Tonterías selectas de Peio Salazar

29/01/2020

Tonterías selectas de Peio Salazar Martínez de Iturrate, doctor en Estudios de Desarrollo por la UPV:

La reacción contra la subida del SMI o por qué el capitalismo necesita trabajadorxs pobres

Lo que se pretende con la subida del SMI hasta 1200€ es un objetivo claro y que debería ser asumido por todos: no puede ser pobre alguien que trabaja a jornada completa [1]. En realidad, esta medida no es sólo buena para la trabajadora o el trabajador que deja de recibir un salario miserable, lo es también para el conjunto de la economía, ya que inyecta dinero en hogares con rentas restringidas, lo cual implica que gastarán la mayor parte de lo que ingresen, aumentando la demanda y beneficiando a los propios empresarios, sobre todo las que ofrecen bienes y servicios destinados a la economía real de las familias (y no tanto a los que simplemente ofrecen servicios financieros al capital, cuya aportación al bienestar social es nula o incluso negativa). Después de todo, ha pasado casi un siglo desde que tanto Keynes como Kalecki demostrasen que el aumento de los salarios tiene importantes consecuencias positivas para el conjunto de la economía.

… Una de las principales contradicciones del sistema capitalista es que éste requiere que una parte considerable de la clase trabajadora permanezca en una situación de pobreza, o al borde de ésta, para que el mercado asalariado sea viable en términos rentables para el empresariado. Dicha contradicción ya fue mentada por diversos autores en los siglos XVIII y XIX, en los albores del mercado asalariado actual, quienes ya entonces identificaban la necesidad de una masa social amplia que esté lo suficientemente empobrecida y despojada de recursos propios como para verse obligada a asumir los ingratos, odiosos y alienantes puestos de trabajo que el mercado asalariado ofrecía y ofrece.

… Fue esta contradicción, en relación con el aumento de productividad y salarios que se produjo bajo el modelo social-demócrata, la que, en gran medida, provocó la crisis de este modelo a partir de finales de los años 60. Tanto la inflación como los salarios se dispararon sin que ello lograse generar crecimiento económico ni apaciguar la conflictividad de la clase trabajadora en aquellos convulsos años. Y es esta contradicción la razón que motivó la reaparición de pobreza, precariedad y desempleo en las principales potencias del mundo capitalista a partir de los años 70, las cuales casi habían erradicado dichas problemáticas durante las décadas anteriores.

¿Cómo es posible sino explicar la reaparición de pobreza, precariedad y desempleo, y su permanencia durante décadas, en el seno de sociedades cada vez más ricas y con mayores recursos productivos? Sólo apelando a su función económica podemos entender su persistente presencia desde que se inició el modelo neoliberal. Aunque se presenten como consecuencias indeseables e inevitables del mercado laboral, la realidad es que son factores económicos políticamente establecidos puesto que son necesarios para reproducir la hegemonía de la clase dominante.

Su funcionamiento puede observarse en muchos puestos de trabajo de personas que pueden ser consideradas como el nuevo proletariado: en la medida en que una trabajadora o trabajador se ve afectada por estos factores perversos del mercado de trabajo, aumenta su dependencia respecto al empleador de turno, que podrá aprovechar dicha vulnerabilidad económica y laboral para imponer a aquélla una relación de subordinación abusiva. Estos abusos pueden adquirir diferentes formas en función del aspecto en el que se dé: abusos horarios (horas extra obligatorias que a menudo ni se pagan, horarios insufribles), intensificación del ritmo de trabajo, realización de tareas no reflejadas en el contrato laboral (en ocasiones tareas de categorías superiores por las que no se está remunerando), renuncia a derechos (cogerse una baja o renunciar a participar en movilizaciones laborales como una huelga), etcétera.

… Las altas tasas de desempleo han servido para que gobiernos e instituciones públicas se plieguen a los intereses del capital y propicien y maximicen su rentabilidad con la excusa de facilitar al empresariado la creación de empleo. Esto ha servido de excusa perfecta para introducir las formas precarias de trabajo y para evitar otras medidas como las “peligrosas” subidas de salarios.

