Tonterías selectas

31/01/2019

Bill Gates says poverty is decreasing. He couldn’t be more wrong, by Jason Hickel

… the world went from a situation where most of humanity had no need of money at all to one where today most of humanity struggles to survive on extremely small amounts of money. The graph casts this as a decline in poverty, but in reality what was going on was a process of dispossession that bulldozed people into the capitalist labour system, during the enclosure movements in Europe and the colonisation of the global south.

Prior to colonisation, most people lived in subsistence economies where they enjoyed access to abundant commons – land, water, forests, livestock and robust systems of sharing and reciprocity. They had little if any money, but then they didn’t need it in order to live well – so it makes little sense to claim that they were poor.

… Over the four decades since 1981, not only has the number of people in poverty gone up, the proportion of people in poverty has remained stagnant at about 60%. It would be difficult to overstate the suffering that these numbers represent.

This is a ringing indictment of our global economic system, which is failing the vast majority of humanity. Our world is richer than ever before, but virtually all of it is being captured by a small elite. Only 5% of all new income from global growth trickles down to the poorest 60% – and yet they are the people who produce most of the food and goods that the world consumes, toiling away in those factories, plantations and mines to which they were condemned 200 years ago. It is madness – and no amount of mansplaining from billionaires will be adequate to justify it.

Límites, fascismo territorial y la derecha sin complejos, de Yayo Herrero

Madrid: no equivocarse de bando, de Juan Carlos Monedero

Europa no tiene problemas con los países europeos que quiebran los derechos humanos. Nunca ha sancionado a ningún país por dejar que se ahoguen inmigrantes en el Mediterráneo, porque disparen balas de goma a negros muertos de hambre y de frío que quieren llegar en una balsa de juguete y se ahoguen, porque se exploten a trabajadores y que mueran por negligencia de sus patronos. En España, cada tres días mueren cinco trabajadores. Pero la UE nunca ha amenazado con abrir un expediente sancionador a España por ese genocidio silencioso.

Desde los años 80, Europa empezó a asumir que iba a desmantelar el Estado de bienestar, y una de las debilidades que tienen los conservadores ingleses es que no pueden argumentar que la Unión Europea ya les obligue a ningún tipo de programa socialista. Es esa política neoliberal la que alimenta el crecimiento de la extrema derecha. Extrema derecha que en Europa tiene tintes críticos con la globalización y en España son régimen (a favor de los recortes del Banco Central Europeo, monárquicos, partidarios de bajar los impuestos a los ricos y obedientes con las multinacionales).

Desmontando a las VTC: son negocios sobre ruedas, no economía colaborativa, de Eduardo Bayona


Recomendaciones

31/01/2019

Global Poverty Decline Denialism, by Ronald Bailey

Algunos mitos sobre la diferencia entre Taxi y VTC, de Gerard Llobet

There Is No Sino-American Trade War, by Martin Feldstein

The “Four Freedoms” Speech: FDR’s Worst Perversion of Freedom, by James Bovard

Yes, Venezuela Is a Socialist Catastrophe, by Bret Stephens


Tonterías selectas

30/01/2019

Orgullosos de ser machistas, de Rosa María Artal

“Yo no soy una mujer maltratada”, de Barbijaputa

La empresa, más allá del beneficio, de Andrés Ortega

Elegidlos y vigiladlos, de Alberto Garzón Espinosa

Vivimos una época de cambio integral. La reciente crisis económica ha consolidado la precariedad vital como una norma social, tanto en el nivel salarial como en el acceso a los servicios públicos y a los cuidados. Cada vez somos más pobres y cada vez trabajamos más tiempo por menos dinero. Al mismo tiempo, la rueda del sistema capitalista no deja de girar aunque ya es evidente que conduce a la destrucción del planeta y, por ende, de la vida misma. Sorprendentemente, apenas hay debate público sobre esas cuestiones. Por el contrario, en nuestro país la derecha política se radicaliza al calor de la irrupción de la extrema derecha, provocando una extensión del discurso contra las mujeres, los sindicatos, los inmigrantes y de toda conquista del movimiento obrero y democrático. A nivel mundial, las fórmulas del autoritarismo neoliberal se expanden amenazando las libertades más básicas y normalizando un estado de la opinión profundamente reaccionario. En definitiva, volvemos al siglo XIX en materia de relaciones laborales y derechos mientras producimos y consumimos muy por encima de la biocapacidad del planeta. Una combinación explosiva que esboza un panorama sombrío.

Ver más allá de la ciencia, de Felipe Fernández-Armesto, historiador

… quedamos sin saber los ingredientes de la vida; y cada paso que damos hacia humanos a la carta es un desastre.

… nuestros retos actuales más urgentes y más profundos son literalmente intratables. El cambio climático seguirá perjudicando el mundo, aun si logramos las respuestas que la ciencia exige, porque la influencia clave en el clima mundial es el sol, sobre el cual no podemos ejercer influencia alguna. El gran perturbador de la estabilidad de nuestras sociedades es la desigualdad, que queda fuera del ámbito de la ciencia. El consumerismo, que está agotando los recursos del planeta, sigue descabellado. Los cambios demográficos -aumento descontrolado de la población de algunas zonas del mundo, desequilibrio generacional en los países relativamente desarrollados, y creación de tipos de familias sin precedentes en la historia con consecuencias impredecibles- son irreversibles en el término medio.

… mientras los problemas se acumulan, nuestros recursos morales y de inteligencia quedan estancados. Seguimos siendo tan malos y tan estúpidos como nuestros antecesores humanos más remotos -tal vez más, si tenemos en cuenta el hecho de que los neandertales tenían cerebros más grandes que los nuestros.

