Más sobre dinero fiat y el billete del banco central

Gracias a Juan Ramón Rallo (aquí y aquí) y a los demás comentaristas (especialmente Manuel Polavieja) del artículo anterior.

Me he equivocado al escribir que el billete del banco central en un sistema de dinero fiat no es un pasivo (se sobreentiende que exigible) del banco central; y también se equivocan quienes afirman que sí lo es. Y en realidad ninguno se equivoca, porque no es una cuestión de esencias sino de interpretaciones, y ambas son posibles y en cierto modo complementarias (como el modelo onda partícula de la mecánica cuántica), dependiendo de cómo se entiendan ciertos términos y conceptos.

El sistema monetario actual es tan anómalo y tramposo que permite interpretar al billete fiat (y a las monedas) como un activo coactivo sujeto a ciertas reglas de producción y destrucción, o como un pasivo inconvertible mal determinado (definido de forma recursiva en términos de sí mismo en unidades abstractas sin ancla, referencia o concreción externa, lo que algunos llaman deuda irregular, sin formalizar y especificar qué se debe); en ambos casos su aceptación en los cobros y su utilización en ciertos pagos es obligatoria para los ciudadanos (por leyes de curso legal forzoso).

El dinero en sentido estricto es un activo que no es el pasivo de nadie más, como la moneda de oro o plata. Los sustitutos o complementos monetarios son algunas deudas muy seguras y a corto plazo que se monetizan, son dinero en sentido más amplio, se usan como medios de pago y cobro: estas deudas son un pasivo para el deudor y un activo para el acreedor; tienen un emisor deudor original, y al estar monetizadas van circulando y cambiando de acreedor.

En un sistema de banca libre cualquiera puede emitir deuda e intentar que se use como medio de pago, pero sin poder obligar a nadie a aceptarla como tal; normalmente lo hacen algunos bancos comerciales en forma de billetes o depósitos a la vista. Esta deuda está definida en función de algún dinero en el cual la misma es obligatoriamente convertible: es un compromiso u obligación de pago de una cantidad de dinero. Dinero y deuda están así relacionados porque gran parte de la deuda es monetaria y ciertas deudas (no todas) se monetizan, pero la producción de dinero (minería, acuñación) es legalmente independiente de la producción de sustitutos monetarios.

También puede existir deuda o pasivos no monetarios, como las obligaciones de entregar ciertos bienes o servicios (más o menos especificados, como los contratos de futuros, los cheques regalo o los vales de algunos establecimientos comerciales).

Hay dos formas de cancelar y extinguir una deuda monetaria (sin considerar impagos o reestructuraciones): pagarla con dinero o compensarla con otra deuda igual pero de sentido contrario; los efectos sobre los balances de los agentes involucrados son diferentes.

Al recibir dinero como medio de pago de una deuda, el balance del acreedor mantiene su tamaño pero cambia su composición: un activo (el derecho de cobro) es sustituido por otro (dinero); el balance del deudor se encoge, se reduce su pasivo (elimina la obligación de pago) y también su activo (entrega el dinero). Al compensarse deudas ambos agentes, acreedor y deudor, ven reducidos sus balances al desaparecer sus derechos de cobro (activos) y obligaciones de pago (pasivos).

Los procesos contrarios suceden cuando la deuda se genera: un prestamista que entrega dinero a cambio de una promesa de pago sólo cambia la composición de su activo pero no el tamaño de su balance; el prestatario expande su balance con el dinero recibido en el activo y la deuda asumida en el pasivo. Si dos agentes intercambian promesas de pago, ambos incrementan sus balances con deuda en pasivo y activo.

Siempre existe la posibilidad de que el deudor pague y cancele su deuda con el acreedor entregándole dinero porque la deuda se define así: el acreedor no puede negarse a aceptar el pago de la deuda con la cantidad de dinero y en las condiciones pactadas (fecha, lugar). La compensación de deudas, sin embargo, es en principio opcional (no obligatoria, a no ser que se haya pactado previamente en otro sentido), y para tener lugar debe ser aceptada por ambas partes. En general las deudas no sólo tienen cantidades diferentes, también pueden ser de plazos o riesgos distintos. Puede tener sentido compensar deudas a la vista, pero una de las partes, o las dos, pueden exigir que se les pague con dinero.

En un sistema con dinero fiat y banco central emisor monopolista, el banco central produce deuda (promesas de pago en su pasivo como deudor) en forma de depósitos de los bancos privados miembros o asociados al banco central, y también produce billetes cuando dichos bancos privados los reclaman a cambio de esos depósitos. Los bancos privados emiten su propia deuda en forma de depósitos de sus clientes (familias, empresas, organismos públicos), pero no pueden emitir sus propios billetes.

El banco central tiene en su activo promesas de pago de otros agentes: normalmente letras del Tesoro y deuda de los bancos privados (y otros activos más exóticos, con más riesgo y mayor plazo, según cómo de intervencionista e imprudente sea la política monetaria). Las deudas de estos agentes se cancelan mediante compensación de deudas (tienen depósitos en el banco central) o mediante entrega de dinero: y queda pendiente determinar si la entrega de billetes del banco central al propio banco central es entrega de dinero o compensación de deuda, según cómo se interprete su naturaleza.

Si este billete es un pasivo (deuda) del banco central, en este sistema no existe dinero en sentido estricto y todos los medios de pago son deuda mal definida, inconvertible, sin referencia externa. Las deudas sólo se compensan unas con otras.

