psychology of Souls, Destiny, and the Meaning of Life

David Berlinski, The Devil’s Delusion: Atheism and Its Scientific Pretensions

Pascal Boyer, Religion Explained: The Evolutionary Origins of Religious Thought

Francis Collins, The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief

Jerry Coyne, Faith Versus Fact: Why Science and Religion Are Incompatible

Richard Dawkins, The God Delusion

Daniel Dennett, Breaking the Spell: Religion as a Natural Phenomenon

Antony Flew with Roy Abraham Varghese, There Is a God: How the World’s Most Notorious Atheist Changed His Mind

Hector A. Garcia, Alpha God: The Psychology of Religious Violence and Oppression

Stephen Jay Gould, Rocks of Ages: Science and Religion in the Fullness of Life

A. C. Grayling, The God Argument: The Case against Religion and for Humanism

John Gray, Seven Types of Atheism

Jean Guitton, Grichka Bogdanov & Igor Bogdanov, Dios y la ciencia: Hacia el metarrealismo

Sam Harris, The End of Faith: Religion, Terror, and the Future of Reason

Sam Harris, Letter to a Christian Nation

Sam Harris, Waking Up: A Guide to Spirituality Without Religion

Christopher Hitchens, God is Not Great: How Religion Poisons Everything

Richard Holloway, A Little History of Religion

Bruce Hood, SuperSense: Why We Believe in the Unbelievable (The Science of Superstition: How the Developing Brain Creates Supernatural Beliefs)

Russ Kick (ed.), Everything You Know About God is Wrong: The Disinformation Guide to Religion

John W. Loftus. Unapologetic: Why Philosophy of Religion Must End

José Antonio Marina, Dictamen sobre Dios

José Antonio Marina, Por qué soy cristiano

Alister E. McGrath & Joanna Collicutt McGrath, The Dawkins Delusion? Atheist Fundamentalism and the Denial of the Divine

Lisa Miller, Heaven: Our Enduring Fascination with the Afterlife

Jack Miles, God: A Biography

Armin Navabi, Why There Is No God: Simple Responses to 20 Common Arguments for the Existence of God

Andrew B. Newberg, Eugene G. D’Aquili & Vince Rause, Why God Won’t Go Away: Brain Science and the Biology of Belief

Catherine Nixey, The Darkening Age: The Christian Destruction of the Classical World

Ara Norenzayan, Big Gods: How Religion Transformed Cooperation and Conflict

Elaine Pagels, The Origin of Satan: How Christians Demonized Jews, Pagans, and Heretics

John Allen Paulos, Irreligion: A Mathematician Explains Why the Arguments for God Just Don’t Add Up

Alvin Plantinga, Where the Conflict Really Lies: Science, Religion, and Naturalism

Alex Rosenberg, The Atheist’s Guide to Reality: Enjoying Life without Illusions

Clay Routledge, Supernatural: Death, Meaning, and the Power of the Invisible World (*)

Francisco Rubia, La conexión divina: La experiencia mística y la neurobiología

Ben Shapiro, The Right Side of History: How Reason and Moral Purpose Made the West Great

Michael Shermer, How We Believe: The Search for God in an Age of Science

Victor J. Stenger, God: The Failed Hypothesis (How Science Shows That God Does Not Exist)

Victor J. Stenger, God and the Folly of Faith: The Incompatibility of Science and Religion

Frank Tipler, The Physics of Immortality: Modern Cosmology, God and the Resurrection of the Dead

Ajit Varki & Danny Brower, Denial: Self-Deception, False Beliefs, and the Origins of the Human Mind

Nicholas Wade, The Faith Instinct: How Religion Evolved and Why It Endures

David Sloan Wilson, Darwin’s Cathedral: Evolution, Religion, and the Nature of Society

Richard Wiseman, Paranormality: The Science of the Supernatural (Paranormality: Why We See What Isn’t There) (Paranormality: Why We Believe the Impossible)

Lewis Wolpert, Six Impossible Things Before Breakfast: The Evolutionary Origins of Belief

Robert Wright, The Evolution of God

Budismo, Meditación / Buddhism, Meditation

David P. Barash, Buddhist Biology: Ancient Eastern Wisdom Meets Modern Western Science

James Kingsland, Siddhartha’s Brain: Unlocking the Ancient Science of Enlightenment

Robert Wright, Why Buddhism Is True: The Science and Philosophy of Meditation and Enlightenment

Libertad y pasaporte COVID

El pasaporte COVID es un certificado europeo de vacunación que podría utilizarse para permitir o limitar la movilidad de los ciudadanos según hayan sido o no vacunados. Ha recibido algunas críticas, también desde filas liberales, a menudo exageradas o mal fundamentadas.

Los problemas y conflictos de interacción social se evitan, minimizan o resuelven con información, incentivos y reglas adecuadas. El estado de vacunación individual en una pandemia es información relevante sobre riesgo propio (vulnerabilidad, inmunidad) y riesgo para otros (ser o no contagioso). Parece razonable e inteligente obtener y utilizar estos datos para exigir confinamientos y permitir movilidad de forma selectiva y limitada en lugar de confinar de forma generalizada o prohibir totalmente la movilidad (o no confinar a nadie y permitir movilidad sin ninguna restricción).

La información acerca de las vacunas y las posibilidades de inmunidad y contagio propio o a otros (efectividad, duración) puede ser imperfecta, pero esta puede mejorarse, utilizarse con cuidado y conocimiento de sus limitaciones, y para tomar decisiones suele ser mejor algo de información que nada de información. Las decisiones pueden modificarse según avance el conocimiento. La información del pasaporte puede complementarse con otros datos relevantes además de la vacunación, como el hecho de haber pasado o no la enfermedad, el disponer o no de anticuerpos o inmunidad, el ser contagioso o no.

El pasaporte incluye información individual de carácter médico: algunos pueden argumentar que esta debería ser estrictamente privada, pero los contagios en una epidemia son externalidades negativas, y la información al respecto un bien público. Los diversos agentes (individuos y asociaciones privadas y públicas) pueden estar legitimados para utilizar esta información en sus decisiones de interacción con otros, por ejemplo al permitir o no ciertos desplazamientos o accesos.

Este pasaporte no es un ejemplo de actuación dictatorial del Estado ni un paso más en una pendiente resbaladiza hacia la dictadura o el totalitarismo. Los Estados ya exigen certificados de vacunación para ciertos movimientos internacionales a zonas problemáticas. Otros certificados restringen las libertades individuales, como por ejemplo el carnet de conducir o ciertas titulaciones para ejercer diversas profesiones.

Este pasaporte no supone la creación de dos castas, vacunados y no vacunados. Las castas son bastante inmutables: en este caso basta con vacunarse para obtener el certificado. Algunas castas clasifican por nacimiento de otro miembro de la casta: no es el caso. Las castas son grupos de interés organizados, suelen estar relacionadas con estatus social por dominación, y conllevan privilegios estamentales de por vida: aquí se trata simplemente de utilizar información sobre posibles riesgos de contagio.

Criticar la escasez de vacunas, la vacunación lenta e ineficiente, o que no hay libertad porque los individuos no pueden decidir vacunarse sino que deben esperar a que el Estado les asigne una vacuna, no es lo mismo que criticar el uso de la información sobre la vacunación. Algunos liberales parecen igualitaristas en el sentido de que quieren que todo el mundo resulte igualmente perjudicado por estos problemas en lugar de minimizar en lo posible los daños sobre la salud y la economía causados por la pandemia. La justicia entendida como tratar igual a todos no es muy acertada cuando existen diferencias relevantes, aunque estas diferencias resulten de otra posible injusticia en el acceso a las vacunas.

Algunos críticos han señalado que la información sobre la inmunidad podría utilizarse en otros asuntos como contrataciones laborales, y que esto sería peligroso porque algunos individuos podrían contagiarse intencionalmente para pasar la enfermedad, resultar inmunes y tener mejores oportunidades laborales. Sin embargo un individuo libre decide por sí mismo qué riesgos quiere asumir a cambio de algún beneficio, sin tutelas o intervenciones paternalistas. La responsabilidad o irresponsabilidad en una pandemia no está tanto en evitar ser contagiado, sino sobre todo en evitar contagiar a otros o suponer costes para otros (tratamientos en sanidad pública).

Adolescente atrapado en redes de la praxeología resulta gravemente herido al intentar defender a su ídolo

Crónica de sucesos

Adolescente atrapado en redes de la praxeología resulta gravemente herido al intentar defender a su ídolo

El método apodíctico o axiomático deductivo se cobra una víctima más. En un acto intencionado cuyo fin, objetivo, meta o propósito parecía ser la defensa de su referente intelectual Walter Block contra críticas bien fundamentadas, el joven apriorista extremo E. B. ha sufrido serios daños en su capital intelectual, como resultado imprevisto y no deseado, al intentar manipular armamento argumentativo sin licencia y sin los conocimientos adecuados.

Sus agresivos comentarios, realizados en lo que aparentemente quería hacer pasar por un artículo de opinión en un medio respetable y de cierto prestigio, le han estallado en las manos y le han provocado un quebranto personal irreparable. A cierre de esta edición su pronóstico es grave y se debate inconsciente entre la vida y la muerte académica. Fuentes próximas aseguran que está intelectualmente acabado, aunque aún no lo sabe porque no se da cuenta de lo que ha hecho y sus consecuencias.

Así como las adolescentes en la edad del pavo suspiran por sus cantantes y actores favoritos, forran sus carpetas con sus fotos y cubren las paredes de sus habitaciones con sus pósteres, E. B. se apasionó por la Escuela Austriaca de Economía y estaba realizando estudios de postgrado sobre la misma. Sus pensadores favoritos son Murray Rothbard, Hans-Hermann Hoppe, Jesús Huerta de Soto y muy especialmente Walter Block, con el cual se comunica con cierta frecuencia.

El descubrimiento de unas críticas de Francisco Capella contra una importante obra de su amado Walter Block fue algo que no pudo soportar, especialmente después de haber reconocido avergonzado que ya no creía en la reserva cien por cien de la banca sobre los depósitos a la vista, asunto sobre el cual confesó haber estado gravemente equivocado.

En una reacción irreflexiva impropia de un ser humano como agente intencional con racionalidad limitada, falible o imperfecta, pero al fin y al cabo racionalidad, E. B. perpetró un artículo crítico contra Capella y en defensa de Walter Block: no se molestó en revisarlo o trabajarlo con cuidado y rigor, la tarea lo superó y quedó en evidencia ante todos sus lectores y seguidores.

Familiares y amigos no se explican cómo ha podido llegar a estos extremos de irresponsabilidad y exhibicionismo al intentar refutar en público ideas muy sólidas y de alta calidad. Científicos consultados nos aseguran que es la neotenia de la especie humana, la conservación de rasgos infantiles en la edad adulta, y especialmente la madurez tardía del córtex prefrontal, encargado de la previsión de consecuencias de la conducta y su planificación a largo plazo, lo que hace que estos jóvenes suelan asumir riesgos excesivos, a menudo para exhibirse ante amigos o intereses románticos mediante la producción de señales honestas costosas.

E. B., cuyo nombre completo no explicitamos para proteger su muy frágil y vulnerable intimidad, ya había intentado llamar la atención con otros artículos previos en los que mostraba su fanatismo e integrismo intelectual contra Hayek o la democracia. A posteriori quizás podemos interpretarlos como peticiones desesperadas de ayuda que pasaron inadvertidas. La experiencia podría servir para ayudar a otros como él interviniendo en su educación antes de que sea demasiado tarde.

Especialistas consultados han resaltado la posible disonancia cognitiva como factor explicativo. También han descartado la posibilidad de que el luctuoso acaecimiento se deba a autolesiones intencionales, motivaciones masoquistas o un intento fallido de suicidio al darse cuenta de que su vida ya no tenía sentido.

Descanse en paz E. B. mientras se recupera en una larga y difícil convalecencia. Se ruega respeto si tienen ocasión de interactuar con él en el limbo de su purgatorio, tal vez confundido y en proceso de reconstrucción personal.

NOTA: adjuntamos informe forense realizado por FC, experto especialista en accidentes y autopsias intelectuales.

Articulerías de Paco Capella: Lo que ni Block defendería

Madrid, a 10 de marzo de 2021.

El artículo a analizar ingresa ya cadáver, sin posibilidad de reanimación, y solo podemos certificar su defunción. Presenta diversas faltas formales de ortografía y sintaxis, probablemente por las prisas para escribir y publicar cualquier cosa, pero la causa de la muerte está claramente en sus contenidos.

Comienza con un término extraño fallido: “articulerías”. Sospechamos que puede ser un invento despectivo poco innovador o creativo al intentar copiar otros usados por el autor criticado, Francisco Capella, como tonterías selectas, tuitioteces, tuiterías o tristuiterías. “Articulerías” no resuena o sugiere nada en el sentido de error o equivocación más o menos grave. Tal vez se refiere a culería (¿?), o a chulería, altivez, soberbia, aunque no creemos que E. B. tuviera esto en mente y simplemente añadió automáticamente el sufijo -erías a la raíz de artículo.

E. B. afirma compartir algunas de las críticas que Capella realiza a Block, pero no se molesta en cuantificarlas o explicitarlas de forma exhaustiva. Da la sensación de que le cuesta reconocer los errores de su ídolo y se aferra a una relación ya sin amor.

Asegura que Capella “también ofrece ciertas críticas un tanto injustificadas o desatinadas”, pero apenas ofrece citas, cuando lo hace las saca de contexto, y su evaluación de lo que es injustificado o desatinado es subjetiva y parece más bien una valoración personal de alguien herido en su orgullo adolescente.

E. B. manifiesta un cierto autoritarismo, intolerancia y estrechez de miras al determinar lo que es o no es importante en los estudios de temas morales: si su autor favorito no ha mencionado algo no es porque no haya pensado en ello y su análisis sea incompleto, sino porque se trata de un matiz irrelevante.

E. B. cree que la relación actual entre venta de droga y uso de la violencia y daños colaterales es algo innecesario, accidental y separable: no parece haber investigado en profundidad este ámbito.

E. B. realiza afirmaciones arriesgadas de las cuales no ofrece ninguna evidencia, tal vez porque su estilo de fundamentación metodológica niega la importancia de la evidencia empírica: “no hay nadie que niegue estos tres puntos”. Independientemente de cuáles sean esos tres puntos, E. B. necesitaría conocer a todo el mundo y prestarles constante atención para realmente saber que eso es cierto. Es el problema de la información dispersa, tácita, no articulada.

El artículo de E. B. destaca especialmente por todo lo que falta, por todo lo que no dice. La crítica de Capella a Block contiene muchos elementos informativos que simplemente son ignorados, tal vez por no poder decir nada al respecto. Termina con un reconocimiento implícito de impotencia:

“Todavía quedan muchas otras críticas de Capella a las que se pueden ofrecer réplicas, pero invito a hacerlo al lector, especialmente al que se haya leído ya Defending the Undefendable.”

¿Cómo sabe E. B. que es posible ofrecer muchas réplicas a esas no explicitadas críticas de Capella? ¿Lo ha intentado con éxito, pero se las guarda? ¿Tal vez quiere creer que es posible para no afrontar la dura realidad? ¿No es especialista en demostraciones de imposibilidad? ¿Cuántas son muchas? ¿Quizás quiere engañar a sus lectores para que intenten algo que él no es capaz de hacer? ¿Quiere aparentar generosidad al dejar ciertos trabajos arduos y quizás infructuosos a otras personas? ¿Cómo sería posible hacer críticas a una reseña crítica de un libro sin haber leído dicho libro?

Firmado: FC

Sobre ideas de la mente de Daniel Rodríguez Carreiro

Sobre ideas de la mente de Daniel Rodríguez Carreiro en debate con Juan Ramón Rallo.

Daniel defiende la filosofía de la mente basada en el hilemorfismo aristotélico tomista: ser humano formado por cuerpo (materia) y mente (o alma, forma). La parte racional (logos, razón, lenguaje) incluye voluntad e intelecto. Es esencialista: el ser humano puede conocer por abstracción las características de los seres (como por ejemplo un triángulo); puede conocerse a sí mismo con sus características de cuerpo y mente. Según Daniel el dualismo de sustancias y el hilemorfismo son las únicas filosofías de la mente que permiten intencionalidad.

Esto refleja los problemas de la escuela austriaca (economía, ética), que suele basarse en ideas filosóficas anticuadas en lugar de en ciencias naturales avanzadas: en este caso, cibernética, psicología (especialmente evolucionista), ciencia cognitiva, teoría de la información.

La mente, con parte consciente e inconsciente, es el resultado del funcionamiento del cerebro, percibido subjetivamente en primera persona, como órgano encargado de procesar información, construir y detectar patrones, conocer y comprender el mundo, y dirigir la conducta del organismo como agente. La mente de cada individuo representa la realidad y tiene modelos de la misma y de la propia mente que siente, piensa y dirige la acción, y aplica esos modelos descriptivos, explicativos y predictivos a sí misma y a los demás individuos para poder comprenderse, coordinarse, cooperar y competir. La intencionalidad es una forma sofisticada de control cibernético de la conducta: no la tienen solo los seres humanos, y no es la única forma de control de conducta en seres humanos (reacciones, hábitos, automatismos).

