Tonterías selectas de Jorge Moruno

Tonterías selectas de Jorge Moruno: Es la hora de lo impensable

el capitalismo seguirá.

El valor necesita seguir valorizándose, el dinero necesita seguir multiplicándose y el proceso subyacente del modo de producción e intercambio de mercancías sigue teniendo como finalidad crecer sin medida y sin término.

el trabajo seguirá siendo esa relación social que tiene por finalidad crear la riqueza como capital.

La potencia transformadora de la renta básica no se basa solo en reducir la pobreza mientras todo lo demás se mantiene igual. Su potencia reside en forjar un derecho de nuevo cuño que, junto con el resto de los derechos de existencia, aumente el margen de libertad individual y colectiva y haga avanzar hacia una época sustentada en lo que podemos llamar derechos incondicionales. Derechos de existencia desvinculados de la condición laboral a través de unos servicios públicos que incluyan el acceso a la vivienda y un ingreso monetario incondicional, con el objetivo de independizar a la vida de la necesidad de tener que someterse al escrutinio y la coacción del trabajo impuesto por necesidad.

El capitalismo eleva la productividad como ninguna otra forma social lo hizo antes. Sin embargo, dado que se rige por su propia ley inmanente, lo hace con una finalidad que no es la de mejorar la vida de la población sino la de incrementar su extorsión y extracción de plusvalor.

El fulcro de la libertad es, hoy al igual que ayer, el hambre social de emancipación y la voluntad de poder por mejorar.

El progreso humano no nace de la bondad ni del funcionamiento intrínseco del capitalismo, que solo le interesa la tecnología si le sirve para reducir el trabajo pagado, de ahí que en el siglo XIX insistiera en usar a mujeres para sirgar los canales en lugar de caballos porque salía más barato. La historia avanza cuando existe una posición de poder que permite decir ¡no! ahí donde la necesidad obliga a tener que decir sí, forzando así al capital a tener que abandonar “su zona de confort” e impulsar una transformación del tejido productivo. En la posibilidad de rechazar el trabajo impuesto es precisamente donde reside el instinto de libertad y la fuerza motriz que obliga al capital a tener que adaptarse y ofrecer una oferta acorde a una sociedad cuyas capacidades están muy por encima de las posibilidades actuales.

La propaganda liberal se pasa la vida reivindicado que el dinero está mejor en los bolsillos de los ciudadanos, pero es escuchar hablar de alquiler asequible y de renta básica y salen espantados echando mano de la pistola. Tampoco les gusta el dinero que se ahorra con la sanidad y la educación pública en lugar de pagar pólizas de seguros y escuelas privadas o concertadas. Las mismas voces que insisten en que “persigas tus sueños”, son las que se escandalizan cuando se habla del derecho a la existencia o del derecho al tiempo garantizado, porque, según ellos, de esa forma “nadie haría nada”.

podemos deducir que una sociedad que cuenta con derechos de existencia garantizados es una sociedad más inteligente y que aprovecha mejor su potencial. Establecer las condiciones que permiten ejercer la libertad a todas las personas, esto es, una libertad que está por encima de la libertad del dinero, no solo da pie, como recuerda Aristóteles, a que se agranden la justicia y la amistad, “pues es mucho lo que tienen en común los que son iguales”, además sienta las bases de un nuevo renacimiento intelectual y civilizatorio. Las mejores ideas no brotan de la exclusión privada, al contrario, se producen cooperando y afloran más cuantos más cerebros lo comparten y se enriquecen, pues las ideas, como decía Thomas Jefferson, “son como el aire que respiramos y no pueden ser, por naturaleza, sujetas a propiedad”.