Si este billete es un activo que no es pasivo del banco central, entonces se trata del dinero en sentido estricto. Es un activo anómalo porque tiene valor no porque los agentes se lo otorguen libremente, sino porque el Estado obliga a los ciudadanos a aceptarlo en los cobros y a utilizarlo como medio de pago de los impuestos. Es un bien presente (no tienes que esperar ni hay descuento) cuyo valor depende, al menos en parte, de que exista la coacción estatal para enviar al individuo a la cárcel si no lo consigue para pagar sus impuestos.

El banco central (y el Estado) no sólo produce el dinero fiat, también promueve su uso al utilizarlo e imponer su uso, generando así demanda. Además el banco central no lo produce de forma arbitraria y unilateral ni se desentiende del mismo sino que gestiona activamente su cantidad y poder adquisitivo.

Que el billete no sea un pasivo del banco central no quiere decir que el banco central no tenga ninguna obligación o restricción legal respecto a la emisión (o destrucción) de dichos billetes. Todos los pasivos son obligaciones de entregar algo (normalmente dinero, pero pueden ser bienes o servicios cuyo valor monetario habrá que contabilizar), pero no todas las obligaciones son pasivos contables exigibles. Es obligatorio cumplir las leyes de todo tipo y nivel y las reglas contractuales, pero las restricciones legales no aparecen en el pasivo exigible del balance contable de ninguna entidad y muchas obligaciones contractuales tampoco (por ejemplo, el deber de pagar los salarios de los trabajadores, o un alquiler comprometido durante un tiempo).

El banco central está sometido a normas establecidas en las leyes que regulan su actividad. Sus obligaciones pueden incluir determinar la cantidad de dinero base (billetes y depósitos del banco central), estabilizar su poder adquisitivo, u otras. Los bancos centrales de países más desarrollados no pueden simplemente imprimir billetes y dárselos al gobierno para que los gaste (en teoría ni siquiera pueden prestarle directamente al Estado), sino que ligan la producción de billetes a su solicitud por bancos privados que tengan depósitos en cuenta con ellos, y a su vez estos depósitos se crean mediante préstamos del banco central al banco privado (ventanilla de descuento con determinados colaterales como garantías) u operaciones de mercado abierto de compra de activos al banco privado (normalmente deuda pública en forma de letras del Tesoro).

El banco central no sólo produce billetes o depósitos, también puede destruirlos o retirarlos de la circulación cuando quiere una política monetaria más contractiva (vendiendo deuda pública u otros activos en su posesión). Los depósitos, al ser deuda, pueden cancelarse con otra deuda contraria. Los billetes, en caso de estar en posesión del banco central, pueden ser destruidos o no: su coste de producción es tan bajo que es poco relevante si se guardan o si se destruyen y vuelven a crear; el banco central no destruye el oro que recibe porque este no es fácil de volver a producir una vez destruido (y porque sabe que el oro tiene valor incluso en ausencia de coacción estatal).

El banco central influye sobre la economía inyectando o retirando sus billetes y depósitos (todo lo que está en posesión del banco central desaparece de la circulación del resto de la economía). Para inyectar necesita que los bancos privados le pidan prestado; para retirar necesita tener algún activo que vender; por esto tiene sentido el activo del banco central, para mostrar cómo puede defender su divisa y así conseguir que se confíe en ella; y por esto puede ser útil tener la información sobre cuánto dinero fiat hay y compararlo con el valor de los activos del banco central.

El banco central debe aceptar el billete como medio de pago por dos razones: porque es su emisor original y se compromete a compensar unas deudas con otras (y entonces se considera el billete como deuda); y porque legalmente, al ser dinero fiat, todo el mundo está obligado a aceptarlo. El billete no es un pasivo del banco central porque se puedan cancelar deudas del banco central con él, ya que eso también puede hacerse con dinero en sentido estricto (si es que este existe).

En un sistema de patrón oro el banco central acepta el oro como medio de pago de sus propias deudas, pero eso no convierte al oro en un pasivo del banco central: simplemente el contrato de deuda especifica cómo se realizará el pago.

Si la moneda de oro fuera de curso legal forzoso, su productor, fuera quien fuera, estaría obligado a aceptarla como medio de pago por otros bienes o servicios que quisiera proporcionar. Y todo el mundo estaría igualmente obligado: para compraventas de bienes y servicios, para pago de deudas, para compra de activos financieros, para pago de impuestos, tasas, multas.

El que el banco central esté obligado a aceptar un determinado dinero fiat como pago de sus créditos simplemente indica que es una entidad a la cual se aplica la misma ley que a todos los demás agentes. Sí que sería sospechoso, y nada igualitario, que el Estado impusiera el uso de una moneda a sus ciudadanos pero excluyera de esa obligación a su propio banco central y a otros organismos como la Hacienda pública.

Si el billete es un pasivo del banco central porque debe aceptarlo como pago de sus deudas, también es un pasivo de todo el mundo porque todos deben aceptarlo como pago de sus deudas. También sería un pasivo del Estado porque se compromete a aceptarlo como pago de los impuestos. Así todos los billetes serían una especie de extraño pasivo social, que aparece simultáneamente en múltiples balances y que obliga a todos pero sin especificar a qué obliga (precios, cantidades y calidades de bienes y servicios).

