Recomendaciones

21/07/2018

Let There Be More Than Light, by Bjorn Lomborg

Sex and Social Norms, by Arnold Kling

Slavery Did Not Make America Rich, by Deirdre McCloskey

El enigma sin resolver de lo que nos hace humanos, de Javier Sampedro

Analizando (científicamente) a Freud, de José Miguel Mulet

Anuncios

Explotación y despidos

21/07/2018

Es algo paradójico que los liberticidas que claman contra la explotación laboral también intentan impedir a toda costa los despidos que acabarían con esa explotación laboral.

En lo que sí son consistentes es en poner todo tipo de trabas para la creación de puestos de trabajo, porque evidentemente son oportunidades de explotación laboral.

Si alguno cae en el error de pedir un empleo, tal vez convendría hacerle el favor de no caer en la tentación de explotarlo.


Tonterías selectas

21/07/2018

Hay que acabar ya con la arquitectura de la austeridad de Yolanda Díaz y Manuel Lago, de En Marea

Trabajo (¿pornografía?) infantil, de Víctor Sampedro

En busca del horario laboral, de María Elvira Roca Barea

Pensiones públicas, una conquista irrenunciable, de María Elvira Roca Barea

La indomeñable hidra financiera, de María Elvira Roca Barea


Recomendaciones

21/07/2018

La campaña alarmista de Equo olvida que el 90% del plástico del mar viene de ríos asiáticos y africanos, de Daniel Rodríguez Herrera

Picture this: why mental representations evolved, by Armin W Schulz

El salvaje sablazo de Bruselas contra Google, de Juan Ramón Rallo

Yo sí te creo, hermana, de Berta G. de Vega

Cuando la Ciencia y la Justicia van cada una por su lado, de Esther Samper


El objetivismo y sus problemas (I)

20/07/2018

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

El objetivismo

El objetivismo es la filosofía de Ayn Rand y sus seguidores. Los objetivistas afirman que se trata de un sistema filosófico completo y consistente (un conjunto bien integrado de ideas sobre cómo el ser humano debe pensar y actuar), y que tiene utilidad práctica porque sirve para prosperar y ser feliz en el mundo real.

Se basa en los principios de realidad objetiva (metafísica, ontología), razón (epistemología), interés propio individual o egoísmo virtuoso (ética), y capitalismo (política):

– La realidad existe y es como es (los hechos son los que son y no de otra manera) independientemente de la mente, de las percepciones y deseos de los humanos: querer algo no lo hace real. El universo existe aparte de cualquier conciencia, la cual no crea la realidad sino que la percibe, la comprende, la conoce. Se opone al misticismo religioso (la realidad como ilusión, lo sobrenatural como fundamento más real), al idealismo platónico, y al constructivismo que afirma que la realidad es construida arbitrariamente de forma subjetiva y social.

– La razón es la única herramienta para conocer la realidad (procesando, integrando e interpretando la información percibida por los sentidos para conseguir identificaciones no contradictorias) y guiar la acción: es el medio básico de supervivencia para un ser humano. El racionalismo filosófico del objetivismo no es opuesto al empirismo, la observación y la experimentación como formas de obtención de conocimiento sobre el mundo exterior a la mente, sino que los engloba dentro de las funciones de percepción sobre las cuales actúa la razón. Se opone a la revelación o iluminación divina y al escepticismo radical que afirma que no es posible conocer la realidad.

– Cada individuo debe actuar en su propio provecho, sin sacrificarse por otros y sin sacrificar a otros, persiguiendo su propio interés egoísta racional y su felicidad como el más alto objetivo moral de su vida: cada ser humano es un fin en sí mismo y no un medio para los fines de otros. Se opone claramente al altruismo coactivo del colectivismo, y aparentemente al altruismo en general.

– El sistema político y económico ideal es el capitalismo liberal, con intercambios libres y voluntarios para beneficio mutuo, sin agresiones y con un gobierno mínimo que proteja la vida, la libertad y la propiedad. Se opone a los totalitarismos autoritarios (socialismo, comunismo, fascismo), a la socialdemocracia (redistribución de riqueza, estado del bienestar), y al anarcocapitalismo.

En estética defiende un realismo romántico: el arte sirve para plasmar ideas en formas físicas (obras de arte) que ilustran esas ideas y provocan respuestas emocionales; se enfatiza el carácter heroico del ser humano.