En definitiva, la introducción de formas legales de precariedad laboral, las bajadas de impuestos, las privatizaciones, los ataques contra el SMI, en resumen, los discursos contra los principales bastiones del Estado de Bienestar que parecían derechos inalienables a mediados del siglo XX, no son consecuencias inevitables del desarrollo económico, sino transformaciones promovidas por el empresariado para garantizar la continuidad del mercado asalariado capitalista.

… lo más urgente es hacer frente a esa caterva de economistas, periodistas y empresarios que promueven una postura ideológica tan miserable como la de defender que unas tasas de pobreza amplias son económicamente saludables.


Tonterías selectas: Nuria Coronado Sopeña entrevista a Lydia Cacho

27/01/2020

Tonterías selectas: Nuria Coronado Sopeña entrevista a la periodista y escritora Lydia Cacho

Cacho sigue con su misión abolicionista contra la prostitución. Alza la voz por las que no la tienen y a las personas que disocian la trata de la gran industria del sexo comercializado que genera prostitución, les lanza un mensaje claro. “A todas ellas les digo que hay que reflexionar más a fondo sobre quienes están detrás de la industria criminal. Casi todas las personas que opinan al respecto tienen argumentos contradictorios, confusos, rabiosos o débiles. Es normal, llevamos siglos de reforzamiento cultural para hacernos repetir que la explotación sexual de las mujeres es un oficio, cuando en realidad es un instrumento social para dar placer a los hombres y someter a las mujeres a dos falsos paradigmas: el de la mujer decente a la que el sexo le atrae poco y el de la mujer objeto que se convierte en receptora de una sexualidad masculina que coloniza cuerpos a cambio de dinero. Tomar unos cuantos casos de mujeres con privilegios, que cobran por sexo y viven estupendamente gracias a ello, para justificar la esclavitud de millones que lo hacen para subsistir, en particular en momento tan graves como las migraciones por guerra y pobreza, se desmonta fácilmente con cifras concretas de la desigualdad laboral”.

“Tanto mujeres como hombres vivimos el deseo sexual y el erotismo de forma muy similar. La pornografía es un modelo educativo que deforma nuestra visión del erotismo y, en general, hace a los hombres muy malos amantes y a las mujeres les enseña a fingir un placer que no sienten, es un instrumento de desigualdad para el placer”


Tonterías selectas de Pedro Sánchez en la reunión anual del Foro Económico Mundial

22/01/2020

Tonterías selectas de Pedro Sánchez en la reunión anual del Foro Económico Mundial

El crecimiento económico a cualquier coste es inaceptable. El crecimiento que amplía la brecha social no es aceptable. Un crecimiento que crea más bolsas de pobreza, no es aceptable.

Ningún crecimiento económico podrá ser bueno si no reduce desigualdades.

¿Si el más rico se enriquece todavía más mientras todos los demás quedan igual, eso es inaceptable? ¿Por qué? ¿Es por envidia? ¿Si todos los individuos se enriquecen y el más pobre se queda igual, eso también es inaceptable?

¿Cómo crea el crecimiento bolsas de pobreza? ¿Los ricos les roban a las pobres?

Hemos de crecer y distribuir a la vez.

¿Si no queremos crecer también tenemos que crecer, y si no lo hacemos nos castigan? ¿Se trata de crecer porque sí? ¿La distribución será hacia quienes generen crecimiento, hacia quienes no lo generen, hacia quienes lo saboteen?

No queremos un futuro de precariedad ni de pobreza laboral.

¿Hay alguien que quiera eso? ¿Quién y cómo va a crear empleos estables y enriquecedores?

La emergencia climática es un desastre, que no conoce fronteras y seremos la última generación capaz de poder abordarlo eficazmente.

¿Por qué da datos de daños por desastres naturales sin concretar cuántos se deben al cambio climático, y callándose que el valor relativo de estos daños (en comparación con el PIB) cae constantemente?

¿Lo de apoyar a las fuentes renovables de energía va a consistir en repetir el último fiasco de las primas que se prometieron y luego ser cambiaron?