Lo que se levante de este derrumbe que estamos viviendo pueden ser valores nuevos grabados en tablas nuevas, esto es, una nueva idea de ciudadanía y libertad basada en el Derecho a la existencia o, por el contrario, una sociedad hundida y segregada que endiosa como nunca a los más poderosos. Empezar, desde ahora mismo, un proyecto civilizatorio que frene el embiste de la muerte y al mismo tiempo sea capaz de abrir un horizonte y una voluntad que ambicione abandonar la riqueza propia de la modernidad capitalista: valor, dinero, trabajo, mercancía. Una riqueza fundada sobre el tiempo libre y sobre un tiempo propio, solo es pensable si primero nos atrevemos a imaginar lo que hoy parece impensable; solo es factible si nos atrevemos a ir más allá del bien y del mal, más allá del trabajo y el capital. Rescatar a la libertad del secuestro neoliberal; luchar para que lo que hoy parece imposible mañana se vuelva insuficiente.

¡Sanidad, renta, vivienda, derechos de existencia!

Tonterías selectas de Juan Torres López

Tonterías selectas de Juan Torres López: La izquierda y las empresas

Defiende a las empresas ante la izquierda (bien), pero no evita diversas tonterías.

las empresas capitalistas son singulares y que en su seno se refleja el conflicto básico de nuestras sociedades, entre el capital y el trabajo. Al basarse la producción y distribución de lo que necesitamos en el trabajo asalariado, es decir, en la compra de tiempo de trabajo por los propietarios del capital, es inevitable que el valor total de todo lo que se produzca vaya a uno o a otro factor (el Estado puede apropiarse de una parte, pero acto seguido vuelve a repartirlo). Y de ahí el conflicto permanente para tratar de quedarse, cada uno, con la mayor parte de la tarta. Y la historia nos ha enseñado que si ese balance no se modula bien se producen desequilibrios y bloqueos que terminan minando tanto a las empresas en particular como a las economías en su conjunto.

existen muchas empresas que responden a objetivos y formas de actuar que no sólo no concuerdan con los del capitalismo dominante, sino que anticipan una economía diferente y mucho más satisfactoria desde todos los puntos de vista.

ese uno por ciento súper rico que se queda con todo

Se pueden presentar sólo propuestas como la elevación del salario mínimo, la creación de un ingreso mínimo vital o de gasto social en cualquiera de sus manifestaciones como medidas que benefician sólo a los trabajadores o a las personas más necesitadas o, por el contrario, también como beneficios que van a tener acto seguido las empresas en su conjunto puesto que prácticamente la totalidad del dinero que se gaste en todo eso se va a convertir casi inmediatamente en más ventas empresariales.

cada vez hay más propuestas imaginativas y rigurosas para tratar de corregir lo que de malo hay en los modelos empresariales del capitalismo de nuestro tiempo. Las propuestas de que Thomas Piketty realiza en su último libro Capital e ideología, o las nueva formas de comportamiento empresarial que viene promoviendo la Economía del bien común, inicialmente concebidas por Christian Felber y ya con un buen número de iniciativas y experiencias concretas, son una buena muestra de ello.

Tonterías selectas de Enrique Dans

Tonterías selectas de Enrique Dans: El ‘reset’ como oportunidad

Entre enero y marzo de 2020, cada país se dedicó a ir repitiendo patéticamente los errores de los anteriormente afectados, sin aprender prácticamente nada, sin beneficiarse en absoluto de la experiencia existente.

el esquema de unidades territoriales administradas independientemente con arreglo a principios de soberanía nacional es algo que, en un mundo conectado, resulta completamente ineficiente y arcaico. ¿Qué habríamos podido hacer ante la pandemia con una administración única, eficiente y coordinada?

la infección proviene de haber explotado los ecosistemas hasta un límite absolutamente demencial.

Para enfrentarnos al futuro, debemos plantear, en primer lugar, el reto de la coordinación. Actuar como tribus independientes pudo ser interesante hace siglos. Pero hoy, en un mundo hiperconectado, lo interesante es actuar de manera coordinada.

a lo largo de los años, hemos demostrado que el mecanismo más eficiente para la innovación no es la competencia, sino la cooperación, el código abierto.

¿Por qué no plantearnos reconstruir nuestras economías con criterios de sostenibilidad?

Con buen criterio, Pedro Sánchez ha encargado pilotar esa transición a Teresa Ribera, la ministra para la Transición Ecológica

Si un mes de confinamiento nos ha demostrado hasta qué punto la contaminación dependía de los automóviles de combustion interna, ¿no es momento de adelantar su retirada, en lugar de, como piden algunos fabricantes irresponsables, otorgarles una moratoria para que puedan seguir contaminando?