Los cheques de compra y vales regalo son pasivos de sus emisores, pero en lugar de generar una obligación de pago de dinero son una obligación de entrega de mercancía (o servicios) por su valor nominal: son un pasivo indeterminado o irregular porque no se especifica qué cantidad y calidad de bienes puede comprarse por ese valor (sólo que no puede discriminarse entre otros dineros y los vales, deben cotizar a la par en esa operación de compraventa), y el emisor no está obligado a tener ningún producto a un precio que interese al poseedor del vale (suelen cotizar en mercados secundarios bastante por debajo de la par). Esos cheques o vales son pasivos porque su emisor los produjo como tales. Pero si una tienda publica una serie de precios (comprometiéndose a cumplirlos) por sus productos en una determinada forma de dinero, es decir que el poseedor de ese dinero puede exigir legítimamente parte del activo de la tienda a cambio del mismo ¿entonces ese dinero es un pasivo de la tienda? Obviamente no.

La obligación de aceptar algo como medio de pago no lo convierte en un pasivo, sino al revés: el hecho de que algo sea un pasivo de un agente, que además se compromete a compensar deudas, implica que ese pasivo puede utilizarse como medio de pago de deudas a ese agente (si a entonces b no es lo mismo que si b entonces a). El argumento de que el billete es un pasivo del banco central porque este debe aceptarlo como pago es erróneo porque está invertido.

Para comprender la naturaleza del billete es posible analizar qué sucede con el balance del banco central cuando se genera y cuando desaparece, tanto los propios billetes como las deudas. Pero este análisis no es concluyente porque ambas interpretaciones son posibles.

Recibir un dinero activo en sentido estricto como la moneda de oro no reduciría el balance del banco central sino que cambiaría su composición; si el billete se considera deuda, al recibirlo se cancelan deudas y se reduce el balance del banco. Pero el hecho de que el balance del banco central se reduzca cuando le pagan sus deudas con sus billetes no convierte a estos billetes automáticamente en sus pasivos: también es posible considerar al billete como un activo coactivo y anómalo que el banco está obligado a destruir, o simplemente no contabilizar en su balance, al recibirlo como pago.

La distinción entre billete fiat y depósito en el banco central no es arbitraria. Es verdad que legalmente son prácticamente iguales en muchos sentidos, aunque no en todos. No todos los agentes tienen acceso a cuentas en el banco central, mientras que el billete puede usarse incluso en el extranjero, al portador y de forma anónima.

El depósito del banco central con dinero fiat ha heredado las características del depósito con patrón oro, sólo que no es convertible en oro, sólo en billetes; el billete del banco central ya no es convertible en nada, y como era el segundo escalón de la pirámide monetaria y ya no hay primer escalón se ha transformado en el primer escalón. Una base de muy pobre calidad, pero base al fin y al cabo.

La pirámide monetaria, bancaria y financiera se construye de forma recursiva a partir de una base. La base es dinero externo no deuda, y todos los demás niveles son deuda o participaciones de distintos agentes (promesas de entrega de dinero o de deuda de otro nivel). Toda estructura recursiva bien construida requiere una condición de finalización. En esta estructura, debe existir alguna deuda que obliga al pago de dinero (no otra deuda) y este dinero no puede a su vez ser deuda (¿deuda de qué?). Por esto es desafortunado hablar de dinero fiat como deuda irregular: todo el sistema quedaría completamente mal definido, sin ancla concreta.

En esta discusión estamos explorando los límites de ciertos conceptos y realidades: pasivo, deuda, dinero. El sistema actual es tan chapucero y confuso (es lo que se suele hacer en los fraudes, conseguir que no quede nada claro) que considero muy desafortunado insistir en que “los billetes de los bancos centrales son indudablemente pasivos de los bancos centrales”. No: si forzamos la definición de lo que es un pasivo contable, quizás puedan interpretarse así. Pero también pueden entenderse (a mi juicio de forma más honesta) como un dinero externo de mala calidad (se usa como unidad de cuenta, medio de intercambio y depósito de valor), con características anómalas, que se mantiene como tal por la coacción estatal.

El test de Rallo para distinguir un activo de un pasivo monetario es erróneo en su aplicación al billete del banco central con dinero fiat; no se entiende que si se interpreta como un activo puro (no pasivo de nadie) no es un activo cualquiera sino un activo peculiar (anómalo, coactivo) con ciertas reglas de producción y destrucción, con monopolio de producción y sin costes de producción (al banco central le da igual destruir billetes que no le cuesta prácticamente nada volver a producir).

Afirma Rallo: “Todo activo que no sea el pasivo de alguien más (es decir, todo activo que no sea una deuda) sólo puede extinguirse generando una pérdida neta en el patrimonio de los agentes que integran una sociedad. Por ejemplo, si yo tengo 100 onzas de oro y las destruyo, mis fondos propios se reducirán correspondientemente sin que los fondos propios de nadie aumenten nominalmente.”

Esto es cierto para otros activos reales, pero es erróneo justamente para el activo dinero (sobre todo en la medida en que no tenga valor de uso): las pérdidas del tenedor de esas onzas extraviadas o destruidas se compensan (de forma más o menos exacta, indirecta y no inmediata) con las ganancias reales (pequeñas y muy distribuidas) de todos los demás agentes que tengan dinero (menos dinero y mismos bienes implica mayor poder adquisitivo del dinero); lo que importa en economía no son las magnitudes nominales sino las reales.

