Tonterías selectas

30/05/2019

After Neoliberalism, by Joseph Stiglitz

The neoliberal experiment – lower taxes on the rich, deregulation of labor and product markets, financialization, and globalization – has been a spectacular failure.

… Slow economic growth, rising inequality, financial instability, and environmental degradation are problems born of the market, and thus cannot and will not be overcome by the market on its own. Governments have a duty to limit and shape markets through environmental, health, occupational-safety, and other types of regulation. It is also the government’s job to do what the market cannot or will not do, like actively investing in basic research, technology, education, and the health of its constituents.

… A comprehensive agenda must focus on education, research, and the other true sources of wealth. It must protect the environment and fight climate change with the same vigilance as the Green New Dealers in the US and Extinction Rebellion in the United Kingdom. And it must provide public programs to ensure that no citizen is denied the basic requisites of a decent life. These include economic security, access to work and a living wage, health care and adequate housing, a secure retirement, and a quality education for one’s children.

Sobran Examines Hatred of Christ, by Monsignor Charles Pope (at LewRockwell.com)

¡Basta ya de tonterías!, de Juan Laborda

Antropología neoliberal, de Amador Fernández-Savater

El neoliberalismo se analiza simplemente como una política económica o una ideología, la política del ajuste y la fe en la “mano invisible”. Menos mal que siempre hay locos capaces de sentir los movimientos telúricos. Antes incluso del ascenso al poder de Reagan y Thatcher, Michel Foucault se atrevió a pensar el neoliberalismo como la extensión de la lógica empresarial y el cálculo económico a todas las dimensiones de la vida, incluida la relación con uno mismo. El sujeto debe asumirse como “empresario de sí”, gestor de un “capital humano” a valorizar constantemente.

La fuerza del neoliberalismo, a pesar de las crisis que atraviesa, radica en que fabrica un tipo de ser humano, un tipo de vínculo con los demás y con el mundo: el yo como empresa o marca a gestionar, los otros como competidores, el mundo como una serie de oportunidades a rentabilizar.

¿Dónde reside este poder? Desde luego no donde miramos obsesivamente (el teatro parlamentario), sino en los mil dispositivos que pueblan nuestra vida cotidiana: ligando en Tinder, moviéndonos en Uber, interactuando en Facebook, podemos captar sensiblemente la mutación antropológica en marcha. El neoliberalismo es existencial y produce formas de vida deseables.

Todo parece lo mismo que ayer, pero nada lo es. Seguimos hablando tranquilamente de Estados, Gobiernos, naciones y ciudadanos, pero solo hay marcas y empresas compitiendo ferozmente entre sí por flujos de inversión (los likes en el caso de las marcas personales).

Vemos también “fascistas” a nuestro alrededor, pero ¿de qué se trata realmente? El fascismo moderno fue el ideal guerrero y revolucionario de plegar el mundo entero al poder del Estado. ¿Y hoy? No hay, por el contrario, ninguna idea de sociedad por fuera del modelo antropológico neoliberal, encarnado perfectamente por Trump. El fascismo posmoderno es la tentativa de plegar el mundo entero a la lógica de mercado. Y para ello hay que someter por la fuerza todo lo que se fuga: los “vagabundos” contra los que dirigió su campaña electoral Bolsonaro y que no son simplemente los sin techo, sino aquellos que no encajan en el modelo de productividad total.

La izquierda oficial propone diferencias a nivel retórico o ideológico. El problema es que, se tengan las ideas que se tengan, las vidas son igualmente neoliberales. No basta con confiar en que gobiernen “los buenos”, como si la disputa político-antropológica en torno a las formas de vida deseables se pudiese delegar.

