Recomendaciones

31/12/2016

The Psychological Research That Helps Explain the Election, by Maria Konnikova

Deberes para 2017: pacto educativo o libertad educativa, de Adrià Pérez Martí

Democracia: ese dios que os falló, de Juan Ramón Rallo

Adiós a Thomas Sowell, de Daniel Rodríguez Herrera

Las paradojas del progreso: datos para el optimismo


Recomendaciones

28/12/2016

Piketty, refutado, de Juan Ramón Rallo

Was 2016 the Best Year Ever?, by Bjorn Lomborg

Cómo entender la conducta agresiva de los animales en cinco fáciles pasos

Growth, Not Forced Equality, Saves the Poor, by Deirdre McCloskey

La extrema derecha es hija de las mentiras de la extrema izquierda sobre la globalización, de Juan Ramón Rallo


Tonterías selectas

27/12/2016

¿Llegó la hora de resucitar la economía keynesiana?, de Larry Elliott

La democratización social como única salida, de Juan Laborda

El autor, de Miguel de Oriol e Ybarra

Desigualdad, preludio de guerras, de Luis Moreno

Los ultraliberales y la banalización de la pobreza, de Pedro Fresco, de EconoNuestra

Siempre hacen lo mismo, todo lo que muestra lo que no conviene a su dogma está mal, todo lo reinterpretan, ridiculizan y degradan en una estrategia destructiva y sectaria.

Los ultra-liberales son sospechosos habituales de la manipulación y el trilerismo numérico. Se inventan índices, agitan los números para crear ilusionismos al servicio de su causa, ignoran la desigualdad y hacen todo tipo de barbaridades ante el escándalo de quienes las leen. Pero banalizar la pobreza es probablemente de las cosas más feas que recuerdo. Quienes no pasamos necesidades no podemos frivolizar con estas cosas, hacerlo no es que demuestre ausencia absoluta de empatía es que quizá roce la sociopatía. No es moral, no es compasivo y no está bien.


Recomendaciones

26/12/2016

Sorpresa: los chimpancés no son colaborativos

Superintelligence: The Idea That Eats Smart People

Missing Credentials, by Robin Hanson

La culpa de los notarios en las cláusulas suelo y nuestro analfabetismo financiero, de Miguel Alba

The Great A.I. Awakening


Tonterías selectas

24/12/2016

Nuevas herramientas para sobrevivir frente a la especulación inmobiliaria

¿De dónde viene el menú de Navidad?, de Esther Vivas

La lista de productos de nuestro menú de Navidad podría continuar: cordero, uvas, salmón, foie gras, melón, cochinillo, bacalao, chocolate… son otros de los imprescindibles, pero su recorrido tampoco escapa a la injusticia social y ambiental.

Earth Bombarded by Mysterious Galactic High Energy Waves: An Increased Risk of Coming Earthquakes?, by Joachim Hagopian

Javier Baeza, cura de Entrevías: “La riqueza es la causa de la pobreza”

El hambre es violencia como la miseria es violencia. El padre Joseph Wresinski, fundador del Movimiento Cuarto Mundo, decía que la violencia en sí es miseria. El que alguien en un mundo de superabundancia pase hambre es una violencia hacia el que lo sufre. Hace unas semanas se autoliberaron 13 personas del CIE de Aluche. A cuatro de ellos los detienen no robando un banco, una joyería o ropa. Les detienen en un supermercado robando comida. Cuando uno tiene hambre, las acciones que uno haga para dejar de tenerla son absolutamente legítimas. Robar por hambre no es delito. Pero no soy jurista, otra cosa es que esté tipificado. En un mundo donde el 90% de las personas tiene necesidades y el 10% tiene superabundancia hay una guerra larvada. Yo nunca he pasado hambre, pero entiendo que quien ha pasado hambre ponga en juego los mecanismos para que esa violencia personal deje de existir.

El capital es un pecado en sí mismo. Este Papa lo ha dicho. El capitalismo es una lacra para la Humanidad. Mientras no nos caigamos, como San Pablo del caballo, y estemos siempre comparándonos con el que tiene más y no seamos capaces de mirar nuestro bienestar con respecto a los que tenemos debajo, ese pecado que ha puesto al dinero como Dios hará que esto siga sin funcionar. El dinero no es malo en sí, lo que condena el Evangelio es cuando hacemos del dinero un dios. Y así no compartimos lo que tenemos. El capital es la religión de aquellos que adoran el dinero.

