Tonterías selectas

14/06/2019

Lo que el dinero no debería comprar según Michael Sandel, un Sócrates de la era digital, de María José Guerra Palmero, catedrática de Ética y Filosofía Política, Universidad de La Laguna, y Stella Villarmea, professor of Philosophy, Oxford University, Universidad de Alcalá

Comunistas rusos piden detener a los productores de ‘Chernobyl’ por “demonizar” a la URSS

Pornografía urbanística, de David Bollero

Salario mínimo y empleo: el relato de una mentira, de Juan Laborda

Por qué es más correcto hablar de “crisis climática” y no de “cambio climático”, de Alejandro Tena


Tonterías selectas

11/06/2019

¿Y si matáramos a los caseros?, de David Bollero

La codicia, las ansias de enriquecimiento desmedido por parte de las personas arrendatarias han provocado un serio problema no sólo de habitabilidad, sino de empleo, pues la burbuja del alquiler se ha trasladado también a los locales comerciales. Decenas de miles de emprendedores echan el cierre o ni siquiera pueden arrancar sus negocios por precios de alquiler disparatados.

En esta coyuntura, imaginen que todas las personas afectadas por esta avaricia de quienes arriendan viviendas o locales tiraran por la calle de en medio, asesinando a sus caseros y caseras. A diferencia de la violencia machista, no se les privaría de la vida por su género, sino por su avaricia, es decir, que podrían salvarse fácilmente estableciendo precios justos para sus inmuebles. Así de fácil.

Comenzarían a caer como moscas, porque son tantas las personas que arriendan a precios desorbitados y generan tanto odio, provocan tanta miseria en las familias, que tras el primer asesinato, se produciría un efecto dominó. ¿Saben cuál es la diferencia respecto a lo que sucede con la violencia machista? Que no haría falta que se alcanzaran los diez asesinatos de caser@s para que los poderes fácticos lanzaran la alarma social. Personas físicas que arriendan, directivos de entidades bancarias o de fondos buitres se echarían a temblar y, antes de cesar en sus prácticas mezquinas de enriquecimiento a base de la miseria de terceros, buscarían otra salida y, lo peor de todo, es que el Estado se la daría.

¿Qué hace falta para que se dé una respuesta similar a la violencia de género? ¿Por qué cuesta tanto acallar las voces de indeseables que niegan que se está matando a las mujeres por el mero hecho de serlo? Al menos, con la descabellada -e injustificada- teoría que expongo, se mejoraría la habitabilidad en las ciudades pero, ¿qué se gana con la locura feminicida?

Sábanas sucias, de David Trueba

Lo que nos jugamos en salud, de Mónica García, diputada de Más Madrid en la Asamblea y médica

El capitalismo, factor de desigualdad, de Fernando Luengo, de Podemos

Eutanasia, de Ramón Rodríguez Arribas ex vicepresidente del Tribunal Constitucional

En los últimos tiempos la eutanasia -eufemismo con el que se disfraza la muerte provocada de un ser humano doliente- se va abriendo paso bajo las banderas de la «muerte digna», «las razones humanitarias» y «el progreso», dando por sentado que hay porcentajes abrumadores a favor de su regulación inmediata, como si hubiera una demanda social clamorosa y miles de personas sufrientes estuvieran esperando esa regulación. Y todo eso apoyado en el argumento de que «nadie puede imponer al conjunto de los ciudadanos una creencia o moral religiosas», referencia que se dirige preferentemente al Cristianismo.

La defensa de la vida, desde la concepción hasta su extinción natural, no es una cuestión que afecte solo a la fe religiosa y a la moral cristiana; hay infinidad de personas que no creen en Dios o no les preocupa su existencia que, sin embargo, reconocen que la Naturaleza es una realidad regida por leyes inmutables, que se violan con la «cultura de la muerte» y es lo cierto que esas personas, ateas o agnósticas, se pronuncian firmemente y con coherencia contra la pena de muerte, el aborto libre y la eutanasia activa. Pero es que, además, también los cristianos tenemos derecho a sostener y defender públicamente nuestros valores y principios en una sociedad libre y plural, sin sufrir anticipadamente la descalificación dialéctica, porque la verdad es que resulta perceptible la presión sobre la opinión pública, tachando de crueles a los que oponen reparos al establecimiento legal de la eutanasia.