Continúa Rallo: “Supongamos que el balance del banco central es el siguiente. Activo: 1.000 dólares de deuda pública; Pasivo: 900 dólares en billetes + 100 dólares en fondos propios. Si el Estado recauda impuestos por 900 dólares en billetes y los utiliza para amortizar su deuda pública en poder del banco central, el banco central verá minorar su activo en 900 dólares: 900 dólares de deuda pública se repagan y los 900 billetes se extinguen (imaginemos que el banco central los quema). Si los billetes del banco central no fueran un pasivo del banco central, estaríamos ante una destrucción de su activo (deuda pública) sin contrapartidas, con lo que debería anotarse unas pérdidas de 900 dólares y deberíamos concluir que el banco central está quebrado. Pero, en realidad, no lo estará porque la minoración del activo (de la deuda pública) irá de la mano de una reducción de su pasivo (billetes), con lo que los fondos propios no sufrirán cambio alguno. Tampoco habrá ganancias, por cierto, para el Estado. Verá minorar su deuda (en 900 dólares) a cambio de ver minorar su activo de tesorería (900 dólares en billetes).”

El error, que es grave, está aquí: “Si los billetes del banco central no fueran un pasivo del banco central, estaríamos ante una destrucción de su activo (deuda pública) sin contrapartidas, con lo que debería anotarse unas pérdidas de 900 dólares y deberíamos concluir que el banco central está quebrado.” La interpretación que hace Rallo es correcta si se entiende que el billete es un pasivo del banco central; pero parece no darse cuenta de que si el billete no es un pasivo del banco central es necesario corregir el balance de partida (lo que no hace, mezclando las dos interpretaciones), y entonces el banco central tendría inicialmente 1.000 dólares de deuda pública (activo) y 1.000 dólares de fondos propios (todo es pasivo no exigible ya que estamos considerando que el billete no es un pasivo; no se puede considerar que el billete no es un pasivo y dejarlo apuntado en el pasivo exigible). Los 900 dólares en billetes no aparecen en el balance, son un activo puro (no pasivo) en poder de los ciudadanos; el Estado los confisca, recompra 900 dólares de su propia deuda y reduce el balance del banco central a 100 dólares de activo y 100 dólares de fondos propios, no estando quebrado.

Este test de pérdidas y ganancias no demuestra nada sobre si el billete es pasivo o no, porque ambas interpretaciones son posibles. Pero sí es útil entender quién gana y quién pierde con las operaciones del banco central para comprender por qué el sistema está organizado así.

La inconvertibilidad es originalmente resultado de un impago del Estado de su propia deuda denominada en oro, acompañada de la confiscación del oro de los ciudadanos y su inmediata reevaluación (o devaluación del dólar en oro), y con leyes de curso legal forzoso que obligan a usar el dinero determinado por el Estado y prohíben cláusulas de pagos en oro.

El Estado concede al banco central el monopolio de emisión de billetes (producto con coste prácticamente cero pero alto valor) a cambio de que le entregue gran parte de sus beneficios operativos y además lo regula de tal manera que debe comprar su deuda (no directamente sino a través de los bancos privados), lo que tiende a reducir el tipo de interés de la misma.

El oligopolio de bancos privados puede descalzar plazos y riesgos impunemente, incrementando sus beneficios, sabiendo que en caso de necesidad el banco central los refinanciará a bajos tipos de interés creando más medios de pago e inflación que sufrirán finalmente los ciudadanos.

El poder de producir un activo tan importante como el dinero base de una sociedad, y además a coste casi nulo, requiere algún tipo de límites o regulaciones. El banco central de un país desarrollado no puede imprimir billetes y gastarlos libremente: debe hacerlo mediante préstamos que se le solicitan; su negocio y sus beneficios, como los de cualquier otro banco, consiste en dar préstamos a agentes solventes y cobrarlos. Y además los gobernantes prometen (y sistemáticamente incumplen) que el dinero y el crédito se gestionarán de forma científica por expertos independientes para incrementar el bienestar social y el crecimiento económico.

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33 Responses to Más sobre dinero fiat y el billete del banco central

  1. Ignacio Moncada dice:

    Extraordinario artículo. Difícil encontrar análisis tan a fondo sobre asunto tan complejo. Enhorabuena.

    Un abrazo,
    Ignacio

  2. Eduard dice:

    O sea, el Estado hace suspensión de pagos del billete de banco, seguido de una capitalización confiscatoria de la deuda mediante la imposición legal de la moneda fiat (bail-in a cargo del tenedor de billetes); con esta operación coactiva, los acreedores ven convertido su derecho de cobro en un nuevo activo monetario que ya no tiene naturaleza de pasivo exigible de nadie más.

    Tanto monta, monta tanto: activo forzoso, pasivo impagado… ¿No son sutilezas algo bizantinas?

  3. manuelgar dice:

    Hola Paco,

    Si utilizamos la contabilidad como herramienta para analizar este problema, no veo nada considerar todo el pasivo del BC como Fondos propios, ya que los titulares de Fondos Propios deberán tener algún derecho de propiedad sobre el BC, y eso no es así.

    Por otro lado, si tenemos claro que el 99,9% de la moneda que emite el BC procede de monetizar otras deudas ¿Como puede ser que el origen de la moneda sea un pasivo y la moneda a la que da lugar no lo sea? No tiene sentido.

