La Fundación Ideas y el Instituto Juan de Mariana

20/05/2009

La Fundación Ideas es el think tank oficial del Partido Socialista Obrero Español. Son especialmente risibles cuando pretenden ser objetivos e independientes y acusan a los demás de partidistas e interesados. Efectivamente tienen ideas, el problema es que son equivocadas y nocivas, por mucho que se autoproclamen “para el progreso”. Últimamente están tan aterrados y nerviosos por el informe del Instituto Juan de Mariana sobre la destrucción neta de empleo en España por las subvenciones a las energías renovables que no paran de decir tonterías: lo normal, vamos.

Aquí hablan de Gabriel Calzada como “un liberal conservador del Instituto Juan de Mairena”. Lo del Juan de Mairena ya lo usamos algunos de sus miembros en plan jocoso, pero parece que va en serio y que son tan incompetentes que no saben ni nombrar a quienes critican. No sólo etiquetan a Gabriel como conservador (si lo conocieran entenderían que no le pega demasiado) sino que aseguran que “recibe grandes cantidades de dinero de la mayor empresa petrolífera del mundo (Exxon Mobile)”. No especifican ninguna cantidad, deben dejarlo a la imaginación envidiosa de sus lectores. Ojalá fuera verdad, pero a Gabriel le pagan muy modestas cantidades (en general para dar conferencias o presentaciones) ocasionalmente diversas fundaciones e institutos independientes (alguna de las cuales, alguna vez, recibió algún dinero de Exxon, lo cual es pecado mortal para la progresía).

La Fundación Ideas pretende haber señalado los errores de Calzada pero no se molestan mucho en indicar cuáles son. Insisten en lo obvio: que España “es pionera en energías renovables en Europa” y que “el sector ocupa ya a 177 mil personas (un 82% con cotratos estables) y según las previsiones oficiales duplicará su tamaño en la próxima década”. No mencionan los empleos que no se han creado por subvencionar al sector a costa del capital detraído a otros económicamente más eficientes. Como son un poco chapuceros, no saben escribir “contratos”, quizás es un concepto que les es ajeno porque implica propiedad y libertad. Y sus previsiones para el sector son un poco patéticas: doblarse en una década no es ningún milagro, es una birria de crecimiento para tanto apoyo político y gasto público como están causando. Quizás se refieren a tamaño relativo en el sector energético, pero conviene recordar que la inteligencia y la claridad expositiva no es lo suyo.

La transformación de las economías avanzadas en economías sostenibles es una misión en la que sin duda nuestro país trabajará mano a mano con los EE.UU y el Presidente Obama.

A los socialistas españoles les hace mucha ilusión relacionarse con Obama, la nueva divinidad destinada a salvar a la humanidad, pero el socialismo es incompetente para producir una economía avanzada y sostenible. Su variante española no es precisamente la mejor, y por eso a Obama quizás no le haga tanta gracia participar en esta relación.

Más memeces de la carta de Jesús Caldera a varios congresistas estadounidenses:

One of the principle pieces of evidence used by opponents of President Obama’s green recovery program is a deeply flawed report from a little known Spanish research institute funded in part by the oil industry.

Como no dominan el inglés, confunden “principal” o “main” (principal) con “principle” (principio). Tachan al informe de profundamente defectuoso sin entrar en detalles de por qué, mencionan a un instituto de investigación sin decir su nombre, y aseguran que está financiado por la industria petrolera sin ofrecer ningún dato concreto.

Let us at least have a fair discussion based on facts and scientific rigor.

La especialidad de la Fundación Ideas no son los hechos ni el rigor científico, así que se están descartando a sí mismos para este debate.

By any measure Professor Calzada‘s report cited by you and the Heritage Foundation is not reliable or credible. Moreover, Professor Calzada is not an eminent scholar from a renowned Spanish think tank, as the American press has been led to believe, but rather a virtually unknown figure who works for a small research institute with clear links to the energy industry and the extreme right-wing of the Spanish Conservative Party.

