Sobre ideas de la mente de Daniel Rodríguez Carreiro

Sobre ideas de la mente de Daniel Rodríguez Carreiro en debate con Juan Ramón Rallo.

Daniel defiende la filosofía de la mente basada en el hilemorfismo aristotélico tomista: ser humano formado por cuerpo (materia) y mente (o alma, forma). La parte racional (logos, razón, lenguaje) incluye voluntad e intelecto. Es esencialista: el ser humano puede conocer por abstracción las características de los seres (como por ejemplo un triángulo); puede conocerse a sí mismo con sus características de cuerpo y mente. Según Daniel el dualismo de sustancias y el hilemorfismo son las únicas filosofías de la mente que permiten intencionalidad.

Esto refleja los problemas de la escuela austriaca (economía, ética), que suele basarse en ideas filosóficas anticuadas en lugar de en ciencias naturales avanzadas: en este caso, cibernética, psicología (especialmente evolucionista), ciencia cognitiva, teoría de la información.

La mente, con parte consciente e inconsciente, es el resultado del funcionamiento del cerebro, percibido subjetivamente en primera persona, como órgano encargado de procesar información, construir y detectar patrones, conocer y comprender el mundo, y dirigir la conducta del organismo como agente. La mente de cada individuo representa la realidad y tiene modelos de la misma y de la propia mente que siente, piensa y dirige la acción, y aplica esos modelos descriptivos, explicativos y predictivos a sí misma y a los demás individuos para poder comprenderse, coordinarse, cooperar y competir. La intencionalidad es una forma sofisticada de control cibernético de la conducta: no la tienen solo los seres humanos, y no es la única forma de control de conducta en seres humanos (reacciones, hábitos, automatismos).

El solipsismo es absurdo. Los zombies (mentales, Chalmers) no existen, están mal imaginados. El experimento mental de Searle de la habitación china no demuestra que la mente no pueda ser algorítmica o que las máquinas no puedan entender el lenguaje (pueden tener no solo sintaxis sino también semántica). Los seres humanos son máquinas (especiales, orgánicas, biológicas, con mente compleja y autoconsciente).

Es problemático o paradójico que Daniel afirme que la intencionalidad ajena no se puede probar, al ser un hecho subjetivo, íntimo, introspectivo, siendo economista austriaco que se basa en la praxeología o análisis formal de la acción intencional de todos los seres humanos como axioma irrefutable.

Ver:

Cibernética I

Cibernética II

Cibernética y acción humana intencional

Tonterías selectas: Dudas y convicciones de una psiquiatra ante la eutanasia, de Lucía Gallego Deike

Dudas y convicciones de una psiquiatra ante la eutanasia, de Lucía Gallego Deike

… la evidencia de una “pendiente resbaladiza” escandalosa e imparable, donde se rebasan todas las líneas rojas de un supuesto derecho a la muerte.

… si la persona no accede a la sanidad por su voluntad alterada, no se cumple uno de los derechos recogidos en la Constitución española de 1978 en su artículo 43.1 donde “se reconoce el derecho a la salud”. La persona que no tiene la capacidad de decidir, deja de estar en igualdad de oportunidades que el resto de la población, tiene menos oportunidades para restituir su salud y por tanto para reconstruir su libertad y su autonomía.

Si nuestra sociedad respalda el “derecho” de una persona a buscar asistencia médica para acabar con su vida en base a una creciente pérdida de autonomía, el hecho dice mucho acerca de cómo esa sociedad subestima o menosprecia a las personas con graves limitaciones, que soportan todos y cada uno de los días de sus vidas.

… la razón de ser de la medicina (y por ende, de la psiquiatría) es la curación del enfermo en cualquier fase de su dolencia, el alivio de su sufrimiento y la ayuda a sobrellevar el trance de la muerte cuando la curación ya no es posible. Unas convicciones profundas que la ideología de la eutanasia rechaza desde su particular perspectiva. La eutanasia socava la base del acto médico y da así un poder ilimitado al paciente. Y trastoca, en suma, la confianza del paciente en el médico. ¿Qué pasaría en la Psiquiatría, que se basa de forma esencial en el vínculo terapéutico, si el paciente en vez de tener confianza en su psiquiatra -hasta poner su vida e integridad psíquica, en sus manos- llega a tenerle miedo, porque no sabe si va a decidir que su caso es digno de curación o susceptible de eutanasia?

La aceptación legal y social de la eutanasia generará una situación intolerable de presión moral institucionalizada sobre los ancianos, los discapacitados y/o incapacitados mentalmente, y sobre aquellos que, por un motivo u otro, pudieran sentirse como una “carga” para sus familias. Ante el “ejemplo” de otros a los que se hubiera practicado la eutanasia ¿cómo no iban a pensar si no tendrían ellos también la obligación moral de pedirla para no ser gravosos? La sociedad debe aceptar las implicaciones del cuidado a los humanos mas desprotegidos. Rechazar la eutanasia también significa comprometerse a trabajar por un mejor cuidado de los más vulnerables. Aceptarla es una traición a la dignidad humana y a la igualdad de todos ante la ley.

Fractional Reserve Banking references

(A completar y revisar. No he leído todas estas referencias.)

A añadir: Robert P. Murphy. Otros relacionados con Mises Institute o LewRockwell.com (Frank Shostak, Thorsten Polleit, Robert Blumen, Sean Corrigan, Gary North). Gente del Cobden Centre.

Kevin Dowd (kevindowd.org), Kurt Schuler.

Fractional Reserve Banking references (for)Referencias sobre banca con reserva fraccionaria (a favor)

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https://intelib.wordpress.com/2018/07/13/recopilacion-de-articulos-y-conferencias-sobre-dinero-credito-banca-y-finanzas-actualizacion-julio-2018/

Juan Ramón Rallo: ¿?

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Guillermo Sánchez, Vistazo al debate sobre reserva fraccionaria VS 100 por ciento

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Guillermo Sánchez, Austriacos, y no tanto, partidarios y en contra de la reserva de 100 %

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Guillermo Sánchez, Un poco más de bibliografía sobre 100 % vs reserva fraccionaria

https://econo-miaytuya.blogspot.com/2016/03/un-poco-mas-de-bibliografia-sobre-100.html

Recopilación tuitera (enero 2021)

En el mundo físico existen restricciones (límites, ligaduras, ataduras) a la acción y al movimiento como muros (barreras, paredes, murallas, vallas) o cuerdas (cadenas). En el ámbito legal estas restricciones se construyen con el lenguaje mediante normas que prohíben y obligan.

*

Provocación ética como ejercicio para pensar.

Robar es necesariamente malo. Violar es necesariamente malo. Secuestrar es necesariamente malo.

Matar es (o parece) algo mucho más grave e irreversible, y sin embargo no es siempre necesariamente malo.

*

La contaminación (externalidad negativa) comienza tolerándose porque al principio no es muy importante (pequeñas molestias), se obtiene algo a cambio (humo de calefacciones, quema de rastrojos, industria, escapes de vehículos) y es difícil vigilar y sancionar a responsables.

Sin embargo siempre es una agresión (más o menos grave), haber contaminado antes no da derecho a seguir haciéndolo, y su generalización (lo hace todo el mundo) es nociva.

*

Usos manipulativos del lenguaje mediante intentos tramposos de implantar o imponer normas a los demás.

“No podemos aceptar, es inaceptable. No podemos tolerar, es intolerable. No podemos permitir, es impermisible.”

Realidad: no queremos aceptar, ni tolerar, ni permitir.

Son expresiones autoritarias e intolerantes que ocultan preferencias particulares subjetivas y las presentan como incapacidades o prohibiciones objetivas (no podemos).

Suelen aparecer en plural, indicando poder colectivo y distrayendo del carácter particular subjetivo.

“No podemos tolerar”: efectivamente, sois intolerantes, tenéis serios problemas de incapacidad para tolerar.

Para ocultar esto, mejor decir “Es intolerable”, que distrae la atención del sujeto intolerante porque se supone que es un hecho objetivo universal.

*

Que un intercambio, en su totalidad, sea voluntario (querido, deseado), no significa que cada una de sus partes lo sea de forma separada. Yo entrego o hago algo a cambio de otra cosa porque valoro más lo que recibo que lo que doy, y por eso quiero realizar el intercambio.

Como hecho independiente, quiero recibir valor. Como hecho independiente, no quiero entregar valor o hacer algo que no me gusta.

Matices: no quiero recibir algo que me genere una obligación (devolver un favor); puedo entregar valor a alguien a quien amo, para mejorar mi reputación, o para que el otro se sienta en deuda conmigo. Estos actos están conectados a otras cosas que no han sido explicitadas.

El empleado trabaja voluntariamente a cambio de su salario; si no cobrara no querría trabajar, igual que el empleador no quiere pagar sin más y preferiría obtener servicios gratis. Puedo aceptar un salario menor si me gusta lo que hago.

No quiero hacer cosas aburridas, desagradables, humillantes, dolorosas, que cansen mucho, que me impidan hacer otras cosas que deseo. Pero valoro mucho lo que recibo a cambio, y me compensa; o no, y entonces no hay intercambio voluntario.

La prostituta no quiere sexo (gratis) con un extraño desagradable, pero el pago de una cantidad suficiente de dinero puede conseguir un intercambio voluntario.

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Sobre la voluntariedad (o la libertad) y la necesidad, a veces se dice que una acción o interacción es involuntaria o no auténticamente libre porque se hace por necesidad: se contrapone la voluntariedad (y la libertad) con la necesidad. La mujer pobre se prostituye o gesta para otros porque lo necesita, y por lo tanto su decisión no es voluntaria o libre. Lo hago porque quiero vs. lo hago porque lo necesito pero preferiría no hacerlo. Lo que se quiere es algo menos esencial que lo que se necesita, no es necesario, es opcional, casi un capricho. Solo se es libre de hacer lo que no es necesario.

Sin embargo la contraposición en la idea de la libertad del liberalismo es de mi voluntad frente a la imposición coactiva de la voluntad de otro, no de mi propia voluntad frente a mi propia necesidad. Existen relaciones o intercambios involuntarios o no libres cuando una de las partes o un tercero utiliza la coacción para forzar a quien no participaría voluntariamente en ausencia de esa coacción: la bolsa o la vida; te violo o te hago daño.

No quiero tener sexo con un extraño desagradable. Pero tampoco quiero pasar hambre, y el dinero que me ofrecen me permite conseguir comida. La necesidad de comer para evitar la sensación dolorosa del hambre hace que desee el dinero que me ofrecen. El cliente de la prostituta no la coacciona ni la amenaza ni la obliga a prostituirse: en todo caso la necesidad de la prostituta la “obliga” (mala metáfora) a prostituirse.

Las normas éticas sancionan al agresor por su acción contra la víctima, pero no tiene sentido sancionar a la necesidad como impulsora de una conducta, o limitar la libertad y las opciones del pobre y castigarlo por sus propias necesidades.

En realidad la necesidad genera una voluntad intensa, quiero algo con mucha fuerza, quizás porque realmente no puedo vivir sin ello: el hambre es el deseo de comer porque soy un ser vivo y no puedo vivir sin alimento. Si me prohíbes comer porque lo hago por necesidad me condenas a muerte.

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¿Lo que actualmente se considera capitalismo lo es realmente? La diferencia esencial entre capitalismo y socialismo es la propiedad privada o pública (estatal) de los bienes de capital o medios de producción: mercados libres vs. planificación centralizada coactiva de la economía.

El sistema actual no es estrictamente socialista, pero eso no significa que sea capitalista.

Cuando se diferencian conceptualmente capitalismo y socialismo (s. XIX) la presión fiscal y regulatoria era muy baja y no había redistribución estatal de riqueza (estado del bienestar).

Capitalismo es libre mercado, respeto a derechos de propiedad (bienes de consumo y de capital) y libertad contractual, con un Estado pequeño proveedor de servicios o bienes públicos en sentido muy limitado (defensa, diplomacia, orden público, justicia, espacios comunes).

El sistema actual parece capitalista porque se permite la propiedad privada del capital (con restricciones y empresas públicas o semipúblicas); pero el Estado es grande, la presión fiscal y regulatoria es alta, no hay libertad contractual y la redistribución de riqueza es masiva.

Además partes cruciales del sistema, como el dinero, la banca y las finanzas (mercados de capitales) están fuertemente intervenidas: fijación de precios, regulaciones, garantías, subsidios, proteccionismo.

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Los mercados libres están regulados endógenamente por sus participantes: la agresión está prohibida, los derechos de propiedad legítimos deben ser respetados, y los contratos se pactan de forma voluntaria y generan normas de obligatorio cumplimiento para las partes involucradas.

Quienes proponen regular exógenamente los mercados mediante el intervencionismo coactivo del Estado lo que quieren o consiguen es violar derechos de propiedad, negar la libertad contractual, e imponer por la fuerza ciertas normas a todos sin su consentimiento.

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“Creo que debemos” es en realidad “quiero que debamos”.

Creer es “tener algo por cierto sin conocerlo de manera directa o sin que esté comprobado o demostrado” o “pensar u opinar algo”. Si crees algo es que no lo sabes, que no es seguro que sea verdad, que es una mera opinión.

Pero en este caso no se trata de pensar y conocer la realidad normativa, sino de promover o apoyar ciertas normas frente a otras (“creo que no debemos”). Se oculta una preferencia como si fuera un pensamiento sin valoraciones o intereses.

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Una crítica parcialmente errónea o problemática contra la confiscación y redistribución del capital de los muy ricos que propone Piketty: al tratarse de bienes ilíquidos (acciones, inmobiliario), el tener que venderlos rápidamente para pagar los impuestos hundiría su valor.

Esta argumentación asume que los impuestos se pagan con dinero. Es lo normal, pero son posibles pagos en especie. Es posible reasignar la propiedad del capital al Estado o a los receptores de la generosidad estatal. Más que un impuesto sería una expropiación sin compensación.

También podría evitarse en parte la devaluación si la confiscación fuera suficientemente gradual.

Otro problema diferente puede ser que la cotización de una empresa caiga si un dueño importante con talento e influencia en la dirección pierde poder al perder sus participaciones y su poder de decisión.

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De las mayores estupideces de las sociedades actuales: creer que la huelga es un derecho sagrado, cuando no es más que un incumplimiento masivo de contratos, un acto de sabotaje, una forma legalizada de hacer daño a otros.

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Las palabras son etiquetas: signos o símbolos que refieren a un significado o al contenido de una clase con instancias concretas. Las definiciones conectan unas palabras con otras, establecen un código para el uso del lenguaje.

El verbo “ser” sugiere conocimiento profundo de la esencia objetiva y fundamental de las cosas (metafísica, ontología), pero en realidad expresa cómo se clasifica el mundo, según qué atributos, valores, semejanzas y diferencias, y qué etiqueta se pone a las clases resultantes.

Algunos conflictos en el uso del lenguaje se deben a que la realidad, aunque solo sea una, objetiva y común para todos, puede clasificarse y etiquetarse de diversas maneras no arbitrarias, y los individuos no se ponen de acuerdo sobre los significados de las palabras.

El uso del lenguaje requiere cierta coherencia y universalidad en los códigos para que sean compartidos, pero esto casi nunca sucede por completo. Las palabras no tienen significados intrínsecos sino que los hablantes asignan significados a las palabras.

En ámbitos formales como las matemáticas es posible utilizar definiciones aparentemente perfectas y sin ambigüedad (punto, línea recta, paralela, triángulo, número primo), pero son idealizaciones que no existen como tales en la realidad.

Las diferentes clasificaciones y etiquetas (términos, palabras) tienen diferentes consecuencias: se unen o separaran entidades, se enfatizan unos atributos y se ignoran otros. Al usar el lenguaje no solo expresas lo que hay, sino cómo quieres que sea tratado.

La falta de acuerdo puede ser un problema de falta de capacidad o de falta de voluntad: no poder o no querer. Insuficiencias de inteligencia o de comunicación, o intereses incompatibles en conflicto. También existe la posibilidad de querer confundir y engañar.

Cada individuo y cada grupo quiere que triunfe su versión sobre la de los demás porque siente apego por ella y es la que conoce mejor (capital intelectual). Además el lenguaje puede utilizarse como fuente y demostración de poder al expresar normas de conducta.

El lenguaje sirve para obtener capital social. Los grupos se cohesionan internamente y se separan unos de otros, se identifican y se diferencian mediante su habla peculiar: jerga, tópicos, dogmas. El hablante muestra su lealtad al grupo mediante la conformidad lingüística.

Los diccionarios recogen usos de las palabras, pero ni son inmunes a las críticas ni son autoridades que puedan imponer legalmente su versión del lenguaje.

Los posmodernos tienen parte de razón: el lenguaje es construido socialmente y su uso da y demuestra poder.

Los modernos tienen parte de razón: las construcciones del lenguaje no son arbitrarias y pueden servir para representar y conocer (de forma imperfecta) la realidad.

Ejemplo: Cataluña es una nación, Cataluña es una nacionalidad, España es una nación, España es una nación de naciones.

Ejemplo: violencia de género, violencia machista, violencia contra la mujer, violencia intrafamiliar.

Ejemplo: hombre, mujer, niño, niña, sexo, género, transgénero, transexual.

Ejemplo: ser humano, persona, embrión, feto, aborto, sujeto ético; derechos de los animales.

Ejemplo: feminismo, igualdad y derechos de las mujeres, patriarcado, prostitución, gestación subrogada.

Ejemplo: religiones, en qué consiste ser cristiano o musulmán; qué hay que creer y hacer.

Ejemplo: la neolengua en “1984”.

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Catastrofismo y economía de la atención: “El fin está cerca, hacedme caso.”

Sermoneo moral y economía del capital social: “Qué bueno soy que os aviso de que el fin está cerca, señalo a los culpables malvados y os digo qué hay que hacer para evitarlo.”

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Un argumento escéptico o negacionista sobre el cambio climático es que la ciencia está muy inmadura y que no se puede saber, al menos con cierta seguridad, al atribuir su causa al ser humano y al hacer predicciones de la evolución futura del clima.

Pero… ¿tú cómo lo sabes? Si no eres climatólogo, científico o estás muy bien formado e informado, ¿cómo te crees capaz de evaluar el estado de este ámbito de conocimiento? ¿Quién crees que sabe más y puede evaluar mejor su incertidumbre, tú o un especialista?

Tal vez el especialista tenga demasiada seguridad o esté sesgado, pero, ¿tú cómo lo sabes con certeza? ¿Lo sabes mejor tú y una minoría crítica o una comunidad de expertos que están básicamente de acuerdo en muchos aspectos?

¿Cuando algún especialista resalta las limitaciones de la ciencia, tú interpretas que no se sabe nada? ¿Consideras que tu opinión o tus creencias sobre el tema tienen algún valor epistémico?

¿No estarás simplemente repitiendo ideas que has oído a otros sin saber evaluar su calidad como argumentos?

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Si “el violador eres tú”, ¿quién es ese “tú”?

Puede referirse a cualquiera con género masculino que oiga el mensaje, todos y cada uno de ellos. Muchos seguramente se sentirán aludidos y ofendidos por la falsa acusación, si es que le conceden alguna importancia.

O puede tratarse de un mensaje de cada cantante a cada miembro de un subconjunto específico de los potenciales oyentes: los policías, los jueces, el Estado (“El Estado opresor es un macho violador”), el presidente, todos mencionados en la letra. La acusación sigue siendo falsa, absurda y sin fundamento en la inmensa mayoría de los casos, pero al menos está más acotada y ya no se refiere a todos los hombres.

El mensaje puede ser ambiguo por torpeza o de forma deliberada: ambas interpretaciones son posibles según convenga.

En el lenguaje artístico (poema, novela, obra de teatro, película, canción) no es cierto que todos los oyentes o lectores deban identificarse como protagonistas participantes de la conversación sino que pueden ser meros observadores: “I love you”, “You’re so vain”, “You make my heart sing”.

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“Fondos buitre”. ¿Quienes usan este término de forma despectiva, degradante, descalificativa o insultante, tienen conciencia ecológica? Los buitres son carroñeros, que reciclan y aprovechan la materia orgánica de otros animales muertos que no han matado ellos mismos.

Estos fondos compran activos devaluados, con problemas, en situaciones de estrés financiero, y esperan poder trocearlos o sanearlos y obtener beneficios. Pero ellos no han causado esos problemas y ofrecen una oportunidad de venta de los activos.

¿Si el fondo es buitre, sus dueños o sus empleados son buitres? ¿Es malo ser un buitre? ¿Descalificamos a las personas o a las organizaciones llamándolas buitres, ratas, cerdos?

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Si te parece injusto que los herederos tengan dinero que no han ganado ellos mismos, y por lo tanto no lo merecen, ¿las limosnas y las ayudas sociales que reciben los pobres no las han ganado ellos mismos y por tanto no las merecen?

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La contaminación en todas sus formas no solo es desagradable sino que puede contribuir, según su intensidad, a enfermedades e incluso la muerte a más largo plazo. Es posible que en ciudades, con más contaminación que en el campo (principalmente por concentración de población, residuos, sistemas de calefacción y transporte, ruidos), la esperanza de vida sea mayor, pero eso es porque hay otros factores en juego, no porque la contaminación sea neutra o positiva.

