Tonterías selectas

31/10/2016

Conexión austeridad e independencia de Bancos Centrales, de Juan Laborda

Paul Laverty: “Los pobres dependen otra vez de la caridad, no hay derechos sociales”

Nos estamos zampando el futuro, de José Luis Gallego

El fetichismo hipócrita del déficit, de Antón Costas

The Universal Right to Capital Income, by Yanis Varoufakis

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Tonterías selectas

30/10/2016

Tareas de un gobierno por descarte, de Jordi Sevilla

Tom Wolfe: “La teoría de la evolución es un cuento”

¿Por qué criticar una teoría tan asentada en nuestra sociedad como la de la evolución?

Todo comenzó cuando estaba preparando un discurso en 2006. Había leído la famosa novela de Émile Zola, La bestia humana. Ese título está cogido directamente de una frase de la teoría de la evolución de Darwin -«la bestia humanidad»-. A lo largo de toda la obra se ve que Zola estaba muy influido por Darwin y me di cuenta de que, realmente, yo no sabía nada acerca de esa teoría.

Imagino que empezó a investigar al respecto.

Comencé a leer un poco y cada vez tuve más la sensación de que eso era un mito. Un mito como el de Thor y Wotan. La teoría de la evolución no cumple con ninguno de los estándares para las nuevas teorías porque, para empezar, no es comprobable. La evolución significa que no puedes ver lo que sucederá a menos que vayas a vivir durante siete millones de años, no se puede explicar, es totalmente imposible. Si intentaras encontrar hechos que sean verdaderos, se anularía la evolución. No se han abierto nuevas investigaciones y no es una teoría comprobable.

¿Cree que la teoría de la evolución sólo fue una especie de cuento que separaba ciencia y religión?

Darwin, en su teoría, había aclarado que somos animales, simplemente más altamente evolucionados que otros. Ése era uno de los grandes choques de su teoría en el exterior porque la gente había crecido creyendo que los seres humanos eran almas de Dios y él decía que veníamos de los monos o algo peor.

Pero, al final, su teoría se asumió. Ahora nadie plantea que no vengamos de los monos.

Creo que si la gente dejara de estudiar la teoría de la evolución no cambiaría nada en la ciencia. Pienso que ésa es la situación en la que estamos en este momento. Somos esclavos de una teoría que no tiene consecuencias.

Usted no es creyente, y tampoco confía en la teoría de la evolución, ¿qué opina entonces del surgimiento de la vida humana?

No, yo no soy creyente, y creo que la teoría de la evolución es un cuento bien intencionado. Ha habido muchas teorías de cómo llegaron las criaturas a la tierra, pero una que se inició a principios de 1800 dice que las especies están muriendo constantemente y que otros toman su lugar. Asegura que no es porque los animales hayan evolucionado y tengan otras cualidades, sino porque la nueva generación se vuelve más popular.

Libertad, capitalismo y porno

… las feministas radicales tienen razón al asegurar que para que una industria como el porno tenga éxito, previamente se ha constituido una forma de entender la sexualidad en la que el porno es apetecible. Esta paradoja, pues el ejercicio de la libertad de una parte de la población supone la perpetuación de una opresión para otra parte, se puede afrontar discutiendo sobre el modelo de sociedad.

En cuanto al modelo de sociedad, el choque en torno a qué es lo que las mujeres pueden hacer libremente con su propio cuerpo tiene que ver con definir no solo el feminismo, como mujeres libres, sino también el modelo de sociedad de forma más general. Si la igualdad de género se logra en un contexto capitalista, acabará por haber mujeres ricas y mujeres pobres, y las ricas tendrán derechos sobre el cuerpo de las pobres, como por ejemplo, alquilando sus vientres para engendrar hijos, o delegarán el trabajo de cuidados en la gente pobre, quienes no tienen a quién delegarlo. Por eso para el feminismo radical no podemos pensar el feminismo sin pensar el capitalismo.