    También dices: “Si el billete es un pasivo del banco central porque debe aceptarlo como pago de sus deudas, también es un pasivo de todo el mundo porque todos deben aceptarlo como pago de sus deudas” No, porque el pasivo es de quien lo emite. Además el BC está obligado a aceptarlo si o si, mientras que los demás agentes no (si quieren pueden establecer por contrato que la deuda que emitan sea cancelada en otra divisa u otros bienes o servicios)

    Hay otros comentarios muy interesantes, a ver si en otro momento puedo comentarlos.

    De todas formas, os lanzo a ti y al profesor Rallo una propuesta. Creo que este debate sería más sencillo y menos enrevesado si prescindimos del BC y nos centramos en una moneda fiat directamente emitida por el Tesoro. Ya que en mi opinión el BC lo único que hace es intermediar pasivos.

    Un abrazo,

    Manuel.

    • Francisco Capella dice:

      Gracias, Manuel:

      El titular de los fondos propios del Banco Central es el Estado, y creo que tiene algún que otro derecho de propiedad sobre él.

      Tiene perfecto sentido, aunque os parezca raro y por eso cueste comprenderlo (hace falta mucha cintura para aceptar ideas que parecen absurdas pero que no llevan a ninguna contradicción ni refutación empírica), que el depósito sea deuda, y el dinero con el cual se paga ese depósito no lo sea.

      Sobre el Si A entonces B, sigues razonando al revés, o sea mediante non sequitur. Voy a escribir vuestro argumento de otra manera a ver si ayuda:

      “Si el banco central debe aceptar el billete en pago de sus deudas, entonces el billete es un pasivo del banco central.”

      Esta otra proposición también debería ser cierta:

      “Si A debe aceptar el billete en pago de sus deudas, entonces el billete es un pasivo de A.”

      El problema es que con leyes de curso legal forzoso todo el mundo debe aceptar el billete como pago de deudas (por eso suelen prohibirse la cláusulas que eximen de esa obligación, si la gente pudiera elegir dinero este no sería fiat o sería menos fiat).

      La proposición invertida

      “Si el billete es un pasivo del banco central, entonces el banco central debe aceptar el billete en pago de sus deudas.”

      presupone que el billete es un pasivo del banco central, de donde obviamente es fácil deducir que el billete es un pasivo del banco central. Si supones A, entonces A, o sea que A implica A.

      El BC lo único que hace es intermediar pasivos… si se considera que el billete es un pasivo. Lo cual es, insisto, una interpretación posible, consistente, sin contradicciones, pero no la única posible.

      Saludos

      Paco

      • Ok, voy por partes.

        En la critica que haces a la demostración contable de Rallo, pones los 1000 dolares como fondos propios. Si esos 1000 dolares están en el activo de los agentes, los dueños del banco central serían esos agentes, no el Estado. Por eso digo que no le veo sentido.

      • manuelgar dice:

        Para ser exactos mi proposición es esta:

        “Si el banco central debe aceptar el billete ***que el mismo emite**** en pago de sus deudas, entonces el billete es un pasivo del banco central.”

        A esa frase es a la que habría que darle la vuelta.

        Además, yo creo que inicialmente el dólar es un pasivo por la forma en que entra en la economía. La frase en inglés “loan into existence” es muy gráfica en este sentido. El hecho de que el BC tenga la obligación de aceptarlo es otro argumento más, corroborativo, que viene después.

        El pasivo es solo de quien lo emite, no de cualquiera. Así que en este caso el dólar solo puede ser un pasivo emitido por el BC (mi postura) o un activo producido por el BC ( tu postura, donde los dólares no serían el pasivo de nadie como el oro o las Bitcoin).

        Podemos discutir si los dólares se emiten o se producen, pero no creo que sea discutible que quien produce o emite es en los dos casos el BC. Es decir, si es un pasivo lo sería únicamente del BC, si no es un pasivo, no lo sería de nadie.

        Además, a diferencia del BC, el resto de agentes puede elegir repudiar la moneda de dos formas:

        a) negándose a entregar bien presente alguno a cambio de esa moneda.

        b) Pidiendo a cambio de sus bienes muchas más unidades monetarias.

        En altísimo contraste con a) y b), ¿Si tu le debes un dólar a la Fed, y vas a devolvérselo puede la Fed negarse a hacer la transacción? No.

        ¿Puede entonces decirte que aunque inicialmente le debieras uno, para cancelar la deuda tienes que entregarle 2 billetes de un dólar, porque el valor del dólar en el mercado ha cambiado? Tampoco.

        La Fed ni puede ni creo que se le ocurriera hacer semejantes cosas. Esta es la realidad del sistema monetario actual.

        La diferencia es enorme, la Fed se obliga a cancelar por el nominal de la moneda, independientemente de su valor de mercado. Los demás agentes, aunque estén obligados a aceptar esa moneda, pueden abstenerse de intercambiar (valor del dólar = 0) o pedir más unidades a cambio. Insisto, la Fed no está en esa situación, no hace ninguna de estas dos cosas.

        Ahora, si habláramos de un sistema hipotético (no el que tenemos ahora) en donde al BC se le ocurriera hacer algo así, creo que estaremos de acuerdo que semejante comportamiento llevaría inmediatamente al mercado a aplicarle a la moneda en cuestión una inflación del 100% o incluso a un repudio inmediato de la moneda.

