Tonterías selectas de Joaquín Ivars

25/02/2020

Tonterías selectas de Joaquín Ivars, vicedecano de Infraestructuras y Comunicación, Facultad de Bellas Artes, Campus El Ejido, Universidad de Málaga:

¿Les cosemos a impuestos, o consideramos como genocidas a los ultra-capitalistas?

¿El abuso económico como genocidio? ¿Sería posible acusar a los ultra-ricos de un genocidio masivo perpetrado con armas económicas y con la connivencia de algunas fuentes de poder religioso, mediático, técnico, político, etc. que se aprovechan del status quo? Si decía Clausewitz que la guerra es la continuación de la política por otros medios (una frase que me resulta fácilmente reversible), ¿podremos algún día llegar a la conclusión más que obvia de que la economía capitalista supone la continuación de la guerra y la política por otros medios?

… ya se sabe, si hay catástrofes, los ricos se recomponen siempre con más riqueza y los pobres con más pobreza.

… ¿Por qué entre las razones que se incluyen para definir el genocidio no se incluyen las socioeconómicas, incluso las ecológicas de las que ahora pendemos como de un hilo a punto de romperse para siempre y que por supuesto también tiene sus causas en la avaricia, la enfermiza acumulación de capital y patrimonio, el despilfarro desafiante de cualquier síntoma de cordura y el insultante y psicopático desprecio por las miserables condiciones en que viven tantos millones de personas que pueblan la Tierra?

… Si mi libertad acaba donde empieza la del otro, o eso venimos proclamando desde hace décadas, ¿dónde acaba la acumulación de riqueza de unos frente a otros? Hay quienes muestran hipersensibilidad a la libertad de expresión, por ejemplo; sin embargo, a esos mismos habitualmente la brutalidad y crueldad económica no les parecen dañinas, ni siquiera dignas de mención, no les interpelan en absoluto. ¿No vamos a poner nunca límites serios al abuso? ¿Seguirán simplemente haciéndose informes de ensanchamiento de la brecha económica entre ricos y pobres y quedaremos pasivos frente al acontecer de los hechos? Un catedrático de economía, desde su acomodado observatorio financiero explica elegantemente que la brecha entre países parece disminuir mientras aumenta la que existe entre ricos y pobres. Muy fino.

… Que esos ultra-ricos no nos vengan con el rollo de “yo me lo he ganado limpiamente con mi trabajo y mi esfuerzo y tengo derecho a disfrutar de mis dotes, sean las que sean”; había que ver cuáles fueron sus armas iniciales y cómo y a costa de quién se emplearon a fondo y hasta dónde han llevado sus despotismos. Ciorán nos indica casi a renglón seguido de la cita que trasladé anteriormente: “Mirad la jeta de quien ha triunfado, de quien se ha esforzado, no importa en qué campo. No descubriréis en ella la menor huella de piedad. Tiene madera de enemigo”. Toda esta nueva tecnología informática que ha facilitado el abuso global a través de la economía tanto productiva como financiera supone el cumplimiento de la cita de Ciorán en la que viene a decir que Hitler y Stalin serían, aún, políticos y toscos infantes frente a esta panda de sofisticados tiburones de las finanzas y la explotación económica a escala mundial. Esos enemigos, los máximos acumuladores de capital (ese uno por ciento del que se habla que acumula más del 80% de la renta mundial o algo parecido, según distintos informes), que campan a sus anchas por el largo y ancho mundo, no se merecen otra cosa que (como medida terapéutica y por su propia salud mental y el bien global, y como aviso a envidiosos navegantes que anden pensando en seguir esos “ejemplares pasos”) les cosamos a impuestos hasta que se les pase la fiebre del oro y bajen sus humos, o llegue el momento jurídico en que les podamos acusar de genocidas que destruyen física y mentalmente las vidas de millones de personas. La filosofía del derecho tiene aún mucho trabajo que hacer y los economistas de bien también. Seguro que muchos están en ello, pero resulta desesperante que el planeta, ya sin tiempo, colapse por culpa de los viciosos acumuladores de capital y que nada ni nadie consiga reventarles los negocios de la muerte con que se nutren sus asquerosas vidas, y encima nos vendan sus putrefactos éxitos como ejemplos a seguir y nos quieran hacer beneficiarios de sus obscenas caridades. Vómito.


Tonterías selectas de Guy Standing

15/11/2019

Tonterías selectas de Guy Standing:

El precariado se rebela

… desde los años ochenta, la transformación mundial ha permitido la creación de Estados neoliberales al servicio de los intereses del capitalismo de rentas. En nombre del libre mercado, las instituciones han apoyado políticas que favorecen a los que obtienen rentas de sus propiedades, ya sean financieras, físicas o las llamadas intelectuales. Eso ha beneficiado a la plutocracia —los ciudadanos mundiales que ganan miles de millones de dólares o euros— y a las élites nacionales, que también obtienen la mayor parte de su dinero de inversiones. Pero ha despojado a la clase más amplia y cada vez más numerosa, el precariado, de toda apariencia de seguridad económica.