Es el momento de que, parafraseando el mayo del 68 francés y por la cuenta que nos tiene, seamos realistas y pidamos lo imposible.

Tonterías selectas de Álex de la Iglesia

Tonterías selectas de Álex de la Iglesia: Reflexiones tempestivas

Lo mejor del día, sin duda alguna, es aplaudir a las 20:00 mirando al vecino, que no sabemos quién es, pero le sonreímos, y aplaudimos con todas nuestras fuerzas. Sin embargo, a las 20:15, la cosa cambia y comienza el reino del capitán ‘A Posteriori’, el mundo del “ya te lo dije”, el planeta de “esto no se hace así”. Como en una producción de serie B, compartimos el mismo futuro que los neoyorquinos, franceses o italianos, el horror nos iguala, y, sin embargo, los cretinos hacen carreras para ver quién lo lleva mejor en las estadísticas, quién ha tardado más en tomar medidas, quién es el culpable de nuestra desgracia.

Cuando llega la noche no puedes criticar a nadie, salvo a ti mismo. Quizá sea un buen momento para aprender, y abandonar de una vez por todas el planeta Mongo, donde todo se hace mal, cuando se podía hacer mucho mejor…

El racionalismo del siglo XIX, el liberalismo pragmático, el bueno de Milton Friedman, en definitiva, el ‘capitalismo classic’ que ha regido los destinos del pensamiento occidental desde hace décadas, no funciona. Antes no se percibía con tanta claridad, porque los que escriben la historia se guardaban siempre un ‘deus ex machina’ para el tercer acto. Ahora no, ahora no se salva ni el apuntador, y advertimos con estupor cómo el sistema funciona si el viento sopla a favor, pero deja de hacerlo cuando surgen situaciones ‘imposibles’ como esta.

… Esta confianza en la bondad del futuro y la solidez de las instituciones es un regalo que nos ha dejado el neoliberalismo de los ochenta, que no leía a los hermanos Grimm. El endurecimiento de la conducta moral de cierta clase dirigente es comparable a la de Harry Lime, el personaje interpretado por Orson Welles en ‘El tercer hombre’. Desde la noria, algunos políticos ven pasar a las personas como si se tratasen de hormigas, y deciden con frialdad cuántos cientos de miles pueden aplastar con el dedo, para que la economía no se resienta.

… Nos vendieron que éramos héroes individuales, que cuanto mayor fuese nuestra libertad, mayores posibilidades teníamos de mejorar lo que se encontraba a nuestro alrededor.

… Apostar por el individuo parece probado que no es eficaz, que a Flash Gordon todo este asunto le queda grande. Por eso hay que repensar un sistema global que pueda hacer frente a lo que nos viene encima.

… Por favor, valorad lo que digo en la medida en que se lo merece: poco.

… Primero la vida, y luego todo lo demás. ¿Quién puede negar eso? Nadie con dos dedos de frente. La cultura nunca estará por delante de la supervivencia, pero tampoco detrás, porque sin la cultura no sabremos cómo sobrevivir. Sin la cultura no sabremos discernir qué es lo más urgente, no encontraremos la vacuna, no nos apoyaremos unos a otros en la adversidad, no saldremos a aplaudir al balcón. Sin cultura no aguantaríamos el confinamiento. Sin cultura no aguantaríamos la vida, que no deja de ser, en definitiva, un largo confinamiento.

Tonterías selectas de Eudald Carbonell

Tonterías selectas de Eudald Carbonell

Un ejemplo reciente de colapso: la crisis económica de 2008.

… en los últimos años estamos viviendo procesos de colapso debido a nuestra incapacidad para sincronizar la conciencia como especie con el aumento exponencial de la tecnología.

