Tonterías selectas de Cándido González Carnero, exsindicalista

05/04/2020

Tonterías selectas de Cándido González Carnero, exsindicalista: El virus del neoliberalismo.

Hasta la fecha, ningún gobierno de los países que sufren esta pandemia mundial ha podido certificar el verdadero origen del coronavirus.

no se conoce el antídoto.

en algunos países donde domina el capitalismo salvaje, que prefiere que se pierdan millones de vidas antes de que unos pocos pierdan sus privilegios.

Algunos líderes como Trump, o el inglés Boris Johnson, consideran que un problema de salud pública, por grave que sea, no puede poner en peligro el imperialismo capitalista. ¿Quién diría que estos esperpentos sociales son los guardianes de las esencias de Occidente?

La humanidad se siente realmente amenazada. Sin embargo, por sorprendente que resulte, los líderes mundiales no han pedido que se cree una Comisión Internacional para saber el origen mortífero del virus.

… los señores de la guerra y su fabuloso negocio armamentista tendrán que sustituir armas altamente sofisticadas por virus y cientos de generales, por científicos y estrategas de la distribución de venenos de fácil inhalación. Es posible.

… El capitalismo salvaje arenga a los confinados sobre la necesidad de que las arcas del Estado prioricen la inyección de grandes masas de dinero público para mantener a salvo sus inmensas fortunas y su capacidad de enriquecimiento hasta que llegue la normalidad. Ocultan, claro está, que lo que reclaman irá en detrimento de la protección del resto de la ciudadanía. No reparan, quizás, que no habrá normalidad mientras no haya una vacuna eficaz y ésta llegue a la ciudadanía de forma asequible, para que también la gente humilde la pueda adquirir. Carece de sentido privilegiar la economía, si es a costa de masacrar a los consumidores.

Los partidos y organizaciones que reclaman grandes sumas para sostener intacto al neoliberalismo, deberían ser claros en su mensaje, puesto que en este momento, lo que vaya a llenar las arcas capitalistas no estará disponible para proteger socialmente a quienes están al borde de la ruina económica.

Y aquellos que aprovechan el azote vírico para propinar un golpe de Estado, deberían entender que este virus no se combate con aceite de colza ni generales fascistas.


Tonterías selectas de Victoria Camps

31/03/2020

Tonterías selectas: entrevista a Victoria Camps.

Creo que nos estamos tomando en serio el confinamiento, y eso quiere decir que nos hemos unido en torno a un interés común, algo que es muy difícil que ocurra. Hemos sido capaces de aparcar el individualismo y tener un sentido más comunitario, más cívico, que es tan difícil que se manifieste: y ese espíritu de ciudadanía se está manifestando.

… Estamos en un periodo de gran incertidumbre, de niebla, en el que necesitamos que alguien nos oriente. Estamos recuperando la confianza en el Estado, el reconocimiento de lo importante que es tener un sistema público de salud, que fue mermado en un periodo de recortes excesivo. Cuando vemos ahora la llegada del coronavirus a América Latina, la diferencia es abismal por no tener el sistema de salud que tenemos.

… Esta reacción nos podría ayudar también con asuntos como el cambio climático, que produce de momento reacciones más débiles. Debería servir un modelo para recordarlo en el futuro.

… de vez en cuando, se pone muy de manifiesto lo frágiles que somos y lo dependientes que somos unos de otros; y, todos juntos, dependientes de quienes nos pueden orientar. La autosuficiencia es algo muy asumido, pero ni a escala de país la autosuficiencia tampoco es total.

Ahora surge la conciencia de que somos interdependientes, y cómo algo tan mísero como un virus nos está dando una lección de humildad que deberíamos recordar más.

… El modo de vida que nos impone la economía de mercado y el capitalismo, de satisfacer los deseos, hedonismo, el placer como objetivo fundamental. Y cuando te encuentras con la fragilidad, las prioridades deberían ser otras, para vivir de otra manera también.

… La UE no está demostrando que puede funcionar mejor, a pesar de la gravedad de la crisis, como están demostrando los Estados.

… Parece que vuelve Keynes, al menos en Europa. Esto lo tenemos muy interiorizado, lo que representa tener un Estado social protector fuerte, y que es el Estado el que tiene que hacerse cargo e impulsar políticas de protección.

… Hay modelos, como Piketty, elaborados por economistas. La misma renta básica, que era una cuestión de unos pocos, que la defendían no como un ideal utópico sino haciendo cálculos.

