Recomendaciones

20/02/2017

La gran mascarada que se oculta tras el conflicto de los estibadores, de Nacho Cardero

Entrevista a Francisco Mora sobre neuroeducación

¿Imprimir dinero genera inflación?, de Juan Ramón Rallo

Why Libertarians Should Oppose the Universal Basic Income, by Bryan Caplan

Charlie Munger on Getting Rich, Wisdom, Focus, Fake Knowledge and More, by Farnam Street


Tonterías selectas

20/02/2017

Estibador: “Si nos cortan la cabeza, el Gobierno tendrá que meter el ejército en los puertos”

Cerezas en febrero o los placeres estúpidos, de José Luis Gallego

Un Estatuto para la cultura, de  Ibán García del Blanco, exsecretario federal de Cultura y Movimientos Sociales del PSOE

La gluteología y otras ciencias extrañas

El plagio del ‘gran magufo’: la justicia agita el millonario negocio de la bioneuroemoción


Recomendaciones

20/02/2017

Por qué parece que el tiempo pasa volando… o que nunca pasa, por Michael Flaherty

Los estibadores son casta, de Daniel Rodríguez Herrera

Los estibadores o la economía del privilegio, de Lorenzo Bernaldo de Quirós

Cristina y la doctrina de la mujer florero, de Jesús Cacho

Así es la ‘nómina’ de un ‘súper’


Tonterías selectas

19/02/2017

¿Dónde estamos?, de Jordi Sevilla

… una reforma del mercado laboral que rompía el equilibrio negociador existente en la negociación colectiva -para entregar todo el poder de decisión, de manera unilateral, al empresario…

Peter Spiegel y el salario mínimo de 1 dólar la hora como derecho humano

La escandalosa complicidad de la banca privada y el estado: el caso de las cláusulas suelo, de Vicenç Navarro

¿Hacia el fin del neoliberalismo?, de Mario Rísquez, de Economistas sin Fronteras

Entre los bebés ‘robados’ y los de ‘alquiler’, de Berna González Harbour

La maternidad subrogada es otra de las demandas que se abren paso, en este caso con justificada dificultad. Vamos a exagerar: recurrir a otro vientre para gestar a un hijo a cambio de dinero puede estar en ocasiones bastante cerca de lo que hicieron familias pudientes que lograron comprar o conseguir bebés robados durante el franquismo.

… Ahora salvemos todas las distancias, que las hay: los partidarios de la maternidad subrogada defienden su legalidad como una técnica de reproducción en la que lo que se dona es la propia capacidad de gestación. Que exista la posibilidad de una donación altruista en la propia familia o entorno puede ocurrir, sin ninguna duda, y la ley debe empezar a contemplar esa realidad. Pero que los casos mayoritarios nos hablen de venta de embarazos por 90.000 dólares en Estados Unidos o el más módico precio de 12.000 en India lo convierte en un tráfico indeseable en el que cabe escasa o ninguna justificación.

… El derecho a la paternidad o maternidad a costa del cuerpo ajeno, como el derecho al placer sexual a costa del cuerpo ajeno, no existe. Y la línea que separa el derecho a decidir sobre el propio cuerpo que esgrimen sus defensores se emborrona cuando esa decisión está marcada por la necesidad. Las indias o nepalíes que alquilan su útero no lo hacen por ejercer un derecho sobre su cuerpo, sino por ingresar un dinero, como otros venden riñones o la mitad de un hígado para comer.


Recomendaciones

17/02/2017

Big data meets history to forecast the rise and fall of religion, by Michael Fitzgerald

The Anatomy of Charisma, by Adam Piore

Óscar Marín, neurocientífico: “Los cerebros de hombres y mujeres son diferentes, igual que las mamas”

Cycles of War & Empire, by Robin Hanson

Liberalismo y derecho a la educación: réplica a José Antonio Marina, de Juan Ramón Rallo


Tonterías selectas

17/02/2017

Setenta personalidades de distintos países europeos firman un manifiesto para desobedecer tratados europeos ‘injustos’

Las diez propuestas de ‘Los retos de la izquierda en la zona euro’ son las siguientes: La necesidad para un gobierno de izquierda de desobedecer; comprometerse a llamar a la movilización popular y a organizar una auditoría de la deuda con participación ciudadana; poner en marcha un control de capitales; socializar los sectores financiero y energético; crear una moneda complementaria, no convertible y debatir de la salida del euro para adoptar una posicion clara al respecto; reformar radicalmente la fiscalidad; desprivatizar, ‘recomprar’ las empresas privatizadas por un euro simbólico; poner en marcha un amplio plan de urgencia para la creación de empleo socialmente útil y para la justicia; y emprender un verdadero proceso constituyente.