El solipsismo es absurdo. Los zombies (mentales, Chalmers) no existen, están mal imaginados. El experimento mental de Searle de la habitación china no demuestra que la mente no pueda ser algorítmica o que las máquinas no puedan entender el lenguaje (pueden tener no solo sintaxis sino también semántica). Los seres humanos son máquinas (especiales, orgánicas, biológicas, con mente compleja y autoconsciente).

Es problemático o paradójico que Daniel afirme que la intencionalidad ajena no se puede probar, al ser un hecho subjetivo, íntimo, introspectivo, siendo economista austriaco que se basa en la praxeología o análisis formal de la acción intencional de todos los seres humanos como axioma irrefutable.

Ver:

Cibernética I

Cibernética II

Cibernética y acción humana intencional

Tonterías selectas: Dudas y convicciones de una psiquiatra ante la eutanasia, de Lucía Gallego Deike

Dudas y convicciones de una psiquiatra ante la eutanasia, de Lucía Gallego Deike

… la evidencia de una “pendiente resbaladiza” escandalosa e imparable, donde se rebasan todas las líneas rojas de un supuesto derecho a la muerte.

… si la persona no accede a la sanidad por su voluntad alterada, no se cumple uno de los derechos recogidos en la Constitución española de 1978 en su artículo 43.1 donde “se reconoce el derecho a la salud”. La persona que no tiene la capacidad de decidir, deja de estar en igualdad de oportunidades que el resto de la población, tiene menos oportunidades para restituir su salud y por tanto para reconstruir su libertad y su autonomía.

Si nuestra sociedad respalda el “derecho” de una persona a buscar asistencia médica para acabar con su vida en base a una creciente pérdida de autonomía, el hecho dice mucho acerca de cómo esa sociedad subestima o menosprecia a las personas con graves limitaciones, que soportan todos y cada uno de los días de sus vidas.

… la razón de ser de la medicina (y por ende, de la psiquiatría) es la curación del enfermo en cualquier fase de su dolencia, el alivio de su sufrimiento y la ayuda a sobrellevar el trance de la muerte cuando la curación ya no es posible. Unas convicciones profundas que la ideología de la eutanasia rechaza desde su particular perspectiva. La eutanasia socava la base del acto médico y da así un poder ilimitado al paciente. Y trastoca, en suma, la confianza del paciente en el médico. ¿Qué pasaría en la Psiquiatría, que se basa de forma esencial en el vínculo terapéutico, si el paciente en vez de tener confianza en su psiquiatra -hasta poner su vida e integridad psíquica, en sus manos- llega a tenerle miedo, porque no sabe si va a decidir que su caso es digno de curación o susceptible de eutanasia?

La aceptación legal y social de la eutanasia generará una situación intolerable de presión moral institucionalizada sobre los ancianos, los discapacitados y/o incapacitados mentalmente, y sobre aquellos que, por un motivo u otro, pudieran sentirse como una “carga” para sus familias. Ante el “ejemplo” de otros a los que se hubiera practicado la eutanasia ¿cómo no iban a pensar si no tendrían ellos también la obligación moral de pedirla para no ser gravosos? La sociedad debe aceptar las implicaciones del cuidado a los humanos mas desprotegidos. Rechazar la eutanasia también significa comprometerse a trabajar por un mejor cuidado de los más vulnerables. Aceptarla es una traición a la dignidad humana y a la igualdad de todos ante la ley.

Fractional Reserve Banking references

(A completar y revisar. No he leído todas estas referencias.)

A añadir: Robert P. Murphy. Otros relacionados con Mises Institute o LewRockwell.com (Frank Shostak, Thorsten Polleit, Robert Blumen, Sean Corrigan, Gary North). Gente del Cobden Centre.

Kevin Dowd (kevindowd.org), Kurt Schuler.

Fractional Reserve Banking references (for)Referencias sobre banca con reserva fraccionaria (a favor)

Francisco Capella, Recopilación de artículos y conferencias sobre dinero, crédito, banca y finanzas (actualización Julio 2018):

https://intelib.wordpress.com/2018/07/13/recopilacion-de-articulos-y-conferencias-sobre-dinero-credito-banca-y-finanzas-actualizacion-julio-2018/

Juan Ramón Rallo: ¿?

George Selgin, A Monetary Policy Primer
https://www.alt-m.org/category/monetary-policy-primer/

George Selgin, Fractional Reserve Banking and “Austrian” Business Cycles, Part I
https://www.alt-m.org/2018/08/16/fractional-reserve-banking-and-austrian-business-cycles-part-i/

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George Selgin, Fractional Reserve Banking and “Austrian” Business Cycles, Part III
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George Selgin, The “Bagging Rule” – Or Why We Shouldn’t Arrest (All) the Bankers
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Guillermo Sánchez, Un poco más de bibliografía sobre 100 % vs reserva fraccionaria

https://econo-miaytuya.blogspot.com/2016/03/un-poco-mas-de-bibliografia-sobre-100.html

Recopilación tuitera (enero 2021)

En el mundo físico existen restricciones (límites, ligaduras, ataduras) a la acción y al movimiento como muros (barreras, paredes, murallas, vallas) o cuerdas (cadenas). En el ámbito legal estas restricciones se construyen con el lenguaje mediante normas que prohíben y obligan.

*

Provocación ética como ejercicio para pensar.

Robar es necesariamente malo. Violar es necesariamente malo. Secuestrar es necesariamente malo.

Matar es (o parece) algo mucho más grave e irreversible, y sin embargo no es siempre necesariamente malo.

*

La contaminación (externalidad negativa) comienza tolerándose porque al principio no es muy importante (pequeñas molestias), se obtiene algo a cambio (humo de calefacciones, quema de rastrojos, industria, escapes de vehículos) y es difícil vigilar y sancionar a responsables.

Sin embargo siempre es una agresión (más o menos grave), haber contaminado antes no da derecho a seguir haciéndolo, y su generalización (lo hace todo el mundo) es nociva.

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Usos manipulativos del lenguaje mediante intentos tramposos de implantar o imponer normas a los demás.

“No podemos aceptar, es inaceptable. No podemos tolerar, es intolerable. No podemos permitir, es impermisible.”

Realidad: no queremos aceptar, ni tolerar, ni permitir.

Son expresiones autoritarias e intolerantes que ocultan preferencias particulares subjetivas y las presentan como incapacidades o prohibiciones objetivas (no podemos).

Suelen aparecer en plural, indicando poder colectivo y distrayendo del carácter particular subjetivo.

“No podemos tolerar”: efectivamente, sois intolerantes, tenéis serios problemas de incapacidad para tolerar.

Para ocultar esto, mejor decir “Es intolerable”, que distrae la atención del sujeto intolerante porque se supone que es un hecho objetivo universal.

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Que un intercambio, en su totalidad, sea voluntario (querido, deseado), no significa que cada una de sus partes lo sea de forma separada. Yo entrego o hago algo a cambio de otra cosa porque valoro más lo que recibo que lo que doy, y por eso quiero realizar el intercambio.

Como hecho independiente, quiero recibir valor. Como hecho independiente, no quiero entregar valor o hacer algo que no me gusta.

Matices: no quiero recibir algo que me genere una obligación (devolver un favor); puedo entregar valor a alguien a quien amo, para mejorar mi reputación, o para que el otro se sienta en deuda conmigo. Estos actos están conectados a otras cosas que no han sido explicitadas.

El empleado trabaja voluntariamente a cambio de su salario; si no cobrara no querría trabajar, igual que el empleador no quiere pagar sin más y preferiría obtener servicios gratis. Puedo aceptar un salario menor si me gusta lo que hago.

No quiero hacer cosas aburridas, desagradables, humillantes, dolorosas, que cansen mucho, que me impidan hacer otras cosas que deseo. Pero valoro mucho lo que recibo a cambio, y me compensa; o no, y entonces no hay intercambio voluntario.

La prostituta no quiere sexo (gratis) con un extraño desagradable, pero el pago de una cantidad suficiente de dinero puede conseguir un intercambio voluntario.

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Sobre la voluntariedad (o la libertad) y la necesidad, a veces se dice que una acción o interacción es involuntaria o no auténticamente libre porque se hace por necesidad: se contrapone la voluntariedad (y la libertad) con la necesidad. La mujer pobre se prostituye o gesta para otros porque lo necesita, y por lo tanto su decisión no es voluntaria o libre. Lo hago porque quiero vs. lo hago porque lo necesito pero preferiría no hacerlo. Lo que se quiere es algo menos esencial que lo que se necesita, no es necesario, es opcional, casi un capricho. Solo se es libre de hacer lo que no es necesario.

Sin embargo la contraposición en la idea de la libertad del liberalismo es de mi voluntad frente a la imposición coactiva de la voluntad de otro, no de mi propia voluntad frente a mi propia necesidad. Existen relaciones o intercambios involuntarios o no libres cuando una de las partes o un tercero utiliza la coacción para forzar a quien no participaría voluntariamente en ausencia de esa coacción: la bolsa o la vida; te violo o te hago daño.

No quiero tener sexo con un extraño desagradable. Pero tampoco quiero pasar hambre, y el dinero que me ofrecen me permite conseguir comida. La necesidad de comer para evitar la sensación dolorosa del hambre hace que desee el dinero que me ofrecen. El cliente de la prostituta no la coacciona ni la amenaza ni la obliga a prostituirse: en todo caso la necesidad de la prostituta la “obliga” (mala metáfora) a prostituirse.

Las normas éticas sancionan al agresor por su acción contra la víctima, pero no tiene sentido sancionar a la necesidad como impulsora de una conducta, o limitar la libertad y las opciones del pobre y castigarlo por sus propias necesidades.

En realidad la necesidad genera una voluntad intensa, quiero algo con mucha fuerza, quizás porque realmente no puedo vivir sin ello: el hambre es el deseo de comer porque soy un ser vivo y no puedo vivir sin alimento. Si me prohíbes comer porque lo hago por necesidad me condenas a muerte.

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¿Lo que actualmente se considera capitalismo lo es realmente? La diferencia esencial entre capitalismo y socialismo es la propiedad privada o pública (estatal) de los bienes de capital o medios de producción: mercados libres vs. planificación centralizada coactiva de la economía.

El sistema actual no es estrictamente socialista, pero eso no significa que sea capitalista.

Cuando se diferencian conceptualmente capitalismo y socialismo (s. XIX) la presión fiscal y regulatoria era muy baja y no había redistribución estatal de riqueza (estado del bienestar).

Capitalismo es libre mercado, respeto a derechos de propiedad (bienes de consumo y de capital) y libertad contractual, con un Estado pequeño proveedor de servicios o bienes públicos en sentido muy limitado (defensa, diplomacia, orden público, justicia, espacios comunes).

El sistema actual parece capitalista porque se permite la propiedad privada del capital (con restricciones y empresas públicas o semipúblicas); pero el Estado es grande, la presión fiscal y regulatoria es alta, no hay libertad contractual y la redistribución de riqueza es masiva.

Además partes cruciales del sistema, como el dinero, la banca y las finanzas (mercados de capitales) están fuertemente intervenidas: fijación de precios, regulaciones, garantías, subsidios, proteccionismo.

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Los mercados libres están regulados endógenamente por sus participantes: la agresión está prohibida, los derechos de propiedad legítimos deben ser respetados, y los contratos se pactan de forma voluntaria y generan normas de obligatorio cumplimiento para las partes involucradas.

Quienes proponen regular exógenamente los mercados mediante el intervencionismo coactivo del Estado lo que quieren o consiguen es violar derechos de propiedad, negar la libertad contractual, e imponer por la fuerza ciertas normas a todos sin su consentimiento.

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“Creo que debemos” es en realidad “quiero que debamos”.

Creer es “tener algo por cierto sin conocerlo de manera directa o sin que esté comprobado o demostrado” o “pensar u opinar algo”. Si crees algo es que no lo sabes, que no es seguro que sea verdad, que es una mera opinión.

Pero en este caso no se trata de pensar y conocer la realidad normativa, sino de promover o apoyar ciertas normas frente a otras (“creo que no debemos”). Se oculta una preferencia como si fuera un pensamiento sin valoraciones o intereses.

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Una crítica parcialmente errónea o problemática contra la confiscación y redistribución del capital de los muy ricos que propone Piketty: al tratarse de bienes ilíquidos (acciones, inmobiliario), el tener que venderlos rápidamente para pagar los impuestos hundiría su valor.

Esta argumentación asume que los impuestos se pagan con dinero. Es lo normal, pero son posibles pagos en especie. Es posible reasignar la propiedad del capital al Estado o a los receptores de la generosidad estatal. Más que un impuesto sería una expropiación sin compensación.

También podría evitarse en parte la devaluación si la confiscación fuera suficientemente gradual.

Otro problema diferente puede ser que la cotización de una empresa caiga si un dueño importante con talento e influencia en la dirección pierde poder al perder sus participaciones y su poder de decisión.

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De las mayores estupideces de las sociedades actuales: creer que la huelga es un derecho sagrado, cuando no es más que un incumplimiento masivo de contratos, un acto de sabotaje, una forma legalizada de hacer daño a otros.

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Las palabras son etiquetas: signos o símbolos que refieren a un significado o al contenido de una clase con instancias concretas. Las definiciones conectan unas palabras con otras, establecen un código para el uso del lenguaje.

El verbo “ser” sugiere conocimiento profundo de la esencia objetiva y fundamental de las cosas (metafísica, ontología), pero en realidad expresa cómo se clasifica el mundo, según qué atributos, valores, semejanzas y diferencias, y qué etiqueta se pone a las clases resultantes.

Algunos conflictos en el uso del lenguaje se deben a que la realidad, aunque solo sea una, objetiva y común para todos, puede clasificarse y etiquetarse de diversas maneras no arbitrarias, y los individuos no se ponen de acuerdo sobre los significados de las palabras.

El uso del lenguaje requiere cierta coherencia y universalidad en los códigos para que sean compartidos, pero esto casi nunca sucede por completo. Las palabras no tienen significados intrínsecos sino que los hablantes asignan significados a las palabras.

En ámbitos formales como las matemáticas es posible utilizar definiciones aparentemente perfectas y sin ambigüedad (punto, línea recta, paralela, triángulo, número primo), pero son idealizaciones que no existen como tales en la realidad.

Las diferentes clasificaciones y etiquetas (términos, palabras) tienen diferentes consecuencias: se unen o separaran entidades, se enfatizan unos atributos y se ignoran otros. Al usar el lenguaje no solo expresas lo que hay, sino cómo quieres que sea tratado.

La falta de acuerdo puede ser un problema de falta de capacidad o de falta de voluntad: no poder o no querer. Insuficiencias de inteligencia o de comunicación, o intereses incompatibles en conflicto. También existe la posibilidad de querer confundir y engañar.

Cada individuo y cada grupo quiere que triunfe su versión sobre la de los demás porque siente apego por ella y es la que conoce mejor (capital intelectual). Además el lenguaje puede utilizarse como fuente y demostración de poder al expresar normas de conducta.

El lenguaje sirve para obtener capital social. Los grupos se cohesionan internamente y se separan unos de otros, se identifican y se diferencian mediante su habla peculiar: jerga, tópicos, dogmas. El hablante muestra su lealtad al grupo mediante la conformidad lingüística.

Los diccionarios recogen usos de las palabras, pero ni son inmunes a las críticas ni son autoridades que puedan imponer legalmente su versión del lenguaje.

Los posmodernos tienen parte de razón: el lenguaje es construido socialmente y su uso da y demuestra poder.

Los modernos tienen parte de razón: las construcciones del lenguaje no son arbitrarias y pueden servir para representar y conocer (de forma imperfecta) la realidad.

Ejemplo: Cataluña es una nación, Cataluña es una nacionalidad, España es una nación, España es una nación de naciones.

Ejemplo: violencia de género, violencia machista, violencia contra la mujer, violencia intrafamiliar.

Ejemplo: hombre, mujer, niño, niña, sexo, género, transgénero, transexual.

Ejemplo: ser humano, persona, embrión, feto, aborto, sujeto ético; derechos de los animales.

Ejemplo: feminismo, igualdad y derechos de las mujeres, patriarcado, prostitución, gestación subrogada.

Ejemplo: religiones, en qué consiste ser cristiano o musulmán; qué hay que creer y hacer.

Ejemplo: la neolengua en “1984”.

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Catastrofismo y economía de la atención: “El fin está cerca, hacedme caso.”

Sermoneo moral y economía del capital social: “Qué bueno soy que os aviso de que el fin está cerca, señalo a los culpables malvados y os digo qué hay que hacer para evitarlo.”

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Un argumento escéptico o negacionista sobre el cambio climático es que la ciencia está muy inmadura y que no se puede saber, al menos con cierta seguridad, al atribuir su causa al ser humano y al hacer predicciones de la evolución futura del clima.

