Tonterías selectas

Entrevista a Isabel Serra

Desobediencia maternal, de Gabriela Wiener

Sabemos que la gran mayoría de periódicos de derechas, clericales, neoliberales –y que odian a Podemos– están manejados por hombres que, oh sorpresa, tienen un pequeño y a veces no tan pequeño problema con las mujeres. Su conocida misoginia y tradicional machismo, agravados por el auge del movimiento feminista, los lleva hoy a reaccionar a la medida de su frustración por esta pérdida de supremacía.

En los últimos días hay en marcha una operación coordinada entre estos medios de comunicación –El Mundo, La Razón, OkDiario, el ABC, El Español– entre otros, para cimentar el fantasma de “las otras Juanas Rivas”: madres a las que se les acusa de alienar a sus hijos contra los padres, de hacer denuncias falsas para alejarlos de ellos y, finalmente, de secuestrar a sus vástagos. El objetivo final es que cale en la opinión pública que existe una auténtica pandemia. Acatando órdenes que vienen desde muy arriba de la pirámide patriarcal de los medios de comunicación, periodistas útiles, todos varones, alimentan la campaña con varios artículos al día, grandes especiales los fines de semana y entrevistas exclusivas con los padres afectados, que hacen las delicias de los lobbies machistas que claman por venganza.

La estrategia es tan burda como dañina. Y tan imprudente a la hora de tratar casos humanos muy complejos como los contenciosos entre madres y padres por las custodias de sus hijas e hijos, que terminan haciendo lo mismo que hicieron con Vox, porque el fascismo les parecía novedoso y periodístico. Pero ahora para crear el fantasma de la madre loca y criminal, esa vieja enemiga. Estas visiones no escatiman detalles acerca del dolor de los padres, que gozan de todo el privilegio que le dan los grandes medios al servicio de contar sus historias, mientras que las historias de las madres son invisibilizadas, tergiversadas y directamente falseadas. En ni uno solo de estos artículos se reflexiona acerca de por qué una mujer puede llegar a tomar una decisión tan radical y difícil. Por qué eligen una vida de denuncias, juicios y persecuciones. Se las culpabiliza a ellas y a sus apoyos. Llaman “organización criminal” a lo que son redes de apoyo mutuo entre mujeres. Y, por supuesto, se expone y revictimiza a las niñas y niños.

Así funciona el machismo en los medios, el antiperiodismo que guarda silencio cuando un padre incumple las entregas de sus hijos, que habla de “padres estupendos” hasta que aparece un Bretón, un Iñaki Bilbao, o el azulejero Ricardo de Castellón, por mencionar solo algunos, que decidieron castigar a sus exmujeres acabando cruelmente con la vida de sus pequeños.

Uno de los ataques más descarnados de los misóginos contra las mujeres ha sido siempre llamarnos malas madres. Tanto es así que, para sacudirnos el estigma, desde el feminismo muchas veces nos hemos reapropiado de éste, uno de los peores insultos que existen, para señalar que no somos perfectas, que solo hacemos lo que podemos en un medio que suele ser hostil.

Es cierto que ninguna mujer es un ser humano integralmente mejor por ser mujer, pero también es cierto que los verdaderos secuestradores, asesinos y violadores de menores son en su arrolladora mayoría hombres, esposos o padres. Con una justicia patriarcal hoy más sana que nunca a veces la única salida es la desobediencia maternal.

Feministas feas, de Ana Requena Aguilar

… el feminismo no obliga, da posibilidades -un anhelo de vida mejor, como dice Beatriz Gimeno- y esa ha sido siempre una de sus fortalezas. El feminismo te hace saber que no tienes por qué ser como ellos dicen. Que, valga la redundancia, tienes derecho a pedir derechos. A vivir tu vida como consideres. Al placer. A decidir si quieres un hijo o no y cuándo. A ir por la calle sin miedo. A la mitad de todo y a que todo cambie. A cuestionar lo que te han contado.

Probablemente sea eso -las posibilidades, las ventanas abiertas, la certeza de que hay muchas otras formas de vivir- lo que moleste a quienes prefieren seguir sosteniendo un statu quo en el que las opciones para las mujeres se reduzcan casi al mínimo, al mínimo de los estereotipos de siempre o al tipo de vida que no moleste mientras cumplamos con lo que el patriarcado y el capitalismo espera de nosotras.

Entrevista a Carlos Sánchez Mato

-Si tienes dos túnicas, entregas una. Si tienes dos viviendas, entregas una. O por lo menos paga impuestos para que tengamos una cada uno. Utilicemos las herramientas constitucionales para expropiárselas a los grandes fondos de inversión y dárselas a la gente que no dispone de ellas. Esto lo podían haber dicho tanto Jesús como Marx. Y nadie les habría criminalizado.

