Escuela austriaca, ciencia, filosofía y teología

10/03/2015

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

La escuela austriaca de economía (o al menos algunos de sus miembros) tiene ciertos problemas de falta de fundamentación o conexión con otras ciencias naturales y humanas, y de apoyo en ideas filosóficas o teológicas erróneas.

La escuela austriaca se basa en el axioma de acción intencional, y construye y desarrolla su teoría praxeológica mediante inferencias deductivas e hipótesis auxiliares. También enfatiza el carácter empresarial, creativo e innovador de los seres humanos, y la posibilidad e importancia de los órdenes espontáneos que emergen de forma evolutiva sin necesidad ni posibilidad de planificación o diseño.

La acción intencional y la racionalidad se valoran como lo esencial y distintivo de la naturaleza humana, ignorando que otros animales también actúan intencionalmente, que todos los seres vivos procesan información y toman decisiones mediante algún sistema de control cibernético, y que hay otros fenómenos importantes peculiares a los humanos (emociones, sentimientos morales, lenguaje, consciencia, imaginación, pensamiento simbólico, recursivo y analógico).

La acción no intencional (reacciones, hábitos) no se estudia o incluso se desprecia como algo irrelevante o no interesante, como si no fuera algo relevante para la economía, como si no tuviera costes y consecuencias o estos no importaran. El praxeólogo tiene una visión restringida y limitada de la ciencia económica, y esto empobrece y dificulta su comprensión de la realidad individual y social.

Parece que algunos economistas austriacos (o tal vez aspirantes a ello) tienen un sesgo que les lleva a estudiar sólo ciertas cosas que pueden entender con facilidad y sin mucho esfuerzo, que no les obligan a salir de su zona de confort, y que les permiten realizar rotundamente afirmaciones categóricamente ciertas (deducciones a partir de axiomas tautológicos irrefutables) sin notar que son muy imprecisas o vagas. Además muchos creen ser muy hábiles con la lógica cuando en realidad su nivel al respecto es bajo y sus argumentaciones son endebles y fácilmente criticables.

La acción intencional es considerada por algunos como un fenómeno o presupuesto irreductible: no sólo no es necesario investigar sus fundamentos, sino que además es imposible porque presuntamente la mente humana no puede comprenderse a sí misma; las ciencias naturales no tienen nada interesante que decir al respecto (y esto puede afirmarse sin tener conocimientos de ciencias naturales).

La falta de conexión con las ciencias físicas y biológicas y con otras ciencias humanas como la psicología puede deberse a falta de capacidad o voluntad: hay cosas difíciles de aprender (para la gente de letras la ciencia es difícil) o simplemente no interesan (los gustos son subjetivos, uno prefiere enfatizar los argumentos para los cuales tiene un cierto capital intelectual, o es mejor ignorar ideas con consecuencias incómodas o incompatibles con otras creencias).

Esta desconexión puede tener consecuencias nocivas, como intentar fundamentar la praxeología con ideas erróneas, absurdas o falaces que dañan la reputación de la escuela austriaca como ciencia económica. Ciertos errores podrían evitarse con una actitud menos autista y sectaria y más abierta a otros ámbitos del conocimiento.

Algunos pensadores recurren a la filosofía, la teología o la religión como posibles fundamentaciones de la escuela austriaca. La conexión teológica puede hacer a la escuela austriaca más popular entre los creyentes religiosos, pero al precio de destruir su fundamentación científica.

Los problemas con los fundamentos se revelan al tratar el problemático y generalmente mal entendido fenómeno del libre albedrío como si fuera generado por un alma inmaterial. Además se entremezcla el ámbito psicológico o económico con la noción de libertad como ausencia de agresión y respeto al derecho de propiedad (ámbito moral, ético o jurídico). Se confunden la capacidad psicológica, cognitiva y emocional del individuo para decidir, con las circunstancias sociales, jurídicas o políticas de presencia o ausencia de coacción. Parece que sólo podemos justificar ser libres para elegir si previamente somos libres para elegir.

La empresarialidad y la creatividad también pueden tratarse de forma romántica, épica o lírica, o considerarse como algo no natural que requiere algo más, tal vez místico o mágico, quizás una intervención sobrenatural no accesible a la explicación científica.

En lugar de tener curiosidad e interés por aprender, algunos se ofenden cuando la ciencia les demuestra que están equivocados. Resulta fascinante observar a personas sin apenas formación ni experiencia científica (juristas, por ejemplo) criticando a otros que tal vez sí la tengan de cientificistas (o cientistas, o cientifistas) o positivistas: los abusos o errores del método científico son posibles, y las críticas pueden ser acertadas, pero conviene que las haga alguien con cierto nivel de conocimiento y preparación y sin alergia a la ciencia.