        La inflación, hiperinflación o el repudio monetario son demostraciones palmarias de que al mercado le traen sin cuidado lo que pretendan las leyes de curso legal en lo que se refiere al valor de este tipo de monedas, y que lo que cuenta es la diligencia del emisor, y concretamente como de diligentemente está respaldada la moneda emitida en el balance agregado del sistema financiero (BC + Bancos comerciales).

        Que los dólares no sean convertibles no implica que no estén respaldados. De hecho no se emite ni un solo dólar sin su correspondiente respaldo en el activo de un banco. Otra prueba más de su naturaleza de pasivo.

        Un abrazo,

        Manuel.

  4. Este otro párrafo de tu artículo también es clave:

    “El banco central de un país desarrollado no puede imprimir billetes y gastarlos libremente: debe hacerlo mediante préstamos que se le solicitan”

    Y de hecho los BC actuales no lo hacen. Si los gastasen libremente no los anotarían en su pasivo, sino que los produciría y vendería a cambio de otros bienes. Y contablemente obtendría beneficios que serían igual a la diferencia del valor nominal de los dólares con su coste de producción.

    Evidentemente si un banco central hiciese esto, la destrucción de la moneda que emite estaría asegurada en un brevísimo plazo de tiempo.

    La moneda fiat circula en tanto en cuanto el emisor sea diligente en sus obligaciones para con la moneda que emite. Y traducido al lenguaje contable, las obligaciones son pasivos.

    • Francisco Capella dice:

      Tengo curiosidad por saber cómo operaba el banco central de Zimbawe, porque imagino que no es un país muy bancarizado ni con un gran Estado de Derecho así que igual ahí imprimían y a gastar y así generaron la inflación gigantesca que tuvieron.
      El que el banco central no destruya su moneda no demuestra que esta sea un pasivo. Bitcoin no es un pasivo. ¿Por qué funciona? Por su limitación de cantidad (entre otras cosas).
      La moneda fiat circula si su emisor es diligente con sus obligaciones, o si tiene suficiente poder como para obligarte a usarla y hacer que circule. Y siempre hay que considerar si existen alternativas, si están permitidas, y qué costes hay de transición (el dinero es un bien red e institucional, no es trivial cambiar, tiene mucha inercia).
      Las obligaciones contables son pasivos, pero no todas las obligaciones son pasivos contables.

      • La contabilidad por partida doble es fascinante por lo simple que es y por su potencia. Yo no soy un gran experto contable, pero diría que todas las obligaciones si son un pasivo, cuestión aparte es que unas se anoten y otras no, pero entiendo que eso es pura convención que el mercado decide.

        Creo que la coacción no es prueba del valor de la moneda fiat, porque todas las monedas fiat mueren con leyes de curso forzoso vigentes. Lo que si es claro es que las leyes de curso forzoso es una fórmula de “marketing” definitiva para que todo el mundo la use.

        Bitcoin circula porque es un bien que tiene buenas cualidades monetarias. Pero circula desde su condición de bien presente no de crédito. Eso se ve muy fácil porque a diferencia de la moneda fiat, el oro o las bitcoin son totalmente ajenas a su emisor (en realidad productor).

        Una vez producidas, la diligencia o solvencia del productor es irrelevante, como si se muere.

        ¿Que le pasa a una moneda cuyo emisor quiebra, desaparece, o se vuelve loco como el caso de Zimbawe? Pues que su valor se desploma brutalmente.

      • Quise decir: “¿Que le pasa a una moneda **fiat** cuyo emisor quiebra, desaparece….”

      • Un matiz: no todo pasivo es un pasivo contabilizado. Existen pasivos contingentes (avales), por ejemplo.

  5. Francisco Capella dice:

    Manuel:

    “En la critica que haces a la demostración contable de Rallo, pones los 1000 dolares como fondos propios. Si esos 1000 dolares están en el activo de los agentes, los dueños del banco central serían esos agentes, no el Estado. Por eso digo que no le veo sentido.”

    Lo siento Manuel, pero esto es un error financiero y contable gordo. Si yo me constituyo en empresa que mina bitcoins (o encuentro mineral y acuño monedas de oro), produzco por valor de 1000 dólares y con ellos compro una máquina que reflejo en mi activo como 1000 dólares, eso no significa que el que me vendió la máquina tenga acciones por valor de 1000 dólares en mi empresa por el hecho de tener mis 1000 bitcoins o monedas de oro originales.

    Sólo que en este caso no he producido bitcoins ni oro sino dólares a coste cero, pero contablemente es lo mismo si considero que los billetes de dólar no son mi pasivo.

  6. “…produzco por valor de 1000 dólares y con ellos compro una máquina que reflejo en mi activo como 1000 dólares, eso no significa que el que me vendió la máquina tenga acciones por valor de 1000 dólares en mi empresa por el hecho de tener mis 1000 bitcoins o monedas de oro originales…”

    Por supuesto que no, por eso me llama mucho la atención que califiques a los 1000 dolares como Fondos Propios del BC.

    En el caso del oro o las bitcoins, el que las tiene en su activo no tiene ni el más minimo derecho sobre mi, ni yo ninguna obligación con él.

    En el caso de los dólares no es así. El BC tiene obligaciones con quien tiene los billetes de dólar en su activo.

    • Francisco Capella dice:

      Si el billete es un activo, al producirlo y comprar algo con él el banco central gana un activo por su mismo valor, pero el billete en sí no constituye los fondos propios del banco central.