El primer enemigo de Trump es Alemania, de José García Domínguez

CETA: nuestras vidas valen más que sus beneficios, de David Bollero

El derribo de la casa Guzmán: vandalismo de clase alta, de Francisco Pastor

Sobre el nuevo salario mínimo, de Guadalupe Muñoz Álvarez, académica correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

… Más tarde se constató que no solo no aumentaba el desempleo sino que era una excelente forma de redistribución de la riqueza.

La subida anual es un derecho que debe respetarse. Hay que hacer lo posible por conseguir una subida sustancial. Tengamos presente que el mínimo español es uno de los más bajos de la Unión Europea. Es más, para una verdadera redistribución de la renta sería necesario establecer un salario familiar en el que se tengan en cuenta las obligaciones familiares del trabajador, como propugna nuestra Constitución.


Tonterías selectas

16/02/2017

Sí, me declaro populista, de Juan Laborda

La democracia expansiva, de Nicolás Sartorius

Siete desagradables verdades sobre los SUV, según El Ciudadano Autosuficiente

Recuperar lo público sin perder en lo social, de Rommy Arce, concejala de Ahora Madrid, e Isa Serra, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid

Mercado de vientres, de Beatriz Gimeno, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid

No existe el derecho a usar a una mujer para que alguien satisfaga lo que es un deseo, legítimo, comprensible, pero un deseo. Comprar un embarazo, un órgano, sangre, óvulos, corneas… no es un derecho de nadie. Convertir deseos en derechos es lo que hace el neoliberalismo, dinero mediante, naturalmente. No hemos conseguido que auténticos derechos lo sean (vivienda, trabajo, sanidad etc) pero en cambio avanzamos rápido hacia la consolidación del único derecho que reconoce el capitalismo: el derecho a consumir.

Los derechos que sólo existen mediante precio (existe demanda para comprar, pero no una demanda para vender), son, en realidad, privilegios. Siempre que alguien reivindica su derecho a comprar, en un mundo de desigualdad brutal como es este, lo que está haciendo es exigiendo que alguien le venda eso mismo que desea. Siempre que se abre un mercado, lo que se hace es obligar a los pobres a entrar en él y a vender lo que nunca venderían de no verse en situación de tener que hacerlo. Y unos y otros jamás se encontrarán en posiciones similares o intercambiables. Así, si abrimos el mercado de órganos, los ricos los comprarán y los pobres se verán obligados a venderlos. Las mujeres que gestan para otras no podrían mañana (en caso de quedarse estériles, por ejemplo) pagar por un hijo, de la misma manera que jamás veremos a una rica gestar para otra por precio. Simplemente nadie lo hace si no tiene la imperiosa necesidad de hacerlo. Donde se reconoce el derecho de las ricas a comprar se está obligando a las pobres a vender. Por eso el debate no va sobre la libertad de las mujeres de gestar para otros, sino sobre si como sociedad elegimos poner a mujeres más pobres en esa situación, o lo cortamos de raíz.

Un embarazo no es una técnica reproductiva y la sola denominación ofende. Si el embarazo por subrogación es una técnica, sin más, entonces todo embarazo lo es y nosotras somos siempre incubadoras. La forma en que el embrión se implanta en el útero, no tiene nada que ver el embarazo. O todos los embarazos son técnicas, o todos los embarazos son procesos vitales en los que las mujeres ponen su cuerpo, pero mucho más que el cuerpo. El esfuerzo, los riesgos, la salud, las sensaciones, el insomnio, la pesadez, los cambios hormonales, físicos y psicológicos; no hay diferencia entre un embarazo con embrión propio o ajeno. El cuerpo se pone de la misma manera, la subjetividad se ve interpelada de idéntica forma. Llamar a un embarazo por precio “técnica” sólo busca hacer desaparecer a la gestante, invisibilizarla, cosificarla.

Y por esa razón, una gestante tiene siempre los mismos derechos, haya llegado como haya llegado a quedarse embarazada. Y son derechos a los que no se puede renunciar por precio, por contrato, son inalienables. Finalmente, ¿se puede donar de manera altruista una gestación? Pienso que sí igual que se puede donar un riñón a un pariente, pero quienes defienden esta práctica, no se refieren a esto y siempre hablan de “compensar por los gastos”. Si es altruista no hay gastos que compensar. Ninguno y en todo caso, hay que salvaguardar los derechos de la gestante en todo el proceso. Derecho a abortar antes, durante y después; y derecho a arrepentirse. Creo que dicha donación debería limitarse a familiares de primer o segundo grado, para que la gestante no desaparezca de la vida del bebé y sea parte de su mundo afectivo…

No deja de ser sospechosa la facilidad con la que mucha gente que conoce perfectamente la relación entre mercado, desigualdad y libertad individual, asume sin problemas que los cuerpos de las mujeres sí pueden ser objeto de compraventa. Y lo hace, además, esgrimiendo la libertad individual. Supongo que tiene que ver con que las mujeres llevamos en el mercado (simbólico y material) desde el minuto uno del patriarcado y del capitalismo.