Insisten en que el informe no es fiable ni creíble, a ver si cuela repitiéndolo unas cuantas veces sin aclarar por qué. Y efectivamente Gabriel Calzada no es un investigador famoso ni el Instituto Juan de Mariana está en boca de todos: denles tiempo, que ambos son jóvenes y ya van siendo conocidos y reconocidos en ámbitos muy respetables, y todo con muy pocos recursos, y todos procedentes de aportaciones voluntarias y no del saqueo de los presupuestos. El tratar de relacionar a ambos con la extrema derecha del partido conservador refleja la profunda estulticia de Jesús Caldera, que obviamente no sabe nada de ninguno de los dos. Pero igual cuela si los receptores de su misiva tienen su mismo ínfimo nivel intelectual, lo cual es muy posible porque todos son políticos.

Any serious debate should be based on an unbiased assessment of available scientific evidence. The aforementioned report clearly fails this crucial test. Professor Calzada tries to find a long-term trend, but only cites employment data for the last year during Spain’s serious recession. He argues that solar energy has destroyed 15,000 jobs in the last year, but neglects to cite official figures showing an increase in this job sector of about 500% in the preceding three years. The loss he refers to is thus nothing more than a minor downturn in an economy that is troubled by the recent economic crisis.

De nuevo se descalifican a sí mismos para participar en un debate serio. Calzada no intenta encontrar una tendencia a largo plazo, y usa los datos disponibles para mostrar lo que ha pasado ya, lo que no se ve, los empleos que no han podido crearse por no disponer de capital; Caldera insiste en recordar todos los empleos subsidiados que se han creado, lo cual, si el estudio del IJM es correcto (que lo es) significa que todavía más se han destruido o no han llegado a crearse. Y al hablar de la crisis económica del pasado año olvidan mencionar que entonces España oficialmente no estaba en crisis de ninguna manera según la propia versión del gobierno socialista.

Professor Calzada also compares subsidized with non-subsidized sectors and conventional sources of energies with renewable energies. This is a report which fails to meet even the minimum standards of academic integrity. But worst of all, Professor Calzada’s report ignores – or hides – the positive figures in net employment creation of other renewable energy sectors, such as windmills, where Spain has truly become a world leader.

Pretenden que el informe no cumple con la integridad académica por comparar sectores subsidiados con no subsidiados, y energías convencionales con renovables, lo cual al parecer debe estar prohibido en el manual oficial de la integridad académica. Insisten en mencionar cuántos empleos se han creado en el sector eólico, pero pretenden que son netos porque olvidan cuidadosamente lo que es el núcleo del estudio: los que se han destruido o no han podido crearse (lo que se ve y lo que no se ve de los buenos economistas según Bastiat).

While representing only one percent of the country’s labor force, the sector is so productive that it already generates 20% of the electricity consumed by Spanish households and companies.

Así destruyen su propio argumento de lo buenas que son las energías renovables para la creación de empleo: son tan productivas que unos pocos trabajadores (hacen trampa porque el porcentaje se refiere al total de la población activa en lugar de limitarlo al sector energético) producen muchísima energía: así que unos pocos más y ya estarán las necesidades energéticas cubiertas, con lo cual adiós a la ansiada generación de empleo. Y sí, son empleos de calidad, con buenos sueldos: tan buenos, que junto con las subvenciones hacen que la energía producida resulte muy cara, lo cual tal vez no ayude a la productividad y la competitividad de la economía española. Conviene insistir en que son empleos muy buenos: tanto que constituyen un grupo de presión que sistemáticamente defiende sus privilegios para seguir siendo subvencionados indefinidamente.

The new Administration should be commended for its ambition, and we in Spain would be more than happy to support their leadership with our modest experience.

Esto puede interpretarse como “aquí estamos para lo que el señorito tenga a bien mandarnos” o como “a ver si conseguimos engañaros y nos compráis los molinos que si no el sector se va a pique porque ya no hay presupuesto para más subvenciones”.

Constructive debates should be about the future and not about the past.