Evitar la contaminación tiene costes y beneficios: los costes debe asumirlos todos el contaminador. No hay un derecho a contaminar a otros: se trata de una agresión. Es perfectamente legítimo prohibir o limitar estrictamente actividades contaminantes, especialmente las más nocivas y donde son más nocivas. Es responsabilidad del contaminador parar su acción contaminante, compensar por los daños causados, y si lo desea buscar otras formas no contaminantes de generar valor (calefacción, transporte).

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If you think that money is just a medium of exchange and not a store of value, you do not understand money. Many crank ideas on money are due to this.

Si crees que el dinero es solamente un medio de intercambio y no un depósito de valor, no entiendes el dinero. Muchas chifladuras monetarias se deben a esto.

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El buen dinero es depósito de valor con bajos costes de atesoramiento (almacenamiento, seguridad).

Good money is a store of value with low hoarding costs (storage, protection).

Como depósito de valor conserva el valor (poder adquisitivo) sin que este crezca (deflación) ni decrezca (inflación).

As a store of value it preserves value (purchasing power) without it increasing (deflation) or decreasing (inflation).

Si su valor puede crecer o decrecer, no es buen dinero y puede ser una inversión especulativa.

If its value can increase or decrease, it is not a good money and it can be a speculative investment.

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¿Por qué antifascismo y símbolos como el triángulo rojo?

Porque lo que proponen, comunismo y socialismo, es pésimo, y conviene despistar y desviar la atención a lo malo que es su presunto contrario, el fascismo, en realidad una variante totalitaria muy semejante.

Porque si el fascismo es malo y horrible el antifascismo, sea lo que sea, debe ser bueno y maravilloso.

Porque es una forma de confundir, camuflarse y presentarse como lo que no se es.

Porque apenas hay fascistas o nazis que se reconozcan como tales y puedan darse por aludidos, pero para la izquierda toda la derecha es facha, franquista, fascista o nazi.

Porque conviene olvidar que nazi significaba nacional socialista.

Porque si eres de extrema izquierda lo que eres te parece normal y todo a tu derecha, incluso la izquierda moderada, es derecha más o menos extrema.

Porque conviene agitar el presente recordando el pasado aunque haya poca conexión entre ambos.

Porque ciertos símbolos de moda son señales baratas de manipuladores que no pueden permitirse señales honestas costosas: quien las lleva no hace nada efectivo contra el genocidio nazi, y no corre ningún riesgo de represalia violenta por un régimen fascista.

Para ignorar cuidadosamente los genocidios cometidos por socialistas y comunistas.

Porque el odio al enemigo une más que el amor a los amigos.

Por el estatus moral de declararse a favor del bien y en contra del mal (aunque no hagas nada real por el bien y contra el mal), y con la víctimas contra los agresores, aunque no seas víctima, te hagas la víctima y quizás colabores con otras agresiones.

Porque te crees un héroe luchando contra los malvados, sin pararte a pensar si los que crees malvados están reaccionando contra lo que ellos perciben como tu maldad.

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No business can be totally safe: all can have losses. Bankruptcy is always possible if debt is involved, and banks would still be financial intermediaries with lenders and borrowers (unless they work as mutual funds like Kotlikoff proposes).

Banks do not create money but money substitutes, which most people treat as money except when they doubt the bank and then run on it in order to get a better money (gold, central bank notes or deposits).

Freedom is important for many reasons, and specially in money because it affects trade and finance. A free market in money is better than a state directed one.

The problem is not private money production by banks. The problem is there is no free banking and no freedom in money production: central banks, legal tender laws, deposit insurance, no private bank notes, bailouts, faulty regulations and supervision.

Banks are too fragile because they engage in maturity and risk mismatch (which many economists ignorant of finance say they must do): they receive cheap funding by the central bank and when they go bust they are rescued (moral hazard).

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Es común en teoría de la evolución hablar de “prueba y error”. A mi juicio hay una expresión mejor, más informativa, que es “generación y prueba”. Antes de probar hay que generar (reproducir algo o innovar), y el resultado de la prueba puede ser éxito o fracaso.

It is common in evolutionary theory to speak of “trial and error”. I think a better more informative expression is “generate and test”. Before trying them things have to be produced (reproduction or innovation), and the result of the test can be success or failure.

Prueba y error, o generación [novedad] y prueba [éxito/fracaso].

Trial and error, or generate [novelty] and test [success/failure].

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La evolución es un fenómeno complejo y el lenguaje usado en la teoría de la evolución es problemático. De forma muy abstracta, se trata de la dinámica (temporal y espacial) de la diversidad en sistemas o poblaciones de organismos reproductores mediante procesos de generación y prueba (con resultados posibles de éxito o fracaso). Pero:

¿Qué es lo que existe, vive, se reproduce y evoluciona? ¿Los genes, los orgánulos, las células, los organismos individuales (vehículos, interactores), los grupos, las poblaciones? ¿Solo una de estas entidades, algunas, todas ellas (selección multinivel, evolución social)?

¿Qué es una especie de organismos? ¿Tiene que ver con semejanzas ontológicas (metafísica, categorización) o con posibilidad de reproducción sexual complementaria? ¿Solo los organismos con reproducción sexual constituyen especies?

¿Qué es un sistema y cómo es la relación de un sistema con sus partes y con su entorno? ¿Qué es el entorno de un organismo? ¿Qué es un organismo individual, dónde y cuándo empieza y acaba, qué se considera parte de un organismo y qué no? ¿Existen niveles de organización y pueden estos construirse unos sobre otros? ¿Puede un grupo o colonia de cooperadores coevolucionar y transformarse en un individuo mayor y más complejo cuyas partes eran previamente individuos autónomos?

¿Qué es un cambio gradual? ¿Todos los cambios son igual de trascendentes? ¿No hay transiciones especiales? ¿Solo existen cambios en organismos independientes, o hay cambios especiales que consisten en asociarse y fusionarse con otros organismos?

Una cosa es la evolución o cambio entre generaciones y otra los procesos o mecanismos responsables de la dinámica de la diversidad: mutaciones, recombinación sexual y flujo genético (producen nuevas variantes e incrementan diversidad); selección natural y deriva genética (eliminan variantes y reducen diversidad); simbiogénesis (mecanismo especial que produce nuevas especies de organismos a niveles más altos de organización mediante asociación cooperativa, mutaciones y fusión de organismos individuales preexistentes; origen de eucariotas y multicelularidad).

¿Qué significa que la evolución es darwinista o darwiniana? ¿Que es un proceso natural, no sobrenatural (creacionismo, diseño inteligente)? ¿Que es un proceso mecánico, algorítmico, no teleológico o dirigido? ¿Que es un proceso gradual, no catastrofista? ¿Que es un proceso que se refiere a organismos independientes o autónomos (en un entorno) y no se aplica a sistemas de organismos codependientes que coevolucionan (en un entorno)? ¿Es la simbiogénesis un proceso gradual? ¿Darwin mencionó la posibilidad de la simbiogénesis? (Darwin ni siquiera conocía los genes y la genética) ¿Es la simbiogénesis un proceso especial con diferencias relevantes en comparación con otros procesos?

Referencia esencial: “The Major Transitions in Evolution” o su versión más accesible “The Origins of Life: From the Birth of Life to the Origins of Language”, de John Maynard Smith y Eörs Szathmáry. https://en.wikipedia.org/wiki/The_Major_Transitions_in_Evolution

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La idea del bien objetivo (de lo bueno, de la bondad) es uno de los problemas más graves del pensamiento conservador y de bastantes filósofos. Están seguros de que existe, de que saben lo que significa el término con claridad y precisión, y de que lo conocen, lo reconocen y saben ordenarlo en una escala universal. Ellos son más sabios, saben distinguir el bien y el mal, y te van a enseñar o incluso te lo van a imponer. Van a decirte que la libertad, sí, pero solo para hacer el bien.

Es interesante observar a un liberal conservador debatiéndose entre las valoraciones subjetivas (liberalismo, praxeología, escuela austriaca) y el presunto bien objetivo.

Las cosas no son buenas (o malas) sin más. Son buenas para alguien o para algo (preferencias o valoraciones, utilidad técnica por su relación con otra cosa). Si es algo meramente técnico, consecuencialista, no es para tanto: es más mecánica, ingeniería, medicina, economía, que alta y abstrusa filosofía moral.

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¿Decir que algo es deseable significa que se puede desear o que se debe desear? ¿Es lo mismo que decir que algo es bueno? ¿Añade o quita objetividad o subjetividad? ¿Si significan lo mismo quizás muchos usan la palabra más larga porque parece tener más sustancia o peso moral?

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Cuando ciertas expresiones confusas contienen el verbo (normalmente “ser”) en presente de indicativo, no queda claro si la expresión indica la naturaleza esencial e inmutable de algo, o una característica accidental, válida o no en el presente pero que puede variar con el tiempo.

“El dinero es deuda”: ahora el dinero es deuda de banca privada o pasivo estatal, pero han existido formas de dinero que no eran deuda (oro, plata). El buen dinero es un bien real, son los sustitutos monetarios los que se basan en deuda.

“El oro es dinero”: el oro tiene características para ser buen dinero, pero actualmente no se usa como tal.

“Los bancos realizan descalces o transformación de plazos”: aunque ahora los bancos practican el descalce de plazos, no es una característica esencial necesaria de la banca (gestión de pagos y cobros e intermediación financiera) y es una práctica causante de ciclos económicos.

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Idea para los intolerantes autoritarios contrarios a la legalización de la eutanasia que afirman que se hace por ahorrar en pensiones, sanidad, dependencia:

Propongan compensar económicamente a quien solicite y reciba la eutanasia (*) en función de los ahorros estimados.

(*) Para sus herederos, o para la organización o causa que elijan.

Posible problema de incentivos para recibir la eutanasia.

Más propuestas: privatizar pensiones y sanidad.

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El fanatismo hiperactivo y la racionalidad crítica y reflexiva casan mal. En política importa mucho la motivación, la agitación, la manipulación emocional, y por eso se dicen tantas estupideces: porque funcionan.

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¿Si mi libertad es hacer lo que quieren otros, la libertad de los otros es hacer lo que quiero yo?

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Las malas ideas unen a quienes las comparten. Por eso hay tantas y son tan diversas.

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“Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra esperanza.” ¿Premisas adicionales o datos empíricos y conclusión lógica?

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Reflexión: repetición de la flexión.

En política y otros ámbitos, práctica para la genuflexión, y pensamiento para su justificación.

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Si solo hay una casta poderosa, minoritaria, elitista y privilegiada, y todos los demás son mayoría de descastados oprimidos, es posible concentrar la atención, señalar a sus miembros como enemigos públicos, denunciarlos, y presentarse como víctima.

Si hay muchas castas de privilegiados en diversos ámbitos, tal vez las castas no se critican porque muchos forman parte de alguna y conviene no atraer la atención sobre el tema.

No solo hay élites extractivas: también hay múltiples plebes extractivas, cada una a lo suyo y todas intentado controlar los mecanismos del poder.

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La prestación eficiente de servicios por una organización implica máxima cantidad y calidad y mínimo coste, exigiendo alta productividad y buenos resultados y prescindiendo de los trabajadores o proveedores que no los dan.

Que el Estado deba proporcionar ciertos servicios o bienes comunes no implica que deba convertirse en una gigantesca agencia de colocación al servicio de los funcionarios, que es lo que es ahora, en beneficio de los más vagos y menos competentes.

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A quienes al debatir la legalización de la eutanasia se oponen a la misma e informan al público en general de que ellos no quieren recibirla y no otorgan a nadie, y menos al Estado, el derecho a practicársela en ningún caso:

¿Es una declaración temporal y reversible, o es algo definitivo y se comprometen contractualmente a no recibir la eutanasia, aceptando ser sancionados si cambian de opinión?

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Retuitear este tuit retuiteado: recursividad activa.

No retuitearlo: alcanzada condición de terminación.

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Se critica a los capitalistas que se enriquecen con el trabajo ajeno, pero no se critica a los trabajadores que se enriquecen con el capital ajeno.

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If workers can be called wage slaves, without considering the free and voluntary contractual relationship with employers, then they can also be considered labor service providing thieves, and their employers coerced labor services receivers. But the names are not as catchy.

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“Corregir las desigualdades.”

Las desigualdades son consideradas errores, defectos, faltas, imperfecciones. El patrón de perfección, corrección o acierto es la igualdad. Los maestros o expertos corrigen a los ignorantes que se equivocan.

Si el mercado libre permite o produce desigualdades es porque no sabe y hay que corregirlo hasta que aprenda. La letra con sangre entra.

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Plurales problemáticos.

“Somos culpables”: ¿a quién más denuncia el hablante, además de a sí mismo?

“Como todos sabemos”: ¿conoce a todos y sabe lo que saben?

“Debemos responsabilizarnos y participar”: ¿imposición generalizada de obligaciones?

“No quieren que sepamos”: ¿quiénes son ellos y quiénes somos nosotros?; ¿y si alguno de ellos se entera de que hablamos de que no quieren que sepamos?; ¿y si uno, que creemos de nosotros, resulta ser uno de ellos?; ¿tenemos algún infiltrado entre ellos?; ¿qué es lo que no quieren que sepamos?; ¿cómo sabemos que hay algo que no quieren que sepamos?

“Todos tenemos derecho”: ¿frente a quiénes o a costa de quiénes?

“Todos [cualquier cosa]”: ¿yo también?

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Sobre los contagios de enfermedades, es común que se traten como un problema de salud pública a resolver mediante mecanismos colectivos. No suele explorarse la posibilidad de mecanismos normativos privados individuales.

Si en un contagio, aunque sea no intencional, involuntario y sin conocimiento, un individuo portador infecta a otro, eso es semejante a una agresión como causación responsable de un daño.

También podría considerarse que el receptor por defecto acepta una interacción y sus posibles consecuencias difíciles de conocer.

Se podría considerar exigir a las personas que vigilen su propia salud antes de interactuar con otros a los que pueden infectar, aislarse si es necesario e informar de su situación a potenciales afectados.

Una medida que ya se está proponiendo es sustituir un patrón institucional de conducta, el saludo mediante contacto físico problemático (apretón de manos, besos), por algo más seguro (leve toque de puños, gestos sin contacto como pequeña reverencia o palmas unidas en el pecho).

La idea esencial es responsabilizar a los individuos de sus acciones, aunque estas puedan ser difíciles de controlar (que no imposibles), mediante incentivos y desincentivos adecuados. No asumir que es algo que no puede regularse o que solo puede regularse de forma centralizada.

Si los daños son menores o su identificación y responsabilización muy costosa, el proceso puede no merecer la pena a nivel individual y entonces volvemos al tratamiento colectivo.

Individualizar la responsabilidad y la sanción, en lugar de recurrir a reglas colectivas sin sancionar a nadie, incentiva que el individuo se informe acerca de las posibles consecuencias de su propia conducta y la adapte a la información práctica y local disponible.

No utilizar solamente estadísticas generales y conocimiento genérico de expertos, que también puede ser útil, sino especialmente información acerca de uno mismo por el propio agente interesado.

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“La naturaleza piensa como un matemático… Es asombroso que por alguna razón todas esas extrañas ideas matemáticas que hemos inventado por razones puramente estéticas… resulta que, inesperadamente, son usadas en la naturaleza.”

-Freeman Dyson

No.

La naturaleza no piensa, luego tampoco piensa como un matemático. La naturaleza no “usa” ideas matemáticas, ni todas las ideas matemáticas.

Las ideas matemáticas no se inventan (o descubren) por razones puramente estéticas (producción y contemplación de belleza).

La relación entre la naturaleza y las matemáticas no tiene nada de asombroso. La naturaleza presenta regularidades, patrones deterministas, o probabilidades indeterministas, y las matemáticas son el estudio y la representación de patrones, de regularidades, y de probabilidades.

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¿Por qué “sobrenatural”? ¿Para someter a lo natural desde arriba? ¿Como señal de poder desde lo alto, donde se manda, con más energía potencial?

¿Si es el fundamento y base de lo natural, no debería ser “subnatural” o “infranatural”?

¿Si no es natural, “antinatural”, “anatural”, “extranatural”?

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¿El capitalismo tiene fallos?

¿Hay un criterio objetivo de perfección y el capitalismo no lo cumple?

¿Cuál es ese criterio objetivo?

¿Se entiende que lo de “competencia perfecta” es una expresión desafortunada o problemática?

(En física se estudia como aproximación el “gas ideal”, pero no se trata de un gas excelente, perfecto, sin fallos.)

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¿Sobrerreacionan los mercados? ¿Cómo puede saberse? ¿Y si en realidad infrarreacionan o reaccionan de forma adecuada?

¿Si estás seguro de que los mercados están sobrerreacionando, a qué esperas para apostar a la contra y ganar mucho dinero?

(No vale la bobada keynesiana de que los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo de lo que uno puede permanecer solvente. Si no tienes deudas puedes ser solvente de forma indefinida.)

Conviene distinguir entre tener pérdidas y arruinarse por un lado (perderlo todo) y ser insolvente por otro (no poder pagar las deudas). Sin obligaciones de pago no se puede ser insolvente. Si tu inversión no es apalancada con deuda te puedes arruinar pero no ser insolvente.

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¿Es la sucesión al trono discriminatoria contra la mujer? ¿Contra (todas) las mujeres?

¿Importa más la discriminación efectiva (sobre quién se aplica) o su simbolismo?

Constitución Española, Art. 57 1. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.

Discrimina, sí, pero solo contra unas pocas mujeres muy particulares que cumplen otros criterios familiares muy estrictos. También discrimina contra la inmensa mayoría de los hombres.

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Institutions like money do not need to be determined by any specific agent or group of agents deciding it for everyone. They can evolve spontaneously, emerge and become dominant due to network effects.

Everybody participates and codetermines what is money (though probably some agents had a special role in the process of emergence).

Private agents may propose monetary standards, but they cannot impose them. Public agents may legally impose them (and usually produce bad money).

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Si tienes una causa o problema y sale alguien próximo (pareja, amigo) a defenderte o ayudarte, puedes considerarte humillado porque interpretas (u otros interpretan) que creen que no puedes valerte solo.

Pero si tus seres queridos no te apoyan explícitamente, ¿es que el asunto no les importa, no sienten el deseo o la obligación de ayudarte, no temen que su pasividad se interprete como falta de implicación? ¿Para qué están los amigos o aliados?

Y por otro lado, ¿la defensa conjunta de una causa común se hace por la causa en sí, que resulta ser compartida, o por la amistad con los aliados sin importar cuál sea la causa?

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“Aunque esté sola y borracha, quiero llegar segura a casa”. (Modificado por claridad expresiva e interpretación generosa.)

¿Crees que la gente no sabe que quieres llegar segura a casa y necesitas informarles de ello? ¿Crees que la gente no quiere que llegues segura a casa?

¿Estar sola y/o borracha no facilita las agresiones? ¿No puedes responsabilizarte un poco de tu propia seguridad? ¿Buscar compañía o un transporte seguro? ¿Entiendes los potenciales riesgos de no hacerlo? ¿Hay que pasar del vivir con pánico a ignorar el miedo prudente?

¿Crees que con campañas de concienciación los potenciales agresores dejarán de cometer crímenes?

¿Quieres más vigilancia y más policía para controlar a posibles agresores? ¿Estás dispuesta a pagar el coste? ¿Te preocupa la posibilidad de un estado policial?

¿Quieres sanciones más duras contra los agresores sexuales para disuadir y desincentivar las agresiones sexuales? ¿O crees que son víctimas de la sociedad y que lo importante es rehabilitarlos?

¿Tal vez emborracharse muy a menudo no es muy sano? ¿No eres capaz de desinhibirte mediante el alcohol sin llegar a perder el control?

¿Solo importan las posibles ludopatías, no la adicción al alcohol?

*

Como los tipos de interés de la deuda pública son muy bajos o incluso negativos, muchos opinan que el Estado debe aprovecharlos y endeudarse más, y que esto ayudará a estimular la economía y superar esta inminente recesión. Olvidan que todo el ahorro dirigido al Estado implica financiación que el sector privado no recibe (efecto expulsión o crowding out, competencia financiera desleal).

La escasez relativa de activos seguros frente a la alta demanda en situaciones de crisis no implica que el Estado deba o pueda crearlos. Que la gente quiera refugiarse en masa en la deuda pública para evitar los riesgos de las inversiones privadas no implica que sea buena idea darles oportunidades para ello.

En un mercado libre el Estado no debería ser garante de inversiones sin riesgo. En circunstancias críticas los tipos de interés de la deuda pública podrían ser incluso más negativos, para penalizar a quienes quieran refugiarse en el Estado, sin incrementar la deuda pública total.

*

Izquierda y extrema izquierda acusan frecuentemente a la derecha “fascista” (todos menos ellos) de ser malvada y corrupta, y especialmente de odiar: xenofobia, aporofobia, misoginia, homofobia, transfobia.

Quizás quieren que, por contraposición, a ellos se les asocie con el amor, la pureza y la bondad. Tal vez incluso se lo creen, pero su conducta real es impropia y sugiere que están proyectando sus propias fobias y miserias.

Como odiar suena mal, conviene acusar al rival de odiar, y además de un odio injusto contra débiles, víctimas, marginados, desfavorecidos. El odio propio es justo: es defensivo y reactivo contra el odiador agresivo, perverso y proactivo.

El odio es un cohesionador muy efectivo a gran escala. La expresión de ese odio y desprecio, dirigido a personas concretas, sirve para agitar a las masas de seguidores, amenazar a los rivales políticos y organizar linchamientos rituales contra ellos.

