Tonterías selectas

31/05/2017

El retorno de Karl Marx para entender lo que está pasando en el capitalismo avanzado, de Vicenç Navarro

¡Taxi! ¡Siga a esa empresa, que se lleva mis derechos laborales!, de Isaac Rosa

Manuel Escudero: “Hay que aumentar la presión fiscal a los ricos y gravar más el patrimonio”

Uber es un peligro para las ciudades españolas, aunque la carrera salga más barata, de Iñigo Sáenz de Ugarte

Los taxistas tienen razón: libertad no es sinónimo de miseria, de Carlos Sánchez

Fue Isaiah Berlin, un gran liberal, quien dijo una frase prodigiosa: “Yo estoy dispuesto a sacrificar parte de mi libertad, o toda ella, para evitar que brille la desigualdad o que se extienda la miseria”.

Berlin, a quien le preocupaba, sobre todo, el poder de las ideas, exploró como nadie los límites de la libertad. Y los encontró en una reflexión palmaria: “Si mi libertad, o la de mi clase o nación, depende de la miseria de un gran número de seres humanos, el sistema que lo promueve es injusto e inmoral”.

Viene a cuento la cita de Berlin —nada sospechoso de liberticida— a propósito de la huelga de taxistas…

… suele generarse un estúpido debate sobre las ventajas de la nueva economía frente a las antiguallas del sistema productivo que solo pretenden mantener el ‘statu quo’ y sus privilegios. Como si las nuevas empresas tecnológicas que gobiernan el mundo (Google, Facebook, Microsoft, Amazon o, incluso, Alibaba) fueran ONG sin ánimo de lucro o no impusieran los precios por su posición hegemónica en sus respectivos mercados.

… nadie es capaz de explicar por qué un vehículo privado con chófer (modelo Uber o Cabify) es más barato que otro conducido por un taxista profesional (el de toda la vida) en igualdad de condiciones y haciendo el mismo recorrido.

… se oculta que detrás de las plataformas tecnológicas no solo hay innovación que hace más eficiente el sistema productivo, sino también porque su posición de dominio tiende a degradar algunos estándares de calidad de vida que han hecho fuerte a Europa en las últimas décadas, y que explican, por ejemplo, que exista un generoso Estado de bienestar financiado con impuestos…

… las mismas plataformas que, por el contrario, disfrutan para su negocio de la inversión en infraestructuras públicas (redes de carreteras o sistemas de seguridad vial). Y que basan buena parte de su ventaja competitiva en algo tan viejo como las condiciones laborales de los chóferes que trabajan en empresas tecnológicamente muy avanzadas, pero que viven instaladas en la edad media analógica en términos salariales o de protección social.

Estamos ante multinacionales que, paradójicamente, carecen de empresario, ya que el riesgo —inherente a cualquier negocio— corre a cargo de los propios chóferes o de la sociedad que ha obtenido una licencia VTC, lo cual convierte el trabajo en un factor de usar y tirar. Máxime cuando la estructura de costes (fijos y variables) es indiferente al ‘empresario’, que ejerce su posición de dominio. Si Adam Smith levantara la cabeza…

No es una frase hecha. Como ha puesto de manifiesto hace pocas semanas el abogado general de la UE en la demanda contra Uber, la compañía es, en realidad, una empresa de transporte de viajeros, aunque no quiera parecerlo.

De hecho, suele presentarse como una simple plataforma tecnológica que carece de empleados, lo cual es simplemente falso. Y parece evidente -salvo que se quere volver a la ley de la selva- que para operar profesionalmente en el negocio del transporte (lo que conlleva también obligaciones) es necesaria una licencia (salvo que sea una actividad no lucrativa)…

… En el taxi, como en otros sectores de mercado, existen oportunidades de negocio. Y hacen bien en reclamar que tienen derecho a ofrecer determinados servicios públicos cuando el taxi no los cumple por las circunstancias que sean. Ocupar ese espacio es bueno para los usuarios del taxi y bueno para el país. También para los creadores de ambas plataformas, siempre que saquen sus correspondientes licencias. Pero en todo caso manteniendo un equilibrio razonable para evitar que la libertad, como decía Berlin, se convierta en miseria. Eso sí, pagando impuestos en España.