… Anticiparse a la obra de la Naturaleza, provocando la muerte al anciano o al enfermo constituye un riesgo de error que no se debería asumir por nadie.

… Si de lo que se trata es de resolver aquellos casos límite, como puede ser el que ha saltado a los medios de comunicación recientemente, bastaría con la aplicación de la eximente de «estado de necesidad», prevista en el número 5º del artículo 20 del Código Penal, usando del principio general de «la no exigibilidad de la conducta» a aquellas personas que colaboren en la muerte del que no puede hacerlo por sí mismo, sin más que la reforma del artículo 143 del Código Penal en su último número, lo que permitiría además, la aplicación del sobreseimiento libre del artículo 634 de la LECrim, para evitar hasta el castigo de sentarse en el banquillo, archivando el caso antes, pero haciéndolo los jueces.

Por el contrario, parece que lo que se pretende es crear una institución jurídica por la que un comité administrativo, donde participen científicos y otros expertos, sea el que determine cuándo se dan las circunstancias que aconsejen la muerte causada de propósito de un anciano o enfermo sin esperanza de vida.

Pues bien, si ese fuera el camino que se quiere recorrer, está sembrado de problemas, como ha puesto de manifiesto el doctor Marcos Gómez Sancho, promotor de los cuidados paliativos, que ha llegado a afirmar sobre la Eutanasia que su establecimiento situaría a los médicos en un problema de conciencia porque «atender al que sufre es progresista; acabar con él es retrógrado y reaccionario»; en sintonía con él hay que afirmar que no hay muerte más digna que la muerte natural, atendida con los remedios médicos contra el dolor, la asistencia psicológica, el consuelo espiritual y los afectos familiares, que son los verdaderamente humanitarios, porque comparten el sufrimiento con el otro.


Tonterías selectas

06/06/2019

“Alta probabilidad de que la civilización se extinga”: un informe pone la fecha en 2050

Fredrik Gertten retrata en el documental ‘Push’ al monstruo invisible que está arrebatando las casas a los ciudadanos. Son nuestros nuevos caseros: los fondos buitre, de Héctor Llanos Martínez

Feminismo de la cuarta ola: ¿Hacia la desobediencia del capitalismo?, de Laura Gómez

Unos valientes se sacrificaron para salvar a una Europa que se lo agradece suicidándose, de Elentir

La eutanasia que viene, de Cristina Losada


Tonterías selectas

05/06/2019

Izquierda Diario

La urgente necesidad de un gobierno de coalición de izquierdas, de Vicenç Navarro

The Right to Repair: Shouldn’t Americans Have the Right to Fix Their Own Stuff?, by Brittany Hunter

Son trabajadores, de Andreu Missé

La culpa de Pablo Iglesias, de Gloria Elizo, de Podemos


Tonterías selectas

04/06/2019

Quemada, de Marta Sanz

La educación concertada es un fracaso, de David Bollero

Abolir la heterosexualidad para seguir vivas, de Andrea Liba

Entrevista a Diana López Varela, autora de Maternofobia

Muchas mujeres en edad fértil nunca tendrán hijos, otras llegarán al límite biológico y entregarán su cuerpo a la ciencia en aras del nuevo negocio del siglo: la reproducción asistida.

… Desde un punto de vista económico y sobre todo ecológico, sobran seres humanos en el Planeta. En España hay población suficiente. Desde que yo nací, en el año 1986, hay 10 millones más de personas. La población ha crecido en estos últimos 30 años, lo que pasa es que la pirámide no está compensada en cuanto en edades. No hay tantos niños, se van los jóvenes y se vive más. Lo preocupante es que se nos pide que tengamos hijos para mantener el sistema, cuando los que se supone que tendrán que aportar, los jóvenes, viven en precariedad absoluta, con el paro más grande de la Unión Europea. Es perverso. ¿Qué tengan más hijos para perpetuar la espiral de la pobreza? Al final, si la economía va mal, la culpa vuelve a ser de nosotras. No. Eso no.

Porque además, hay niños, pero es que la gente quiere a sus hijos con pedigrí. No valen los de otros; quizás por racismo, por xenofobia. No sé: se me escapan las razones.