Los seguidores del objetivismo suelen considerarlo un sistema verdadero, correcto, completo y cerrado, al cual no ven ningún problema: así es inmune a críticas, y se convierte en un dogma estático incapaz de corregir posibles errores, crecer, enriquecerse, adaptarse y mejorar. La incapacidad crítica puede deberse a sesgos cognitivos (como el sesgo de confirmación) o a dinámicas sectarias en los grupos objetivistas.

Sobre la utilidad práctica, es cierto que a nivel económico, político y social el capitalismo o liberalismo es el único sistema ético (compatible con la libertad individual) y que más prosperidad consigue; sin embargo la promoción del egoísmo para la consecución individual de la felicidad puede implicar problemas de integración social y relaciones públicas, y además requiere un apoyo empírico y científico del cual el objetivismo carece (teorías y datos).

Metafísica objetivista

El objetivismo utiliza una metafísica (ontología) y una lógica clásicas (aristotélica, tomista) relativamente elementales: hay ideas de identidad (A es A) y de no contradicción, pero las definiciones se presentan como verdaderas o falsas, los conceptos aparecen como categorías perfectas, sin problemas de imprecisión en la definición, sin límites difusos o zonas grises, y como si solo existiera un único modelo correcto del mundo. Defiende una idea de causalidad determinista de la acción de cada entidad según su naturaleza en la que no tiene lugar el azar (indeterminismo, aleatoriedad, probabilidades), en conflicto con ideas científicas modernas como la mecánica cuántica. El objetivista no se da cuenta de que la ontología es una forma de pensar acerca del mundo real, y que su pensamiento puede ser erróneo al intentar imponer una estructura o categorización descriptiva inadecuada (algunos llegan a criticar la mecánica relativista y la mecánica cuántica como irracionales): critica a quien niega la realidad simplemente mediante el deseo, pero impone las afirmaciones de su propio pensamiento lógico racional sobre el mundo.

El objetivismo enfatiza la existencia de lo que existe con una determinada identidad concreta y específica, y que esto implica una causalidad en las acciones o interacciones de esas cosas: tal vez convendría además preguntarse por qué existen una cosas y no otras, enfatizar que hay cosas que simplemente no existen, que hay términos o conceptos imaginarios, sin referentes reales (dioses, demonios, ángeles, milagros, almas inmortales), e investigar por qué esas ideas imaginarias son tan frecuentes e importantes para los seres humanos.

La búsqueda de axiomas verdaderos, absolutos, tautológicos, irrefutables, que no puedan negarse sin contradecirse (contradicción performativa), y de definiciones categóricas perfectas, claras y precisas, tal vez ignora otras cosas relevantes, especialmente los problemas del uso del lenguaje y los significados y referentes de las palabras usadas: problemas de límites graduales y difusos, o de usos semánticos múltiples y no compartidos: ¿qué es un ser humano o una montaña, dónde comienza y dónde acaba, cuándo empieza a existir y deja de hacerlo?

Igual que a la realidad le da igual lo que uno sienta por ella, a la realidad le da igual cómo uno piense que es, cómo la categorice o conceptualice, o cómo utilice el lenguaje para describirla: tal vez los pensamientos presuntamente lógicos y racionales son desacertados y no describen ni explican adecuadamente la realidad; quizás las teorías relativista y cuántica no violan principios metafísicos irrefutables sino que muestran que estos principios son, al menos en parte, defectuosos o problemáticos, y que deben ser revisados.

El objetivismo y la razón

El objetivismo defiende la ciencia pero se queda en una filosofía clásica limitada y no incorpora conocimientos científicos relevantes: biología, evolución, psicología (evolucionista, social, moral), memética (imitación, cultura), sociología, ciencia cognitiva, neurociencia, economía conductual, teoría de juegos, cibernética, computación, inteligencia artificial. Pretende conocer la naturaleza humana pero tiene una visión poco científica de la conciencia e ideas erróneas sobre el inconsciente (o subconsciente).

El objetivismo tiene una base natural (a favor de lo real y contra lo sobrenatural) y cierto contenido biológico: el fundamento de la ética es la supervivencia y prosperidad del ser humano, cuya vida es un proceso de acción automantenida y autogenerada (ideas semejantes o equivalentes a la agencia, la autopoyesis y la autonomía). Sin embargo no profundiza en lo biológico y carece de ideas evolutivas (reproductores, vehículos, interactores, selección, adaptación), especialmente las relacionadas con niveles de integración y organización y sus transiciones (genes, cromosomas, células, organismos, grupos). Suele hacer afirmaciones erróneas como que los animales solo tienen instintos innatos automáticos (esto es falso porque tienen cierta capacidad para aprender y desarrollar cultura), mientras que el ser humano tiene una mente que comienza como una tabula rasa y que solo dispone de la razón como herramienta esencial de supervivencia: esto es falso porque existen múltiples capacidades instintivas y habilidades esenciales como las emociones (que no son caprichos irracionales y que son la fuente de las preferencias o afectos) y los sentimientos morales (la moral no es solamente racionalidad), la capacidad de imitar (copiar, cultura), la capacidad innovadora o creativa, la capacidad de pensamiento analógico (metáforas, traspaso de conocimiento entre diferentes dominios), y las habilidades sociales para la acción en grupos cooperativos.