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30/05/2017

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Así embaucan 30 curanderos a enfermos desesperados con psicomagia o agua de mar

¿Hospitales públicos o público-privados?, de Juan Ramón Rallo

When Buying Life Insurance Was Deemed Immoral, by Virginia Postrel

We could all do with learning how to improvise a little better, by Stephen T Asma


Tonterías selectas

30/05/2017

Neoliberalismo y polarización, de Andrea Batista

El cambio pasa por el alquiler, de Jorge Moruno

¿El Estado de Bienestar es insostenible porque “resulta imposible mantenerlo”?, de Juan Torres López

Economía: mi aprendizaje particular, de Ricard Ruiz de Querol

Lo llaman democracia y nos están matando, de Sofía Castañón, secretaria de Feminismos Interseccional y LGTBI de Podemos y diputada por Asturias


Tonterías selectas

28/05/2017

Una alternativa de política económica, de Juan Laborda

Lo que los limpiadores de la London School of Economics pueden enseñarnos, de Owen Jones

Memoria, dignidad y lucha, de Alfonso ‘Alfon’ Fernández Ortega

Segregación en las aulas, de Miguel Lorente

Salud mental en una sociedad neoliberal, de Paco Cervera, de Economistas sin Fronteras

Es notorio que el sujeto neoliberal es individualista, egoísta, avaro y competitivo. Estos valores no nos son propios a ciudadanos criados bajo los dogmas de la tradición católica y son más propios de culturas protestantes calvinistas. Nos medimos por lo que obtenemos y por lo que gastamos, convirtiéndose esta simplificación en una forma de vivir que llena muy poco a la complejidad del ser humano. El imperialismo capitalista, también conocido como globalización neoliberal, está provocando continuamente conflictos internos en las personas que distinguen entre cómo fueron educados por sus familias y cómo les exige el sistema que sean. Un ejemplo claro lo encontramos con la actual figura del “emprendedor” y su accesorio timo de la psicología positiva, con frases que responsabilizan al individuo de su éxito o fracaso, sin tener en cuenta el entorno.

El propio sistema está polarizando la sociedad, el grado de desigualdad y la tasa de pobreza están manteniéndose, junto a la precarización del trabajo y, por tanto, a la inestabilidad vital.

… Conceptos como flexibilidad, ajuste, movilidad vertical y geográfica, entre otros, sólo pretenden esconder el verdadero impacto social que conllevan. Cada Encuesta de Población Activa vemos cómo la contratación temporal supera con creces la contratación indefinida, pero tampoco pensemos que esta última sirve de colchón. Si consideramos también que teniendo en cuenta que la remuneración, además de escasa es insegura, todo junto provoca el desmoronamiento de lo que era un proyecto de vida y como consecuencia conlleva no pocas frustraciones.

… La lucha enfermiza contra el déficit público ha provocado que las políticas públicas hayan ido desmantelando el paupérrimo estado del bienestar que nos habíamos permitido en este país.

… pertenecer a la clase trabajadora te condena a una precariedad vital en detrimento de la rentabilidad del capital. No estoy convencido de la temporalidad de estos hechos, más bien es el propio sistema y si no le ponemos remedio, las consecuencias sobre nuestra salud pueden ser devastadoras. Luchar contra los efectos de la enfermedad mental con medicamentos sólo sirve para enmascarar una realidad que precisa soluciones desde la raíz. Políticas valientes que construyan un Estado de Bienestar digno y que pongan a las personas por encima del capital se necesitan y no sólo en España.