La mitad de la población del mundo no puede seguir sufriendo agresiones sexuales, discriminación en el empleo o rentas bajas. Pero tampoco la otra mitad de la humanidad puede seguir permitiendo esta pérdida del talento femenino, y una violación flagrante de los derechos humanos más básicos. No es justo, tampoco es eficaz, porque una mayor participación de las mujeres en la economía tendrá efectos positivos sobre el crecimiento…

¿Todas las mujeres sufren agresiones sexuales? ¿Qué quiere decir que son discriminadas en el empleo? ¿Eso no está prohibido ya desde hace tiempo? ¿Las rentas de las mujeres son bajas en términos absolutos o relativamente bajas en comparación con las de los hombres, quizás porque generan menos valor?

¿Cada mujer puede decidir libremente cómo utilizar su talento según sus propios intereses y circunstancias?

¿Lo de compartir las responsabilidades familiares se va a imponer coactivamente en contra de los intereses de las parejas y las familias?

¿Si la lucha contra la “violencia de género” está siendo implacable, cómo es que los resultados positivos son prácticamente inexistentes?

¿Sobre el reto de la justicia social, por qué mezcla unos presuntos alarmantes niveles de pobreza con una presunta creciente desigualdad?

No puede haber justicia social sin justicia fiscal.

¿En qué consiste la justicia? ¿Es igualdad? ¿Entonces justicia fiscal quiere decir que todos paguen los mismos impuestos, independientemente de sus ingresos o de su riqueza?

Hay que ir un paso más allá, no basta con redistribuir la renta, sino que hay que asegurar que los mercados funcionan de forma más justa y democrática.

¿Qué sería la justicia en los mercados? ¿Qué sería la democracia en los mercados?

El crecimiento y la distribución razonable son mutuamente compatibles.

¿Cómo se sabe cuál es la distribución “razonable”? ¿Hablamos de distribución libre en los intercambios voluntarios o de redistribución coactiva por el Estado?

Es imposible alcanzar sociedades en paz con grandes bolsas de miseria.

¿Quiere esto decir que los pobres son violentos, agresivos, belicosos contra los demás?

La liberalización, excesiva desreglamentación [sic] de la economía, que culminó en 2008 en la mayor crisis económica…

¿Esto refleja lo que Sánchez, como doctor en economía (con las conocidas dudas sobre la validez de su tesis), sabe de economía y crisis económicas?

Una nueva era que resuelva los fracasos del neoliberalismo a través de la solvencia de la democracia social.

¿Qué es el neoliberalismo? ¿Tiene que ver con el liberalismo?

¿En qué sentido ha fracasado ese presunto neoliberalismo?

¿No será el socialismo o la socialdemocracia los que han fracasado?

Nuestra economía social de mercado…

¿No habíamos quedado en que estamos en una economía neoliberal?

Siempre ejerceremos rigor fiscal, una sólida gestión de nuestras cuentas públicas… mantenemos nuestro compromiso de reducción de endeudamiento público, de déficit público.

¿Cree que esto se lo van a creer en Europa? ¿Cómo se reducen déficit y deuda aumentando los gastos en pensiones y salarios de funcionarios?

Cháchara, bla bla bla, paja, hablar por hablar, decir cosas que suenen bien.

Hay que establecer un nuevo pacto social que garantice la redistribución.

¿O sea que el contenido y el objetivo del pacto tiene que ser la redistribución? ¿Podrán los individuos negarse a participar en este pacto? ¿Si no es así, en qué sentido es un pacto?

El estado del bienestar está más pensado para los mayores que para los jóvenes.

¿Será porque los políticos cortejan el voto de los pensionistas? ¿De eso va la reciente subida de las pensiones?


Tonterías selectas de Francisco José Contreras, Roger Scruton y el conservadurismo

19/01/2020

El conservadurismo de Roger Scruton

“Creo que la libertad no es una respuesta suficiente a la pregunta sobre aquello en lo que creen los conservadores” (How To Be a Conservative). Y no porque la libertad no sea un valor, sino porque es un valor penúltimo: “Como Matthew Arnold, yo creía que la libertad es un excelente caballo para cabalgar, pero para cabalgar a algún sitio”. La libertad es valiosa de manera instrumental, si sirve para alcanzar fines valiosos. El liberalismo, para tener sentido, presupone una jerarquía objetiva de valores: o sea, el liberalismo necesita al conservadurismo. La libertad es valiosa de manera instrumental, si sirve para alcanzar fines valiosos. El liberalismo, para tener sentido, presupone una jerarquía objetiva de valores: o sea, el liberalismo necesita al conservadurismo.