Que haya gente que le van a derribar la casa porque hace un montón de años edificaron sobre un lugar legal o ilegalmente no tiene sentido…

P: ¿Qué hace la iglesia de los pobres por los ricos?
Denunciar que su riqueza es la causa de la pobreza y que ese matrimonio es indivisible. El que haya tanta gente pasándolo mal es porque hay responsables como Zara, Inditex, Banesto, Bankia… Hay que empezar a poner nombre a los responsables. Y aunque es verdad que el tono ha cambiado, la música de la Iglesia sigue siendo parca a la hora de denunciar quiénes son los responsables de que haya pobreza. Esto no es un problema de meigas, que haberlas haylas, hay pobres porque hay muchos ricos. (¿Y qué hacen ustedes con la clase media, con los que estamos en medio?) Pues decirle que hay que focalizar quién es el enemigo. Me preocupa que la clase media piensa que el enemigo es el que está abajo. ‘El inmigrante me quita el trabajo’. No, no. A los ricos les interesa que vengan los pobres para que usted no trabaje, porque ellos lo hacen más barato y los pueden explotar.

Precariedad laboral, de José Carlos Díez

El PSOE, tras conseguir una subida de salario mínimo histórica del 8%, que beneficia especialmente a jóvenes y mujeres, ha liderado en el Congreso el principio de la derogación de la reforma laboral que ha contado con el apoyo de todos los grupos y la abstención de Ciudadanos. Rajoy ha optado por poner trabas y enmiendas en la tramitación para dilatar lo inevitable, lo cual provocará que millones de trabajadores sigan siendo infelices esta Navidad. Cuanto antes tengamos una regulación de la negociación colectiva que permita que los salarios crezcan como lo hacen los beneficios antes recuperaremos la normalidad.

Luego, para aumentar la renta por habitante, toca aumentar la productividad, y eso se consigue con innovación y más calidad. Los salarios en empresas de más de 50 trabajadores son el doble que en el resto. Y con un número de turistas similar, los hoteleros estadounidenses ingresan el triple que los españoles. Hay que acabar con el modelo “yo te lo hago más barato” que trajo la reforma y conseguir “te lo hago mejor y a buen precio”.

Yes we can.


Recomendaciones

23/12/2016

En defensa de las cláusulas suelo, de Juan Ramón Rallo

Video Games Are Changing the Hero, by Jon Irwin

A favor de las cláusulas suelo, contra el populismo judicial, de Manuel Llamas

Que alguien regale a Podemos un científico por Navidad

No rescaten a la banca italiana, de Juan Ramón Rallo


Tonterías selectas

23/12/2016

Justo castigo para los bancos, de Fiona Maharg-Bravo

Seis razones para rechazar el CETA, de Florent Marcellesi, eurodiputado de EQUO / Primavera Europea

Cristianismo en tiempos de confusión, de Manuel Mandianes

Una reforma laboral ecologista, de Álvaro Gaertner Aranda, de Podemos

Resisting Jesus, de Joseph Sobran


Fernando Herrera no entiende la reserva fraccionaria

22/12/2016

Fernando Herrera ha escrito “Lo que sobre la reserva fraccionaria puede decir un economista”. Dados los contenidos de su artículo, un título más acertado habría sido “Lo que sobre la reserva fraccionaria puede decir un mal economista, con pocos conocimientos de teoría monetaria y bancaria, y prototipo de las limitaciones intelectuales y sesgos cognitivos de cierto sector de la Escuela Austriaca de Economía incapaz de reconocer sus errores y aprender”. El artículo falla por lo que dice y por lo que no dice: presenta de forma pobre y confusa la reserva fraccionaria, repite tópicos falaces y no menciona aspectos relevantes de la misma.

Según Herrera:

El profesor Huerta de Soto demostró en su conocido libro “Dinero, crédito bancario y ciclos económicos” que la banca de reserva fraccionaria equivale a la creación de dinero sin soporte físico, y que por tanto contribuye a producir crisis económicas.

No se puede demostrar algo que es falso: la reserva fraccionaria no es ni necesaria ni suficiente para producir crisis económicas, y no equivale a la creación de dinero sin soporte físico sino que existe porque se usa la deuda a la vista como medio de pago (dinero en sentido amplio). La crítica a la reserva fraccionaria de Jesús Huerta de Soto es un error garrafal. Todo esto ya se ha explicado claramente y en múltiples ocasiones, pero mucha gente no parece poder o querer entenderlo.