… para algo tan endogámico del planeta como un virus no existe un protocolo universal consensuado. ¿Por qué? Porque no tenemos conciencia crítica de especie. Cada país, cada empresa, compite por desarrollar la tecnología para su propio beneficio. Si de esta revolución tecnológica que estamos viviendo se hubiera dedicado a la cuestión de los virus el 0,001 del PIB mundial, ya tendríamos la vacuna a punto cuando el Covid hubiera llegado.

… somos incapaces de coordinarnos entre países ni de tener una respuesta adecuada. Cuando las cosas se hacen mal, solo pueden ir a peor. Es una ley etnográfica. El coronavirus es el último aviso, tenemos que aprender la lección.

… es la primera vez que la humanidad entera se plantea desafiar a la selección natural. Todos los países, todas las estructuras de poder, amenazadas al mismo tiempo. Es algo único. La conciencia de especie hace que intentemos salvar todas las vidas posibles y lo hacemos gracias a la tecnología. Sin ella, el resultado del Covid-19 sería un diezmo de la población similar al de la gripe de 1918 o a la peste negra del siglo XIV. Ahora lo importante es salvar vidas, sin duda. Pero la tecnología sola no nos salvará si no empezamos a redistribuir la energía en lo realmente importante para nuestra superviviencia, como por ejemplo acabar con los líderes, que es lo peor que hemos conservado de nuestro grupo zoológico. Generalmente ponemos a los peores al frente y estas son las consecuencias.

Solemos elegir a los peores, tenemos esa incapacidad como especie, no se sabe bien por qué. En estas democracias formales se vota a gente que son los más ineptos. La selección natural consiste en eliminar a los menos adaptados, que no son necesariamente los más débiles. En el pasado, la propia estructura evolutiva expulsaba a los que no se adaptan. Porque si no, desapareces como grupo. Es algo obvio.

… El Covid-19 surge porque lo hemos hecho muy mal antes rompiendo los equilibrios del planeta en nombre de la globalización.

… Fíjese la Unión Europea, es un gigante con pies de barro porque no es una estructura social, es una estructura económica hecha por las clases extractivas para quedarse con los impuestos de la gente, cuando debería ser una Europa social que pensara en las personas. No solo en los europeos, sino en la especie. Y esto lo digo por los refugiados.

… P. ¿Cuándo se iniciaron estos colapsos de la especie?

R. Cuando se socializó el capitalismo. Hizo falta una revolución industrial y dos guerras mundiales para que las mercancías pudieran circular por todo el planeta. Eso nos costó 200 millones de muertos sobre una población de 1.500 millones, un 13% de la población mundial. En esa época es cuando se crean estos organismos supranacionales inservibles que en lugar de obligarnos a obtener consensos en un momento de crisis se dedican a aconsejar. El trauma de las guerras mundiales y la pobreza subsiguiente no nos ha llevado a tener una actitud crítica y responsable con el conjunto de la humanidad. Diría que al contrario, más competitividad y mayor desconfianza. La globalización es un error que pagaremos caro.

… P. ¿En algún momento hemos actuado con conciencia de especie?

R. La crisis de los misiles fue un aviso similar al de este Covid-19. El mundo pudo irse al garete por culpa de una guerra nuclear y ahí tuvimos conciencia de especie para frenar la escalada a tiempo. Por desgracia, los pequeños colapsos, por ejemplo las guerras en Oriente Próximo, la crisis económica de 2008, ahora el coronavirus, nos llevan irremediablemente a una guerra mundial. ¿Cuándo? No lo sabemos. Y en una guerra mundial varios países dispondrán de una energía nuclear que no se ha usado con fines de destrucción aún, pero que por supuesto querrán usar de forma destructiva. Si esto finalmente no ocurre es porque somos humanos, porque de nuevo volvemos a anteponer la conciencia de especie.

P. ¿Entonces el Covid-19 es un colapso más que nos aboca a la guerra?

R. Si seguimos por este camino, no lo dude. El Covid-19 o rompe o acelera el camino hacia una guerra mundial, pero nada se mantendrá igual.

… debemos reaccionar, porque si no, se acepta el nepotismo y que los genes no aptos de la especie tomen decisiones catastróficas. Tenemos los peores líderes posibles, fíjese quién manda en las principales potencias. Por eso me da pánico una guerra mundial.

