Conferencias en la UFM sobre evolución, biología y ciencias sociales

16/05/2015

Dos conferencias en la Universidad Francisco Marroquín:

Teoría de la evolución: ideas fundamentales

Biología y su relación con las ciencias sociales


Biología, economía, psicología y toma de decisiones

06/02/2015

Conferencia en la Universidad Francisco Marroquín (video).


Pablo Herreros y los héroes animales

18/01/2015

El sociólogo, primatólogo y antropólogo Pablo Herreros suele escribir artículos muy interesantes y acertados. Sin embargo en Héroes animales comete varios errores graves.

… con la excepción de algunas personas, los animales no hacemos distinción a la hora de echar una mano. La famosa “ley de la selva” es un sólo un mito. Tan sólo una pequeña parte de la historia. Lo que sucede en la naturaleza que nos rodea, de la cual formamos parte todos nosotros, poco o nada tiene que ver con esa imagen tan negativa que nos han transmitido. El cuidado mutuo, la ayuda o la cooperación han jugado un papel mucho más importante en la evolución de las especies que la violencia y la muerte.

En realidad los animales, y todos los seres vivos en general, son agentes económicos que discriminan mucho a la hora de ayudar: no cooperan con cualquiera (prefieren a parientes y amigos o miembros del grupo), y tienen en cuenta los posibles costes, riesgos y beneficios de sus conductas.

La “ley de la selva” no es que sea un mito sino que no está muy claro a qué se refiere esa expresión: si se trata de prohibiciones u obligaciones normativas propias de la selva (o su ausencia si “vale todo”), o si se habla de regularidades que se dan en ella.

La ayuda y cooperación son parte esencial de la vida, pero también lo son la competencia y la agresión. Herreros asegura que la cooperación es mucho más importante que la competencia, pero no ofrece ningún dato, ninguna referencia ni ningún método para medirlas y compararlas. Y no menciona que la cooperación a menudo se realiza para competir contra otros. En su artículo ofrece unos cuantos casos concretos de ayuda de animales a humanos o de animales entre sí (pretendiendo en una expresión muy desacertada que es una lista infinita), pero la ciencia no se hace con anécdotas sino con datos tan completos como sea posible. Además se pueden ofrecer también casos contrarios: Herreros no menciona cuántos humanos han sido víctimas de ataques de animales (por ejemplo incluso de perros domesticados), y cómo los animales se matan unos a otros para comer o conseguir otros recursos.

Termina el artículo con una frase que pretende ser muy bonita y grandilocuente pero que en realidad es muy tramposa:

… los animales nos recuerdan lo que es ser un verdadero humano.

¿Hay humanos falsos? ¿Quién decide qué es ser verdaderamente humano? ¿Sólo es propio de los humanos la cooperación y no la competencia, la asistencia y no la violencia? ¿Por qué debemos fijarnos en los animales sólo cuando cooperan y no cuando compiten? ¿A qué se debe ese sesgo en el énfasis, a que es más hermoso hablar de una cosa que de la otra? ¿No estará Herreros expresando sus valoraciones personales subjetivas tratando de pasarlas como hechos objetivos?


Vivir, actuar, pensar, sentir

13/11/2013

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

En el núcleo de la Escuela Austriaca de economía se encuentra la praxeología, el estudio formal y abstracto de la acción humana a partir del axioma apodíctico y a priori de la acción intencional: el ser humano actúa utilizando medios escasos para conseguir los objetivos, fines o propósitos que subjetivamente considera más valiosos.

La Escuela Austriaca contiene otros elementos distintivos interesantes y valiosos: el carácter dinámico, heterogéneo, relativo y variable de las preferencias; los problemas y las limitaciones de las capacidades cognitivas, de comunicación y de coordinación de los agentes económicos en entornos complejos y cambiantes, incluyendo la imposibilidad del socialismo y el carácter destructivo del intervencionismo estatal coactivo; la evolución espontánea de órdenes emergentes y de instituciones sociales; los problemas relacionados con el tiempo, el riesgo y la incertidumbre; y la empresarialidad creativa, dinámica e innovadora.