La crítica del odio ajeno no es exclusiva de la izquierda. Algunos nacionalistas españolistas denuncian que los independentistas catalanes o vascos odian España. Algunos creyentes religiosos aseguran que los ateos críticos odian a Jesús o a Dios.

Tal vez los odios son reales, pero curiosamente suele afirmarse que son los otros los que nos odian a nosotros, y seguramente se abusa estratégicamente de las acusaciones de odio para parecer moralmente superior.

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La derecha suele promover el mercado libre más que la izquierda. En el mercado libre para recibir valor es necesario aportar valor con esfuerzo y competencia. Los individuos más vagos y/o menos competentes seguramente se oponen al mercado libre e intentan recibir bienes y servicios gratuitos o subsidiados y buscan empleos garantizados y protegidos, sin demasiada exigencia laboral, como funcionarios en el sector público; también pueden usar el poder del chantaje y del sabotaje típico de los sindicatos. Temen que gobierne la derecha, especialmente si es liberal, y que esta ponga en peligro sus privilegios. El apoyo organizado a la izquierda y los ataques a la derecha y al liberalismo, a quienes presuntamente solo importa la riqueza y los ricos, no son solo ideológicos y morales, sino por interés económico de grupos de presión, camuflado con apelaciones al interés público, a la justicia social y a la defensa de los necesitados y de las víctimas.

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Sobre la irresponsabilidad y el incivismo de parte de la sociedad española, posible problema agravante de esta epidemia, tengo desde hace tiempo la idea de un proyecto de activismo basado en estas ideas https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/espacios-publicos-libertad-y-civismo (a ampliar con la gestión de la conducta profiláctica personal y de las interacciones sociales como propagadoras de enfermedades contagiosas).

Preguntas y denuncias incómodas, realismo, nada de aplausos y felicitarnos a nosotros mismos. Impopularidad, costes y riesgos garantizados. ¿Posibilidad de éxito y transformación social? Proyecto tal vez traspasable a otros países en situación similar.

Posibles lemas o temas: ¿Es España un país de tramposos incívicos? ¿Son pocos con mucho efecto y difíciles de controlar, o es algo generalizado? ¿Tiene remedio? ¿Hay interés por arreglarlo? ¿Merece la pena intentarlo? ¿Mejor ignorar, callar y no hacer nada?

Picaresca, escaqueo, infracciones.

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Una estrategia trampa de los colectivistas consiste en fijarse en que hay cosas públicas, colectivas, comunes, políticas, y a partir de ahí hacer casi todo público, colectivo, común, político (“lo personal es político”), apropiándose del control del colectivo e ignorando los graves problemas implicados por el proceso, entre ellos el abandono de lo más esencialmente público. Además no mencionan cuál es el conjunto o colectivo, por qué ese y no otro, cuáles son sus límites, cómo se puede ser o no miembro (salir, entrar), si es una elección libre y voluntaria o no. Y olvidan cuidadosamente estudiar la posibilidad de construir esos colectivos informalmente o formalmente desde abajo, mediante agregación y adhesión individual contractual libre, mediante derecho dispositivo en vez de imperativo (constituciones antiliberales que regulan todo para todos). Esto es así en gran medida porque lo que quieren es capturar elementos para poder parasitarlos e impedir que escapen, llamándolo “cohesión social” y “bienestar general”. Pueden hablar de voz y voto sobre lo colectivo, pero no de salida.

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El anterior monarca de España podría intentar minimizar los graves daños a su reputación confesando todos sus desmanes económicos y amorosos y compensando y reparando daños en la medida de lo posible. Un problema importante es que no los ha cometido solo: ha necesitado la complicidad de colaboradores (amantes, testaferros, asesores, contrapartes en negocios) y el silencio culpable de gente próxima (testigos, protectores, políticos, altos cargos, periodistas), muchos de ellos muy poderosos y quizás con sus propios trapos sucios en peligro de exposición. Hay muchas reputaciones en juego y muchos intereses en que no se conozca la verdad.

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Palabras que casi garantizan grandes pifias: todos, nadie, siempre, nunca, seguro, imposible, necesario…

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SI las escuelas están cerradas porque los niños se contagian unos a otros y luego infectan a personas mayores más vulnerables (padres, abuelos), Y SI los niños no sufren (apenas) daños del virus y se inmunizan (?) ENTONCES por qué no cerrar escuelas con los niños dentro hasta que estén inmunizados. Transformación temporal (¿dos semanas?) en internados con suficiente cuidado adulto y supervisión médica. La logística (comida, camas, ropa, higiene) no parece difícil. Además los trabajadores críticos tienen a sus hijos cuidados.

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Dilema: ¿tratamiento especial para líderes?

Una idea importante de una sociedad libre y justa es la igualdad ante la ley. Que no haya individuos o grupos especiales que puedan aprovecharse de privilegios (ley privada).

Los poderosos pueden imponer normas que los benefician a costa de otros: protección especial, exención de obligaciones o prohibiciones, prioridad en la asignación de recursos escasos.

Algunos sistemas requieren un mecanismo de control que los dirija. El gobierno es tan importante que suele estar especialmente protegido, como es el caso del cerebro y las neuronas: un cerebro incompetente, imbécil, loco, enfermo, hace enfermar o mata a su cuerpo.

Hay cierta justificación en el trato especial a los líderes, pero limitado, exigiendo responsabilidad, rendición de cuentas, control de posibles abusos. Además los privilegios pueden chocar con la ejemplaridad.

Acudir a un consejo de ministros en estado de alerta por epidemia y saltándose una cuarentena puede interpretarse como un intento de cumplir con su deber, pero también con afán de estar presente, de no perder poder, de salir en la foto.

No llevar mascarilla parece claro que es para estar bien identificado, salir favorecido en las imágenes y no parecer débil y enfermo.

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La monarquía tiene bastantes problemas de justificación, y muchos más cuando ha sido claramente corrupta y símbolo de las miserias del régimen. Sin embargo esto no significa que cualquier alternativa disponible sea mejor.

El republicanismo español de extrema izquierda, sectario e intelectualmente muy tarado, parece no comprender por qué es rechazado, y por qué sus denuncias contra la monarquía no hacen olvidar sus propios peligros y miserias. Elegir entre dos males, con uno claramente peor.

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¿Sin recortes en sanidad pública, realmente los picos de la pandemia no serían ningún problema, sin importar su tamaño? ¿Cuánto menor sería el problema? ¿Se habría invertido todo en enfermedades infecciosas y UCIs? ¿De qué otra parte del presupuesto se habría recortado? (*)

¿El gasto en sanidad pública es eficiente? ¿Es productiva, se aprovechan bien todos los recursos, nadie se escaquea?

¿Los países con sanidad totalmente pública soportan los picos de la epidemia sin ningún problema ¿Importan también las medidas preventivas?

(*) (Ya, de ninguna, claro, más impuestos a los ricos, menos fraude fiscal, menos economía sumergida, menos rescates y menos corrupción.)

*

Celebrities singing “Imagine” by John Lennon.

“Imagine there’s no heaven

It’s easy if you try

No hell below us

Above us only sky

Imagine all the people living for today”

No heaven or hell, great.

But, if we live for today, don’t we care about tomorrow or the day after tomorrow? Does nobody care about the future?

So, in the past, nobody would have cared about today? No preparations for a possible crisis? But we would be happy singing, right?

“Imagine there’s no countries

It isn’t hard to do

Nothing to kill or die for

And no religion too

Imagine all the people living life in peace.”

Killing is bad, yes.

Would you only kill or die for your country? Not for your loved ones, for your family? No self defence? No sacrifice?

Imagine there is no political ideology, too?

Do you know what an evolutionarily unstable equilibrium is?

“Imagine no possessions

I wonder if you can

No need for greed or hunger

A brotherhood of man

Imagine all the people sharing all the world”

Isn’t it ironic, multimillionaires imagining no possessions?

Would hunger be eliminated without possesions?

How would goods and services be produced?

Wouldn’t sharing all the world with all be complicated?

Would you, celebrities, share all you have with all the world?

Do you understand the function of rules and incentives?

“The brotherhood of man”? Isn’t “brotherhood” sexist right now? “Man”?

“You may say I’m a dreamer

But I’m not the only one

I hope some day you’ll join us

And the world will be as one”

If you are not the only one, how many more simpletons are there?

Do you want everybody to join your universal sect?

Why don’t you join someone else’s cult?

But sure we feel good singing! Because we are so good!

*

Preguntas para expertos: ¿El personal sanitario infectado, pero capaz de trabajar por asintomático o con síntomas muy leves, como parecen ser muchos casos, podría seguir trabajando con ya infectados, y separado del personal no infectado (se supone que ya están en cuarentena para no infectar a otros), para paliar la falta de personal? ¿El contacto con infectados puede agravar su infección, su infección puede agravar el contagio de otros ya contagiados o dejar patógenos en el material sanitario que sea difícil de desinfectar? ¿El esfuerzo puede agravar su situación? ¿Se ha hecho algo así en otras epidemias si había personal sanitario en grupos en cuarentena? ¿Un infectado en cuarentena debe estar separado de otros infectados en cuarentena? ¿Alguien en una situación de responsabilidad se ha planteado esta posibilidad? ¿Se conocen las respuestas a estas preguntas?

*

La ayuda sanitaria entre países en tiempos de crisis por una pandemia tiene mucho sentido (teniendo en cuenta que cada país puede tener sus propios problemas y recursos limitados): los costes son asumibles y el beneficio es mutuo.

La ayuda financiera entre países, mutualizando deuda, es un premio a la irresponsabilidad fiscal y a la mala gestión económica: los costes son enormes, se generan incentivos perversos (riesgo moral) y una parte claramente parasita a la otra.

El problema de salud tiene un componente accidental importante (aunque las diferencias de gestión entre los países son grandes).

El problema financiero no es en absoluto accidental.

*

El parásito exitoso opera gradualmente, poco a poco, intentando causar daños menores al anfitrión, que apenas se noten, pero bien incrustado para que duela deshacerse de él, de modo que sea difícil o muy costoso luchar contra él.

Además actúa camuflado y engañando, fingiendo beneficios mutuos, negando que sea un parásito, echando las culpas a otros, indignándose cuando es denunciado.

*

Atacan a la libertad y al mercado asociándolos solo con la competencia y como contrarios a la cooperación para la ayuda mutua y los cuidados.

Pero el mercado es una herramienta para la cooperación competente, tanto dentro de organizaciones como en los intercambios voluntarios.

Y en una sociedad libre a nadie se le prohíbe asociarse con otros para ayudarse mutuamente; lo que sí es ilegítimo es obligar a otros a asociarse con uno para así poder parasitarlos más cómodamente mientras se continúa con el falaz discurso de la cooperación y los cuidados.

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A los bobos que critican la desindustrialización y la deslocalización de la producción y afirman que España tiene que poder fabricar sus propios equipos de protección individual, mascarillas y ventiladores.

¿Realmente creen que España no produce ninguna de esas cosas en absoluto, o que no puede reconvertir industrias existentes?

¿Cuál debería ser la capacidad productiva óptima para las fases entre emergencias?

¿Han considerado la posibilidad de disponer de reservas estratégicas privadas o públicas de estos productos, sin necesidad de producirlos nosotros mismos?

¿Han considerado la posibilidad de tener derechos de compra sobre los productos mediante mercados de opciones o de futuros, si es posible frente a múltiples proveedores para mitigar riesgos de contraparte?

¿Por qué debe ser España el ámbito geográfico y no Europa o una comunidad autónoma?

¿Para la próxima gran emergencia, qué es lo que debe ser capaz de producir España? ¿Ya saben en qué consistirá y qué será necesario? ¿Si ya se sabe qué pasará, no podría evitarse?

¿Cuánto están dispuestos a pagar de más en pérdidas de eficiencia por renunciar a economías de escala y especialización, por restringir la competencia y la libertad comercial, por el proteccionismo y las subvenciones?

¿Todo esto es para olvidar o excusar la desastrosa y negligente gestión de la crisis, incluyendo los retrasos en las compras de materiales de protección?

¿Se trata de parecer muy sabios, prudentes y previsores frente a una hipotética crisis futura, para distraer la atención sobre la demostrada incompetencia de los gobernantes frente a esta crisis real y presente?

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La libertad normalmente se entiende como ausencia de restricciones, sean estas físicas o legales: no estar preso en una celda o con grilletes; no sufrir prohibiciones u obligaciones que limitan las posibilidades de actuar.

Pero la libertad del liberalismo es libertad en un ámbito acotado, la propiedad, con el límite de la libertad y la propiedad ajenas. En y con tu propiedad nada está prohibido ni es obligatorio, pero sin invadir la propiedad ajena. No eres libre para matar, robar, violar.

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Jeroen Dijsselbloem, ministro de Finanzas de Holanda, presidente del Eurogrupo y presidente del Consejo de Gobernadores del Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM), dijo en 2017:

“En la crisis del euro, los países del norte se han mostrado solidarios con los países afectados por la crisis. Como socialdemócrata, atribuyo a la solidaridad una importancia excepcional. Pero el que la solicita, tiene también obligaciones. Uno no puede gastarse todo el dinero en copas y mujeres y luego pedir ayuda”. Otra traducción de la última frase: “No puedo gastarme todo mi dinero en copas y mujeres y seguidamente pedirle su apoyo.”

Qué dicen muchos indignados poco rigurosos que dijo: que los países del sur nos gastamos todo el dinero en copas y mujeres (como si solo fuéramos hombres y todos vividores); que nos desprecian; que se creen moralmente superiores y nos dan lecciones éticas.

Es como si hubiera mencionado la fábula de la cigarra y la hormiga y el indignado protestara de que se le acusa de pasarse el día cantando, lo que obviamente no es ningún delito, obviando que el problema es que ni ha producido ni ha ahorrado para el invierno.

Se trata de una analogía o parábola más o menos afortunada, pero que se refiere claramente a la responsabilidad o la irresponsabilidad fiscal en relación con las peticiones o exigencias de ayuda y solidaridad.

Es típico de los imprudentes e infractores no reconocer las culpas, hacerse las víctimas y protestar solemnemente porque están siendo difamados. Y todo además para consumo interno nacionalista y patriotero, porque los holandeses no suelen leer opiniones de prensa española.

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Más críticas de ofendiditos nacionalistas españolistas contra Holanda porque no quiere mutualizar deuda hoy:

Que si nuestra leyenda negra es ficción o exagerada, y que ellos ocultan la suya. O sea, y tú más, cosas del pasado, y muy poca relación con los problemas presentes.

Que si hacen ingeniería fiscal con paraísos fiscales. Pues hagamos lo mismo o parecido, como Irlanda o Luxemburgo. Recortemos gastos y bajemos tanto los impuestos que los paraísos fiscales y la ingeniería fiscal sean innecesarios.

Que si eutanasia y drogas y prostitución. Y por otro lado que si son unos puritanos. ¿En qué quedamos? Para un liberal está muy bien la libertad moral personal, no solo la económica.

Que si dejan morir a los viejos en casa sin atenderlos en los hospitales. No solo se distorsiona la realidad, sino que aquí no tenemos mucho por lo que presumir por la realidad de las residencias de ancianos.

¿Por qué se hace esto? Por el sesgo de deseabilidad social. Yo quedo muy bien y mejoro mi reputación frente a los míos si defiendo que nosotros somos buenos y que nuestros rivales o quienes no quieren ayudarnos son malos. Si hace falta se miente, se exagera, se distorsiona.

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¿Si alguien transmite un mensaje avisándote de que hay muchos bulos, que pienses, que seas crítico, y que no te los creas y reenvíes, ese mensaje podría ser un bulo y convendría pensar, ser crítico con él y no creérselo?

¿La ultraizquierda puede ser imparcial y objetiva al denunciar los bulos de la ultraderecha?

¿“Te mienten” puede ser camuflaje de “te miento”?

¿Solo mienten los otros, los enemigos? ¿Mienten porque son enemigos o son enemigos porque mienten?

“Miénteme. Dime que me quieres.”

¿Si la ultraderecha se caracteriza por mentir sin escrúpulos para conseguir el poder, la ultraizquierda como su presunto opuesto se caracteriza por su escrupulosa honradez para conseguir el poder?

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Algunos critican el presunto monocultivo de la industria turística en la economía española, con la consiguiente dependencia del mismo y la repercusión de su parón en la crisis actual.

Pero España tiene características idóneas para el turismo, algunas naturales y otras construidas: buen tiempo, costa y playas, naturaleza y montañas, gastronomía, patrimonio histórico y cultural, oportunidades de descanso y diversión, carácter de la gente, industria existente (empresas, alojamientos, transporte, restaurantes, bares, discotecas).

¿Qué hacemos, no aprovechar estos recursos?

¿No hay también agricultura, industria, servicios?

¿Política industrial? ¿Confiar en políticos y tecnócratas para planificar la economía?

¿El país que puede ser especialmente dañado por el confinamiento, el distanciamiento social y las limitaciones a los viajes, no debería haber sido el más proactivo y prudente para evitar los problemas causados por epidemias?

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Los que insisten en que hay que gastar más en sanidad, sin analizar la eficiencia de ese gasto, son estatistas que defienden los intereses de clase de la poco productiva casta funcionarial sanitaria. Por eso ignoran cuidadosamente la posibilidad del cheque sanitario con financiación pública pero provisión privada.

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Bobada progre: “La economía al servicio de las personas.”

¿Al servicio de quién si no? ¿De las cosas inertes? ¿De seres vivos no humanos? ¿De las máquinas?

¿De las empresas? ¿Sus dueños no son personas?

¿No son personas tanto trabajadores como empresarios y capitalistas?

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Las redes de protección, para frenar tu caída, pueden ser redes de captura, para evitar que te escapes; para tenerte atrapado y obligado a tirar del carro en el que otros viajan.

Las redes estatales no son redes sociales. Unas se lanzan desde arriba, otras se tejen desde abajo.

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Desde el gobierno aseguran que existen elementos, identificados o no identificados, que intentan intoxicar, causar desasosiego y manipular a la opinión pública mediante discursos peligrosos.

Parece que solo les preocupa la manipulación de la opinión pública contra el gobierno, y no la que intoxica, oculta, miente y anestesia a favor del gobierno.

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El capitalista no hace nada, no se esfuerza; el trabajador hace algo, se esfuerza; ambos obtienen ingresos, lo que parece injusto. ¿Es injusto?

Una crítica moral frecuente en economía es contra el capitalista rentista que obtiene ingresos sin hacer nada, mientras que el trabajador está haciendo algo. Sin embargo el capital no surge de la nada sino que hay que hacer algo para obtenerlo: prestar algún servicio, producir algún bien, tener ingresos y limitar el consumo para ahorrar. El capitalista hizo algo especial en el pasado. ¿Quieres tener ingresos sin trabajar? Trabaja, ahorra y acumula capital.

También puedes esperar a recibir regalos, como heredar el capital o ganarlo en una lotería. Pero eso no depende de ti, y alguien tuvo que generar ese capital.

También puedes robar el capital, pero eso sí que es injusto, inmoral, y normalmente ilegal

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Los políticos son asesorados por expertos. ¿El responsable final es el que toma la decisión, o el experto que lo asesora? ¿Si es el experto quien decide, para qué elegimos políticos como gobernantes? ¿Para que ellos seleccionen expertos? ¿Cómo se sabe quién es un experto? ¿Tienen los políticos alguna habilidad especial para la selección de expertos? ¿Qué pasa si los expertos no se ponen de acuerdo, pudiendo decir cosas contradictorias? ¿No convendría hacer públicas las deliberaciones y los consejos de los expertos? ¿Un no experto puede saber que un experto se equivoca? ¿Los expertos se utilizan para poder echarles las culpas si las cosas salen mal? ¿Los expertos se utilizan para poder dar un aura de autoridad intelectual a decisiones que se van a tomar independientemente de lo que digan los expertos?

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Parte esencial de una sociedad libre es la crítica, incluso la burla, contra el poder político, frecuentemente merecida: puede servir para controlarlo, para promover la humildad, evitar la fatal arrogancia y que aprendan a reírse de sí mismos.

Que se haga desde un medio público (como TVE) podría ser una señal de autocrítica y de división de poderes. Pero resulta sospechoso que los ataques no sean contra el poder presente sino contra el pasado, y que casi siempre vayan en la misma dirección ideológica.

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Un seguro no es solo una forma de unir recursos para compensar daños potenciales por riesgos aleatorios, individualmente poco probables pero muy graves. También es una forma de reducir esos daños mediante las conductas exigidas o prohibidas en el contrato de aseguramiento.

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La especulación comercial o financiera es la compra de algo (un bien, un activo) para su posterior reventa, esperando obtener un beneficio por el cambio en el precio por cambios en oferta y/o demanda: el intermediario especulador intenta comprar barato y vender caro, pero al comprar no sabe a qué precio podrá vender, debe asumir riesgo e incertidumbre, y puede obtener beneficios o pérdidas.

Especular se basa en predecir, en prever, en hacer suposiciones sin poder conocer con certeza, con la posibilidad de error.

La especulación facilita la coordinación intertemporal y tiende a suavizar las fluctuaciones de los precios, ya que se incrementa la demanda cuando está barato, y se incrementa la oferta cuando está caro.

Simplemente vender muy caro, o mucho más caro que en el pasado, no es especular ni garantiza beneficios: el precio de compra o el coste de reposición puede ser también alto.

(Nota: también hay especulación espacial o geográfica, y con precios a la baja.)