… Debemos desacelerar rápidamente la globalización y apostar por la planetización, que es tener conciencia crítica de especie y evitar gastos inútiles y pérdidas de energia exponenciales provocadas, entre otros factores, por el consumismo. Si no, entraremos en una secuencia principal de colapso que puede provocar entre 2.000 y 3.000 millones de muertos, la pérdida del 15% al 20% de la población.

Tonterías selectas de Nuccio Ordine y Edgar Morin

Tonterías selectas de Nuccio Ordine y Edgar Morin

El desarrollo económico-capitalístico, entonces, ha desatado los grandes problemas que afectan nuestro planeta: el deterioro de la biosfera, la crisis general de la democracia, el aumento de las desigualdades y de las injusticias, la proliferación de los armamentos, los nuevos autoritarismos demagógicos (con Estados Unidos y Brasil a la cabeza). Por eso, hoy es necesario favorecer la construcción de una conciencia planetaria bajo su base humanitaria: incentivar la cooperación entre los países con el objetivo principal de hacer crecer los sentimientos de solidaridad y fraternidad entre los pueblos.

… La pseudo Europa de los banqueros y de los tecnócratas ha masacrado en estas décadas los auténticos ideales europeos, cancelando cada impulso hacia la construcción de una conciencia unitaria. Cada país está gestionando la pandemia de manera independiente, sin una verdadera coordinación. Esperemos que de esta crisis pueda resurgir un espíritu comunitario capaz de superar los errores del pasado: desde la gestión de la emergencia de los migrantes hasta el predominio de las razones financieras sobre las humanas, desde la ausencia de una política internacional europea a la incapacidad de legislar en la materia fiscal.

… Un ejemplo claro de cómo la razón económica es más importante y más fuerte de la humanitaria: la ganancia vale mucho más de las ingentes pérdidas de seres humanos que la epidemia puede infligir. Al fin y al cabo, el sacrificio de los más frágiles (de las personas ancianas y de los enfermos) es funcional a una lógica de la selección natural. Como ocurre en el mundo del mercado, el que no aguanta la competencia es destinado a sucumbir. Crear una sociedad auténticamente humana significa oponerse a toda costa a este darwinismo social.

P. Entra las emergencias que la epidemia ha evidenciado está sobre todo la sanitaria. En algunos países europeos, los Gobiernos han debilitado progresivamente los hospitales con sustanciales recortes de recursos. La escasez de médicos, enfermeros, camas y equipamientos han mostrado una sanidad pública enferma.

R. No hay duda de que la sanidad tenga que ser pública y universal. En Europa, en las últimas décadas, hemos sido víctimas de las directivas neoliberales que han insistido en una reducción de los servicios públicos en general. Programar la gestión de los hospitales como si fueran empresas significa concebir los pacientes como mercancía incluida en un ciclo productivo. Esto es otro ejemplo de cómo una visión puramente financiera pueda producir desastres bajo el punto de vista humano y sanitario.

P. La sanidad y la educación constituyen los dos pilares de la dignidad humana (el derecho a la vida y el derecho al conocimiento) y las bases del desarrollo económico de un país. El sistema educativo también ha sufrido recortes terribles en estas décadas.

R. La sanidad y la educación, bajo este punto estoy de acuerdo con lo que ha escrito en sus libros, no pueden ser gestionados por una lógica empresarial. Los hospitales o las escuelas y las universidades no pueden generar ganancia económica (¡no deberían vender productos a los clientes que los compran!), pero deben pensar en el bienestar de los ciudadanos y en formar, como decía Montaigne, “teste ben fatte”. Se debe reencontrar el espíritu del servicio público que en estas décadas ha sido fuertemente reducido.

P. Precisamente ahora nos damos cuenta que leer libros, escuchar música, admirar obras de arte es la manera mejor de cultivar nuestra humanidad.