Eso, ignoremos el pasado, enterrémoslo bajo la alfombra y que nadie mire, y demos las órdenes convenientes para mandar también en el futuro.

A viable carbon-free and nuclear-free economy in Spain is achievable by 2050. Based on 100 per cent renewable energies, this is a goal that is entirely compatible with a highly productive market economy.

Contengan las carcajadas y empicen a hacer apuestas. ¿Lo de viables querrá decir sin subvenciones? Porque a mí si me subvencionan lo suficiente les consigo lo que me pidan.

We are at the dawn of a new era. More jobs can be created and more welfare enjoyed if only we work together to transform the way in which we produce and consume. Progress is about coping with change, creating opportunities and solving the problems of the future. The green recovery strategy provides us with a unique opportunity to solve two problems at the same time. We are living through a third industrial revolution.

Obviedades mezcladas con la tontería de que de la crisis económica vamos a salir gracias a la dirección socialista de la economía y los subsidios a sectores privilegiados. Y de paso resolvemos lo del cambio climático, que da mucho miedo.

Americans should not view this simply as a matter of hope, but as a tested policy response based on evidence of earlier successes from across the globe. If the US rises to this challenge, it can lead the world in the creation of green jobs and renewable energy. It would be a shame for Americans to miss this opportunity.

Una política comprobada y exitosa: es que algunos políticos no tienen vergüenza ni escrúpulos morales. O eso, o son irrecuperablemente imbéciles. O ambas cosas.


Carlos Fresneda, el viento y el carbón

14/05/2009

Carlos Fresneda escribe para El Mundo desde Pensilvania sobre el viento y el carbón. Quizás le cuesta ser objetivo al respecto:

En pocos lugares como en Asturias pueden palparse las brutales heridas negras del carbón, mermadas con la humareda que brota día y noche de las monstruosas centrales térmicas. En pocas regiones como en Navarra podemos otear un horizonte muy diferente, moteado de turbinas eólicas y placas fotovoltaicas. Asturias y Navarra libran un pulso silencioso en Ebensburg (Pensilvania).

El carbón merece epítetos descalificativos: “brutales”, “monstruosas”; y la referencia a humaredas que asustan a muchos pero que son básicamente vapor de agua. El viento y el sol no merecen adjetivos: quizás se notaría demasiado su parcialidad por ellos.

Respecto al “mar muerto de montañas descerrajadas” que son algunas minas a cielo abierto de carbón, este no es un rasgo indispensable de las mismas, ya que es posible recuperar esos terrenos y reducir el impacto ambiental (como se hace en Alemania, por ejemplo).

Fresneda habla de un parque eólico “gentileza de Gamesa”. No explica si esta empresa fue tan generosa que lo regaló. Quizás olvida que a quien habría que agradecer dicho parque es a los contribuyentes y consumidores de energía cuyos impuestos y sobreprecios subvencionan la poco económica energía eólica.

Los locales de la zona celebran la “llegada del futuro” y los “trescientos puestos de trabajo” de la fábrica de molinos de viento: a ellos tal vez no les afecten tan directamente los más del doble de puestos de trabajo que no se habrán creado en otras áreas económicas debido a la utilización inadecuada del capital escaso dirigido coactivamente a ese sector. Y respecto al futuro, el tiempo lo dirá.

Algunas centrales de carbón son contaminantes, no por el dióxido de carbono, que no es tóxico aunque sea un gas de efecto invernadero, sino por las emisiones de diversas sustancias nocivas para la salud: esta contaminación es una agresión contra la propiedad privada que puede solucionarse mediante filtros adecuados; pero algunos legisladores parecen consentir estas agresiones por algún motivo. Igual que ninguna forma de producción de energía merece una subvención, tampoco es aceptable que se les perdone a ninguna sus externalidades negativas claras y directas.

El pulso entre el pasado y el futuro que se libra en Ebensgburg es el espejo al que se mira la América profunda, donde están cayendo las resistencias ancestrales a las renovables, precisamente ahora que las fuerzas del ‘inmovilismo’ -que quieren perpetuarnos en la era negra del carbón- disparan contra la energía eólica y solar en España.

