Tonterías selectas

Podemos propone regular la concentración de medios audiovisuales

Rescue Helicopters for Stranded Economies, by J. Bradford DeLong

Nuevas elecciones, nueva marginación para las feministas, de Lidia Falcón

Las instituciones como herramienta para avanzar hacia una Economía Social y Solidaria, de Victoria Molinero, de Economistas sin Fronteras

“Para mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora hay que potenciar la educación pública”, según Julio Embid

El primer paso es aumentar los ingresos. El Estado debería plantearse seriamente aumentar los impuestos, en España tenemos mucha facilidad para decir en qué se debe gastar el dinero pero no cómo se debe ingresar. A partir de ahí, se debería invertir en educación pública, sanidad pública y transporte público.

… El aumento de la desigualdad, principal problema de este país, es lo que genera figuras totalmente desconocidas como cambiar un piso por trabajo, trabajar gratis o el auge de negocios basados en la economía de la miseria ajena, como la santería, un fenómeno que solo se ha dado por la situación de crisis y empobrecimiento de la sociedad.

… tenemos una educación secundaria muy privatizada y concertada donde lo que importa es hacer dinero y no el alumno.

… La principal forma de mejorar las condiciones de vida de clase trabajadora parte de la potencialización de la educación pública a través de nuevas plazas de maestros y dotar de mayores ayudas a las familias desfavorecidas. Hay que reducir los ratios, y llegar a los 20 alumnos por clase como en el norte de Europa para evitar tener clases masificadas.

… En Madrid, lo que nos ha pasado, en casi tres décadas de gobiernos del Partido Popular, es que ha primado la inversión en la educación concertada, que es lo mismo que la privada pero con el dinero de todos. Incluso desde un punto de vista mafioso como en el ‘caso Púnica’ donde se cobraban mordidas por la construcción de cada colegio concertado nuevo. Además, existe el pensamiento erróneo de que un centro concertado va a enseñar mejor a los alumnos porque los controla más. Pero cuando salen los rankings, los mejores colegios suelen ser públicos.

… Esta ciudad se ha creado para el transporte privado. Ha sido una decisión política, uno tiene el dinero que tiene y lo puede invertir en hacer nuevas líneas de metro, de mayor calidad para que pase con mayor frecuencia, o decidir lo que hizo el PP: privatizar la M30, la M40 y la radial. Los recursos son limitados y uno decide.

Tonterías selectas

¿Consumes porno? Te convertirás en un pedófilo (según Juan Manuel de Prada)

¿Insolvencia de los esquemas de pensiones privados?, de Juan Laborda

Lo público, la política y la economía, de Fernando Luengo

El agua, como la vida, no es una mercancía, de Josep Raventós i Fornós

El contradiós del déficit, de Joaquín Estefanía

Hace 70 años que murió Keynes. Pero lo importante es que hace 80 que se publicó su Teoría general del empleo, el interés y el dinero. En esta coyuntura falta una nueva teoría general. La importancia del genial economista de Cambridge estriba no sólo en su condición de progenitor de las políticas de estímulo, sino en proporcionar una teoría general que explica cómo caen las economías en recesión e indica las políticas e instituciones necesarias para mantenerse fuera de ellas. No hay salida a las crisis mayores del capitalismo (como la Gran Depresión) si no es activando el papel de la demanda mundial a través de la actuación de los Gobiernos. Se manifiesta en contra de los economistas y los políticos ortodoxos que miran hacia otro lado mientras cae la actividad económica porque creen que ello actúa como el aceite de ricino y depura los excesos, independientemente de los sufrimientos que genera. Las depresiones y las recesiones no son el síntoma de que el capitalismo esté enfermo sino de que es inestable por naturaleza. Las caídas deben verse como catástrofes provocadas por las políticas del hombre, no como la aparición de Dios o de la naturaleza.

En su Teoría general escribe Keynes: “La dificultad no radica en las nuevas ideas sino en escaparse de las viejas que, para quienes hemos recibido la formación más convencional, se ramifican hasta alcanzar cada esquina de nuestras mentes”. Cómo no acordarse de ello cuando se aprecian los disparates de la política fiscal.