La praxeología puede estudiarse de forma autónoma e independiente de otras ciencias naturales y humanas, pero ello puede resultar en una visión parcial y pobre de la realidad, sin conexiones o referencias externas que sirvan como puntos de apoyo o elementos de crítica. La praxeología no es el principio ni el fin de todo, y considerarlo así es un grave error.

El praxeólogo, partiendo de un principio verdadero y utilizando rigurosamente sus capacidades mentales de inferencia deductiva, puede sentirse muy seguro en sus exploraciones teóricas y cree comprender correctamente lo esencial de la realidad humana y social. Sin embargo tal vez no percibe, o no le importan, las limitaciones de su paradigma intelectual: quizás afirma cosas verdaderas pero imprecisas, poco relevantes o incompletas.

El praxeólogo purista o integrista desdeña la psicología (timología), desconecta la teleología de la realidad material, física y biológica, e insiste en diferenciar de forma radical la acción humana de la conducta o comportamiento animal: considera la intencionalidad como exclusiva de los seres humanos (no lo es), e ignora formas de acción no intencional (como reflejos, reacciones o hábitos), expulsándolas fuera del ámbito del estudio económico. No se pregunta por qué existen la acción intencional y las valoraciones; no conecta la acción con los conceptos de interacción y trabajo de la física; no se da cuenta de que el pensamiento es un tipo particular de acción cuya función es dirigir y coordinar otras acciones; e insiste en que los humanos eligen, deciden mediante su libre albedrío, mientras que los otros seres vivos sólo reaccionan instintivamente según leyes deterministas.

Si sientes interés por aprender a conectar la física, la biología, la economía, la psicología e incluso la moral y la ética, en breve impartiré un seminario intensivo sobre estos temas, que son muy enriquecedores y fácilmente comprensibles para cualquiera cuando se explican de forma adecuada. Resumiendo mucho:

Los organismos son agentes económicos: la vida implica acción dirigida, controlada por la psique con emociones y cognición. La vida incluye competencia y cooperación, y la vida social cooperativa es muy exitosa: gran parte de la psique (preferencias, intencionalidad, conciencia, moral, normas, instituciones) existe para la coordinación social.

Los organismos vivos son sistemas físicos con una organización especial tal que se autoconstruyen. La vida implica acción, trabajo, costes, uso de recursos, economización. Los organismos son entidades complejas con muchas partes cuya acción conjunta exige coordinación. La acción adecuada para la supervivencia y el éxito evolutivo requiere mecanismos cibernéticos de control y dirección que tengan en cuenta el estado del propio agente y del entorno. Los sistemas cibernéticos de los organismos incluyen sensores y procesadores de información según modelos representativos del mundo (cognición y emociones, capacidades y preferencias). La mente es una herramienta para la resolución de problemas.

Para cooperar y competir mejor los organismos intentan anticiparse de forma estratégica, prediciendo el futuro y preparando planes de acción. Para reducir riesgos los organismos no ensayan directamente conductas en el mundo real sino que las simulan virtualmente en sus cerebros. La intencionalidad emerge evolutivamente como una adaptación para mejorar el control de la acción propia y el entendimiento de la acción ajena. La consciencia surge de la autorepresentación como agente intencional, la integración narrativa de información y la supervisión a alto nivel de la actividad de la sociedad de la mente.

Los seres vivos pueden competir o cooperar. La vida social es especialmente exitosa porque permite juntar esfuerzos, compensar riesgos y especializarse. Pero la socialización requiere capacidades cognitivas y emocionales especiales: preocuparse por el bienestar ajeno, entender la acción de otros, someter la conducta a normas morales pautadas que eviten conflictos destructivos, detectar y desincentivar a los parásitos tramposos. En los grupos sociales son esenciales la confianza y la reputación o estatus: son necesarios mecanismos cohesionadores y de demostración de lealtad y compromiso. La moralidad fomenta la cooperación dentro del grupo para competir contra otros grupos.

La capacidad de imitación memética y en especial el lenguaje introducen el ámbito de la cultura, el arte, la religión, la tecnología y la ciencia. El lenguaje incrementa enormemente las capacidades de coordinación y producción y difusión de conocimiento, pero también permite la manipulación, el engaño y la hipocresía. La comunicación honesta requiere el uso de señales costosas difíciles de falsificar.

