Tonterías selectas

11/12/2018

Obsolescencia programada, de Edurne Portela

El coste de oportunidad en la brecha de género en salud, de Mónica Guardado y Verónica López Sabater, de Afi Escuela de Finanzas

La reconquista, de Miguel Lorente Acosta

FACUA denuncia a una editorial por dos cuentos infantiles: “Te quiero mamá” y “Te quiero papá”

Andalucía, chalecos amarillos y tiempos de ira, de Juan Laborda


Tonterías selectas

11/12/2018

El diccionario de la estupidez: las palabras que están haciendo nuestra vida peor, de Héctor G. Barnés

La culpa no es de los políticos, es de todos nosotros, de Juan Carlos Barba

Hoy vamos a hablar de apoyo público a la actividad privada. Anatema de las políticas liberales donde los haya, sin embargo la evidencia demuestra que es necesario para que un país llegue a ser próspero, sea en forma de proteccionismo más o menos encubierto, facilitación selectiva del crédito empresarial, subvenciones fiscales a la inversión, inversión pública en I+D o incluso inversión pública directa. Existe un interesantísimo economista coreano, Ha-Joon Chang, que ha descrito en su obra ‘Retirar la escalera. La estrategia del desarrollo en perspectiva histórica’ cómo el apoyo público a la actividad productiva privada se ha repetido de forma reiterada a lo largo de la Historia en los países que ahora son más ricos, y cómo ahora que se encuentran en una posición dominante, pretenden convencer o incluso coaccionar a los países que nos encontramos en peor posición para que no hagamos lo mismo que hicieron ellos. A eso lo llama él “retirar la escalera”, en referencia a la escalera que les ha servido para alcanzar posiciones elevadas. Estas políticas se tratan de imponer desde los organismos internacionales, como el FMI o el Banco Mundial, en lo que hoy día se llama ‘ortodoxia económica’, y además están amplísimamente difundidas a través del mundo académico.

… en los partidos de la derecha se niega el apoyo público a lo privado por ese cateto respeto cuasi religioso por los economistas liberales extranjeros…

“Nos estafan con el diésel: la excusa es que contamina, pero en realidad se acaba”, según Antonio Turiel

Las ventajas competitivas: Una comparativa entre el norte y el sur de Europa, de Rikard Anderson, de EconoNuestra

“La ciudad te convierte en un sujeto vulnerable aunque no lo seas”, de Marga Tojo


Tonterías selectas

10/12/2018

Acabar con la ley antisocial de vivienda, de Andreu Missé

De la banalización del fascismo a la normalización de la extrema derecha, de Alberto Garzón

¿Aburridos de la democracia?, de Rafael Simancas

Carta al tipo que mandó una carta a Pablo Iglesias, de Jordi Serrano i Blanquer, rector Universitat Progressista d’Estiu de Catalunya UPEC

Qué hay detrás del discurso del odio, de Sami Naïr


Tonterías selectas

09/12/2018

La gente que prefiere comprar a hacer el amor: cómo gastamos dinero en no sufrir, de Héctor G. Barnés

La Iglesia y la Constitución, de Antonio María Rouco Varela es Arzobispo emérito de Madrid y Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

40 años pisoteando la Constitución, de David Bollero

Ninguna mujer nace para puta, de Mabel Lozano

…eran precisamente las mafias, o sea, ellos mismos, quienes querían legalizar la prostitución, precisamente para poder campar a sus anchas como en la actualidad hacían sus compadres en Bélgica, Holanda o Alemania, donde muchos de sus jóvenes cachorros, a los que ellos habían enseñado el oficio, habían montado ya burdeles, pero no porque les fuera mal en España, sino porque la legislación regulacionista les beneficiaba y hacía mucho más fácil la captación de mujeres en el extranjero para después implantarlas en los macroburdeles con tarifa plana.

Justo en el momento actual vuelven a ser ellos, los proxenetas y sus intereses económicos, los protagonistas del debate de la prostitución, eso sí, siempre manejando los hilos desde la trastienda del negocio. Y, si bien es cierto que ANELA perdió todo su poder cuando se demostró que en los puticlubs de los asociados había trata incluso de menores, de nuevo llegan otros y otras a coger el testigo y, tal y como ocurrió en 2001, han estado a punto de convencer a parte de la ciudadanía, aquella que se tacha de transgresora y moderna en nombre de la libertad, de que las mujeres queremos ser putas, que somos libres de elegir la profesión “más antigua” del mundo y que estamos incluso encantadas de ejercerla, sobre todo cuando no hay otra alternativa, cuando esa “libertad” está condicionada por la precariedad, la pobreza, y la exclusión social y legal…

Una vez más se ha pretendido blanquear la forma más antigua de opresión, abuso, explotación y violencia hacia las mujeres. La prostitución, además, es la máxima expresión de la desigualdad.