Recomendaciones

26/05/2017

Why the “Conceptual Penis” Hoax is Just a Big Cock Up, by James Taylor

Failed and Flaccid: The “Conceptual Penis” Hoax, Once Again, by James Taylor

A robust response from the editorial team of NORMA on the failed “Conceptual Penis” Hoax!, by James Taylor

No, ‘The Conceptual Penis as a Social Construct’ Hoax Doesn’t Prove Gender Studies Is Garbage, by Robby Soave

A Level Playing Field for Credit Rating Agencies, by Marc Joffe


Recomendaciones

26/05/2017

Why I don’t believe in God, by Tyler Cowen

La deuda exterior: el talón de Aquiles de España, de Juan Ramón Rallo

The Atomic Bomb Considered As Hungarian High School Science Fair Project, by Scott Alexander

Feminismo liberal, de Carlos Rodríguez Braun

An Introduction to Economics, by Arnold Kling


Tonterías selectas

26/05/2017

Una congresista republicana invoca a Jesucristo para repeler una pregunta sobre paraísos fiscales: “Jesús nos ama a todos”

La necesidad de un cambio profundo en la gobernanza de un país, de Vicenç Navarro

Andrés Bódalo: “Volveré a la política en Andalucía pese a quien le pese”

“El erotismo hace difícil respetar a los niños”: las atrocidades impunes de la jerarquía católica (II)

El mal bailando en las ruinas del mal, de Sebastián Royo, rector interino de la Universidad de Suffolk en Boston y catedrático de Gobierno

… tras una crisis económica brutal, cabe preguntarse si seguimos aceptando como un mal menor las políticas neoliberales y de austeridad que tanto daño han hecho, y que siguen siendo el paradigma dominante ante la generalizada pasividad de los partidos socialdemócratas y de centro izquierda.

El error más grande, por supuesto, fue la aceptación y aplicación de la austeridad, que convirtió a los gobiernos socialdemócratas en gobiernos reaccionarios. Los políticos de centro-izquierda, convencidos de que las elecciones se ganaban desde el centro, obsesionados con la misión de demostrar que también podían ser fiscalmente responsables, incapaces de unir fuerzas a nivel europeo para contrarrestar el dogmatismo alemán, y complacientes porque sentían que los votantes izquierdistas no tenían otras alternativas electorales, saltaron apresuradamente al vagón de la austeridad, en algunos casos incluso con fervor para así demostrar su convicción a los mercados.

… lo que realmente falta es una formulación de nuevas políticas y alternativas que desafíen el paradigma neoliberal dominante.

… Para detener su declive y confrontar efectivamente el auge del populismo, los partidos socialdemócratas necesitan reconocer las auténticas ansiedades económicas y culturales de los votantes que les han abandonado, y definir un nuevo proyecto. En lugar de respaldar ciegamente la austeridad fiscal y los acuerdos de libre comercio, que han dañado mucho a sus votantes tradicionales, necesitan encontrar una combinación adecuada de políticas monetarias y fiscales.

Además, los beneficios de la globalización tienen que ser distribuidos equitativamente, las corporaciones y los ricos necesitan pagar su justa parte de los impuestos, y las políticas deben ser encaminadas a amortiguar su impacto social. Los líderes de centro-izquierda deben de dejar de esconderse detrás de la globalización y desarrollar políticas fiscales progresivas que reduzcan la desigualdad, aunque limiten la movilidad de las empresas; políticas industriales que ayuden a diversificar nuestras economías; reformas laborales que protejan a nuestros trabajadores, incluso si ello supone que haya que cambiar las reglas que protegen el libre comercio; y promover regulaciones financieras que controlen el daño de los flujos de capital a corto plazo. Finalmente, necesitan repensar cómo educamos y capacitamos a nuestra fuerza de trabajo para satisfacer las demandas del futuro.

… Para tener una oportunidad, la izquierda tiene que cambiar los términos del debate. Tiene que reconocer que las personas que se ven a sí mismas como perdedoras de la globalización necesitan algo más que beneficios sociales: lo que quieren son empleos estables y dignos. Ese es el reto clave. Y para crear esos empleos decentes necesitamos provisión de bienestar, salarios mínimos, formación y programas de aprendizaje continuado, regulación para eliminar contratos temporales, y provisiones para facilitar el cambio de empleo. En definitiva, necesitamos programas que ayuden a los trabajadores a trabajar.