¿Nuevas propuestas económicas en la cuna del Imperio?, de José Ángel Moreno, de Economistas sin Fronteras


Tonterías selectas

29/05/2019

“Ofendiditos”: la nueva ola contra las “feminazis”. Lucía Lijtmaer publica un ensayo breve “sobre la criminalización de la protesta”, de Peio H. Riaño

Entrevista a Alejandra Jacinto, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Madrid

ELLAS, un homenaje a las mujeres grafiteras, de Henrique Mariño

Vuelven los subasteros, de Andreu Missé

Rocío Monasterio contra los vientres de alquiler: “Ofrecen ucranianas porque son más baratas”


Tonterías selectas

26/05/2019

Madrid en pie, de Carlos Sánchez Mato

Vayan a votar; es bueno para el corazón, de Yuval Noah Harari

Muchos de los mayores crímenes de la historia tuvieron su origen, más que en el odio, en la indiferencia. Sus responsables fueron personas que podrían haber hecho algo, pero no se molestaron en levantar un dedo. La indiferencia mata. Quizá la indiferencia de un votante no le mate a él; pero hay muchas probabilidades de que mate a otro.

Algunas personas no se molestan en participar en las elecciones europeas porque creen que un voto nunca cambia nada. No es verdad. Quizá el voto que usted deposite no cambie el equilibrio de poder en el Parlamento Europeo, pero desde luego le transformará a usted. Es importante adoptar una posición moral para mantener su corazón en forma: si no, el corazón se endurece y se osifica, y la próxima vez que necesite luchar por algo —no necesariamente en las urnas— le costará más hacerlo.

Saquear los bienes comunes: el retorno de los chamanes neoliberales, de La Hidra Cooperativa

Sube el alquiler y no es culpa de la gentrificación, sino del negocio del mundo de las finanzas con la vivienda, de Aldo Mas

Feminismo de la cuarta ola: ¿Hacia la desobediencia del capitalismo?, de Laura Gómez


Tonterías selectas

24/05/2019

Isa Serra y Amancio Ortega, de Juan Carlos Monedero

El feminismo es ahora, de Isabel Serra

Entrevista a Martin Rees

En la Guerra Fría, JFK estimó que había una posibilidad entre tres de que sufriéramos un holocausto nuclear bajo su mandato. Pues bien: las cosas han empeorado.
Explíqueme eso.
Por un lado, está el cambio climático, que es una catástrofe a cámara lenta. A eso se le une el riesgo creciente de sufrir una crisis global por culpa de los ciberataques o las armas biológicas. Dicen que podemos regular las tecnologías, pero si hemos sido incapaces de controlar el tráfico de drogas o los paraísos fiscales, no veo motivos para el optimismo.
¿Por qué crece el riesgo?
Para construir un arma nuclear, necesitas una infraestructura gigante con miles de trabajadores. Ahora, se puede construir un arma biológica letal en un laboratorio básico, de los que hay miles en el mundo. Por primera vez en la Historia, un pequeño grupo de personas, ya sea por error o por maldad, puede destruir la Humanidad.
… Cuando surgió la peste negra, murió la mitad de la población, pero la gente se recompuso y siguió con sus vidas de forma estoica. Ahora, en cuanto los hospitales se saturasen por una epidemia y no pudieran atender a todo el mundo, habría el riesgo de un colapso social.
… Yo me defino como un optimista tecnológico y un pesimista político. Las tecnologías nos permitirían mejorar la vida de los 7.500 millones de seres humanos, pero la distancia entre cómo son las cosas y cómo podrían ser no para de crecer.
… La calidad de los políticos está cayendo. Ya no es una opción profesional apetecible: están mal pagados, pierden su privacidad, se les somete a críticas brutales… Deberíamos tratar a los políticos con más respeto. Que haya mucho más talento en las finanzas que en la política es malo para todos.
… necesitamos ser inteligentes. Un ejemplo es el cambio climático. Sabemos que tenemos que lograr una economía de carbono cero y que el precio de las energías limpias caerá gracias al I+D. ¿Por qué no invertimos ya? Así, países como India pueden adoptar directamente las renovables, igual que África se saltó las líneas fijas de telefonía y pasó directamente a los móviles.
… Si quisieran, los chinos podrían gestionar la economía de forma totalmente centralizada. Ya cuentan con un registro del 80% de las transacciones económicas, que se hacen mediante tarjeta, más una red de ordenadores capaz de controlar el stock de cada tienda. Ni Marx se atrevió a soñar algo así.