Parte importante de la acción humana consiste en influir sobre los demás. Las capacidades de argumentación no son tanto para conocer la realidad sino para persuadir a otros y vencer en disputas verbales. La mente humana presenta múltiples limitaciones, imperfecciones y sesgos sistemáticos.


Seminario intensivo “Vida, acción, pensamiento y emoción: de las ciencias naturales a las ciencias humanas”

08/11/2013

Seminario intensivo: “Vida, acción, pensamiento y emoción: de las ciencias naturales a las ciencias humanas”

El 30 de noviembre y 1 de diciembre, Francisco Capella estudiará la naturaleza humana, su psicología y su carácter social desde una perspectiva evolucionista y cibernética.

Más información en Instituto Juan de Mariana.


La comunicación honesta mediante señales costosas

14/08/2013

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

Un animal puede beneficiarse si consigue engañar a otros y a su vez no ser engañado. La evolución produce una carrera de armamentos entre formas de engañar o manipular contra formas de detectar engaños o protegerse de ellos. Pero la evolución también genera mecanismos de comunicación que benefician al emisor y al receptor mediante señales informativas de alguna aptitud, característica o circunstancia real: las señales fiables distinguen o discriminan lo verdadero de lo falso, al honrado del tramposo, al sincero del mentiroso, al competente del incompetente.

Una señal valiosa y honesta se basa en una diferencia real entre sus posibles emisores, y puede ser difícil de falsificar si es cara o costosa. Toda señal de una determinada intensidad tiene un coste y puede implicar algún riesgo, pero estos pueden ser mucho menores (o los beneficios mayores) para el comunicador sincero. El emisor honesto puede permitirse algo que resulta prohibitivo para el tramposo. El coste de la señal no es sólo el de su producción física, sino que incluye también todas sus consecuencias potencialmente negativas: atraer algún peligro, servir para resaltar algún defecto o imperfección.

Una posible forma de señalar honestamente aptitud biológica (poder, salud, riqueza, fuerza, atención, compromiso) es algún rasgo (conducta o morfología) que suponga un handicap para su ejecutor o portador, que le implique algún coste, dificultad o problema que un individuo menos apto no puede asumir.

La comunicación puede referirse a oportunidades de cooperación (emparejamiento sexual entre machos y hembras, información sobre localización de alimento entre miembros de un grupo), posibilidad de competencia (relaciones adversarias entre depredadores y presas, advertencias en la competición por recursos) o necesidad de ayuda (crías que reclaman alimento y protección a los progenitores). La comunicación puede suceder entre colaboradores (para ser elegidos) o enemigos (para ser evitados), y entre miembros de una misma especie o entre animales de especies diferentes.

Algunos ejemplos de señales honestas costosas:

– La cola del pavo real macho desplegada y agitada ante las hembras como ornamento sexual: “estoy sano y bien alimentado, y no temo indicar mi localización a posibles depredadores”. Abundan todo tipo de cantos, bailes y otros rasgos (como olores, marcas que resaltan alguna parte del cuerpo, coloración conspicua, simetrías, construcciones) utilizados como señales en exhibiciones para atraer pareja.

– En algunos insectos, sustancias químicas tóxicas como las feromonas indican que su portador es robusto y puede aguantarlas y utilizarlas como veneno contra sus depredadores. Las amebas sociales utilizan moléculas específicas para agregarse en condiciones de estrés ambiental.

– Los brincos de las gacelas ante sus posibles atacantes: “te he visto y te demuestro que me sobran fuerzas para escapar de ti, no pierdas tu tiempo y tu energía persiguiéndome a mí, busca otra presa más débil”. Algunas aves cantan cuando están siendo perseguidas por un depredador; algunas bandadas realizan movimientos bruscos para conseguir que el miembro más débil sea rápidamente atrapado y ahorrarse así todos los demás una persecución prolongada.