Pero… ¿tú cómo lo sabes? Si no eres climatólogo, científico o estás muy bien formado e informado, ¿cómo te crees capaz de evaluar el estado de este ámbito de conocimiento? ¿Quién crees que sabe más y puede evaluar mejor su incertidumbre, tú o un especialista?

Tal vez el especialista tenga demasiada seguridad o esté sesgado, pero, ¿tú cómo lo sabes con certeza? ¿Lo sabes mejor tú y una minoría crítica o una comunidad de expertos que están básicamente de acuerdo en muchos aspectos?

¿Cuando algún especialista resalta las limitaciones de la ciencia, tú interpretas que no se sabe nada? ¿Consideras que tu opinión o tus creencias sobre el tema tienen algún valor epistémico?

¿No estarás simplemente repitiendo ideas que has oído a otros sin saber evaluar su calidad como argumentos?

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Si “el violador eres tú”, ¿quién es ese “tú”?

Puede referirse a cualquiera con género masculino que oiga el mensaje, todos y cada uno de ellos. Muchos seguramente se sentirán aludidos y ofendidos por la falsa acusación, si es que le conceden alguna importancia.

O puede tratarse de un mensaje de cada cantante a cada miembro de un subconjunto específico de los potenciales oyentes: los policías, los jueces, el Estado (“El Estado opresor es un macho violador”), el presidente, todos mencionados en la letra. La acusación sigue siendo falsa, absurda y sin fundamento en la inmensa mayoría de los casos, pero al menos está más acotada y ya no se refiere a todos los hombres.

El mensaje puede ser ambiguo por torpeza o de forma deliberada: ambas interpretaciones son posibles según convenga.

En el lenguaje artístico (poema, novela, obra de teatro, película, canción) no es cierto que todos los oyentes o lectores deban identificarse como protagonistas participantes de la conversación sino que pueden ser meros observadores: “I love you”, “You’re so vain”, “You make my heart sing”.

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“Fondos buitre”. ¿Quienes usan este término de forma despectiva, degradante, descalificativa o insultante, tienen conciencia ecológica? Los buitres son carroñeros, que reciclan y aprovechan la materia orgánica de otros animales muertos que no han matado ellos mismos.

Estos fondos compran activos devaluados, con problemas, en situaciones de estrés financiero, y esperan poder trocearlos o sanearlos y obtener beneficios. Pero ellos no han causado esos problemas y ofrecen una oportunidad de venta de los activos.

¿Si el fondo es buitre, sus dueños o sus empleados son buitres? ¿Es malo ser un buitre? ¿Descalificamos a las personas o a las organizaciones llamándolas buitres, ratas, cerdos?

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Si te parece injusto que los herederos tengan dinero que no han ganado ellos mismos, y por lo tanto no lo merecen, ¿las limosnas y las ayudas sociales que reciben los pobres no las han ganado ellos mismos y por tanto no las merecen?

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La contaminación en todas sus formas no solo es desagradable sino que puede contribuir, según su intensidad, a enfermedades e incluso la muerte a más largo plazo. Es posible que en ciudades, con más contaminación que en el campo (principalmente por concentración de población, residuos, sistemas de calefacción y transporte, ruidos), la esperanza de vida sea mayor, pero eso es porque hay otros factores en juego, no porque la contaminación sea neutra o positiva.

Evitar la contaminación tiene costes y beneficios: los costes debe asumirlos todos el contaminador. No hay un derecho a contaminar a otros: se trata de una agresión. Es perfectamente legítimo prohibir o limitar estrictamente actividades contaminantes, especialmente las más nocivas y donde son más nocivas. Es responsabilidad del contaminador parar su acción contaminante, compensar por los daños causados, y si lo desea buscar otras formas no contaminantes de generar valor (calefacción, transporte).

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If you think that money is just a medium of exchange and not a store of value, you do not understand money. Many crank ideas on money are due to this.

Si crees que el dinero es solamente un medio de intercambio y no un depósito de valor, no entiendes el dinero. Muchas chifladuras monetarias se deben a esto.

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El buen dinero es depósito de valor con bajos costes de atesoramiento (almacenamiento, seguridad).

Good money is a store of value with low hoarding costs (storage, protection).

Como depósito de valor conserva el valor (poder adquisitivo) sin que este crezca (deflación) ni decrezca (inflación).

As a store of value it preserves value (purchasing power) without it increasing (deflation) or decreasing (inflation).

Si su valor puede crecer o decrecer, no es buen dinero y puede ser una inversión especulativa.

If its value can increase or decrease, it is not a good money and it can be a speculative investment.

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¿Por qué antifascismo y símbolos como el triángulo rojo?

Porque lo que proponen, comunismo y socialismo, es pésimo, y conviene despistar y desviar la atención a lo malo que es su presunto contrario, el fascismo, en realidad una variante totalitaria muy semejante.

Porque si el fascismo es malo y horrible el antifascismo, sea lo que sea, debe ser bueno y maravilloso.

Porque es una forma de confundir, camuflarse y presentarse como lo que no se es.

Porque apenas hay fascistas o nazis que se reconozcan como tales y puedan darse por aludidos, pero para la izquierda toda la derecha es facha, franquista, fascista o nazi.

Porque conviene olvidar que nazi significaba nacional socialista.

Porque si eres de extrema izquierda lo que eres te parece normal y todo a tu derecha, incluso la izquierda moderada, es derecha más o menos extrema.

Porque conviene agitar el presente recordando el pasado aunque haya poca conexión entre ambos.

Porque ciertos símbolos de moda son señales baratas de manipuladores que no pueden permitirse señales honestas costosas: quien las lleva no hace nada efectivo contra el genocidio nazi, y no corre ningún riesgo de represalia violenta por un régimen fascista.

Para ignorar cuidadosamente los genocidios cometidos por socialistas y comunistas.

Porque el odio al enemigo une más que el amor a los amigos.

Por el estatus moral de declararse a favor del bien y en contra del mal (aunque no hagas nada real por el bien y contra el mal), y con la víctimas contra los agresores, aunque no seas víctima, te hagas la víctima y quizás colabores con otras agresiones.

Porque te crees un héroe luchando contra los malvados, sin pararte a pensar si los que crees malvados están reaccionando contra lo que ellos perciben como tu maldad.

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No business can be totally safe: all can have losses. Bankruptcy is always possible if debt is involved, and banks would still be financial intermediaries with lenders and borrowers (unless they work as mutual funds like Kotlikoff proposes).

Banks do not create money but money substitutes, which most people treat as money except when they doubt the bank and then run on it in order to get a better money (gold, central bank notes or deposits).

Freedom is important for many reasons, and specially in money because it affects trade and finance. A free market in money is better than a state directed one.

The problem is not private money production by banks. The problem is there is no free banking and no freedom in money production: central banks, legal tender laws, deposit insurance, no private bank notes, bailouts, faulty regulations and supervision.

Banks are too fragile because they engage in maturity and risk mismatch (which many economists ignorant of finance say they must do): they receive cheap funding by the central bank and when they go bust they are rescued (moral hazard).

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Es común en teoría de la evolución hablar de “prueba y error”. A mi juicio hay una expresión mejor, más informativa, que es “generación y prueba”. Antes de probar hay que generar (reproducir algo o innovar), y el resultado de la prueba puede ser éxito o fracaso.

It is common in evolutionary theory to speak of “trial and error”. I think a better more informative expression is “generate and test”. Before trying them things have to be produced (reproduction or innovation), and the result of the test can be success or failure.

Prueba y error, o generación [novedad] y prueba [éxito/fracaso].

Trial and error, or generate [novelty] and test [success/failure].

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La evolución es un fenómeno complejo y el lenguaje usado en la teoría de la evolución es problemático. De forma muy abstracta, se trata de la dinámica (temporal y espacial) de la diversidad en sistemas o poblaciones de organismos reproductores mediante procesos de generación y prueba (con resultados posibles de éxito o fracaso). Pero:

¿Qué es lo que existe, vive, se reproduce y evoluciona? ¿Los genes, los orgánulos, las células, los organismos individuales (vehículos, interactores), los grupos, las poblaciones? ¿Solo una de estas entidades, algunas, todas ellas (selección multinivel, evolución social)?

¿Qué es una especie de organismos? ¿Tiene que ver con semejanzas ontológicas (metafísica, categorización) o con posibilidad de reproducción sexual complementaria? ¿Solo los organismos con reproducción sexual constituyen especies?

¿Qué es un sistema y cómo es la relación de un sistema con sus partes y con su entorno? ¿Qué es el entorno de un organismo? ¿Qué es un organismo individual, dónde y cuándo empieza y acaba, qué se considera parte de un organismo y qué no? ¿Existen niveles de organización y pueden estos construirse unos sobre otros? ¿Puede un grupo o colonia de cooperadores coevolucionar y transformarse en un individuo mayor y más complejo cuyas partes eran previamente individuos autónomos?

¿Qué es un cambio gradual? ¿Todos los cambios son igual de trascendentes? ¿No hay transiciones especiales? ¿Solo existen cambios en organismos independientes, o hay cambios especiales que consisten en asociarse y fusionarse con otros organismos?

Una cosa es la evolución o cambio entre generaciones y otra los procesos o mecanismos responsables de la dinámica de la diversidad: mutaciones, recombinación sexual y flujo genético (producen nuevas variantes e incrementan diversidad); selección natural y deriva genética (eliminan variantes y reducen diversidad); simbiogénesis (mecanismo especial que produce nuevas especies de organismos a niveles más altos de organización mediante asociación cooperativa, mutaciones y fusión de organismos individuales preexistentes; origen de eucariotas y multicelularidad).

¿Qué significa que la evolución es darwinista o darwiniana? ¿Que es un proceso natural, no sobrenatural (creacionismo, diseño inteligente)? ¿Que es un proceso mecánico, algorítmico, no teleológico o dirigido? ¿Que es un proceso gradual, no catastrofista? ¿Que es un proceso que se refiere a organismos independientes o autónomos (en un entorno) y no se aplica a sistemas de organismos codependientes que coevolucionan (en un entorno)? ¿Es la simbiogénesis un proceso gradual? ¿Darwin mencionó la posibilidad de la simbiogénesis? (Darwin ni siquiera conocía los genes y la genética) ¿Es la simbiogénesis un proceso especial con diferencias relevantes en comparación con otros procesos?

Referencia esencial: “The Major Transitions in Evolution” o su versión más accesible “The Origins of Life: From the Birth of Life to the Origins of Language”, de John Maynard Smith y Eörs Szathmáry. https://en.wikipedia.org/wiki/The_Major_Transitions_in_Evolution

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La idea del bien objetivo (de lo bueno, de la bondad) es uno de los problemas más graves del pensamiento conservador y de bastantes filósofos. Están seguros de que existe, de que saben lo que significa el término con claridad y precisión, y de que lo conocen, lo reconocen y saben ordenarlo en una escala universal. Ellos son más sabios, saben distinguir el bien y el mal, y te van a enseñar o incluso te lo van a imponer. Van a decirte que la libertad, sí, pero solo para hacer el bien.

Es interesante observar a un liberal conservador debatiéndose entre las valoraciones subjetivas (liberalismo, praxeología, escuela austriaca) y el presunto bien objetivo.

Las cosas no son buenas (o malas) sin más. Son buenas para alguien o para algo (preferencias o valoraciones, utilidad técnica por su relación con otra cosa). Si es algo meramente técnico, consecuencialista, no es para tanto: es más mecánica, ingeniería, medicina, economía, que alta y abstrusa filosofía moral.

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¿Decir que algo es deseable significa que se puede desear o que se debe desear? ¿Es lo mismo que decir que algo es bueno? ¿Añade o quita objetividad o subjetividad? ¿Si significan lo mismo quizás muchos usan la palabra más larga porque parece tener más sustancia o peso moral?

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Cuando ciertas expresiones confusas contienen el verbo (normalmente “ser”) en presente de indicativo, no queda claro si la expresión indica la naturaleza esencial e inmutable de algo, o una característica accidental, válida o no en el presente pero que puede variar con el tiempo.

“El dinero es deuda”: ahora el dinero es deuda de banca privada o pasivo estatal, pero han existido formas de dinero que no eran deuda (oro, plata). El buen dinero es un bien real, son los sustitutos monetarios los que se basan en deuda.

“El oro es dinero”: el oro tiene características para ser buen dinero, pero actualmente no se usa como tal.

“Los bancos realizan descalces o transformación de plazos”: aunque ahora los bancos practican el descalce de plazos, no es una característica esencial necesaria de la banca (gestión de pagos y cobros e intermediación financiera) y es una práctica causante de ciclos económicos.

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Idea para los intolerantes autoritarios contrarios a la legalización de la eutanasia que afirman que se hace por ahorrar en pensiones, sanidad, dependencia:

Propongan compensar económicamente a quien solicite y reciba la eutanasia (*) en función de los ahorros estimados.

(*) Para sus herederos, o para la organización o causa que elijan.

Posible problema de incentivos para recibir la eutanasia.

Más propuestas: privatizar pensiones y sanidad.

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El fanatismo hiperactivo y la racionalidad crítica y reflexiva casan mal. En política importa mucho la motivación, la agitación, la manipulación emocional, y por eso se dicen tantas estupideces: porque funcionan.

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¿Si mi libertad es hacer lo que quieren otros, la libertad de los otros es hacer lo que quiero yo?

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Las malas ideas unen a quienes las comparten. Por eso hay tantas y son tan diversas.

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“Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra esperanza.” ¿Premisas adicionales o datos empíricos y conclusión lógica?

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Reflexión: repetición de la flexión.

En política y otros ámbitos, práctica para la genuflexión, y pensamiento para su justificación.

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Si solo hay una casta poderosa, minoritaria, elitista y privilegiada, y todos los demás son mayoría de descastados oprimidos, es posible concentrar la atención, señalar a sus miembros como enemigos públicos, denunciarlos, y presentarse como víctima.

Si hay muchas castas de privilegiados en diversos ámbitos, tal vez las castas no se critican porque muchos forman parte de alguna y conviene no atraer la atención sobre el tema.

No solo hay élites extractivas: también hay múltiples plebes extractivas, cada una a lo suyo y todas intentado controlar los mecanismos del poder.

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La prestación eficiente de servicios por una organización implica máxima cantidad y calidad y mínimo coste, exigiendo alta productividad y buenos resultados y prescindiendo de los trabajadores o proveedores que no los dan.

Que el Estado deba proporcionar ciertos servicios o bienes comunes no implica que deba convertirse en una gigantesca agencia de colocación al servicio de los funcionarios, que es lo que es ahora, en beneficio de los más vagos y menos competentes.

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A quienes al debatir la legalización de la eutanasia se oponen a la misma e informan al público en general de que ellos no quieren recibirla y no otorgan a nadie, y menos al Estado, el derecho a practicársela en ningún caso:

¿Es una declaración temporal y reversible, o es algo definitivo y se comprometen contractualmente a no recibir la eutanasia, aceptando ser sancionados si cambian de opinión?

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Retuitear este tuit retuiteado: recursividad activa.

No retuitearlo: alcanzada condición de terminación.

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Se critica a los capitalistas que se enriquecen con el trabajo ajeno, pero no se critica a los trabajadores que se enriquecen con el capital ajeno.

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If workers can be called wage slaves, without considering the free and voluntary contractual relationship with employers, then they can also be considered labor service providing thieves, and their employers coerced labor services receivers. But the names are not as catchy.

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“Corregir las desigualdades.”

Las desigualdades son consideradas errores, defectos, faltas, imperfecciones. El patrón de perfección, corrección o acierto es la igualdad. Los maestros o expertos corrigen a los ignorantes que se equivocan.

Si el mercado libre permite o produce desigualdades es porque no sabe y hay que corregirlo hasta que aprenda. La letra con sangre entra.

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Plurales problemáticos.

“Somos culpables”: ¿a quién más denuncia el hablante, además de a sí mismo?

“Como todos sabemos”: ¿conoce a todos y sabe lo que saben?

“Debemos responsabilizarnos y participar”: ¿imposición generalizada de obligaciones?

“No quieren que sepamos”: ¿quiénes son ellos y quiénes somos nosotros?; ¿y si alguno de ellos se entera de que hablamos de que no quieren que sepamos?; ¿y si uno, que creemos de nosotros, resulta ser uno de ellos?; ¿tenemos algún infiltrado entre ellos?; ¿qué es lo que no quieren que sepamos?; ¿cómo sabemos que hay algo que no quieren que sepamos?

“Todos tenemos derecho”: ¿frente a quiénes o a costa de quiénes?

“Todos [cualquier cosa]”: ¿yo también?

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Sobre los contagios de enfermedades, es común que se traten como un problema de salud pública a resolver mediante mecanismos colectivos. No suele explorarse la posibilidad de mecanismos normativos privados individuales.

Si en un contagio, aunque sea no intencional, involuntario y sin conocimiento, un individuo portador infecta a otro, eso es semejante a una agresión como causación responsable de un daño.

También podría considerarse que el receptor por defecto acepta una interacción y sus posibles consecuencias difíciles de conocer.

