Recomendaciones

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Why Is the Middle Class Shrinking? (2 Arguments in Favor of Economic Inequality), by Steven Horwitz

Alexander Hamilton, Banking Mercantilist, by Larry White

Siete libros de economía publicados en 2015 que debería leer en 2016, de Domingo Soriano

Tonterías selectas

Sufragistas, de Lidia Falcón

… cierto es que hoy podemos votar –si el marido nos lo permite, y solo lo que este dice, como vi que sucedía en las primarias de Sevilla y en las elecciones en Madrid-…

… ya es hora de visibilizar las explotaciones de las amas de casa, y para ello nada mejor que comenzar con la sentencia recientemente dictada por el Tribunal Supremo contra la empresa Uralita por la contaminación de asbesto sufrida por las esposas de los obreros, al lavarles la ropa de trabajo.

He aquí una escandalosa –si este país fuese capaz de escandalizarse por algo– prueba de la explotación que padece la mujer que sólo realiza el trabajo de su casa.

Esposas y madres que invierten de 50 a 90 horas semanales en las tareas de fregado, lavado, compra, cocinado, limpieza, alimentación y cuidado de hijos y mayores, sin disponer ni de salario ni de días de descanso ni de vacaciones ni de seguridad social ni indemnizaciones por accidentes o enfermedad común ni jubilación. Solamente la esclavitud tenía las mismas condiciones de trabajo. Y además comparten, como las esposas de los trabajadores de Uralita, muchos de los riesgos laborales de sus maridos, sin que hasta esta histórica sentencia se les haya reconocido, ni en la legislación ni en las declaraciones políticas ni en las tareas sindicales.

Obreras, campesinas, empleadas de servicios, mineras, secretarias, esposas y madres, la mayoría de las mujeres en España siguen padeciendo similares explotaciones a las que denuncia la película Sufragistas.

… que las feministas no arguyan que hoy las mujeres no viven como hace dos siglos, porque muchas, varios millones, lo siguen haciendo, y quienes se escandalicen con mis declaraciones son las señoritas que comen cada día, disfrutan de piso, coche, vacaciones y empleo remunerado, e investigan y escriben estúpidas tesis doctorales sobre el pornoterrorismo –que les publican los señores, encantados con esta deriva del feminismo.

Porque aquellas, las que no saben si comerán cada día, apaleadas primero por el padre y más tarde por el marido, las despedidas del empleo y desahuciadas de su casa, después de ser abusadas sexualmente por el empleador, que arrastran consigo varios hijos mocosos y descalzos, de refugio en refugio, no han notado mucha diferencia de su situación con la de sus abuelas. Y aún más triste, quizá las de hoy estén viviendo peor que sus madres.

¿Qué política económica aplicará el futuro gobierno?, de Gina Argemir, economista de CCOO de Catalunya

El Papa pide sobriedad ante una sociedad ‘ebria de consumo y placeres’

Neoesclavismo emergente, de Luis Moreno

La enorme discriminación contra la tercera edad (y contra la mujer), de Vicenç Navarro

No se dice “Residencia de la tercera edad”, o “Residencia de ancianos”, sino “Residencia de abuelos”.

Tonterías selectas

El obispo de Córdoba califica la fecundación in vitro de “aquelarre”

Hacia el pleno empleo, de Nacho Álvarez, responsable de economía de Podemos

¿Para cuándo la fusión sindical?, de Alejandro Inurrieta

Carta de la doctora María Dolores Tremiño, Directora del Curso de Especialista en Homeopatía de la Universidad Francisco de Vitoria

El sentido de la vida, de Francisco José Fernández-Cruz

Cuando llegó eso que dieron en llamar Liberalismo, como si semejante canallada fuera hija de la Libertad, todo un orden moral y humano del mundo cayó. Nos aislaron en unidades de vida cada vez más pequeñas, mandaron a los abuelos a los geriátricos, a los niños a las escuelas infantiles, y a los adultos los encarcelaron en urbes donde se convirtieron en seres anónimos, errantes y vagabundos. Nos encadenaron bajo luces eléctricas realizando trabajos alienantes por salarios que apenas nos permiten subsistir. Y nos privaron de nuestro medio natural, recluyéndonos en un entorno artificial que nos impide arraigar en él.