Tonterías selectas

Orgullosos de ser machistas, de Rosa María Artal

“Yo no soy una mujer maltratada”, de Barbijaputa

La empresa, más allá del beneficio, de Andrés Ortega

Elegidlos y vigiladlos, de Alberto Garzón Espinosa

Vivimos una época de cambio integral. La reciente crisis económica ha consolidado la precariedad vital como una norma social, tanto en el nivel salarial como en el acceso a los servicios públicos y a los cuidados. Cada vez somos más pobres y cada vez trabajamos más tiempo por menos dinero. Al mismo tiempo, la rueda del sistema capitalista no deja de girar aunque ya es evidente que conduce a la destrucción del planeta y, por ende, de la vida misma. Sorprendentemente, apenas hay debate público sobre esas cuestiones. Por el contrario, en nuestro país la derecha política se radicaliza al calor de la irrupción de la extrema derecha, provocando una extensión del discurso contra las mujeres, los sindicatos, los inmigrantes y de toda conquista del movimiento obrero y democrático. A nivel mundial, las fórmulas del autoritarismo neoliberal se expanden amenazando las libertades más básicas y normalizando un estado de la opinión profundamente reaccionario. En definitiva, volvemos al siglo XIX en materia de relaciones laborales y derechos mientras producimos y consumimos muy por encima de la biocapacidad del planeta. Una combinación explosiva que esboza un panorama sombrío.

Ver más allá de la ciencia, de Felipe Fernández-Armesto, historiador

… quedamos sin saber los ingredientes de la vida; y cada paso que damos hacia humanos a la carta es un desastre.

… nuestros retos actuales más urgentes y más profundos son literalmente intratables. El cambio climático seguirá perjudicando el mundo, aun si logramos las respuestas que la ciencia exige, porque la influencia clave en el clima mundial es el sol, sobre el cual no podemos ejercer influencia alguna. El gran perturbador de la estabilidad de nuestras sociedades es la desigualdad, que queda fuera del ámbito de la ciencia. El consumerismo, que está agotando los recursos del planeta, sigue descabellado. Los cambios demográficos -aumento descontrolado de la población de algunas zonas del mundo, desequilibrio generacional en los países relativamente desarrollados, y creación de tipos de familias sin precedentes en la historia con consecuencias impredecibles- son irreversibles en el término medio.

… mientras los problemas se acumulan, nuestros recursos morales y de inteligencia quedan estancados. Seguimos siendo tan malos y tan estúpidos como nuestros antecesores humanos más remotos -tal vez más, si tenemos en cuenta el hecho de que los neandertales tenían cerebros más grandes que los nuestros.

… no hay grandes perspectivas de que la ciencia nos mantenga a salvo. Más bien, tenemos que salvar a la ciencia de sus propios vicios -los procedimientos hostiles a la audacia de la investigación, la falta de atención a consecuencias no esperadas, el fundamentalismo casi religioso que excita expectativas condenadas al desengaño.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: