Tonterías selectas de Guy Standing

15/11/2019

Tonterías selectas de Guy Standing:

El precariado se rebela

… desde los años ochenta, la transformación mundial ha permitido la creación de Estados neoliberales al servicio de los intereses del capitalismo de rentas. En nombre del libre mercado, las instituciones han apoyado políticas que favorecen a los que obtienen rentas de sus propiedades, ya sean financieras, físicas o las llamadas intelectuales. Eso ha beneficiado a la plutocracia —los ciudadanos mundiales que ganan miles de millones de dólares o euros— y a las élites nacionales, que también obtienen la mayor parte de su dinero de inversiones. Pero ha despojado a la clase más amplia y cada vez más numerosa, el precariado, de toda apariencia de seguridad económica.

… la Sociedad Mont Pelerin (MPS en sus siglas en inglés) … defendía el libre mercado y el individualismo y aborrecía cualquier organismo que favoreciera la solidaridad social. Es el grupo de economistas más influyente de la historia pero no lo conoce casi nadie… sus primeros líderes fueron Friedrich von Hayek, Milton Friedman y Arnold Harberger, que apoyaron el sangriento golpe militar de 1973 en Chile, visitaron el país y se reunieron con Augusto Pinochet… El más pernicioso fue James Buchanan, premio Nobel en 1986 y mentor de los hermanos Koch, los multimillonarios que se han dedicado a financiar causas de extrema derecha en todo el mundo. Buchanan pensaba que los Gobiernos debían estar dirigidos por los que “hacían” (los dueños de propiedades) y no los que “aceptaban” (los que no tenían propiedades).

… Desde entonces, en un país tras otro, el Estado ha caído en manos de funcionarios y políticos seguidores del neoliberalismo. Las características fundamentales del Estado neoliberal son el desmantelamiento de las instituciones de solidaridad social y el saqueo de los bienes comunes.

La ideología de la privatización de esos bienes comunes consiste en que es preferible, en todas las esferas, que su provisión la lleven a cabo instituciones privadas con ánimo de lucro. Eso se traduce en la privatización de la sanidad, los servicios legales, la educación básica y las universidades, la construcción de hospitales, la vivienda, las prisiones y muchas otras cosas. Lo más importante son los intereses del capital y los inversores, después los intereses de quienes pueden pagar los servicios y, por último, los de los que no pueden pagar. La privatización se extiende y perjudica a más gente, hasta que llega un momento en el que hay suficientes que están dispuestos a protestar.

Eso es lo que ha pasado en Chile. Y el hecho de que se encuentre allí el epicentro de la revuelta del precariado es muy simbólico. Como dice una pintada en una pared de Santiago, “el neoliberalismo nació en Chile y en Chile morirá”. Sería justicia poética que ocurriera así.

… ¿Está justificada la revuelta? Es una pregunta difícil. Equivale a reconocer que los cauces democráticos normales están obstruidos y corruptos. Existe un sentimiento cada vez más extendido de que, con el recurso a lemas simplistas, las relaciones públicas y unos medios de comunicación que están sobre todo en manos de la plutocracia, es posible manipular a suficiente gente como para preservar el modelo neoliberal.

Y está por venir una pregunta aún más aterradora. ¿Está el Estado neoliberal construyendo poco a poco un aparato autoritario en el que las técnicas de vigilancia y otras similares puedan organizar movimientos en contra o permitir protestas de masas ocasionales y seguir adelante con impunidad? Los comentaristas señalan que, en los dos últimos decenios, ha habido más protestas masivas que nunca y, sin embargo, la situación ha empeorado. Existe un verdadero peligro de control autoritario. Si la energía del proletariado educado es capaz de movilizar nuevos movimientos progresistas, aún estaremos a tiempo de construir una política del paraíso para vencer nuestros peores miedos. Pero ese tiempo está acabándose.


Tonterías selectas de Kajsa Ekis Ekman

28/10/2019

https://www.publico.es/sociedad/kajsa-ekis-ekman-me-niego-distinguir-trata-prostitucion-hubiese-putas-inocentes.html

… no hay prostitución libre: eso es falso. La prostitución en sí es sexo entre dos personas. Una que quiere y otra que no. Por eso mismo yo no hago distinción entre trata y prostitución. Me niego, es hacer una distinción entre putas e inocentes.

P: ¿Y qué pasa con las mujeres prostituidas que defienden que quieren ejercer?

Lo que quieren es dinero, no sexo. Si no las pagas, ¿no practican sexo, verdad? Entonces, dales dinero de otra forma. El sexo debe ser libre y ajeno al dinero. En el sexo debe haber deseo y en la prostitución no lo hay.

P: Pero habrá muchos que dirán que tampoco hay deseo en picar una mina, pero sí quieren la remuneración.

Pero trabajar en minas es un trabajo necesario para la humanidad y el sexo lo practicamos para sentirnos bien. No hay necesidad de sexo. No hay necesidad de que los hombres se corran una vez por día, por semana o al mes. No es un derecho humano.

P: Habla de que dejemos de mirar a las mujeres prostituidas y pongamos el foco en los hombres ¿Por qué se van los hombres de putas?