¿Resistencia ancestral a las renovables? ¿Existen desde hace tanto tiempo como para merecer una oposición tan longeva? Esas fuerzas del inmovilismo ¿quiénes son? ¿Por qué este periodista, que debería estar informado y compartir sus datos, ataca a sombras cuando podría dar nombres? Fíjense como de nuevo la era del carbón es “negra”: muy ocurrente.

Es una lástima que no mencione este informe del Instituto Juan de Mariana para que sus lectores puedan empezar a considerar todo lo que silencia en su artículo: no sólo se trata de la destrucción neta de puestos de trabajo, también faltan todos los problemas técnicos que la volatilidad de el sol y el viento causan sobre la red eléctrica.

Vean, comparen y decidan ustedes mismos a qué paisaje quieren contribuir cada vez que enciendan el interruptor de la luz.

No se hagan ilusiones sobre decidir ustedes mismos: ya se lo están cobrando, quieran o no.

Me queda la duda: ¿estará el Instituto Juan de Mariana entre los “inmovilistas”?


Necedades de Antonio Ruiz de Elvira

13/05/2009

Antonio Ruiz de Elvira es catedrático de Física Aplicada por la Universidad de Alcalá y activista en favor de las políticas más radicales contra el cambio climático. Escribe frecuentemente en su blog de El Mundo (Este otro parece inactivo). Como el caudal de sus necedades parece no tener fin, merece una recopilación.

Ya escribí sobre él aquí.

Aquí afirma:

¿En qué país vivimos? El Sr. fiscal (sea quien sea) del caso archiva el caso de El Algarrobico porque han pasado 10 años. Basta con dejar pasar el tiempo, en nuestro maravilloso país, para que los delitos no castigados queden impunes. Fiscales y jueces pueden decir lo que quieran. Como a las 12 del mediodía es de día, ese pedazo de construcción es esencialmente ilegal. No se puede construir sobre el mar.

Sí, la prescripción de los delitos al cabo de cierto tiempo es algo discutible, pero no es una rareza española como parece insinuar. Dados sus apabullantes conocimientos jurídicos y su inapelable sentencia de ilegalidad, se espera que fiscales y jueces peregrinen a su presencia, se flagelen y le pidan perdón. Lo de que no se puede construir sobre el mar no queda claro: ¿quiere decir que es imposible? Seguramente no, se pueden poner pilares hasta el fondo del mar o usar mecanismos flotantes; seguramente se refiere a que no está permitido, pero ¿qué tiene eso que ver con ese hotel cuyos cimientos claramente están sobre tierra firme?

Aquí, en California, con gente inmensamente rica, los edificios más cercanos al mar están a 100 metros de la playa.

¿De verdad? ¿Conoce Malibú, o Venice Beach? ¿Miente o es que su capacidad de observación es escasa e induce de forma muy arriesgada y chapucera?

Los bienes comunales, la única riqueza real de cada uno de los seres humanos, porque es la única que cada uno de nosotros no podemos destruir a nuestro antojo, debe conservarse por encima de cualquier capricho de cualquier logrero, que sin esfuerzo alguno, sólo por una recalificación arbitraria, pasa, sin trabajar, de pobre a rico.

Ya lo saben, todos esos bienes privados que ustedes poseen no son riqueza, o son riqueza falsa. Por cierto, si no han destruido ustedes a su antojo riqueza hoy, ¿a qué esperan? O quizás Ruiz de Elvira no entiende que las personas tienden a cuidar lo que poseen, y a transformarlo para generar más valor. Quizás no conozca el asunto de la tragedia de los bienes comunes, ese que dice que los bienes comunales tienden a deteriorarse. Atentos, que cuando dice “debe conservarse” (aparte de la falta de concordancia con el sujeto) les está dando una orden o se está sacando de su chistera un particular deber: todo lo que sea común es intocable: las calles, que vuelvan a su estado original; los parques, arrasemos todo lo artificial para que parezcan ser ámbitos realmente naturales. Efectivamente los trapicheos de las recalificaciones son muy feos: pero él pretende que no se pueda recalificar nada y otros pretendemos que los propietarios sean soberanos en su propiedad y no necesiten pedir permiso al poder político.