Hay que redistribuir. El gran tema es redistribuir. Habría que poner un límite, no se puede acumular tanto en manos de unos pocos.

Pero en la crisis no sólo no se reformuló el capitalismo, sino que se emplearon recetas liberales para salir de ella.

Lo que se hizo fue rescatar a los bancos para que los inversores y la ciudadanía no perdiera los ahorros. No fue una cuestión de redistribución.

Hay que insistir mucho en ese discurso: hay que hacer un buen diagnóstico para hacer un tratamiento adecuado después. Hay que redistribuir más, tener prioridades, y cuando se recorte, que se piense en las consecuencias para el futuro de recortar según qué cosas.

Los medios de comunicación son importantes en la forma de conservar esta memoria. Tendremos una crisis económica, esto es más emotivo, pero cuando la crisis sea económica, el modo de gestionarla tiene que ser una cuestión de bien común.


Tonterías selectas de Carlos Sánchez: Coronavirus, la muerte trágica del neoliberalismo

29/03/2020

Tonterías selectas de Carlos Sánchez: Coronavirus, la muerte trágica del neoliberalismo

… el neoliberalismo tendió a ser identificado como equivalente a mayor eficiencia y a una mejor asignación de los recursos gracias a nuevos sistemas de producción que desplazaban el valor del factor trabajo hacia la inversión haciendo competir a los países por atraerla, o hacia la retribución del accionista. Crear valor, por ejemplo, a través de los fondos de capital riesgo, se ha considerado desde los años 80 la clave de las relaciones laborales e industriales. En definitiva, una economía más financiera cada vez más alejada de la economía real.

… los sindicatos en los centros de trabajo, quienes durante estos 40 años —salvo casos aislados— han sucumbido ante el avance del neoliberalismo rampante.

… Solo un pequeño bicho de un tamaño muy inferior a un milímetro ha descubierto que el rey, como suele decirse, estaba desnudo.

… Los estados no solo se han jibarizado a consecuencia de las privatizaciones de servicios esenciales para la comunidad, incluidas las reservas estratégicas de seguridad en cuestiones como el material sanitario; sino también por el creciente peso de las multinacionales en la toma de decisiones, sobre todo fiscales, tal y como ha denunciado el propio FMI, poco sospechoso de vender octavillas en las fábricas.

… los cantos de sirena de un neoliberalismo agotado que indudablemente ha triunfado en los últimos 40 años dejando a los estados inermes.

… se optó por la creación de organismos multilaterales —Bretton Woods— para mutualizar riesgos y evitar desequilibrios estructurales en la balanza de pagos, tanto si estos eran como consecuencia de una posición dominante, como en la actualidad es China, como si era deficitarias. Y así se salvó el mundo.

… En aquel momento los estados eran fuertes y podían tocar las teclas de la economía a su antojo, algo que hoy es imposible si el neocapitalismo rampante no se encauza buscando nuevos equilibrios que hagan que la liberalización del comercio sea justa.


Tonterías selectas de Juan Carlos Girauta

28/03/2020

Tonterías selectas de Juan Carlos Girauta: Siempre nos quedará Portugal

… si vamos hacia una Europa a la holandesa, está por ver qué sentido ético pervive. Allí les parece mal que españoles e italianos ocupen sus UCI con gente mayor.

A nadie debe extrañarle que la punta de lanza de la deshumanización, que ahora llamamos insolidaridad, sea Holanda. Alemania es la que de momento se niega a mutualizar deuda contra la crisis de la pandemia, pero Holanda, ah, Holanda… Sería bastante entretenido permitirse un desahogo con sus complejos cristalizados en prejuicios…

Más visible se hace el abismo moral si recordamos que los Países Bajos son la vanguardia de cualquier idea que en Europa atente contra la irreductible dignidad del ser humano. Así su modelo de eutanasia, con el que se espejan los más lerdos de entre los nuestros, confundiendo progresismo con demolición. En Holanda le aplicaron la eutanasia a Noa Pothoven, una muchacha de diecisiete años. La había solicitado por una depresión, estrés postraumático y anorexia resultado de los abusos sexuales que sufrió de niña, y por una violación. Defiéndeme ese final para la desoladora historia, anda.

Ya no se trata de enfermos terminales. Ni del debate político que recientemente mantuvieron sobre la conveniencia de darles una pastilla letal sin prescripción a los mayores de setenta años que la solicitaran. Se trata de matar adolescentes deprimidos. Y aquí, en vez de alejarnos del turbio remolino, tenemos humanistas de lo inhumano empeñados en imitar las prácticas del desierto espiritual de Europa.