Al comparar la posición de Huerta de Soto con los defensores de la banca libre con reserva fraccionaria, Herrera menciona parcialmente el auténtico problema: el descalce de plazos (olvida el descalce de riesgos). Pero asegura que “según estos analistas, la reserva fraccionaria sería así indistinguible de la reserva 100% exigida por Huerta de Soto”: el problema es que “estos analistas” no afirman esto, y las bancas con y sin reserva fraccionaria son perfectamente distinguibles por sus balances y modelos de negocio.

Según Herrera “lo que debería prohibirse es engañar al cliente utilizando la denominación depósito para un contrato que no lo es”, y aclara en nota al pie que utiliza “la denominación depósito también para las cuentas corrientes, que coinciden en términos fundamentales con el carácter de los depósitos”. O sea que hay que prohibir ciertos usos del lenguaje… ¡que en realidad no se producen! Son los críticos de la reserva fraccionaria los que se empeñan en hablar de depósitos, y los que exigen que ese término se utilice solamente con el significado que a ellos les parece correcto. Los bancos no hablan de depósitos sino de cuentas corrientes o de ahorro, pero como estas, según Herrera, son equivalentes a depósitos, hay que denunciar un engaño por utilizar un término que los bancos no suelen usar. Todo un disparate y un caso claro de proyección psicológica e incompetencia lingüística disfrazada de integridad conceptual.

Y es que el concepto de depósito, y ello a pesar de la supuesta evolución semántica que algunos miembros del IJM argumentan para aceptar la reserva fraccionaria, está bastante claro para todo el mundo: lo que tengo en depósito/en la cuenta, lo tengo y lo puedo usar cuando me dé la gana.

La evolución semántica es “supuesta”: tal vez no cree que sea real o no le gusta que se produzca. Herrera afirma que conoce a todo el mundo, y que sabe qué entiende claramente todo el mundo por un depósito bancario: desconocía su faceta de sociólogo y lingüista. Yo dispongo de algunos datos y ejemplos que demuestran empíricamente que su afirmación es falsa: el concepto de depósito no está bastante claro para todo el mundo, y quienes menos claro lo tienen son los críticos de la reserva fraccionaria.

Incluso los economistas mejor conocedores del sistema de reserva fraccionaria no aceptarían que su banco rechazara un recibo contra una cuenta suya con fondos suficientes, aunque sepa positivamente que el dinero puede no estar ahí. Así pues, no hay evolución semántica que valga para justificar la existencia de la banca fraccionaria.

El cacao semántico se transforma ahora en cacao lógico: una cosa es reconocer que el depósito a la vista es deuda y obligación de pago; otra cosa es reconocer que las deudas hay que pagarlas.

[…] aceptando que lo único que no vale es engañar al depositario en su contrato […]

Obsérvese la insistencia en usar el término depósito en lugar de cuenta corriente o ingreso, con el agravante de que se confunde al cliente (depositante) con el banco (depositario).

Herrera se pregunta si la reserva fraccionaria es viable y se responde a sí mismo:

[…] lo cierto es que, como economista, no hay respuesta posible para esta pregunta. Esta es una pregunta para los emprendedores y no para los teóricos. Quizá por ello el debate sea inagotable en el ámbito de los pensadores IJM: porque la teoría no puede resolver esta cuestión, como tampoco un teórico económico puede saber si triunfará el tablet o el teléfono móvil, o si las nuevas tiendas de Mercadona darán mejor resultado que las antiguas.

Herrera confunde al praxeólogo purista e integrista encerrado en su torre de marfil de la teoría más abstracta con el economista que intenta ampliar la teoría y concretarla con el uso de la historia, de los datos empíricos y del sentido común.

Así que este es el camino que les queda a los defensores de la banca fraccionaria en el IJM (y otros ámbitos): pongan ustedes un banco que se gestione mediante las técnicas de encaje de plazos que propugnan, y vean cuán rentable es.

Este experimento o prueba ya se ha realizado y sus resultados son conocidos: la banca con reserva fraccionaria y encaje de plazos y riesgos es perfectamente viable, como muestra la historia de la banca libre. Y además los teóricos o historiadores de un ámbito no tienen por qué ser los que se dediquen profesionalmente a ese ámbito: es posible estudiar la banca sin ser banquero, o estudiar el dinero sin dedicarse a producirlo.

[…] no lo olviden, al cliente no se le puede engañar, y si su dinero no está en un depósito, deberá saber positivamente que no lo está, que está firmando otro tipo de contrato. Por ejemplo, uno de gestión de fondos: nadie confunde sus depósitos con sus fondos de inversión, y todos tenemos claro que en estos últimos nuestro dinero puede NO estar disponible.

