Tonterías selectas

22/08/2019

No lloréis por Alemania, de José García Domínguez

La pornografía es al mercado, como las armas a la guerra, de Javier López Astilleros

Hay dos soluciones posibles. O bien se normaliza la pornografía y la prostitución se profesionaliza totalmente, siguiendo un orden regulatorio preciso vía impuestos, o bien se prohíbe, se persigue, y se criminaliza a los adictos.

Libertad para renunciar, por Toño Abad, activista por los derechos humanos y LGTBI

… es evidente que va calando en la opinión pública que explotar reproductivamente el cuerpo de las mujeres al igual que la explotación sexual, son formas de violencia de género.

Ambas, la prostitución y la subrogación – en sus eufemismos mercantiles que enmascaran negocios lucrativos- tienen su origen en un sistema patriarcal que dispone de los derechos, de los cuerpos y de la salud de ellas para ofrecérselo a los varones a cambio de contraprestación económica. En ambos discursos, el prostitucional y el subrogadista, se instrumentaliza a las mujeres, a su corporalidad, y se las somete a distintas formas de violencia, directa o indirecta. Finalmente se niega sus derechos.

Los defensores de ambas prácticas apelan a la libertad individual como si fueran posibles las libertades individuales cuando las desigualdades están tan presentes. Es notable, además, como entre los defensores de estas prácticas mayoritariamente son los varones quienes imponen sus voces en el debate y, sospechosamente, quienes lo acaparan. Una muestra más, otra vez, de que cuando se trata de los derechos de ellas es el patriarcado el que establece el marco en el que se desarrolla el debate, sus límites y finalmente, su visión. No es más que la consecuencia del machismo, de una sociedad que no respeta los derechos humanos de más de la mitad de la población mundial.

Querer justificar en la libertad la prostitución y la subrogación es una trampa y un imposible. Es una trampa por la dificultad radical de elegir en libertad sin tener garantizada que esa elección se realiza en igualdad de condiciones. La motivación principal de ambas prácticas está en la explotación de la necesidad económica de aquellas mujeres que son sometidas a altos niveles de exclusión social y vulnerabilidad, y por tanto de desigualdad.

Es la necesidad extrema a la que les lleva a vender o alquilar sus cuerpos primero y sus hijos e hijas después, básicamente, para satisfacer el deseo masculino. Es ese deseo de paternidad lo que los mismos defensores de la subrogación catalogan de derecho, pretendiéndolo proteger jurídicamente. El deseo de ellos frente al derecho de ellas de su propio cuerpo y del resultado de la gestación, a través de una norma, para en caso de ser necesario exigir su satisfacción.

Pero también es un imposible porque en realidad no existe tal libertad: nadie tiene libertad para renunciar a sus derechos fundamentales que en las democracias occidentales se constituyen como principios informadores de las normas jurídicas, y que son irrenunciables e indisponibles. Su propuesta es, por tanto, libertad-renuncia, a través de un contrato, para no poder ejercer más la libertad, ni su derecho a la igualdad, a la dignidad o la la integridad física y moral. Por eso, en nuestro ordenamiento jurídico la subrogación, como la prostitución o la esclavitud nunca se regularán, porque ataca esos valores fundamentales que la Constitución protege, bienes jurídicos superiores que hay que garantizar y que esas mismas prácticas vulneran.

Pornoadictos, de Juan Manuel de Prada

Ibram X. Kendi: “El racismo y el capitalismo surgen al mismo tiempo y se han alimentado mutuamente”, de Owen Jones


Tonterías selectas

20/08/2019

La urgencia de humanizar la política, de Carmen Castro García

Nuria Coronado Sopeña entrevista a Gemma Bravo: “Los vientres de alquiler nada tienen que ver con la libertad o el altruismo, sino con la pobreza y la marginación”

Bienvenidos al Museo del Capitalismo: la muestra que replantea los cimientos del sistema

La ‘tinderización’ del mercado de trabajo” y otras excusas para blanquear la precariedad, de José Manuel Martínez Bedia

The Fantasy of Global Warming is Over All Hands Prepare for the Cold and Lack of Food, by Cold Climate Change (at LewRockwell.com)


Tonterías selectas

18/08/2019

Impuestos, ¿quién los paga? ¿cómo se utilizan?, estas son las cuestiones, de Fernando Luengo, de Podemos

El plan de la nueva izquierda para detener la crisis económica que viene, de Esteban Hernández

La página en blanco, de Jorge M. Reverte

… el Gobierno tiene que actuar recibiendo con calidez a esas víctimas del capitalismo global. Si no fuera global no tendría efectos tan extremos.