Las empresas de energías renovables no saben a que atenerse con respecto a leyes movedizas, similares a las leyes que avanzan y retroceden las distancias a las arenas de las playas de los hoteles y edificios que han destrozado, mediante hipotecas, a cambio de una crisis de 4 millones de parados, el litoral español, uno de nuestros bienes comunales convertido en bien privado de unos cuantos.

Qué mal usan algunos el “qué” y el “que”. Efectivamente los marcos normativos estables son buen derecho. El problema es que él pretende subvenciones para siempre (o hasta cuando haga falta según su particular criterio) y otros rechazamos todas las subvenciones. El litoral español sólo es bien comunal porque lo dice la ley, como podría decir lo contrario. No tiene ninguna de las características económicas que lo convertirían en bien público. El litoral ha sido transformado, unos opinan que para peor (y entonces aseguran con gran descaro que hay sido destruido), para otros será para mejor (porque ahora hay edificios donde vivir o pasar las vacaciones). La crisis económica actual poco tiene que ver con la transformación del litoral. De hecho, la crisis inmobiliaria es más grave donde las restricciones urbanísticas son mayores.

Necesitamos la convicción de que hay que cambiar de rumbo. Que hay que generar empleo y producción, no subsidios ni pelotazos. Que hay que eliminar los pelotazos, la riqueza fácil, los sueldos de millones a cambio de nada. Necesitamos una fuerza de trabajo que, desde hoy, día a día, cambie radicalmente esta España de columpio que no acaba de decidirse a entrar en el siglo XXI.

El problema es cuál va a ser el nuevo rumbo, y él no parece un capitán competente. Generar empleo no es obligatorio, normalmente la actividad económica eficiente es la que se hace de forma muy productiva (usando tan pocos recursos, incluido el laboral, como sea posible). Y respecto a los subsidios, Ruiz de Elvira no es muy coherente, ya que defiende los que le interesan, a las energías renovables.

Aquí hay más.

La ciencia actual (y las religiones dominantes) han inducido a los seres humanos a un error de bulto: A pensar que cada cachito del universo es algo independiente de los demás. La ciencia, desde hace 400 años, aísla los fenómenos, separa los entes. Sólo desde hace muy pocos años la física de los sistemas complejos, y la ecología, han traído la ciencia a la realidad.

Lo actual es lo de ahora, así que parece que Ruiz de Elvira se hace un pequeño lío temporal. Su representación de la ciencia más tradicional como de reduccionismo en partes independientes es profundamente errónea: lo que hacía era reducir y linealizar las interacciones (no había capacidad matemática y de cómputo para más). Hoy se tienen modelos más ricos y complejos con relaciones no lineales; pero sigue siendo muy impreciso aquello de que “todo está relacionado con todo”, porque no todas las interacciones son igualmente importantes o intensas.

La realidad es que todo está relacionado con todo en el universo. Los problemas de los caracoles marinos en las aguas acidificadas repercutirán en la salud humana dentro de algún tiempo. Y la retirada de los glaciares es un síntoma de que la ciudad de Cádiz desaparecerá debajo de las aguas o vivirá tras enormes diques La realidad es que todo está relacionado con todo en el universo. Los problemas de los caracoles marinos en las aguas acidificadas repercutirán en la salud humana dentro de algún tiempo. Y la retirada de los glaciares es un síntoma de que la ciudad de Cádiz desaparecerá debajo de las aguas o vivirá tras enormes diques de aquí a unos años. .

Holismo barato y con ejemplos como lo de los caracoles completamente arbitrarios y sin explicación. Ese “de aquí a unos años” ¿no podría ser un poco más preciso? Porque si es pasado mañana quizás merezca la pena hacer algo al respecto, pero si es dentro de mucho tiempo tal vez no (pista: preferencia temporal). Por otro lado ¿es muy malo usar diques? Media Holanda está protegida por ellos (se llaman Países Bajos por algo), y no les va tan mal.