… otro de los aspectos del conservadurismo de Scruton –compatible con el liberalismo económico, aunque no con el fundamentalismo libertario— es el nacionalismo… Scruton piensa que la mano invisible de Adam Smith requiere un marco de corresponsabilidad basado en cierta identidad común: “Un mercado puede conseguir una asignación racional de los bienes y servicios solo allí donde hay una confianza previa entre los participantes” (How To Be A Conservative). Y la confianza previa se da entre los compatriotas, los que comparten un sentido del “nosotros” nacional (que se extiende, no solo a la generación actual, sino, como quería Burke, “a los muertos, los vivos y los que han de nacer”): “la sociedad [nacional] es una herencia compartida en aras de la cual estamos dispuestos a hacer sacrificios, que nos permite sentirnos parte de una cadena de transmisión y recepción, y reconocer que no tenemos derecho a estropear las cosas buenas que heredamos”.

… El liberalismo economicista de los thatcherianos se quedaba corto también en otro aspecto: no tenía conciencia de la irremplazabilidad de instituciones como la familia; o bien, daba su conservación por supuesta, sin comprender su rápido deterioro, fruto a su vez de esa liberación de las costumbres que fue el verdadero legado de los nihilistas de 1968.

El fundamentalismo libertario saluda la disolución de los vínculos familiares (ataduras insufribles de la libertad individual), o bien concibe el matrimonio como un contrato que debe ser fácilmente rescindible. Scruton escribió páginas muy profundas sobre la diferencia entre “contrato” y “voto” [vow], y lamentó la contractualización libertaria de los votos. Un contrato contempla obligaciones definidas, y tiene una duración limitada. Un voto, en cambio, implica “una mutación existencial”: “Los votos son compromisos indefinidos […], vinculan a las partes en un destino compartido”. “Un voto es una entrega definitiva de sí mismo, en la cual se invita al otro a confiar. El paradigma de esto es el matrimonio, tal como fue concebido hasta hace poco”. “Las sociedades que ya no insisten en ese compromiso, o que permiten la erosión del matrimonio, primero mediante su redefinición como un simple contrato, y después como una opción que los padres pueden o no elegir, son sociedades que ya no ofrecen seguridad a los hijos” (The Soul of the World). “En toda sociedad sostenible, el orden de los acuerdos voluntarios está enmarcado por otro orden en el que las obligaciones son trascendentes, los vínculos sagrados”.

“Las sociedades no duran si sus miembros no son capaces de sacrificio”. El sentido de lo sacrificial permea toda la obra de Scruton. Es indisociable del sentido de lo sagrado, y ambos se están perdiendo a toda velocidad en nuestro mundo contractual de maximización de utilidades. “Ningún contrato moverá al soldado a entregar su vida por su país, ni a una madre a sacrificarlo todo por sus hijos”, ni a una pareja a vincularse hasta que la muerte la separe.

Una sociedad necesita, pues, un sentido de lo sagrado. Los compromisos familiares definitivos (de los cónyuges a la manera tradicional, y de los padres con sus hijos) apuntan a lo sobrenatural. También lo hace la experiencia estética, a la que Scruton dedicó varios libros: “la música nos transporta más allá de los límites de la realidad natural”, y la belleza parece no ser de este mundo (tuvo el valor de denunciar la impostura del arte posterior a las vanguardias de los años 20, y la inhumanidad de la arquitectura racionalista post-Bauhaus. Y nuestra aspiración al conocimiento, que va más allá de las necesidades prácticas de supervivencia: “podríamos haber evolucionado como especie sin necesidad de entender el reino de las verdades matemáticas […], nuestra curiosidad se extiende infinitamente más allá de los problemas que necesitamos resolver” (The Soul of the World).

