La lógica y sensatez de Estefanía

05/03/2012

Joaquín Estefanía:

Dado que España está integrada en la disciplina del euro y que, por consiguiente, sufre en su cuerpo social la existencia de una “camisa de fuerza dorada” (Thomas Friedman) en forma de una limitación exterior a su política económica, lo lógico hubiera sido que en esta coyuntura tan mala el déficit público no se hubiera movido. Una moratoria de austeridad. Como el Gobierno de Rajoy en sus medidas de choque ya ha hecho el gasto político de ajustar la economía (mediante un aumento a la sueca de los impuestos directos y una reducción de gasto público) en 1,5 puntos del PIB, la propuesta más sensata hubiera sido dejar el déficit donde está, en el 7% del PIB, sin nuevas tandas de sacrificios adicionales.

“Dado que, por consiguiente, lo lógico hubiera sido”: a ver si el lector pica y se cree que todo lo anterior es un argumento construido desde la solidez de la lógica. Un dechado de sensatez, vamos.

Los sacrificios adicionales: ¿quién va a sufrirlos? Incrementar el déficit, o sea endeudarnos aun más ¿no implica ningún sacrificio?

Y una causa perdida: lo lógico habría sido… la propuesta más sensata habría sido…


El gran error de Estefanía

18/09/2009

Joaquín Estefanía, divulgador profesional de falacias económicas keynesianas y krugmanitas, escribe sobre un gran error:

El 15 de septiembre de 2008 … quebraba el banco de inversión Lehman Brothers (LM) y se generaba el pánico. La Reserva Federal (Fed) y el Tesoro lo dejaron caer, haciendo una excepción respecto a lo que había ocurrido hasta el momento.

La gran paradoja es que en el único momento en el que el capitalismo aplica su darwiniana regla de oro, deja caer a un banco con problemas y es coherente con lo que predica, parece el principio del fin y todo el mundo habla de “el gran error”.

Estefanía parece sugerir que en cuanto se deja que el capitalismo funcione solo inmediatamente sucede el desastre. Pero el sistema económico actual está muy lejos de ser capitalista, abundan las intervenciones, regulaciones y redistribuciones coactivas por parte de los gobiernos: que además ni siquiera son estables, existe un grave riesgo de inestabilidad institucional, de modo que no se respeta el imperio de la ley sino que se decide a golpe de arbitrariedad del político o burócrata de turno (a estos los salvo, a estos los dejo caer), lo cual genera incertidumbre en los agentes económicos (véase Robert Higgs, Regime uncertainty).

Los bancos centrales no son instituciones propias del capitalismo (y son los principales causantes de la crisis por su manipulación monetaria y crediticia), y el tesoro público es una entidad estatal. Así que es absurdo creer que este caso se trata del capitalismo aplicando la selección competitiva que sí le es propia.

Estefanía, desde su púlpito en El País, pretende conocer a todo el mundo, sabe lo que piensan y resulta que todos creen que dejar caer a Lehman fue un gran error.

Pero resulta que John Cochrane y Luigi Zingales, catedráticos de finanzas en la Universidad de Chicago, no están de acuerdo con su apreciación. Más bien fue el alarmismo incompetente de la Reserva Federal y del Tesoro, asegurando que el sistema financiero estaba al borde de la catástrofe, que no podían explicar los detalles pero que necesitaban gigantescas sumas de dinero para salvar la situación, lo que desató el pánico.


Joaquín Estefanía y el cambio climático

24/05/2009

Joaquín Estefanía nos recuerda una cita de la Agencia de Protección Medioambiental de EEUU, que “declaró que el dióxido de carbono, junto con otros cinco gases contaminantes, supone una seria amenaza contra la salud”:

En las actuales circunstancias, la conclusión de que los gases de efecto invernadero en la atmósfera suponen un peligro para la salud y el bienestar público es convincente y apabullante.

El dióxido de carbono, a diferencia de otros gases tóxicos, no es contaminante. Puede contribuir al incremento de la temperatura, pero esto no implica automáticamente amenazas o peligros para la salud. Muere más gente en invierno por el frío que en verano por el calor. No vivimos en todas partes en climas óptimos cuya alteración sólo pueda producir perjuicios.

Según Estefanía:

Estas tesis corrigen las doctrinas negacionistas de los neocons sobre el CC, que tuvieron su principal manifestación en el hecho de que Bush abandonó la Casa Blanca sin ratificar el Protocolo de Kioto. Ya sólo una minoría muy ideologizada (como el presidente checo Václav Klaus o Aznar) sigue sin reconocer el CC como producto de la acción del hombre y plantea el falso dilema de dedicar los recursos escasos del planeta a otros problemas aparentemente más urgentes (lucha contra el terrorismo, ayuda al desarrollo, malaria, sida, etcétera). A estas alturas, existe un consenso en que el CC no debe tratarse como una posibilidad de elección entre varias alternativas, sino como un fallo de mercado, teniendo en cuenta sus características más negativas: globalidad, largo plazo, incertidumbre e irreversibilidad de sus efectos.

Qué malos son los que no hacen profesión de fe de las verdades oficiales promulgadas por las agencias gubernamentales. Si la principal manifestación de un negacionista es abandonar la Casa Blanca sin ratificar el Protocolo de Kioto, resulta que Al Gore (vicepresidente con Bill Clinton) es sospechoso de negacionista: toda su retórica sobre la verdad incómoda debe de ser una cortina de humo, pues mientras pudo no hizo gran cosa al respecto.

Los recursos escasos no son del planeta (a quien es absurdo asignar posesiones), sino de personas concretas que pueden usarlos para unas cosas o para otras: el coste de oportunidad existe, y es muestra de ineptitud económica pretender que se trata de un falso dilema. La urgencia y la importancia de los problemas no las deciden presuntos expertos como Estefanía, sino cada ser humano en su ámbito de actuación. Para los economistas del Consenso de Copenhague el cambio climático resulta ser el menos importante y urgente entre muchos otros problemas que reclaman recursos económicos escasos.

Ese presunto “fallo de mercado” ¿no será en realidad un fallo del Estado al no saber determinar y defender adecuadamente los derechos de propiedad? Respecto a los efectos del cambio climático, a Estefanía se la ha escapado que son inciertos, que no están claros: quizás va a ser que el debate científico tiene sentido después de todo. Y tal vez no entiende que el hecho de que el cambio climático sea global, a largo plazo e irreversible (siendo esto último falso) no lo hace automáticamente negativo.

Estefanía aplaude que PP y PSOE olviden “los cantos de sirena de los que entienden que el CC será algo que sólo afectará a nuestros tataranietos”. Ha construido un hombre de paja, porque el argumento real es que los costes o beneficios futuros son valorados con un descuento respecto a los costes o beneficios presentes o más cercanos, y además nuestros descendientes serán más ricos que nosotros y por lo tanto mejor preparados para afrontar esos posibles costes.