Recomendaciones

30/09/2010

What is Wrong With This Proposal (from the Cobden Centre) for Bank Reform?, by Peter Boettke

The Newspeak of Paul Krugman, by Steven Horwitz

Un breve comentario sobre Kling, de Juan Ramón Rallo

Fast Food and Obesity, by Peter Klein

Three Views of Matt Ridley, by David Boaz


Recomendaciones

30/09/2010

Adrenalina de la incivilidad, de Valentí Puig

Rothbard on the Depression, by Arnold Kling

Huelga ‘boomerang’, de Casimiro García-Abadillo

Insurance firms plan private navy to take on Somali pirates

Los ciudadanos se liberan de los sindicatos, editorial de Libertad Digital


Basura selecta

30/09/2010

¿Seremos capaces?, de Javier Rojo, presidente del Senado

El sistema financiero es el único sujeto no sujeto a supervisión, ni reglamentación y sus transacciones financieras carecen de ningún tipo de imposición, lo que lleva a desconocer sus movimientos o su volumen. ¿Es esto entendible o justificable?

Protestar para sobrevivir, de Josep Fontana, historiador

La derecha contra el movimiento sindical, por los diputados y senadores del PSOE Matilde Fernández Sanz, Mª del Mar Arnáiz García, José Antonio Alonso García, Juan Antonio Barranco Gallardo, Francisco Xavier Carro Garrote, Rafaela Fuentes García, Yolanda Casaus Rodríguez, José Giménez Martín, Alberto Fidalgo Francisco, Lentxu Rubial Cachorro, Isabel López i Chamosa, Yolanda Vicente González, Carmelo López Vilena, Jesús Membrado Giner, José Vicente Muñoz Gómez y Luis Juan Tomás García

Ante este ataque temerario y antidemocrático al movimiento sindical, un grupo de diputados y senadores socialistas queremos hacer público nuestro apoyo a los derechos de los trabajadores y de los sindicatos, pieza clave de nuestro sistema democrático como recoge el artículo 7 de la Constitución.

Queremos apoyar su función en nuestra sociedad, como organizaciones de resistencia y de solidaridad de clase que defienden los derechos de los trabajadores frente a sus empresarios y también ante el Estado. Los sindicatos han construido una cultura de negociación y pacto colectivo en el ámbito laboral, con mejoras manifiestas de las condiciones salariales y de trabajo, pero también en cuestiones de política general -protección por desempleo, pensiones, dependencia, educación, sanidad- a través de la llamada concertación social, con acuerdos con Gobiernos de todo signo político. En nuestro país, como en Europa, no tendríamos Estado de Bienestar sin la acción reivindicativa de los sindicatos.

La derecha española, en su estrategia para recuperar el poder no duda en buscar la destrucción de uno de los pilares básicos del consenso constitucional, el sindical. Pero yerra en su objetivo, pues no hay sociedad avanzada y libre sin un movimiento sindical fuerte y reivindicativo.

Es por todo ello que si la derecha utiliza el protagonismo sindical para atacarles y tratar de desactivarlos, nosotros mostramos el mayor de los respetos, nuestra solidaridad y nuestra disposición a seguir colaborando con ellos, porque estamos convencidos de que juntos continuaremos construyendo un futuro mejor para los trabajadores de este país.

Contra el crimen perfecto, de Juan Torres López

29-S: huelga general en España, de Alejandro Nadal

El Tratado de Maastricht impuso restricciones a los bancos centrales para financiar directamente a los Estados miembros. Ese fue el golpe maestro: de este modo los gobiernos de los países de la unión monetaria deben procurarse recursos en los mercados financieros y someterse a la dictadura de la liberalización financiera. La justificación utilizada es que los gobiernos dejarían atrás su comportamiento fiscal irresponsable y se someterían a la disciplina de los mercados financieros.

Detrás de todo esto está la nefasta hipótesis sobre los mercados eficientes de muchos bancos centrales y modelos macroeconómicos. Con este esquema neoliberal se entregó a los Estados europeos como rehenes maniatados en el casino de la especulación financiera. El capital financiero pudo así expropiar a los estados del viejo continente su autonomía en materia de política monetaria y fiscal, quitándoles la capacidad de aplicar medidas que permitan proteger a la población frente a la crisis.

Lo que anima la huelga es el sentimiento de indefensión frente al poder de la Europa neoliberal. La crisis económica y financiera es para el capital la oportunidad para desmantelar lo que queda de la vieja Europa, en la terminología de los asesores de Bush. La huelga general del 29-S es la defensa de ese proyecto de vida política que tantos logros tuvo en el pasado.

El 29-S es en primer lugar la revuelta contra la dictadura del capital financiero y sus mentiras sobre mercados eficientes. La Europa de las finanzas busca mantener sometidos a los estados europeos. Su instrumento de dominación pasa por recetar la medicina llamada austeridad y por el dolor de millones de personas que están en desempleo o en la pobreza. Ese es el principal legado de la construcción de la Europa neoliberal.

En segundo lugar, el 29-S es el movimiento organizado que se opone a darle el poder a los embustes neoliberales. El regreso a la austeridad fiscal por el que clama la Europa neoliberal es una idea peligrosa que profundizará la crisis. Responde a la idea de que el déficit fiscal le roba recursos y oportunidades de inversión productiva al sector privado.

Esa noción carece de respaldo científico: el sector público no compite con el sector privado por un monto de recursos fijos. La creación monetaria que llevan a cabo los bancos es la fuente de recursos del sector privado. Y la tasa de interés no es un precio que mantiene en equilibrio la oferta y demanda de capitales (como pretendía la vieja y desacreditada teoría de los fondos prestables). La tasa de interés es una variable exógena que se fija políticamente y no depende de ningún mecanismo automático.

El 29-S es el rechazo a la idea de que existe un mercado laboral, en el que se vende y se compra una mercancía llamada trabajo a un precio denominado salario. En primer lugar, el mercado laboral no existe, como cualquier análisis económico puede demostrar. Y el salario no es un precio, es una variable de la distribución del ingreso, no un simple precio. El salario es una variable de la distribución del ingreso y depende de la lucha y movilización de la población, no de una pretendida ley de la oferta y demanda. Además, la reducción de los salarios no incentiva la creación de empleo: provoca una caída en la demanda efectiva, mayores inventarios y endeudamiento de las empresas, menos inversiones y mayor desempleo.


Recomendaciones

30/09/2010

Burla general, de Juan Ramón Rallo

Ceros y unos, por Daniel Rodríguez Herrera

The long road to marijuana legalization, by David Harsanyi

La mafia en la retina, de Hermann Tertsch

Los piquetes y los «fascistas», de Edurne Uriarte


La fe de los sindicatetos

29/09/2010

Artículo en Libertad Digital.


Recomendaciones

29/09/2010

Drogas, a vueltas con la legalización, por Isaac Leobardo Sánchez Juárez

India Journal: Achtung Bono! Economics Beats Goals, by Rupa Subramanya Dehejia

Where Do Our Obligations Come From?, by A. Barton Hinkle

Drugs and Conservatives Should Go Together, by Jeffrey A. Miron

Recalculation vs. Structural Unemployment vs. AS/AD, by Arnold Kling


Recomendaciones

29/09/2010

29-S, trabaja por tu libertad, de Gabriel Calzada

Contra la megafilantropía, por Juan Ramón Rallo

No ceder a la amenaza sindical, editorial de Libertad Digital

Krugman Mangles Smith, by Gene Callahan

Revving Up Electric Cars With Government Cash, by Ronald Bailey