Tonterías selectas

30/06/2017

Focos, de Juan José Millás

Se busca mujer altruista-incubadora en buen estado, de Anita Botwin

… los deseos de los privilegiados no deberían primar por encima de los derechos reproductivos de las mujeres. Entre otras cosas, porque los deseos no deben ponerse en el mismo plano que los derechos básicos. Desear algo no lo convierte en derecho. Decir que “no somos vasijas para gestar durante nueve meses un bebé para transmitir unos genes” no es un eslogan facilón ni partidista. Es que las mujeres en pleno siglo XXI deberíamos querer ser algo más que vientres de alquiler y objetos de compra y venta. Esta propuesta de Ciudadanos sobre el altruismo de las mujeres incubadoras, lejos de traer nuevos derechos, suprime además el derecho irrevocable de filiación del niño, ya que en ningún papel figuraría dato alguno sobre la gestante. Es decir, el bebé gestado no podría conocer nunca quién es su madre biológica altruista.

Se me ocurren un millón de formas de ser altruista que no pongan en riesgo nuestra salud. Una puede ser altruista por ejemplo dando de comer a los gatos de una amiga que se ha ido de vacaciones; prestándole la última temporada de House of Cards; ser su hombro en el que llorar cuando ha roto su relación; incluso, se me ocurre, dejarle tu camiseta favorita a riesgo de que no te la devuelva jamás. Pero, ¿prestar tu vientre?, ¿estamos perdiendo el juicio?

Existe ese discurso neoliberal que habla de la libertad de la mujer a la hora de elegir sobre sus cuerpos. Especialmente cuando esos cuerpos son rentables para sus intereses. Elegir sobre nuestros cuerpos debería centrarse en decidir qué ponerse cada día, en tatuarse o hacerse piercings, acostarse con quien se desee, bañarse desnuda en la playa… No en engendrar un feto, pasar por un parto que en el mejor de los casos duele para querer morirse –¡dilatar nueve cm!– para después regalar altruistamente un hijo a alguien que lo desea. Lo desea tan fuertemente que debes ser abnegada incluso cuando tengas que sufrir un parto de nalgas largo y doloroso como si te asesinaran lentamente. Pero ¿qué importa el riesgo para la salud y la vida de la gestante? Todo sea por los deseos de los padres a los que por cierto no se les pide ningún requisito.

Por otro lado, además de enrevesada, la propuesta de Albert Rivera es difusa y tramposa, porque omite el concepto “vientre de alquiler”, pero al mismo tiempo habla de “compensar por los gastos”. En el momento en el que introducimos el factor económico en la ecuación se acabó el buenrollismo de las incubadoras solidarias Mr. Wonderful. Hablemos claro y sin eufemismos: se está alquilando nuestro vientre y se está mercantilizando nuestro cuerpo.

Llegados a este punto de debate en el que Ciudadanos pone sobre la mesa un derecho que no es derecho sino que es deseo: ¿no sería más adecuado legislar y defender los derechos de las mujeres que se ven obligadas a dejar su puesto de trabajo por querer ser madres?, ¿o que se cumplan los derechos que ya existen, como lo son el de vivienda digna o una sanidad pública de calidad? Eso sin mencionar lo más urgente: la falta de un Pacto de Estado y unos recursos que frenen el terrorismo machista que estamos viviendo.

Ya hay muchos niños en este planeta. ¿Qué necesidad hay de seguir pariendo? Esos niños estarán deseando tener la oportunidad de ser adoptados por padres deseosos. Estaría bien agilizar esos trámites de adopción y dejar nuestros vientres tranquilos, que somos altruistas, pero no cuerpos con los que mercantilizar. Por mucho que lo deseen.