Con todo, que necesitemos o presintamos lo sobrenatural no implica de suyo que lo sobrenatural exista. Scruton, que tocaba el órgano en la iglesia anglicana local (pero el anglicanismo es ya solo estética, no teología), era ambiguo sobre la cuestión de la existencia de un Dios personal. “No puedo responder la pregunta de cómo un ser que existe fuera del espacio y el tiempo pueda manifestarse dentro de ellos. Pero tampoco puedo responder la pregunta de cómo un ente puede ser un organismo [sujeto al determinismo físico-químico] y al mismo tiempo un sujeto libre que está llamado a dar cuenta de sus actos con razones”. O sea, que Dios es un misterio, como lo es la libertad humana (según terminó reconociendo Kant, que concibió a ambos como “postulados de la razón práctica” incomprensibles por la razón teórica). “La fe nos pide que aprendamos a convivir con misterios, que no los borremos, pues al borrarlos estaríamos borrando también el rostro del mundo” (The Soul of the World).

Espero que Scruton haya entendido ya que su combate por la verdad, la belleza y la justicia era algo más que un aplazamiento salisburyano de la victoria final de la nada.


Tonterías selectas de Lidia Falcón

13/01/2020

Acierta en parte en las críticas a los absurdos de Simone de Beauvoir, pero…

Se nace mujer

… la capacidad reproductora de la hembra humana es la que convierte a la mujer en una clase explotada.

… la construcción del Patriarcado como ideología que impone el modo de producción doméstico y convierte a la mujer en la explotada del mismo.

… Simone de Beauvoir y el existencialismo y El Segundo Sexo sirven muy eficazmente al Capital para desviar la lucha feminista del que debe ser su objetivo fundamental: derrocar el Patriarcado.

… Ser mujer es haber nacido y desarrollado las facultades reproductoras para las que la especie ha preparado a la hembra humana. Este destino biológico la constituye en la clase que produce niños, y a consecuencia de ello sufre la explotación económica que ya el feminismo ha denunciado y hasta contado con cifras, en todos los países.

… Mientras en la Unión Europea se suman los ingresos por el tráfico de drogas y la prostitución, el trabajo del ama de casa y la reproducción no son actividades rentables.

… hoy la preeminencia del deseo de tener hijos de algunas personas para fabricarlos en el vientre alquilado de las mujeres pobres se impone y permite su explotación. Y así también nos cambiamos de sexo, según nuestra afición o emoción, involucrando incluso a los menores, inventando seres humanos que no existen, y todo el mundo debe respetarnos.


Tonterías selectas de Amelia Valcárcel, filósofa

12/01/2020

Tonterías selectas de Amelia Valcárcel, filósofa

YO DONA ¿Por qué dice en su libro que las mujeres tienen ‘derecho al Mal’?

Amelia Valcárcel..- El sexo femenino tiene desde antiguo el deber de agradar. El feminismo ha evitado siempre, es más, ha sentido pánico ante la idea de que su trabajo y su lucha fueran interpretadas como una «guerra contra los hombres». Desde el principio se lo intentó tachar de resentimiento y a quienes lo ejercían, de resentidas. Esto va acompañado del sentimiento de vergüenza por el simple hecho de ser mujer, el patriarcado te dice «eres un poco menos, no muestres tu voz, tu cuerpo…». No obstante, sigo sin saber bien qué clase de combustible es la cólera. Las mujeres debemos ser pacíficas no porque lo seamos por naturaleza, porque algunas lo son y otras no, sino por convicción.

… Una mujer de Sierra Leona en mallas pasando frío en una carretera española nunca estará allí porque le gusta. No sirve invocar la tolerancia para encubrir racismo y falta total de respeto. Si la ciudadanía es común, hay que encontrar la regla común. Tampoco podemos permitir que se tergiverse para otros fines contrarios a sus principios. Se usa el concepto de «derechos reproductivos», que derivó de la defensa del derecho al aborto, para justificar los vientres de alquiler. Se utiliza ese concepto para defender una nueva esclavitud, porque las mujeres que prestan su vientre no lo hacen por gusto sino por necesidad económica.

P: ¿Podemos vivir una involución autoritaria en los próximos años?

