Todos somos socialistas (Pablo Pardo dixit)

28/03/2012

Según Pablo Pardo, “Todos somos socialistas”:

Todos somos socialistas con nosotros mismos y ultraliberales con los demás. O sea: todos pensamos que tenemos derecho a que el Estado nos ayude, pero los otros deben buscarse la vida.

Pablo Pardo conoce a todo el mundo y sabe cómo somos todos.

Pero no parece tener muy claro qué son el socialismo y el liberalismo, que no tienen sentido si se aplican sólo a unos y no a otros. Ser liberal con los demás consiste en no aceptar que me agredan, pero tampoco agredir a otros: así que no tengo derecho a que el Estado los coaccione para ayudarme.

Por cierto: ¿por qué el “ultra” sólo prefija el liberalismo? ¿No puede utilizarse también para el socialismo, o sólo para el socialismo, o no usarse para ninguno? ¿A qué viene esa manía de tachar de “ultras” a los liberales? ¿Puede ser que el socialismo es malo de por sí y del liberalismo sólo son malos los excesos, si es que los hay? ¿O será al revés?

“Quita las manos del Estado de mi Medicare”. En el verano de 2010, en un mitin de un representante demócrata, un anciano gritó eso. Gran verdad, de no ser porque el Medicare es un programa de asistencia sanitaria a los ancianos. O sea, que el Estado es el Medicare.

El mensaje era “Hands off my Medicare”. No mencionaba al Estado, aunque se refería a él: el emisor pretendía que el Estado no cambiara el actual sistema; no era un mensaje contra el Estado en general, sino contra una posibilidad de política sanitaria en particular.

No es, desgraciadamente, un caso aislado. Cuando Medicare fue creado, nada menos que Ronald Reagan, entonces actor, explicó que era el principio del comunismo en Estados Unidos. Su mensaje, memorable, acababa con un: “Si este programa, os prometo, es aprobado (…) un día de éstos vamos a pasar los años de nuestro ocaso contando a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos cómo era Estados Unidos cuando era libre”.

Reagan, como actor ¿ya hacía declaraciones políticas de ese calado?

Medicare no es un programa liberal: pero ¿dónde está la mención de Reagan al comunismo? ¿Es que las únicas agresiones contra la libertad son las del comunismo?

Reagan debió de empezar a beneficiarse del Medicare alrededor de 1975, y siguió gozando de él hasta que se murió. A mí no me consta que hoy en Estados Unidos la gente se siente a contar a sus hijos lo libres que eran antes de tener Medicare. Pero el 40% de la gente que está en este sistema dice que nunca ha recibido ninguna ayuda del Gobierno.

A él no le consta: y como conoce a todo el mundo, seguro que es como dice.

Reagan se benefició del Medicare: ¿quiere decir que tuvo un beneficio neto, que recibió más de lo que aportó?

Respecto a la gente que dice que nunca ha recibido ninguna ayuda del gobierno: quizás se equivocan, pero ¿no podrían querer decir que han aportado más de lo que reciben?

Esta falacia de que cualquier programa del Estado es un ataque es un triunfo retórico formidable y una forma de vender burras eficacísima. En EEUU nadie, por ejemplo, sabe que los seguros médicos están exentos, desde los años cuarenta, de la legislación antimonopolio. así que las críticas a la reforma sanitaria de Obama por atacar el libre mercado tienen gracia: es un mercado en el que no hay libre mercado.

Si el Estado hace cosas tan maravillosas: ¿por qué tiene que imponerlas por la fuerza? ¿Por qué no permite la libre elección?

Ciertos programas del Estado, es verdad, no son un ataque para algunos: son un ataque contra otros, los que pagan los subsidios de esos algunos.

Nadie en Estados Unidos, repito, nadie, sabe que los seguros médicos están exentos, desde los años cuarenta, de la legislación antimonopolio: ni los propios legisladores, ni las compañías de seguro, ni las fuentes que hayan informado de ello a Pablo Pardo.

Que no haya libre mercado sanitario en Estados Unidos no significa que la reforma de Obama vaya en la buena dirección: en algunos aspectos va aun más contra el libre mercado.

Todos los liberales que piden que el Estado salga de sus vidas nunca se han parado a pensar que el Estado subsidia su casa, porque las hipotecas desgravan impuestos. Todos los que se quejan de la deuda pública española y del despilfarro de la Administración nunca se han parado a pensar que la deuda privada es dos veces la pública (por lo menos) y que hasta 2011 el sector privado no empezó a reducir su endeudamiento.

Como Pablo Pardo conoce a todo el mundo, también conoce a todos los liberales, que somos un subconjunto relativamente pequeño: y sabe lo que hemos pensado y lo que no, lo cual da bastante miedo.