Nadal y el interés, de Rafa Cabeleira

El bueno de Amancio, de Anita Botwin

No sé cómo en [sic] sentirse con cáncer y no puedo otorgarme esa necesidad de cura urgente, venga de donde venga. Pero creo que ahí está el truco y quienes no padecemos esa enfermedad creo que tenemos la responsabilidad de abrir un debate público al respecto para mejorar la realidad de tantas personas. Y una pregunta que me planteo: ¿por qué la única opción de cura tiene que venir de la mano de un multimillonario presunto evasor de impuestos?; ¿por qué no deberíamos ser todos quienes a través de nuestros impuestos los que hiciéramos posible ese fin?

… No es ningún secreto que la industria textil se sirve de la semiesclavitud para hacer negocio. En Argentina y Brasil se destapó hace unos años cómo Inditex, utilizaba mano de obra esclava para confeccionar sus productos. Primero, el Gobierno brasileño destapó en 2011 decenas de talleres clandestinos y la compañía fundada por Amancio Ortega fue multada con 1,4 millones de euros.

Por su parte, el Ministerio de Trabajo de Brasil denunció un incremento en los casos de accidentes laborales incluidos algunos especialmente graves. Igualmente, se habrían detectado fraudes en el tiempo de trabajo, incluyendo jornadas ilegales por más de 16 horas, así como el uso de menores en actividades insalubres. Como ven no es oro todo lo que reluce ni caridad o altruismo todo lo que se viste de ello.

“Las condiciones laborales de algunos trabajadores y trabajadoras, son lamentables. Tenemos gente trabajando 8, 12, 14 horas a la semana, con sueldos que no permiten llegar a fin de mes. Y eso en la empresa de uno de los hombre más ricos del mundo”, contaba una empleada de Inditex a Público. “A algunas empleadas han llegado a preguntarles si no tienen quién pueda encargarse de los niños”, denunciaba una sindicalista empleada de Zara en A Coruña.

… nada de esto sería necesario si Amancio y otros tantos como él pagaran lo que deben. El historiador y escritor Rutger Bregman dejó, hace unos meses en el Foro de Davos, un discurso clarificador al ir directamente a la posible solución a muchos de los problemas del mundo: los impuestos. “Escucho a la gente hablar de participación y justicia, igualdad y transparencia pero casi nadie menciona un auténtico problema: la evasión de impuestos”, aseguró Bregman. Y añadió: “Dejad de hablar de filantropía y empezad a hablar de impuestos. Impuestos, impuestos…”.

Amancio Ortega ha entrado en campaña electoral para quedarse. Porque este señor representa lo que hacen las grandes empresas con sus enormes fortunas. Al final la opción está entre elegir a quienes quieren optar por políticas que apuesten por medidas sociales, o a otras que sigan recortando en sanidad, mientras tiran de donaciones privadas. Si todo este debate sirve para que entendamos la necesidad de pagar impuestos en nuestro país, habrá servido para algo. Porque los impuestos pueden salvan muchas vidas, muchas más de las que pueden salvarse por caridad.


Tonterías selectas

23/05/2019

Entrevista a Isabel Serra

Desobediencia maternal, de Gabriela Wiener

Sabemos que la gran mayoría de periódicos de derechas, clericales, neoliberales –y que odian a Podemos– están manejados por hombres que, oh sorpresa, tienen un pequeño y a veces no tan pequeño problema con las mujeres. Su conocida misoginia y tradicional machismo, agravados por el auge del movimiento feminista, los lleva hoy a reaccionar a la medida de su frustración por esta pérdida de supremacía.

En los últimos días hay en marcha una operación coordinada entre estos medios de comunicación –El Mundo, La Razón, OkDiario, el ABC, El Español– entre otros, para cimentar el fantasma de “las otras Juanas Rivas”: madres a las que se les acusa de alienar a sus hijos contra los padres, de hacer denuncias falsas para alejarlos de ellos y, finalmente, de secuestrar a sus vástagos. El objetivo final es que cale en la opinión pública que existe una auténtica pandemia. Acatando órdenes que vienen desde muy arriba de la pirámide patriarcal de los medios de comunicación, periodistas útiles, todos varones, alimentan la campaña con varios artículos al día, grandes especiales los fines de semana y entrevistas exclusivas con los padres afectados, que hacen las delicias de los lobbies machistas que claman por venganza.

