Basura selecta

28/02/2010

La función del impuesto en la crisis actual, de Félix Bornstein

Prioridades económicas, de Jesús Caldera, vicepresidente ejecutivo de la Fundación IDEAS para el Progreso

Un llamamiento a la confianza, de Javier Gómez-Navarro, Antonio Garrigues Walker, Guillermo de la Dehesa y Miquel Roca i Junyent, portavoces de la Fundación Confianza

La situación es que todos, estados, empresas y particulares, estábamos viviendo por encima de nuestras posibilidades.

La actuación coordinada de los bancos centrales, primero, y las ayudas de los gobiernos de los países desarrollados, más tarde, consiguieron frenar la quiebra financiera y empresarial en el mundo.

El título de este artículo es el de nuestro lema y nuestra página web: estosololoarreglamosentretodos.org. Se trata de mucho más que una frase o un lema de campaña. Es una llamada a la sociedad civil y desde la sociedad civil, para intentar recuperar esa confianza perdida. Una acción de todos y para todos, para conseguir una actitud positiva que nos ayude a salir de la crisis.

La falta de confianza es nuestro peor enemigo, porque nos conduce a ver las cosas con pesimismo y a sentirnos impotentes para afrontar los problemas.

Ante estas circunstancias hay una realidad incuestionable: esto sólo lo arreglamos entre todos; con esfuerzo, compromiso, talento y confianza en que podemos hacerlo. Nadie nos va a sacar las castañas del fuego. Sólo entre todos saldremos de ésta.

Por eso, porque no podemos permanecer ni un solo día más de brazos cruzados, hoy iniciamos en toda España una campaña que invita a actuar, sin excepciones, ni diferencias de clase, color político o territorio. Es una campaña de todos y para todos. Pretendemos llegar hasta el último rincón de la geografía española con nuestros mensajes y que éstos reboten una y otra vez y se multipliquen creando un eco ensordecedor. Que nadie se quede sin oír el mensaje: esto sólo lo arreglamos entre todos.

Tenemos que ser capaces de contagiar la confianza de la misma manera que se ha contagiado el pesimismo. Y los que nos digan que es imposible, es que no nos conocen. Porque si tú, y tú, y tú… nos convertimos en nosotros, no habrá nada que no podamos arreglar.

Porque esto solo lo arreglamos entre todos.

¿Que hacer con el sistema público de pensiones?, de Carlos Berzosa

En todo caso, lo que sí es importante para una economía futura es que hay que reforzar el sector público, y no disminuirlo como ha venido haciendo en los últimos años el pensamiento económico dominante. Más y mejores impuestos, como acertadamente señalaba el profesor Albert Recio en las recientes jornadas de economía critica celebradas en Zaragoza, es fundamental para garantizar no solamente el sistema de pensiones sino una economía con mejor educación y sanidad pública, con más atenciones a las personas necesitadas, con un grado más elevado de igualdad en derechos y oportunidades. Hay que realizar importantes modificaciones sobre lo que ha sucedido en estos últimos años, y eso requerirá cambios estructurales en muchos ámbitos de la economía, y no solamente en el sistema de pensiones. Veamos las cosas con una visión más global y no solamente parcial. Desde luego que, si nos dejamos arrastrar por los imperativos del mercado, estaremos perdidos si queremos avanzar hacia una sociedad más progresista.

El escorpión y la rana, de Juan Francisco Martín Seco

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Recomendaciones

28/02/2010

La homeopatía es mala ciencia, por Jorge Alcalde

La paradoja de Zapatero, de Gabriel Calzada

Big Bad News Ban, by Robin Hanson

Expressive Recycling, by Bryan Caplan

New Paternalism on the Slippery Slopes, Part 9: Framing in Public Policy, by Glen Whitman


Recomendaciones

26/02/2010

La gestión del combustible nuclear gastado, de Juan M. Kindelán, ex presidente de ENRESA y ex presidente del Consejo de Seguridad Nuclear

Tax the Knickers Off Your Grandchildren. If income redistribution is such a good idea, let’s make those rich future generations pay, by Steven E. Landsburg

Whose Body Is It?, by John Stossel

Atlas, Shrugging, by Randall Holcombe

Due North: Canada’s Marvelous Mortgage and Banking System, by Mark J. Perry


Recomendaciones

26/02/2010

Más amnistías fiscales y menos condonaciones, de Jorge Valín

Emborrachando a los españoles, de Juan Ramón Rallo

Anatomy of the Current Recession, by Robert Higgs

La economía según Smiley, de Carlos Rodríguez Braun

¿Por qué algunas empresas están mejor gestionadas?, de Albert Esplugas


Basura selecta

26/02/2010

¿Quién se beneficia de la independencia de los Bancos Centrales?, de Vicenç Navarro

Existe casi consenso en la sabiduría convencional del país y de la UE (dominada por el pensamiento liberal), de que los Bancos Centrales deben ser independientes, no sujetos a las influencias políticas. El argumento de que es bueno que los bancos centrales sean independientes, está basado en el supuesto de que los temas sobre los cuales tales bancos deciden –los intereses bancarios y la cantidad de dinero existente en circulación en un país- son muy complejos y fuera del alcance de los políticos y de sus representados, es decir, de la población. De ahí la conclusión de que se dejen tales decisiones en manos de aquellos que entienden de estos temas. Dejarlos en manos de la población y de sus representantes es demasiado arriesgado.