– Los gritos de advertencia de algunas aves, que en realidad no son solo para sus compañeras, sino que sirven principalmente para informar al depredador de que ha sido detectado y no va a pillarlas por sorpresa: las señales son útiles tanto para la presa como para el depredador, que no malgasta su energía inútilmente.

– En los juegos infantiles de correr y pillar, los niños más rápidos no se molestan en alejarse inmediatamente del que debe pillar a otros: su cercanía indica que pueden escapar fácilmente; si son perseguidos pueden burlarse del perseguidor mientras corren.

– Algunos depredadores señalan su presencia a sus presas y amagan movimientos de ataque (como dos boxeadores tanteándose) para detectar cuáles son los puntos débiles de sus víctimas y elegir a las más fáciles.

– Los rasgos físicos llamativos que alertan de algún peligro o amenaza (aposematismo): colores brillantes de animales venenosos o de sabor desagradable.

– Las exhibiciones de fuerza y motivación para disuadir a los competidores (amenazas creíbles como sustituto de la agresión): postura confiada (aproximación chulesca exponiéndose al peligro, gestos de desprecio al enemigo), vocalizaciones graves que indican relajación y confianza, canciones rítmicas ordenadas o miradas fijas al rival que reflejan seguridad, determinación y concentración, muestras de indiferencia, combates rituales.

– Las señales de sumisión o reconocimiento de inferioridad o derrota ante rivales superiores: agacharse, humillarse, arrodillarse, apartar la mirada, exponer una parte vital del cuerpo (el lobo derrotado expone su cuello a las fauces del vencedor).

– Los avisos de crueldad de los combatientes para conseguir que los enemigos se rindan sin luchar (piratas que amenazan con castigar duramente a quienes opongan resistencia).

– Las señales de determinación indicando el coste que uno está dispuesto a asumir para conseguir algo: autoinfligirse algún daño. Los intentos de suicidio pueden ser peticiones extremas de ayuda.

– Las señales de estatus, dominación o prestigio: el consumo derrochador, extravagante y conspicuo de un rico (vehículos de lujo, mansiones, joyas, ropas a la última moda, símbolos de estatus social), o la generosidad pública ostentosa (ceremonia del potlatch). El altruismo puede practicarse de forma competitiva para alcanzar prestigio social y así tener mejores oportunidades de cooperación (en el emparejamiento sexual, en los negocios).

– La obesidad en las culturas en las cuales la obtención de alimento es problemática.

– Una educación certificada exigente de un trabajador que ofrece sus servicios en el mercado laboral.

– La realización de proezas deportivas o artísticas típicas de jóvenes para atraer pareja (señales de fuerza o habilidad).

– La fuerza de los lazos sociales (capacidad, interés y compromiso con una relación o grupo) puede comprobarse mediante imposiciones, forzando al individuo a asumir un coste, poniéndoselo difícil para ver cuánto aguanta. Muchas hembras exigen cortejos prolongados y regalos prenupciales, o tienen caprichos y cambios de humor aparentemente inexplicables. Algunos machos (en especies en las cuales aportan una alta inversión parental) agreden a las hembras durante el cortejo para comprobar su persistencia. Algunos animales se limpian y acicalan unos a otros mucho más que lo requerido por la mera higiene. Los grupos suelen exigir demostraciones de lealtad y conformidad: tatuajes distintivos, mutilaciones, ritos de iniciación humillantes, creencias fervientes absurdas, rituales religiosos.

– Las señales de cohesión y coordinación de un grupo: canciones, rituales o movimientos coherentes, armónicos, unificados.

– Los gritos de las crías en el nido para ser alimentadas por sus progenitores. Estos gritos son amenazas de perjudicarse a sí mismas porque las ponen en peligro de ser descubiertas por un depredador (como algunos aspectos llamativos de las crías de algunas especies). El miembro más débil de una asociación de pareja puede chantajear al más fuerte con amenazas de dañarse a sí mismo, si este último está interesado en el bienestar del otro. Esta conducta no es generalizada entre crías de animales porque sólo puede ser utilizada si el riesgo de gritar no es demasiado grande (de hecho las crías no gritan si saben que hay un depredador cerca).