Se podría considerar exigir a las personas que vigilen su propia salud antes de interactuar con otros a los que pueden infectar, aislarse si es necesario e informar de su situación a potenciales afectados.

Una medida que ya se está proponiendo es sustituir un patrón institucional de conducta, el saludo mediante contacto físico problemático (apretón de manos, besos), por algo más seguro (leve toque de puños, gestos sin contacto como pequeña reverencia o palmas unidas en el pecho).

La idea esencial es responsabilizar a los individuos de sus acciones, aunque estas puedan ser difíciles de controlar (que no imposibles), mediante incentivos y desincentivos adecuados. No asumir que es algo que no puede regularse o que solo puede regularse de forma centralizada.

Si los daños son menores o su identificación y responsabilización muy costosa, el proceso puede no merecer la pena a nivel individual y entonces volvemos al tratamiento colectivo.

Individualizar la responsabilidad y la sanción, en lugar de recurrir a reglas colectivas sin sancionar a nadie, incentiva que el individuo se informe acerca de las posibles consecuencias de su propia conducta y la adapte a la información práctica y local disponible.

No utilizar solamente estadísticas generales y conocimiento genérico de expertos, que también puede ser útil, sino especialmente información acerca de uno mismo por el propio agente interesado.

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“La naturaleza piensa como un matemático… Es asombroso que por alguna razón todas esas extrañas ideas matemáticas que hemos inventado por razones puramente estéticas… resulta que, inesperadamente, son usadas en la naturaleza.”

-Freeman Dyson

No.

La naturaleza no piensa, luego tampoco piensa como un matemático. La naturaleza no “usa” ideas matemáticas, ni todas las ideas matemáticas.

Las ideas matemáticas no se inventan (o descubren) por razones puramente estéticas (producción y contemplación de belleza).

La relación entre la naturaleza y las matemáticas no tiene nada de asombroso. La naturaleza presenta regularidades, patrones deterministas, o probabilidades indeterministas, y las matemáticas son el estudio y la representación de patrones, de regularidades, y de probabilidades.

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¿Por qué “sobrenatural”? ¿Para someter a lo natural desde arriba? ¿Como señal de poder desde lo alto, donde se manda, con más energía potencial?

¿Si es el fundamento y base de lo natural, no debería ser “subnatural” o “infranatural”?

¿Si no es natural, “antinatural”, “anatural”, “extranatural”?

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¿El capitalismo tiene fallos?

¿Hay un criterio objetivo de perfección y el capitalismo no lo cumple?

¿Cuál es ese criterio objetivo?

¿Se entiende que lo de “competencia perfecta” es una expresión desafortunada o problemática?

(En física se estudia como aproximación el “gas ideal”, pero no se trata de un gas excelente, perfecto, sin fallos.)

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¿Sobrerreacionan los mercados? ¿Cómo puede saberse? ¿Y si en realidad infrarreacionan o reaccionan de forma adecuada?

¿Si estás seguro de que los mercados están sobrerreacionando, a qué esperas para apostar a la contra y ganar mucho dinero?

(No vale la bobada keynesiana de que los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo de lo que uno puede permanecer solvente. Si no tienes deudas puedes ser solvente de forma indefinida.)

Conviene distinguir entre tener pérdidas y arruinarse por un lado (perderlo todo) y ser insolvente por otro (no poder pagar las deudas). Sin obligaciones de pago no se puede ser insolvente. Si tu inversión no es apalancada con deuda te puedes arruinar pero no ser insolvente.

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¿Es la sucesión al trono discriminatoria contra la mujer? ¿Contra (todas) las mujeres?

¿Importa más la discriminación efectiva (sobre quién se aplica) o su simbolismo?

Constitución Española, Art. 57 1. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.

Discrimina, sí, pero solo contra unas pocas mujeres muy particulares que cumplen otros criterios familiares muy estrictos. También discrimina contra la inmensa mayoría de los hombres.

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Institutions like money do not need to be determined by any specific agent or group of agents deciding it for everyone. They can evolve spontaneously, emerge and become dominant due to network effects.

Everybody participates and codetermines what is money (though probably some agents had a special role in the process of emergence).

Private agents may propose monetary standards, but they cannot impose them. Public agents may legally impose them (and usually produce bad money).

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Si tienes una causa o problema y sale alguien próximo (pareja, amigo) a defenderte o ayudarte, puedes considerarte humillado porque interpretas (u otros interpretan) que creen que no puedes valerte solo.

Pero si tus seres queridos no te apoyan explícitamente, ¿es que el asunto no les importa, no sienten el deseo o la obligación de ayudarte, no temen que su pasividad se interprete como falta de implicación? ¿Para qué están los amigos o aliados?

Y por otro lado, ¿la defensa conjunta de una causa común se hace por la causa en sí, que resulta ser compartida, o por la amistad con los aliados sin importar cuál sea la causa?

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“Aunque esté sola y borracha, quiero llegar segura a casa”. (Modificado por claridad expresiva e interpretación generosa.)

¿Crees que la gente no sabe que quieres llegar segura a casa y necesitas informarles de ello? ¿Crees que la gente no quiere que llegues segura a casa?

¿Estar sola y/o borracha no facilita las agresiones? ¿No puedes responsabilizarte un poco de tu propia seguridad? ¿Buscar compañía o un transporte seguro? ¿Entiendes los potenciales riesgos de no hacerlo? ¿Hay que pasar del vivir con pánico a ignorar el miedo prudente?

¿Crees que con campañas de concienciación los potenciales agresores dejarán de cometer crímenes?

¿Quieres más vigilancia y más policía para controlar a posibles agresores? ¿Estás dispuesta a pagar el coste? ¿Te preocupa la posibilidad de un estado policial?

¿Quieres sanciones más duras contra los agresores sexuales para disuadir y desincentivar las agresiones sexuales? ¿O crees que son víctimas de la sociedad y que lo importante es rehabilitarlos?

¿Tal vez emborracharse muy a menudo no es muy sano? ¿No eres capaz de desinhibirte mediante el alcohol sin llegar a perder el control?

¿Solo importan las posibles ludopatías, no la adicción al alcohol?

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Como los tipos de interés de la deuda pública son muy bajos o incluso negativos, muchos opinan que el Estado debe aprovecharlos y endeudarse más, y que esto ayudará a estimular la economía y superar esta inminente recesión. Olvidan que todo el ahorro dirigido al Estado implica financiación que el sector privado no recibe (efecto expulsión o crowding out, competencia financiera desleal).

La escasez relativa de activos seguros frente a la alta demanda en situaciones de crisis no implica que el Estado deba o pueda crearlos. Que la gente quiera refugiarse en masa en la deuda pública para evitar los riesgos de las inversiones privadas no implica que sea buena idea darles oportunidades para ello.

En un mercado libre el Estado no debería ser garante de inversiones sin riesgo. En circunstancias críticas los tipos de interés de la deuda pública podrían ser incluso más negativos, para penalizar a quienes quieran refugiarse en el Estado, sin incrementar la deuda pública total.

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Izquierda y extrema izquierda acusan frecuentemente a la derecha “fascista” (todos menos ellos) de ser malvada y corrupta, y especialmente de odiar: xenofobia, aporofobia, misoginia, homofobia, transfobia.

Quizás quieren que, por contraposición, a ellos se les asocie con el amor, la pureza y la bondad. Tal vez incluso se lo creen, pero su conducta real es impropia y sugiere que están proyectando sus propias fobias y miserias.

Como odiar suena mal, conviene acusar al rival de odiar, y además de un odio injusto contra débiles, víctimas, marginados, desfavorecidos. El odio propio es justo: es defensivo y reactivo contra el odiador agresivo, perverso y proactivo.

El odio es un cohesionador muy efectivo a gran escala. La expresión de ese odio y desprecio, dirigido a personas concretas, sirve para agitar a las masas de seguidores, amenazar a los rivales políticos y organizar linchamientos rituales contra ellos.

La crítica del odio ajeno no es exclusiva de la izquierda. Algunos nacionalistas españolistas denuncian que los independentistas catalanes o vascos odian España. Algunos creyentes religiosos aseguran que los ateos críticos odian a Jesús o a Dios.

Tal vez los odios son reales, pero curiosamente suele afirmarse que son los otros los que nos odian a nosotros, y seguramente se abusa estratégicamente de las acusaciones de odio para parecer moralmente superior.

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La derecha suele promover el mercado libre más que la izquierda. En el mercado libre para recibir valor es necesario aportar valor con esfuerzo y competencia. Los individuos más vagos y/o menos competentes seguramente se oponen al mercado libre e intentan recibir bienes y servicios gratuitos o subsidiados y buscan empleos garantizados y protegidos, sin demasiada exigencia laboral, como funcionarios en el sector público; también pueden usar el poder del chantaje y del sabotaje típico de los sindicatos. Temen que gobierne la derecha, especialmente si es liberal, y que esta ponga en peligro sus privilegios. El apoyo organizado a la izquierda y los ataques a la derecha y al liberalismo, a quienes presuntamente solo importa la riqueza y los ricos, no son solo ideológicos y morales, sino por interés económico de grupos de presión, camuflado con apelaciones al interés público, a la justicia social y a la defensa de los necesitados y de las víctimas.

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Sobre la irresponsabilidad y el incivismo de parte de la sociedad española, posible problema agravante de esta epidemia, tengo desde hace tiempo la idea de un proyecto de activismo basado en estas ideas https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/espacios-publicos-libertad-y-civismo (a ampliar con la gestión de la conducta profiláctica personal y de las interacciones sociales como propagadoras de enfermedades contagiosas).

Preguntas y denuncias incómodas, realismo, nada de aplausos y felicitarnos a nosotros mismos. Impopularidad, costes y riesgos garantizados. ¿Posibilidad de éxito y transformación social? Proyecto tal vez traspasable a otros países en situación similar.

Posibles lemas o temas: ¿Es España un país de tramposos incívicos? ¿Son pocos con mucho efecto y difíciles de controlar, o es algo generalizado? ¿Tiene remedio? ¿Hay interés por arreglarlo? ¿Merece la pena intentarlo? ¿Mejor ignorar, callar y no hacer nada?

Picaresca, escaqueo, infracciones.

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Una estrategia trampa de los colectivistas consiste en fijarse en que hay cosas públicas, colectivas, comunes, políticas, y a partir de ahí hacer casi todo público, colectivo, común, político (“lo personal es político”), apropiándose del control del colectivo e ignorando los graves problemas implicados por el proceso, entre ellos el abandono de lo más esencialmente público. Además no mencionan cuál es el conjunto o colectivo, por qué ese y no otro, cuáles son sus límites, cómo se puede ser o no miembro (salir, entrar), si es una elección libre y voluntaria o no. Y olvidan cuidadosamente estudiar la posibilidad de construir esos colectivos informalmente o formalmente desde abajo, mediante agregación y adhesión individual contractual libre, mediante derecho dispositivo en vez de imperativo (constituciones antiliberales que regulan todo para todos). Esto es así en gran medida porque lo que quieren es capturar elementos para poder parasitarlos e impedir que escapen, llamándolo “cohesión social” y “bienestar general”. Pueden hablar de voz y voto sobre lo colectivo, pero no de salida.

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El anterior monarca de España podría intentar minimizar los graves daños a su reputación confesando todos sus desmanes económicos y amorosos y compensando y reparando daños en la medida de lo posible. Un problema importante es que no los ha cometido solo: ha necesitado la complicidad de colaboradores (amantes, testaferros, asesores, contrapartes en negocios) y el silencio culpable de gente próxima (testigos, protectores, políticos, altos cargos, periodistas), muchos de ellos muy poderosos y quizás con sus propios trapos sucios en peligro de exposición. Hay muchas reputaciones en juego y muchos intereses en que no se conozca la verdad.

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Palabras que casi garantizan grandes pifias: todos, nadie, siempre, nunca, seguro, imposible, necesario…

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SI las escuelas están cerradas porque los niños se contagian unos a otros y luego infectan a personas mayores más vulnerables (padres, abuelos), Y SI los niños no sufren (apenas) daños del virus y se inmunizan (?) ENTONCES por qué no cerrar escuelas con los niños dentro hasta que estén inmunizados. Transformación temporal (¿dos semanas?) en internados con suficiente cuidado adulto y supervisión médica. La logística (comida, camas, ropa, higiene) no parece difícil. Además los trabajadores críticos tienen a sus hijos cuidados.

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Dilema: ¿tratamiento especial para líderes?

Una idea importante de una sociedad libre y justa es la igualdad ante la ley. Que no haya individuos o grupos especiales que puedan aprovecharse de privilegios (ley privada).

Los poderosos pueden imponer normas que los benefician a costa de otros: protección especial, exención de obligaciones o prohibiciones, prioridad en la asignación de recursos escasos.

Algunos sistemas requieren un mecanismo de control que los dirija. El gobierno es tan importante que suele estar especialmente protegido, como es el caso del cerebro y las neuronas: un cerebro incompetente, imbécil, loco, enfermo, hace enfermar o mata a su cuerpo.

Hay cierta justificación en el trato especial a los líderes, pero limitado, exigiendo responsabilidad, rendición de cuentas, control de posibles abusos. Además los privilegios pueden chocar con la ejemplaridad.

Acudir a un consejo de ministros en estado de alerta por epidemia y saltándose una cuarentena puede interpretarse como un intento de cumplir con su deber, pero también con afán de estar presente, de no perder poder, de salir en la foto.

No llevar mascarilla parece claro que es para estar bien identificado, salir favorecido en las imágenes y no parecer débil y enfermo.

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La monarquía tiene bastantes problemas de justificación, y muchos más cuando ha sido claramente corrupta y símbolo de las miserias del régimen. Sin embargo esto no significa que cualquier alternativa disponible sea mejor.

El republicanismo español de extrema izquierda, sectario e intelectualmente muy tarado, parece no comprender por qué es rechazado, y por qué sus denuncias contra la monarquía no hacen olvidar sus propios peligros y miserias. Elegir entre dos males, con uno claramente peor.

*

¿Sin recortes en sanidad pública, realmente los picos de la pandemia no serían ningún problema, sin importar su tamaño? ¿Cuánto menor sería el problema? ¿Se habría invertido todo en enfermedades infecciosas y UCIs? ¿De qué otra parte del presupuesto se habría recortado? (*)

¿El gasto en sanidad pública es eficiente? ¿Es productiva, se aprovechan bien todos los recursos, nadie se escaquea?

¿Los países con sanidad totalmente pública soportan los picos de la epidemia sin ningún problema ¿Importan también las medidas preventivas?

(*) (Ya, de ninguna, claro, más impuestos a los ricos, menos fraude fiscal, menos economía sumergida, menos rescates y menos corrupción.)

*

Celebrities singing “Imagine” by John Lennon.

“Imagine there’s no heaven

It’s easy if you try

No hell below us

Above us only sky

Imagine all the people living for today”

No heaven or hell, great.

But, if we live for today, don’t we care about tomorrow or the day after tomorrow? Does nobody care about the future?

So, in the past, nobody would have cared about today? No preparations for a possible crisis? But we would be happy singing, right?

“Imagine there’s no countries

It isn’t hard to do

Nothing to kill or die for

And no religion too

Imagine all the people living life in peace.”

Killing is bad, yes.

Would you only kill or die for your country? Not for your loved ones, for your family? No self defence? No sacrifice?

Imagine there is no political ideology, too?

Do you know what an evolutionarily unstable equilibrium is?

“Imagine no possessions

I wonder if you can

No need for greed or hunger

A brotherhood of man

Imagine all the people sharing all the world”

Isn’t it ironic, multimillionaires imagining no possessions?

Would hunger be eliminated without possesions?

How would goods and services be produced?

Wouldn’t sharing all the world with all be complicated?

Would you, celebrities, share all you have with all the world?

Do you understand the function of rules and incentives?

“The brotherhood of man”? Isn’t “brotherhood” sexist right now? “Man”?

“You may say I’m a dreamer

But I’m not the only one

I hope some day you’ll join us

And the world will be as one”

If you are not the only one, how many more simpletons are there?

Do you want everybody to join your universal sect?

Why don’t you join someone else’s cult?

But sure we feel good singing! Because we are so good!

*

Preguntas para expertos: ¿El personal sanitario infectado, pero capaz de trabajar por asintomático o con síntomas muy leves, como parecen ser muchos casos, podría seguir trabajando con ya infectados, y separado del personal no infectado (se supone que ya están en cuarentena para no infectar a otros), para paliar la falta de personal? ¿El contacto con infectados puede agravar su infección, su infección puede agravar el contagio de otros ya contagiados o dejar patógenos en el material sanitario que sea difícil de desinfectar? ¿El esfuerzo puede agravar su situación? ¿Se ha hecho algo así en otras epidemias si había personal sanitario en grupos en cuarentena? ¿Un infectado en cuarentena debe estar separado de otros infectados en cuarentena? ¿Alguien en una situación de responsabilidad se ha planteado esta posibilidad? ¿Se conocen las respuestas a estas preguntas?

*

La ayuda sanitaria entre países en tiempos de crisis por una pandemia tiene mucho sentido (teniendo en cuenta que cada país puede tener sus propios problemas y recursos limitados): los costes son asumibles y el beneficio es mutuo.