La estrategia es tan burda como dañina. Y tan imprudente a la hora de tratar casos humanos muy complejos como los contenciosos entre madres y padres por las custodias de sus hijas e hijos, que terminan haciendo lo mismo que hicieron con Vox, porque el fascismo les parecía novedoso y periodístico. Pero ahora para crear el fantasma de la madre loca y criminal, esa vieja enemiga. Estas visiones no escatiman detalles acerca del dolor de los padres, que gozan de todo el privilegio que le dan los grandes medios al servicio de contar sus historias, mientras que las historias de las madres son invisibilizadas, tergiversadas y directamente falseadas. En ni uno solo de estos artículos se reflexiona acerca de por qué una mujer puede llegar a tomar una decisión tan radical y difícil. Por qué eligen una vida de denuncias, juicios y persecuciones. Se las culpabiliza a ellas y a sus apoyos. Llaman “organización criminal” a lo que son redes de apoyo mutuo entre mujeres. Y, por supuesto, se expone y revictimiza a las niñas y niños.

Así funciona el machismo en los medios, el antiperiodismo que guarda silencio cuando un padre incumple las entregas de sus hijos, que habla de “padres estupendos” hasta que aparece un Bretón, un Iñaki Bilbao, o el azulejero Ricardo de Castellón, por mencionar solo algunos, que decidieron castigar a sus exmujeres acabando cruelmente con la vida de sus pequeños.

Uno de los ataques más descarnados de los misóginos contra las mujeres ha sido siempre llamarnos malas madres. Tanto es así que, para sacudirnos el estigma, desde el feminismo muchas veces nos hemos reapropiado de éste, uno de los peores insultos que existen, para señalar que no somos perfectas, que solo hacemos lo que podemos en un medio que suele ser hostil.

Es cierto que ninguna mujer es un ser humano integralmente mejor por ser mujer, pero también es cierto que los verdaderos secuestradores, asesinos y violadores de menores son en su arrolladora mayoría hombres, esposos o padres. Con una justicia patriarcal hoy más sana que nunca a veces la única salida es la desobediencia maternal.

Feministas feas, de Ana Requena Aguilar

… el feminismo no obliga, da posibilidades -un anhelo de vida mejor, como dice Beatriz Gimeno- y esa ha sido siempre una de sus fortalezas. El feminismo te hace saber que no tienes por qué ser como ellos dicen. Que, valga la redundancia, tienes derecho a pedir derechos. A vivir tu vida como consideres. Al placer. A decidir si quieres un hijo o no y cuándo. A ir por la calle sin miedo. A la mitad de todo y a que todo cambie. A cuestionar lo que te han contado.

Probablemente sea eso -las posibilidades, las ventanas abiertas, la certeza de que hay muchas otras formas de vivir- lo que moleste a quienes prefieren seguir sosteniendo un statu quo en el que las opciones para las mujeres se reduzcan casi al mínimo, al mínimo de los estereotipos de siempre o al tipo de vida que no moleste mientras cumplamos con lo que el patriarcado y el capitalismo espera de nosotras.

Entrevista a Carlos Sánchez Mato

-Si tienes dos túnicas, entregas una. Si tienes dos viviendas, entregas una. O por lo menos paga impuestos para que tengamos una cada uno. Utilicemos las herramientas constitucionales para expropiárselas a los grandes fondos de inversión y dárselas a la gente que no dispone de ellas. Esto lo podían haber dicho tanto Jesús como Marx. Y nadie les habría criminalizado.

-Vamos, que si por usted fuera, toda la vivienda sería pública.

-Claro. Y no le voy a contar mi sueño: el socialismo…

-Cuente, cuente, por favor.

-Ojalá no fuera necesaria la mercantilización de la vivienda. Me gustaría que no fuera objeto de mercadeo. Pero mire lo dialogante que soy. Le ofrezco quedarnos en un 20% de vivienda pública.