Tenía que ser un ministro holandés, Wopke Hoekstra -democristiano, ja- quien alzara la voz contra el uso de fondos comunitarios para paliar la crisis del coronavirus. Al frente del departamento de Finanzas, Hoekstra arguye que los españoles no hemos ahorrado. Bueno, estamos ante una crisis sanitaria y España, según el último ranking de la OMS, tiene el séptimo sistema sanitario más eficiente del mundo y, según el Foro Económico Mundial, el mejor.

… Enmudecido nuestro Gobierno, ha tenido que ser el presidente portugués quien ponga los puntos sobre las íes respondiendo a Holanda en los precisos términos que merecía. António Costa no solo subrayó que el discurso sobre España de ese ministro de Finanzas es contrario al espíritu de la UE; también le puso el calificativo que pedía a gritos: «repugnante».

… Eso sí, el Gobierno holandés quiere enviar infectados a las UCI de sus países vecinos. Una parte de Europa entiende el proyecto «común» como un club dentro del club y pone zancadillas a sus otros socios. Mientras, el virus avanza. Su perniciosa expansión también alcanza al lugar donde el sol se puso y no ha vuelto a salir. ¿Qué harán? ¿Retomarán acaso el proyecto de la pastilla letal para mayores de setenta años?


Tonterías selectas de Marcos Cueto, historiador de la medicina

27/03/2020

Tonterías selectas de Marcos Cueto, historiador de la medicina:

La Covid-19 y las epidemias del neoliberalismo

los gobiernos autoritarios populistas de derecha que atacaron a la ciencia y la salud pública —seguramente para que sus seguidores no piensen racionalmente— y crearon las condiciones para la desinformación, el estigma y el caos que ahora sufrimos.

Esta pandemia no es más que la última de una triste secuela que empezó en los años ochenta del siglo pasado cuando la mayor parte de los gobiernos del mundo abrazaron el neoliberalismo y su envenenada doctrina que pregonaba una drástica reducción del gasto público y el desmantelamiento de la intervención del Estado en los programas sociales. De esta manera se creó una cultura adonde el lucro estaba por encima de todo y de todos; adonde valía el recorte de los recursos humanos de los sistemas de salud, tanto nacionales como internacionales, y donde se banalizaron un rosario de desastres sanitarios como el sida, dengue, SARS, H1N1, ébola, zika y ahora la epidemia que nos abruma. Estas epidemias magnificaron la relación entre los sistemas económicos injustos y las adversas condiciones de vida, y confirmaron la persistencia del racismo (solo basta recordar las infelices frases del presidente de los Estados Unidos sobre un virus foráneo y su deliberada asociación con los chinos que ha alentado actos de violencia contra la población de origen asiático). Una doctrina que idealiza el estilo de vida y que guarda silencio sobre la vulnerabilidad estructural en que viven la mayoría de las personas. No es que no sea importante la higiene personal y el autoaislamiento; pero estas medidas no reflejan la realidad de una gran mayoría de familias pobres de comunidades periurbanas que sobreviven apiñadas en espacios diminutos con acceso limitado al agua, distantes de centros de salud y con personas mayores ya víctimas de los principales determinantes sociales de las enfermedades respiratorias: la pobreza, la falta de abrigo y descanso adecuados y la mala alimentación.

Las pandemias antes mencionadas surgieron o se agravaron por la discriminación, el deterioro del cambio climático, la violencia contra la naturaleza ejercida por fuerzas extractivas sin regulación y la negación de los derechos humanos, como el derecho a la salud de cualquier persona, que abierta o subrepticiamente glorificó el neoliberalismo. Estos llegaron con una trivialización de muertes y enfermedades evitables y la reproducción de estereotipos criminales contra las víctimas de las epidemias como las minorías sexuales, los pobres, los indígenas y las mujeres. La terrible epidemia que estamos viviendo es el testimonio no solo de las fuerzas económicas, sociales y ambientales que desató el neoliberalismo sino de su incapacidad de construir un futuro inclusivo. También marca la erosión, casi irreparable, de una de las leyes supranacionales más valiosas y que ahora casi nadie recuerda: el Reglamento Sanitario Internacional del 2005.