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Vistos los ejemplos concretos y la escasa evidencia, la preocupación abstracta por los presuntos bulos y noticias falsas parece histeria injustificada que permite escandalizarse y limitar la libertad de expresión y de información, naturalmente en defensa del interés general.

Los que son claros suelen ser cuestiones menores relativamente fáciles de comprobar por quien quiera hacerlo, y que dejan en evidencia a sus productores y difusores.

Algunos no está claro que sean bulos obvios porque la incertidumbre es muy alta.

Algunos son más opiniones, valoraciones subjetivas.

Algunos son falsedades creídas por su emisor, luego no son mentiras para confundir a los receptores. Son autoengaños compartidos típicos de las señales de pertenencia leal a un grupo.

Algunos bulos se refieren a pseudociencia, conspiranoia y pseudoterapias: han existido siempre, promovidos por creyentes fanáticos o por estafadores profesionales.

Hay bulos acerca de los bulos, como que se están censurando de forma masiva en redes sociales, o que todos los cazadores de bulos conspiran contra la libertad de expresión. Algunas afirmaciones contra presuntos bulos son en sí mismas bulos.

Se insiste en su producción como campañas organizadas, pero no se ofrecen pruebas de esa organización ni de su importancia, más allá de señalar a la ultraderecha, y se ignora la posibilidad de la coordinación espontánea.

Se exagera su importancia en la formación de la opinión pública y en la toma de decisiones como el voto por determinadas opciones políticas. Parece que cada uno piensa que él es muy racional pero que los demás son fácilmente manipulables. (Ver Hugo Mercier @hugoreasoning.)

Hay un claro sesgo contra ciertos bulos según su contenido y procedencia. La desinformación gubernamental y de la extrema izquierda parece mucho menos sometida a crítica.

Se critica que minan la confianza en las instituciones de gobierno, como si una buena dosis de crítica y desconfianza no fuera sana dada su demostrada incompetencia y negligencia. Tal vez los ciudadanos son borregos que no pueden vivir sin confiar en sus benevolentes pastores.

Los bulos pueden ser poco eficaces para cambiar la opinión de una persona, pero sí pueden servir para motivar, excitar, activar, crispar, para mantener o incrementar la tensión social contraria a algo.

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¿El luto oficial sería reconocimiento oficial de la negligencia oficial?

¿Si decretas luto oficial ahora, discriminas a los muertos anteriores para los que no decretaste luto? ¿Tal vez todavía no eran suficientes?

¿Solo puede decretarse luto oficial una vez por desastre, y entonces hay que esperar que a mueran todos los posibles afectados presentes y futuros?

¿Si se decreta luto oficial, hay que mantenerlo durante meses mientras siga habiendo muertes, y eso políticamente no es aceptable?

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¿Por qué los colectivistas insisten tanto en lo nuestro, lo de todos, lo común, lo público, y quieren que crezca a costa de lo privado y de la libertad?

Muchos obtienen de ello más de lo que aportan: clases humildes como receptores, funcionarios y sindicalistas como proveedores.

Muchos quieren caer bien a otros colectivistas: señal de pertenencia leal al grupo. Algunos activistas lanzan mensajes de motivación y ánimo.

Unos pocos quieren liderar a los colectivistas y tener mucho poder sobre ellos y sobre un sector público grande.

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Máscaras más caras, cantidad escasa, cuantiosos costes, cae comercio, compra casi criminal. Causa control cretino comunista a cargo cartera consumo.

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Los liberticidas no solo te dicen qué tienes que hacer. También te dicen qué debes valorar: lo público, lo estatal, lo colectivo, lo común, lo que es de todos. Lo que controlan ellos sin dejarte escapar.

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La crisis del coronavirus en España ha sido especialmente grave en sus dos aspectos, sanitario y económico. Ambos tienen un nexo común: lo político.

La politización de todo por el interés y el fanatismo ideológico e identitario de múltiples colectivos parasitarios, autoritarios e intolerantes ha producido una sociedad dependiente, irresponsable, frágil y vulnerable.

Un gobierno de izquierda y extrema izquierda no supo prepararse (mascarillas, ventiladores, equipos de protección), retrasó la toma de medidas de precaución por un evento político (la manifestación feminista), y luego decretó un confinamiento radical y poco inteligente.

El mismo gobierno liberticida e hiperendeudado silencia o denuncia a los críticos, propone más recortes de libertades y más impuestos, y además exige más ayuda externa.

La politización está socialmente extendida: dependencia del Estado (educación, sanidad, pensiones), poco tejido asociativo no parasitario, “ONGs” subvencionadas, aspiraciones a ser funcionario, poco ahorro y empresarialidad, desconfianza de los empresarios y de los capitalistas.

La política no gestiona el bien común mínimo necesario sino que intenta colectivizarlo y controlarlo todo.

La libertad individual está ausente, salvo para ser señalada como la culpable de todo: el egoísmo, la insolidaridad.

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La seguridad es un factor fundamental que explica la existencia de grupos humanos: para defenderse de ataques de otros grupos que afectan simultáneamente a todo el colectivo (la guerra), o para garantizar ayuda ante eventos aleatorios individuales como enfermedades o accidentes.

El grupo político cohesionado y organizado mediante un Estado puede ser una solución funcional frente a la guerra, pero no lo es necesariamente para el aseguramiento ante daños individuales.

La guerra exige concentración coordinada de muchos recursos: todos los guerreros luchan a la vez y bajo un mando unificado por todo el grupo, y los demás los apoyan.

Los individuos pueden asegurarse frente a posibles daños aleatorios de múltiples formas que no implican a todo el colectivo: asumiendo menos riesgos, acumulando ahorro, mediante relaciones familiares y de amistad o asociaciones de ayuda mutua, o mediante compañías aseguradoras. La caridad y la solidaridad libres y voluntarias también ayudan frente a los desastres, tanto personales como sociales a mayor escala.

El grupo de individuos asegurados frente a desgracias individuales aleatorias no tiene por qué coincidir con el cuerpo político.

Que el Estado tenga mucho poder para la defensa frente a los ataques de enemigos exteriores, y los crímenes, delitos o desórdenes interiores, no implica que este poder pueda o deba utilizarse de forma justa o eficiente contra accidentes para cuyo aseguramiento no es necesario.

Sistemas estatales como la Seguridad Social no son seguros voluntarios sino mecanismos de redistribución de riqueza que suelen ser capturados por los receptores netos o por los proveedores de los servicios (burócratas, funcionarios).

La cohesión social que reclaman los colectivistas ya no se usa para la defensa común donde sí puede ser necesaria, sino para un parasitismo disfrazado de justicia social. La cohesión social la reclaman los beneficiarios netos, para luchar juntos contra quienes asumen los costes.

Para un guerra necesitas un conjunto bien definido y unido, en el cual participen todos los elementos. Para asegurarte frente a daños aleatorios necesitas una red de relaciones que puede ser diferente para cada individuo del grupo.

El aseguramiento universal para todo, guerra y accidentes, mediante el mismo colectivo político, puede funcionar si el grupo es pequeño y homogéneo, sin grandes desigualdades, y si es capaz de protegerse de los intentos de parasitismo interno por grupos de interés. Puede aplicarse a una tribu, o a un país pequeño cultural y étnicamente homogéneo.

Si el sistema funciona de forma satisfactoria, la cohesión social puede reforzarse por y para ambas funciones: luchar juntos y cuidarse juntos. Pero si el grupo crece los problemas internos tienden a ser más graves, y si la cohesión se mantiene su poder militar puede ser una amenaza contra otros grupos.

Que todos los individuos de un grupo reciban seguridad o ayuda por relaciones con otros miembros del grupo no es equivalente a que todos los individuos del grupo reciban ayuda del grupo en su conjunto y del mismo modo como unidad política.

Una red de relaciones individuales y múltiples asociaciones policéntricas, tejida desde abajo y diferente para cada persona, no es lo mismo que una jerarquía única en la cual todos dependen igualmente del Estado común como única asociación protectora universal obligatoria.

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Muchos políticos en el poder, activistas y presuntos expertos: “no es momento de criticar o dividir, en medio de una crisis desastrosa; hay que estar unidos, hacer lo que nos dicen y ya habrá tiempo de revisar y exigir responsabilidades”.

Tal vez los ataques dificultan la tarea de gestionar la crisis, y las críticas podrían ser desacertadas, pero ¿sin crítica cómo se sabe que se está haciendo algo mal para corregir el rumbo si fuera necesario? ¿Están seguros de acertar o no soportan que se señale su incompetencia?

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¿Por qué los que defienden un cheque alimentario para los más necesitados, y que puedan elegir comida más sana en lugar de tener que aceptar la que les ofrece el gobierno, no defienden también un cheque escolar o un cheque sanitario para los más pobres, o incluso para todos?

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¿Por qué los colectivistas, autoritarios e intolerantes, quieren politizar, estatalizar, hacer públicos, asuntos que son esencialmente privados, locales, que pueden resolverse a pequeña o menor escala, como por ejemplo todo lo familiar (cuidados, división del trabajo)?

Por imponer o prohibir, incentivar o desincentivar, ciertos estilos de vida, a favor de los suyos y en contra de los ajenos. Y por conseguir que los costes de sus problemas los asuman los demás: que los paguen otros. Porque la culpa, según ellos, es de los otros.

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Tontería pseudoprofunda común: los humanos somos la mente o la consciencia del Universo; a través de los humanos el Universo es consciente de sí mismo.

¿El Universo es un agente que necesite una mente o consciencia para recibir y procesar información y dirigir su conducta?

¿Cuál es el entorno del Universo como sistema y cuáles son los problemas que debe resolver, sus amenazas y oportunidades?

¿Los humanos dirigimos la conducta del Universo?

¿El Universo ha notado que estamos aquí con nuestra mente y nuestra consciencia?

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Las apelaciones políticas a la unidad frente a una epidemia son esencialmente propaganda para la obediencia sumisa y acrítica al poder.

Para superar una epidemia es necesario generalizar conductas cívicas como higiene, confinamiento, separación física y uso de mascarillas, pero promover esas normas y castigar a los infractores no es lo mismo que estar todos unidos como un ejército cohesionado.

Los servicios sanitarios y las ayudas económicas a través del Estado pueden ayudar, pero no son la única posibilidad, ni la más justa, ni la más eficiente, y ese mismo Estado ha sido previamente el negligente responsable de la gravedad de la epidemia.

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La forma que tiene la gente de izquierdas de sentirse moralmente superior consiste simplemente en no ser de derechas, y en explicar por qué estos son los malos, el lado oscuro: egoísmo, castas, esclavitud, explotación, indiferencia al sufrimiento ajeno.

La izquierda debería ser, por contraposición, todo virtud.

Si criticas a la izquierda por su presunción de superioridad moral y por lo mal que argumenta, solo puedes ser de derechas. El liberalismo que no es ni de izquierdas ni de derechas ni se considera como posibilidad.

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Problemas con presuntas élites extractivas privilegiadas e insolidarias.

Ser élite no implica ser extractivo. Tener riqueza no implica haberla robado. Para identificar élites extractivas, busquen cerca del poder político, el que facilita extracción de recursos o parasitismo.

Con fiscalidad progresiva efectiva, ciertas élites no solo no son extractivas sino que son ellas las víctimas del parasitismo.

Si el problema es la extracción, no solo hay élites extractivas: también hay plebes extractivas, grupos de interés organizados más populares o masivos.

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Para la izquierda justicia es igualdad, pero su justicia fiscal no es que todos paguen igual, ni que todos paguen un mismo porcentaje o proporción de lo que ganan o tienen, sino que los más ricos paguen desproporcionadamente más.

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Hay creyentes religiosos que participan en rituales periódicos en los cuales reafirman su propio sentimiento de culpa por su pecados: se humillan, manifiestan contrición, piden perdón y hacen propósito de enmienda…

Hay fanáticos ideológicos que refuerzan constantemente su sensación de superioridad moral con denuncias estereotipadas contra los malos, que siempre son los otros: insolidarios, odian, fascistas, ultraderecha, egoístas, recortes, privatización, corruptos, fondos buitre…

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La libertad como ausencia de coacción, agresión o interferencia y respeto a la propiedad es frecuentemente confundida con el poder, la riqueza, los medios, y se habla de “las libertades” para incluirlo todo. Si se quiere, es fácil diferenciar poder legal de poder como capacidad.

Si tengo un automóvil y combustible, tengo los medios o el poder para desplazarme (capacidad). Pero si estoy confinado por una ley que me lo prohíbe, no tengo la libertad de desplazarme (no puedo porque no está permitido).

O por el contrario, la ley puede permitirme desplazarme en automóvil, soy libre para hacerlo, pero no lo tengo, o me falta combustible. También puedo tener ambas cosas, libertad y poder, o ninguna de las dos (y entonces quizás me da igual que me prohíban lo que no puedo hacer).

¿Por qué no ser preciso con el lenguaje y aclarar estas diferencias importantes? Tal vez porque la libertad suena bien, reconocerla parece obvio (lo contrario es estar preso o ser esclavo), y al dar libertad a unos no se la quitas a otros.

Pero si se menciona dar bienes, medios, poder, riqueza, uno puede preguntarse de dónde salen, a quién se los han quitado para dárselos a otros. La libertad parece inagotable, los medios claramente son escasos y lo que tiene uno no puede tenerlo otro.

Es una confusión común entre académicos. Ver por ejemplo Amartya Sen, “Desarrollo y libertad”. Su “libertad” incluye riqueza, medios, capacidades, capital humano y social, protecciones, seguridad…

La libertad es que otros no me pongan restricciones físicas o legales al uso de mis medios, capacidades, o recursos de mi propiedad, más allá del respeto a la libertad y propiedad ajenas. Que no me encadenen o aprisionen, o que no amenacen legalmente con hacerlo.

Darme libertad no es darme recursos sino quitarme las cadenas o ataduras, derribar los muros de la cárcel, eliminar las prohibiciones de uso no agresivo de mis propios bienes.

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Los escraches pueden ser aceptados o rechazados, pero por simetría si aceptas escrachar aceptas ser escrachado.

No es lo mismo escrachar a alguien que no ha escrachado que escrachar a un escrachador.

¿Solo los escrachados pueden devolver el escrache a sus escrachadores?

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Sobre los contratos, los liberticidas ponen todo tipo de limitaciones o trabas a los que son libres, voluntarios, de aceptación explícita y con contenidos claramente especificados: que si ciertas cosas no pueden ser objeto de contrato o comercio, que si las cláusulas abusivas, que si la explotación, que si los derechos inalienables, que si la dignidad, que si el bien común o el bienestar general. Sin embargo el contrato social, cuyos contenidos y cambios no están claros ni determinados, y cuya aceptación por los individuos es como poco problemática, ese sí que hay que cumplirlo en toda su extensión sin poder descolgarse o escapar.

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¿Los que insisten tanto en que lo personal es político, por qué critican los escraches personales como acto político? ¿Todo se puede politizar, pero el domicilio personal no? ¿La vida familiar debe ser subvencionada o regulada por otros, y a la vez dejada en paz?

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Alberto Garzón: “un delincuente no puede ser de izquierdas”.

Por lo tanto si alguien de izquierdas es investigado o acusado de algún delito tiene que tratarse de error, manipulación o prevaricación de policía, guardia civil, fiscales o jueces politizados e injustos.

La malvada derecha, franquista y fascista, usa la guerra jurídica (lawfare) para atacar a una izquierda no solo buena e inocente sino consustancialmente incapaz de delinquir.

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Si la izquierda consigue cambiar el gobierno sin elecciones sino mediante una moción de censura, todo es escrupulosamente democrático. Cualquier cosa que haga la derecha para intentar cambiar el gobierno es un intento de golpe de Estado. Siendo generosos, un golpe blando.

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Más allá de obligaciones contractuales, los productores no pueden forzar a los consumidores o usuarios; los comercios, los proveedores o los profesionales autónomos no tienen derecho a mantener cautivos a sus clientes; los vendedores no pueden obligar a los compradores; las empresas no pueden retener a sus empleados.

Pero por alguna razón los trabajadores sí pueden coaccionar a sus empleadores y al resto de la sociedad para mantener sus empleos y sus salarios.

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Trampas estatales para la inversión empresarial: facilidades para entrar, dificultades para salir. Como en las sectas.

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Izquierda, industria y finanzas internacionales:

-Exigimos ayudas a fondo perdido como víctimas del desequilibrio entre norte y sur.

-Exigimos créditos sin condiciones o garantías de devolución. Serán deuda odiosa.

-La inversión privada entra pero no sale.

-Soberanía industrial.

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Las empresas explotan a los trabajadores… pero no permitimos que cierren.

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Dos posibles expresiones:

A. “Con gusto pagaría más impuestos”.

B. “Quiero que todos paguemos más impuestos”.

Quien dice A:

-Seguramente sabe que es posible hacer donaciones sin límite al Estado.

-Seguramente no hace ninguna donación al Estado, porque si las hiciera probablemente lo diría en vez de afirmar que con gusto lo haría (la cantidad total de las efectivamente realizadas es muy baja).

-Seguramente quiere decir B.

¿Por qué decir A y no B? Porque con A uno habla de sí mismo y se presenta como una persona generosa, altruista, preocupada por los demás, que quiere ayudar. Parece que no lo hace porque no se lo permiten. Señalización barata y poco honesta de presunta virtud.

Con B uno está afirmando que apoya que todos los demás sean coaccionados para pagar más impuestos, lo que no suena tan bien.

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Memez sobre renta mínima: redistribuir renta a los más pobres es bueno para la economía porque activa el consumo (tienen más propensión marginal), así las empresas tienen más clientes que es lo que necesitan (no les preocupa tanto su financiación).

El consumo no es el motor de la economía sino el objetivo de la actividad. Para que la economía sea más productiva lo que necesita es más capital, el cual se obtiene mediante ahorro.

Para tener más actividad económica también es necesario que los empresarios productores se ajusten a las capacidades y deseos de los compradores o consumidores: la división del trabajo debe estar bien coordinada y así todos ingresan por lo que producen y gastan en lo que quieren.

La redistribución de dar renta a unos a cambio de nada se basa en quitársela a otros (ahora con impuestos, o en el futuro con deuda o inflación). El consumo en unos negocios o sectores es renta que no puede ir a otros.

Los más ricos también proporcionan renta a otros gastando en consumo o en inversión: a productores de bienes o servicios finales o productores de bienes de capital o intermedios. Solo dejan de hacerlo si atesoran, pero esto también tiene una función económica.

La función económica del atesoramiento es señalar que es necesario reconfigurar la actividad productiva porque esta está descoordinada, no se corresponde con las capacidades y deseos de los agentes económicos.

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Ahorrar es renunciar a consumir parte de lo disponible para acumular reservas o invertir recursos en procesos productivos. Esto no implica consumir cada vez menos. Producción, consumo y ahorro pueden crecer todos en el tiempo. El ahorro bien invertido permite más producción.

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“Me opongo al mal. Apoyo el bien.” (“Soy bueno. No como mis rivales, que son malos.”)

Parece algo obvio pero poco informativo porque no distingue a nadie. ¿Alguien apoyaría el mal y se opondría al bien?

Es simplista y maniqueo y no identifica qué es el mal y qué es el bien. …

Solución: ignorar otros males, nombrar un mal, focalizarlo como el único mal posible, personificarlo, etiquetarlo, asignárselo al rival y oponerse a él.

Antifascismo. El jusficador univeral. Si me opongo al mal, lo mío tiene que ser bueno. …

“En el mundo hay buenos y malos, y yo soy de los buenos, faltaría más. Me siento moralmente superior y justificado para cualquier cosa. Los fascistas se oponen al bien que defendemos los buenos. Todos los que se oponen a lo que defendemos los buenos son malvados fascistas.”

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Si el lenguaje facilita la comunicación (y el almacenamiento de información), es mejor lenguaje cuanta más gente lo conozca y use. Un buen lenguaje o idioma tiende a expandirse conforme se descubre y copia su calidad (quizás limitado por competencia de otros lenguajes o idiomas, restricciones institucionales y deriva cultural entre grupos con interacciones débiles).

Un lenguaje privado o local es posible para poder comunicarse en secreto y de forma selectiva sin ser comprendido por otros, o como señal de pertenencia a un grupo.

Si el dinero facilita las transacciones (y depositar valor), es mejor dinero cuanta más gente lo acepte, cuanto más generalizado esté su uso, cuantas más transacciones permita realizar. Un buen dinero tiende a expandirse conforme se descubre y copia su calidad (quizás limitado por competencia de otros dineros y restricciones institucionales).

Un dinero local es un complemento o sustituto (economizar dinero externo), una excepción o una anomalía. O el resultado de alguna barrera institucional como una frontera estatal.

Desde la perspectiva de cada usuario el dinero parece más local en el sentido de que los individuos realizan la mayoría de sus transacciones con un grupo cercano y pequeño en comparación con toda la sociedad con la cual apenas interactúan. Pero salvo que mis contrapartes y yo formemos un grupo cerrado, la red de intercambios de cada una de mis contrapartes es diferente de la mía y a su vez son diferentes entre sí, y esto es también válido para las contrapartes de las contrapartes de forma sucesiva.

Hay grados de local y global: desde el individuo y sus conexiones inmediatas, hasta el conjunto universal que abarca todo. Niveles intermedios: tribus, clanes, ciudades, naciones, imperios. El grupo más pequeño es más local que otros agregados o colectivos más amplios.