La ayuda financiera entre países, mutualizando deuda, es un premio a la irresponsabilidad fiscal y a la mala gestión económica: los costes son enormes, se generan incentivos perversos (riesgo moral) y una parte claramente parasita a la otra.

El problema de salud tiene un componente accidental importante (aunque las diferencias de gestión entre los países son grandes).

El problema financiero no es en absoluto accidental.

*

El parásito exitoso opera gradualmente, poco a poco, intentando causar daños menores al anfitrión, que apenas se noten, pero bien incrustado para que duela deshacerse de él, de modo que sea difícil o muy costoso luchar contra él.

Además actúa camuflado y engañando, fingiendo beneficios mutuos, negando que sea un parásito, echando las culpas a otros, indignándose cuando es denunciado.

*

Atacan a la libertad y al mercado asociándolos solo con la competencia y como contrarios a la cooperación para la ayuda mutua y los cuidados.

Pero el mercado es una herramienta para la cooperación competente, tanto dentro de organizaciones como en los intercambios voluntarios.

Y en una sociedad libre a nadie se le prohíbe asociarse con otros para ayudarse mutuamente; lo que sí es ilegítimo es obligar a otros a asociarse con uno para así poder parasitarlos más cómodamente mientras se continúa con el falaz discurso de la cooperación y los cuidados.

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A los bobos que critican la desindustrialización y la deslocalización de la producción y afirman que España tiene que poder fabricar sus propios equipos de protección individual, mascarillas y ventiladores.

¿Realmente creen que España no produce ninguna de esas cosas en absoluto, o que no puede reconvertir industrias existentes?

¿Cuál debería ser la capacidad productiva óptima para las fases entre emergencias?

¿Han considerado la posibilidad de disponer de reservas estratégicas privadas o públicas de estos productos, sin necesidad de producirlos nosotros mismos?

¿Han considerado la posibilidad de tener derechos de compra sobre los productos mediante mercados de opciones o de futuros, si es posible frente a múltiples proveedores para mitigar riesgos de contraparte?

¿Por qué debe ser España el ámbito geográfico y no Europa o una comunidad autónoma?

¿Para la próxima gran emergencia, qué es lo que debe ser capaz de producir España? ¿Ya saben en qué consistirá y qué será necesario? ¿Si ya se sabe qué pasará, no podría evitarse?

¿Cuánto están dispuestos a pagar de más en pérdidas de eficiencia por renunciar a economías de escala y especialización, por restringir la competencia y la libertad comercial, por el proteccionismo y las subvenciones?

¿Todo esto es para olvidar o excusar la desastrosa y negligente gestión de la crisis, incluyendo los retrasos en las compras de materiales de protección?

¿Se trata de parecer muy sabios, prudentes y previsores frente a una hipotética crisis futura, para distraer la atención sobre la demostrada incompetencia de los gobernantes frente a esta crisis real y presente?

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La libertad normalmente se entiende como ausencia de restricciones, sean estas físicas o legales: no estar preso en una celda o con grilletes; no sufrir prohibiciones u obligaciones que limitan las posibilidades de actuar.

Pero la libertad del liberalismo es libertad en un ámbito acotado, la propiedad, con el límite de la libertad y la propiedad ajenas. En y con tu propiedad nada está prohibido ni es obligatorio, pero sin invadir la propiedad ajena. No eres libre para matar, robar, violar.

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Jeroen Dijsselbloem, ministro de Finanzas de Holanda, presidente del Eurogrupo y presidente del Consejo de Gobernadores del Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM), dijo en 2017:

“En la crisis del euro, los países del norte se han mostrado solidarios con los países afectados por la crisis. Como socialdemócrata, atribuyo a la solidaridad una importancia excepcional. Pero el que la solicita, tiene también obligaciones. Uno no puede gastarse todo el dinero en copas y mujeres y luego pedir ayuda”. Otra traducción de la última frase: “No puedo gastarme todo mi dinero en copas y mujeres y seguidamente pedirle su apoyo.”

Qué dicen muchos indignados poco rigurosos que dijo: que los países del sur nos gastamos todo el dinero en copas y mujeres (como si solo fuéramos hombres y todos vividores); que nos desprecian; que se creen moralmente superiores y nos dan lecciones éticas.

Es como si hubiera mencionado la fábula de la cigarra y la hormiga y el indignado protestara de que se le acusa de pasarse el día cantando, lo que obviamente no es ningún delito, obviando que el problema es que ni ha producido ni ha ahorrado para el invierno.

Se trata de una analogía o parábola más o menos afortunada, pero que se refiere claramente a la responsabilidad o la irresponsabilidad fiscal en relación con las peticiones o exigencias de ayuda y solidaridad.

Es típico de los imprudentes e infractores no reconocer las culpas, hacerse las víctimas y protestar solemnemente porque están siendo difamados. Y todo además para consumo interno nacionalista y patriotero, porque los holandeses no suelen leer opiniones de prensa española.

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Más críticas de ofendiditos nacionalistas españolistas contra Holanda porque no quiere mutualizar deuda hoy:

Que si nuestra leyenda negra es ficción o exagerada, y que ellos ocultan la suya. O sea, y tú más, cosas del pasado, y muy poca relación con los problemas presentes.

Que si hacen ingeniería fiscal con paraísos fiscales. Pues hagamos lo mismo o parecido, como Irlanda o Luxemburgo. Recortemos gastos y bajemos tanto los impuestos que los paraísos fiscales y la ingeniería fiscal sean innecesarios.

Que si eutanasia y drogas y prostitución. Y por otro lado que si son unos puritanos. ¿En qué quedamos? Para un liberal está muy bien la libertad moral personal, no solo la económica.

Que si dejan morir a los viejos en casa sin atenderlos en los hospitales. No solo se distorsiona la realidad, sino que aquí no tenemos mucho por lo que presumir por la realidad de las residencias de ancianos.

¿Por qué se hace esto? Por el sesgo de deseabilidad social. Yo quedo muy bien y mejoro mi reputación frente a los míos si defiendo que nosotros somos buenos y que nuestros rivales o quienes no quieren ayudarnos son malos. Si hace falta se miente, se exagera, se distorsiona.

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¿Si alguien transmite un mensaje avisándote de que hay muchos bulos, que pienses, que seas crítico, y que no te los creas y reenvíes, ese mensaje podría ser un bulo y convendría pensar, ser crítico con él y no creérselo?

¿La ultraizquierda puede ser imparcial y objetiva al denunciar los bulos de la ultraderecha?

¿“Te mienten” puede ser camuflaje de “te miento”?

¿Solo mienten los otros, los enemigos? ¿Mienten porque son enemigos o son enemigos porque mienten?

“Miénteme. Dime que me quieres.”

¿Si la ultraderecha se caracteriza por mentir sin escrúpulos para conseguir el poder, la ultraizquierda como su presunto opuesto se caracteriza por su escrupulosa honradez para conseguir el poder?

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Algunos critican el presunto monocultivo de la industria turística en la economía española, con la consiguiente dependencia del mismo y la repercusión de su parón en la crisis actual.

Pero España tiene características idóneas para el turismo, algunas naturales y otras construidas: buen tiempo, costa y playas, naturaleza y montañas, gastronomía, patrimonio histórico y cultural, oportunidades de descanso y diversión, carácter de la gente, industria existente (empresas, alojamientos, transporte, restaurantes, bares, discotecas).

¿Qué hacemos, no aprovechar estos recursos?

¿No hay también agricultura, industria, servicios?

¿Política industrial? ¿Confiar en políticos y tecnócratas para planificar la economía?

¿El país que puede ser especialmente dañado por el confinamiento, el distanciamiento social y las limitaciones a los viajes, no debería haber sido el más proactivo y prudente para evitar los problemas causados por epidemias?

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Los que insisten en que hay que gastar más en sanidad, sin analizar la eficiencia de ese gasto, son estatistas que defienden los intereses de clase de la poco productiva casta funcionarial sanitaria. Por eso ignoran cuidadosamente la posibilidad del cheque sanitario con financiación pública pero provisión privada.

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Bobada progre: “La economía al servicio de las personas.”

¿Al servicio de quién si no? ¿De las cosas inertes? ¿De seres vivos no humanos? ¿De las máquinas?

¿De las empresas? ¿Sus dueños no son personas?

¿No son personas tanto trabajadores como empresarios y capitalistas?

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Las redes de protección, para frenar tu caída, pueden ser redes de captura, para evitar que te escapes; para tenerte atrapado y obligado a tirar del carro en el que otros viajan.

Las redes estatales no son redes sociales. Unas se lanzan desde arriba, otras se tejen desde abajo.

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Desde el gobierno aseguran que existen elementos, identificados o no identificados, que intentan intoxicar, causar desasosiego y manipular a la opinión pública mediante discursos peligrosos.

Parece que solo les preocupa la manipulación de la opinión pública contra el gobierno, y no la que intoxica, oculta, miente y anestesia a favor del gobierno.

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El capitalista no hace nada, no se esfuerza; el trabajador hace algo, se esfuerza; ambos obtienen ingresos, lo que parece injusto. ¿Es injusto?

Una crítica moral frecuente en economía es contra el capitalista rentista que obtiene ingresos sin hacer nada, mientras que el trabajador está haciendo algo. Sin embargo el capital no surge de la nada sino que hay que hacer algo para obtenerlo: prestar algún servicio, producir algún bien, tener ingresos y limitar el consumo para ahorrar. El capitalista hizo algo especial en el pasado. ¿Quieres tener ingresos sin trabajar? Trabaja, ahorra y acumula capital.

También puedes esperar a recibir regalos, como heredar el capital o ganarlo en una lotería. Pero eso no depende de ti, y alguien tuvo que generar ese capital.

También puedes robar el capital, pero eso sí que es injusto, inmoral, y normalmente ilegal

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Los políticos son asesorados por expertos. ¿El responsable final es el que toma la decisión, o el experto que lo asesora? ¿Si es el experto quien decide, para qué elegimos políticos como gobernantes? ¿Para que ellos seleccionen expertos? ¿Cómo se sabe quién es un experto? ¿Tienen los políticos alguna habilidad especial para la selección de expertos? ¿Qué pasa si los expertos no se ponen de acuerdo, pudiendo decir cosas contradictorias? ¿No convendría hacer públicas las deliberaciones y los consejos de los expertos? ¿Un no experto puede saber que un experto se equivoca? ¿Los expertos se utilizan para poder echarles las culpas si las cosas salen mal? ¿Los expertos se utilizan para poder dar un aura de autoridad intelectual a decisiones que se van a tomar independientemente de lo que digan los expertos?

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Parte esencial de una sociedad libre es la crítica, incluso la burla, contra el poder político, frecuentemente merecida: puede servir para controlarlo, para promover la humildad, evitar la fatal arrogancia y que aprendan a reírse de sí mismos.

Que se haga desde un medio público (como TVE) podría ser una señal de autocrítica y de división de poderes. Pero resulta sospechoso que los ataques no sean contra el poder presente sino contra el pasado, y que casi siempre vayan en la misma dirección ideológica.

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Un seguro no es solo una forma de unir recursos para compensar daños potenciales por riesgos aleatorios, individualmente poco probables pero muy graves. También es una forma de reducir esos daños mediante las conductas exigidas o prohibidas en el contrato de aseguramiento.

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La especulación comercial o financiera es la compra de algo (un bien, un activo) para su posterior reventa, esperando obtener un beneficio por el cambio en el precio por cambios en oferta y/o demanda: el intermediario especulador intenta comprar barato y vender caro, pero al comprar no sabe a qué precio podrá vender, debe asumir riesgo e incertidumbre, y puede obtener beneficios o pérdidas.

Especular se basa en predecir, en prever, en hacer suposiciones sin poder conocer con certeza, con la posibilidad de error.

La especulación facilita la coordinación intertemporal y tiende a suavizar las fluctuaciones de los precios, ya que se incrementa la demanda cuando está barato, y se incrementa la oferta cuando está caro.

Simplemente vender muy caro, o mucho más caro que en el pasado, no es especular ni garantiza beneficios: el precio de compra o el coste de reposición puede ser también alto.

(Nota: también hay especulación espacial o geográfica, y con precios a la baja.)

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Vistos los ejemplos concretos y la escasa evidencia, la preocupación abstracta por los presuntos bulos y noticias falsas parece histeria injustificada que permite escandalizarse y limitar la libertad de expresión y de información, naturalmente en defensa del interés general.

Los que son claros suelen ser cuestiones menores relativamente fáciles de comprobar por quien quiera hacerlo, y que dejan en evidencia a sus productores y difusores.

Algunos no está claro que sean bulos obvios porque la incertidumbre es muy alta.

Algunos son más opiniones, valoraciones subjetivas.

Algunos son falsedades creídas por su emisor, luego no son mentiras para confundir a los receptores. Son autoengaños compartidos típicos de las señales de pertenencia leal a un grupo.

Algunos bulos se refieren a pseudociencia, conspiranoia y pseudoterapias: han existido siempre, promovidos por creyentes fanáticos o por estafadores profesionales.

Hay bulos acerca de los bulos, como que se están censurando de forma masiva en redes sociales, o que todos los cazadores de bulos conspiran contra la libertad de expresión. Algunas afirmaciones contra presuntos bulos son en sí mismas bulos.

Se insiste en su producción como campañas organizadas, pero no se ofrecen pruebas de esa organización ni de su importancia, más allá de señalar a la ultraderecha, y se ignora la posibilidad de la coordinación espontánea.

Se exagera su importancia en la formación de la opinión pública y en la toma de decisiones como el voto por determinadas opciones políticas. Parece que cada uno piensa que él es muy racional pero que los demás son fácilmente manipulables. (Ver Hugo Mercier @hugoreasoning.)

Hay un claro sesgo contra ciertos bulos según su contenido y procedencia. La desinformación gubernamental y de la extrema izquierda parece mucho menos sometida a crítica.

Se critica que minan la confianza en las instituciones de gobierno, como si una buena dosis de crítica y desconfianza no fuera sana dada su demostrada incompetencia y negligencia. Tal vez los ciudadanos son borregos que no pueden vivir sin confiar en sus benevolentes pastores.

Los bulos pueden ser poco eficaces para cambiar la opinión de una persona, pero sí pueden servir para motivar, excitar, activar, crispar, para mantener o incrementar la tensión social contraria a algo.

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¿El luto oficial sería reconocimiento oficial de la negligencia oficial?

¿Si decretas luto oficial ahora, discriminas a los muertos anteriores para los que no decretaste luto? ¿Tal vez todavía no eran suficientes?

¿Solo puede decretarse luto oficial una vez por desastre, y entonces hay que esperar que a mueran todos los posibles afectados presentes y futuros?

¿Si se decreta luto oficial, hay que mantenerlo durante meses mientras siga habiendo muertes, y eso políticamente no es aceptable?

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¿Por qué los colectivistas insisten tanto en lo nuestro, lo de todos, lo común, lo público, y quieren que crezca a costa de lo privado y de la libertad?

Muchos obtienen de ello más de lo que aportan: clases humildes como receptores, funcionarios y sindicalistas como proveedores.

Muchos quieren caer bien a otros colectivistas: señal de pertenencia leal al grupo. Algunos activistas lanzan mensajes de motivación y ánimo.

Unos pocos quieren liderar a los colectivistas y tener mucho poder sobre ellos y sobre un sector público grande.

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Máscaras más caras, cantidad escasa, cuantiosos costes, cae comercio, compra casi criminal. Causa control cretino comunista a cargo cartera consumo.

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Los liberticidas no solo te dicen qué tienes que hacer. También te dicen qué debes valorar: lo público, lo estatal, lo colectivo, lo común, lo que es de todos. Lo que controlan ellos sin dejarte escapar.

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La crisis del coronavirus en España ha sido especialmente grave en sus dos aspectos, sanitario y económico. Ambos tienen un nexo común: lo político.

La politización de todo por el interés y el fanatismo ideológico e identitario de múltiples colectivos parasitarios, autoritarios e intolerantes ha producido una sociedad dependiente, irresponsable, frágil y vulnerable.

Un gobierno de izquierda y extrema izquierda no supo prepararse (mascarillas, ventiladores, equipos de protección), retrasó la toma de medidas de precaución por un evento político (la manifestación feminista), y luego decretó un confinamiento radical y poco inteligente.

El mismo gobierno liberticida e hiperendeudado silencia o denuncia a los críticos, propone más recortes de libertades y más impuestos, y además exige más ayuda externa.

La politización está socialmente extendida: dependencia del Estado (educación, sanidad, pensiones), poco tejido asociativo no parasitario, “ONGs” subvencionadas, aspiraciones a ser funcionario, poco ahorro y empresarialidad, desconfianza de los empresarios y de los capitalistas.

La política no gestiona el bien común mínimo necesario sino que intenta colectivizarlo y controlarlo todo.

La libertad individual está ausente, salvo para ser señalada como la culpable de todo: el egoísmo, la insolidaridad.