Salvémoslos, ¡hipócritas!, de Gabriel Moreno González, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Extremadura

Canarias como ejemplo de la miseria creada por el turismo, de David Bollero


Tonterías selectas

15/08/2019

Revitalizar el proyecto socialdemócrata, de Carlos Sebastián

Dolores Delgado: “Los contratos de vientres de alquiler que se están suscribiendo tienen condiciones inhumanas para las mujeres”

La existencia del negocio de la gestación subrogada al final a quien o de quien se lucra es del vientre y del cuerpo de una mujer. Se entiende como un objeto, un objeto que va a dar beneficio porque va a gestar a una criatura. Y al final el objeto es también la propia criatura. En este sentido, los contratos que se están suscribiendo son contratos con clausulas inhumanas, donde se establecen unas condiciones para las mujeres realmente inhumanas. No es algo que se corresponda con una sociedad del Siglo XXI. Debemos plantearnos esta cuestión desde los derechos humanos. Realmente donde se están desarrollando estos contratos de vientres de alquiler es en sitios en los que las mujeres tienen unas condiciones de mayor vulnerabilidad económica y de exclusión social.

Nuria Coronado Sopeña entrevista a Toño Abad y Eduardo Aguayo, activistas LGTBI: “Los vientres de alquiler son trata de personas para la explotación reproductiva”

Ambos –padres adoptivos y en acogida con sus respectivas parejas– creen que la paternidad no es un deseo, sino un derecho de los menores a tener familia. Dejan claro que usar a las mujeres pobres para ser padres es ser cómplice de violencia de género.

Frente al lobby de cierta parte del colectivo LGTBI y de la propuesta legislativa de Ciudadanos por mercantilizar el cuerpo de las mujeres –una práctica prohibida en España junto a 121 países, entre los que se encuentra Francia con Emmanuel Macron a su cabeza–, hay dos nombres como los de Toño Abad y Eduardo Aguayo que suenan a feminismo sin apellidos y que luchan sin descanso contra esta opresión del patriarcado.

“No en su nombre”. Con esta sencilla pero contundente declaración estos dos reconocidos homosexuales combaten la explotación reproductiva para evitar que se sigan pisoteando los derechos humanos de la mitad de la población. Ambos tienen claro que la estrategia de la “demanda social” argumentada por Ciudadanos para presentar en el Congreso de los Diputados una propuesta legislativa a favor de los vientres de alquiler solo responde a dos intereses: los de una industria que mueve 6.000 millones de dólares al año en todo el mundo y que ahora quiere convertir a nuestro país en el paraíso del turismo reproductivo del low-cost, y el egoísmo de quienes no entienden que los deseos individuales de ser padres nunca están por encima del Derecho.

… el porcentaje de bebés comprados apenas alcanzaría el 0,25%.

… Según Toño Abad, “la sociedad actual tiende al borrado de la memoria de las luchas y de las conquistas sociales. Si además se suma a que estas conquistas son gracias al movimiento feminista, el patriarcado no solo invisibiliza lo conquistado y quien lo ha hecho posible, sino que además adultera el relato para mantener el sistema de privilegios. Simone de Beauvoir decía que “el opresor no sería tan fuerte si no tuviera cómplices entre los oprimidos”. Y esto es una constante que se dan en todos movimientos por la liberación: en la mujer, en la causa de las personas afrodescendientes, la esclavitud, la prostitución, los derechos LGTBI. Nos han convencido de que nuestros problemas no son el machismo, la xenofobia, el racismo o la lgtbifobia, que son otros. Y las personas en general no tienen una conciencia de lucha colectiva a pesar de que sin lucha colectiva (sindical, feminista o social) no habría derechos”, explica.

Por su parte Aguayo cree que “cuando los privilegiados no somos conscientes de nuestros privilegios es fácil convertirte en opresor. El tema de los vientres de alquiler es relativamente reciente y sin la suficiente pedagogía y campañas que promuevan la adopción y acogimiento acompañadas de ciertas reformas que los faciliten es fácil caer en aquello que nos quieren vender, mujeres supuestamente altruistas con las que muchos intermediarios se benefician por intereses que nada tienen que ver con los derechos de las mujeres y los menores”, comenta.

