Tonterías selectas

Isa Serra y Amancio Ortega, de Juan Carlos Monedero

El feminismo es ahora, de Isabel Serra

Entrevista a Martin Rees

En la Guerra Fría, JFK estimó que había una posibilidad entre tres de que sufriéramos un holocausto nuclear bajo su mandato. Pues bien: las cosas han empeorado.
Explíqueme eso.
Por un lado, está el cambio climático, que es una catástrofe a cámara lenta. A eso se le une el riesgo creciente de sufrir una crisis global por culpa de los ciberataques o las armas biológicas. Dicen que podemos regular las tecnologías, pero si hemos sido incapaces de controlar el tráfico de drogas o los paraísos fiscales, no veo motivos para el optimismo.
¿Por qué crece el riesgo?
Para construir un arma nuclear, necesitas una infraestructura gigante con miles de trabajadores. Ahora, se puede construir un arma biológica letal en un laboratorio básico, de los que hay miles en el mundo. Por primera vez en la Historia, un pequeño grupo de personas, ya sea por error o por maldad, puede destruir la Humanidad.
… Cuando surgió la peste negra, murió la mitad de la población, pero la gente se recompuso y siguió con sus vidas de forma estoica. Ahora, en cuanto los hospitales se saturasen por una epidemia y no pudieran atender a todo el mundo, habría el riesgo de un colapso social.
… Yo me defino como un optimista tecnológico y un pesimista político. Las tecnologías nos permitirían mejorar la vida de los 7.500 millones de seres humanos, pero la distancia entre cómo son las cosas y cómo podrían ser no para de crecer.
… La calidad de los políticos está cayendo. Ya no es una opción profesional apetecible: están mal pagados, pierden su privacidad, se les somete a críticas brutales… Deberíamos tratar a los políticos con más respeto. Que haya mucho más talento en las finanzas que en la política es malo para todos.
… necesitamos ser inteligentes. Un ejemplo es el cambio climático. Sabemos que tenemos que lograr una economía de carbono cero y que el precio de las energías limpias caerá gracias al I+D. ¿Por qué no invertimos ya? Así, países como India pueden adoptar directamente las renovables, igual que África se saltó las líneas fijas de telefonía y pasó directamente a los móviles.
… Si quisieran, los chinos podrían gestionar la economía de forma totalmente centralizada. Ya cuentan con un registro del 80% de las transacciones económicas, que se hacen mediante tarjeta, más una red de ordenadores capaz de controlar el stock de cada tienda. Ni Marx se atrevió a soñar algo así.

Nadal y el interés, de Rafa Cabeleira

El bueno de Amancio, de Anita Botwin

No sé cómo en [sic] sentirse con cáncer y no puedo otorgarme esa necesidad de cura urgente, venga de donde venga. Pero creo que ahí está el truco y quienes no padecemos esa enfermedad creo que tenemos la responsabilidad de abrir un debate público al respecto para mejorar la realidad de tantas personas. Y una pregunta que me planteo: ¿por qué la única opción de cura tiene que venir de la mano de un multimillonario presunto evasor de impuestos?; ¿por qué no deberíamos ser todos quienes a través de nuestros impuestos los que hiciéramos posible ese fin?

… No es ningún secreto que la industria textil se sirve de la semiesclavitud para hacer negocio. En Argentina y Brasil se destapó hace unos años cómo Inditex, utilizaba mano de obra esclava para confeccionar sus productos. Primero, el Gobierno brasileño destapó en 2011 decenas de talleres clandestinos y la compañía fundada por Amancio Ortega fue multada con 1,4 millones de euros.

Por su parte, el Ministerio de Trabajo de Brasil denunció un incremento en los casos de accidentes laborales incluidos algunos especialmente graves. Igualmente, se habrían detectado fraudes en el tiempo de trabajo, incluyendo jornadas ilegales por más de 16 horas, así como el uso de menores en actividades insalubres. Como ven no es oro todo lo que reluce ni caridad o altruismo todo lo que se viste de ello.

“Las condiciones laborales de algunos trabajadores y trabajadoras, son lamentables. Tenemos gente trabajando 8, 12, 14 horas a la semana, con sueldos que no permiten llegar a fin de mes. Y eso en la empresa de uno de los hombre más ricos del mundo”, contaba una empleada de Inditex a Público. “A algunas empleadas han llegado a preguntarles si no tienen quién pueda encargarse de los niños”, denunciaba una sindicalista empleada de Zara en A Coruña.

… nada de esto sería necesario si Amancio y otros tantos como él pagaran lo que deben. El historiador y escritor Rutger Bregman dejó, hace unos meses en el Foro de Davos, un discurso clarificador al ir directamente a la posible solución a muchos de los problemas del mundo: los impuestos. “Escucho a la gente hablar de participación y justicia, igualdad y transparencia pero casi nadie menciona un auténtico problema: la evasión de impuestos”, aseguró Bregman. Y añadió: “Dejad de hablar de filantropía y empezad a hablar de impuestos. Impuestos, impuestos…”.

Amancio Ortega ha entrado en campaña electoral para quedarse. Porque este señor representa lo que hacen las grandes empresas con sus enormes fortunas. Al final la opción está entre elegir a quienes quieren optar por políticas que apuesten por medidas sociales, o a otras que sigan recortando en sanidad, mientras tiran de donaciones privadas. Si todo este debate sirve para que entendamos la necesidad de pagar impuestos en nuestro país, habrá servido para algo. Porque los impuestos pueden salvan muchas vidas, muchas más de las que pueden salvarse por caridad.

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