La hora de la renta básica, de David Casassas y Daniel Raventós

Entrevista a Rodrigo Rivas

En 1600, a los holandeses se les ocurrió que la mejor moneda eran los tulipanes.

… En la teoría económica se dice que la cantidad de moneda de un país tiene que ver con el valor de su producción y con todo lo que posee. Este país vale x, y está formado por su producción industrial, sus servicios, sus casas, sus calles, etcétera, un millón… y la masa monetaria debe ser similar a lo que vale ese conjunto de cosas; si no, un economista diría que se crea inflación, etcétera, siempre en laboratorio. Vivimos en un mundo en donde alrededor del 65% de los intercambios tienen lugar en dólares. ¿Cuántos hay? Una cantidad infinita. Los que hay dentro de EEUU, es decir, lo que equivaldría al valor del país, es una décima cantidad de lo que hay en el mundo.

El poder político y económico deriva en buena parte de eso. Por ejemplo, digamos que España importa soja de Argentina, y paga en dólares porque la moneda argentina está dolarizada. España tiene que comprar dólares para poder comprar soja, con lo que los argentinos pagarán otras cosas. Esto significa que la relación con la moneda es absolutamente ficticia. El dólar vale un dólar porque creo que vale un dólar y punto. En ese sentido, la economía no es una ciencia, es una religión.

… Ha habido progresos, sí. ¿Se han generalizado?, no. La cantidad de gente que queda al margen de estos progresos es enorme. Para ellos el desarrollo es un mito, una creencia que se han inventado los occidentales para apoderarse de los recursos, contándoles que si hacían como ellos, un día iban a ser desarrollados.

… La agricultura de la India ha mejorado. ¿Por qué? Porque se ha aportado dinero para producir organismos genéticamente modificados (ODM), y han puesto tractores que lo hacen todo. ¿Cuál es el resultado de eso? Que en los últimos años se han suicidado 250.000 campesinos —es decir, poco menos de un quinto de la población de Barcelona—, porque no son capaces de pagar las deudas que les hicieron asumir para comprar semillas que ellos no pueden controlar.

Estamos frente a una expropiación enorme. La agricultura pasa de pequeñas empresas a entre tres y cinco compañías, que controlan las semillas y los insumos. Cada una de ellas tendrá una media de quince propietarios. Unas sesenta y cinco personas controlan lo que comeremos en el mundo, salvo que la gente se rebele en algún momento.

… ¿Cómo te ganas el apoyo de la gente? Básicamente, creando un Estado social; lo que hizo Cristina Kirchner, lo que hicieron los uruguayos, lo que hicieron los chilenos o Lula, que creó un programa que se llamó Hambre Cero, y con eso dio de comer a cincuenta millones de personas que antes no comían.

Estados Unidos y Europa tienen la necesidad de controlar los mercados de los otros para salvarse de su crisis; y eso explica por qué en estos momentos crecen las tensiones golpistas en todas partes. Pero también tienen la necesidad de expropiar a su propia población, y por eso liquidan la política social. Pero esto les hace perder credibilidad. The Economist, es decir, la biblia del liberalismo europeo, les dice: “Señores, estén atentos porque están robando demasiado”. Lo dice The Economist.

… Los nuevos partidos, las nuevas organizaciones, la relectura de la historia de la izquierda, dan esperanza. En India hay quinientas mil personas que se han organizado y viven de forma independiente, y nadie les dice nada. Y existen movimientos parecidos en África y en todas partes. La capacidad de rebelión del mundo está llegando a niveles que nunca habían existido en la historia. Es la primera vez que es posible construir un sistema que no sé cómo llamarlo pero que depende de la capacidad de la gente del uso siempre de la democracia y del conflicto.


Más sobre Eladio García, la epistemología y el minarquismo

28/10/2016

Eladio García ha hecho un esfuerzo notable para continuar nuestro debate sobre epistemología y minarquismo. Sólo comento fragmentos sueltos problemáticos.

Existen dos métodos esenciales para entender todas las ciencias, también la sociología.