… Para el presidente de la asociación alicantina la dulcificación de la explotación reproductiva viene de todo el trabajo realizado por las agencias de alquiler de vientres que ha ido calando durante años entre los homosexuales. “Han ido encajando mensajes publicitarios mostrando la belleza y la perfección de la familia como un símbolo de la realización personal. Esto es falso. No hay que tener descendencia biológica para merecer ser aceptadas como ciudadanía de primera clase. Además, aquí se juega con un componente normalizador de la familia: si tienes descendencia genéticamente parecida vas a ser mejor aceptado. Ni es cierto, ni la familia debería entenderse así”, remarca.

… dos o tres docenas de personas –en su mayoría varones privilegiados, económicamente muy potentes y con mucha proyección mediática– han comprado bebés en el extranjero y nos vinculan a esta forma de explotación. Hay un movimiento muy fuerte, intracolectivo, formado por hombres, que nos oponemos radicalmente a esto. Y nos oponemos a que para ser aceptados tengamos que ser padres biológicos a través de una transacción mercantil. Así mismo también me opongo a que se diga que posicionarse en contra es homofobia, porque nos beneficiaremos también los gais. Eso se llama manipulación”, recalca Abad.

… Aguayo se afana “en hacer pedagogía en mi círculo antes de que tomen la decisión, igual que hicieron conmigo otras familias acogedoras, intentar que se tome la decisión más ética.”

… “Me hago una pregunta ¿saben las personas que acuden a estos países a acceder a la explotación reproductiva que están ejerciendo violencia contra mujeres en situación de desprotección? ¿Son conscientes de ello? O por el contrario ¿son una pieza más del engaño publicitario que supone el acceso a estas prácticas? La reflexión por parte del activismo tiene que ser la denuncia de la práctica, del explotador y sobre todo del sistema que lo permite. Dicho esto, una vez existe la información y está en el debate público, quien lo haga tiene que entender que hay una resistencia muy fuerte, legitimada en la ética, y que lo que están haciendo no está bien en ningún caso”.

Día Internacional de la Juventud: una vida en pausa, de Manuel Ramos de la Rosa, presidente del Consejo de la Juventud de España

La importancia de los colegios profesionales, de Maria Eugènia Gay, presidenta de la Associació Intercol·legial de Col·legis Professionals de Catalunya y decana del Col·legi d’Advocats de Barcelona

Históricamente han existido profesiones cuyo ejercicio ha tenido una proyección social innegable, relacionadas con valores superiores como la salud, la integridad o la justicia, que deben primar y protegerse frente a connotaciones más económicas y especulativas. Desde sus orígenes gremiales, estas profesiones han trabajado conjuntamente para defender los intereses propios y de la sociedad frente a los abusos de los poderes públicos, tanto en sus formas absolutistas como liberales, habiendo luchado y ganado fuerza de manera progresiva con el paso de los años y jugando un papel importante en la configuración moderna del Estado Social y Democrático de Derecho.

Fue a partir de la segunda mitad del siglo XIX que los gremios empezaron a organizarse como colegios profesionales, constituyendo en la actualidad instituciones de la sociedad civil independientes que tienen la esencial finalidad de velar para que la prestación de sus servicios responda a las necesidades de la sociedad.

… En la actualidad, han devenido necesarios al ir más allá de las cuestiones meramente económicas de las profesiones, por ello merecen un trato diferenciado y específico que atienda a la importancia real de sus funciones, así como al papel tan relevante que aportan para la evolución del país y de Europa.

La vigilancia que a través de estas Corporaciones se hace del ejercicio de la profesión resulta imprescindible, puesto que los valores superiores de innegable proyección social con los que se trabaja exigen el cumplimiento no solo de una lex artis, sino también la observancia de una serie de normas deontológicas, éticas y morales. En el caso de la Abogacía, el deber deontológico resulta evidente, por cuanto se ha de garantizar el cumplimiento de la confidencialidad profesional para que no se produzca ningún tipo de indefensión, teniendo los Colegios Profesionales la potestad de sancionar y corregir disciplinariamente a sus colegiados y colegiadas para asegurar que el ejercicio de la profesión responda al interés general. La obligatoriedad de la colegiación en nuestro caso y el sometimiento a una deontología común son garantía de independencia y fuerza para el abogado y para el profesional que, a veces demasiado aislado, se tiene que enfrentar a los poderes públicos.