Por falta de respeto a las mujeres. Porque no buscan una sexualidad mútua.
En la prostitución él decide con quién; ella no. Él decide cómo; ella, no. Es el sexo más desigual que pueda existir. Ellas, al recibir el dinero, renuncian al derecho de decidir y mandar.

No puedo entender por qué hay tanta gente preocupada por mantener una institución tan brutal, tan capitalista, tan colonizadora, tan patriarcal. Porque entre comprador y comprada se distinguen por género por supuesto, pero también por clase social, por país de origen, por edad (ellos son siempre más viejos. Las niñas que entran en esto lo hacen con 14 años). La desigualdad es absoluta: ellos tienen papeles; ellas, no…. Hasta el estado civil; ellos casi siempre están casados; ellas, no.

… P: ¿Y el debate dentro del feminismo entre abolicionistas y no?

Para mí, la máxima del feminismo es defender el derecho de vivir de las mujeres. Y si tú no estás en contra de la prostitución, que es una de las fuentes de mortalidad entre las mujeres, ¿qué es feminismo? Si tú defiendes una institución patriarcal donde el hombre tiene todos los derechos y las mujeres ninguno… ¿Por qué debe haber una serie de mujeres de origen pobre que existan para eso?

El mecanismo de defensa de tanto las personas en prostitución como en vientres de alquiler es disociar cuerpo y mente, cuerpo y mercancía para apropiarse de la capacidad reproductiva de las mujeres, fundamento de la sociedad patriarcal. Utilizan técnicas de desconexión universales: tratar de pensar en otra cosa, utilizar drogas para evadirse, cualquier cosa…. ¿Cómo si no vas a vivir en un mundo donde tienes que vender tu cuerpo o a tu propio hijo, parido por ti?

Porque, ¿qué es un acto sexual? Es placer, es unirse con la otra persona, es sentir… Es un momento donde el alma y cuerpo se unen. Y aquí, solo una persona disfruta y la otra desconecta.

En este sexo comprado cuentan las emociones y los deseos de los compradores; nosotras no valemos nada: somos cosas. Y ojo, veamos también la tasa de mortalidad de estas mujeres. Porque no estamos hablando de filosofía y de qué es libertad. La tasa de mortalidad en las mujeres prostitutidas es un 40% más alta que de las que no. No podemos esperar 20 años más para abolir la prostitución. Estamos hablando de vida o muerte.

P: Hablemos de la economía de los cuidados, base del capitalismo.

Claro, el trabajo no pagado de las mujeres es la base de toda sociedad. Para entender la economía hay que analizar la reproducción y después, solo después, la producción. Y ahí los cuidados son el trabajo más básico y clave. Y también el peor pagado, sin posibilidades de tener carrera, sin sueldo… Trabajamos hasta gratis.

Hay que entender que todos aportamos a la economía, pero que solo algunos se llevan los beneficios. Habría que repartir la ganancia de igual manera entre todos los trabajadores, porque todos aportamos. Y el problema es que si tú cuidas a tu hijo, no puedes hacer huelga. Si cuidas al hijo de otro, sí puedes pero es más difícil que si trabajas con dinero o máquinas porque eres responsable de vidas. Y entonces, sobre nosotras caen los recortes, porque saben que seguiremos trabajando ya que nuestra responsabilidad por la vida humana es la columna vertebral de cada sociedad. Las mujeres por eso nunca han vivido en el neoliberalismo, porque nunca hemos sido individualistas. El día que lo seamos se muere la economía.


Recomendaciones y tonterías selectas

26/10/2019

A partir de ahora en twitter https://twitter.com/fcapellaga.


Tonterías selectas

26/11/2017

Presunción de burbuja: El bitcoin es hoy un instrumento inestable y especulativo, editorial de El País Negocios

Más evidencia: la austeridad mata, de Juan Laborda

La trastienda del Black Friday, de Rosa María Artal

Entrevista a Carmen Castro, psicóloga y activista por los derechos de las mujeres

Por un feminismo marxista y liberal, de Aurora Nacarino Bravo, politóloga y asesora del grupo parlamentario de Ciudadanos


Tonterías selectas

19/11/2017

La violación, castigo para mujeres, de Lidia Falcón

John Davis: “Soy ingeniero informático y afirmo que la tierra es plana”

El coche eléctrico no es la solución, de José Luis Llorente, de EconoNuestra

El conchabe entre la banca y el regulador, de Juan Laborda

Papá Estado deja que nos maten, de Andrea Momoitio


Tonterías selectas

18/11/2015

Socialdemocracia y utopía, de Augusto Klappenbach

Los mitos del mercado, de Juan Laborda

No habrá empleos en un planeta muerto, de Pedro Linares, Marisa Rufino, Sara García – CCOO, UGT, USO / Alianza por el Clima

Cambio, capitalismo y centralidad, de Fernando Luengo

Un contramanual frente a la propaganda, de Pere Rusiñol


Tonterías selectas

11/07/2015

Una reforma constitucional que blinde derechos, de Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, Jose María Vera, director de Oxfam Intermón, y Mario Rodríguez, director de Greenpeace España

El discurso del miedo, de José Antonio Martín Pallín

¿No estaremos subsidiando a Alemania?, de Juan Laborda

Viñeta de Forges

La dignidad de Grecia, de Manuel Castells