El positivismo surge como sana reacción realista y crítica contra el moralismo religioso y las metafísicas de inspiración teológica o sobrenatural, con escaso o nulo contenido empírico, sin observaciones ni datos, cargadas de lastres ontológicos y epistémicos como el principio de autoridad de las escrituras y los sabios del pasado, el creacionismo, las jerarquías y categorías estáticas e inmutables del ser, los seres necesarios o dioses como creadores y soporte de la realidad contingente, o la obtención de conocimiento mediante revelación divina.

La teología es el intento fallido de racionalizar y solemnizar los absurdos de la fe religiosa (creaciones, milagros, trinidades, virginidades, ascensiones, revelaciones, resurrecciones) sin reconocer que son absurdos: son funcionales en parte porque son falaces, engañosos, arbitrarios, y pueden servir como señales dogmáticas para identificar y cohesionar individuos en grupos poderosos.

La teología fuerza la racionalidad para que diga lo que la fe quiere oír: es proyección de sesgos y abuso de intuiciones (de patronicidad, intencionalidad o comunicación, o sea ver patrones, intenciones o significado donde no los hay). Es humillarse ante un presunto misterio omnipotente e inaccesible en lugar de aceptar que la realidad natural es todo lo que hay y que la muerte es definitiva e irreversible. Es como tomarse un chiste en serio e intentar entenderlo, probablemente por falta de sentido del humor, sin darse cuenta de que es una broma.

Las mentes humanas surgen de la evolución biológica y cultural en un entorno social: la mente se construye en interacción con otras mentes. Una sola mente individual no puede representarse completamente a sí misma, igual que una imagen finita no puede contenerse a sí misma sin simplificaciones: pero la comunidad de mentes científicas sí puede entender, progresivamente con mayor detalle, qué es y qué hace la mente humana, por qué existe, para qué sirve y cómo funciona.

El ser humano es especial, pero no tan especial como para violar o superar las leyes naturales. El libre albedrío como capacidad de elegir entre alternativas no tiene nada de misterioso, mágico o sobrenatural: el cerebro es una máquina cibernética cuya función es obtener y procesar información, conocer y reconocer la realidad, imaginar posibilidades y elegir entre alternativas para así dirigir o controlar la conducta del organismo; funciona según leyes físicas, químicas y neurológicas deterministas (con posibles dosis de aleatoriedad o indeterminismo) sin necesidad de invocar almas o espíritus directores. Los individuos pueden tomar decisiones diferentes porque son diferentes o su estado interno es distinto, o porque las circunstancias externas de la elección no son las mismas.

Que el cerebro sea una máquina determinista no quiere decir que sea predecible o controlable en detalle, pero esto se debe a su complejidad y a la del entorno. Tampoco significa que sea una máquina inmutable, que no puede transformarse, aprender, cambiar de opinión o de preferencias: es un sistema adaptativo que puede evolucionar, modificarse a sí mismo y cambiar sus algoritmos de funcionamiento.

El orden complejo de la realidad natural emerge espontáneamente de forma evolutiva y autoconsistente sin necesidad de entidades sobrenaturales que lo creen o mantengan. El socialismo es imposible porque no existen, ni pueden existir, líderes omniscientes, omnipotentes y benevolentes que generen y sostengan el orden social. El creacionismo es imposible por el mismo motivo.

Un individuo inseguro o ignorante puede reclamar un dictador benevolente que imponga el orden en la sociedad: también puede inventar o creer en un agente divino para explicar el orden universal. No hay gobernantes capaces de generar de forma centralizada órdenes armoniosos mediante la imposición coactiva de leyes prescriptivas; no hay dioses responsables de garantizar las regularidades naturales expresadas mediante leyes descriptivas.


Fríos, escándalos y errores

16/02/2010

Artículo en La Gaceta.


Notas sobre economía de la ciencia

13/08/2008

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

El conocimiento humano tiene características peculiares en comparación con otros factores de la acción humana respecto a su extinción por consumo, la rivalidad en el consumo y la dificultad de exclusión de beneficiarios.

El conocimiento humano no se gasta con el uso sino que por el contrario en muchos ámbitos el uso perfecciona el conocimiento, lo fija en la memoria de forma más persistente, lo precisa y enriquece.

Algunos bienes económicos presentan rivalidad en el consumo: el consumo de una persona imposibilita (o dificulta en mayor o menor grado) el consumo de otras personas. Las ideas consideradas como patrones inmateriales de información no parecen presentar este problema, ya que el hecho de que una persona utilice una idea no imposibilita que otra persona utilice la misma idea. Pero lo que existe en la realidad y se utiliza como medio para la acción son representaciones concretas de ideas abstractas, las cuales pueden ser relativamente fáciles de copiar pero siempre son escasas en mayor o menor grado: el uso de una copia concreta por una persona excluye su uso por otros.