La vigilancia que a través de estas Corporaciones se hace del ejercicio de la profesión resulta imprescindible, puesto que los valores superiores de innegable proyección social con los que se trabaja exigen el cumplimiento no solo de una lex artis, sino también la observancia de una serie de normas deontológicas, éticas y morales. En el caso de la Abogacía, el deber deontológico resulta evidente, por cuanto se ha de garantizar el cumplimiento de la confidencialidad profesional para que no se produzca ningún tipo de indefensión, teniendo los Colegios Profesionales la potestad de sancionar y corregir disciplinariamente a sus colegiados y colegiadas para asegurar que el ejercicio de la profesión responda al interés general. La obligatoriedad de la colegiación en nuestro caso y el sometimiento a una deontología común son garantía de independencia y fuerza para el abogado y para el profesional que, a veces demasiado aislado, se tiene que enfrentar a los poderes públicos.

Resulta asimismo imprescindible destacar la labor de vigilancia que ejercen los colegios frente al intrusismo profesional el cual, en aras a proteger un bien jurídico de relevancia constitucional, supone un delito sancionado en el art. 403 de nuestro Código Penal.

Hoy por hoy, los Colegios Profesionales son auténticos lobbies cuya fuerza y capacidad de influencia en la vida pública no deben obviarse, pues a través de la presión ejercida por los mismos en defensa de los legítimos intereses de su colectivo, se han convertido en agentes indispensables que actúan como un engranaje que despliega enriquecedores canales de participación entre la sociedad civil y los poderes públicos.

Teniendo en cuenta la labor desarrollada por determinadas profesiones, defendemos la necesidad de articular todos esos valores y acciones transformadoras de la sociedad a través de una institución de colegiación obligatoria, capaz de actuar como un verdadero grupo de presión que trabaje por los intereses de las profesiones y en beneficio de la ciudadanía, y que por imperativo legal sea público, democrático y transparente. Sólo así podemos garantizar un Estado justo y participativo.


Tonterías selectas

12/08/2019

Los pensionistas necesitamos un gobierno de coalición, de Norberto Marchesano Martínez, economista especializado en Presupuestos Económico-Financieros de la Seguridad Social

Entrevista a Juan Carlos Monedero

Empatía social para un gobierno progresista, de Carmen Castro García

Susan George: “España es el único país europeo que se está esforzando en incrementar los salarios”

Comprar bebés, de Antonio Lucas


Tonterías selectas

05/08/2019

The Right Response to the Libra Threat, by Katharina Pistor & Co-Pierre Georg

El hilo que explica las consecuencias que tendrá la Operación Chamartín en las clases trabajadoras: «Es gasolina para la burbuja inmobiliaria en el conjunto de la ciudad»

Discriminación salarial de género: la importancia de la transparencia, de Ricardo Chiva Gómez, catedrático de Organización de Empresas de la Universitat Jaume I

La discriminación salarial por razón de género es un problema socioeconómico y empresarial de enorme magnitud tanto en este país como en muchos otros. En líneas generales, los estudios estiman que las mujeres cobran aproximadamente un 30% menos que los hombres. Sin embargo, y a pesar de que la patronal española culpa de esta brecha a los rasgos psicológicos y habilidades no cognitivas de las mujeres (capacidad de negociar y de asumir riesgos), muchos otros consideramos que el tamaño de la brecha depende de la mentalidad de los empleadores, directivos o gerentes de las empresas. Dado el modelo económico empresarial elegido por las asociaciones empresariales de este país basado en la baja calidad de empleo y totalmente alejado de la innovación, es normal que el salario sea visto como un inconveniente o como un problema, y no como una recompensa merecida y justa por parte de un trabajador. Desde ese prisma, si se puede pagar menos a alguien por ser mujer, bienvenido sea.

… queda claro que urge buscar soluciones. La primera solución que nos viene a la cabeza es la educación. Educar desde la infancia sobre igualdad, y también a nuestros directivos, gerentes o empresarios sobre la importancia de eliminar tal brecha. Sin embargo, los efectos los obtendremos en el medio y largo plazo.