R. Sin duda. El confinamiento nos está haciendo dar cuenta de la importancia de la cultura. Una ocasión – a través de estos saberes que nuestra sociedad ha llamado injustamente “inútiles” porque no producen ganancias – para comprender los límites del consumismo y de la carrera sin pausa hacia el dinero y el poder. Habremos aprendido algo en estos tiempos de pandemia si sabemos redescubrir y cultivar los auténticos valores de la vida: el amor, la amistad, la fraternidad, la solidaridad. Valores esenciales que conocemos desde siempre y que desde siempre, desafortunadamente, terminamos por olvidar.

Tonterías selectas de Antón Costas

Tonterías selectas de Antón Costas: Es el momento de ampliar el contrato social

La pandemia crea un momento favorable para la ampliación del contrato social hacia las personas y familias en situación de pobreza, pero que no están protegidas por el estado del bienestar. España es el único país europeo que no tiene una prestación de último recurso contra la pobreza. Esto contribuye a que seamos el país en el que más ha crecido la desigualdad.

Para erradicar la pobreza hemos de cambiar la forma como luchamos contra ella, pasando de la lógica de la solidaridad a la de los derechos. Las prestaciones de pobreza de todas las administraciones -central, autonómicas y locales- están vinculadas, de una u otra forma, a los mecanismos de solidaridad de la Seguridad Social. Pero la pobreza es una realidad en sí misma, al margen de que se tenga o no empleo. No padecer pobreza es un derecho de ciudadanía que hay que financiar con impuestos. Es lo que hicimos con la sanidad: de estar vinculada a la lógica de solidaridad de la Seguridad Social pasó a ser contemplada como un derecho, y financiada con los impuestos.

Esa ampliación del contrato social tendrá dos efectos positivos. Por un lado, aliviará la vida de los más frágiles y hará que nuestro país deje de liderar el ranking de pobreza. Por otro, favorecerá el apoyo de los “socios del norte” a los mecanismos de solidaridad. No es sensato pedirles que sean solidarios si ven que nuestro gasto social y esfuerzo fiscal es inferior al suyo. Cuando homogenicemos este esfuerzo surgirá un margen mayor para la solidaridad europea.

La pandemia crea un momento favorable para la ampliación del contrato social. El presidente Pedro Sánchez puede liderarla. La mayoría de los dirigentes políticos y sociales probablemente la apoyarán. Después, puede extenderse a otros ámbitos: empresa; medidas de protección del empleo y las pyme; salidas al confinamiento; impulso al sector sanitario, salud y cuidados; nueva política industrial, de innovación y turismo; cambio climático; prosperidad territorios.

Tonterías selectas de Cristina Fallarás: El cuerpo de Itziar Castro

Tonterías selectas de Cristina Fallarás: El cuerpo de Itziar Castro

Se nos ha domado en la idea de que una mujer provoca deseo cuando su cuerpo responde a los cánones perpetrados por un imbécil armado con un bisturí. Pero el deseo no es eso, y todas, todos, lo sabemos.

¿Qué es el deseo? ¿Cómo hemos permitido que se construya el deseo sobre el cuerpo de una mujer que responde a un ideal comercial en lugar de humano? El deseo, y todas, todos, lo sabemos, responde a otros mecanismos. El deseo, salvaje, feroz, húmedo, está ligado al primer impulso sexual, aquel que permanece en el lugar donde late quiénes somos, quiénes éramos.

… me interesa aquello que se opone al cuerpo femenino diseñado por los cretinos. El deseo no tiene nada que ver con esos cuerpos. Con esos cuerpos tiene que ver el dinero.

… son legión los cretinos que diseñan cuerpos de mujer para el consumo masculino. Los hombres que tienen dinero las adquieren en la realidad y ahí las consumen. Los hombres que no lo tienen, las adquieren en las redes y ahí las consumen. La cosa es consumirlas. ¿Cómo permitir, cómo comprender que eso no responda a la realidad?

El cuerpo de la mujer… en tanto que consumible, debe ser deseado. Y por lo tanto deben crearse y difundirse modelos de consumo, o sea de deseo. Son caros. El consumo es caro. Básicamente porque arrastra y mueve mucho dinero: moda e indumentaria, cosmética y química, medicina y cirugía, y sobre todo comunicación.