La producción del lenguaje humano por lo general tiene costes muy bajos, por lo cual es fácil utilizarlo para el engaño y la manipulación. Es posible mejorar su fiabilidad incrementando los costes para los incompetentes, deshonestos o mentirosos: fijarse en lo que la gente hace, no en lo que dice (descontar su hipocresía y considerar sus intereses); en lugar de vagas promesas informales, usar contratos con cláusulas penalizadoras por incumplimiento, avales y garantías; en vez de mensajes hablados privados, emplear documentos persistentes, grabaciones, testigos; en lugar de ambiguas predicciones de presuntos expertos que no se juegan nada, recurrir a apuestas y mercados financieros.


La verdad o la vida

14/06/2013

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

La gente suele decir que quiere saber la verdad y que es sincera cuando habla. Pero lo que a menudo en realidad quiere es pensar, oír o leer cosas que le gusten, que le consuelen, que se correspondan con sus preferencias, que le resulten útiles, que le vengan y le hagan sentir bien, que apoyen sus causas, que confirmen sus prejuicios y sesgos, independientemente de que sean verdaderas o no. Y las limitaciones intelectuales y emocionales no son la única fuente de error y falsedad: el engaño, la mentira y la hipocresía son rasgos muy humanos.

Los seres vivos son agentes cibernéticos que actúan conforme a sus representaciones o modelos del mundo y a la información concreta acerca del entorno que perciben a través de sus sentidos. Las capacidades cognitivas son siempre limitadas e imperfectas: el error es posible.

La competencia evolutiva, mediante generación de alternativas y selección de las más aptas, produce modelos progresivamente más completos, correctos y realistas, y sensores con mayor capacidad y resolución: los organismos conocen gradualmente mejor la realidad y actúan de forma más competente.

Sin embargo, que la capacidad de obtención y procesamiento de información crezca no garantiza que la cantidad de errores necesariamente desaparezca o se reduzca, ya que el entorno tiende a hacerse gradualmente más complejo y difícil de conocer por la propia sofisticación evolutiva de los seres vivos: los organismos son cada vez más aptos pero las tareas que deben realizar son también más difíciles. Además muchos seres vivos no desean ser detectados o comprendidos e intentan activamente confundir a otros para que no puedan predecir o controlar su conducta.

Los animales sociales interactúan mediante procesos de comunicación, con transmisión y recepción de señales o mensajes. Los seres humanos pueden expresar algunas partes de su conocimiento acerca de la realidad de forma simbólica mediante el lenguaje natural, con palabras y frases. Una proposición es verdadera si se corresponde con la realidad, si la representa fielmente, y falsa en caso contrario.

No todas las proposiciones tienen valor de verdad (ya que no todas son descripciones de la realidad), y el valor de verdad no es la única característica relevante de una frase: también importa su precisión (o vaguedad, ambigüedad), su concreción (o generalidad), lo completa que es y la cantidad de información que contiene.

A un individuo le interesa conocer información verdadera relevante para actuar de forma exitosa, teniendo en cuenta sus costes de obtención y procesamiento. La coordinación de múltiples agentes requiere producir, transmitir, recibir y procesar grandes cantidades de información. Las limitaciones cognitivas de los seres humanos hacen que la dirección centralizada de la actividad económica sea muy difícil, especialmente en sociedades extensas, dinámicas y complejas: el socialismo es imposible.

Pero las imperfecciones y límites de la observación, la razón y la comunicación no son los únicos problemas para la producción y difusión de información veraz. No sólo es que no se pueda: también es que no siempre se quiere.

La verdad es a menudo inconveniente: a la presa le perjudica que el depredador la detecte con facilidad, y si puede se esconde o camufla (mimetismo), no indica abiertamente su localización; el depredador tampoco quiere ser descubierto y se acerca en silencio, oculto y en contra del viento; los combatientes intentan confundir y sorprender a sus enemigos; las empresas mantienen secreta su estrategia; los criminales de todo tipo no quieren que se conozcan sus hechos delictivos; el individuo que se avergüenza de algo no desea que se muestre en público; el empleado o colectivo que se escaquea, cumple mal con su deber o incluso sabotea las operaciones, no quiere ser descubierto; los engaños, infidelidades o traiciones se realizan a escondidas.

