Recopilaciones de lo bueno y lo malo

02/09/2011

Reactivo la recopilación de lo bueno y lo malo en las tres primeras cajas de la columna derecha.

Los enlaces a archivo llevan a mis páginas de elementos compartidos de Google Reader, desde donde es posible suscribirse.


Fin de Recomendaciones y Basura selecta

29/08/2011

Por falta de tiempo interrumpo de forma indefinida la recopilación de Recomendaciones y Basura selecta.

Saludos y gracias por la atención.

Paco Capella


Basura selecta

25/08/2011

La era de la incertidumbre, de José María Carrascal

Shoplifting, Employment, And Keynesian Economics, by Matthew Yglesias

Los presidentes de L’Oréal, Danone y Orange quieren un impuesto para ricos

¿Una Constitución neoliberal sin referéndum?, de Rosa María Artal

Un referéndum necesario, de Vicenç Navarro


Basura selecta

23/08/2011

El capitalismo senil, de Miren Etxezarreta

Viñeta de Forges

Liberalismo, de Juan Manuel de Prada

Las sirenas del crecimiento, de Florent Marcellesi, miembro de la Comisión Promotora de Equo

La política del sonajero, de Jesús Mota


Basura selecta

19/08/2011

Shorter Weeks, Longer Vacations, by Dean Baker

‘Pentimento’, de Joaquín Estefanía

Una solución para la crisis financiera, de Saeed M. Feyz, director general de Consultoría Ejecutiva

A Rudderless World, by Kishore Mahbubani, dean of the Lee Kuan Yew School of Public Policy, National University of Singapore, who is working on a book about global governance and leadership

The Keynes-Hayek Rematch, by Robert Skidelsky


Basura selecta

16/08/2011

Golpe de Estado en EE UU, de Norman Birnbaum

Por un sistema europeo de deuda, de Antonio Quero, militante del PSOE Europa y coordinador de la iniciativa Ganar 2012

Que la política mande, de Elena Valenciano

Para la crisis, derechos asistenciales, no caridad

EE UU y Europa necesitan una alianza fiscal, de Diego López Garrido, secretario de Estado para la Unión Europea


Basura selecta

15/08/2011

¿Por qué la crisis actual?, de Vicenç Navarro

La crisis secuestrada, de Paul Krugman

Frankensteins, de Begoña Huertas

Obsesionados con la austeridad, de José Carlos Díez

La histeria del déficit, de James K. Galbraith


Basura selecta

10/08/2011

Hacia una nueva recesión global, de Luis de Velasco

Credibilidad, descaro y deuda, de Paul Krugman

El 15-M ante Europa, de Enrique Barón, presidente de la Fundación Europea para la Sociedad de la Información

Marruecos reclama la mitad de los ingresos de la Alhambra

¿Quién manda en el mundo?, de Juan Francisco Martín Seco


Basura selecta

08/08/2011

El desarrollo es insostenible al igual que no se puede peinar una esfera peluda, de Fernando Valladares

Un contagio de malas ideas, de Joseph Stiglitz

Construir la alternativa, de José Luis Centella, secretario general del PCE

Los mercados, de Arturo González

Las réplicas del terremoto, de Jordi Sevilla


Basura selecta

05/08/2011

Contra el terrorismo financiero, de Juan Torres López, Carlos Martínez García y Francisco Jurado

Fráncfort, tenemos un problema, de José Carlos Díez, economista Jefe de Intermoney

Se encienden las luces de alarma, de Abel Veiga Copo, profesor de Derecho Mercantil de la Universidad Pontificia Comillas

Falta rigor y seriedad, sobra opacidad y desregulación, y ese mismo capitalismo no humano, pero consentido y tutelado, empieza a poner a los estados contra las cuerdas.

Van a ser unas semanas de sobresaltos, de subidas mínimas y recaídas profundas. Nadie sabe qué va a suceder. Todo se recrudece por momentos. El Ibex se asoma al abismo también. Nada volverá a ser como antes, demasiado laissez faire, laissez passer, máxima histórica de los fisiócratas del XVIII, como si no fuere con nosotros. ¿De qué nos asustamos si es que nos asustamos en estos momentos? Sigamos en la pasividad indolente y en la desidia más absoluta. Es el mercado, siempre el mercado, sin alma ni corazón, pero donde los inversores especulan, y lo hacen ya con países. Dejad hacer, dejad pasar. Luces de alarma.

La única solución, de Juan Francisco Martín Seco

¿Por qué no reformar los mercados?, de Santiago Carrillo

De golpe, el porvenir que se ofrece a los ciudadanos es la liquidación del Estado de bienestar, la sanidad pública gratuita, la educación pública, las pensiones, el derecho al descanso. Es decir la vuelta a las condiciones de vida del siglo XIX anulando el progreso alcanzado en más de 100 años de lucha y que han sido la base de la democracia moderna.

No hace falta ser un experto en la materia para saber que la política de la UE y los mercados es exactamente la contraria de lo que hace falta para crear empleo, porque reduce con medidas brutales la capacidad de los ciudadanos de activar la demanda. Mientras los ciudadanos pierdan cada día capacidad de compra, las empresas no tendrán posibilidad de aumentar la producción y no contratarán más personal por muy barato que sea el precio de la mano de obra. ¡Elemental! Cuando hacen falta medidas keynesianas se hace exactamente lo contrario, se alarga la crisis, que se hace insoportable para muchas gentes.

Hasta aquí sobre todo en los dos últimos decenios, los “mercados” han actuado como un oscuro poder mundial, que decide el destino de todo. Es verdad que poseen la llave del crédito y tener esa llave en una sociedad en que todo marcha a crédito, supone demasiado poder tanto como para poner a Gobiernos y Parlamentos a sus pies.

Se ha creado la ficción de que los mercados son ellos mismos el sistema capitalista. Pero esto es falso. El capitalismo puede subsistir en la economía productiva, en la industria, la agricultura, el comercio, los servicios, desapareciendo los “mercados”. La transformación del sistema financiero -los “mercados”- en un servicio público, a cargo de los Estados y en el plano global de los organismos adecuados, bajo el control de la comunidad internacional, aseguraría el crédito, sin su acompañamiento actual, la especulación. El sector productivo es el que  crea la riqueza real.

El capitalismo es cada vez más un disparate, como dice un amigo mío  que se proclama conservador de todo lo que merece la pena conservar.

Quiero creer que en este planeta todavía quedan figuras políticas, intelectuales, científicas de izquierda, incluso de derecha, con talento, coraje y suficiente independencia para elevarse sobre la estulticia y coger el toro por los cuernos.

El capitalismo podría provocar grandes catástrofes si no se reforma. Hoy, esa es la cuestión.