Según el objetivismo la razón es la capacidad intelectual identificadora y clasificadora mediante la abstracción, la detección de semejanzas y diferencias y la producción y utilización de conceptos y leyes mediante inducción y deducción. La razón es considerada el único absoluto del hombre y se critica la irracionalidad de creencias absurdas como las religiosas, pero no queda claro qué significa que la razón es un absoluto (¿una capacidad universal perfecta?). El objetivismo reconoce la falibilidad, la no omnisciencia y la posibilidad de avance del conocimiento humano, pero tiene una visión ingenua de la percepción de la realidad como un proceso directo o inmediato (realiza una crítica desacertada de la síntesis kantiana entre racionalismo y empirismo para la explicación del conocimiento mediante el uso de representaciones y categorías básicas innatas), e ignora las ilusiones perceptuales (alucinaciones o espejismos, inevitables aunque se comprendan conscientemente), las heurísticas y los sesgos cognitivos en la toma de decisiones.

Es cierto que la mente no crea la realidad, pero sí crea las representaciones, percepciones o visiones de la realidad, los modelos, las teorías que se utilizan para describir, conocer, comprender, explicar y predecir la realidad; esta construcción no es arbitraria, pero sí puede presentar algunas diferencias subjetivas entre individuos, y se ve afectada por influencias sociales y culturales (la lógica formal puede ser universal, pero la lógica entendida como la forma de pensar y argumentar de la gente no lo es).

El objetivismo critica la versión extrema y absurda del escepticismo que afirma que el mundo no puede conocerse en absoluto. Sin embargo el escepticismo sensato y el racionalismo crítico lo que proponen es dudar y criticar como estrategia para no equivocarse de forma grave. Es posible conocer la realidad, pero no es posible (o es extremadamente difícil) conocer perfectamente la realidad; además es fácil autoengañarse, engañar a otros y ser engañado por otros; conviene tener un talante crítico y tener cuidado con las sensaciones de certeza absoluta y los axiomas presuntamente irrefutables (pueden ser verdaderos pero vagos o incompletos).

El objetivismo pone tanto peso y énfasis en lo racional, no solo como algo descriptivo sino también prescriptivo, que ignora o desprecia el ámbito de lo emocional (afectos, sentimientos): insiste en que el individuo debe pensar, que es una obligación moral, en lugar de una posibilidad. Si decide no pensar entonces simplemente se deja dominar por sus emociones o sentimientos: ignora el papel esencial y el valor adaptativo de las emociones y los sentimientos como procesadores de información y generadores de conducta exitosa; la razón es un instrumento que no puede operar solo, sin motivaciones, sin mecanismos generadores de preferencias, sin reacciones emocionales. El objetivismo habla de interés racional, como si la razón determinara objetivamente o fuera juez último de los intereses; no entiende que razón y emoción no son contradictorias o enemigas sino que son complementarias, ambas son necesarias y ninguna es suficiente; las emociones no son arbitrarias, y en último término la razón es sierva o instrumento de las emociones o valoraciones (porque razonar o pensar reflexivamente es un tipo de acción intencional, y toda acción intencional requiere una motivación que la impulse y dirija). La razón es muy importante y distintiva de los seres humanos, pero no lo es todo ni es el único rasgo fundamental de la humanidad.

