Tonterías selectas de Ernesto H. Vidal (@Shine_McShine): Las pezuñas del Centauro

Tonterías selectas de Ernesto H. Vidal (@Shine_McShine): Las pezuñas del Centauro

el racismo sistémico del país está profundamente embebido en los cimientos del sistema… una sociedad desigual y amordazada, una sociedad que ha criminalizado al pobre, aterrado a la clase media y colmado de riquezas e impunidad al rico. Una sociedad en la que el proyecto neoliberal se ha erigido triunfante.

Desde mediados de los 70 Estados Unidos se ha convertido en el perfecto laboratorio de pruebas del neoliberalismo. En nombre del sacrosanto “Libre Mercado”, las políticas tanto económicas como sociales emprendidas ya desde antes de que Reagan ganara las elecciones han transformado el país por completo, convirtiéndolo en lo que es hoy.

Es indiscutible que el modelo neoliberal de sociedad americana se ha cebado especialmente con los más pobres.

el neoliberalismo ha promovido activamente el auge del “Estado prisión”.

desde mediados de los 70, el crecimiento de esta riqueza se estancó, forzando a las familias a recurrir al crédito para poder pagar sus gastos. La desregulación del sector financiero, que permitió a los bancos fusionarse entre ellos, operar en cualquier estado sin restricciones y crear nuevos productos financieros posibilitó un flujo de crédito barato sin precedentes que se tradujo en una espiral de deuda por parte de las familias de clase media.

Esta situación de endeudamiento insostenible coloca a la clase media en una precariedad en la que la situación de desempleo supone no poder hacer frente a las deudas contraídas, con los consiguientes desahucios y congelación del crédito. Supone descender a esa clase baja marginalizada y criminalizada que la clase media americana ha aprendido gracias a los medios a temer y odiar.

Los más ricos, que se han beneficiado de desregulaciones económicas y rebajas de impuestos sucesivas, han operado con total impunidad ante la falta de supervisión intencionada del gobierno americano. Así, aquellos que arruinaron el país en la crisis de 2007, arrastrando con ellos al grueso de la economía mundial, lejos de ser castigados, han seguido gozando de tratamiento preferencial, y los mismos criminales que sumieron a millones de ciudadanos en la miseria se sientan hoy a cenar con el presidente en lujosos restaurantes.

De esta forma, el neoliberalismo ha estratificado la sociedad americana en tres capas: una clase alta que ha acaparado la mayor parte de la riqueza creada, que goza de tratamiento preferente por parte del gobierno en forma de desregulaciones y recortes de impuestos y a la que se le permite operar con total impunidad; una clase media rehén de una espiral descontrolada de endeudamiento que amordaza sus perspectivas de crecimiento; y una clase baja despojada de una red de protección, marginalizada y criminalizada, que puebla las cárceles y guetos del país y que sirve de chivo expiatorio para los miedos y paranoias del gran público. Una clase baja donde las minorías, especialmente negros y latinos, están sobrerepresentadas y son las víctimas habituales del “duro brazo de la ley” que el Leviatán neoliberal ha creado para proteger los intereses de las clases altas.