… a veces las calamidades nos presentan oportunidades únicas para reflexionar y ser mejores. En un mundo donde diferentes escándalos compiten para acaparar los medios de comunicación, las enfermedades epidémicas son una ocasión para que la salud pública, los científicos y los historiadores de la salud revindiquemos en voz alta la importancia de nuestros trabajos. Para recordar la relevancia de enfermedades endémicas prevenibles que siguen azotando a la sociedad y con cuya existencia nos hemos vuelto transigentes. Para cuestionar las prioridades del mundo adonde la mayoría de los gastos de los Estados se van en armas y adonde celebramos el dispendio de sumas millonarias en el opio del pueblo: las élites del futbol y del cine. También, para desenmascarar la letalidad del negacionismo científico, para reivindicar la importancia crucial de la prevención y la solidaridad y para redirigir los fondos y los funcionarios públicos que no pueden ser sirvientes de los intereses económicos privados.


Tonterías selectas de Javier Moreno Sánchez

27/03/2020

Tonterías selectas de Javier Moreno Sánchez, presidente de la delegación socialista española en el Parlamento Europeo: El coronavirus y algunas certidumbres

No solo cambiaremos en lo personal, también debe cambiar la política, y más que nunca ponerse exclusivamente al servicio de los ciudadanos y de sus vidas. En una situación como esta, todas las personas, sin excepción, volvemos la mirada a lo público. Nadie, ni siquiera los predicadores neoliberales, piensan ahora que la iniciativa privada vaya a resolver esta crisis. Y basta con que estos especuladores sin escrúpulos dejen de pensar en sacar tajada para ir avanzando en la buena dirección.

Necesitamos un sector público fuerte, y ahora, más que nunca, vemos que lo imprescindible es un sistema de salud que responda a las necesidades de la ciudadanía y atienda por igual a todas las personas que lo necesiten. Tenemos que invertir en él, no privatizar ni hacer una salud solo para quien pueda pagarla. España es un ejemplo de lo que se debe hacer, con una sanidad universal de calidad y gratuita, recuperada, no olvidemos, gracias al Gobierno socialista, que constituye una de nuestras grandes conquistas, por más que a algunos les cueste reconocerlo; con profesionales competentes y responsables, que trabajan cada día para salvar vidas y que no merecen ni recortes ni precariedad, sino respeto y agradecimiento, como estamos viendo ahora con los homenajes diarios desde los balcones. Esta crisis tiene que servir, como decía, para que todos y todas aprendamos a reconocer lo esencial, a cuidarlo y fortalecerlo cuanto sea posible.

Si la primera urgencia es la salud, la siguiente es la economía, una economía al servicio de la ciudadanía y no al revés. Y tampoco en este campo nadie espera que la iniciativa privada, los mercados, vayan a resolver la papeleta. Esta emergencia solo la puede gestionar un gobierno tomando decisiones, o mejor dicho, muchos gobiernos trabajando en la misma dirección.


Tonterías selectas de Juan Costa: Europa necesita un plan B para evitar el colapso

27/03/2020

Tonterías selectas de Juan Costa: Europa necesita un plan B para evitar el colapso

… habrá que defender y realzar lo público. La inversión en capital social y el papel del sector público en la economía serán clave en los próximos meses y en el futuro. Hoy estamos viviendo la verdadera importancia de lo público. El valor que el capital público tiene en términos de prosperidad y capacidad económica. Vemos cómo el capital social salva vidas y protege la economía.

También desde lo público es necesario impulsar inversiones para erradicar las desigualdades sociales y evitar el colapso ecológico. La crisis climática es un coste, como también lo es una sociedad desigual; y los gobiernos han de promover inversiones para frenar el desastre medioambiental y garantizar una distribución equilibrada de la riqueza entre los ciudadanos. Ni el progreso puede medirse solo en términos económicos ni el beneficio lo es todo. Esta, y no otra, debe ser la base del capitalismo del futuro. La base del multicapitalismo.

Sin duda, nuestro paradigma de valor va a cambiar. Nuestro concepto de valor no volverá a ser el mismo. La supremacía del capitalismo financiero ha llegado a su fin. Nos regiremos por un concepto de valor más multidimensional. El capital financiero, solo, por sí mismo, sin el apoyo de otros capitales, como el capital social y el capital ecológico, puede perder todo su valor.

Además, las empresas, para mantener su legitimidad, deberán acompañar su necesidad de obtener un beneficio económico con un propósito social. La sociedad exigirá a las empresas un mayor dividendo social.