Adicionalmente, para que las empresas contraten a más mujeres, en puestos más relevantes y a jornadas completas requiere de medidas que incentiven su contratación y promoción, y penalicen a las empresas en las que la mayoría de empleados sean hombres o que solo haya hombres en los equipos directivos. Además, habría que penalizar a las empresas que abusan de contratos temporales para mujeres. En el caso de la discriminación directa e indirecta salarial antes mencionada, la transparencia salarial puede resultar crucial.

¿Cuál es el efecto de la transparencia salarial en las organizaciones? En las organizaciones que lo aplican existe un mayor grado de igualitarismo, es decir, hay menos diferencia salarial entre el que más cobra y el que menos. Cuando hay transparencia es más difícil justificar porque [sic] algunas personas cobran 200 veces el sueldo mínimo de su empresa, como ocurre de media en las empresas del Ibex 35. Dado que este grado de desigualdad resulta insultante, permite vislumbrar fácilmente si el salario de las mujeres es menor, aportando lo mismo o incluso más. En definitiva, la transparencia suele conseguir reducir el elitismo y la discriminación de género.

… Obviamente la clave está en la educación, en la mentalidad de los dirigentes empresariales, en su postura sobre el modelo económico empresarial, en que opten por un modelo innovador y rechacen el modelo actual de baja calidad del empleo que conlleva discriminaciones salariales y laborales sobre las mujeres. La imposición de la transparencia salarial podría ser, además de un mecanismo preventivo, un pequeño empujón o un incluso un catalizador para este nuevo modelo innovador.

SCARCITY vs. abundance: How globalists enslave humanity by creating artificial scarcity in everything: Money, health, knowledge, energy and more, by Mike Adams of Natural News (at LewRockwell.com)

Why Are We Not Outraged That Prisons Are Filled With Men?, by Julia Shaw

… I think it’s not their hormones that make men more violent, it’s their socialization.

Unfortunately, men are explicitly and implicitly taught by society that they don’t need to inhibit themselves when it comes to aggression. From when they are little, many boys are taught the harmful narrative that aggression and violence are just part of being a man. Pride, in particular, is deemed a masculine achievement, and violence as a means of defending it is often glamorized.

Whenever people say that “boys will be boys,” that sexist comments are just locker-room talk, or that men are just naturally more violent than women, we need to stop them. They are hurting not just women but also men.

It is irresponsible to socialize our boys thinking that they don’t need to control themselves, that they can hurt each other without consequence, that it’s uncool to act in a respectful and calm manner towards others. Most girls are told this from the moment we are born: Be cautious, be empathetic, be kind. My intent is not to paint women as angels and men as demons, but to encourage all of us to take more responsibility. We must be careful not to facilitate violence by misguidedly thinking it is simply part of the masculine experience.

The fact that we feel we have to put so many men in cages to keep us safe is the symptom of a diseased society. We are failing our men, and we urgently need to do something about it. Only when we teach and reinforce empathy, understanding, and self-control as desirable male traits can we begin to stop having to put men in prison.


Tonterías selectas

02/08/2019

Cuando el nuevo norte es el de siempre: especulación y desigualdad, de Pedro Bravo

Manga ancha con la explotación, de David Bollero

Nuria Coronado Sopeña entrevista a Lula Gómez, autora de ‘Eres una caca’: “La libertad de los hombres se basa en la esclavitud de las mujeres”

Por qué un liberal debe combatir la pornografía, por F. J. Contreras

La ubicuidad y uso masivo de la pornografía no suscita el debate público que debería. ¿Se acepta ya como parte del paisaje que más de la mitad de los jóvenes consuman pornografía de manera regular, que la educación sexual de los niños de diez u once años tenga lugar, no en el hogar ni en el colegio, sino en la sentina de vídeos porno fácilmente accesibles en Internet? ¿Que la adicción pornográfica de cada vez más adultos esté rompiendo muchas parejas? ¿Realmente estamos todos de acuerdo con eso?

… La pornografía es inmoral (atención, eso no es todavía decir que debería estar prohibida o seriamente restringida en su acceso, pues no todo lo inmoral es susceptible de ilegalización). Es inmoral porque implica la cosificación, deshumanización, mercantilización y pública exhibición de algo que debería ser personal, humanizado e íntimo, como el sexo. La pornografía es degradante tanto para sus protagonistas como para sus usuarios: unos realizan actos sexuales con desconocidos por dinero, ofreciendo su coyunda como producto de consumo a millones de mirones; los otros buscan la excitación mediante la contemplación de la intimidad sexual de desconocidos: es la perversión del voyeur.