Para que esos modelos de cuerpos femeninos se conviertan en únicos, o sea piezas económicamente deseables, resulta imprescindible eliminar la diversidad.

De un plumazo se consigue:

Hacer del ser humano, más concretamente de las mujeres, un objeto de consumo.
Hurtar al 99 por ciento de la población femenina cualquier derecho de representación, y más que ningún otro el de ser humano susceptible de ser deseado.
Crear grandes industrias que multiplican sus riquezas alimentando la frustración de millones de mujeres jóvenes que ven cómo su aspecto no tiene nada que ver con el que se difunde debe ser un aspecto deseable e incluso “sano”.
Convertir la infelicidad y la frustración de millones de mujeres en riqueza de desalmados.

¡Y todo es mentira! La base de toda esa construcción es falsa, ya que por mucho que lo retrates y lo pongas en portadas, no conseguirás domar el deseo de hombres y mujeres, someterlo a un esqueleto que carga con unas alas de ángel. El deseo, como la ferocidad, como el hambre, tiene sus propios cauces de saciedad. Y qué sabrán de eso los cretinos.

Tonterías selectas de Paolo Flores d’Arcais, filósofo

Tonterías selectas de Paolo Flores d’Arcais, filósofo

Es evidente que las medidas mínimas para reducir la posibilidad de una catástrofe son la emisión de eurobonos, un aumento gigantesco de la deuda pública… Temo que Alemania, Holanda y otros países dirán que no. Dirán sí a los egoísmos nacionales, y a que Italia, España y otros países sean puestos bajo tutela de los ministros de Finanzas alemanes. Algo análogo a lo que sufrió Grecia, y creo que hoy se debe reconocer que aquello fue una decisión criminal, recortes drásticos al Estado de bienestar. La situación dramática en que se afronta el virus es el resultado de treinta años de política demencial, pero nadie ha reconocido que se equivocó. Es más, siguen sin querer aprender. Son muchas las cosas que aún tendremos que comprender, pero es que ya hay cosas clarísimas que no se quieren asumir.

Si no se invierte el rumbo de las políticas de los últimos 30 años las previsiones son catastróficas. Solo la igualdad nos puede salvar. Los gobiernos que parecen más conscientes solo están diciendo que habrá que gastar más en sanidad. Si fueran conscientes dirían: hemos cometido un error clamoroso cuando fuimos a Grecia y les dijimos que si querían dinero debían recortar el estado del bienestar. Debían buscarlo en la evasión fiscal de los grandes patrimonios. Holanda, el país que más se opone a los bonos, es el país donde van las multinacionales para pagar menos impuestos. Si queremos afrontar un futuro que será de todos modos dramático Europa no puede tener como objetivo el equilibrio de balances, sino una redistribución gigantesca de la riqueza. Esa riqueza existe, en evasión fiscal y corrupción.

el elector no se comporta de forma lógica. Trump, que tiene ante la epidemia la actitud más demente, crece en los sondeos. No podemos decir si la gente se hará mejor. Quien tiene el poder debe cambiar las políticas. Quien tenga un mínimo de influencia pública debe empujar en esta dirección. Necesitaremos transparencia, es otra cuestión crucial. Si queremos afrontar los costes económicos, necesitaremos transparencia de la riqueza. Si no pagarán las clases medias, que no pueden ocultar sus riquezas. Ya se han empobrecido, y son atraídas por las sirenas demagógicas de la extrema derecha. Una de las primeras medidas que la UE ya debería haber tomado es la transparencia de las riquezas. Es intolerable que pueda haber cuentas cifradas, sociedades ocultas, blanqueo de dinero.