… El sistema debería pagar a las mujeres todo el trabajo que el Estado de bienestar se está ahorrando gracias a tenernos en casa a tiempo completo o duplicando jornada dentro y fuera del hogar.

Pero nos prefieren esclavas e invisibles. Porque está demostrado que si se pagara a las cuidadoras, esas mujeres contribuirían con sus impuestos a que la economía mejorase.

… P: No preguntaré por un derecho legítimo como el del aborto, pero sí sobre el derecho a ser padres. Hablo de alquiler de úteros.

No lo trato en el libro pero es algo en lo que estoy absolutamente en contra. Me parece espantoso y una traición de una parte del colectivo gay hacia las mujeres y hacia las feministas que hemos luchado mucho por los derechos LGTBI.

Me aterra pensar en unas personas que han decidido que pueden tener hijos alquilando el cuerpo de las mujeres como si fueran ganado. Me parece espantoso y me da mucho miedo que los nuevos gobiernos de derechas, conservadores para lo que quieren y muy pegaditos al capital, piensen en promocionar este tipo de prácticas desde clínicas privadas. Vete a saber en manos de quién puede estar la salud de esas mujeres, que al igual que en la prostitución, son las más pobres y vulnerables.

… La violencia obstétrica es algo de lo que se empieza a hablar pero no lo suficiente. Por ejemplo, con el tema de la edad (tanto a la hora de posponer un embarazo como para interrumpirlo) sigue habiendo muchísimos juicios de valor hacia la decisión de las mujeres. Hay un cuestionamiento moral, porque al final, si te sometes a un aborto lleva implicado que has cometido un error y una carga de culpa.

Entrevista a Andrea Fernández, la diputada más joven del PSOE

¿Cuáles son los problemas más importantes de España?

Todos están relacionados con el Estado del bienestar, que en los últimos años se ha puesto gravemente en peligro. El patrimonio más importante que hemos construido en España es un Estado social, democrático y de Derecho que nos permitía a todos ser iguales y hacía funcionar un ascensor social para llegar a donde nos propusiéramos. Eso se ha ralentizado, así que me centro en la sanidad, la educación y Europa.

El PSOE apuesta por la transición ecológica y las energías limpias. ¿Entra eso en contradicción con la defensa de las cuencas mineras que hay en León, Asturias o Aragón?

La situación del carbón está ya clara. La labor de los diputados de León será luchar por que la transición sea justa. Creo que la existencia de las cuencas mineras no está reñida con la ecología y el medio ambiente. Todos tenemos claro cuál es el futuro y trabajaremos por nuestra gente para que se integre en nuevos modelos energéticos. León ha dado mucho a la riqueza de nuestro país, poniendo muchas veces la salud en juego, como ocurre en las cuencas mineras. Eso se tiene que ver recompensado.

¿Debería crearse un Ministerio contra la despoblación? ¿Qué se puede hacer para luchar contra la España vaciada?

Es necesario que nos planteemos el reto demográfico como una cuestión de Estado. Hay que apostar por los territorios que se están vaciando porque los necesitamos para sobrevivir como país. De ellos salen nuestros recursos naturales o el sector agroalimentario. Nos tenemos que plantear medidas transversales, como la apuesta por los servicios sociales, que además de proteger a los ciudadanos son un nicho de empleo importante y puede dinamizar las zonas rurales fijando población. Hay que replantearse la administración a nivel local o apostar por el empleo para los jóvenes. Otras zonas del mundo han apostado por fijar población y en esa línea tenemos que trabajar.

… hay que actuar contra la pornografía, porque es un ámbito sobre el que apenas se ha trabajado y es lo que está educando manadas. Que un niño o una niña que nunca ha tenido una experiencia sexual pueda ver todo tipo de sexualidad misógina en internet es grave. Tiene que dejar de ser un tabú y la política tiene que entrar de lleno.

¿Cómo se puede regular?

Es una materia extremadamente compleja. Regular el tráfico en internet con una ley nacional es prácticamente imposible. Debemos ser más ambiciosos porque es algo que tiene que trabajarse en clave europea o internacional. Personalmente soy abolicionista, pero el porno tiene que estar regulado en cuanto al consumo, especialmente para menores de edad. Es sintomático que el porno que se consume esté basado mayoritariamente en la violencia y en las agresiones hacia las mujeres. Aquello con lo que nos excitamos también es político y debemos trabajar a través de la educación y la regulación.