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La seguridad es un factor fundamental que explica la existencia de grupos humanos: para defenderse de ataques de otros grupos que afectan simultáneamente a todo el colectivo (la guerra), o para garantizar ayuda ante eventos aleatorios individuales como enfermedades o accidentes.

El grupo político cohesionado y organizado mediante un Estado puede ser una solución funcional frente a la guerra, pero no lo es necesariamente para el aseguramiento ante daños individuales.

La guerra exige concentración coordinada de muchos recursos: todos los guerreros luchan a la vez y bajo un mando unificado por todo el grupo, y los demás los apoyan.

Los individuos pueden asegurarse frente a posibles daños aleatorios de múltiples formas que no implican a todo el colectivo: asumiendo menos riesgos, acumulando ahorro, mediante relaciones familiares y de amistad o asociaciones de ayuda mutua, o mediante compañías aseguradoras. La caridad y la solidaridad libres y voluntarias también ayudan frente a los desastres, tanto personales como sociales a mayor escala.

El grupo de individuos asegurados frente a desgracias individuales aleatorias no tiene por qué coincidir con el cuerpo político.

Que el Estado tenga mucho poder para la defensa frente a los ataques de enemigos exteriores, y los crímenes, delitos o desórdenes interiores, no implica que este poder pueda o deba utilizarse de forma justa o eficiente contra accidentes para cuyo aseguramiento no es necesario.

Sistemas estatales como la Seguridad Social no son seguros voluntarios sino mecanismos de redistribución de riqueza que suelen ser capturados por los receptores netos o por los proveedores de los servicios (burócratas, funcionarios).

La cohesión social que reclaman los colectivistas ya no se usa para la defensa común donde sí puede ser necesaria, sino para un parasitismo disfrazado de justicia social. La cohesión social la reclaman los beneficiarios netos, para luchar juntos contra quienes asumen los costes.

Para un guerra necesitas un conjunto bien definido y unido, en el cual participen todos los elementos. Para asegurarte frente a daños aleatorios necesitas una red de relaciones que puede ser diferente para cada individuo del grupo.

El aseguramiento universal para todo, guerra y accidentes, mediante el mismo colectivo político, puede funcionar si el grupo es pequeño y homogéneo, sin grandes desigualdades, y si es capaz de protegerse de los intentos de parasitismo interno por grupos de interés. Puede aplicarse a una tribu, o a un país pequeño cultural y étnicamente homogéneo.

Si el sistema funciona de forma satisfactoria, la cohesión social puede reforzarse por y para ambas funciones: luchar juntos y cuidarse juntos. Pero si el grupo crece los problemas internos tienden a ser más graves, y si la cohesión se mantiene su poder militar puede ser una amenaza contra otros grupos.

Que todos los individuos de un grupo reciban seguridad o ayuda por relaciones con otros miembros del grupo no es equivalente a que todos los individuos del grupo reciban ayuda del grupo en su conjunto y del mismo modo como unidad política.

Una red de relaciones individuales y múltiples asociaciones policéntricas, tejida desde abajo y diferente para cada persona, no es lo mismo que una jerarquía única en la cual todos dependen igualmente del Estado común como única asociación protectora universal obligatoria.

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Muchos políticos en el poder, activistas y presuntos expertos: “no es momento de criticar o dividir, en medio de una crisis desastrosa; hay que estar unidos, hacer lo que nos dicen y ya habrá tiempo de revisar y exigir responsabilidades”.

Tal vez los ataques dificultan la tarea de gestionar la crisis, y las críticas podrían ser desacertadas, pero ¿sin crítica cómo se sabe que se está haciendo algo mal para corregir el rumbo si fuera necesario? ¿Están seguros de acertar o no soportan que se señale su incompetencia?

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¿Por qué los que defienden un cheque alimentario para los más necesitados, y que puedan elegir comida más sana en lugar de tener que aceptar la que les ofrece el gobierno, no defienden también un cheque escolar o un cheque sanitario para los más pobres, o incluso para todos?

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¿Por qué los colectivistas, autoritarios e intolerantes, quieren politizar, estatalizar, hacer públicos, asuntos que son esencialmente privados, locales, que pueden resolverse a pequeña o menor escala, como por ejemplo todo lo familiar (cuidados, división del trabajo)?

Por imponer o prohibir, incentivar o desincentivar, ciertos estilos de vida, a favor de los suyos y en contra de los ajenos. Y por conseguir que los costes de sus problemas los asuman los demás: que los paguen otros. Porque la culpa, según ellos, es de los otros.

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Tontería pseudoprofunda común: los humanos somos la mente o la consciencia del Universo; a través de los humanos el Universo es consciente de sí mismo.

¿El Universo es un agente que necesite una mente o consciencia para recibir y procesar información y dirigir su conducta?

¿Cuál es el entorno del Universo como sistema y cuáles son los problemas que debe resolver, sus amenazas y oportunidades?

¿Los humanos dirigimos la conducta del Universo?

¿El Universo ha notado que estamos aquí con nuestra mente y nuestra consciencia?

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Las apelaciones políticas a la unidad frente a una epidemia son esencialmente propaganda para la obediencia sumisa y acrítica al poder.

Para superar una epidemia es necesario generalizar conductas cívicas como higiene, confinamiento, separación física y uso de mascarillas, pero promover esas normas y castigar a los infractores no es lo mismo que estar todos unidos como un ejército cohesionado.

Los servicios sanitarios y las ayudas económicas a través del Estado pueden ayudar, pero no son la única posibilidad, ni la más justa, ni la más eficiente, y ese mismo Estado ha sido previamente el negligente responsable de la gravedad de la epidemia.

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La forma que tiene la gente de izquierdas de sentirse moralmente superior consiste simplemente en no ser de derechas, y en explicar por qué estos son los malos, el lado oscuro: egoísmo, castas, esclavitud, explotación, indiferencia al sufrimiento ajeno.

La izquierda debería ser, por contraposición, todo virtud.

Si criticas a la izquierda por su presunción de superioridad moral y por lo mal que argumenta, solo puedes ser de derechas. El liberalismo que no es ni de izquierdas ni de derechas ni se considera como posibilidad.

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Problemas con presuntas élites extractivas privilegiadas e insolidarias.

Ser élite no implica ser extractivo. Tener riqueza no implica haberla robado. Para identificar élites extractivas, busquen cerca del poder político, el que facilita extracción de recursos o parasitismo.

Con fiscalidad progresiva efectiva, ciertas élites no solo no son extractivas sino que son ellas las víctimas del parasitismo.

Si el problema es la extracción, no solo hay élites extractivas: también hay plebes extractivas, grupos de interés organizados más populares o masivos.

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Para la izquierda justicia es igualdad, pero su justicia fiscal no es que todos paguen igual, ni que todos paguen un mismo porcentaje o proporción de lo que ganan o tienen, sino que los más ricos paguen desproporcionadamente más.

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Hay creyentes religiosos que participan en rituales periódicos en los cuales reafirman su propio sentimiento de culpa por su pecados: se humillan, manifiestan contrición, piden perdón y hacen propósito de enmienda…

Hay fanáticos ideológicos que refuerzan constantemente su sensación de superioridad moral con denuncias estereotipadas contra los malos, que siempre son los otros: insolidarios, odian, fascistas, ultraderecha, egoístas, recortes, privatización, corruptos, fondos buitre…

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La libertad como ausencia de coacción, agresión o interferencia y respeto a la propiedad es frecuentemente confundida con el poder, la riqueza, los medios, y se habla de “las libertades” para incluirlo todo. Si se quiere, es fácil diferenciar poder legal de poder como capacidad.

Si tengo un automóvil y combustible, tengo los medios o el poder para desplazarme (capacidad). Pero si estoy confinado por una ley que me lo prohíbe, no tengo la libertad de desplazarme (no puedo porque no está permitido).

O por el contrario, la ley puede permitirme desplazarme en automóvil, soy libre para hacerlo, pero no lo tengo, o me falta combustible. También puedo tener ambas cosas, libertad y poder, o ninguna de las dos (y entonces quizás me da igual que me prohíban lo que no puedo hacer).

¿Por qué no ser preciso con el lenguaje y aclarar estas diferencias importantes? Tal vez porque la libertad suena bien, reconocerla parece obvio (lo contrario es estar preso o ser esclavo), y al dar libertad a unos no se la quitas a otros.

Pero si se menciona dar bienes, medios, poder, riqueza, uno puede preguntarse de dónde salen, a quién se los han quitado para dárselos a otros. La libertad parece inagotable, los medios claramente son escasos y lo que tiene uno no puede tenerlo otro.

Es una confusión común entre académicos. Ver por ejemplo Amartya Sen, “Desarrollo y libertad”. Su “libertad” incluye riqueza, medios, capacidades, capital humano y social, protecciones, seguridad…

La libertad es que otros no me pongan restricciones físicas o legales al uso de mis medios, capacidades, o recursos de mi propiedad, más allá del respeto a la libertad y propiedad ajenas. Que no me encadenen o aprisionen, o que no amenacen legalmente con hacerlo.

Darme libertad no es darme recursos sino quitarme las cadenas o ataduras, derribar los muros de la cárcel, eliminar las prohibiciones de uso no agresivo de mis propios bienes.

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Los escraches pueden ser aceptados o rechazados, pero por simetría si aceptas escrachar aceptas ser escrachado.

No es lo mismo escrachar a alguien que no ha escrachado que escrachar a un escrachador.

¿Solo los escrachados pueden devolver el escrache a sus escrachadores?

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Sobre los contratos, los liberticidas ponen todo tipo de limitaciones o trabas a los que son libres, voluntarios, de aceptación explícita y con contenidos claramente especificados: que si ciertas cosas no pueden ser objeto de contrato o comercio, que si las cláusulas abusivas, que si la explotación, que si los derechos inalienables, que si la dignidad, que si el bien común o el bienestar general. Sin embargo el contrato social, cuyos contenidos y cambios no están claros ni determinados, y cuya aceptación por los individuos es como poco problemática, ese sí que hay que cumplirlo en toda su extensión sin poder descolgarse o escapar.

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¿Los que insisten tanto en que lo personal es político, por qué critican los escraches personales como acto político? ¿Todo se puede politizar, pero el domicilio personal no? ¿La vida familiar debe ser subvencionada o regulada por otros, y a la vez dejada en paz?

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Alberto Garzón: “un delincuente no puede ser de izquierdas”.

Por lo tanto si alguien de izquierdas es investigado o acusado de algún delito tiene que tratarse de error, manipulación o prevaricación de policía, guardia civil, fiscales o jueces politizados e injustos.

La malvada derecha, franquista y fascista, usa la guerra jurídica (lawfare) para atacar a una izquierda no solo buena e inocente sino consustancialmente incapaz de delinquir.

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Si la izquierda consigue cambiar el gobierno sin elecciones sino mediante una moción de censura, todo es escrupulosamente democrático. Cualquier cosa que haga la derecha para intentar cambiar el gobierno es un intento de golpe de Estado. Siendo generosos, un golpe blando.

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Más allá de obligaciones contractuales, los productores no pueden forzar a los consumidores o usuarios; los comercios, los proveedores o los profesionales autónomos no tienen derecho a mantener cautivos a sus clientes; los vendedores no pueden obligar a los compradores; las empresas no pueden retener a sus empleados.

Pero por alguna razón los trabajadores sí pueden coaccionar a sus empleadores y al resto de la sociedad para mantener sus empleos y sus salarios.

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Trampas estatales para la inversión empresarial: facilidades para entrar, dificultades para salir. Como en las sectas.

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Izquierda, industria y finanzas internacionales:

-Exigimos ayudas a fondo perdido como víctimas del desequilibrio entre norte y sur.

-Exigimos créditos sin condiciones o garantías de devolución. Serán deuda odiosa.

-La inversión privada entra pero no sale.

-Soberanía industrial.

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Las empresas explotan a los trabajadores… pero no permitimos que cierren.

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Dos posibles expresiones:

A. “Con gusto pagaría más impuestos”.

B. “Quiero que todos paguemos más impuestos”.

Quien dice A:

-Seguramente sabe que es posible hacer donaciones sin límite al Estado.

-Seguramente no hace ninguna donación al Estado, porque si las hiciera probablemente lo diría en vez de afirmar que con gusto lo haría (la cantidad total de las efectivamente realizadas es muy baja).

-Seguramente quiere decir B.

¿Por qué decir A y no B? Porque con A uno habla de sí mismo y se presenta como una persona generosa, altruista, preocupada por los demás, que quiere ayudar. Parece que no lo hace porque no se lo permiten. Señalización barata y poco honesta de presunta virtud.

Con B uno está afirmando que apoya que todos los demás sean coaccionados para pagar más impuestos, lo que no suena tan bien.

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Memez sobre renta mínima: redistribuir renta a los más pobres es bueno para la economía porque activa el consumo (tienen más propensión marginal), así las empresas tienen más clientes que es lo que necesitan (no les preocupa tanto su financiación).

El consumo no es el motor de la economía sino el objetivo de la actividad. Para que la economía sea más productiva lo que necesita es más capital, el cual se obtiene mediante ahorro.

Para tener más actividad económica también es necesario que los empresarios productores se ajusten a las capacidades y deseos de los compradores o consumidores: la división del trabajo debe estar bien coordinada y así todos ingresan por lo que producen y gastan en lo que quieren.

La redistribución de dar renta a unos a cambio de nada se basa en quitársela a otros (ahora con impuestos, o en el futuro con deuda o inflación). El consumo en unos negocios o sectores es renta que no puede ir a otros.

Los más ricos también proporcionan renta a otros gastando en consumo o en inversión: a productores de bienes o servicios finales o productores de bienes de capital o intermedios. Solo dejan de hacerlo si atesoran, pero esto también tiene una función económica.

La función económica del atesoramiento es señalar que es necesario reconfigurar la actividad productiva porque esta está descoordinada, no se corresponde con las capacidades y deseos de los agentes económicos.

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Ahorrar es renunciar a consumir parte de lo disponible para acumular reservas o invertir recursos en procesos productivos. Esto no implica consumir cada vez menos. Producción, consumo y ahorro pueden crecer todos en el tiempo. El ahorro bien invertido permite más producción.

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“Me opongo al mal. Apoyo el bien.” (“Soy bueno. No como mis rivales, que son malos.”)

Parece algo obvio pero poco informativo porque no distingue a nadie. ¿Alguien apoyaría el mal y se opondría al bien?

Es simplista y maniqueo y no identifica qué es el mal y qué es el bien. …

Solución: ignorar otros males, nombrar un mal, focalizarlo como el único mal posible, personificarlo, etiquetarlo, asignárselo al rival y oponerse a él.

Antifascismo. El jusficador univeral. Si me opongo al mal, lo mío tiene que ser bueno. …

“En el mundo hay buenos y malos, y yo soy de los buenos, faltaría más. Me siento moralmente superior y justificado para cualquier cosa. Los fascistas se oponen al bien que defendemos los buenos. Todos los que se oponen a lo que defendemos los buenos son malvados fascistas.”

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Si el lenguaje facilita la comunicación (y el almacenamiento de información), es mejor lenguaje cuanta más gente lo conozca y use. Un buen lenguaje o idioma tiende a expandirse conforme se descubre y copia su calidad (quizás limitado por competencia de otros lenguajes o idiomas, restricciones institucionales y deriva cultural entre grupos con interacciones débiles).

Un lenguaje privado o local es posible para poder comunicarse en secreto y de forma selectiva sin ser comprendido por otros, o como señal de pertenencia a un grupo.

Si el dinero facilita las transacciones (y depositar valor), es mejor dinero cuanta más gente lo acepte, cuanto más generalizado esté su uso, cuantas más transacciones permita realizar. Un buen dinero tiende a expandirse conforme se descubre y copia su calidad (quizás limitado por competencia de otros dineros y restricciones institucionales).

Un dinero local es un complemento o sustituto (economizar dinero externo), una excepción o una anomalía. O el resultado de alguna barrera institucional como una frontera estatal.

Desde la perspectiva de cada usuario el dinero parece más local en el sentido de que los individuos realizan la mayoría de sus transacciones con un grupo cercano y pequeño en comparación con toda la sociedad con la cual apenas interactúan. Pero salvo que mis contrapartes y yo formemos un grupo cerrado, la red de intercambios de cada una de mis contrapartes es diferente de la mía y a su vez son diferentes entre sí, y esto es también válido para las contrapartes de las contrapartes de forma sucesiva.

Hay grados de local y global: desde el individuo y sus conexiones inmediatas, hasta el conjunto universal que abarca todo. Niveles intermedios: tribus, clanes, ciudades, naciones, imperios. El grupo más pequeño es más local que otros agregados o colectivos más amplios.

El dinero no es local en el sentido de que cada individuo y sus contactos directos tienen el suyo propio. Puede ser más local (menos global) en grupos más cerrados, con barreras y transiciones o cambios de fase en la cantidad y frecuencia de interacciones entre nodos de una red.

Oro y plata: dinero mercancía más global. Monedas específicas: más locales (reconocimiento, confianza en productor).

Billetes y depósitos bancarios: dinero crédito interno, limitado al banco respectivo y zona de influencia (reputación, confianza).

