El Gran Wyoming contra los mercados

19/01/2015

Se pregunta José Luis Monzón (El Gran Wyoming):

¿Qué coño es eso de los mercados? ¿Desde cuándo los estados no son soberanos? Que nos lo cuenten porque a lo mejor no tenemos que ir contra el Gobierno sino contra los mercados…

O sea que no sabe qué son los mercados pero se plantea ir contra ellos. ¿De verdad quiere aprender algo de economía?

¿Quién debería contarnos qué son los mercados? ¿Quién decide contra quién hay que ir? ¿Y qué pasa si uno se niega a ir contra lo que hay que ir?

¿Los estados son soberanos sobre absolutamente todo y pueden obligar a sus ciudadanos a que les presten dinero y confiscar su riqueza? ¿Los estados son soberanos fuera de su territorio jurisdiccional y pueden obligar a los extranjeros (particulares u otros estados) a que les presten dinero? ¿Los prestamistas no pueden pedir condiciones de buen manejo de las finanzas y la economía antes de prestar a los gobiernos?


Cómo responder a las críticas más frecuentes a la economía de libre mercado

11/04/2012

Cómo responder a las críticas más frecuentes a la economía de libre mercado

Podcast con Luis Alberto Iglesias (Luigi), en lo que espero sea un fructífero proyecto por su parte.

Educación para la libertad


Mercados psicópatas

02/03/2012

Quico Pi de la Serra, músico:

Este mundo está gobernado por unos psicópatas que están triturando el planeta; estos psicópatas son lo que se llama los mercados.

Seguro, Quico, lo que tú digas. Ser músico garantiza una gran solidez intelectual, como se ve.

Nos tenemos que fiar los unos de los otros.

Faltaría más. Incluso de los no fiables. No hay que distinguir entre unos y otros.

Sé que es utópico pero esta crisis nos debería enseñar a consumir menos.

Por ejemplo, consumir menos música de Quico Pi de la Serra ¿no? A ver si aprendemos a hacerlo, aunque sea utópico… A ver, no, ya está hecho: resulta que en realidad es facilísimo.

Lo mínimo que puede hacer la gente es quejarse, me gusta que se manifiesten sin permiso gubernamental, se tendrían que manifestar cada día, y tendríamos que llevarles flores.

O sea que no quejarse y no manifestarse cada día, y no llevar flores a los manifestantes, debería estar prohibido. Qué majo.


Mercados voraces, insaciables…

29/02/2012

Abel Veiga, profesor de Derecho Mercantil de Icade:

Mercados voraces, insaciables, sin rostro ni regulación estricta. Pero las personas y los ciudadanos están, deberían estarlo, antes que las estructuras y el hambre especulativo (sic) de entes y entelequias que arrodillan a Gobiernos y hunden en la miseria a los ciudadanos a causa del mal gobierno.

Qué bien queda uno, con los demás y consigo mismo, al denunciar entidades abstractas, sin rostro, que no pueden sentirse ofendidas y agredidas, y defender a las personas, a los seres humanos, o sea a ti y a mí. Qué gran maniobra de relaciones públicas, qué baño de multitudes.

Los monstruos nos quieren devorar. Esos mercados voraces e insaciables ¿de qué están hechos?; no será de… no, no puede ser… ¿personas?

El hambre, por cierto, es especulativa, porque es femenina, como el águila.

Lo que no se entiende muy bien es que si se afirma que es el mal gobierno lo que ha causado la miseria, por qué se denuncia a los mercados… ¿O es que los mercados castigan a los ciudadanos porque los gobiernos lo han hecho mal? Pero al menos los ciudadanos eligieron democráticamente a sus gobernantes ¿no?

Al menos no dice que los mercados están desregulados, sólo que no tienen regulación estricta. Vamos avanzando.


Dinero, finanzas y economía: (I) el mercado libre

26/01/2012

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

El dinero como institución funciona mediante las decisiones libres y acopladas de grandes cantidades de agentes económicos que lo ofrecen y aceptan voluntariamente como medio de pago, lo guardan como depósito de valor y lo usan como referencia y unidad de cuenta. El dinero externo o dinero mercancía (normalmente diferentes monedas y lingotes de metales preciosos) se complementa con el dinero interno o promesas de pago de los bancos (billetes o depósitos) a muy corto plazo y con colateral muy líquido.

Cada individuo ejerce una pequeña influencia sobre el sistema monetario, controla su calidad según cómo lo usa o deja de hacerlo: qué dineros concretos acepta y cuáles no, en qué condiciones y a qué precios (o poder adquisitivo). Las monedas pueden no aceptarse por su valor nominal si su pureza o peso son diferentes de los anunciados o se sospecha alguna posible falsificación; las promesas de pago pueden rechazarse, o aceptarse solo con algún descuento, por ser poco fiables o difíciles de cobrar (pasivos de bancos con reservas insuficientes o activos poco líquidos). Los productores de los diversos dineros y medios de pago (especialmente los bancos) no los imponen de forma coactiva sino que compiten por ofrecer un bien con poder adquisitivo estable. La libre competencia tiende a expulsar y eliminar los malos dineros, y los efectos de red y realimentación positiva hacen que predominen unos pocos dineros fácilmente convertibles entre sí (monedas de acuñaciones reconocidas, billetes y depósitos de bancos fiables y convertibles en metálico a la vista). El mal dinero bancario puede hacer quebrar a sus emisores, los bancos que expanden el crédito en exceso, deterioran su liquidez, asumen demasiados riesgos, descalzan plazos y terminan siendo insolventes.