… Planteo lo mismo que Jesús de Nazaret. Él fue el primer socialista. Lo dicho: si tienes dos túnicas, entrega una.

… Intento seguir las enseñanzas de Jesús: estar al lado de los débiles y los empobrecidos. Eso está relacionado con mi ideología comunista. No se puede ser una cosa o la otra.

-Si no le he entendido mal, dice que todos los cristianos deben ser comunistas.

-Claro. Cuando Jesús vio que los mercaderes usaban el templo como lugar de intercambio, sacó el látigo. Está escrito en los evangelios.

-Si todos los cristianos fueran comunistas, usted ganaría las elecciones.

… En el escrache a Villacís hubo miembros de plataformas antidesahucios. ¿Qué se le viene a la cabeza?

-Una mujer con un crío de pocos meses que fue desahuciada la semana anterior.

-No tiene que ver una cosa con la otra. Ambas situaciones son reprobables.

-No se pueden comparar. En el caso del que le hablo se vulneraron los derechos humanos.

-¿Y eso justifica lo que le ocurrió a la candidata de Ciudadanos?

-Yo no digo que lo justifique, digo que echar a madres con niños de sus casas es injustificable.

-Pero si yo le estoy preguntando por lo de Villacís.

-Sí, y yo te contesto que lo grave es que se vulneren los derechos humanos. En el caso del que usted habla no creo que se haya producido.

Para culminar una conversación que avanza in crescendo, qué mejor que las donaciones de Amancio Ortega.

-¿Usted también las cree una “limosna inaceptable”?

-La sanidad pública no debe depender de esas dádivas. Tiene que haber justicia fiscal. Existen medidas destinadas a que gente como él no pague los impuestos, que se cargan el principio constitucional que habla de la progresividad.

-¿Da por hecho que Ortega no paga los impuestos?

-Elude y evade impuestos.

-Pero, ¿tiene alguna prueba de lo que está diciendo?

-Lo tiene claro la Airef, que asegura que los grandes propietarios y poseedores disponen de herramientas fiscales para no tributar. Por ejemplo las Socimis, creadas para que esos grandes propietarios tributen sólo por el 1% de sus beneficios. Me parece un expolio.

-Intentemos deslindar el debate. Amancio Ortega es un millonario que da dinero para la lucha contra el cáncer. ¿Por qué quiere rechazarlo?

-Yo soy diabético. Llevo una bomba de insulina. Vivo porque hay sanidad pública, igual que tantos enfermos. La justicia fiscal sí tiene que ver con la sanidad pública. En Madrid se perdona más de 1.800 millones de euros anuales a los grandes propietarios a través de la bonificación del impuesto de sucesiones y del de patrimonio. Las donaciones intentan esconder la injusticia fiscal.

Es hora del feminismo, de Carmen Calvo, Franziska Giffey y Helena Dalli

Las mujeres merecen más, la brecha salarial es inaceptable… Debemos establecer como objetivo reducir la brecha salarial un 2% cada año, en cada Estado miembro y en cada grupo de edad.

… Se han hecho progresos respecto de la igualdad de género. La recientemente adoptada directiva sobre conciliación de la vida personal y profesional garantiza a cada mujer el derecho a una carrera profesional, al igual que garantiza a cada hombre el derecho a cuidar de sus hijos y a las personas dependientes. Pero para hacer esto efectivo, es necesario garantizar servicios de cuidados asequibles y de calidad, tanto para hijos e hijas desde el nacimiento hasta la edad escolar, como ha hecho el Gobierno socialista de Malta garantizando la educación infantil gratuita universal, y también servicios de cuidado para las personas dependientes; solo así se podrá facilitar de manera efectiva la decisión de cada mujer que quiera entrar y permanecer en el mercado laboral. Tenemos que asegurarnos de que el empleo de las mujeres no sea precario y de que no se vean obligadas a la precariedad: las mujeres deben poder elegir qué tipo de trabajo quieren en igualdad de condiciones y libres de acoso y de discriminación.

… solo el feminismo puede garantizar que las mujeres europeas alcancen la igualdad que merecen, porque tienen todo el derecho a ello.


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22/05/2019

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