… la Sociedad Mont Pelerin (MPS en sus siglas en inglés) … defendía el libre mercado y el individualismo y aborrecía cualquier organismo que favoreciera la solidaridad social. Es el grupo de economistas más influyente de la historia pero no lo conoce casi nadie… sus primeros líderes fueron Friedrich von Hayek, Milton Friedman y Arnold Harberger, que apoyaron el sangriento golpe militar de 1973 en Chile, visitaron el país y se reunieron con Augusto Pinochet… El más pernicioso fue James Buchanan, premio Nobel en 1986 y mentor de los hermanos Koch, los multimillonarios que se han dedicado a financiar causas de extrema derecha en todo el mundo. Buchanan pensaba que los Gobiernos debían estar dirigidos por los que “hacían” (los dueños de propiedades) y no los que “aceptaban” (los que no tenían propiedades).

… Desde entonces, en un país tras otro, el Estado ha caído en manos de funcionarios y políticos seguidores del neoliberalismo. Las características fundamentales del Estado neoliberal son el desmantelamiento de las instituciones de solidaridad social y el saqueo de los bienes comunes.

La ideología de la privatización de esos bienes comunes consiste en que es preferible, en todas las esferas, que su provisión la lleven a cabo instituciones privadas con ánimo de lucro. Eso se traduce en la privatización de la sanidad, los servicios legales, la educación básica y las universidades, la construcción de hospitales, la vivienda, las prisiones y muchas otras cosas. Lo más importante son los intereses del capital y los inversores, después los intereses de quienes pueden pagar los servicios y, por último, los de los que no pueden pagar. La privatización se extiende y perjudica a más gente, hasta que llega un momento en el que hay suficientes que están dispuestos a protestar.

Eso es lo que ha pasado en Chile. Y el hecho de que se encuentre allí el epicentro de la revuelta del precariado es muy simbólico. Como dice una pintada en una pared de Santiago, “el neoliberalismo nació en Chile y en Chile morirá”. Sería justicia poética que ocurriera así.

… ¿Está justificada la revuelta? Es una pregunta difícil. Equivale a reconocer que los cauces democráticos normales están obstruidos y corruptos. Existe un sentimiento cada vez más extendido de que, con el recurso a lemas simplistas, las relaciones públicas y unos medios de comunicación que están sobre todo en manos de la plutocracia, es posible manipular a suficiente gente como para preservar el modelo neoliberal.

Y está por venir una pregunta aún más aterradora. ¿Está el Estado neoliberal construyendo poco a poco un aparato autoritario en el que las técnicas de vigilancia y otras similares puedan organizar movimientos en contra o permitir protestas de masas ocasionales y seguir adelante con impunidad? Los comentaristas señalan que, en los dos últimos decenios, ha habido más protestas masivas que nunca y, sin embargo, la situación ha empeorado. Existe un verdadero peligro de control autoritario. Si la energía del proletariado educado es capaz de movilizar nuevos movimientos progresistas, aún estaremos a tiempo de construir una política del paraíso para vencer nuestros peores miedos. Pero ese tiempo está acabándose.


Tonterías selectas de Kajsa Ekis Ekman

28/10/2019

https://www.publico.es/sociedad/kajsa-ekis-ekman-me-niego-distinguir-trata-prostitucion-hubiese-putas-inocentes.html

… no hay prostitución libre: eso es falso. La prostitución en sí es sexo entre dos personas. Una que quiere y otra que no. Por eso mismo yo no hago distinción entre trata y prostitución. Me niego, es hacer una distinción entre putas e inocentes.

P: ¿Y qué pasa con las mujeres prostituidas que defienden que quieren ejercer?

Lo que quieren es dinero, no sexo. Si no las pagas, ¿no practican sexo, verdad? Entonces, dales dinero de otra forma. El sexo debe ser libre y ajeno al dinero. En el sexo debe haber deseo y en la prostitución no lo hay.

P: Pero habrá muchos que dirán que tampoco hay deseo en picar una mina, pero sí quieren la remuneración.

Pero trabajar en minas es un trabajo necesario para la humanidad y el sexo lo practicamos para sentirnos bien. No hay necesidad de sexo. No hay necesidad de que los hombres se corran una vez por día, por semana o al mes. No es un derecho humano.

P: Habla de que dejemos de mirar a las mujeres prostituidas y pongamos el foco en los hombres ¿Por qué se van los hombres de putas?

Por falta de respeto a las mujeres. Porque no buscan una sexualidad mútua.
En la prostitución él decide con quién; ella no. Él decide cómo; ella, no. Es el sexo más desigual que pueda existir. Ellas, al recibir el dinero, renuncian al derecho de decidir y mandar.