¿Es abolicionista en cuanto a la prostitución?

Sí.

… ¿Existe el feminismo liberal?

No.

¿Por qué?

Porque el feminismo es un movimiento político colectivista que va mucho más allá de la realidad de cada una de las personas. La razón de ser de los problemas en torno a las mujeres va mucho más allá de las decisiones individuales de cada una.


Tonterías selectas

03/06/2019

‘Tito’ Álvarez, líder del Taxi y azote de Glovo: “La gente no se entera, usa servicios que crean miseria”

Pedimos poco, de José Saturnino Martínez García

Pedimos dotar de recursos adecuados a la sanidad y la educación públicas, para que cese la deserción de las clases medias hacia lo privado. Pedimos una red última para quienes se quedan sin fuentes de ingresos. Pedimos una política de vivienda que permita la emancipación de las familias jóvenes o para quienes necesitan reconstruir su vida familiar. Pedimos una política de conciliación que acabe con el peso del trabajo doméstico no remunerado sobre las mujeres. Pedimos recursos necesarios para atender a las víctimas de la violencia machista y luchar contra su exaltación o “disculpa”.

Parte de todas estas peticiones requieren de recursos. Eso supone un sistema fiscal progresivo, más implacable contra la evasión fiscal y con menos margen para la elusión fiscal, pues mientras las grandes empresas se permiten equipos de abogados para llegar a presiones fiscales reales del 10%, la presión fiscal y de otras contribuciones de un autónomo pueden ser la mitad de sus ingresos. Frente al mantra liberal “el dinero está mejor en tu bolsillo”, décadas de experimentos neoliberales han mostrado la falsedad de este lema. Se vive mucho mejor en Dinamarca, con casi un 50% de presión fiscal, que en México, con cerca de un 20%, y España está en aproximadamente un tercio del PIB, por debajo del promedio de la zona euro. Es decir, hay margen para crecer en presión fiscal.

El dinero no está mejor en nuestro bolsillo cuando se trata de sanidad o educación, sencillamente porque hay información asimétrica, es decir, el usuario no tiene información suficiente para saber si el profesional le atiende adecuadamente. Por eso es tan importante formar profesionales con ética de la responsabilidad, y huir de incentivos económicos. Este tipo de incentivos hace que el interés de los profesionales no sea curar o educar, sino trampear en los requisitos que se necesitan para lograr las recompensas (en lo que se conoce como ley de Campbell o ley de Goodhart). Profesorado y profesionales comprometidos con la salud son mucho más eficientes si tienen un fuerte sentido de la ética de la responsabilidad y buenas condiciones laborales, que si todo su compromiso es simplemente sacar el máximo dinero a los usuarios o a la Administración.

La política social debe llegar de forma ágil a los sectores más vulnerables o directamente excluidos, como son las familias con una madre sola con hijos, o mayores de 50 sin cualificación, sin posibilidades en el mercado de trabajo. Además, estamos viendo que encontrar empleo no está reñido con seguir siendo pobre, si es un empleo temporal, a tiempo parcial involuntario, en actividades donde es difícil que llegue la Inspección de Trabajo. La subida del salario mínimo ha sido una buena medida; ahora faltan otras para que el empleo a tiempo parcial sea siempre voluntario, como un derecho del trabajador, y no un truco para pagar menos cotizaciones por un empleo a tiempo completo. También pedimos luchar en serio por la preservación del medio ambiente, por el tratamiento respetuoso de las minorías, de reforzar su posición débil con más apoyos institucionales y actos de reconocimiento, para luchar contra sus estigmas.

La mayoría de quienes expresamos nuestro voto en las recientes convocatorias queremos más o menos estas medidas, unas se consiguen con leyes, otras con más recursos, que se pueden obtener aproximando nuestra presión fiscal a la de los países de nuestro entorno, y distribuyendo mejor las cargas fiscales entre los que más tienen. No debería ser tan difícil llegar a grandes acuerdos. Servicios públicos de calidad, aumentar de forma justa la presión fiscal y acabar con los contratos basura en el mercado de trabajo. Si votamos a distintos partidos de izquierda fue porque nos resultó la opción más creíble para lograr estos objetivos. Hay espacio para un pacto progresista, que nos aleje de la caverna y de las histerias neoliberales, para crecer económicamente de forma justa y cohesionada, tomando en serio los retos medioambientales.