  7. Francisco Capella dice:

    Manuel:

    Las obligaciones conyugales, por ejemplo, no son pasivos contables. Las obligaciones que consisten simplemente en cumplir la ley no son pasivos contables.

    Para el dinero fiat la coacción es necesaria (por definición) pero podría no ser suficiente. Cuando desaparece la coacción es muy posible que que el dinero fiat pierda todo o gran parte de su valor (podría seguir usándose si no hay alternativas).

  8. Evidentemente me refiero a aquellas obligaciones que tenga sentido y sea posible cuantificar económicamente. En las demás la contabilidad no es aplicable.

    Esto es muy interesante. Porque entramos en el concepto de crédito irregular, que es una de las formas de intercambio directo más comunes. Dentro de la pareja, en la familia, incluso dentro de la empresa.

    Sobre la coacción yo creo que sería posible una moneda fiat (en realidad moneda crédito) sin coacción. Aquí intento mostrar como sería: http://eleconomistaprudente.com/?p=717. Aquí pretendo mostrar como la moneda fiat no es más que crédito irregular monetizado.

    • Francisco Capella dice:

      Fiat y sin coacción es contradictorio: fiat es “hágase”, o “sea como yo ordeno y mando”.

      En cuanto pueda me miro tu artículo, gracias.

      • manuelgar dice:

        Por eso digo, “en realidad moneda-crédito”, el sistema actual no es fiat, es un sistema de crédito clarísimo. Esto ya lo vió Mises en TMC.

        Por eso digo que este debate sería mucho más clarificador en un sistema sin BC, con moneda fiat pura (moneda chartal).

    • Francisco Capella dice:

      Leído tu artículo Manuel. Me temo que la deuda irregular no se monetizará jamás en un entorno de libre mercado. Es decir, que en una tribu pueda haber intercambios diferidos y que estos luego se compensen no es lo mismo que la deuda generada en esos intercambios circule de forma generalizada a gran escala. Antes de que suceda eso, y por su imposibilidad, surge el dinero como activo que no es deuda. La deuda irregular utilizada como dinero surge por el impago o suspensión coactiva de convertibilidad de una situación previa con libre convertibilidad. Es decir, se trata de procesos dependientes del camino: que estés en un estado dado no significa que puedas llegar a él de cualquier manera.

    • Si, estoy de acuerdo, no circularía en mercado libre.

      El artículo solo pretende ser una ilustración teórica de porqué tiene valor de la moneda fiat, no de por qué circula (entiendo que son conceptos distintos). Evidentemente no pretende ser una demostración de que algo así pudiera ocurrir en realidad.

      Y en la realidad no podría ocurrir porque faltaría el “marketing” y la “capacidad de distribución” que necesitan este tipo de monedas: Las leyes de curso forzoso.

      Pero creo que es crucial diferenciar entre lo que hace circular una moneda fiat (el curso forzoso) y lo que determina su valor (su condición de crédito).

      • Francisco Capella dice:

        Me temo que lo que hace circular la moneda fiat es lo que le da valor: su curso forzoso, la obligación de pagar los impuestos con ella y de definir las deudas en ella. Sin curso forzoso no tendría valor y no circularía.

      • El de pago de impuestos en una moneda X además de una obligación para el ciudadano. Pero para con un mercado de bienes y servicios de capitales desarrollados la moneda es lo de menos (se convierte fácilmente) lo importante es que paga una cantidad X de su renta, no en que moneda lo hace.

        Sin embargo, el Estado si tiene la obligación de aceptar la moneda X . ¿Qué le pasaría al valor de la moneda si a la hora de recaudar el Tesoro dijese, no oiga no me pague en la moneda que yo mismo emito, entrégueme tal cantidad de oro?

        El fenómeno de la inflación contradice la afirmación de que el curso forzoso es lo que otorga valor.

        Ademas, para sostener esa afirmación habría que explicar también por qué todas las monedas fiat mueren con leyes de curso forzoso en vigor.

      • Sorry el comentario anterior no se entendía:

        El pago de impuestos en una moneda X es una obligación para el ciudadano, cierto. Pero con un mercado de bienes y servicios y de capitales desarrollados, la moneda es lo de menos (se convierte muy fácilmente) lo relevante para el ciudadano es que paga una cantidad X de su renta, no en que moneda lo hace.

        Sin embargo, el Estado si tiene la obligación de aceptar la moneda X . ¿Qué le pasaría al valor de la moneda si a la hora de recaudar el Tesoro dijese, no oiga no me pague en la moneda que yo mismo emito, entrégueme tal cantidad de oro?

        El fenómeno de la inflación contradice la afirmación de que el curso forzoso es lo que otorga valor.

        Ademas, para sostener esa afirmación habría que explicar también por qué todas las monedas fiat mueren con leyes de curso forzoso en vigor.

  9. Francisco Capella dice:

    Sobre que el BC vende dólares sino que los presta: el BC vende dólares para comprar una promesa de pago.

    Prestar dinero es vender el dinero a cambio de una promesa de pago del otro a ti.

  10. Francisco Capella dice:

    Juan Ramón, gracias por el detalle sobre los pasivos contingentes y los avales. Me parece mala práctica contable, yo pondría la magnitud del aval y la probabilidad estimada de su ejecución (es decir, su valor esperado); o al menos lo reflejaría en algún lado, supongo que si no está en el balance estará en otro lado ¿no?