¿Por qué la sexualidad debería ser íntima y personalizada? Roger Scruton ha escrito muy sugestivamente sobre ello [2]. Llevamos décadas intentando convencernos de que la sexualidad no es más que “una comezón”: uno se rasca o es rascado, y no hay más; la pornografía sería una modalidad más de solución al picor, a la que no habría nada que objetar…

“La sexualidad que presenta y a la que invita [la pornografía] está totalmente deshumanizada; la pasión a la que apela es el deseo de la posesión del cuerpo de alguien sin interés alguno por la individualidad de la persona a la que pertenece ese cuerpo. […] [La pornografía implica] una “cosificación” de la experiencia erótica, y de la mujer en particular”

… He citado con alguna extensión las palabras de Mill –sagradas para los libertarios- porque claramente dejan ventanas abiertas a la restricción de la pornografía. El pornógrafo que produce vídeos sexuales, los sube a Internet o los vende, no está protegido de la interferencia legal-estatal por el principio de Mill, pues su actividad afecta a terceros: los niños cuya inocencia será corrompida por la visión de esas escenas; los maridos que perderán interés en sus esposas cuando se vuelvan adictos al porno, etc. Por otra parte, Mill admite que, aunque no coaccionado legalmente a cesar en su vicio, el individuo sí puede ser “sermoneado, razonado, convencido”. Desde los presupuestos liberales de Mill resultaría perfectamente admisible una campaña estatal de concienciación sobre los peligros del porno, similar a las que advierten sobre los del tabaco o el alcohol.

… En realidad, la pornografía se ha convertido en una plaga social: resultaría muy aconsejable la intervención del Estado para frenar su expansión (que esa intervención consista en prohibición directa de la pornografía, en restricciones serias a su accesibilidad que garanticen que los contenidos porno no se cruzarán en el camino de quien no desea –o no debe, por su edad- tener contacto con ellos, y/o en campañas de concienciación pública sobre sus peligros, es algo que dependerá de consideraciones prudenciales en las que no vamos a profundizar aquí).

… “Lo que nadie te cuenta es que la pornografía te atrapa igual que una droga, porque está pensada justo para eso”.

… en un porcentaje no despreciable de usuarios del porno, se cae en una espiral de búsqueda de contenidos cada vez más fuertes (de la misma forma que el drogadicto necesita dosis cada vez mayores de su sustancia para alcanzar el mismo nivel de gratificación). Es este el mecanismo que podría explicar la asociación entre consumo de pornografía y violencia sexual, sostenida por muchos estudios.

… La pornografía no solo daña seriamente a sus usuarios, sus parejas y sus hijos: también a los propios actores. Y no hablamos ya solo de la degradación moral que implica vender su intimidad sexual. El libertario gusta de concebir a las actrices porno como mujeres desprejuiciadas y empoderadas “que hacen eso porque quieren” (retocando el imperativo categórico kantiano, habría que preguntarles si les gustaría imaginar a sus madres, hermanas o hijas “haciendo eso porque quieren”). Sin embargo, los testimonios de algunas actrices que han conseguido salir de él presentan el mundo del “cine” porno como un albañal de prostitución encubierta, uso de drogas, enfermedades de transmisión sexual e incluso coacción para realizar escenas “extremas”.

… El libertario exquisito puede seguir en su mundo abstracto de individuos que gestionan su vida y apetitos como quieran “mientras no hagan daño a nadie”. Puede insistir en que restringir la pornografía es “lesionar la libertad de expresión” (la libertad de expresión se refiere a ideas y contenidos debatibles; el profundo “mensaje” de una película porno es “¡aaah!, ¡oohh!”). Otros preferimos habitar el mundo real de inocencias infantiles violadas, adolescentes enganchados, matrimonios rotos, deshumanización sexual creciente. Vamos hacia una sociedad de individuos-isla en la que la relación amorosa es sustituida por la masturbación solipsista frente al ordenador. La “libertad de expresión” de un productor de basura gráfica y el derecho al onanismo de un nerd pajillero me importan menos que la protección de las familias y la sostenibilidad de la sociedad.

La izquierda ha de ser de izquierdas, de Lidia Falcón