Los individuos pueden no sólo callar u ocultar la verdad sino también distraer la atención o difundir activamente falsedades útiles para ellos: difamar a los enemigos, hacerse las víctimas, esparcir rumores que destruyan reputaciones ajenas. La capacidad de mentir y engañar sin que se note es una aptitud útil para la supervivencia y el progreso. También lo es la capacidad de detectar mentiras y engaños. Hay espías (y contraespionaje) porque unos desean saber lo que otros no quieren que se sepa.

Como hacer trampas puede resultar beneficioso, los seres humanos son a menudo instintivamente hipócritas: insisten en que los demás cumplan las normas mientras ellos mismos intentan saltárselas cuando pueden y se indignan al ser descubiertos y denunciados.

Una forma de conseguir no ser detectado en un engaño a otros es engañarse a uno mismo creyendo falsedades útiles, especialmente en el ámbito de la moralidad y la cooperación: cada uno es bueno y leal, y dudar de ello es un atentado inaceptable contra su honor; los enemigos son malos y traicioneros, no tienen honor ni dignidad. Para que funcione bien, el autoengaño debe ser inconsciente, automático y no reconocido, de modo que todos niegan engañarse a sí mismos.

La verdad no lo tiene difícil solamente por las relaciones de competencia o enemistad. Los grupos de cooperadores, amigos, familiares, seres queridos, suelen compartir engaños, absurdos y falsedades: no se dicen verdades ofensivas, conflictivas, incómodas; se halagan de forma exagerada; y callan o no denuncian los errores o trampas propios que pueden dañarlos, desprestigiarlos y dejarlos en evidencia; puede haber cadáveres en los armarios y basura bajo las alfombras. Ciertos temas y sus verdades asociadas son de mala educación, falta de cortesía y tacto: eso no se dice, eso no se toca. La inteligencia emocional choca contra la inteligencia analítica: vamos a llevarnos bien, haya paz social, no seamos impertinentes o demasiado listos para nuestro propio bien.

La creencia ferviente en algún absurdo distintivo (supersticiones y dogmas religiosos, ideologías políticas) puede servir como cohesionador, señal de pertenencia, coste de entrada y permanencia y prueba de compromiso y lealtad del grupo. Los colectivos organizados son muy poderosos, y para integrarse en ellos y congraciarse con sus miembros y líderes uno debe adaptar lo que cree y dice, apegándose emocionalmente a ciertas presuntas verdades absolutas (credo de la comunidad de creyentes, doctrina oficial del partido), rechazando radicalmente otras y autocensurando pensamientos peligrosos: eso es tabú, la fe es una gracia, hay que luchar contra la duda y no caer en la tentación de dejar de creer. El librepensador, hereje, heterodoxo, disidente o blasfemo es repudiado, expulsado o eliminado. Mediante la censura y las listas de obras denunciadas o prohibidas el grupo puede impedir que sus miembros lleguen a conclusiones inconvenientes.

Aunque para el conocimiento de la realidad conviene ser escéptico, crítico y consciente de la ubicuidad del engaño y la mentira, algunos individuos llevan su torpe suspicacia demasiado lejos y simplemente sustituyen unas falsedades por otras: es el mundo de la credulidad selectiva (mi versión es la verdad verdadera, no como los disparates de otros) y las conspiranoias (son sólo unos pocos poderosos quienes estafan desde clubes secretos a todos los demás incautos, la verdad está ahí fuera). Por otro lado están todas las pseudociencias, populares falacias que aparentan rigor intelectual: parapsicología, diseño inteligente, ufología, curanderos, etc.

Queda la ciencia como baluarte de la verdad: el ideal científico consiste en conocer objetivamente la realidad generando nuevas teorías e intentando destruirlas para filtrar los errores. Pero los científicos son por lo general seres humanos parciales y preocupados por su propio estatus intelectual y social: aspiran a ser líderes admirados, les cuesta y duele reconocer que se han equivocado, quieren que les den la razón y sufren sesgos de confirmación y autoengaño; a menudo no tienen ideas sino que las ideas son memes atrincherados que los tienen a ellos.