Cámaras de compensación, bancos de bancos y bancos centrales, privados o públicos, para ampliar rango. Posible influencia casi universal de banco central imperial (dólar).

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Es fácil y popular criticar al racismo como responsable moral de las víctimas mortales de abusos policiales en USA. Sin embargo los datos no parecen confirmar esta hipótesis.

Es más incómodo culpar a los sindicatos de policía y a privilegios como la inmunidad policial, ya que es una crítica frontal a dos presunciones fundamentales mayoritarias, incuestionadas e intocables:

– el especial monopolio de la violencia por el Estado como garante del orden y la seguridad.

– los sindicatos como defensores de los trabajadores ante los abusos de los explotadores.

¿Por qué la policía no actúa contra los saqueadores?

Tal vez no tienen suficiente personal para tanto desorden y deben priorizar. Pero quizás es pasividad intencional para ganar poder: hacer ver a los ciudadanos que están indefensos sin ellos, y que estos reclamen seguridad. Además así se olvidan los abusos individuales como problemas menores.

Como los ciudadanos no pueden despedirlos y sustituirlos, deben darles más privilegios, dinero, efectivos y recursos. Y la ineficacia, la ineficiencia, la corrupción y el coste siguen creciendo.

Además de protestas pacíficas multitudinarias (problemáticas por la pandemia), en Estados Unidos hay desórdenes públicos, saqueos y destrucción, que son graves e ilegítimos. Pueden ser promovidos o aprovechados por agitadores de extrema izquierda o derecha, grupos de delincuentes organizados, o activistas al servicio de potencias extranjeras rivales.

Pero también hay abusos de poder e incumplimientos de la ley por la policía que no son solo casos aislados: acoso a reporteros; agresiones a manifestantes pacíficos sin ser provocados; destrucción de material sanitario para atención a posibles heridos; muchos policías tapan sus cámaras corporales y ocultan sus números de placa, e incluso arrestan a quienes los critican por ello (excusa: es un gesto de luto; realidad: dificultad de controlar abusos, y quizás señal honesta costosa de pertenencia al colectivo).

El cuerpo de policía actúa como un colectivo y es un grupo de interés y de presión en busca de su propio beneficio. En teoría deberían obedecer a los políticos al mando y actuar de forma eficiente y cumpliendo su propio reglamento, pero en la práctica es difícil controlar su rendimiento y la calidad del servicio que prestan, con el problema de quién vigila al vigilante. Si un superior intenta controlarlos, exigir resultados y frenar sus abusos, pueden sabotear el servicio para provocar indefensión ciudadana y sensación de inseguridad y agitar a la opinión pública contra los responsables políticos que se enfrenten a ellos o no les den lo que exigen (más dinero, más personal, menos carga de trabajo).

No disponer de fuerzas del orden eficaces, eficientes y no corruptas es especialmente grave en momentos de desórdenes sociales. Si el lado que debe mantener la libertad, el orden, la paz, la propiedad, tiene una merecida mala reputación y además incumple con su deber, el enemigo lo tiene más fácil para conseguir sus objetivos y apoyos populares.

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El confinamiento y el distanciamiento social eran imprescindibles porque la pérdida de vidas por la pandemia debía reducirse a cualquier coste. Todos debían evitar poner en peligro a otros.

Excepto si se trata de protestar en masa por alguna causa de justicia social que resulte popular y aceptable: feminismo, racismo, desigualdad, abusos policiales. Algunos manifestantes y motivaciones son válidos, otros no.

El presunto problema puede estar muy lejos, incluso en otro país lejano, pero es aquí mismo donde los individuos necesitan expresar su indignación contra unos y su conformismo con otros, mostrarse como buenas personas y ser vistos por sus amigos.

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Es frecuente contraponer libertad a seguridad, como si necesariamente con menos libertad se tuviera más seguridad. Sin embargo la idea de la libertad sirve para ofrecer seguridad normativa ante posibles conflictos: es inseparable del control pacífico de la propiedad, de la no agresión o inicio de la violencia, de la integridad física de cada persona contra ataques por otros, de la confianza en el disfrute de lo poseído, del derecho a la defensa propia ante las agresiones. La libertad incluye la posibilidad de asociarse contractualmente con otros para la protección mutua contra ataques o accidentes: estos compromisos implican restricciones y costes necesarios para obtener los beneficios de la agrupación, pero estos son aceptados de forma libre y voluntaria y no impuestos unilateralmente por una parte contra otros. Si otro agente me impone coactivamente, sin necesidad de mi aceptación voluntaria, restricciones que invaden mi propiedad como ámbito de control legítimo, es muy dudoso que estas sean para protegerme y beneficiarme: probablemente son para incrementar el poder y la seguridad de quienes no respetan la libertad ajena.

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Contra la deuda pública como activo seguro.

El derecho a obtener seguridad financiera mediante la deuda pública es problemático. La deuda pública o soberana es un activo normalmente más seguro que la deuda privada o las participaciones en empresas.

Como la seguridad parece buena y hay demanda de ella, algunos economistas recomiendan ofrecer más deuda pública para satisfacer la demanda de activos seguros. Comprar deuda pública es un acto libre y privado (obviando regulaciones y Estados que compren deuda de otros Estados).

Pero el pago se realiza gracias al poder fiscal coactivo del Estado: los acreedores se garantizan el cobro (con riesgo de impago compensado por prima de riesgo) porque los contribuyentes deben pagar impuestos; el tenedor de deuda pública no coacciona directamente a los ciudadanos, pero deja que lo haga el Estado en su nombre.

Además la emisión de deuda pública es una decisión política de la cual es fácil abusar.

Cierto nivel de deuda pública puede tener sentido para financiar bienes públicos duraderos como obras públicas, o gastos estatales excepcionales como guerras, pero la propia capacidad de financiación pública puede fomentar las guerras.

El endeudamiento facilita el gasto público, el cual es por lo general ineficiente.

Si la deuda es a muy largo plazo son generaciones futuras diferentes las que deben pagar la deuda contraída, quizás sin recibir beneficios por el uso de los fondos recibidos por el Estado.

Si las finanzas públicas tienen tamaño suficiente, tecnócratas y políticos pueden usarlos para intentar corregir o mitigar ciclos económicos en la economía, los cuales frecuentemente son causados por las propias intervenciones monetarias y crediticias efectuadas por los Estados.

Niveles altos de deuda pública pueden fomentar el recurso a la inflación para diluirla, lo cual deteriora la calidad del dinero como invariante de valor. En casos extremos los problemas fiscales de Estados con monedas inconvertibles pueden provocar hiperinflación.

En Estados corruptos el endeudamiento sirve para proporcionar más recursos para las élites extractivas; esta deuda suele ser considerada ilegítima por activistas que exigen su repudio o impago.

La deuda pública como activo financiero compite de forma desleal contra otros activos privados y sus emisores, y la financiación que consigue no está disponible para las empresas y los particulares (efecto expulsión).

En momentos de pánico financiero, buscar la seguridad en lo público es eludir la responsabilidad individual, colectivizar riesgos a costa del contribuyente, confiar en la coacción estatal y dificultar la financiación del sector privado generador de riqueza.

Como los mercados de deuda pública son muy grandes en comparación con los de participaciones privadas, poder refugiarse en deuda pública puede causar graves perturbaciones y pérdidas a las inversiones en activos privados.

Activos privados más seguros, el propio dinero o sustitutos monetarios, pueden cumplir con la misión de refugio para los ahorradores más aversos al riesgo.

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Algunos dicen que la acción en algún ámbito (consumo, finanzas) no es racional porque está afectada por las emociones.

¿Hay acción intencional sin emociones, sin preferencias, sin valoraciones, sin afectos?

¿El pensamiento puro (la razón) es suficiente para la acción?

¿La racionalidad de la acción no se refiere también a que la acción tiene razones, es decir motivaciones, fines, objetivos deseados, que es para algo?

¿Qué son las emociones sino motivaciones?

¿Qué manda, la razón o las emociones?

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Sobre el Ingreso Mínimo Vital, se enfatiza la moralidad de ayudar a los más vulnerables. Pero el Estado, como monopolio de la violencia, agente de grupos de interés y gestor ineficiente:

-por su intervencionismo coactivo es responsable en buena medida de la pobreza, dificulta salir de ella y genera dependencia.

-no es el actor más adecuado para resolver el problema.

-quizás no es capaz de distinguir a los vulnerables de los pícaros aprovechados.

-se aprovecha del proyecto para crecer en competencias y poder.

-proyecta una falaz imagen de benevolencia.

-traspasa los costes a otros, los contribuyentes.

-genera conflicto entre ciudadanos en desacuerdo y obligados a participar (presuntos egoístas insolidarios).

-produce burocracias más interesadas en su propia supervivencia y bienestar que en la solución de los problemas.

-dificulta o inhibe la respuesta libre y voluntaria del sector privado (despreciada como caridad o misericordia).

-desmoraliza la sociedad, que pierde el sentido de responsabilidad y se desentiende del problema (“ya pago muchos impuestos y de eso ya se encarga el Estado”).

-suele añadir argumentos falaces, como que se incrementa la eficiencia económica al estimular el consumo.

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Cuando se dice de una entidad (o conjunto de entidades) que es algo se la está clasificando, y en muchos casos se está diciendo que pertenece a un grupo, y que como tal tiene los derechos y deberes de los miembros de ese grupo. La realidad se puede clasificar o categorizar de múltiples maneras según diferentes criterios, y los individuos pueden formar parte de diversos grupos. Puede haber problemas si no hay acuerdo sobre cómo clasificar las cosas, sobre quiénes forman o no forman parte de un grupo, sobre quiénes tienen ciertos derechos y deberes y quiénes no. Las discusiones sobre descripciones, definiciones o clasificaciones pueden estar relacionadas con intereses en conflicto: ser algo es formar parte de un colectivo y disfrutar de la protección del colectivo.

“Las mujeres trans son mujeres. Los hombres trans son hombres.” Aceptándolo o no, ambos son un tipo muy particular de mujer y de hombre: si se enfatiza algo compartido o semejante, tal vez conviene no ignorar diferencias importantes.

Actualmente parece más común la mención de que las mujeres trans son mujeres, por el conflicto entre sectores del feminismo sobre si incluir o no en su causa a las mujeres trans. Tradicionalmente crítico contra el machismo, la discriminación, el patriarcado y la presunta opresión de las mujeres por los hombres, ahora se añade el problema más minoritario de la identidad sexual y sus peculiaridades.

El problema sería menor si las leyes fueran realmente iguales para todos, si no tuvieran en cuenta ni sexo ni identidad sexual. Pero como lo hacen y discriminan a favor de ciertos grupos de presión, hay interés en ser considerados miembros de esos grupos.

Extra: el postmodernismo tiene una pequeña parte de razón al criticar la ingenuidad del modernismo, que no ve que ciertas descripciones no son totalmente objetivas e imparciales sino que tienen parte de carga política y lucha por el poder.

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Escepticismo, racionalismo crítico: cuando la gente dice que no le cabe ninguna duda, tal vez debería liberar espacio para hacer un hueco.

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Como sinónimo de mercado libre o liberalismo económico, el capitalismo no es la defensa de capitalistas frente a trabajadores, sino el sistema con propiedad privada de medios de producción frente a la propiedad colectiva y la planificación económica centralizada del socialismo.

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En economía la demanda no es simplemente querer o necesitar cosas (bienes o servicios), sino querer cosas, aceptar pagar un precio a cambio (entregar valor), y disponer de medios (normalmente monetarios) para realizar ese pago (o de crédito para diferirlo).

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Sobre reparaciones por esclavitud o similares. ¿Debe un individuo responsabilizarse de los crímenes que han cometido sus ancestros? En principio la responsabilidad de los actos y la obligación de compensar a víctimas de daños es de cada agente, así que parecería que no. Pero a menudo los crímenes generan un beneficio al agresor a costa de la víctima (robos, esclavitud) y por justicia el criminal tiene una deuda pendiente con la víctima, no tiene derecho ni a consumir ni a transferir a otros lo obtenido de forma delictiva: la transferencia de riqueza del criminal a sus herederos (en vida en diversas formas como alimentación o educación, y con la herencia) no es del todo legítima, luego los receptores deben compensar a las víctimas (o sus herederos). Que ellos no cometieran el delito o que no supieran que se estaban beneficiando del mismo no los exime de la obligación de devolver lo recibido de forma ilegítima.

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El conocimiento humano tiene límites. Detectar ciertos absurdos está a su alcance. Reconocerlos como absurdos puede ser difícil si se trata de creencias asumidas, queridas, y asociadas a capital social como señales honestas costosas de pertenencia al grupo de creyentes.

La teología ofrece una falaz justificación de la divinidad y sus milagros: es un misterio insondable y tú eres poca cosa, así que cállate, humíllate, cree, no dudes, no cuestiones; nosotros somos los pobres de espíritu, los que nos unimos en nuestra sumisión, y el que no sea conformista y señale el absurdo es un arrogante al cual rechazamos, no es de los nuestros y es el enemigo.

Es un autoengaño individual y compartido que funciona para no cuestionar y para unir a los creyentes y separarlos de los infieles.

La sumisión no es ante una persona real terrenal; es ante una persona ficticia, que se utiliza como símbolo común de los creyentes. El humano entiende bien el poder personal, y la divinidad se construye como una persona a la que interesa someterse: es poderoso y bueno.

Al someterte a Dios ya no te sometes a nadie más; es muy celoso. Te sometes a lo que representa ese Dios, algo más o menos estable, y así quizás puedes evitar sometimientos peores. Pero ese Dios fue “construido” y tratas con sus representantes que lo “interpretan”.

El control ficticio de Dios sobre los hombres puede servir para evitar abusos de unos hombres sobre otros hombres, pero también para lo contrario, para justificarlos. El creyente seguramente enfatice la primera posibilidad, quizás diciendo que la otra no es la auténtica fe.

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La izquierda impone la denominación “violencia machista” o “violencia de género” para los maltratos en la pareja. A quien se oponga a esta terminología por considerarla inadecuada se le acusa de negar los hechos referidos por la misma: agresiones, victimarios y víctimas. El uso forzado y manipulador del lenguaje sirve como señal de pertenencia al grupo (repito el dogma) y para demonizar a los rivales (es un escándalo, niegan lo obvio, dejan indefensas a la víctimas, defienden a los agresores, son ellos mismos maltratadores).

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Las cooperativas, que parece que promueven la cooperación, en realidad la limitan: solo pueden participar quienes sean simultáneamente trabajadores (empleados) y financiadores (dueños); no puedes trabajar y no financiar, o financiar y no trabajar.

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Psicología evolutiva o del desarrollo (developmental psychology): estudia desarrollo humano (ontogénico), cambios a lo largo de ciclo vital.

Psicología evolucionista (evolutionary psychology): estudia mente y conducta de humanos y primates desde punto de vista de su evolución.

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Un posible riesgo o problema de dar la guerra cultural es que puedes perderla en las urnas. Si propones ciertas ideas impopulares o inconvenientes para grupos de interés, tal vez motives y actives a quienes las rechazan, aunque sean verdaderas y correctas. Parte de la política es no ofender y perder votos, movilizar a los tuyos y desmovilizar a los rivales, teniendo en cuenta el efecto neto. Quizás por eso hay estrategias de perfil bajo, de evitar lo radical y usar términos que suenen bien pero sin especificar qué significan.

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Que sean los jueces quienes escojan a sus superiores (CGPJ) tiene el problema de que los convierte en un poder autónomo que podría fallar o corromperse.

¿Quién escoge a los jueces? ¿Otros jueces?

Para controlar a los jueces y su poder es posible que sean los ciudadanos quienes nombren a los jueces, pero no a través de representantes políticos (legislativo o ejecutivo), ni mediante elecciones democráticas en las que todos los ciudadanos escojan colectivamente, sino privatizando la justicia en la mayoría de los asuntos: en toda aquella relación o interacción regulada mediante un contrato, este puede determinar qué hacer en caso de conflicto o incumplimiento, quién puede juzgar, según qué criterios; los propios afectados, de forma local y descentralizada, escogen a sus árbitros o jueces según su competencia, independencia, imparcialidad y honestidad.

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Cuando se propone la distribución (o redistribución) de los recursos, los bienes, la riqueza o la renta, suele ocultarse que se hace por la fuerza, pero al menos no hay ninguna contradicción.

Cuando se propone la distribución (por la fuerza) de la propiedad, se cae en la contradicción de simultáneamente defender y atacar la propiedad como un derecho: se reconocen derechos de propiedad pero se reasignan violando derechos de propiedad.

La propiedad se reconoce como el ámbito de control legítimo del dueño, que solo puede modificarse con su voluntad; pero la propiedad se distribuye en contra de la voluntad de los dueños cuyos bienes son confiscados para entregarlos a otros.