El PSOE propone cerrar los clubes y penar al cliente de la prostitución


Tonterías selectas

07/12/2018

Perrea tú, de Laura Fernández

The Tunguska Event of 1908 – A Mysterious Blast 1000 Times Stronger Than The Atomic Bomb, by Arjun Walia of Collective Evolution (at LewRockwell.com)

Hay algunas cosas que no entiendo de Vox: carta a Santiago Abascal, de Esteban Hernández

… nada hay tan opuesto al catolicismo como el liberalismo radical que propugnáis. Se trata de una ideología que cree que la sociedad funciona gracias al egoísmo y que piensa que cuando cada uno sigue su interés, la vida en común se organiza de modo virtuoso. Si todos nos dedicamos a intentar conseguir, por ejemplo, el máximo de riqueza posible, la sociedad será mucho mejor, mientras que si intentamos actuar para mejorar la vida en común, acabaremos en el totalitarismo. Si somos egoístas, todo bien; si somos altruistas, todo mal.

… las privatizaciones nos han salido caras a los españoles; fíjate en lo que nos ha subido la luz, por ejemplo. Pero demos por buena tu tesis. Hacer lo que propones no debería llevarnos a una bajada de impuestos, sino a la desaparición de casi todos ellos. Sin embargo, no será así porque, insisto, hay que hacer frente a la deuda. Dicho de otro modo, seguiríamos pagando, pero esta vez no para ayudar a otros españoles y para conservar la estabilidad, sino para que las élites globales continúen viviendo a lo grande. He de recordarte que los españoles comunes y corrientes nos hicimos cargo de las deudas de las cajas para evitar el agujero que les iba a causar el impago a bancos extranjeros, y con ellos a las finanzas globales. Y lo que me parece raro es que no hayas hecho mención de ese tributo que, cual conquistadores, nos cobran año tras año esas élites internacionalistas que tanto criticas.

… Buena parte de nuestras empresas han sido deslocalizadas, otras han sido cerradas y casi todas han sido adquiridas por capital foráneo. España está en venta. Apenas tenemos agricultura y ganadería propias, no nos queda casi industria, las empresas energéticas son propiedad de fondos foráneos, buena parte de nuestros inmuebles están siendo vendidos a capital extranjero y los monopolios y los oligopolios están haciendo la subsistencia muy difícil a las pequeñas y medianas empresas nacionales. Lo lógico, como dirigente que quiere a España, sería que defendieses a nuestras firmas y que te opusieras a que los extranjeros, los de las élites globales, se hicieran con nuestro país. Pero así como otras veces no tienes problema en subirte al caballo para defender lo nuestro, en este caso no te veo muy por la labor. Más al contrario, te veo extrañamente cerca de los ricos de otros países, mucho más que de los empresarios y trabajadores del nuestro, esos que se levantan todos los días a las seis de la mañana para sacar España adelante.

… creo que vuestra aparición no tiene que ver con la llegada del fascismo ni nada eso, sino con la nueva expresión de un viejo problema. Al capitalismo le ha ocurrido en diferentes ocasiones: cuando las desigualdades son demasiado grandes, el descontento social se hace mayor y la cohesión se rompe, amenazando con generar disfunciones graves, el sistema se repliega y se hace más duro para contener y acallar a los disidentes. No le interesa cambiar su estructura, sino aumentar el control.

¿Impuestos pobres o contra los pobres?, por José María Vera Villacián

Ryanair: una vida por las nubes en condiciones low cost, de Tania González Peñas, eurodiputada de Podemos


Tonterías selectas

06/12/2018

Esta Constitución no es la nuestra. Propuestas para una Constitución feminista, de María Eugenia R. Palop

Volvamos a las calles, de Pastora Filigrana García

Estos días, las movilizaciones antifascistas se han sucedido en las ciudades andaluzas. La rabia ante la desigualdad de aquel 4 de diciembre de 1977 sigue latente. Tenemos respuestas. Ante la explotación insostenible de la tierra, lucha sindical y reforma agraria; frente a la turistificación explotadora, sindicalismo y barrios organizados; contra los recortes en sanidad y educación que afectan especialmente a las mujeres, defensa de lo público; frente a la emergencia habitacional y la pobreza, ocupaciones. Este es el plan.

La guerra de Vox contra el feminismo, de Nuria Alabao, periodista y doctora en Antropología, miembro de la Fundación de los Comunes

¡Levantemos un muro antifascista!, de Eduardo Cáliz, abogado y ex-miembro del Secretariat Nacional de la CUP

¡Eh, abuelo, deja de ser un mierda!, de Eliane Brum


Tonterías selectas

05/12/2018

El PSOE planea legalizar las manifestaciones espontáneas, los grafitis y las barricadas

Bendito sea el fruto, de Lucía Lijtmaer

Caballos de Troya, de Enrique Gil Calvo

No pasarán, porque ya han pasado, de Aníbal Malvar

Los mitos del 29 y de la moderna gestión empresarial, de José Luis Llorente, de EconoNuestra