Uber y el peligro de los gig jobs, de Hiscio Belluga Molina

Stephen Hawking y la advertencia de ‘Interstellar’, de Jesús Mota

El físico Stephen Hawking argumentó la urgencia apocalíptica durante la reunión de Starmus en Trondheim con hechos que todo el mundo comprende y denuncia, pero que nadie es capaz de resolver: hay una amenaza real para la vida procedente de la confluencia del cambio climático y la desaparición (más bien explotación devastadora) de los recursos naturales. La cadena causal de Hawking, tal como la expuso, no tiene refutación posible. Si vivimos en un planeta que ya no tiene recursos para alimentar a la humanidad (o no los tendrá dentro de poco) lo lógico es saltar a otro que sí los tenga. El problema que plantea Hawking con su incitación a la gran evasión planetaria es de naturaleza ética, dicho sea en lenguaje antiguo. ¿La especie humana esquilma un planeta, salta a otro y ya está? ¿Que hará en ese otro planeta, agotarlo a su vez y pasar al siguiente?

… La economía, esa ciencia lúgubre pero con armadura resplandeciente, ha racionalizado el instinto devastador y la irresponsabilidad ante la naturaleza. Al fin y al cabo, la lógica económica actúa como el superyo de los impulsos naturales al egoísmo primordial. El beneficio de mitigar el cambio climático y, por tanto, de minimizar la destrucción de recursos es principalmente global y a largo plazo; el beneficio de esquilmar hoy la naturaleza sin tasa ni medida es local y a corto plazo.

Unión bancaria: España versus Italia, de José Carlos Díez

Un banco toma depósitos a muy corto plazo y presta a largo plazo. Eso le hace extremadamente vulnerable a fuga de depósitos, y desde la Edad Media, a esas situaciones se les denomina banca rota. Los bancos centrales se crearon para prestar a las entidades cuando nadie en el mercado quiere hacerlo y evitar crisis bancarias sistémicas.

… Para reducir el coste de las crisis, la regulación y la supervisión bancaria son muy estrictas…


Tonterías selectas

29/06/2017

El dinero estorba, de Emilio Ontiveros

Recuperar la unidad de acción sindical, de Miguel Ángel Cilleros, candidato a la secretaría general de la Unión General de Trabajadores

Decir no a la universidad-empresa que propone Ciudadanos, de María Eugenia R. Palop

Una renta mínima europea, de Georges Dassis, presidente del Comité Económico y Social Europeo

Cómo gestionar la incertidumbre política, de Pedro Saura García

El programa para un gobierno progresista y reformista propuesto por Pedro Sánchez al resto de fuerzas del cambio es una gran noticia para la economía española, porque dibuja un programa económico de medio plazo para España, anclado en la sostenibilidad de las finanzas públicas, con un reforzamiento del marco institucional de las cuentas públicas liderado por la Autoridad Fiscal Independiente(AIReF).

El aludido programa se asienta sobre pilares como la modernización de la economía, la cohesión social y la regeneración de las instituciones o cómo acabar con el capitalismo clientelar, tres palancas que se retroalimentan y que conforman un proyecto económico de futuro para nuestro país, con la metas de converger con los países más desarrollados en productividad y cohesión social.


Recomendaciones

29/06/2017

Do we matter in the cosmos?, by Nick Hughes

The Three Blind Spots of Politics, by Russ Roberts

Entrevista a Mauricio-José Schwarz sobre la izquierda magufa

An homage to the cheque (or check), by JP Koning

La multa a Google sólo es un síntoma, de Vicente Lozano


Recomendaciones

28/06/2017

What Charles Darwin owes Adam Smith, by Matt Ridley

La eurocracia, a la caza de Google, de Juan Ramón Rallo

What’s really warming the world?

Is the staggeringly profitable business of scientific publishing bad for science?, by Stephen Buranyi

Cifuentes, como Viktor Orbán, de Juan Ramón Rallo


Tonterías selectas

28/06/2017

Remedios globales para evitar la destrucción del medio ambiente, de Nicolás Sartorius, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas

La gestación subrogada en el Estado high-tech con el que sueña Ciudadanos, de María Eugenia R. Palop

“Ciudadanos” (C’s) o la subasta pública de los derechos de las mujeres por un puñado de votos, de Alicia Miyares