El dinero no es local en el sentido de que cada individuo y sus contactos directos tienen el suyo propio. Puede ser más local (menos global) en grupos más cerrados, con barreras y transiciones o cambios de fase en la cantidad y frecuencia de interacciones entre nodos de una red.

Oro y plata: dinero mercancía más global. Monedas específicas: más locales (reconocimiento, confianza en productor).

Billetes y depósitos bancarios: dinero crédito interno, limitado al banco respectivo y zona de influencia (reputación, confianza).

Cámaras de compensación, bancos de bancos y bancos centrales, privados o públicos, para ampliar rango. Posible influencia casi universal de banco central imperial (dólar).

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Es fácil y popular criticar al racismo como responsable moral de las víctimas mortales de abusos policiales en USA. Sin embargo los datos no parecen confirmar esta hipótesis.

Es más incómodo culpar a los sindicatos de policía y a privilegios como la inmunidad policial, ya que es una crítica frontal a dos presunciones fundamentales mayoritarias, incuestionadas e intocables:

– el especial monopolio de la violencia por el Estado como garante del orden y la seguridad.

– los sindicatos como defensores de los trabajadores ante los abusos de los explotadores.

¿Por qué la policía no actúa contra los saqueadores?

Tal vez no tienen suficiente personal para tanto desorden y deben priorizar. Pero quizás es pasividad intencional para ganar poder: hacer ver a los ciudadanos que están indefensos sin ellos, y que estos reclamen seguridad. Además así se olvidan los abusos individuales como problemas menores.

Como los ciudadanos no pueden despedirlos y sustituirlos, deben darles más privilegios, dinero, efectivos y recursos. Y la ineficacia, la ineficiencia, la corrupción y el coste siguen creciendo.

Además de protestas pacíficas multitudinarias (problemáticas por la pandemia), en Estados Unidos hay desórdenes públicos, saqueos y destrucción, que son graves e ilegítimos. Pueden ser promovidos o aprovechados por agitadores de extrema izquierda o derecha, grupos de delincuentes organizados, o activistas al servicio de potencias extranjeras rivales.

Pero también hay abusos de poder e incumplimientos de la ley por la policía que no son solo casos aislados: acoso a reporteros; agresiones a manifestantes pacíficos sin ser provocados; destrucción de material sanitario para atención a posibles heridos; muchos policías tapan sus cámaras corporales y ocultan sus números de placa, e incluso arrestan a quienes los critican por ello (excusa: es un gesto de luto; realidad: dificultad de controlar abusos, y quizás señal honesta costosa de pertenencia al colectivo).

El cuerpo de policía actúa como un colectivo y es un grupo de interés y de presión en busca de su propio beneficio. En teoría deberían obedecer a los políticos al mando y actuar de forma eficiente y cumpliendo su propio reglamento, pero en la práctica es difícil controlar su rendimiento y la calidad del servicio que prestan, con el problema de quién vigila al vigilante. Si un superior intenta controlarlos, exigir resultados y frenar sus abusos, pueden sabotear el servicio para provocar indefensión ciudadana y sensación de inseguridad y agitar a la opinión pública contra los responsables políticos que se enfrenten a ellos o no les den lo que exigen (más dinero, más personal, menos carga de trabajo).

No disponer de fuerzas del orden eficaces, eficientes y no corruptas es especialmente grave en momentos de desórdenes sociales. Si el lado que debe mantener la libertad, el orden, la paz, la propiedad, tiene una merecida mala reputación y además incumple con su deber, el enemigo lo tiene más fácil para conseguir sus objetivos y apoyos populares.

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El confinamiento y el distanciamiento social eran imprescindibles porque la pérdida de vidas por la pandemia debía reducirse a cualquier coste. Todos debían evitar poner en peligro a otros.

Excepto si se trata de protestar en masa por alguna causa de justicia social que resulte popular y aceptable: feminismo, racismo, desigualdad, abusos policiales. Algunos manifestantes y motivaciones son válidos, otros no.

El presunto problema puede estar muy lejos, incluso en otro país lejano, pero es aquí mismo donde los individuos necesitan expresar su indignación contra unos y su conformismo con otros, mostrarse como buenas personas y ser vistos por sus amigos.

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Es frecuente contraponer libertad a seguridad, como si necesariamente con menos libertad se tuviera más seguridad. Sin embargo la idea de la libertad sirve para ofrecer seguridad normativa ante posibles conflictos: es inseparable del control pacífico de la propiedad, de la no agresión o inicio de la violencia, de la integridad física de cada persona contra ataques por otros, de la confianza en el disfrute de lo poseído, del derecho a la defensa propia ante las agresiones. La libertad incluye la posibilidad de asociarse contractualmente con otros para la protección mutua contra ataques o accidentes: estos compromisos implican restricciones y costes necesarios para obtener los beneficios de la agrupación, pero estos son aceptados de forma libre y voluntaria y no impuestos unilateralmente por una parte contra otros. Si otro agente me impone coactivamente, sin necesidad de mi aceptación voluntaria, restricciones que invaden mi propiedad como ámbito de control legítimo, es muy dudoso que estas sean para protegerme y beneficiarme: probablemente son para incrementar el poder y la seguridad de quienes no respetan la libertad ajena.

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Contra la deuda pública como activo seguro.

El derecho a obtener seguridad financiera mediante la deuda pública es problemático. La deuda pública o soberana es un activo normalmente más seguro que la deuda privada o las participaciones en empresas.

Como la seguridad parece buena y hay demanda de ella, algunos economistas recomiendan ofrecer más deuda pública para satisfacer la demanda de activos seguros. Comprar deuda pública es un acto libre y privado (obviando regulaciones y Estados que compren deuda de otros Estados).

Pero el pago se realiza gracias al poder fiscal coactivo del Estado: los acreedores se garantizan el cobro (con riesgo de impago compensado por prima de riesgo) porque los contribuyentes deben pagar impuestos; el tenedor de deuda pública no coacciona directamente a los ciudadanos, pero deja que lo haga el Estado en su nombre.

Además la emisión de deuda pública es una decisión política de la cual es fácil abusar.

Cierto nivel de deuda pública puede tener sentido para financiar bienes públicos duraderos como obras públicas, o gastos estatales excepcionales como guerras, pero la propia capacidad de financiación pública puede fomentar las guerras.

El endeudamiento facilita el gasto público, el cual es por lo general ineficiente.

Si la deuda es a muy largo plazo son generaciones futuras diferentes las que deben pagar la deuda contraída, quizás sin recibir beneficios por el uso de los fondos recibidos por el Estado.

Si las finanzas públicas tienen tamaño suficiente, tecnócratas y políticos pueden usarlos para intentar corregir o mitigar ciclos económicos en la economía, los cuales frecuentemente son causados por las propias intervenciones monetarias y crediticias efectuadas por los Estados.

Niveles altos de deuda pública pueden fomentar el recurso a la inflación para diluirla, lo cual deteriora la calidad del dinero como invariante de valor. En casos extremos los problemas fiscales de Estados con monedas inconvertibles pueden provocar hiperinflación.

En Estados corruptos el endeudamiento sirve para proporcionar más recursos para las élites extractivas; esta deuda suele ser considerada ilegítima por activistas que exigen su repudio o impago.

La deuda pública como activo financiero compite de forma desleal contra otros activos privados y sus emisores, y la financiación que consigue no está disponible para las empresas y los particulares (efecto expulsión).

En momentos de pánico financiero, buscar la seguridad en lo público es eludir la responsabilidad individual, colectivizar riesgos a costa del contribuyente, confiar en la coacción estatal y dificultar la financiación del sector privado generador de riqueza.

Como los mercados de deuda pública son muy grandes en comparación con los de participaciones privadas, poder refugiarse en deuda pública puede causar graves perturbaciones y pérdidas a las inversiones en activos privados.

Activos privados más seguros, el propio dinero o sustitutos monetarios, pueden cumplir con la misión de refugio para los ahorradores más aversos al riesgo.

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Algunos dicen que la acción en algún ámbito (consumo, finanzas) no es racional porque está afectada por las emociones.

¿Hay acción intencional sin emociones, sin preferencias, sin valoraciones, sin afectos?

¿El pensamiento puro (la razón) es suficiente para la acción?

¿La racionalidad de la acción no se refiere también a que la acción tiene razones, es decir motivaciones, fines, objetivos deseados, que es para algo?

¿Qué son las emociones sino motivaciones?

¿Qué manda, la razón o las emociones?

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Sobre el Ingreso Mínimo Vital, se enfatiza la moralidad de ayudar a los más vulnerables. Pero el Estado, como monopolio de la violencia, agente de grupos de interés y gestor ineficiente:

-por su intervencionismo coactivo es responsable en buena medida de la pobreza, dificulta salir de ella y genera dependencia.

-no es el actor más adecuado para resolver el problema.

-quizás no es capaz de distinguir a los vulnerables de los pícaros aprovechados.

-se aprovecha del proyecto para crecer en competencias y poder.

-proyecta una falaz imagen de benevolencia.

-traspasa los costes a otros, los contribuyentes.

-genera conflicto entre ciudadanos en desacuerdo y obligados a participar (presuntos egoístas insolidarios).

-produce burocracias más interesadas en su propia supervivencia y bienestar que en la solución de los problemas.

-dificulta o inhibe la respuesta libre y voluntaria del sector privado (despreciada como caridad o misericordia).

-desmoraliza la sociedad, que pierde el sentido de responsabilidad y se desentiende del problema (“ya pago muchos impuestos y de eso ya se encarga el Estado”).

-suele añadir argumentos falaces, como que se incrementa la eficiencia económica al estimular el consumo.

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Cuando se dice de una entidad (o conjunto de entidades) que es algo se la está clasificando, y en muchos casos se está diciendo que pertenece a un grupo, y que como tal tiene los derechos y deberes de los miembros de ese grupo. La realidad se puede clasificar o categorizar de múltiples maneras según diferentes criterios, y los individuos pueden formar parte de diversos grupos. Puede haber problemas si no hay acuerdo sobre cómo clasificar las cosas, sobre quiénes forman o no forman parte de un grupo, sobre quiénes tienen ciertos derechos y deberes y quiénes no. Las discusiones sobre descripciones, definiciones o clasificaciones pueden estar relacionadas con intereses en conflicto: ser algo es formar parte de un colectivo y disfrutar de la protección del colectivo.

“Las mujeres trans son mujeres. Los hombres trans son hombres.” Aceptándolo o no, ambos son un tipo muy particular de mujer y de hombre: si se enfatiza algo compartido o semejante, tal vez conviene no ignorar diferencias importantes.

Actualmente parece más común la mención de que las mujeres trans son mujeres, por el conflicto entre sectores del feminismo sobre si incluir o no en su causa a las mujeres trans. Tradicionalmente crítico contra el machismo, la discriminación, el patriarcado y la presunta opresión de las mujeres por los hombres, ahora se añade el problema más minoritario de la identidad sexual y sus peculiaridades.

El problema sería menor si las leyes fueran realmente iguales para todos, si no tuvieran en cuenta ni sexo ni identidad sexual. Pero como lo hacen y discriminan a favor de ciertos grupos de presión, hay interés en ser considerados miembros de esos grupos.

Extra: el postmodernismo tiene una pequeña parte de razón al criticar la ingenuidad del modernismo, que no ve que ciertas descripciones no son totalmente objetivas e imparciales sino que tienen parte de carga política y lucha por el poder.

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Escepticismo, racionalismo crítico: cuando la gente dice que no le cabe ninguna duda, tal vez debería liberar espacio para hacer un hueco.

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Como sinónimo de mercado libre o liberalismo económico, el capitalismo no es la defensa de capitalistas frente a trabajadores, sino el sistema con propiedad privada de medios de producción frente a la propiedad colectiva y la planificación económica centralizada del socialismo.

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En economía la demanda no es simplemente querer o necesitar cosas (bienes o servicios), sino querer cosas, aceptar pagar un precio a cambio (entregar valor), y disponer de medios (normalmente monetarios) para realizar ese pago (o de crédito para diferirlo).

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Sobre reparaciones por esclavitud o similares. ¿Debe un individuo responsabilizarse de los crímenes que han cometido sus ancestros? En principio la responsabilidad de los actos y la obligación de compensar a víctimas de daños es de cada agente, así que parecería que no. Pero a menudo los crímenes generan un beneficio al agresor a costa de la víctima (robos, esclavitud) y por justicia el criminal tiene una deuda pendiente con la víctima, no tiene derecho ni a consumir ni a transferir a otros lo obtenido de forma delictiva: la transferencia de riqueza del criminal a sus herederos (en vida en diversas formas como alimentación o educación, y con la herencia) no es del todo legítima, luego los receptores deben compensar a las víctimas (o sus herederos). Que ellos no cometieran el delito o que no supieran que se estaban beneficiando del mismo no los exime de la obligación de devolver lo recibido de forma ilegítima.

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El conocimiento humano tiene límites. Detectar ciertos absurdos está a su alcance. Reconocerlos como absurdos puede ser difícil si se trata de creencias asumidas, queridas, y asociadas a capital social como señales honestas costosas de pertenencia al grupo de creyentes.

La teología ofrece una falaz justificación de la divinidad y sus milagros: es un misterio insondable y tú eres poca cosa, así que cállate, humíllate, cree, no dudes, no cuestiones; nosotros somos los pobres de espíritu, los que nos unimos en nuestra sumisión, y el que no sea conformista y señale el absurdo es un arrogante al cual rechazamos, no es de los nuestros y es el enemigo.

Es un autoengaño individual y compartido que funciona para no cuestionar y para unir a los creyentes y separarlos de los infieles.

La sumisión no es ante una persona real terrenal; es ante una persona ficticia, que se utiliza como símbolo común de los creyentes. El humano entiende bien el poder personal, y la divinidad se construye como una persona a la que interesa someterse: es poderoso y bueno.

Al someterte a Dios ya no te sometes a nadie más; es muy celoso. Te sometes a lo que representa ese Dios, algo más o menos estable, y así quizás puedes evitar sometimientos peores. Pero ese Dios fue “construido” y tratas con sus representantes que lo “interpretan”.

El control ficticio de Dios sobre los hombres puede servir para evitar abusos de unos hombres sobre otros hombres, pero también para lo contrario, para justificarlos. El creyente seguramente enfatice la primera posibilidad, quizás diciendo que la otra no es la auténtica fe.

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La izquierda impone la denominación “violencia machista” o “violencia de género” para los maltratos en la pareja. A quien se oponga a esta terminología por considerarla inadecuada se le acusa de negar los hechos referidos por la misma: agresiones, victimarios y víctimas. El uso forzado y manipulador del lenguaje sirve como señal de pertenencia al grupo (repito el dogma) y para demonizar a los rivales (es un escándalo, niegan lo obvio, dejan indefensas a la víctimas, defienden a los agresores, son ellos mismos maltratadores).

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Las cooperativas, que parece que promueven la cooperación, en realidad la limitan: solo pueden participar quienes sean simultáneamente trabajadores (empleados) y financiadores (dueños); no puedes trabajar y no financiar, o financiar y no trabajar.

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Psicología evolutiva o del desarrollo (developmental psychology): estudia desarrollo humano (ontogénico), cambios a lo largo de ciclo vital.

Psicología evolucionista (evolutionary psychology): estudia mente y conducta de humanos y primates desde punto de vista de su evolución.

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Un posible riesgo o problema de dar la guerra cultural es que puedes perderla en las urnas. Si propones ciertas ideas impopulares o inconvenientes para grupos de interés, tal vez motives y actives a quienes las rechazan, aunque sean verdaderas y correctas. Parte de la política es no ofender y perder votos, movilizar a los tuyos y desmovilizar a los rivales, teniendo en cuenta el efecto neto. Quizás por eso hay estrategias de perfil bajo, de evitar lo radical y usar términos que suenen bien pero sin especificar qué significan.

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Que sean los jueces quienes escojan a sus superiores (CGPJ) tiene el problema de que los convierte en un poder autónomo que podría fallar o corromperse.

¿Quién escoge a los jueces? ¿Otros jueces?

Para controlar a los jueces y su poder es posible que sean los ciudadanos quienes nombren a los jueces, pero no a través de representantes políticos (legislativo o ejecutivo), ni mediante elecciones democráticas en las que todos los ciudadanos escojan colectivamente, sino privatizando la justicia en la mayoría de los asuntos: en toda aquella relación o interacción regulada mediante un contrato, este puede determinar qué hacer en caso de conflicto o incumplimiento, quién puede juzgar, según qué criterios; los propios afectados, de forma local y descentralizada, escogen a sus árbitros o jueces según su competencia, independencia, imparcialidad y honestidad.

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Cuando se propone la distribución (o redistribución) de los recursos, los bienes, la riqueza o la renta, suele ocultarse que se hace por la fuerza, pero al menos no hay ninguna contradicción.

Cuando se propone la distribución (por la fuerza) de la propiedad, se cae en la contradicción de simultáneamente defender y atacar la propiedad como un derecho: se reconocen derechos de propiedad pero se reasignan violando derechos de propiedad.

La propiedad se reconoce como el ámbito de control legítimo del dueño, que solo puede modificarse con su voluntad; pero la propiedad se distribuye en contra de la voluntad de los dueños cuyos bienes son confiscados para entregarlos a otros.

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Sobre las elecciones USA y los posibles fraudes sistémicos y generalizados (votos de muertos, votos por correo destruidos, votos añadidos de forma ilegal, votos por encima del censo, votos manipulados para invalidarlos, recuentos sin supervisión), muchos individuos, generalmente anónimos, opinan con contundencia y fanatismo sobre temas sobre los cuales apenas saben nada: no tienen información de primera mano, y se basan en presuntas “evidencias” que casi siempre son mensajes de otros individuos semejantes, denuncias no probadas, sospechas, bulos, rumores, distorsiones, exageraciones, anécdotas, o hechos difíciles de interpretar, pero que se presentan como pruebas irrefutables de delitos confirmados. No parecen interesados en conocer la verdad sino en expresarse, manifestar su opinión indignada, ser tenidos en cuenta, defender su causa ideológica y su estatus personal, aunque este sea a menudo socialmente ínfimo dados su carácter anónimo o su pequeño número de seguidores. Prestan mucha atención a lo que confirma sus sesgos y prejuicios, e ignoran cuidadosamente lo que los contradice. Aunque no se esfuerzan mucho en simular imparcialidad sino todo lo contrario, aparentan carácter crítico, deseo de saber, de investigar: seguramente son tuitarados, friquis extremistas conspiranoicos (también en otros asuntos) con pretensión de heroicidad y superioridad moral. Se animan y realimentan unos a otros en redes y bucles de coprofagia sistemática. Si sus referentes intelectuales no escriben lo que quieren se sienten decepcionados (están vendidos, son cobardes o exquisitos equidistantes).

Algunos se declaran liberales, anarcocapitalistas o liberales conservadores, y tal vez creen que por ello son inmunes a la estupidez.

(Puede haber fraude, pero conviene demostrarlo más allá de las apariencias o insinuaciones, y los casos anecdóticos no son evidencia de fraude generalizado. Los errores en el recuento no son lo mismo que las trampas. Si un lado hace trampas, tal vez el lado contrario también las hace, las mismas o diferentes. Los hechos extraordinarios requieren evidencias extraordinarias. No conseguir demostrar el fraude no es prueba de lo sofisticado que es el mismo o lo poderosos que son sus perpetradores.)

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Aparte de la evidencia de verdad o falsedad, la mente humana tiende a creer más: lo que se recibe primero; lo que se repite más veces; lo que confirma sesgos y prejuicios; lo que conviene; lo que incrementa estatus; lo que muestra lealtad al grupo. Aplicado a las elecciones USA: di pronto y repite que has ganado, aunque no lo sepas con certeza porque el recuento no ha terminado; si pierdes es que los rivales han hecho trampas. Más: la mente cree más lo que recibe de muchas fuentes; lo que recibe de individuos u organizaciones prestigiosos y de confianza. Aplicación: repetición partidista de los mismos eslóganes mediante fuentes y referencias comunes.

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Conspiranoia y apariencia de evidencia: ¿evidente o aparente?

El individuo que aspira a argumentar racionalmente puede basarse en hechos, datos objetivos, evidencias sólidas (idealmente irrefutables, no son opiniones arbitrarias ni deseos subjetivos). Sin embargo el engaño y el autoengaño son muy comunes: las apariencias pueden engañar.

Un elemento esencial en la conspiranoia es la apariencia de evidencia: presuntas pruebas que en realidad no lo son (inventadas, manipuladas, distorsionadas, incompletas, mal interpretadas, sacadas de contexto), fuentes presuntamente fiables (declaraciones juradas de testigos), presuntas explicaciones técnicas de presuntos expertos que el receptor no se molesta en criticar o refutar (quiere creerlas, confirmar sus sesgos y prejuicios) o no puede entender por qué fallan (no tiene tiempo, o carece de las habilidades necesarias).

La pseudoevidencia puede generarse y distribuirse por error bien intencionado o por agentes competentes interesados (estafadores, manipuladores) que conocen las limitaciones de las mentes humanas más crédulas. Un gancho adicional es presentar la pseudoevidencia como una valiente denuncia contra los malvados y corruptos poderosos que te engañan y te mantienen en la ignorancia: “lo que te ocultan, lo que no quieren que sepas”.

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Prejuicios y sesgo de confirmación:

Al evaluar una proposición inconveniente, el individuo se pregunta si debe creerla, y se responde que no.