Los métodos epistémicos, deductivo o inductivo, racional o empírico, no son esencialmente para entender las ciencias: son los que las ciencias usan para entender la realidad. Pero supongo que Eladio quiere decir que esos dos métodos son los que hay que conocer para entender qué es lo que hacen las ciencias y cómo lo hacen (con uno de esos métodos, o con ambos).

El método deductivo es más apropiado para el estudio de la sociedad, y […] el método inductivo lo es para el estudio de la física o la biología.

Primero, la contraposición no es del todo correcta, porque lo austriaco es apriorístico apodíctico deductivo sin noción de cantidad o intensidad y sin apenas observación, mientras que el método científico más comúnmente aceptado, sobre todo en ciencias naturales, es hipotético deductivo con contrastación empírica, con posible uso creativo de la inducción para la generación de hipótesis. Segundo, ¿cómo se ha decidido cuál es más apropiado?

Lo único que yo digo es que la minarquía es relativamente superior al anarquismo (en cualquiera de sus formas) y que ello queda suficientemente demostrado desde el primer momento, cuando aplicamos los axiomas básicos al estudio de la sociedad.

¿Dónde está la demostración suficiente? Tal vez considera que la da en el resto del artículo.

Eladio acepta que no hay que “descartar el papel que juegan los experimentos fácticos como medida de confirmación de las evidencias apodícticas (axiomáticas)”. Pero un purista austriaco sabe que las evidencias apodícticas, por definición, no requieren de ninguna confirmación, y además su refutación es imposible.

Uno de los principios apodícticos que utilizo es el dualismo metodológico.

O sea que hemos pasado de utilizar el término apodíctico como característico del método de las ciencias humanas a considerar que el dualismo metodológico es un principio apodíctico. Esta es una de esas expresiones que digo que hay que revisar con cuidado.

La constatación ontológica de que la realidad está compuesta en cualquier caso por dos tipos de fenómenos: complejos y simples.

Vemos aquí algo con un componente de verdad interesante, pero que no menciona que hay grados de complejidad, y que los fenómenos de la realidad pueden clasificarse de otras maneras, como efímeros y duraderos, grandes y pequeños, blancos y no blancos, etc.

Los presupuestos axiomáticos pueden conducirnos a entender que la minarquía es un correlato lógico de dichos principios, y la forma de gobierno que mejor se ajusta a los mismos.

¿Pueden conducirnos o necesariamente nos conducen? ¿De qué principios estamos hablando?

Tenga el tamaño que tenga, siempre hará falta algún ente general de gobierno para poder atender a todos los aspectos de la realidad, y a los dos tipos de hechos por los que queda constituida la misma. Y como eso es un principio ontológico, que no se puede negar de ninguna de las maneras, como la realidad está compuesta de hechos simples y complejos, y como la minarquía es el único sistema que atiende por igual a ambos dos, consciente de la importancia del orden espontáneo y las necesidades subjetivas (fenómenos complejos y diversos) pero también de esos principios e instituciones generales (fenómenos simples y unívocos) que ponen su atención en todas aquellas cualidades que facilitan las condiciones necesarias para que exista libertad y para que la sociedad se ordene de forma espontánea, como todo eso es así, podemos afirmar sin ninguna duda que la minarquía es la única forma de gobierno que optimiza ese conocimiento y esas capacidades, y que es al fin y al cabo la principal implicación sociológica que podemos deducir de tales principios.

Que sea necesaria la gobernanza (función del gobierno, de la coordinación, del control) no implica necesariamente que deba existir un gobierno: podría haber coordinación espontánea descentralizada.