Queremos impedir que los derechos puedan ser revocados por contrato. Albert Rivera pretende someter a subasta pública los derechos de las mujeres para satisfacer el deseo de un colectivo minoritario de personas por perpetuar sus genes. El Sr. Rivera se comporta como un mercachifle que confunde eslóganes con argumentos por lo que no duda en situar en el mismo plano deseos y derechos o, peor aún, anteponer deseos a derechos. No creo que Rivera ignore que la práctica de alquiler de vientres o gestación subrogada, que lo mismo es, exige la firma de un contrato previo al embarazo en el cual las mujeres deben renunciar de modo irrevocable al derecho fundamental de la filiación sobre el hijo. Puede que a un neoliberal de nuevo cuño le parezca irrelevante que los derechos puedan ser objeto de contrato y compra-venta, pero debería, al menos, incorporar lo que predica a su propia vida. Quizá para dar prueba de fe de que sus planteamientos son inocuos, también Rivera debería anunciar que renunciará por contrato y de modo irrevocable al derecho al voto… dado que los derechos se pueden revocar por contrato y esta, según Rivera, es una propuesta valiente que empiece él…

Queremos impedir que el embarazo y el parto esté sometido a condiciones contractuales. Albert Rivera reta a las feministas que expliquemos cómo se puede estar de acuerdo en el derecho a decidir de las mujeres sobre la interrupción voluntaria del embarazo y, a la vez, estar en contra de que una mujer pueda decidir si quiere o no someterse a la práctica del alquiler de vientres. No hay ninguna contradicción en declararse favorable al aborto y contraria a la práctica del alquiler de vientres; sólo ven contradicción aquellas personas que ciertamente desconocen en el fondo y en la forma en qué consiste el feminismo y su íntima conexión con los valores y principios democráticos. Las feministas somos favorables al aborto porque estamos en contra de un modelo de maternidad impuesta o forzada y estamos en contra de la práctica del alquiler de vientres porque reduce la maternidad a cláusulas contractuales y condiciones impuestas por terceras personas. La prohibición de abortar o la regulación favorable del alquiler de vientres condena a las mujeres a ser tuteladas por terceras personas. Hemos vencido el modelo de feminidad y maternidad que se sustanciaba en la afirmación mariana “hágase en mí según tu voluntad” y por la misma razón venceremos esta idea de maternidad neoliberal que se resume en “hágase en mi según tu contrato”. En ambos modelos, tanto el bíblico como el neoliberal, la trampa consiste en ensalzar el altruismo y generosidad de las mujeres….

En definitiva, la propuesta de Rivera de introducir por ley en este país la práctica del alquiler de vientres supone de facto la pretensión de que se legalice la compra-venta de personas y la fabricación de seres humanos “a la carta” y esto es, se mire como se mire, un ataque frontal a la democracia que nos hace iguales en derechos y que impide poner precio a los mismos. La propuesta de Rivera ni es valiente ni progresista porque supondría, ni más ni menos, la regulación de una nueva forma de esclavitud, la esclavitud altruista por amor al amo.

Imagina que las mujeres no son propiedades, y los Estados tampoco, de Andrea Batista, de EconoNuestra

Que Ciudadanos no te arruine el Orgullo: nuestros vientres no se alquilan, de Henar Álvarez


Tonterías selectas

26/06/2017

Viñeta de El Roto

Final feliz, de Almudena Grandes

El monopolio económico de los hombres, blancos y occidentales, de Marta Curull

El economista y sociólogo William Davies reflexiona sobre cómo la cultura contemporánea nos impone la obligación de ser felices

BUSCAR ALTERNATIVAS O DEJARNOS MORIR. Ni taxi ni Uber. Ni capitalismo digital ni servicio público bajo licencia, de Chus Melchor, de EconoNuestra


Tonterías selectas

26/06/2017

La construcción de lo intolerable y los que atacan a la homeopatía, de Esteban Hernández

10 años que estremecieron al mundo, de Joaquín Estefanía

¿CETA? ¡No, gracias!, de Juan Laborda

La burbuja turísticaa, de Agustín Franco Martínez

“Salva el planeta, suicídate”: así es la polémica Iglesia de la Eutanasia