Un intermediario financiero puro como un fondo de inversión es algo claramente diferente de un banco: los bancos son además gestores de cobros y pagos y por eso usan la reserva fraccionaria, que no tiene sentido en fondos de inversión. Sobre la confusión entre depósitos y fondos de inversión, la confusión quizás esté entre deuda y acciones: su valor presente oscila en ambos casos, pero la deuda al menos tiene un valor establecido a vencimiento; no se trata de que en los fondos el dinero no esté disponible (quizás por alguna estafa, también posible en un banco), sino de que su cotización varía.

En estas condiciones, consigan dichos defensores clientes que, sabiendo que su dinero puede no estar ahí, se lo dejen a cambio de no pagar comisión de custodia o por otros servicios bancarios. Magra recompensa para tan alto riesgo, yo no se lo dejaría.

Los clientes mínimamente informados hoy día ya saben no solo que su dinero “puede no estar ahí” sino que no está ahí, que está prestado. Y no es que se planteen no pagar comisión de custodia sino que no quieren su cuenta en el banco para que les custodie su dinero (para eso ya están las cajas fuertes o de seguridad) sino para realizar pagos y cobros. Los clientes no tienen dinero en el banco, sino derechos de cobro contra el banco que pueden utilizar como medio de pago generalmente aceptado.

Sobre lo de que la recompensa es magra para tan alto riesgo: ¿se trata de una afirmación teórica, de un dato empírico medible de forma objetiva, o de una valoración personal subjetiva quizás muy peculiar? ¿Está seguro Herrera de que él no se lo dejaría? ¿Entiende que aunque el dinero no esté ahí como reservas de efectivo el banco tiene otros activos líquidos? ¿Entiende que si plazos y riesgos están casados el riesgo es mínimo y además puede reducirse todavía más con colchones de capital adecuados?

[…] si la banca de reserva fraccionaria concebida en la actualidad es tan rentable es, precisamente, porque el cliente asume que su dinero está en depósito y no por ahí.

Completamente falso, y además utiliza algo que en realidad no conoce, que es qué asumen los clientes sobre sus cuentas bancarias.

[…] al hipotético banco de reserva fraccionaria habrá que exigirle que llame a las cosas por su nombre, y no depósito a lo que no es un depósito ni nadie entiende que sea un depósito.

“Hay que” es una expresión que conviene usar con cuidado. “Exigir” en lugar de proponer o pedir es algo arriesgado. “Llamar a las cosas por su nombre” es una expresión típica de personas que no conocen que las cosas no tienen nombre: los usuarios del lenguaje asignan nombres a las cosas, y significados a las palabras, y este proceso es complejo, problemático y dinámico. Herrera aspira a exigir a todo el mundo que utilice la etiqueta “depósito” con el significado que él quiere y con ningún otro.

Además de los problemas de teoría del lenguaje, en los cuales Herrera no parece tener mucho conocimiento o experiencia, hay otros problemas más específicos del sector bancario. Los clientes no suelen “depositar” recursos en los bancos: las cantidades que aparecen en las cuentas corrientes y de ahorro en su mayoría han sido recibidas mediante transferencias desde las cuentas de otros clientes bancarios (ejemplos: cobros de nóminas, pensiones, alquileres). Los recursos que se “depositan” no son dinero mercancía, que ya no existe (el oro y la plata serían buenos dineros pero no se usan como tales), sino derechos de cobro frente a otros clientes o bancos (cheques, billetes del banco central).

Referencias:

Recopilación de artículos sobre dinero, crédito, banca y finanzas (nueva actualización)


Tonterías selectas

22/12/2016

Reivindico lo público…, de Fernando Luengo

El futuro de las pensiones: ¡cómo nos engañan!, de Juan Laborda

Histórico varapalo a los abusos bancarios, de Andrés Herzog

El desastre del modelo liberal en sanidad: el caso de EEUU, de Vicenç Navarro

America at Christmas, by Andrew Napolitano


Recomendaciones

21/12/2016

How ant societies point to radical possibilities for humans, by Deborah M Gordon

Are scientific theories really better when they are simpler, by Elliott Sober

10 argumentos que explican por qué la lotería es un impuesto para cuñados, de Pepo Jiménez

FMI: corruptora guarida de corruptos, de Juan Ramón Rallo

Sugar Wars: Junk Food, Junk Science, or Both?, by Ronald Bailey