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Sobre las elecciones USA y los posibles fraudes sistémicos y generalizados (votos de muertos, votos por correo destruidos, votos añadidos de forma ilegal, votos por encima del censo, votos manipulados para invalidarlos, recuentos sin supervisión), muchos individuos, generalmente anónimos, opinan con contundencia y fanatismo sobre temas sobre los cuales apenas saben nada: no tienen información de primera mano, y se basan en presuntas “evidencias” que casi siempre son mensajes de otros individuos semejantes, denuncias no probadas, sospechas, bulos, rumores, distorsiones, exageraciones, anécdotas, o hechos difíciles de interpretar, pero que se presentan como pruebas irrefutables de delitos confirmados. No parecen interesados en conocer la verdad sino en expresarse, manifestar su opinión indignada, ser tenidos en cuenta, defender su causa ideológica y su estatus personal, aunque este sea a menudo socialmente ínfimo dados su carácter anónimo o su pequeño número de seguidores. Prestan mucha atención a lo que confirma sus sesgos y prejuicios, e ignoran cuidadosamente lo que los contradice. Aunque no se esfuerzan mucho en simular imparcialidad sino todo lo contrario, aparentan carácter crítico, deseo de saber, de investigar: seguramente son tuitarados, friquis extremistas conspiranoicos (también en otros asuntos) con pretensión de heroicidad y superioridad moral. Se animan y realimentan unos a otros en redes y bucles de coprofagia sistemática. Si sus referentes intelectuales no escriben lo que quieren se sienten decepcionados (están vendidos, son cobardes o exquisitos equidistantes).

Algunos se declaran liberales, anarcocapitalistas o liberales conservadores, y tal vez creen que por ello son inmunes a la estupidez.

(Puede haber fraude, pero conviene demostrarlo más allá de las apariencias o insinuaciones, y los casos anecdóticos no son evidencia de fraude generalizado. Los errores en el recuento no son lo mismo que las trampas. Si un lado hace trampas, tal vez el lado contrario también las hace, las mismas o diferentes. Los hechos extraordinarios requieren evidencias extraordinarias. No conseguir demostrar el fraude no es prueba de lo sofisticado que es el mismo o lo poderosos que son sus perpetradores.)

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Aparte de la evidencia de verdad o falsedad, la mente humana tiende a creer más: lo que se recibe primero; lo que se repite más veces; lo que confirma sesgos y prejuicios; lo que conviene; lo que incrementa estatus; lo que muestra lealtad al grupo. Aplicado a las elecciones USA: di pronto y repite que has ganado, aunque no lo sepas con certeza porque el recuento no ha terminado; si pierdes es que los rivales han hecho trampas. Más: la mente cree más lo que recibe de muchas fuentes; lo que recibe de individuos u organizaciones prestigiosos y de confianza. Aplicación: repetición partidista de los mismos eslóganes mediante fuentes y referencias comunes.

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Conspiranoia y apariencia de evidencia: ¿evidente o aparente?

El individuo que aspira a argumentar racionalmente puede basarse en hechos, datos objetivos, evidencias sólidas (idealmente irrefutables, no son opiniones arbitrarias ni deseos subjetivos). Sin embargo el engaño y el autoengaño son muy comunes: las apariencias pueden engañar.

Un elemento esencial en la conspiranoia es la apariencia de evidencia: presuntas pruebas que en realidad no lo son (inventadas, manipuladas, distorsionadas, incompletas, mal interpretadas, sacadas de contexto), fuentes presuntamente fiables (declaraciones juradas de testigos), presuntas explicaciones técnicas de presuntos expertos que el receptor no se molesta en criticar o refutar (quiere creerlas, confirmar sus sesgos y prejuicios) o no puede entender por qué fallan (no tiene tiempo, o carece de las habilidades necesarias).

La pseudoevidencia puede generarse y distribuirse por error bien intencionado o por agentes competentes interesados (estafadores, manipuladores) que conocen las limitaciones de las mentes humanas más crédulas. Un gancho adicional es presentar la pseudoevidencia como una valiente denuncia contra los malvados y corruptos poderosos que te engañan y te mantienen en la ignorancia: “lo que te ocultan, lo que no quieren que sepas”.

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Prejuicios y sesgo de confirmación:

Al evaluar una proposición inconveniente, el individuo se pregunta si debe creerla, y se responde que no.

Al evaluar una proposición conveniente, el individuo se pregunta si puede creerla, y se responde que sí.

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Además de para señalar lealtad fanática a un grupo, difundir bulos puede tener una utilidad práctica: captar crédulos incautos. Si son capaces de creer falsedades absurdas, probablemente son fáciles de engañar con algún timo. El estafador no sabe quiénes son suficientemente crédulos, pero los identifica transmitiendo un mensaje absurdo a muchos y filtrando a los que se lo creen.

Esto explicaría por qué ciertos proyectos de difusión de ideas pueden recibir financiación de individuos o grupos con intereses comerciales en provisión de bienes o servicios inefectivos o de mala calidad. Antivacunas y diversos grupos contra la medicina científica, creacionistas contra la evolución, conspiranoicos varios, se asocian con vendedores de sumplementos nutricionales y pseudotratamientos de “medicina natural” (homeopatía y otras formas de pseudociencia).

Ejemplo especialmente vergonzoso dentro del ámbito liberal: LewRockwell.com (Bill Sardi, Joe Mercola, Arjun Walia de Collective Evolution). Lew Rockwell: durante mucho tiempo asesor de Ron Paul, y fundador y presidente del Mises Institute.

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La oposición a la legalización de la eutanasia en ética es como la exigencia de reserva cien por cien en teoría monetaria: las pifias argumentales sirven para detectar debilidades intelectuales, sesgos liberticidas y comportamientos de rebaño con adoración a ciertos referentes.

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Argumento repetido contra la legalización de la eutanasia: que las leyes no son neutrales y que fomentan o promueven comportamientos.

Las leyes son restricciones. Lo que incentiva o desincentiva son los premios o castigos, bonificaciones o penalizaciones, asociados a las leyes.

¿Permitir es fomentar? ¿Te dan un premio si pides la eutanasia, a ti o a tus herederos? ¿Al médico que la practique le dan alguna prima, y eso le lleva a animar a sus pacientes a pedirla?

¿Los políticos y gestores legalizan la eutanasia para ahorrar en sanidad y pensiones? ¿Esperan grandes ahorros? ¿Alguna estimación? ¿Habrá campañas publicitarias promoviendo la eutanasia por la salud financiera del país? ¿Al mismo tiempo se desincentivará al aborto?

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Hablar de eutanasia y sacar otros temas: suicidio, aborto, gestación subrogada.

Cuando se está discutiendo un asunto, suele suceder que aparecen otros asuntos diferentes.

Tal vez guardan alguna relación y es interesante compararlos o ver si hay pricipios subyacentes a ambos y cómo estos se aplican consistentemente o no.

Pero también puede suceder que sea una forma de escurrir el bulto, de distraer la atención, de complicarlo todo innecesariamente, para evitar o rechazar un análisis sólido del tema inicial porque no gustan sus conclusiones.

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Bobada de ciemporcientistas: que hay doble disposición de un mismo bien. Falso: el prestatario puede disponer del bien hasta que se lo reclamen; el prestamista puede disponer del bien a partir del momento en que lo reclame.

Se trata de un préstamo (por eso está en los balances en pasivo y activo), no de un depósito intocable de guarda y custodia: los bancos no son silos, ni roperos, ni garajes, ni almacenes de dinero (si lo fueran esos contratos no aparecerían en el balance financiero).

Los bancos son intermediarios financieros y gestores de pagos y cobros mediante sustitutos monetarios, sus pasivos convertibles a la vista (billetes y depósitos).

Refuerzo de la bobada: que el préstamo a la vista es imposible, una aberración lógica o jurídica, debe haber un plazo establecido de antemano, y además un plazo mínimo. Debe ser también imposible prestar un martillo, un libro, o cualquier cosa, “a la vista”.

Más refuerzo de la bobada: que es un contrato praxeológicamente imposible. ¿Qué añade ese “praxeológicamente”? ¿Es un tipo especial de imposibilidad? ¿Imposibilidad según la lógica de la acción? ¿Si es imposible, cómo es que casi siempre se cumple sin problemas?

¿Mencionar la praxeología es como una contraseña de pertenencia a una secta de iluminados? ¿Es como decir que yo sé economía teórica fundamental y tú no porque no sabes qué significa esa palabra?

Los ciemporcientistas suelen creer que son grandes expertos en dinero y banca, y que son excelentes argumentadores lógicos y metafísicos: en realidad viven en un mundo muy pequeño, una burbuja o cámara de eco, protegidos por sus orejeras ideológicas e intelectuales; son hábiles en el autoengaño y no son conscientes de sus limitaciones, por no poder (aptitud) o no querer (actitud). Si uno reconoce su error, cuidado: tal vez pierda amigos u oportunidades profesionales al indicar a otros sus errores y amenazar así su reputación académica.

¿Son más nocivos y responsables los presuntos grandes pensadores que originaron los errores y los transmitieron (Rothbard, Huerta de Soto), o sus discípulos incautos, más jóvenes, fanáticos e inexpertos, menos preparados, y que creen que ya pueden enseñar a otros?

Legalización de la eutanasia: eslóganes y malas críticas conservadoras

No es verdadera libertad o auténtico consentimiento voluntario: sutil coacción social, circunstancias límite por dolor o desesperación.

La libertad es un problema técnico complejo, solo apto para filósofos morales especializados.

Para ser libre primero hay que estar vivo: la libertad no puede destruir la propia vida y a sí misma; la vida es más fundamental que la libertad.

No es ética, es inmoral, ilegítima.

Dignidad. Derechos humanos.

No hay un derecho a morir.

La autoposesión o autopropiedad es absurda.

Las leyes positivas (legislación) muestran que no somos dueños de nuestro cuerpo: no podemos vender órganos, o vendernos como esclavos.

Hay derechos irrenunciables, no enajenables ni siquiera por uno mismo.

Implica obligación de matar.

Es que el Estado te mate cuando quiera.

Toda vida es sagrada, un valor absoluto.

Asesinato, homicidio, genocidio.

Forma de eliminar débiles, vulnerables, inútiles, pobres, cargas.

Los nazis.

Obligación de cuidar a los más vulnerables.

Ahorro en pensiones, dependencia, sanidad.

Cuidados paliativos.

La sedación que acelere la muerte sí es lícita porque la intención no es matar sino aliviar el dolor, y lo que cuenta es la buena intención de aliviar el dolor y la no intención de matar.

Ejemplos de individuos en situaciones extremas (enfermedad, parálisis) que no desean la eutanasia.

Experiencias personales o familiares.

Apuesta por la vida. Vividores.

Cultura de la muerte.

Es un fracaso.

Es la lucha del bien contra el mal, y la victoria del mal.

Es por nihilismo, relativismo, egoísmo, pérdida de valores, degradación moral, materialismo, hedonismo, consumismo, individualismo, falta de amor, generosidad o solidaridad.

Es la decadencia de Occidente.

Es por el abandono del cristianismo y porque nos hemos alejado de Dios.

La vida la da Dios y solo Dios puede quitarla.

Es por el socialismo, por el comunismo, por el socialcomunismo.

Es para desunir a la sociedad.

La gente no sabe sufrir o dar sentido al sufrimiento.

Debate secuestrado: no ha habido debate.

Lo dice el/un Comité de Bioética.

Incurable no es incuidable.

Pendiente resbaladiza.

No hay garantías.

Comienza siendo legal, acaba siendo obligatorio.

Soylent Green. Logan’s Run.

Incumplimiento del juramento hipocrático o del código deontológico.

Desconfianza hacia los médicos: profesión dañada, manchada.

Los médicos se oponen. Las asociaciones médicas se oponen.

No hay demanda social.

Por qué ahora.

Por qué no tratar igual a los suicidas y no intentar disuadirlos o salvarlos.

Eutanasia no, pero pena de muerte o matar en defensa propia sí.

La eutanasia y el suicidio asistido son totalmente diferentes.

Añadir el aborto.

Tonterías selectas de Casandra Greco: 21 preguntas para una pandemia

Tonterías selectas de Casandra Greco: 21 preguntas para una pandemia

El neoliberalismo es el mayor “productor” de enfermedades, marginalización y pobreza desde el nazismo. El conjunto de medidas económicas tomadas durante el régimen nazi produjeron más enfermedad y muertes que la Gran Depresión. No son modelos económicos tan diferentes el uno del otro.

la OMS ha estimulado en exceso la competitividad. En su llamamiento a instaurar modelos de colaboración público-privado, ha privatizado en cierto modo la ciencia y ha instaurado un nuevo estándar muy alejado de la filantropía y el altruismo. La vacuna, una vez que se desplaza hacia las leyes del mercado, está destinada a ser una “fuente de ingresos” para la industria farmacéutica… El desarrollo de las vacunas se paga a través de los impuestos de la ciudadanía pero es el mercado quien pone el precio final marcando el derecho de acceso.

Transferir a los individuos la responsabilidad de la prevención o alejar a segmentos poblacionales de la probabilidad de enfermar o morir, tampoco es acertado. La única vía posible de derrotar un virus como el SARS-CoV-2 es desde el esfuerzo colectivo de toda la sociedad, guiada por el liderazgo científico y respaldado por la totalidad de agentes implicados y comprometidos en la causa. Y es ese esfuerzo colectivo el que debe ser sostenido a partir de mensajes claros acompañados de estímulos sociales, laborales y fiscales. Ante una pandemia de estas características, se debería haber optado por la habilitación de una renta básica universal. Se rescató a la banca ¿por qué no a las personas? Nunca deberían haber existido las colas de la pobreza. Señalo con el dedo directamente al Banco mundial, a la Unión Europea, al Fondo Monetario Internacional, a la Banca Central Europea. Incluso el Presidente del Parlamento Europeo abogó por una cancelación de la deuda, como se hizo en la II Guerra Mundial. Este mundo necesita humanizar la economía. Como afirma el economista Paul Krugman, “debemos ayudar a quienes lo necesitan simplemente porque son seres humanos.”

… el sustrato es ideológicamente idéntico, esto es, neoliberal.

… el progresivo desmantelamiento de la sanidad pública y la salud pública a favor de la privatización sanitaria y socio-sanitaria

… los gobiernos de Madrid y Catalunya han optado por eludir sus propias responsabilidades ante la opinión pública. No ha habido transparencia. Sí, en cambio, mucha opacidad. Desconocemos sus comités asesores, las actas de las reuniones y de las decisiones tomadas.

… lo que ha fallado, es, ante todo, nuestra humanidad. En España los brotes de mayor tamaño se siguen produciendo en residencias de mayores. Eso no es ética ni moralmente aceptable.

Hemos asistido a una auténtica batalla campal contra la libertad de expresión y el trabajo de numerosos expertos y asesores científicos. La independencia científica ha pagado un alto precio que se ha visto traducido en amenazas de muerte y acosos derivados de las declaraciones de expertos de alto perfil.

… estamos vivos gracias a la sanidad pública.

Es preciso eliminar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, responsable de impedir a los Estados miembros financiar adecuadamente sus servicios sanitarios. Contrariamente, se ha impulsado la agenda de privatizaciones. Lo que ha contribuido a la pésima respuesta de la Unión a la pandemia de COVID-19. Con todo, y conocidos los precedentes y la privatización de infraestructura y digitalización impuestos por los fondos de recuperación, espero que la Unión Europea no adquiera competencias sanitarias que puedan hacer peligrar la soberanía de los estados en sanidad e investigación públicas. Es necesario romper con las políticas de austeridad, privatización y desregulación que han devastado los sistemas sanitarios y han perjudicado a los profesionales.

El neoliberalismo, la principal filosofía económica del mundo, es responsable directo del surgimiento del Ébola y de sus secuelas. Lo mismo podríamos decir del virus de Nipah, del virus del Nilo Occidental, del virus del Sida y de tantos otros. La lista es inmensa. Cada una de las pandemias y brotes se hallan contextualizados en geografías socioeconómicas específicas. Esta corriente ideológica y económica imperante lo único que hace es reproducir hasta el infinito el mismo paradigma de enfermedad, destrucción y muerte. Nada de lo que acontece es nunca por azar. Todos y cada uno de estos factores –aniquilación de medios de subsistencia agrícolas, extinción de especies, privatización encaminada a desposeer a la población del acceso equitativo a bienes y recursos, desregularización de bienes y activos del Estado de acuerdo a los intereses del mercado, austeridad– son el germen de la “violencia estructural” neoliberal, y que ha derivado en la dramática situación en la que nos encontramos. En 2011-2016, se llevó a cabo un proyecto independiente multidisciplinar –Dynamic Drivers of Disease in Africa- para entender las causas subyacentes al patrón de determinadas enfermedades zoonóticas en el continente africano. Sus conclusiones no dejaban lugar a dudas. Más que de Ébola, deberíamos hablar de Ébola Neoliberal. Ahora, de Covid-19 Neoliberal.

Los incrementos en la mortalidad son, al menos en parte, una consecuencia directa de las medidas de austeridad impulsadas por la UE y los gobiernos.

Todo estos son elementos que pueden recrudecerse en esta y futuras pandemias, si no se pone fin a este modelo capitalista genocida.