Al evaluar una proposición conveniente, el individuo se pregunta si puede creerla, y se responde que sí.

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Además de para señalar lealtad fanática a un grupo, difundir bulos puede tener una utilidad práctica: captar crédulos incautos. Si son capaces de creer falsedades absurdas, probablemente son fáciles de engañar con algún timo. El estafador no sabe quiénes son suficientemente crédulos, pero los identifica transmitiendo un mensaje absurdo a muchos y filtrando a los que se lo creen.

Esto explicaría por qué ciertos proyectos de difusión de ideas pueden recibir financiación de individuos o grupos con intereses comerciales en provisión de bienes o servicios inefectivos o de mala calidad. Antivacunas y diversos grupos contra la medicina científica, creacionistas contra la evolución, conspiranoicos varios, se asocian con vendedores de sumplementos nutricionales y pseudotratamientos de “medicina natural” (homeopatía y otras formas de pseudociencia).

Ejemplo especialmente vergonzoso dentro del ámbito liberal: LewRockwell.com (Bill Sardi, Joe Mercola, Arjun Walia de Collective Evolution). Lew Rockwell: durante mucho tiempo asesor de Ron Paul, y fundador y presidente del Mises Institute.

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La oposición a la legalización de la eutanasia en ética es como la exigencia de reserva cien por cien en teoría monetaria: las pifias argumentales sirven para detectar debilidades intelectuales, sesgos liberticidas y comportamientos de rebaño con adoración a ciertos referentes.

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Argumento repetido contra la legalización de la eutanasia: que las leyes no son neutrales y que fomentan o promueven comportamientos.

Las leyes son restricciones. Lo que incentiva o desincentiva son los premios o castigos, bonificaciones o penalizaciones, asociados a las leyes.

¿Permitir es fomentar? ¿Te dan un premio si pides la eutanasia, a ti o a tus herederos? ¿Al médico que la practique le dan alguna prima, y eso le lleva a animar a sus pacientes a pedirla?

¿Los políticos y gestores legalizan la eutanasia para ahorrar en sanidad y pensiones? ¿Esperan grandes ahorros? ¿Alguna estimación? ¿Habrá campañas publicitarias promoviendo la eutanasia por la salud financiera del país? ¿Al mismo tiempo se desincentivará al aborto?

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Hablar de eutanasia y sacar otros temas: suicidio, aborto, gestación subrogada.

Cuando se está discutiendo un asunto, suele suceder que aparecen otros asuntos diferentes.

Tal vez guardan alguna relación y es interesante compararlos o ver si hay pricipios subyacentes a ambos y cómo estos se aplican consistentemente o no.

Pero también puede suceder que sea una forma de escurrir el bulto, de distraer la atención, de complicarlo todo innecesariamente, para evitar o rechazar un análisis sólido del tema inicial porque no gustan sus conclusiones.

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Bobada de ciemporcientistas: que hay doble disposición de un mismo bien. Falso: el prestatario puede disponer del bien hasta que se lo reclamen; el prestamista puede disponer del bien a partir del momento en que lo reclame.

Se trata de un préstamo (por eso está en los balances en pasivo y activo), no de un depósito intocable de guarda y custodia: los bancos no son silos, ni roperos, ni garajes, ni almacenes de dinero (si lo fueran esos contratos no aparecerían en el balance financiero).

Los bancos son intermediarios financieros y gestores de pagos y cobros mediante sustitutos monetarios, sus pasivos convertibles a la vista (billetes y depósitos).

Refuerzo de la bobada: que el préstamo a la vista es imposible, una aberración lógica o jurídica, debe haber un plazo establecido de antemano, y además un plazo mínimo. Debe ser también imposible prestar un martillo, un libro, o cualquier cosa, “a la vista”.

Más refuerzo de la bobada: que es un contrato praxeológicamente imposible. ¿Qué añade ese “praxeológicamente”? ¿Es un tipo especial de imposibilidad? ¿Imposibilidad según la lógica de la acción? ¿Si es imposible, cómo es que casi siempre se cumple sin problemas?

¿Mencionar la praxeología es como una contraseña de pertenencia a una secta de iluminados? ¿Es como decir que yo sé economía teórica fundamental y tú no porque no sabes qué significa esa palabra?

Los ciemporcientistas suelen creer que son grandes expertos en dinero y banca, y que son excelentes argumentadores lógicos y metafísicos: en realidad viven en un mundo muy pequeño, una burbuja o cámara de eco, protegidos por sus orejeras ideológicas e intelectuales; son hábiles en el autoengaño y no son conscientes de sus limitaciones, por no poder (aptitud) o no querer (actitud). Si uno reconoce su error, cuidado: tal vez pierda amigos u oportunidades profesionales al indicar a otros sus errores y amenazar así su reputación académica.

¿Son más nocivos y responsables los presuntos grandes pensadores que originaron los errores y los transmitieron (Rothbard, Huerta de Soto), o sus discípulos incautos, más jóvenes, fanáticos e inexpertos, menos preparados, y que creen que ya pueden enseñar a otros?

Legalización de la eutanasia: eslóganes y malas críticas conservadoras

No es verdadera libertad o auténtico consentimiento voluntario: sutil coacción social, circunstancias límite por dolor o desesperación.

La libertad es un problema técnico complejo, solo apto para filósofos morales especializados.

Para ser libre primero hay que estar vivo: la libertad no puede destruir la propia vida y a sí misma; la vida es más fundamental que la libertad.

No es ética, es inmoral, ilegítima.

Dignidad. Derechos humanos.

No hay un derecho a morir.

La autoposesión o autopropiedad es absurda.

Las leyes positivas (legislación) muestran que no somos dueños de nuestro cuerpo: no podemos vender órganos, o vendernos como esclavos.

Hay derechos irrenunciables, no enajenables ni siquiera por uno mismo.

Implica obligación de matar.

Es que el Estado te mate cuando quiera.

Toda vida es sagrada, un valor absoluto.

Asesinato, homicidio, genocidio.

Forma de eliminar débiles, vulnerables, inútiles, pobres, cargas.

Los nazis.

Obligación de cuidar a los más vulnerables.

Ahorro en pensiones, dependencia, sanidad.

Cuidados paliativos.

La sedación que acelere la muerte sí es lícita porque la intención no es matar sino aliviar el dolor, y lo que cuenta es la buena intención de aliviar el dolor y la no intención de matar.

Ejemplos de individuos en situaciones extremas (enfermedad, parálisis) que no desean la eutanasia.

Experiencias personales o familiares.

Apuesta por la vida. Vividores.

Cultura de la muerte.

Es un fracaso.

Es la lucha del bien contra el mal, y la victoria del mal.

Es por nihilismo, relativismo, egoísmo, pérdida de valores, degradación moral, materialismo, hedonismo, consumismo, individualismo, falta de amor, generosidad o solidaridad.

Es la decadencia de Occidente.

Es por el abandono del cristianismo y porque nos hemos alejado de Dios.

La vida la da Dios y solo Dios puede quitarla.

Es por el socialismo, por el comunismo, por el socialcomunismo.

Es para desunir a la sociedad.

La gente no sabe sufrir o dar sentido al sufrimiento.

Debate secuestrado: no ha habido debate.

Lo dice el/un Comité de Bioética.

Incurable no es incuidable.

Pendiente resbaladiza.

No hay garantías.

Comienza siendo legal, acaba siendo obligatorio.

Soylent Green. Logan’s Run.

Incumplimiento del juramento hipocrático o del código deontológico.

Desconfianza hacia los médicos: profesión dañada, manchada.

Los médicos se oponen. Las asociaciones médicas se oponen.

No hay demanda social.

Por qué ahora.

Por qué no tratar igual a los suicidas y no intentar disuadirlos o salvarlos.

Eutanasia no, pero pena de muerte o matar en defensa propia sí.

La eutanasia y el suicidio asistido son totalmente diferentes.

Añadir el aborto.

Tonterías selectas de Casandra Greco: 21 preguntas para una pandemia

Tonterías selectas de Casandra Greco: 21 preguntas para una pandemia

El neoliberalismo es el mayor “productor” de enfermedades, marginalización y pobreza desde el nazismo. El conjunto de medidas económicas tomadas durante el régimen nazi produjeron más enfermedad y muertes que la Gran Depresión. No son modelos económicos tan diferentes el uno del otro.

la OMS ha estimulado en exceso la competitividad. En su llamamiento a instaurar modelos de colaboración público-privado, ha privatizado en cierto modo la ciencia y ha instaurado un nuevo estándar muy alejado de la filantropía y el altruismo. La vacuna, una vez que se desplaza hacia las leyes del mercado, está destinada a ser una “fuente de ingresos” para la industria farmacéutica… El desarrollo de las vacunas se paga a través de los impuestos de la ciudadanía pero es el mercado quien pone el precio final marcando el derecho de acceso.

Transferir a los individuos la responsabilidad de la prevención o alejar a segmentos poblacionales de la probabilidad de enfermar o morir, tampoco es acertado. La única vía posible de derrotar un virus como el SARS-CoV-2 es desde el esfuerzo colectivo de toda la sociedad, guiada por el liderazgo científico y respaldado por la totalidad de agentes implicados y comprometidos en la causa. Y es ese esfuerzo colectivo el que debe ser sostenido a partir de mensajes claros acompañados de estímulos sociales, laborales y fiscales. Ante una pandemia de estas características, se debería haber optado por la habilitación de una renta básica universal. Se rescató a la banca ¿por qué no a las personas? Nunca deberían haber existido las colas de la pobreza. Señalo con el dedo directamente al Banco mundial, a la Unión Europea, al Fondo Monetario Internacional, a la Banca Central Europea. Incluso el Presidente del Parlamento Europeo abogó por una cancelación de la deuda, como se hizo en la II Guerra Mundial. Este mundo necesita humanizar la economía. Como afirma el economista Paul Krugman, “debemos ayudar a quienes lo necesitan simplemente porque son seres humanos.”

… el sustrato es ideológicamente idéntico, esto es, neoliberal.

… el progresivo desmantelamiento de la sanidad pública y la salud pública a favor de la privatización sanitaria y socio-sanitaria

… los gobiernos de Madrid y Catalunya han optado por eludir sus propias responsabilidades ante la opinión pública. No ha habido transparencia. Sí, en cambio, mucha opacidad. Desconocemos sus comités asesores, las actas de las reuniones y de las decisiones tomadas.

… lo que ha fallado, es, ante todo, nuestra humanidad. En España los brotes de mayor tamaño se siguen produciendo en residencias de mayores. Eso no es ética ni moralmente aceptable.

Hemos asistido a una auténtica batalla campal contra la libertad de expresión y el trabajo de numerosos expertos y asesores científicos. La independencia científica ha pagado un alto precio que se ha visto traducido en amenazas de muerte y acosos derivados de las declaraciones de expertos de alto perfil.

… estamos vivos gracias a la sanidad pública.

Es preciso eliminar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, responsable de impedir a los Estados miembros financiar adecuadamente sus servicios sanitarios. Contrariamente, se ha impulsado la agenda de privatizaciones. Lo que ha contribuido a la pésima respuesta de la Unión a la pandemia de COVID-19. Con todo, y conocidos los precedentes y la privatización de infraestructura y digitalización impuestos por los fondos de recuperación, espero que la Unión Europea no adquiera competencias sanitarias que puedan hacer peligrar la soberanía de los estados en sanidad e investigación públicas. Es necesario romper con las políticas de austeridad, privatización y desregulación que han devastado los sistemas sanitarios y han perjudicado a los profesionales.

El neoliberalismo, la principal filosofía económica del mundo, es responsable directo del surgimiento del Ébola y de sus secuelas. Lo mismo podríamos decir del virus de Nipah, del virus del Nilo Occidental, del virus del Sida y de tantos otros. La lista es inmensa. Cada una de las pandemias y brotes se hallan contextualizados en geografías socioeconómicas específicas. Esta corriente ideológica y económica imperante lo único que hace es reproducir hasta el infinito el mismo paradigma de enfermedad, destrucción y muerte. Nada de lo que acontece es nunca por azar. Todos y cada uno de estos factores –aniquilación de medios de subsistencia agrícolas, extinción de especies, privatización encaminada a desposeer a la población del acceso equitativo a bienes y recursos, desregularización de bienes y activos del Estado de acuerdo a los intereses del mercado, austeridad– son el germen de la “violencia estructural” neoliberal, y que ha derivado en la dramática situación en la que nos encontramos. En 2011-2016, se llevó a cabo un proyecto independiente multidisciplinar –Dynamic Drivers of Disease in Africa- para entender las causas subyacentes al patrón de determinadas enfermedades zoonóticas en el continente africano. Sus conclusiones no dejaban lugar a dudas. Más que de Ébola, deberíamos hablar de Ébola Neoliberal. Ahora, de Covid-19 Neoliberal.

Los incrementos en la mortalidad son, al menos en parte, una consecuencia directa de las medidas de austeridad impulsadas por la UE y los gobiernos.

Todo estos son elementos que pueden recrudecerse en esta y futuras pandemias, si no se pone fin a este modelo capitalista genocida.

Domingo Soriano, el liberalismo y la eutanasia

Domingo Soriano, socio del Instituto Juan de Mariana, organización (¿presuntamente?) liberal, ha escrito La eutanasia ‘liberal’.

“Es un tema delicado”

Sí, estamos hablando de vida o muerte, de sufrimiento, de autonomía, de libertad. Pero que sea delicado no quiere decir que haya que mantener lo que había antes. ¿Diríamos que es un tema delicado si desde la legalización se planteara su prohibición?

No cae “en el trazo grueso, en la gracieta fácil” y pide que no se haga, y habla de “argumentos que bien desarrollados podrían ser interesantes”. El problema es que no ofrece esos argumentos ni critica los que ya han sido desarrollados previamente por otros (ni citas, ni referencias, nada).

Menciona “la cantidad de gente a la que admiro y respeto que parece pensar que puede zanjar un tema tan complejo con una ocurrencia tuitera.” Me quedo con las ganas de saber a quiénes se refiere y cuáles son esas ocurrencias tuiteras. “Seré, yo, Señor, seré yo?”

Dice que “podríamos incluir otros asuntos, como el aborto o la gestación subrogada”, y menos mal que no lo hace porque tiene bastante lío, porque a veces incluir esos otros asuntos puede ser informativo o demostrar consistencia del pensamiento, pero a menudo se cambia de tema o se añaden otros para escurrir el bulto, para distraer la atención sobre las conclusiones incómodas del análisis exhaustivo del asunto central original.

Si el asunto es “la naturaleza liberal o antiliberal de la eutanasia” la respuesta es muy clara: la legalización de la eutanasia es liberal, y su prohibición es antiliberal, propia típicamente de conservadores no liberales, frecuentemente con creencias religiosas (algunos se hacen llamar liberal conservadores, o paleolibertarios, o liberales tradicionalistas).

Domingo parece asumir que insistir en que la eutanasia es claramente liberal es “absurdo en términos comerciales” porque “con la definición de liberalismo que algunos practican” seríamos muy pocos, pero eso sí muy puros. Tal vez ese es el coste de ser consistente y honrado y no distorsionar o engañar para ganar en popularidad. ¿Defender la libertad es explicar lo que es y sus beneficios e intentar atraer a la gente, o se trata de atraer a más gente a toda costa defendiendo algo vago, ambiguo, indefinido, que no moleste? ¿Quitar las aristas que pinchan aunque formen parte esencial del sistema? ¿Cómo era eso de que la libertad de expresión era para las palabras que no nos gustan?

me sorprende una barbaridad que haya quien crea en serio que estos asuntos son la prueba de fuego para determinar quién puede o no puede llamarse liberal.

Si no son la prueba de fuego, tal vez son una prueba de fuego. Una más, pero resulta ser una señal honesta costosa muy informativa, por cómo usa la derecha más conservadora el prohibicionismo como señal de lealtad y pertenencia.

Lo de poder o no llamarse liberal: no se trata de dar permisos, licencias, carnets. Pero sí de definir en qué consiste ser liberal con la máxima claridad y precisión posible, e informar de que ciertas posturas no son compatibles con esa definición. Si alguien tiene definiciones alternativas, que las defienda con rigor y asumiendo las consecuencias, y que se atenga a las críticas.

Lo cierto es que en muchos de estos aspectos, muy límites, creo que la postura sensata entre aquellos que nos tenemos por liberales debería implicar la aceptación de que 1) es imposible que nos pongamos de acuerdo porque implican cuestiones muy complicadas sobre la vida, la libre voluntad, el consentimiento y el arrepentimiento y (2) lo lógico es que cada uno intente convencer al resto en el segundo nivel.

Cuando una frase o párrafo empieza por “lo cierto”, sospecho. ¿Qué necesidad hay de usar esta expresión? ¿Algunas de las otras frases o párrafos sin esta declaración explícita podrían no ser ciertos? ¿Este párrafo es más cierto que otros? ¿Es una verdad más importante?

Interesante: luego hay un “creo”. Domingo es la persona mejor informada para hablar de sus creencias, y no creo (vaya) que se equivoque (¿cuál sería realmente su color favorito?) o que tenga motivos para mentir.

Domingo Soriano me parece no solo brillante y competente sino muy sensato. ¿Pero está seguro de que la razón de que no nos pongamos de acuerdo es que estos temas son “muy límites” e “implican cuestiones muy complicadas sobre la vida, la libre voluntad, el consentimiento y el arrepentimiento”? ¿La única razón? ¿La razón principal? ¿Y si hay gente que no concede la razón a otros por sus sesgos, por sus prejuicios, porque practica el razonamiento motivado que le lleva a forzar y distorsionar la argumentación hacia las conclusiones deseadas, porque no puede o no quiere aceptar explícitamente una posición que afectaría a su capital intelectual y social, a sus relaciones familiares y profesionales, a su reputación e imagen personal?

¿Estas cuestiones son realmente tan complicadas, o la gente tiene pavor a ciertas verdades simples? ¿Estas cuestiones no se han discutido y explicado ya en múltiples ocasiones para el que quiera comprender dónde podrían estar los problemas? ¿Hay que inventarse presuntas complicaciones y problemas adicionales?

no me vale el argumento de “que la ley lo admita y cada uno haga lo que quiera”. Por todo lo que expongo debajo y por las preguntas que planteo, ese argumento es muy endeble: ese “lo que quiera” es lo que está en cuestión en la mayoría de las ocasiones.

Ese argumento es el núcleo del liberalismo. ¿El núcleo del liberalismo es muy endeble? ¿Y si lo que resulta ser endeble es el cuestionamiento de este argumento?

Quizás esto sea parte de mi propio sesgo…

Hipótesis a explorar.

en general he visto muchas más expulsiones y anatemas de los proeutanasia (los puros) que del bando contrario. Por cierto, en ocasiones con una actitud y unas maneras muy poco liberales…

Con lo de las expulsiones Domingo se refiere a que él cree que hay un grupo constituido por los liberales (esos presuntos individualistas que no se relacionan ni juntan con nadie), que hay que satisfacer ciertos requisitos para ser admitido, y que alguien podría temer ser expulsado y perder algún beneficio. El problema es que ese grupo no existe. No entro en las actitudes y maneras, aunque no creo que las haya liberales o no: no creo que el liberalismo consista en no criticar duramente a otros o en no informarles con argumentos de que no son liberales.

Sobre la eutanasia y el liberalismo obligatorio: el razonamiento gira en torno a la libertad del individuo. Un tema muy sensible en el campo liberal, porque, efectivamente, alrededor de esa libertad, de la dignidad y del control de cada uno sobre su propia vida se articulan la mayoría de nuestros argumentos.

¿La libertad del individo es un tema muy sensible en el liberalismo? ¡Es el tema principal!

El uso del término “dignidad” sin definir qué significa me hace temer que en algún momento vamos a descarrilar.

El problema es que no es tan sencillo.

¿Está seguro? ¿Sabe lo que es principio de parsimonia? ¿Solo se aplica a las teorías y explicaciones científicas, o también a las éticas o morales? ¿Las complicaciones pueden deberse a falta de comprensión de los principios sencillos? ¿Son muy graves y afectan de forma destructiva al núcleo del sistema, o están en los detalles de la aplicación o interpretación concreta como cualquier cosa que se represente mediante el lenguaje natural humano?

En primer lugar, ¿cuál es el límite de esa libertad? ¿Permitiríamos que una persona se vendiese libremente como esclava para el resto de su vida? Si decimos que sí, que es posible aunque casi nadie dice que sí, surge otra pregunta complicada: ¿y si luego cambia de opinión? Pero con la eutanasia no se puede cambiar de opinión.

El límite de la libertad está en la propiedad y la libertad ajena. Y en aquelas normas libremente aceptadas mediante contratos voluntariamente pactados. Esta pregunta no era tan difícil. De primero de liberalismo.

Sobre si permitiríamos o no la esclavitud voluntaria, esta ya es avanzada, y parece una pregunta trampa: ¿se trata de describir qué haría la gente o qué haría cada uno, o de contestar lo que es compatible o consecuente con la ética de la libertad? La respuesta correcta es sí, porque la libertad en un concepto o idea que permite autorreferencia, reflexividad, recursividad, incluso para limitarse o destruirse a sí misma (metalógica). Parece paradójico o contradictorio pero no lo es.