Parece que para Eladio el gobierno mínimo es el fenómeno simple y unívoco que permite que existan fenómenos complejos y diversos como las preferencias subjetivas y los órdenes espontáneos: ese gobierno sería la condición necesaria de existencia del resto de las cosas; no puede no haber gobierno ni tener varios gobiernos. El problema es que no ha demostrado que la única respuesta posible sea un gobierno central mínimo, simplemente ha afirmado que es así: debería explicar por qué las otras cosas no pueden existir sin gobierno central o con múltiples gobiernos para funciones independientes; tal vez pueda hacerse si estudia por qué esas cosas se autodestruyen (inconsistencia interna) o son destruidas por agentes externos (inconsistencia externa) en ausencia de ese gobierno central (algo parecido estoy intentando hacer al analizar el problema de la defensa común). Para conseguir eso no basta el método deductivo (aunque muchos ingenuos anarcocapitalistas creen que sí, sólo que deducen lo contrario de Eladio, lo que es curioso si se considera que la lógica es universal y ambos lados creen ser perfectamente lógicos). Eladio insiste en que con la deducción basta para demostrar lo que quiere conseguir, pero no concreta cuáles son los problemas reales, quizás porque entonces no le valdría la deducción.

Otro problema es que el gobierno no es simple mientras que las preferencias subjetivas son complejas: lo que es el gobierno es central, común, estable, mientras que las preferencias subjetivas son individuales, particulares y variables.

Aunque ambos métodos valen para estudiar las sociedades […], cada uno de ellos aporta distinta información y nos provee de distintas capacidades intelectuales.

Eladio acepta los dos métodos en el ámbito de las ciencias sociales, con lo que sensatamente se aleja del postulado de que sólo lo deductivo vale para las ciencias sociales. Pero trata a la deducción como lo más importante y la ciencia como algo complementario: primero el pensamiento lógico, luego la observación.

Nadie negará que la epistemología es una materia fundamental, que necesariamente determina todo lo demás.

La epistemología sólo estudia cómo conocemos la realidad, pero no es el conocimiento de la realidad ni determina la realidad (puede haber realidad sin epistemología): no basta con conocer las reglas del juego de la ciencia y la filosofía para saber jugar a la ciencia y a la filosofía.

Ellos también dicen que los axiomas solo sirven en determinados casos, aplicados a la economía, y siempre y cuando tengamos en cuenta que pueden ser refutados en el futuro, si se demostrase que son falsos. Lo que no acaban de entender es que existen algunos principios que apelan a las cualidades más básicas del Ser y que nunca pueden ser refutados, pues ello nos llevaría a negar la propia existencia de todo, y entonces ya no habría nada que replantear o cuestionar. En realidad, están desnaturalizando el propio significado del axioma, y están mezclando ambas metodologías, como si los apriorismos, que son de suyo evidencias irrefutables, pudieran someterse igualmente al escrutinio y el escalpelo del científico.

Yo no digo que los axiomas apodícticos como el de acción humana dejen de valer en algunos casos, sino que son descripciones incompletas e imprecisas de la realidad, lo que ignoran muchos de sus defensores.

Lo de las cualidades básicas del ser es ontología, que es un campo peligroso por lo engañoso que puede ser: igual te dice que dos objetos o cosas no pueden estar en el mismo sitio al mismo tiempo (intuición macro pervertida en axioma) y te niega la existencia del fotón y de todas las partículas con spin entero; igual te dice que la velocidad es proporcional a la fuerza aplicada; igual te niega la mecánica cuántica o la relativista porque no parecen lógicas. Algunas cosas que parecían evidencias irrefutables han resultado no ser evidencias y ser refutables.

El Estado cumple la función de garante máximo de aquellos principios que previamente ha validado la filosofía.

Tal vez la filosofía no los haya validado bien; tal vez no haya acuerdo entre los filósofos sobre cuáles son esos principios; tal vez tal y como está definido el Estado es imposible o innecesario.

El individualismo metodológico apela a un único principio básico, el hecho de que todos los existentes son individuos.

Entonces los grupos no existen, o deben considerarse también individuos; y las sustancias no individualizables, continuas y no discretas, tampoco existen. ¿El individuo es la cuerda, la partícula elemental, el núcleo atómico, el átomo, la molécula, el orgánulo, la célula, el órgano, o qué?

Al hablar de individuo y entorno ya no se está haciendo sólo filosofía, se está haciendo ciencia de sistemas.