Algunos bienes económicos presentan dificultades de exclusión de beneficiarios no dispuestos a pagar: el vendedor no puede controlar que sólo los compradores que paguen disfruten de su producto. En ocasiones los generadores de conocimiento intentan beneficiarse del mismo controlando su difusión, exigiendo un pago a los receptores de su información; pero cuando el originador de un mensaje lo comunica transmite una copia del mismo que el receptor puede en principio volver a transmitir a otros sin la colaboración del creador.

Que la copia de ideas sea en general fácil y barata no implica que su utilización y aprovechamiento también lo sea. Algunos memes, especialmente relacionados con el arte y el entretenimiento (canciones, historias), pueden copiarse y disfrutarse con mucha facilidad sin conocimientos especiales. Muchas ideas científicas y tecnológicas son complejas y sofisticadas: disponer de una representación de la información no es suficiente para entenderla y asimilarla, es necesario dominar previamente otras ideas relacionadas con un alto nivel de maestría. Cantidades ingentes de información técnica y científica están disponibles a muy bajo coste pero pocos seres humanos en cada ámbito tienen la formación intelectual y profesional requerida para ser capaces de distinguir los elementos relevantes para sus intereses y aprovecharlos.


Acción intencional, memes y ciencia

19/06/2008

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

La psicología evolucionista explica la estructura y funcionalidad de la mente humana como una sociedad de agentes especializados que constituyeron adaptaciones útiles para la resolución de problemas relacionados con el éxito en la supervivencia de los ancestros humanos en su entorno vital. Rasgos esenciales de la mente humana son la capacidad de acción intencional, la producción y transmisión de cultura y la coordinación social mediante el lenguaje.

Un agente intencional diseña mentalmente un plan de actuación basado en sus deseos y su conocimiento de la realidad; el plan es una estructura de acciones intermedias a partir de un estado inicial cuya ejecución conduce a un estado final deseado; la acción intencional persigue los objetivos subjetiva y relativamente más valiosos, utiliza medios escasos y puede fallar; los medios utilizados son bienes naturales, bienes de capital (herramientas previamente producidas) y la propia capacidad de trabajo del ser humano. La capacidad de acción humana se incrementa si dispone de más y mejores herramientas y conocimiento acerca de la realidad (tanto generalidades teóricas como concreciones empíricas).

El ser humano es capaz de imitar conductas ajenas y de este modo puede aprovechar las innovaciones exitosas de otros sin tener que aprender todo por sí mismo. La producción y copia de patrones de información genera los memes (las ideas estudiadas como reproductores) y la cultura. El lenguaje es un sistema memético que sirve como vehículo de expresión de ideas y herramienta de coordinación social. Algunos memes objetivos se utilizan para representar la realidad y expresar conocimiento; la ciencia es un sistema de obtención y comprobación metódica de información sobre la realidad; la tecnología aprovecha el conocimiento científico y lo incorpora en herramientas utilizables para la acción humana.

El conocimiento otorga poder. El ser humano es instintivamente curioso, desea aprender nuevas cosas, descubrir, inventar. La investigación como exploración de lo desconocido es una acción intencional peculiar, ya que el estado final objetivo es imposible de concretar con precisión: se trata de saber más pero no se conoce a priori exactamente el contenido concreto de lo que se va a aprender, es un proceso parcialmente aleatorio de prueba y error (selección de resultados de ensayos cuyos resultados no son perfectamente previsibles). Muchos descubrimientos científicos importantes son consecuencias imprevistas o no intencionadas de diversos programas de investigación, y en ocasiones resultan más de la observación atenta que de la acción planificada.

Los memes alcanzan éxito reproductivo en función de múltiples factores entre los cuales es especialmente importante la utilidad: que la idea tenga aplicación práctica para su portador. El meme es más exitoso si su portador lo comunica y lo comparte con otros; pero en ocasiones el ser humano prefiere mantener secreto su conocimiento para obtener una ventaja competitiva respecto a otras personas, o hacerlo público pero exigiendo derechos especiales sobre su uso (propiedad intelectual, derechos de copia, patentes). Las ideas nuevas no siempre son bienvenidas aunque sean correctas y útiles, ya que pueden amenazar la supervivencia de ideas establecidas atrincheradas como prejuicios en las mentes de sus portadores.

El conocimiento incrementa la capacidad de acción humana, pero esto no implica que sea sistemáticamente beneficioso, ya que la acción puede consistir en destruir o dañar a otras personas o sus posesiones. La valoración de cualquier realidad es subjetiva y relativa: algunas personas pueden preferir la ignorancia (propia y ajena) en ciertos ámbitos; que algo sea valorado positivamente no implica que deba actuarse para obtenerlo, ya que quizás el coste sea excesivo y no merezca la pena.