… no hay grandes perspectivas de que la ciencia nos mantenga a salvo. Más bien, tenemos que salvar a la ciencia de sus propios vicios -los procedimientos hostiles a la audacia de la investigación, la falta de atención a consecuencias no esperadas, el fundamentalismo casi religioso que excita expectativas condenadas al desengaño.


Tonterías selectas

29/01/2019

Gestación y adopciones, de Federico de Montalvo Jääskeläinen, presidente del Comité de Bioética de España

… es la propia persona afectada, la mujer que cede temporalmente su vientre para engendrar un hijo en favor de terceros, la que decide, en términos kantianos, tratarse a sí mismo como un objeto, cosificarse.

… El deseo de tener un hijo, cuando naturalmente no es posible, no debe ni puede evaluarse negativamente, antes al contrario, positivamente, pero tratar de cumplir el deseo a través de la reproducción asistida sin, al menos, valorar que existen otras alternativas, como la adopción, puede considerarse, al menos, más discutible, sobre todo, cuando hay millones de seres humanos que nacen en contextos de abandono y vulnerabilidad. El individuo que decide libremente recurrir a las posibilidades que ofrecen las nuevas técnicas no puede, obviamente, ser culpado, pero es importante llamar a la reflexión sobre ciertos prejuicios o mitos que, habiendo surgido en determinados contextos históricos, debemos repensar si son actualmente válidos. La perpetuación de la herencia biológica podría mostrarse como un valor positivo en el pasado reciente, pero no es necesario suponer que este debe ser el caso ahora. La procreación no es más valiosa que la adopción como un medio para hacer una familia, ya que se ha dicho que el valor de la adopción es compartir una relación íntima y especial con un extraño, proceso que la hace única.

El valor de las paredes, de Andreu Missé

Solo los ángeles, de David Trueba

Una sociedad consiste tan solo en eso, en una comunidad que se arrima unida para resolver sus dramas con lealtad.

… en varias ciudades españolas se desencadenaba una huelga bastante salvaje de taxistas. En los miles de comentarios criticando lo excesos, se recordaban las malas experiencias en el taxi. Todo lo contrario de los VTC, se decía. Conductores elegantes, bien vestidos, atentos. Resulta un poco infantil no darse cuenta de que en un servicio recién llegado no ha dado tiempo para acumular malas experiencias, verlos pervertirse, envejecer sus trajes y empeorar sus coches. La sumisión a lo novedoso oculta una tremenda incapacidad para recordar las muchas ocasiones en que taxistas han ayudado en accidentes, atentados, partos, urgencias, porque también lo han hecho. Del mismo modo que los mineros protagonizaron huelgas salvajes cuando aún soñaban con preservar sus empleos. Había que oír los desprecios que entonces se les dedicaba.

Se puede estar al lado de los taxistas porque ellos representan la diferencia entre un servicio público y el negocio común. La comodidad de hoy del consumidor, como ha sucedido en otros sectores, es la coartada para desmembrar derechos adquiridos. Un servicio público consiste en horarios y precios regulados. En el medio plazo, todas las ciudades que destruyeron esta regulación se encontraron con el monopolio absoluto y los precios disparados. Los males del taxi, desde la zafiedad de algunos hasta la acumulación de vehículos bajo un mismo dueño o la especulación con las licencias provienen, esencialmente, de una mala regulación administrativa. Y no de lo contrario. Tanto PP como Ciudadanos defienden la falacia de que los servicios públicos funcionan mejor privatizados, entregados al mercado libre. Pero todo el mundo sabe que el único mercado libre es aquel que está regulado a conciencia frente a los depredadores. Más aún si el negocio se refiere a la salud, la educación, la seguridad y el transporte, los cuatro pilares de una sociedad justa. Solo cuando padecemos una tragedia somos capaces de apreciar lo que vale poseer un entramado de intereses colectivos y exigimos el músculo de lo público.

Taxidermia y uberización, de Javier Gallego

Sirviendo al mismo amo, de Juan Manuel de Prada


Tonterías selectas

28/01/2019

Intoxicación mediática y política, de Fernando Luengo, de EconoNuestra y Podemos

Cómo se fabrica un golpe de Estado, de Lidia Falcón

A favor de los taxistas (y 3), de José García Domínguez

Pensar como taxistas, de Jonathan Martínez

Carmen Castilla, secretaria general de UGT Andalucía: “Los trabajadores estamos hartos de pagar el pato”


Tonterías selectas

27/01/2019

Entrevista a Peter Fleming, Universidad de Tecnología de Sidney: “Si a la nueva economía le quitas las apps y la tecnología, las relaciones laborales que quedan son muy primitivas”

Hombres maltratados, no víctimas de violencia de género, de Celia Blanco

El capitalismo neoliberal crea ricos, no riqueza, de Juan Antonio Molina

A favor de los taxistas (2), de José García Domínguez

La salida del laberinto de la gestación subrogada, de Octavio Salazar Benítez, catedrático de Derecho Constitucional, Universidad de Córdoba


Recomendaciones

27/01/2019

Thank You, APA, by Clay Routledge

Is masculinity really toxic or is it unfairly under assault?, by Cathy Young

Nuestros Bondurant quieren seguir vendiendo su whisky en régimen de monopolio, de Jesús Cacho

Venezuela’s revolution will keep happening slowly — and then all at once, by Megan McArdle

The Three Revolutions Economics Needs, by Edmund S. Phelps