No puedo entender por qué hay tanta gente preocupada por mantener una institución tan brutal, tan capitalista, tan colonizadora, tan patriarcal. Porque entre comprador y comprada se distinguen por género por supuesto, pero también por clase social, por país de origen, por edad (ellos son siempre más viejos. Las niñas que entran en esto lo hacen con 14 años). La desigualdad es absoluta: ellos tienen papeles; ellas, no…. Hasta el estado civil; ellos casi siempre están casados; ellas, no.

… P: ¿Y el debate dentro del feminismo entre abolicionistas y no?

Para mí, la máxima del feminismo es defender el derecho de vivir de las mujeres. Y si tú no estás en contra de la prostitución, que es una de las fuentes de mortalidad entre las mujeres, ¿qué es feminismo? Si tú defiendes una institución patriarcal donde el hombre tiene todos los derechos y las mujeres ninguno… ¿Por qué debe haber una serie de mujeres de origen pobre que existan para eso?

El mecanismo de defensa de tanto las personas en prostitución como en vientres de alquiler es disociar cuerpo y mente, cuerpo y mercancía para apropiarse de la capacidad reproductiva de las mujeres, fundamento de la sociedad patriarcal. Utilizan técnicas de desconexión universales: tratar de pensar en otra cosa, utilizar drogas para evadirse, cualquier cosa…. ¿Cómo si no vas a vivir en un mundo donde tienes que vender tu cuerpo o a tu propio hijo, parido por ti?

Porque, ¿qué es un acto sexual? Es placer, es unirse con la otra persona, es sentir… Es un momento donde el alma y cuerpo se unen. Y aquí, solo una persona disfruta y la otra desconecta.

En este sexo comprado cuentan las emociones y los deseos de los compradores; nosotras no valemos nada: somos cosas. Y ojo, veamos también la tasa de mortalidad de estas mujeres. Porque no estamos hablando de filosofía y de qué es libertad. La tasa de mortalidad en las mujeres prostitutidas es un 40% más alta que de las que no. No podemos esperar 20 años más para abolir la prostitución. Estamos hablando de vida o muerte.

P: Hablemos de la economía de los cuidados, base del capitalismo.

Claro, el trabajo no pagado de las mujeres es la base de toda sociedad. Para entender la economía hay que analizar la reproducción y después, solo después, la producción. Y ahí los cuidados son el trabajo más básico y clave. Y también el peor pagado, sin posibilidades de tener carrera, sin sueldo… Trabajamos hasta gratis.

Hay que entender que todos aportamos a la economía, pero que solo algunos se llevan los beneficios. Habría que repartir la ganancia de igual manera entre todos los trabajadores, porque todos aportamos. Y el problema es que si tú cuidas a tu hijo, no puedes hacer huelga. Si cuidas al hijo de otro, sí puedes pero es más difícil que si trabajas con dinero o máquinas porque eres responsable de vidas. Y entonces, sobre nosotras caen los recortes, porque saben que seguiremos trabajando ya que nuestra responsabilidad por la vida humana es la columna vertebral de cada sociedad. Las mujeres por eso nunca han vivido en el neoliberalismo, porque nunca hemos sido individualistas. El día que lo seamos se muere la economía.


Recomendaciones y tonterías selectas

26/10/2019

A partir de ahora en twitter https://twitter.com/fcapellaga.


Tonterías selectas

26/11/2017

Presunción de burbuja: El bitcoin es hoy un instrumento inestable y especulativo, editorial de El País Negocios

Más evidencia: la austeridad mata, de Juan Laborda

La trastienda del Black Friday, de Rosa María Artal

Entrevista a Carmen Castro, psicóloga y activista por los derechos de las mujeres

Por un feminismo marxista y liberal, de Aurora Nacarino Bravo, politóloga y asesora del grupo parlamentario de Ciudadanos


Tonterías selectas

19/11/2017

La violación, castigo para mujeres, de Lidia Falcón

John Davis: “Soy ingeniero informático y afirmo que la tierra es plana”

El coche eléctrico no es la solución, de José Luis Llorente, de EconoNuestra

El conchabe entre la banca y el regulador, de Juan Laborda

Papá Estado deja que nos maten, de Andrea Momoitio


Tonterías selectas

18/11/2015

Socialdemocracia y utopía, de Augusto Klappenbach

Los mitos del mercado, de Juan Laborda

No habrá empleos en un planeta muerto, de Pedro Linares, Marisa Rufino, Sara García – CCOO, UGT, USO / Alianza por el Clima

Cambio, capitalismo y centralidad, de Fernando Luengo

Un contramanual frente a la propaganda, de Pere Rusiñol


Tonterías selectas

11/07/2015

Una reforma constitucional que blinde derechos, de Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, Jose María Vera, director de Oxfam Intermón, y Mario Rodríguez, director de Greenpeace España

El discurso del miedo, de José Antonio Martín Pallín

¿No estaremos subsidiando a Alemania?, de Juan Laborda

Viñeta de Forges

La dignidad de Grecia, de Manuel Castells