En este momento de gran recesión, consecuencia del comportamiento especulativo de la banca y de la falta de supervisión de ésta por los Bancos Centrales de cada país, el Banco Central Europeo (y el Banco de España), en lugar de favorecer políticas de estímulo económico y de creación de empleo, están exigiendo una reducción de los déficits y de la deuda pública a base de reducir muy sustancialmente el gasto público, y con ello el crecimiento económico y la creación de empleo. Tales políticas de austeridad del gasto público social son suicidas para los países de la UE. Y, en cambio, los gobiernos las están siguiendo, resultado del excesivo poder del capital financiero. No hay duda de que si el Banco Central Europeo y/o los Bancos Centrales de cada país dependieran de los políticos serían mucho más sensibles, de lo que lo son ahora, a la creación de empleo, aunque ello fuera a costa de una mayor inflación.

Aquí, de nuevo, el BCE ha puesto como objetivo el mantener una inflación excesivamente baja en momentos de recesión. Es importante señalar que, incluso el Director económico del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Sr. Olivier Blanchard, ha reconocido que el objetivo de mantener un nivel de inflación de un 2% (propuesto por la mayoría de Bancos Centrales) puede que sea demasiado bajo y debiera permitirse un nivel mayor. Este señor también ha reconocido, en un artículo, con el significativo título de “Rethinking Macro Economic Policy”, que debiera haber un mayor control de los flujos financieros, terminando su excesiva movilidad especulativa. Cuando hace años algunos de nosotros sugerimos lo mismo, se nos llamó “trotskistas”, mostrando una vez más que ser radical no quiere decir más que avanzarse diez años al pensamiento de los demás.

Una última observación. Los países emergentes, cuyo crecimiento ha sido muy notable en los últimos años (China e India), no han tenido Bancos Centrales independientes. ¿Hasta cuándo continuaremos aceptando el excesivo dominio de la banca en nuestras vidas? Hoy, una de las mayores causas de la crisis económica es la escasez de crédito, debido a la crisis financiera, resultado de la especulación y escasa regulación del sistema bancario. La evidencia de ello es contundente. De ahí que las medidas que se están proponiendo sean tan insuficientes. Lo que se requiere es una banca pública y un Banco Central Europeo dependiente del poder público. En España, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) es insuficiente. Debiera multiplicarse por cuatro, convirtiéndose en una entidad pública de crédito que hiciera lo que la banca ha dejado de hacer. Seguro que los liberales llamarán a la propuesta “trostkista”. Esperemos que no tengamos que esperar diez años más para que se vea lo lógico y razonable que es tal propuesta.

Los errores de las políticas liberales, de Vicenç Navarro

The Narcissus Society, by Roger Cohen

La escuela de la vida, de Juan José Almagro, director general de Comunicación y Responsabilidad Social de Mapfre

Entre todos (también las empresas) hemos construido consciente / inconscientemente una sociedad competitiva y narcisista, en la que los protagonistas son la fama y el dinero, y en la que cualquier procedimiento, aunque sea deshonroso, parece válido, y hemos dejado en el camino eso que se llama cultura de empresa, que debería tener y retener su papel como factor determinante en el mundo de los negocios, vinculándose a valores y personas para hacerse universal.

Los valores son la infraestructura moral indispensable de toda sociedad justa, y de cualquier organización que quiera obtener y conservar el preciado título de empresa ciudadana: aquella que, además de cumplir con su deber y comportarse éticamente, preserva y desarrolla el Buen Gobierno, trabaja por su reputación, desarrolla relaciones de equidad con todos sus grupos de interés y se compromete social, solidaria y activamente con la sociedad, integrando -como sostiene Adela Cortina- el respeto por todos los derechos humanos en el núcleo duro de la empresa y promoviendo su protección dentro de su área de influencia. Una empresa ética debe ser y percibirse como una institución de servicio público, como un bien público en palabras de Sen. Como uno es biempensante, tiene la impresión de que todavía estamos a tiempo de hacerlo posible. Tenemos una deuda social que debemos pagar entre todos, y ésa es nuestra responsabilidad. No podemos dejar escapar el futuro porque, como escribe Caballero Bonald, “quien que no tú vendrá a advertirme / que el pasado / no ha terminado de pasar”.

El lobo y las pensiones, de Alejandro Inurrieta, economista y concejal del Grupo Municipal Socialista en Madrid


Recomendaciones

25/02/2010

Basically, It’s Over. A parable about how one nation came to financial ruin, by Charles Munger, Vice-Chairman of Berkshire Hathaway Corporation

Learning from Canada’s schools, by Lance T. Izumi, Koret senior fellow and senior director of education studies at the Pacific Research Institute, and Jason Clemens, director of research, strategic planning and budgeting at the institute

Listen to the bearers of bad news, by Tim Harford

Legislation and Law in a Free Society, by Stephan Kinsella

La crisis de las finanzas públicas, de Francisco Cabrillo


Recomendaciones

25/02/2010

The Right of Exit, by Arnold Kling

Divided Attention, by David Glenn

Banned Aid, by Jagdish Bhagwati

Cómo la URSS convirtió el Mar de Aral en un desierto, por Fernando Díaz Villanueva

The Parasite Circuit, by John Stossel