Recomendaciones

29/06/2018

When the self slips, by Anna Ciaunica

Derecho a la vida también es derecho a la eutanasia, de Juan Ramón Rallo

Reseña de Matar al huésped. Cómo la deuda y los parásitos financieros destruyen la economía global de Michael Hudson, por Carlos Rodríguez Braun

Las guerras comerciales no son fáciles de ganar, de Juan Ramón Rallo

Comparing Income & Sex Redistribution, by Robin Hanson


Tonterías selectas

26/06/2018

Subir los sueldos evita la quiebra, de Juan Carlos Escudier

Prostitution is slavery, by Julie Bindel

Un capitalismo imposible por la desigualdad, de Luis Molina Temboury

Ajuste de cuentas de las élites: pasado, presente y futuro, de Juan Laborda

Reforma de los permisos: una batalla crucial, de María Pazos Morán


Recomendaciones

25/06/2018

When It’s Good to Be Antisocial, by Silvia Golumbeanu

La pobreza y la desigualdad caen en España, de Juan Ramón Rallo

The Post-Industrial State, by Arnold Kling

El mito del modelo español de trasplantes: el motor es el dinero, de Enrique Costas Lombardía, economista y expresidente de la Comisión Abril, y Carlos Lozano Trotonda, médico en el Hospital Universitario Santa Cristina

Why Are Parents Bringing Their Children on Treacherous Treks to the U.S. Border?


Tonterías selectas

24/06/2018

La idea de misión, de Mariana Mazzucato

¡A por ellas!!! ¡Oéeeeeeeeee!, de Suso de Toro

Acabar con los abusos de todas las manadas, de Rosa María Artal

Violación es terrorismo, de Antonio Pérez, miembro de La Comuna

Millones de agresores, de Cristina Fallarás


Recomendaciones

23/06/2018

Todos los negritos tienen hambre (y frío), de Daniel Rodríguez Herrera

We Are Most Likely Alone in the Universe, by Ronald Bailey

Los refugiados (y los inmigrantes) son beneficiosos para la economía, de Juan Ramón Rallo

¿Por cuánto sale un recluso?, de Rosalina Moreno

Entrevista a Steven Pinker


Tonterías selectas

23/06/2018

El psiquiatra que presenció más de 100 exorcismos desvela todo sobre posesiones, de E. Zamorano

¿Libertad para La Manada? Ahora nos toca a nosotr@s, de David Bollero

La gestión neoliberal de la pobreza, de Paco Roda

La mirada torcida de la justicia, de Gabriela Cañas

Mujeres y hombres en un mundo masculinizado, de Marcos de Castro Sanz


Tonterías selectas

22/06/2018

Frente al despotismo urbano, comunalizar la ciudad, de David Hamou

Libertad para los cinco condenados: encierro para su víctima, de Barbijaputa

La fresa en Huelva: 46 calorías por cada 100 gramos, de Yayo Herrero

100 gramos de fresa proporcionan 46 calorías. 46 de las 2.000 calorías diarias que debe comer una persona adulta. Esa es su función social, esa es su verdadera utilidad como producción. Pero para la economía, para “el sector”, las fresas, los alimentos, no son tan importantes por las necesidades humanas vitales que satisfacen, sino por los beneficios económicos que generan. Como lo que cuenta, lo que tiene valor, es lo que se factura, se termina considerando mejor y más competitiva aquella fresa que para ser producida contamina y explota, que la que se pudiese obtener sosteniblemente y de forma justa. Son las mismas 46 calorías por cada 100 gramos, pero “la buena producción” es la que consigue una alta rentabilidad económica abaratando los costes de producción (trabajo e insumos). Los beneficios económicos no restan, sino más bien esconden el enriquecimiento de intermediarios, el sufrimiento de las trabajadoras, el reforzamiento de los patriarcados, desiguales pero aliados, y los problemas de salud y supervivencia futura derivados de contaminar, agotar bienes finitos y cambiar hasta el clima. Tal y como señala Gustavo Duch, “el sistema en cuestión ha sido diseñado para producir algo parecido a alimentos, a costes muy bajos, tanto económicos, sociales como ecológicos; pero que puedan producir altos beneficios a quienes se dedican a su comercialización. Los alimentos, lejos de ser considerados como una necesidad y un derecho, se entienden como una mercancía sin más”.

… Desde mi punto de vista, la situación de las jornaleras marroquíes no constituye una mala práctica aislada y puntual. No es un fallo el sistema. Es el sistema en estado puro. Es más bien el resultado sobre territorios concretos y vidas cotidianas de un modelo productivo insostenible, capitalista y patriarcal.

Escondidas, debajo del brillo de las cifras y los beneficios, están las consecuencias ecológicas y sociales de esa forma de producir. La lógica de la producción capitalista se apuntala sobre cimientos injustos, patriarcales, ecocidas y coloniales. Todas esas contradicciones se encuentran en el conflicto de las temporeras de la fresa.

Viñeta de Manel Fontdevila

Aquí mando yo: el penúltimo mazazo de los jueces a las mujeres, de Henar Álvarez