Si uno luego cambia de opinión, pues debería haberlo pensado mejor antes, o puede pedir a otros que compren por él su libertad. ¿Los contratos no pueden hacerse cumplir porque las partes podrían cambiar de opinión? ¿Qué son los contratos y para qué sirven? ¿No protegen de cambios de opinión ajenos? ¿Siempre ha de haber una cláusula de salida o rescisión en los contratos? ¿Seguro? ¿No somos libres en el presente para limitar nuestra libertad futura? ¿Si yo me encadeno y tiro la llave del candado, estoy haciendo algo ilegítimo? ¿Si se la vendo a otro, luego me la tiene que revender a mí? ¿A qué precio? ¿El matrimonio indisoluble en qué quedaría? ¿No es una atadura mutua voluntaria?

Y si, como la gran mayoría de las personas, respondemos que no, que no puedes venderte como esclavo para el resto de tu vida, la pregunta es más compleja: ¿puedes pedir lo más (que te maten) y no lo menos (vivir, pero como esclavo de otro)?

La gran mayoría de las personas o expresa lo que haría sin pensarlo mucho, o no entiende el problema, qué le vamos a hacer. Incluso muchos filósofos y pensadores profesionales, liberales o no, no lo entienden.

¿Estamos seguros de que es menos vivir como esclavo de otro que ser matado por otro según tu voluntad? ¿Qué cuantificación o comparación estamos haciendo aquí? ¿No habíamos quedado que en la eutanasia no hay posibilidad de arrepentimiento o conflicto futuro de voluntades? ¿El que se vendería como esclavo, lo haría gratis?

hay cientos de situaciones en las que se imponen límites a la libertad. Este año es un buen ejemplo. Muchos liberales han defendido algunas de esas restricciones, y no siempre o no sólo por el daño que se podía hacer a los demás, también en razón de la situación excepcional, la emergencia, la coordinación, etc.

¿La libertad de uno no tiene límites en la libertad y la propiedad ajenas? ¿Se está refiriendo a límites adicionales, excepcionales? ¿Que muchos liberales defiendan ciertas restricciones implica que lo hacen bien, que son compatibles con las ideas de libertad, propiedad, no agresión y derechos y deberes contractuales?

¿La eutanasia es comparable a una emergencia de salud pública, con sus externalidades positivas y negativas, y los bienes y males públicos? ¿Va a haber una epidemia de gente pidiendo la eutanasia porque ve que otros la piden?

¿Que los que piden la eutanasia sean una minoría excepcional significa que no tienen derecho a ello, y que lo normal o la mayoría manda? ¿Es la excepcionalidad del sufrimiento lo que cuenta? ¿El testamento vital no puede hacerse cuando no se está ni enfermo ni sufriendo?

En mi opinión, muchos columnistas que se denominan liberales han justificado la intervención del Gobierno mucho más allá de lo razonable (la diferencia es que yo no les expulso del grupo, porque creo, de nuevo, que el tema es complejo).

Aquí convendría precisar qué liberales, qué intervenciones, y qué argumentos han usado. Casa mal lo de “en mi opinión” (subjetiva) con “lo razonable” (¿la razón no es universal y objetiva?).

Pero vuelvo a la eutanasia: ¿límites a la libertad con los que convivimos y que aceptamos? Cientos: desde el suicida al que se detiene para que no se tire a las vías del tren (¿tenemos derecho?) hasta las decenas de causas por las que una persona es declarada incapacitada, total o parcialmente.

¿Estamos hablando de mera descripción de la legislación o derecho positivo, o de principios morales? ¿Seguro que tenemos derecho a detener o retener a un suicida? ¿Cómo y durante cuánto tiempo? ¿Podemos obligarlo a vivir indefinidamente?

La incapacitación legal total o parcial es muy interesante, pero es perfectamente compatible con las ideas liberales: se trata simplemente de explicitar un concepto esencial, que es el de sujeto ético o persona a quienes se aplican, protegen y obligan. ¿Insinúa que el que pide la eutanasia es necesariamente un incapacitado que no sabe lo que hace? ¿No hay ninguna manera de comprobar la madurez o la salud mental de las personas? ¿La ley no incluye garantías y soluciones para estos posibles problemas?

Aquí está el verdadero punto de debate de la eutanasia: ¿hasta qué punto una persona que pide la muerte toma esa decisión de forma independiente, consciente, etc.?

¿El “verdadero” punto de debate? ¿Hay puntos de debate falsos?

¿Se puede pedir la eutanasia de forma inconsciente? ¿Quiere decir dormido, o que no sabe las consecuencias de lo que pide? ¿Podría dar algún ejemplo, a ser posible real y no hipotético?

¿La decisión independiente es la que se toma sin ser influido por nadie, sin que nadie te afecte, te importe o te manipule? ¿De nuevo, ejemplos reales, más allá de esas historias de pobres vulnerables, que suelen ser otros no identificados?

¿Ya que estamos, cómo sabemos que quienes no piden la eutanasia lo hacen de forma independiente y consciente? ¿Cómo sabemos que los que exigen prohibir la eutanasia lo hacen de forma independiente y consciente? ¿Cuál es la presunción por defecto? ¿Domingo Soriano, al escribir este artículo, lo ha hecho de forma independiente y consciente? ¿Tal vez ha pensado en el qué dirán? ¿Ha evaluado todas las consecuencias?

¿Si uno cree que una persona pide la eutanasia coaccionado o manipulado por otros, qué tal si denuncia con pruebas ese caso concreto y a esas malvadas personas? ¿Que es muy difícil probarlo? ¿Qué fue de la presunción de inocencia? ¿La cambiamos por presunción de culpabilidad y conspiranoia?

Excelente la columna de Cristina Losada sobre el tema. ¿Cuánto dolor elimina tu raciocinio y te convierte en incapaz? ¿Qué es un sufrimiento insoportable? ¿Insoportable durante cuánto tiempo? ¿Y si me echo para atrás, como el esclavo? No, en este caso no puedes.

La columna de Cristina Losada en Libertad Digital, el lugar de trabajo de Domingo Soriano, es mala. Que Domingo la considere excelente indica que hay un problema de evaluación, o tal vez es la manifestación de algún sesgo (dice lo mismo que yo, estamos en el mismo equipo).

¿El hambre y la sed extremos también eliminan el raciocinio y te convierten en incapaz, de modo que hay regular o controlar lo que comen y beben? ¿Incapacitamos también a todos los enamorados como adictos a otra persona? ¿A los fanáticos como adictos a una causa? ¿La capacidad de razonar se pierde por sensaciones o emociones muy intensas? ¿No saben lo que hacen? ¿No será al revés, que el dolor o el sufrimiento insoportable aclaran muchísimo las decisiones frente a situaciones en las cuales hay más indiferencia?

¿El que pide la eutanasia no sabe que una vez ejecutada ya no hay vuelta atrás?

¿Qué pasaría si al legalizar la eutanasia los individuos pudieran estar más tranquilos al saber que pueden recurrir a ella si así lo consideran, mientras que al estar prohibida puede haber la angustia de no poder hacerlo en ningún caso y tener entonces que sufrir, recurrir a ayuda ilegal o suicidarse?

¿Y el suicida? ¿Debe ser libre? ¿Por qué evitar su acto voluntario? ¿En qué momento una obligación de todos (también del Estado) como es cuidar de la vida, en ocasiones incluso contra la voluntad del individuo, se convierte en la obligación contraria?

¿La pregunta es si el suicida es libre, o si uno tiene derecho a retener a un suicida? El suicida naturalmente que es libre, como cualquier otro individuo. ¿Vamos a prohibir el suicidio y a castigarle por ser suicida o por intentarlo? El que quiera ayudarle a no suicidarse, que lo haga, y quizás reciba su agradecimiento si resulta que se trataba de algo pasajero y con solución. Cuidado con los posibles abusos de retener indefinidamente a individuos porque podrían ser un peligro para sí mismos.

Es más, el tema del suicidio deja abiertas otras preguntas que son muy interesantes. Supongamos que admitimos la eutanasia para grandes inválidos (por ejemplo, casos como el de Ramón Sampedro; aunque cada vez más estas personas, gracias a la tecnología, tienen numerosas opciones a su disposición). Pero incluso si admitimos esos casos (que son muy pocos), ¿debería estar permitida la eutanasia para una persona que tenga la capacidad de suicidarse? Es decir, si realmente quieres morir y puedes causarte la muerte, ¿debemos permitir que impliques a otra persona? ¿Por qué necesitas a esa otra persona?

¿Los grandes inválidos, gracias a la tecnología, tienen numerosas opciones a su disposición? ¿Opciones de qué? ¿De llevar una vida más normal? ¿Si la vida es casi normal, para qué iban a querer morirse? ¿Lo que importa son los medios disponibles o las preferencias de cada individuo?

¿Sobre preferir la eutanasia cuando uno puede suicidarse y por qué necesitas a esa otra persona, de qué tipo de suicidio estamos hablando? ¿Uno solitario, desesperado, vergonzoso, violento, con sangre, vísceras y huesos rotos, o algo más pacífico, con alguna sustancia venenosa, quizás acompañada de otras sustancias para evitar el dolor y perder la consciencia?

¿Si alguien puede hacer cosas por sí mismo, le prohibimos interactuar con otros? ¿Dónde está la víctima agredida en estas relaciones voluntarias? ¿La persona implicada lo hace obligada por la fuerza o decide participar libremente? ¿Acaso no hay objeción de conciencia para los médicos?

¿Qué es eso de “debemos permitir”? ¿Afirmaciones deónticas a dos niveles? ¿Hay principios para saber qué estamos obligados a permitir y qué estamos obligados a prohibir? ¿Si partimos de la ética de la libertad, la propiedad y la no agresión, no está muy clara la respuesta en el caso de la eutanasia?

Para cada una de estas preguntas hay cientos de respuestas. Complicadísimas todas.

¿En serio? ¿Podríamos hacer una lista para ver si realmente hay cientos, o si se quedan en un par o unas pocas? ¿Todas las respuestas son igualmente válidas o acertadas? ¿No hay ningún criterio para evaluar su calidad?

¿Son complicadísimas, o mucha gente no ha hecho el esfuerzo de estudiarse el tema hasta comprenderlo, dominarlo y ver que no es para tanto?

entraríamos en el tercer nivel del debate: la aplicación práctica.

En esto reconozco una cierta perplejidad. Cada vez que se habla de eutanasia o aborto, los defensores de una legislación más flexible… usan como ejemplos ¡los casos de eutanasia o aborto que no se dan! Cuando digo que no se dan, no quiero decir que no haya ni uno (por ejemplo, el caso de Ramón Sampedro), lo que digo es que no representan el caso típico. Por ejemplo, al hablar del aborto la discusión siempre empieza igual: “Imagina que tu hija de 12 años es violada y que el feto está enfermo y que los médicos le dan un 1% de esperanza de vida a ese feto”. Y yo siempre pienso: “¡Qué caso tan complicado! Espero no verme nunca en esa tesitura”. Y mi respuesta suele ser: “Si ese es el problema, legislemos que en ese caso concreto esté permitido el aborto. Puede haber una discusión ética interesante, pero está claro que en una situación tan límite nadie puede imponer sus creencias”.

¿Para qué meter el aborto y sus complicaciones, y dar ejemplos hipotéticos de aborto, cuando se está discutiendo la eutanasia?

¿Por qué en una situación tan límite nadie puede imponer sus creencias? ¿Las creencias pueden imponerse en situaciones no límite? ¿Qué pasa con las creencias incompatibles, quién impone qué a quién?

Pero es que ése no es el problema. Es un hombre de paja del tamaño del Coloso de Rodas.

¿Y si es Domingo quien está construyendo un hombre de paja?

Si alguien quiere discutir de esto, hagámoslo con tiempo, argumentos, posibilidad de que el otro te rebata, etc.

¿Y si estas discusiones ya se han tenido, los argumentos existen, y simplemente Domingo las desconoce o las ignora?

¿También tendrían que discutir el asesino y la víctima, el ladrón y el legítimo propietario, el dueño del piso y el okupa, hasta que quede clara cuál es la postura ética o liberal acertada?

Lo que digo es que no nos hagamos trampas.

¿Podríamos empezar por dar ejemplo, Domingo? ¿A quién acusas de hacer o hacerse trampas? ¿Citas, referencias?

debatamos de los abortos y eutanasias reales, los que conforman la gran mayoría de las situaciones reales que se dan en los hospitales. Porque en la eutanasia, además de los principios, está el tema de la aplicación: esa pendiente resbaladiza que a algunos nos da tanto miedo. Para empezar, las clínicas especializadas: ¿qué incentivos tiene esta gente?, ¿quién les paga? Y los familiares o herederos: ¿tiene derecho a influir en la decisión una persona que se verá beneficiada de la muerte? Desde los mensajes que llegan desde los medios de comunicación a la definición de “voluntad libre” o de “voluntad declarada de forma continuada”: ¿durante cuánto tiempo?, ¿asumiendo las consecuencias?, ¿quién diagnostica?, ¿y si escogemos médicos que sea más fácil que diagnostiquen que sí?, ¿tiene pleno uso de sus facultades un paciente que va buscando al médico que le recete eutanasia?, ¿y qué le diferencia del suicida que busca una pistola o un décimo piso?

¿Por qué no habrá incluido el aborto en el título del artículo, si casi va a ser ascendido de secundario a protagonista principal?

¿Cómo sabe Domingo cuáles y cómo son las eutanasias reales? ¿Y si estos debates y estudios ya están hechos? ¿Y si hay prohibicionistas mintiendo y propagando bulos descaradamente al respecto y diciendo que no ha habido debate? ¿Cuántos años llevamos ya con este tema? ¿No hay organizaciones y activistas que le han dedicado mucho tiempo? ¿Ha leído lo que he escrito yo al respecto, por ejemplo? ¿Discutimos sobre eso?

¿Clínicas especializadas? ¿Para la eutanasia hace falta una clínica especializada? ¿Va a ser un negocio multimillonario, con unos márgenes de beneficios escandalosos y colas de clientes?

¿Sobre los incentivos, podemos considerar el altruismo y la bondad, o la hipótesis de trabajo es suponer maldad y egoísmo y a ver si nos quitamos de en medio al abuelo, nos ahorramos los cuidados y heredamos ya?

¿Sobre los hijos que manipulan a sus ancianos progenitores, quién ha criado a esos hijos? ¿Y podemos mostrar casos reales en lugar de recurrir a la tan atractiva ficción conspiranoica?

¿Sobre escoger el médico que diagnostique, no hay libertad de elección de médico? ¿Qué tal ir preparándolo todo con tiempo en lugar de tener que correr al final? ¿Cree que la gente que pide la eutanasia son pobres incautos sin capacidad de agencia que han cambiado de opinión justo al final de su vida porque han sido manipulados por otros?

Lo he repetido unas cuantas veces en los últimos días, en las redes sociales y con mis amigos que opinan diferente. No creo que sean asesinos; sólo pienso que están equivocados y lo digo mientras todas las dudas del mundo se agolpan en mi cabeza. Me parece uno de los debates más complejos que puedan existir.

Gracias por pensar que no somos asesinos, menos mal.

¿Y si el equivocado eres tú? ¿Si todas las dudas del mundo se agolpan en tu cabeza, qué tal pensarlo más para aclararse, quizás consultando con expertos y gente que se lo haya trabajado?

odio las etiquetas incluso cuando sólo son un intento de aclarar las cosas

Pues tu profesión de periodista consiste en usar etiquetas, porque no otra cosa son todas y cada una de las palabras que usas. El problema está en que para comunicarse y entenderse conviene precisar los contenidos de las cajas que señalan esas etiquetas.

si responder a todas las preguntas de este artículo de forma contraria me saca del club liberal: “Aquí tienen mi carnet”. Está claro que no formo parte de ese club. Ni ganas, oigan.

Tal vez resulta que no eres del todo liberal, o de los liberales economicistas, o liberal conservador, pero aún así yo te quiero en el club, vigilándote para que no rompas algo. Si lo que pretendes es que te despidamos para cobrar indemnización o para librarte de alguna responsabilidad, lo siento pero no vamos a picar.

Suelo recomendar prácticamente todo lo que escribe Domingo Soriano, y lo que hace en la radio, y sus conferencias: con mucho trabajo detrás, teorías y datos, citas y referencias, y muy bien comunicado, claro, preciso, exhaustivo, profundo, didáctico. Este artículo desgraciadamente no es así. Hay preguntas sin respuesta cuando las respuestas existen, y es más la expresión de preferencias y dilemas personales que una exploración consistente del tema de la eutanasia y el liberalismo. A mucha gente le habrá gustado: por eso hay más conservadores que liberales (y tanto “liberal conservador”); es algo mucho más fácil, cómodo y popular.

¿Para cuándo un programa de ética para quedarse sin amigos? ¿Quizás no queremos quedarnos sin ningún amigo? ¿Qué más cosas podríamos tratar en ese programa que son muy complejas y hay que tener cuidado y no liberalizarlas o legalizarlas, o no hacerlo con prisas porque aún no se han debatido? ¿Las drogas, la prostitución, la gestación subrogada?

Con aprecio, de un amigo liberal.

Mala munición de Mariona Gúmpert contra la eutanasia

Mariona Gúmpert, filósofa conservadora, ofrece Munición contra la eutanasia para “dar la batalla cultural”: cree que son “refutaciones a los principales argumentos que utilizan aquellos que se muestran a favor de aprobar la ley de eutanasia”. En realidad se trata de pólvora mojada o de munición defectuosa que les estalla en las manos al utilizarla. Son razonamientos motivados que parten de una conclusión predeterminada que hay que apoyar a toda costa, y son tan flojos que es normal que pierdan la batalla cultural, a no ser que esta consista simplemente en predicar para los ya convencidos.

«Cada quien tiene derecho a decidir sobre su propia vida, y sobre su cuerpo»

Gúmpert dice que esto es falso porque la ley prohíbe cosas contra “la soberanía absoluta sobre el propio yo”: venderse como esclavo, vender órganos, el proxenetismo.

Confunde la mera descripción de los contenidos de una ley positiva, que efectivamente suelen violar el axioma de autopropiedad, con un principio de la ética de la libertad, que es lo que intenta guiar los cambios legales en el asunto de la eutanasia.

Ignora que hay países en los cuales es legal vender órganos, o el proxenetismo.

El venderse como esclavo no es legal en ningún lado, y algunos liberales discuten sobre el asunto, ya que consiste en utilizar la libertad para limitar o destruir la libertad (o autonomía), que es lo que se hace en cualquier tipo de contrato.

Gúmpert trata de argumentar estas prohibiciones:

estas acciones son intrínsecamente malas para el sujeto que decidiere tomarlas; se considera que quien opta por alguna de estas cosas es, o bien por ignorancia, o bien por desesperación. En todo caso, se presupone que son acciones que vulneran la dignidad y/o la integridad física y moral de la persona.

Los conservadores suelen asegurar que hay cosas intrínsecamente malas, ignorando el carácter subjetivo (depende de la persona) y relativo (se valoran unas cosas en comparación con otras) de las valoraciones. Ellos conocen el bien y el mal mejor que los propios interesados en sus circunstancias particulares, y lo imponen de forma paternalista a los demás, que son ignorantes o están desesperados. Si solicitas la eutanasia tu voluntad no cuenta porque eres ignorante o estás desesperado.

Es interesante el uso de la voz pasiva impersonal del “se considera” y “se presupone”: ¿quién considera y presupone? ¿Son acciones malas, o alguien considera que son malas, y ahí se cuela la subjetividad que se quiere ocultar? ¿Todo el mundo lo considera y presupone así? También es relevante el uso de términos grandilocuentes pero de significado ambiguo o problemático, como la dignidad.

«Mientras no se dañe a otros, la libertad individual es sagrada»

Al parecer “este argumento es completamente falaz”, ya que al legalizar la eutanasia hay varias formas de dañar a otros.

se acaba con el juramento hipocrático, según el cual todos los médicos prometen no infligir nunca un mal a sus pacientes.

El juramento hipocrático, del cual hay varias versiones con contenidos diferentes y de interpretación problemática, ni es una norma ética de aplicación universal, ni es parte de la legislación positiva. La legalización de la eutanasia no obliga a ningún médico a participar y considera la posible objeción de conciencia por cuestiones morales.

Estando abierta la opción de la eutanasia se despierta la desconfianza por parte del paciente. De normal nos cuesta confiar en el juicio de los galenos –porque estamos asustados, y porque desconocemos casi por completo la disciplina-, imagínense existiendo una ley sobre la eutanasia «exprés y a domicilio».

Estas afirmaciones de suspicacia y desconfianza en los médicos son arbitrarias y desprovistas de evidencia: es el paciente el que decide (en tiempo real o con un testamento vital), no el médico unilateralmente; el médico no puede activar por su cuenta el proceso, pero sí puede pararlo si no certifica las circunstancias previstas en la ley; si uno no confía en un médico o en su capacitación, puede escoger otro.

La presunta “eutanasia exprés” tiene plazos y condiciones garantistas, no es cuestión de un par de días; ampliarlos puede reforzar las garantías, pero también prolongar el sufrimiento de forma innecesaria. La eutanasia a domicilio se ofrece a quien prefiera estar ahí en lugar de un hospital.

Gúmpert afirma que la eutanasia “no es otra cosa” que un homicidio, incumpliendo así con los principios cooperativos de la comunicación (máximas de Grice): obvia cuidadosamente mencionar que se mata o se ayuda a morir a una persona porque esta así lo solicita de forma libre y voluntaria, algo muy diferente a lo que normalmente se entiende como un homicidio.