-Vamos, que si por usted fuera, toda la vivienda sería pública.

-Claro. Y no le voy a contar mi sueño: el socialismo…

-Cuente, cuente, por favor.

-Ojalá no fuera necesaria la mercantilización de la vivienda. Me gustaría que no fuera objeto de mercadeo. Pero mire lo dialogante que soy. Le ofrezco quedarnos en un 20% de vivienda pública.

… Planteo lo mismo que Jesús de Nazaret. Él fue el primer socialista. Lo dicho: si tienes dos túnicas, entrega una.

… Intento seguir las enseñanzas de Jesús: estar al lado de los débiles y los empobrecidos. Eso está relacionado con mi ideología comunista. No se puede ser una cosa o la otra.

-Si no le he entendido mal, dice que todos los cristianos deben ser comunistas.

-Claro. Cuando Jesús vio que los mercaderes usaban el templo como lugar de intercambio, sacó el látigo. Está escrito en los evangelios.

-Si todos los cristianos fueran comunistas, usted ganaría las elecciones.

… En el escrache a Villacís hubo miembros de plataformas antidesahucios. ¿Qué se le viene a la cabeza?

-Una mujer con un crío de pocos meses que fue desahuciada la semana anterior.

-No tiene que ver una cosa con la otra. Ambas situaciones son reprobables.

-No se pueden comparar. En el caso del que le hablo se vulneraron los derechos humanos.

-¿Y eso justifica lo que le ocurrió a la candidata de Ciudadanos?

-Yo no digo que lo justifique, digo que echar a madres con niños de sus casas es injustificable.

-Pero si yo le estoy preguntando por lo de Villacís.

-Sí, y yo te contesto que lo grave es que se vulneren los derechos humanos. En el caso del que usted habla no creo que se haya producido.

Para culminar una conversación que avanza in crescendo, qué mejor que las donaciones de Amancio Ortega.

-¿Usted también las cree una “limosna inaceptable”?

-La sanidad pública no debe depender de esas dádivas. Tiene que haber justicia fiscal. Existen medidas destinadas a que gente como él no pague los impuestos, que se cargan el principio constitucional que habla de la progresividad.

-¿Da por hecho que Ortega no paga los impuestos?

-Elude y evade impuestos.

-Pero, ¿tiene alguna prueba de lo que está diciendo?

-Lo tiene claro la Airef, que asegura que los grandes propietarios y poseedores disponen de herramientas fiscales para no tributar. Por ejemplo las Socimis, creadas para que esos grandes propietarios tributen sólo por el 1% de sus beneficios. Me parece un expolio.

-Intentemos deslindar el debate. Amancio Ortega es un millonario que da dinero para la lucha contra el cáncer. ¿Por qué quiere rechazarlo?

-Yo soy diabético. Llevo una bomba de insulina. Vivo porque hay sanidad pública, igual que tantos enfermos. La justicia fiscal sí tiene que ver con la sanidad pública. En Madrid se perdona más de 1.800 millones de euros anuales a los grandes propietarios a través de la bonificación del impuesto de sucesiones y del de patrimonio. Las donaciones intentan esconder la injusticia fiscal.

Es hora del feminismo, de Carmen Calvo, Franziska Giffey y Helena Dalli

Las mujeres merecen más, la brecha salarial es inaceptable… Debemos establecer como objetivo reducir la brecha salarial un 2% cada año, en cada Estado miembro y en cada grupo de edad.

… Se han hecho progresos respecto de la igualdad de género. La recientemente adoptada directiva sobre conciliación de la vida personal y profesional garantiza a cada mujer el derecho a una carrera profesional, al igual que garantiza a cada hombre el derecho a cuidar de sus hijos y a las personas dependientes. Pero para hacer esto efectivo, es necesario garantizar servicios de cuidados asequibles y de calidad, tanto para hijos e hijas desde el nacimiento hasta la edad escolar, como ha hecho el Gobierno socialista de Malta garantizando la educación infantil gratuita universal, y también servicios de cuidado para las personas dependientes; solo así se podrá facilitar de manera efectiva la decisión de cada mujer que quiera entrar y permanecer en el mercado laboral. Tenemos que asegurarnos de que el empleo de las mujeres no sea precario y de que no se vean obligadas a la precariedad: las mujeres deben poder elegir qué tipo de trabajo quieren en igualdad de condiciones y libres de acoso y de discriminación.

… solo el feminismo puede garantizar que las mujeres europeas alcancen la igualdad que merecen, porque tienen todo el derecho a ello.

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