Podemos arreglarlo. Pero las soluciones que dan los gobiernos, el americano y el español, son pacatas, dudosas. Las subvenciones no sirven. Necesitamos, para la crisis climática y para la crisis económica, un trabajo tipo proyecto Manhattan: Un esquema empresarial, con objetivos claros, metas semanales, chequeos diarios sobre el avance del esquema. En la crisis económica: ¿Cuántas empresas nuevas se montan cada día, cuántos empleos se crean de semana en semana? En la crisis climática: ¿Cuántos coches de petróleo han sido sustituidos por híbridos, cómo ha bajado el consumo de carbón y de gas semana a semana en las centrales, cuántos kilovatios renovables están entrando día a día en la red? ¿Cuántos árboles se han plantado esta semana? ¿Cuántas casas solares se han iniciado?

Tal vez podamos arreglarlo, pero parece no importarle el coste. Ese pequeño inconveniente que suelen ignoran los necios en economía. Quizás las dudas tienen sentido, más vale no estar seguro de una acción errónea. Lo absurdo de su “pensamiento” es que mezcla la empresarialidad (especular y arriesgarse en proyectos en un mercado libre que satisfagan los deseos futuros de los consumidores) con la planificación de un proyecto estatal como fue el proyecto Manhattan de la bomba atómica (y aquello era una guerra, pero respecto a la crisis económica cualquier tontería keynesiana cuela). Como Bastiat quizás no le suena sólo se fija en lo que se ve (y quiere contarlo, lo cual a veces es difícil) y olvida cuidadosamente lo que no se ve: todo eso ¿cuánto ha costado?, ¿qué es lo que no tenemos que podríamos haber tenido en lugar de esto que vemos?

Esforzarse contra el cambio climático es crear empleo, porque las tecnologías nuevas exigen mucha mano de obra. Pero las noticias no son esperanzadoras. Se pretende relanzar la industria del automóvil de petróleo, se pretende reducir el apoyo a la industria solar. La visita del Sr. Sarkozy hace un par de semanas, ¿no sería para vendernos centrales nucleares francesas? Inglaterra se pronunció por la nuclear unas semanas después de la visita del Sr. Sarkozy a aquel estado. La tecnología nuclear exige una enorme inversión, no crea empleo y es extranjera el revés que la tecnología solar en todas sus vertientes, que es española.

Vaya, vaya. Resulta que este estudio del Instituto Juan de Mariana demuestra que las subvenciones a las energías renovables están destruyendo empleo neto (crean algunos pero destruyen más de los que crean). Que algo requiera mucha mano de obra no lo hace fantástico: si no es así, construyamos pirámides, o hagamos las obras públicas sin herramientas (como mucho con cucharas para remover la tierra). Respecto al comercio entre diversas naciones, quizás Ruiz de Elvira no sabe aquello de las ventajas comparativas, y olvida que en España hay aún algo de tecnología nuclear. Pero le sale la vena patriótica, el “lo nuestro” mejor que “lo de otros”: profunda sabiduría económica.

No podemos estar a verlas venir. A ver si se arregla. Tenemos que trabajar de verdad, con objetivos, plazos, equipos. Es de la única manera en que se realiza un proyecto y se consiguen resultados. Tenemos que convertir España en un país solar, con pleno empleo. Necesitamos una fuerza de trabajo que lo consiga. Ya.

Tras tanta cháchara grandilocuente, y al final nos obliga, nos exige (no hay alternativa) a ser un país solar, y ¡con pleno empleo! Y ya. A sus órdenes… mi cabo (es que para más mando no le llega la categoría intelectual, y eso que es catedrático funcionario de universidad pública). Este individuo tiene una obsesión patológica a favor de la energía solar; eso, o algún interés oscuro (sólo es una hipótesis, seguro que no es eso).