El Estado tiene una función importantísima, la de estipular un marco general de regulación, haciendo que todo el colectivo se atenga a las normas que garantizan esos derechos individuales.

¿Y cuáles son esas normas? ¿El Estado garantiza de tal modo que esos derechos nunca se violan? ¿Cuál es la extensión del colectivo correspondiente a cada Estado? ¿Por qué los individuos pertenecen a un colectivo y no a otro?

Igual que en la naturaleza la complejidad de una selva está precedida por un universo mucho más simple, constituido únicamente por cuatro fuerzas físicas elementales, en la sociedad humana la economía y el mercado también deben estar asentados sobre unas leyes esenciales previas, que ofrezcan una garantía general y un marco legislativo común.

Una cosa es la emergencia natural mediante agregación y organización de entes y leyes descriptivas complejas a partir de entes y leyes descriptivas simples, y otra la necesidad social de un marco común de leyes prescriptivas fundamentales como el derecho de propiedad.

La única traducción posible que podemos hacer de estos axiomas en el ámbito de la política es la de describir y ordenar un Estado mínimo que, con carácter previo (inmediato, apriorístico) se encargue de establecer las normas básicas que proveen a la sociedad de estabilidad y progreso.

El fallo es considerar que esto es la única opción posible. Además de que no está claro cómo el Estado hace todo eso: el Estado al final son individuos organizados de algún modo y distintos Estados pueden hacer cosas diferentes.

Nada en este mundo tiene sentido si no existe un contrario con el cual contrastarse y al cual oponerse.

Eladio está constantemente proyectando categorías mentales sobre la realidad y obligándolas a encajar. No basta con poner ejemplos particulares para demostrar algo universal (los contrarios, el día y la noche). Muchas cosas tienen un contrario, pero tal vez algunas no: el contrario de una carga positiva puede ser una carga negativa, pero ¿cuál es el contrario de la masa de inercia?; ¿una masa nula?; ¿una masa negativa?

El individuo solo existe si existe a su vez un entorno que lo niega.

¿Mande? ¿Qué es eso de que el entorno niegue al individuo? ¿Que el entorno no es el individuo? ¿A versus no A?

Yo no estoy afirmando que conozca cual es el límite máximo o mínimo al que hay que llegar cuando reducimos el tamaño del Estado, ni que no haya problemas insolubles que se puedan agravar con el gobierno central. Capella pretende pasar de la cualidad a la cantidad, sin solución de continuidad.

Para saber si un Estado es mínimo o no habrá que cuantificar algo, digo yo. Los atributos o cualidades suelen tener valores que se expresan a menudo mediante cantidades. Parece que estamos defendiendo el Estado mínimo pero no tenemos muy claro qué es eso de “mínimo”. Igual la lógica ahora funciona mediante tanteo, aproximación y más o menos…

Si queremos alcanzar el óptimo de Pareto, esa reducción no podrá ser nunca completa, pues existen algunos hechos y principios tan fundamentales que no pueden quedar al arbitrio de las decisiones evolutivas, y que lo mejor es que sean impuestos con carácter inmediato y de forma unilateral.

¿Cuáles son esos hechos y principios tan fundamentales? ¿Qué es eso de una decisión evolutiva? ¿Lo mejor para quién? ¿Lo de imponer cosas unilateralmente no suena raro y peligroso? ¿Si el Estado está un lado, qué hay en el otro?

Los fenómenos simples y seguros no pueden ser demostrados mediante la ciencia porque no necesitan tales evidencias. Y los fenómenos complejos no pueden ser afirmados a priori de manera categórica porque en su caso requieren siempre una demostración fáctica. Así opera el dualismo metodológico.

¿Es el electrón una entidad simple? ¿No puede haber una ciencia del electrón? ¿Qué es eso de que el fenómeno sea seguro? ¿Quizás que el conocimiento del fenómeno sea seguro? ¿Cómo te aseguras de que el conocimiento es seguro?