Entrevista a Marta Flich

… la derecha cree en la inverosímil “curva de Laffer”, que dice que cobrando menos impuestos se puede tener un Estado de bienestar alto. Para tener un Estado de bienestar entendido como educación pública, sanidad, cultura y pensiones, obviamente se tiene que subvencionar a través de los impuestos.

La derecha quiere dejar en un 38% del PIB los ingresos (impuestos) y los gastos. Cantidades muy similares a las de Bulgaria o Rumanía. Esto no es un Estado de bienestar desarrollado. La media de ese porcentaje en la Unión Europea es un 42% del PIB. Eso significa que para mantener el Estado de bienestar, cosa que a la derecha no le interesa porque que son muy fans de las privatizaciones y de desviar lo público a manos privadas, esta carga impositiva tiene que aumentar, pero no a las rentas pequeñas o a las partes más bajas del IRPF y a las clases medias. Hay que cargar a las grandes fortunas, a las grandes empresas, no a las pymes, que son un altísimo porcentaje del tejido industrial español. Las grandes empresas no tienen que tener exenciones, deducciones, ese tipo de cosas que facilitan que luego las tasas efectivas que se pagan sean muy pequeñas.

Si esto se explica bien, en un sistema en que la Constitución insiste que tiene que ser progresivo, la gente se rasgaría las vestiduras cada vez que alguien dijera que hay que bajar los impuestos porque en realidad en lo que se traduce es en que nunca la bajada de impuestos repercute a las rentas bajas y siempre facilita la evasión a las grandes fortunas.

… El artículo 10 de la Constitución dice que se tiene que garantizar la paz social. Y si votamos a la ultraderecha, la paz social se va a terminar en el momento en el que le digas a una persona que ha cotizado toda la vida “no tienes una pensión”, y cada vez somos más los que vamos cumpliendo años. La conclusión sería “cuidado con lo que votamos, que luego puede traer consecuencias, sobre todo si nos mienten”. Pero volviendo a si veo en el futuro el mantenimiento de las pensiones o la renta básica universal, la respuesta es sí. Hemos visto que la jubilación, entre comillas, del rey emérito, va a cargo de los Presupuestos Generales del Estado. Bueno pues igual las pensiones tienen que ir también a cargo de los Presupuestos cuando no coticemos lo suficiente.

Tendría que haber un cambio del modelo productivo que garantice que tengamos mejores productividades, más valor añadido y por lo tanto que este valor añadido se traslade también a los salarios y que de esa forma coticemos más, de manera que no pongamos las pensiones en jaque y se pueda volver a llenar esa hucha de las pensiones. Ahora estamos además en un momento muy bonito en el que después de todas las cortapisas que se ha puesto a la energía renovable en este país por una cosa que llama oligopolio eléctrico, Europa nos está llamando la atención. Ahí hay una ocasión fantástica para cambiar el modelo productivo, las energías renovables tienen un alto valor añadido y podrían generar muchísimos empleos.

… Tengo credibilidad no solo por a lo que me dedico sino porque también formo parte, por ejemplo, de Economistas Frente a la Crisis y otros espacios de economistas progresistas. Estoy con pesos pesados de la economía de este país. Utilizo la vía del humor para hablar de Economía pero también estoy en foros muy rigurosos y mis fuentes son absolutamente fiables.

La mirada de Thierry, de Alicia García Ruiz, profesora de Filosofía en la Universidad Carlos III

Por qué me enorgullece decir que soy abolicionista, de Paula Fraga, jurista e integrante de Mujeres por la Abolición


Tonterías selectas

02/06/2019

El lado oscuro del ‘low cost’: así es la campaña que apadrina Tellado (C. Lechera)

The World’s Most Annoying Man: Steven Pinker is selling Reason™, not reason…, by Nathan J. Robinson

No es un suicidio, de Vanesa Jiménez

El problema no son los resultados, el problema es Podemos, de Ione Belarra