R: No lo sé, no soy profeta. Hoy por hoy, las conquistas sociales siguen vigentes, la sanidad pública universal existe, la educación universal funciona, el sistema de previsión universal frente a desdichas variadas ahí está, el de protección de la gente mayor existe… Quizá no todas ellas en las cantidades económicas que hay en otros países, donde se respalda a la gente de manera más fuerte, pero no ha quebrado todavía. Ahora, lo que sí se está presentando es otra cosa, una opinión antidemocrática dentro de las sociedades abiertas.

… El secular analfabetismo de España durante largo tiempo se ha transformado en mucha gente alfabetizada que es funcionalmente plebe, que no tiene el nivel de conversación adecuado. Cuando vemos que la gente elige masivamente una televisión espantosa que entró en nuestro país gracias a Berlusconi hay que preocuparse. Lo conocí y es un peligro para la democracia.

P: ¿Cómo fue su experiencia como consejera de Educación y Cultura de Asturias en los 90?

R: Fue un sacrificio que hice, también llevaba Deportes y yo le añadí Mujer porque quizá me parecía poco. Aprendí mucho, a manejar un presupuesto y cómo es la Administración del Estado. No es política abstracta sino que ves de verdad cómo se hace. Y te das cuenta de que funciona todo bastante bien. Si no fuera así, no habríamos aguantado tantos meses sin Gobierno. Afortunadamente, la función pública funciona.


Tonterías selectas de Antón Costas

12/01/2020

Los nuevos años veinte: ¿progresistas o protofascistas?

Las clases medias y populares de las sociedades capitalistas occidentales están demandando protección frente al deterioro que ha sufrido su nivel de bienestar y sus oportunidades de futuro en las últimas cuatro décadas, coincidiendo con la desindustrialización y el abandono en que quedaron muchas personas y comunidades. También demandan esa protección muchos sectores empresariales nacionales que han de competir en condiciones de desigualdad con empresas y productos de otros países.

Además de esta pérdida de bienestar, la demanda de protección viene también del miedo a las consecuencias que para esos grupos sociales y empresariales pueden llegar a tener los grandes desafíos de la nueva década, especialmente el cambio tecnológico, el climático y el demográfico. En muchos casos, aumentarán la desigualdad y traerán nuevas formas de pobreza.

Los Gobiernos democráticos occidentales fallaron en dar esa protección. Por si no fuera suficiente, la equivocada respuesta de política económica a la crisis financiera de 2008 y a la recesión económica de 2009-2013 añadió injuria al dolor que produjo la propia crisis. Se culpabilizó y se hizo pagar a las víctimas las consecuencias de los desmanes del capitalismo financiero y corporativo multinacional y los efectos de las malas decisiones de la UE y los Gobiernos nacionales con la llamada política de austeridad…
… sería un error dramático caer en el mito cosmopolita que ve en esta demanda de protección una conspiración colectivista contra la economía de mercado y la democracia liberal. Como sucedió con el proteccionismo de finales del XIX, la demanda social actual responde a causas objetivas. Ninguna sociedad puede aceptar sacrificar sus modos de vida y sus valores en el altar de una utopía de libre mercado autorregulado como la que se ha tratado de imponer en las cuatro décadas pasadas.

Hoy muchas circunstancias riman con las de la década de los veinte del siglo pasado. En aquella etapa hubo dos tipos de respuestas a la demanda de protección de la sociedad frente al intento de imponer la utopía del libre mercado. La de los demócratas progresistas, representada por la política de Franklin Delano Roosevelt, el new deal (contrato social), y la protofascista, protagonizada por la política de austeridad del canciller alemán Heinrich Brüning. La primera salvó a la democracia estadounidense. La segunda fue una invitación a la llegada del fascismo a toda Europa. Son muchos los libros que ayudan a comprender estas similitudes y a enfocar bien las soluciones políticas y económicas a los retos de estos próximos veinte. Pero si tengo que hacer una única recomendación, sería la lectura de la gran obra de Karl Polanyi La gran transformación.

Los próximos veinte necesitan llevar a cabo una nueva “gran transformación”. Un nuevo contrato social que haga posible otro capitalismo, como del que hablé en mi anterior columna (22-12-2019). Sólo así las democracias progresistas se impondrán al fascismo.