El racionalismo del objetivismo a veces parece un discurso de la razón diciéndose a sí misma (y a sus equivalentes en otros individuos) lo estupenda y potente que es, ignorando el conflicto de interés implicado en esta afirmación. El objetivismo no entiende que no pensar (no razonar) puede ser una estrategia de acción óptima en determinadas circunstancias según enseñan la economía de la cognición, la memética, la sociología y la teoría de juegos: pensar es costoso (consume recursos) y arriesgado (son posibles el error, el fracaso de no alcanzar ningún resultado y las consecuencias imprevistas no deseadas), por lo cual no siempre es beneficioso; puede ser más eficiente copiar automáticamente lo que opinan o hacen otros (aunque no se entienda por qué) por ser una conducta frecuente exitosa, o para mostrar conformidad y no ser el diferente o heterodoxo; el autoengaño y la hipocresía pueden ser adaptativos para engañar mejor a otros y para integrarse en un entorno social en el cual muchos creen en cosas absurdas como señal honesta costosa de pertenencia, compromiso y lealtad a un grupo (la racionalidad crítica puede ser letal en ámbitos de fanatismo religioso, y la vida es previa a la razón); el objetivismo acierta en su ateísmo (los contenidos sobrenaturales o milagrosos de la fe son falsos, absurdos o sinsentidos), pero no entiende la función de la religión como autoengaño compartido funcional para la cohesión social; la irracionalidad puede ser una buena estrategia para garantizar la honestidad en ciertas interacciones cooperativas (pasiones desatadas como el enamoramiento y los celos son garantías de fidelidad y confianza o de represalias ante la traición en relaciones humanas muy importantes).

Las creencias fantasiosas o autoengaños pueden ser resultado de un funcionamiento inadecuado de la mente humana (la imaginación puede ser creativa pero también generar descripciones o explicaciones erróneas), pero también pueden ser mecanismos de protección ante realidades dolorosas inevitables, de evasión, de consuelo, de distracción, o de entretenimiento. La insistencia en desear algo intensamente para que se realice sin necesidad de hacer nada más puede ser un timo pseudocientífico (típico de manipuladores y de manuales de autoayuda de baja calidad), pero la insistencia en el deseo también puede ser un mecanismo para el mantenimiento de la motivación para la realización efectiva de una acción muy extendida en el tiempo y muy costosa (los deseos pueden contribuir a cambiar la realidad de forma limitada si guían la acción de forma adecuada).

El objetivismo entiende la razón como una capacidad individual para conocer el mundo y tomar mejores decisiones personales. Sin embargo la ciencia cognitiva muestra que la razón es sobre todo una herramienta de argumentación, persuasión y justificación en un entorno social: es mucho más eficiente pensar con y contra otros, y muchos argumentos son racionalizaciones para manipular a los demás, legitimar la conducta propia y criticar la ajena. Las inteligencias individuales suelen ser muy limitadas y el progreso humano se debe sobre todo a la inteligencia social o colectiva como agregación o coordinación de todas las capacidades individuales (división del trabajo intelectual, uno acepta que no puede pensarlo todo por sí mismo y tiene cierta confianza en el pensamiento de otros). Los humanos no son poderosos solamente porque son racionales, sino también porque son sociales y se agrupan para ser muchos, hacer cosas juntos (como la guerra contra otros humanos) y ayudarse unos a otros. La razón sola, sin las emociones prosociales, no podría conseguir esta socialización, y la razón se utiliza especialmente para la interacción social humana y no tanto para el conocimiento del mundo físico y biológico.


Tonterías selectas

20/07/2018

The Vaccine Industry’s Biggest Threat? The Science Of Wild Oregano Oil & The Diseases It Can Kill, by Collective Evolution (at LewRockwell.com)

Does The Celestial-Geophysical-Historical Time Clock Provide Evidence For An Easter Crucifixion & Resurrection?, by Bill Sardi (at LewRockwell.com)

No más becas por trabajo ¡Basta de precariedad!, de Martín García Colás

Silicon Valley no nos salva, de Jorge Galindo

Afortunadamente, tenemos un instrumento tan viejo como este dilema para encontrar un equilibrio: el Estado moderno. Con sus leyes para proteger a trabajadores y a consumidores, su inversión en ciencia e investigación básica, su sistema de bienestar, sus impuestos para financiar todo ello, sus mecanismos igualitarios para decidir cómo resolvemos tal o cual problema.

Así que no pongamos nuestras esperanzas en manos de empresarios aunque parezcan jóvenes estrellas de rock, porque lo más probable es que nos defrauden. Pero el aburrido, lento y seguro Estado: él siempre estará ahí para nosotros.

Operación Chamartín: cómo hacer negocio privado a costa del suelo público, de Alberto Garzón Espinosa y Sol Sánchez, de Izquierda Unida


Tonterías selectas

19/07/2018

Pilar Gutiérrez, franquista: “Ahora, el diablo campa a sus anchas”

Amazon contra la democracia, de Jorge Moruno

¡Bienvenida, clase obrera! Huelgas simultáneas en Amazon Europa, de Josefina L. Martínez

Libertad de difamación y de extorsión, de Rosa María Artal

Signature in the Cell and Intelligent Design: An Introduction to Protracted Desperation, by Fred Reed