Las funciones de medio de intercambio y depósito de valor del dinero son complementarias: mientras que no se encuentra una oportunidad de compra o inversión interesante, el dinero se atesora a la espera de mejores circunstancias. Los individuos no escogen solamente entre los diversos dineros posibles: también deciden qué producir, qué vender y qué comprar, a qué precios, en qué cantidades, y en qué momento. Cuanto mayor sea la especialización y la división del trabajo más necesarios y frecuentes son los intercambios monetarios. Pero estos intercambios sólo se producen voluntariamente si ambas partes resultan a priori beneficiadas, lo que exige a los productores adaptarse permanentemente a las demandas de los consumidores.

La estructura de producción de una economía compleja tiene múltiples procesos y agentes intermedios entre los bienes finales de consumo y los factores de producción de órdenes superiores. Una estructura de producción de una economía libre tiende a reflejar las capacidades y las preferencias de los agentes económicos, no sólo en la diversidad de bienes y servicios sino especialmente en su dimensión temporal (bienes presentes o bienes futuros): los patrones de especialización e intercambio sólo son sostenibles si son compatibles con las preferencias y capacidades de los agentes para el consumo y el ahorro.

El mercado genera de forma espontánea su propia regulación descentralizada. Algunos intercambios se negocian y realizan en el presente inmediato adaptándose de forma flexible a las condiciones de la oferta y la demanda de cada momento y lugar; otras relaciones formalizadas mediante contratos garantizan ciertos precios y cantidades en algún intervalo de tiempo, reduciendo así la volatilidad y la incertidumbre. Los contratos producen reglas prácticas concretas de aplicación local que complementan a la norma básica del derecho de propiedad o principio de no agresión: las reglas más adecuadas se descubren de forma evolutiva mediante ensayos y difusión de lo exitoso.

Un individuo puede participar en un proyecto empresarial mediante la compra de acciones de una sociedad (que dan derecho al control de la misma y a posible dividendos). Los agentes (tanto individuales como colectivos) pueden prestarse dinero unos a otros a cambio de un interés, por diversos plazos de tiempo, y con diferentes garantías (avales, restricciones contractuales, colateral): el que presta realiza un gasto ahora a cambio de una promesa de ingreso futuro; el que recibe prestado recibe un ingreso ahora a cambio de una obligación de gasto o pago futuro. Los préstamos pueden realizarse directamente entre las partes o mediante la intermediación bancaria.

Cada agente económico posee un patrimonio constituido potencialmente por objetos físicos (activos inmobiliarios, vehículos, máquinas, herramientas, materias primas), dinero y activos financieros (acciones y derechos de cobro, lo que otros le deben), y además puede tener un pasivo (obligaciones de pago, lo que debe a otros). Con cada intercambio se producen ingresos (el dinero que se recibe) y gastos (el dinero que se da): el gasto de uno es el ingreso de otro. Los pagos pueden ser por realizar un trabajo (salario), por un alquiler (renta), por compraventa de bienes y servicios, por intereses de un préstamo o por dividendos de acciones.

Ingresos y gastos son flujos que se suman al patrimonio o se restan del mismo: un ingreso monetario incrementa el saldo de tesorería; el dinero puede ser gastado en bienes de consumo (perecederos o duraderos) o invertido (acciones, préstamos). Los agentes pueden mantener o modificar la distribución de su patrimonio y su posición financiera según sus circunstancias presentes y sus expectativas (confianza o desconfianza) sobre el futuro, asumiendo más o menos riesgos, reduciendo o incrementando los plazos de las deudas (como acreedores o deudores), manteniendo más o menos liquidez.

Las personas en sus decisiones económicas no tienen en cuenta solamente las condiciones presentes, que nunca se conocen en su totalidad, sino que consideran también las expectativas de cara al futuro, especulan porque no pueden predecir con certeza absoluta. Los agentes económicos, tanto individuos como colectivos, asumen empresarialmente diversos riesgos e incertidumbre al planificar la producción de bienes y servicios valiosos para los demás, y reciben premios o castigos (beneficios o pérdidas) según cómo acierten o se equivoquen.

El mercado tiende a corregirse porque quita recursos escasos a aquellos que demuestran no saber usarlos de forma eficaz y eficiente y se los entrega a quienes sí han sabido hacerlo. Los que fracasan en sus proyectos empresariales deben asumir las pérdidas, corregir su conducta, traspasar sus negocios o quebrar y liquidarlos, dejando recursos disponibles para los demás. Las equivocaciones generalizadas son raras: pueden producirse efectos de manada o imitación, optimismos contagiosos o exuberancias irracionales, pero toda transacción tiene dos partes y es posible obtener grandes beneficios apostando contra mayorías equivocadas.

Los factores de producción (trabajo, materias primas, maquinaria) no suelen estar en uso en su totalidad: por precaución es necesario mantener ciertas reservas disponibles para situaciones problemáticas (averías, cortes de suministro, incrementos de demanda). Además la constante reorganización y adaptación de la estructura de producción implica que algunos recursos deban permanecer inutilizados mientras que se liberan de proyectos productivos fracasados y se recolocan en nuevas empresas con perspectivas de beneficio. La necesidad de ajustes mayores implica más recursos desaprovechados por más tiempo.


Necedades políticas

18/11/2011

Artículo en Libertad Digital.


Regular los mercados

31/03/2011

Artículo en Libertad Digital.