    Paco

  11. manuelgar dice:

    “Prestar dinero es vender dinero a cambio de una promesa de pago del otro a ti”.

    Prestar no genera ningún beneficio sobre el nominal del préstamo, solo en los intereses, cuestión que no aplica aquí porque hablamos de los billetes. Prestar es una operación de balance, no de P&L.

    No entiendo como en una operación de préstamo te llevas el nóminal del préstamo (menos su coste de producción) a beneficios y por tanto a Fondos Propios. ¿Cómo haces esto contablemente?

    Un abrazo,

    Manuel.

  12. Amat dice:

    No sé si se ha dicho en los comentarios, pero en el ejemplo de Capella (6º párrafo empezando por el final), cuando el estado amortiza la deuda el balance del banco central queda así:

    ACTIVO:100 deuda pública+900 billetes
    PASIVO:1000 fondos propios

    Es decir, no veo por qué han de minorarse los fondos propios porque el estado amortice deuda. Simplemente, y como el propio Capella dice con anterioridad, cambia la composición del activo.

  13. A falta de entender exactamente como Paco contabiliza inicialmente esos dólares, la única forma que veo de hacerlo es que una vez producidos se contabilicen como existencias (en este caso tan particular, existencias = tesorería) y valorarlos por su nominal.

    Y en función de esa valoración, que es mucho mayor que el coste de producirlos, nos llevamos los beneficios a Fondos Propios.

    El problema es que eso no se corresponde con la realidad, porque en la práctica los dólares se crean en una transacción de préstamo. No se producen los dólares y luego se prestan, sino que se crean expresamente en una operación de préstamo. Es decir, la Fed necesita que un tercero se endeude para crear dólares.

    Que la Fed necesite del endeudamiento de un tercero muestra claramente que los dólares son el resultado de monetizar otros pasivos. Si lo que da origen al dólar es un pasivo, entonces el dólar no puede ser otra cosa que un pasivo.

    • Francisco Capella dice:

      Manuel, respondiendo a varios comentarios anteriores:

      Ya he explicado en el artículo que el BC no produce el billete de cualquier manera: primero genera un depósito de un banco privado cuando éste le pide prestado; ese depósito aparece en el pasivo exigible del BC (y en el activo, la deuda futura del banco privado). El billete se genera cuando el banco privado le pide que le convierta ese depósito (o parte de él) en billetes. Es ahora cuando intervienen las dos interpretaciones posibles: si se considera el billete un pasivo, sólo cambia la composición del pasivo exigible del BC de depósitos por billetes; si se considera un activo no pasivo, al no ser pasivo y para cuadrar el balance del BC todo va a fondos propios (es la magia del coste cero de producción del billete, si tuviera que entregar oro se perdería algo del activo y los fondos propios no cambiarían).

      Aunque es verdad que el BC se compromete a cancelar deudas por su valor nominal en depósitos o billetes, esto no lo distingue de los demás agentes privados de la economía, que por leyes de curso legal forzoso deben hacer lo mismo. Pueden cambiar los precios pedidos por sus bienes presentes, pero no pueden redominar deudas pasadas o exigir otros bienes como pago (prohibición de cláusulas oro, por ejemplo).

      El Tesoro tiene bonos cuyo interés se actualiza con la inflación (TIPS, treasury inflation protected securities), pero eso está pactado de antemano. No sé si hay bonos privados con estas características, no conozco ninguna. Algo parecido serían las hipotecas a tipo de interés variable, pero ahí no se está considerando directamente la inflación sino las variaciones de los tipos de interés interbancario a corto plazo.

      Saludos

      Paco

      • Yo había obviado la conversión de depósitos en billetes, porque ahí reconozco que me resulta imposible pensar que teniendo origen los billetes de esa forma, no sean pasivos. El depósito del banco se originó / respaldó en el activo con el pasivo de otro agente (típicamente una hipoteca). No veo razón alguna para interpretar que algo nace a todas luces como pasivo pueda transformarse en activo por muchos balances que lo intermedien.

        Tendré que “abrir mi mente” para contemplar esa posibilidad. Me pongo a ello, pero ya te digo que ahora mismo no lo veo para nada.

        Quiza como no lo veo, por eso interpretaba que te referías a los billetes “iniciales” que prepararía un BC como moneda base (M0) en el momento de su creación. ¿Puede ser?. Base sobre la que se apoyarían el resto de depósitos del BC y de la banca que entiendo tú si consideras pasivos.

        Y yendo más allá, insisto en que creo iríamos más al fondo de la cuestión si analizamos una moneda que fuera emitida y gastada (no prestada) directamente por el Tesoro.

        Volviendo al asunto, esta frase tuya es clave:

        “[los agentes]….Pueden cambiar los precios pedidos por sus bienes presentes, pero no pueden redominar deudas pasadas o exigir otros bienes como pago (prohibición de cláusulas oro, por ejemplo)….”

        Las posibles transacciones futuras no son deudas, que los agentes estén obligados a intercambiar en una moneda x, es absolutamente distinto a que los agentes estén obligados a realizar un intercambio X.

        Y el BC, si está obligado a realizar un intercambio X, que es aceptar los dólares que emite para cancelar deudas.

        Y si, efectivamente!!!, los agentes si estarían exactamente en la misma situación que el BC cuando se trata de sus !!deudas!!! (pasivos).

        Un abrazo,

        Manuel.

  14. […] Más sobre dinero fiat y el billete del banco central (F. Capella) […]

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