Esto es una revolución respecto a la lógica de los mercados financieros, de su peso en la economía, los intereses del establishment… Las finanzas como juego de azar y la deslocalización se hacen intolerables. Esto implica poner en discusión los privilegios, pero una revolución es el mínimo indispensable para decir que el futuro no será dramático, si comenzamos ya. Si no, solo tendremos la duda de que tipo de catástrofe será. Si tenemos la tecnología para detectar los contagios, la hay para detectar las riquezas.

la democracia nace sobre tres palabras: libertad, igualdad, hermandad. Y cada una debe ser interpretada a la luz de la palabra sucesiva. La libertad, a la luz de la igualdad, si no, se convierte en privilegio. Y la igualdad, si no es interpretada a la luz de la hermandad, un destino común, puede convertirse en una simple igualdad jurídica y abstracta. Por tanto las democracias que en la posguerra parecían encaminarse en esta dirección, de más igualdad, luego se han traicionado a sí mismas, porque la lógica ultraliberal que impera es la negación de la democracia. Hemos vivido la explosión, la legalización, la santificación de los privilegios.

Tonterías selectas de Marta Higueras Garrobo

Tonterías selectas de Marta Higueras Garrobo, concejala Portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid: El tiempo de la lealtad

Dicen que no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Es cierto. Durante los últimos años hemos visto como no se ha valorado suficiente lo público, y no fuimos mayoría para impedir los procesos de desmantelamiento, cuyos resultados estamos comprobando con horror y dolor.

La estrategia neoliberal instaurada por el Partido Popular ha consistido en convertir en necesario un servicio privado y hacerlo más atractivo que su homólogo público. Hay numerosos ejemplos: Educación, sanidad, justicia, cultura

Tras la aprobación en la época de Aznar de la ley 15/07 comienza el proceso de rapiña del sector privado sobre la sanidad. Los conciertos y externalizaciones se han sucedido argumentando que el sistema de salud no era sostenible, todo para aumentar la opacidad y hacer negocios

En el año 2011 los recortes en España habían supuesto 5000 millones de euros menos para sanidad, con mermas de servicios, salarios inferiores al 5% y congelaciones de plantillas. Sólo en la Comunidad de Madrid desde 2008 se han perdido más de 3000 profesionales.

una gestión privada en la que, según la Cámara de Cuentas, cada tratamiento cuesta hasta 6 veces más caro que en la pública.

¿cómo han hecho para que, en general, no viéramos lo importantes que eran, para que ni emocional ni cognitivamente lo hayamos apreciado como una pérdida tan enorme?

Han sabido “influir” en la opinión de las masas, a través de las nuevas tecnologías, medios de comunicación y redes sociales; han influido en los gustos, susurrado deseos y formas de pensar.

Hemos visto a los fondos de capital riesgo aprovechar la situación para adquirir vivienda pública a precio de regalo

cediendo la gestión de centros públicos a empresas privadas que van haciendo ingeniería financiera para empobrecer la atención y encarecer los servicios, derivando la demanda hacia el sector privado. Al mismo tiempo se ha recortado en ciencia, cultura, educación, servicios sociales, etc. debilitando al sector público hasta tal punto que al primer envite de envergadura todas sus costuras se han abierto.

Aquellos supuestos “ajustes” no lo fueron, fue una estafa social, un asalto a lo público y ahora se está demostrando, cuando todos los “ajustes” se nos vuelven en contra y es un mermado sector público el que tiene que hacer frente a la crisis cuando el resto se pone de perfil, rescatando personas, autónomos y empresas. Cuando vemos el maltrecho estado de nuestro sistema de salud público al borde del colapso, cuando vemos en qué condiciones están nuestros y nuestras mayores, más vulnerables que nunca en este momento.

Estamos siendo testigos de la imperiosa necesidad de lo público en la atención sanitaria, en la atención a mayores, dependientes, personas sin hogar, en la protección a las mujeres víctimas de violencias machistas, en los servicios sociales.

Estamos siendo testigos de la imperiosa necesidad de lo público en la atención sanitaria, en la atención a mayores, dependientes, personas sin hogar, en la protección a las mujeres víctimas de violencias machistas, en los servicios sociales.

Hoy ha sido una emergencia sanitaria, mañana será una crisis alimentaria o climática. Se puede prevenir pero, sobre todo, podemos prever la necesidad de contar con unos servicios públicos fuertes y de calidad que puedan dar cobertura a toda la ciudadanía sin dejar a nadie atrás, sin dejar a nadie en la miseria o el hambre y sin tener que elegir quien vive y quién muere.