La suspicacia se extiende hacia enfermos crónicos y personas mayores que son, y se sienten, una carga para sus familiares o cuidadores, y la ley no ayuda con estos sentimientos: mejor prohibir ciertas opciones no vaya a ser que haya gente que escoja mal bajo la coacción sutil de egoístas no identificados.

Al parecer la eutanasia se solicita, no para evitar graves sufrimientos propios, sino para no ser una carga para otros. Es curioso que los conservadores suelen pedir y valorar ciertos sacrificios por la patria, como los de los soldados, o de los padres por sus hijos, pero otros posibles sacrificios voluntarios les parecen mal. También se ignora cómo los familiares y cuidadores pueden sufrir con el dolor de un ser querido cuya voluntad de morir no se respeta: se puede sufrir por la muerte del amado, pero también aun más por su dolor desesperado.

Afirma que hay daños a terceros porque los seres queridos sufren por una muerte no deseada, como en un suicidio, pero en este caso todavía peor porque están informados. De nuevo estas afirmaciones psicológicas se realizan gratuitamente sin ninguna evidencia, no son ni siquiera anécdotas reales. No se ofrecen datos de sufrimiento en parientes por suicidio o por eutanasia. El suicidio suele ser devastador para los allegados por la falta de comunicación, de conocimiento y de oportunidad de actuar para ayudar, y porque suele pensarse que la situación de depresión o desesperación podía ser pasajera y remediable. La eutanasia es muy diferente.

Gúmpert lleva a comparar la eutanasia con matar a los parados desesperados que han perdido su empleo y su casa en lugar de solucionar el desempleo. Plantea la situación no desde el punto de vista de quien pide la eutanasia, sino de toda la sociedad que “con todos los medios al alcance, hemos decidido rendirnos y hemos abierto la puerta a una solución como esta.” Colectivismo para aderezar los malos argumentos: no es el individuo el que decide, hay que apelar a la sociedad.

Tal vez conviene aclarar que la limitación de la libertad en el daño a otros se refiere normalmente a agresiones físicas o sus amenazas, a violaciones de la propiedad ajena. No se refiere a no poder hacer algo porque a otro le disgustará mucho: si así fuera, cualquier presunto afectado podría interferir sistemáticamente en las vidas ajenas. Uno no podría romper nunca con su pareja enamorada, o causar cualquier tipo de dolor o decepción en una relación o interacción. La sensibilidad no genera automáticamente derechos.

el objetivo a perseguir -en el fondo- es acabar con el sufrimiento del paciente.

La opinión y la voluntad del paciente parece que no cuentan. Y a veces la única forma de acabar con el sufrimiento es la inconsciencia o la muerte.

«No queremos que nadie sufra»

Este principio parece encajar con lo que acaba de defender. Presenta a los prohibicionistas de la eutanasia como “provida”: claro, la vida suena mejor que la muerte y así parece que quien defiende legalizar la eutanasia es “promuerte”, muy malo. Asegura que no son monstruos que hacen apología del sufrimiento, pero algunos hablan de dar sentido al sufrimiento, de aprender a sufrir, de imitar a Jesús y cargar con su cruz.

Lo que nos distingue de quienes están a favor de la eutanasia es que nosotros deseamos acabar con el dolor, no con el paciente.

Gúmpert parece insinuar que ellos son buenos y nosotros somos malos porque, o queremos acabar con el paciente, o ignoramos que se puede acabar con su dolor sin matarlo (sedación terminal). Pero lo que defendemos es que se respete la voluntad y la libertad de cada individuo en el ámbito de su legítima propiedad.

Según Gúmpert la sedación terminal es “un procedimiento médico éticamente correcto” porque “la intención principal [es] eliminar dolores insoportables -no provocar la muerte-”. Es la intelectualmente penosa bioética en la que lo que cuenta es la intención, no los resultados, y no aparece por ningún lado la voluntad del individuo que la recibe.

Al menos se opone al encarnizamiento terapéutico. Algo es algo, aunque no sea mucho.

con una buena coordinación e inversión en medicina familiar y paliativa, podría conseguirse que muchas personas llegaran al final de su vida en su domicilio, rodeados de sus seres queridos y sin sufrir, que es al final lo que todos deseamos.

Nadie les prohíbe recaudar fondos para ayudar a quienes no puedan permitirse esto. Que muchas personas consigan esta muerte presuntamente deseada por todos no quiere decir que todos vayan a conseguirlo, y precisamente por eso conviene que la eutanasia sea legal.

«Hay formas de vida que no son dignas»

Dice Gúmpert que hay un “error de fondo: quien tiene dignidad es la persona”, pero no explica en qué consiste esa misteriosa “dignidad intrínseca que posemos los seres humanos”. Una dignidad que aparentemente no fundamenta el derecho a decidir cómo vivir y cómo morir, sino que por el contrario niega el derecho a morir mediante eutanasia.

Lo de que la vida no es digna no significa que ciertas personas pierdan derechos por sus circunstancias límites, sino que es una forma de expresar que a algún individuo no le merece la pena vivir así y prefiere que le ayuden a morir. Se trata de un nuevo incumplimiento de las normas de uso del lenguaje para ofuscar en lugar de aclarar.

Menciona Gúmpert también, como no podía faltar, la pendiente resbaladiza: las condiciones para pedir la eutanasia se han ido ampliando allá donde se ha legalizado, como es el caso de Holanda. Dice que se “ha disparado el número de personas que recurren cada año al mal llamado suicidio asistido.” No aclara por qué está mal llamarlo así, y no ofrece ningún dato, al tiempo que critica que “«padecer un sufrimiento insoportable» … [es] un término impreciso donde los haya”. Obviamente no se plantea la posibilidad de que sea bueno que más personas recurran a la eutanasia o al suicidio asistido: sus preferencias no importan. Tal vez conviene explicar que estar a favor de legalizar la eutanasia no es lo mismo que promover que la gente la pida o la practique, ni alegrarse de que lo hagan: es pedir que se respete su libertad.

Termina insistiendo en que nos preguntemos por el “tema de la dignidad humana” como fundamento de todo: al parecer “solo se [consideran] dignos los individuos «activos» en términos económicos”. Efectivamente, la confusión que tienen los conservadores con este término es considerable, y tal vez el día en que lo entiendan se harán liberales.

Tuitioteces de Eugenio d’Ors contra la legalización de la eutanasia

Aseguran desde la derecha (especialmente desde la extrema derecha típicamente religiosa) que el debate sobre la eutanasia está secuestrado: es el eslogan de su campaña contra la legalización. En este tema los conservadores demuestran que no solo los progresistas (la izquierda) pueden ser liberticidas e intelectualmente incompetentes.

El tuitero Eugenio d’Ors @EugeniodOrs_ afirma que “no pocos liberales han caído en la trampa de la defensa de una causa que consideran que concierne únicamente a la libertad individual.”

Pobres liberales, que caemos en trampas, invocamos “una falsa libertad individual”, no sabemos lo que hacemos y necesitamos a sabios y buenos conservadores para sacarnos de ellas y explicarnos las cosas que no entendemos.

D’Ors cree que la izquierda es colectivista, como si la derecha no lo fuera también. Asegura que los socialistas utilizan el derecho para “la función de orientación y organización. Mediante las leyes, el Derecho va modificando conductas y “educando” a la sociedad”; “legisla sobre lo injusto para darle una pátina de justicia”; “[modela] a la sociedad, al interiorizar esta, con el paso del tiempo, lo “legal” como bueno o deseable.”

Olvida que este uso paternalista y “educador” del derecho también lo realizan los conservadores, normalmente en dirección contraria a los socialistas. Todos los intervencionistas quieren decir a la gente lo que es bueno o malo como si se tratara de hechos objetivos e ignorando las valoraciones subjetivas de los individuos.

“Esta función de orientación es algo de lo que un liberal debería huir como de la peste”. Y efectivamente, los liberales no se dedican a orientar a la gente sobre qué es bueno y malo.

D’Ors asegura que hay otras cuatro funciones del derecho, pero no las menciona: quizás porque una podría ser la defensa de derechos individuales, de la libertad, de la propiedad privada, de los pactos voluntariamente acordados. Esta función implicaría legalizar la eutanasia.

La ley de la eutanasia es un claro ejemplo. No se trata de dotar de cobertura legal un derecho hasta ahora inalcanzado, puesto que a morir nadie tiene ni deja de tener derecho: todos fenecemos lo queramos o no.

D’Ors confunde el derecho a morir, que es un suceso y no una acción, con el derecho a que alguien actúe con tu consentimiento y te ayude a morir. Es irrelevante que todos fallezcamos eventualmente, lo queramos o no: de lo que se trata con la eutanasia es de poder decidir hacerlo ya, sin esperar más, con ayuda de otros.

Se trata más bien de abrir un nuevo frente de batalla en la guerra de la ingeniería social. El corpus legislativo lanza un mensaje al conjunto de la sociedad: quien se quiera quitar de enmedio, adelante. Sin trabas. Le ayudamos.

D’Ors ignora cuidadosamente el mensaje de ingeniería social que el corpus legislativo lanzaba antes al conjunto de la sociedad: tu voluntad de morir no cuenta, no vamos a permitir que nadie te ayude, debes vivir quieras o no.

La legalización de la eutanasia no tiene por qué animar a la gente a pedirla, ni decirle que es algo bueno o positivo, ni comprometerse a ayudar: basta con que se permita participar a quien quiera hacerlo.

D’Ors no quiere “hablar de la vida como un bien absoluto, para no dar carnaza a los relativistas”, pero sí “como un bien que proteger”. No lo plantea como absoluto, pero parece que es objetivo: hay que protegerlo sí o sí, y la voluntad subjetiva de los individuos “protegidos” no cuenta. Recuerda que “tenemos más bienes dignos de protección en las sociedades civilizadas: los grupos de población vulnerables. En este caso, ancianos, enfermos terminales o crónicos y grandes dependientes”. Parece que es un hecho objetivo qué cosas son “dignas” de protección: no explica qué significa ese “dignas”, si es que merecen protección u obligan a la protección. Dado el carácter conservador, proclive a prohibir y obligar, parece sensato interpretar esto como una obligación de protección.

D’Ors denuncia:

La ley nos pretende convencer de que dota de libertad a estos grupos. Mentira. Todo lo contrario. Si por un lado tenemos a una sociedad que está siendo moldeada para cambiar su cosmovisión sobre un tema tan emotivamente manipulable como el dolor, la dependencia, la “indignidad” de algunas situaciones (nadie pierde la dignidad por estar enfermo, pero la sociedad sí puede hacer que un enfermo pierda su sentido de la dignidad, que es muy diferente), y por otro lado tenemos un bien elevado que antes protegíamos, como es su vida, pero que ahora queda desprotegido, tenemos la mezcla perfecta, y aquí llegamos al hueso del asunto: grupos vulnerables que están recibiendo continuamente inputs sobre su dignidad, su carga social, su inasumible dependencia. Y que además, tras estos inputs, se les brinda, sutilmente, la opción más rápida “por su bien”. ¿Os habéis dado cuenta también vosotros, no?

Su error o trampa argumental es confundir la libertad como posibilidad legal de decisión individual en ausencia de coacción violenta externa (obligaciones o prohibiciones impuestas por la fuerza), que es lo que defienden los liberales, con una libertad psicológica o libre albedrío para decidir sin ningún tipo de influencia externa o afectación por las circunstancias: uno no sería libre si los demás pueden influir en él, o en condiciones problemáticas y delicadas.

D’Ors lanza unas cuantas preguntas retóricas:

¿Alguien puede afirmar rotundamente que un enfermo terminal o crónico que decide que se le practique la eutanasia, esta tomando una decisión plenamente libre?

Sí, si puede, si entiende qué significa que la decisión es libre.

¿Alguien puede afirmar que no existe ningún tipo de coerción social sobre estos grupos vulnerables, que atente gravemente contra su libre albedrío? No. Nadie puede hacerlo.

D’Ors parece conocer a todo el mundo y sabe qué pueden o no pueden afirmar a este respecto.

¿Algo que decir, liberales (y ahora me dirijo a vosotros) sobre la coerción social que corroe desde sus cimientos un acto que debería ser plenamente libre, porque afecta a un bien elevado y único, como es la vida?

Sí, claro que podemos decirte cosas, Eugenio, como que tu competencia intelectual y lingüística es defectuosa, y que eres deshonesto.

D’Ors insiste en una presunta coerción social y familiar corrosiva e inaceptable de la cual no ofrece ninguna evidencia real (datos, estudios, referencias) más allá de hipotéticas anécdotas:

… la coerción social: residencias de ancianos costosísimas, dependientes graves de los que ningún familiar se puede hacer cargo por falta de conciliación laboral, cuidados paliativos precarios o inexistentes en la red pública, y carísimos en la red privada… Todo eso es percibido de forma negativa, qué duda cabe.

Pero hablemos también de la coerción familiar, del entorno inmediato. Descendamos al detalle. Una simple conversación entre hijos sobre “quién se ocupa este fin de semana”, “qué cara es la residencia”, “no llegamos para pagar a un cuidador”. Por no mencionar la falta de maña por parte de muchos profesionales sanitarios para poder detectar esas coerciones, porque prefieren no implicarse en la toma de decisiones.

Parece que hay por un lado gente muy manipulable, y por otro gente muy mala y egoísta, pero todos quedan como desconocidos no identificados. Si alguien pide la eutanasia debe ser porque no decide libremente, porque sus familiares y la sociedad lo desprecian. D’Ors ni siquiera se plantea la posibilidad de que sean los familiares quienes coaccionen a un individuo para que no pida la eutanasia, tal vez por su fe religiosa.

D’Ors enfatiza la gravedad de la decisión, por si alguien no se había dado cuenta de que la muerte es irreversible: “la decisión que se toma sobre este bien, la vida, le afecta de tal forma (acabar con ella) que es imposible restituirlo. Es una decisión absolutamente grave por sus efectos.” Tal vez cree que quienes la piden lo hacen a la ligera y sin darse cuenta de las consecuencias.

Pasa a decirnos qué hay que hacer:

La solución, en una sociedad avanzada, debería ser la contraria: enviar inputs positivos a los grupos vulnerables. Dotar de presupuesto a los cuidados paliativos (sí, se puede mitigar o incluso erradicar el dolor, salvo casos extremos). Sí, decirles que efectivamente son una carga, la realidad es tozuda, pero una carga que se sobrelleva por convicción de que nada, NADA, puede socavar la dignidad de nadie.

Al parecer es incompatible dedicar más recursos a cuidados paliativos con legalizar la eutanasia. Si uno prefiere la eutanasia a los cuidados paliativos su voluntad no cuenta ya que D’Ors escoge por él. Nadie prohíbe a los particulares recaudar fondos para ayudar a los necesitados, pero aquí seguramente se trata de que lo haga el Estado por la fuerza, porque el conservador sabe cuál es la solución y se la impone a todos.

Qué duda cabe de que una sociedad cada vez más nihilista, de la que ha desaparecido todo sentido de trascendencia, será irremediablemente práctica con estos grupos vulnerables.

¿La sociedad es más nihilista? ¿Qué quiere decir eso? ¿Que hay menos fe religiosa? ¿“ha desaparecido todo sentido de trascendencia”? ¿Ya no hay creyentes en el más allá y la vida eterna? ¿La única forma de trascendencia es la religiosa? ¿Seguro que la sociedad será “irremediablemente práctica con estos grupos vulnerables”?

Aparece la pendiente resbaladiza: “La pendiente es acusada y resbaladiza.”

Denuncia incoherencia, irracionalidad y perversión: “¿por qué a una persona físicamente sana que se quiere quitar la vida, se le intenta convencer de que no lo haga? ¿Por qué a un anciano, a un crónico, a un dependiente que quiere hacer lo mismo, se le abre la puerta de par en par indicándole el camino? Sería irracional si no fuera perverso.”

¿Realmente no conoce la respuesta a estas preguntas? A un suicida se le intenta convencer para que supere un momento posiblemente pasajero de desesperación; a quien pide abiertamente la eutanasia se le respeta ante una situación prolongada y seguramente irreversible.

Por si no nos habíamos dado cuenta, D’Ors da “una vuelta de tuerca para acabar de convencer a los liberales indecisos: la eutanasia no es un acto personal. Implica obligatoriamente a otras personas. El paciente que desea ser eutanasiado, obliga a otros a participar de esa decisión última. No hablamos pues de un acto libre que solo afecta al que lo toma. Necesita la concurrencia de un tercero. Ya no es tan individual…”

Obviamente en la eutanasia hay una decisión individual de quien la pide, y también otra u otras decisiones de quienes ayudan o no ayudan. Que sea necesaria alguna persona para realizar la eutanasia no equivale a obligar a nadie a participar: aquí se confunde torpemente una necesidad con una obligación legal. Quien quiere comprar algo no obliga a nadie a vender; quien quiere tener una relación o interacción necesita a otro pero no obliga a nadie.

D’Ors juega a psicólogo, sociólogo y politólogo: “Es obvio que desde el miedo al dolor se puede convencer a mucha gente de que esta ley es la mejor de las decisiones. Es un engaño.” ¿Se ha dado cuenta de que la ley no obliga a nadie a pedir la eutanasia o asistir en la misma? Parece confundir legalizar la eutanasia con pedir la eutanasia. Cree que los individuos no tienen capacidad de agencia, que el poder político manda el mensaje de que la eutanasia es buena y que los débiles manipulables y sin criterio la pedirán automáticamente por su miedo al dolor.

D’Ors es aparentemente generoso, no está a favor del “encarnecimiento terapéutico [sic]”, y acepta que ciertas prácticas médicas para aliviar el dolor acorten la vida del paciente:

Evidentemente que hay casos extremos. Casos en los que únicamente con el uso de altas dosis de morfina que prácticamente adormecen al paciente puede acabarse con su dolor. Nadie está a favor del encarnecimiento terapéutico para alargar un agónico final. Es de uso común, sin necesidad de legislar nada, aumentar dosis de potentes analgésicos que conllevan irremediablemente un acortamiento de los tiempos.

Ignora cuidadosamente que hay casos extremos que no son así, como tetrapléjicos (Ramón Sampedro) o enfermedades degenerativas (María José Carrasco).

“Es necesario un debate sano y sin prejuicios sobre una ley que se va a aprobar y que abre una espita que ya será imposible cerrar. Hagámoslo ahora. Mañana será tarde.”

Si esta es su contribución al debate, deja mucho que desear.

Tonterías selectas de Juan Manuel de Prada y Chesterton: Capitalismo y antropología

Tonterías selectas de Juan Manuel de Prada y Chesterton: Capitalismo y antropología

el reparto de la propiedad privada (frente a la concentración en la que se funda el capitalismo)

el capitalismo «crea una atmósfera y forma una mentalidad»; … no se limita a organizar la economía, impone una agenda antropológica arrasadora.

Chesterton nos advierte que, con frecuencia, quienes más claman contra el comunismo son los mismos que aplauden las calamidades que nos ha traído el capitalismo…

Chesterton es consciente del error histórico que están cometiendo muchos católicos al defender el capitalismo, que está dispuesto –exactamente igual que el comunismo– a crear «una civilización centralizada, impersonal y monó-tona», capaz de destruir las más numantinas resistencias humanas. Y no se cansa de proclamar que «el capitalismo ha hecho todo lo que amenazaba con hacer el socialismo». Incluso se atreve a precisar que los «placeres permisivos» que ofrece el capitalismo son mucho más corruptores que los que ofrece el socialismo. El tiempo no ha hecho sino darle la razón: sin duda, el comunismo ha matado más cuerpos que el capitalismo, pero ni de lejos ha matado tantas almas.

Chesterton sabe bien que el capitalismo no es sólo una fórmula económica nefasta –consistente en «forzar a la gente para que compre lo que no quiere comprar, y en fabricar tan torpemente como para que lo fabricado se pueda romper, suponiendo que lo querrán comprar de nuevo, manteniendo la bazofia en una rápida circulación»–, sino también una antropología destructiva que, para lograr sus fines, necesita destruir las comunidades humanas, tanto en el aspecto material –forzándolas a la emigración– como espiritual –desbaratando su vida moral y las estructuras que la sostienen, empezando por la familia–. De ahí que capitalismo y antinatalismo sean, para Chesterton, el anverso y el reverso de una misma moneda; pues el capitalismo necesita estimular todas las modalidades de ‘religión erótica’ que impiden o dificultan la fecundidad. Por supuesto, esta labor de destrucción antropológica la hará de forma taimada, mediante coartadas emotivistas y presuntamente humanitarias, presentándose como paladín de aquellos movimientos sociales e ideologías que interesen a su fin primordial; pero todas estas coartadas buscan siempre el mismo fin: «Se impiden los nacimientos –escribe sin paños calientes en El manantial y la ciénaga– porque la gente desea estar libre para ir al cine o comprar un tocadiscos o una radio. Lo que me hace desear pisotear a esas gentes como si fueran felpudos es que usen la palabra ‘libre’, cuando con cada uno de esos actos se encadenan al más servil y mecánico sistema que haya sido tolerado por los hombres».

Pues ese sistema ‘servil y mecánico’ no se limita únicamente a organizar la economía, sino que es fundamentalmente un sistema de ingeniería social que ha destruido las comunidades humanas. Sospechen siempre de los católicos que se proclaman defensores del capitalismo.