Eladio es un típico racionalista (como Descartes) que quiere construir el conocimiento de la realidad a partir de axiomas irrefutables: la ciencia sólo complementa y añade detalles, y participa más sólo si el sistema es complejo y la razón se siente impotente. El problema es que el racionalista puede tener la sensación de estar siendo lógico, de afirmar cosas irrefutables, y no se da cuenta de si ha cometido algún error, o de que lo que dice no está claro porque las palabras tienen significados problemáticos, o de que lo que dice es genérico, abstracto, y le falta concreción para ser útil y contrastable. Está obsesionado por conseguir conocimiento absolutamente cierto sin ver que quizás se trate de afirmaciones poco útiles, y cree que ciertas conclusiones son absolutamente seguras cuando tal vez ha tropezado por el camino.


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Tonterías selectas

25/10/2016

Entrevista a Juan Manuel de Prada

… mi pensamiento es cristiano. Soy profundamente antiliberal. Soy antimoderno. Soy cristiano: progresista en lo social y reaccionario en lo moral.

… ¿Razones para creer en Dios? Por mucho que se diga, la fe es razonable pero no racional. Creo que sí hay indicios para creer en Dios: no creo que la vocación de belleza, de crearla o de conmovernos ante ella, pueda explicarse químicamente. Además, ¿qué cantidad de casualidades tienen que darse para que se produzcan las circunstancias donde aparezca la vida humana?

… Es que no hay derecho: Cataluña y el País Vasco han formado parte de un proyecto nacional y hemos arrimado el hombro todos. Ahora no puede una generación decir “nos separamos”.

El feminismo como un pilar político, de Beatriz Gimeno

Por qué las abejas no son neoliberales, de Ramón J. Soria

Niños esclavos, de David Torres

El derecho humano al empleo, de Emir Sader

Las constituciones suelen ser, todas o casi todas, de carácter liberal. Empiezan por el tradicional “Todos son iguales frente a la ley”, antes de todos los otros preceptos tradicionales.

Entre estos, el derecho a la propiedad tiene un lugar especial. Si, originariamente, siguiendo a Locke, ese derecho estaba limitado al uso propio de la propiedad, después se ha trasformado en el derecho a la propiedad lisa y llanamente. Ni la limitación del uso social suele estar presente. El derecho a la propiedad se ha vuelto un fetiche, sin que importen las consecuencias de su existencia.

… Por otra parte, una actividad desarrollada por una mayoría aplastante de la población, como es el trabajo, no aparece destacada, a veces ni siquiera se referencia en las constituciones y, menos todavía, se garantiza su cumplimiento. Si alguien pierde su empleo, no tiene a quien apelar. A lo sumo recibirá un seguro desempleo durante algún tiempo. Pero la sociedad lo condena al abandono.

Si en la concepción liberal el mercado define el valor de cada caso, cuando alguien se queda sin empleo el mercado le está diciendo que, aun con los bajos salarios que podría recibir, nadie está dispuesto a contratarlo porque él no vale nada.

Un derecho que corresponde a la gran mayoría o a la casi totalidad de la población, la clase trabajadora, como es el derecho al empleo, para que una persona pueda vivir de manera mínimamente digna, manteniéndose y manteniendo a su familia, con un contrato formal de trabajo que le dé garantías básicas, de ninguna manera está garantizado para parte de la sociedad.

Si el trabajador pierde el empleo, tiene que arreglárselas solo, salir tempranito para buscar cualquier actividad, volviendo desmoralizado por la noche cuando no lo logra. Una sociedad justa requiere que el derecho al empleo sea considerado como un derecho humano inalienable, junto a los otros derechos, porque sin él, el ser humano no puede sobrevivir con un mínimo de dignidad.

No se trata de ningún favor que la sociedad le hace al trabajador, porque es él quien produce todas las riquezas de la sociedad, sin poder, tantas veces, siquiera compartir los bienes que produce. El derecho al empleo y al trabajo debe ser incorporado a los derechos humanos esenciales de nuestro tiempo.