¿Es una desgravación fiscal equivalente a un subsidio? El asunto es bastante más problemático de lo que cree este periodista, que no sabe pararse a pensar que tal vez está diciendo solemnes tonterías acerca de lo que otros se paran o no a pensar.

La respuesta, en esos casos, es “Me lo merezco”. Así me contestó un taxista muy liberal de Texas que me dijo que el año que viene se va a jubilar y a cobrar el Medicaid, otro sistema de atención sanitaria a los pobres. Otra opción, igualmente común, es: “Eso es imprescindible”. Es lo que me dijo un ex militar en un mitin de Mitt Romney que estaba aterrado ante el avance del Estado con Obama y al cual le dije: “Usted, como militar, ha trabajado en el estado toda la vida”.

El taxista, al jubilarse, probablemente recurrirá a Medicare, no a Medicaid.

Qué interesante, Pablo, que le dijeras eso. Pero… ¿y qué? ¿Crees que has zanjado la cuestión con un argumento imbatible? ¿No se puede trabajar para el Estado y criticar que crezca en exceso? Curioso.


									

Tonterías de Pablo Pardo sobre el liberalismo

19/11/2009

Pablo Pardo no da crédito: tal vez porque carece de él.

Adam Smith habló de la ‘mano invisible’, o sea, de cómo la oferta y la demanda redundan en bien para toda la sociedad. En el Valle de San Fernando (o, como se le conoce coloquialmente, el Valle de San Pornando, por ser la capital mundial del porno) lo de la mano es demasiado obvio. Paseando por aquí me he acordado al economista de la Escuela Austriaca (es decir, admirador de Hayek y, por tanto, de Adam Smith) Peter Leeson, que ha escrito un libro de éxito titulado ‘El garfio invisible’, en el que explica la piratería (de ahí el garfio) desde los postulados del liberalismo clásico.

Aparte de que uno se acuerda de algo o recuerda algo, la “explicación” de la mano invisible es más bien pobre. Pretender que por ser economista de la Escuela Austriaca se debe ser admirador de Adam Smith revela que no se sabe gran cosa de la Escuela Austriaca, ya que algunos de sus miembros (Murray Rothbard, Jesús Huerta de Soto) son, con razón o sin ella, muy críticos con Adam Smith; admirar a Hayek no implica admirar a Smith.

Peter Leeson no explica la piratería desde los postulados del liberalismo clásico, sino desde la racionalidad económica de los piratas. El liberalismo clásico se basa en el respeto a los derechos de propiedad, algo que los piratas no practicaban, al menos respecto a sus víctimas.

El Valle de San Pornando es la quintaesencia del liberalismo (eso sí, no del liberalismo iusnaturalista): la industria dominante aquí ha crecido sin ayudas públicas—más bien con la hostilidad de los podres públicos—y, sabedora de que cualquier error podía acabar con la policía llevándose a sus directivos a comisaría, ha desarrollado códigos de buenas prácticas (no los llamaré éticos) muy estrictos. Por ejemplo, la filmación de determinadas aberraciones queda para la industria del Este de Europa. Ciertamente, la Nobel de Economía Elinor Ostrom debería venir a estudiar la gestión colectiva del morbo del Valle de San Fernando y dejarse del Tribunal de las Aguas de Valencia.

Tal vez se crea muy gracioso este periodista al describir la esencia del liberalismo, pero ¿está seguro de que la industria del porno no es compatible con el iusnaturalismo? Tal vez es que Pablo Pardo cree que el iusnaturalismo consiste en puritanismo de inspiración religiosa, lo cual de nuevo muestra que no está muy enterado acerca de la investigación sobre ética del liberalismo: quizás por eso no puede llamar éticos a los códigos estrictos de buenas prácticas (le ha faltado el chiste de llamarlos códigos inmorales).

Probablemente Elinor Ostrom ignore sus recomendaciones.

Así que Adam Smith, Friedrich Hayek y Karl Popper viven en el Valle de San Pornando. Ahora sólo queda ver cuánto van a tardar en mudarse a Internet.

Tal vez no sea el Adam Smith de “La teoría de los sentimientos morales”, ni el Friedrich Hayek que estudiaba el sustrato moral evolutivo de la sociedad. En Internet sus obras llevan ya tiempo presentes, pero a necios como Pablo Pardo no les llega la inteligencia como para entenderlos mínimamente.

 


Pablo Pardo y la Seguridad Social en Estados Unidos

10/05/2009

Pablo Pardo, corresponsal de El Mundo en Washington (Estados Unidos), afirma:

… en un país en el que no existe Seguridad Social, General Motors, Chrysler y Ford se han visto históricamente abrumadas por los gastos sociales de sus trabajadores, de sus jubilados y hasta de las familias de éstos.

¿No existe la Seguridad Social en Estados Unidos? ¿Entonces esto qué es? Bien por el rigor informativo.