Tonterías selectas

27/06/2019

La ortodoxia, responsable de la próxima recesión (I), de Juan Laborda

¿Qué lugar deben ocupar los robots?, de Bruno Estrada López, economista y adjunto al secretario general de CC OO.

Las desigualdades sociales, el desempleo, la pobreza, no los generan los robots sino las políticas neoliberales.

Hacia la cultura de la igualdad: un cambio en las reglas del juego, de Carmen Calvo

El capitalismo financiero prepara la recesión 2.0, de Walden Bello

Reorientar la brújula, de Nacho Álvarez, secretario de Economía de Podemos, y Jorge Uxó, profesor de Economía en la Universidad de Castilla-La Mancha


Tonterías selectas

21/06/2019

La maternidad bajo ataque, de Gabriel Wiener

¿Por qué el discurso capitalista concierne al psicoanálisis?, de Joaquín Caretti

Sobre Vox y la “violencia intrafamiliar”, de Barbijaputa

Hijas mías, antes todo esto era campo y trabajo asalariado, de Isaac Rosa

La moda de lujo copia a las indígenas mexicanas: el saqueo cultural llega a la pasarela, de Mónica Zas Marcos


Tonterías selectas

19/06/2019

Entrevista a Saskia Sassen: “Las enormes ganancias de las finanzas no han caído del cielo, dañaron hogares, bancos tradicionales, empresas y gobiernos”

… no hay que confundir el sector financiero con la banca tradicional. Necesitamos tener bancos, ellos venden dinero, mientras que las finanzas son un modo de extracción, al igual que la minería: una vez que extraen el valor, no les importa lo que ocurra. Un banco tradicional quiere que los hijos de sus clientes sean futuros clientes, por lo que se preocupa por las relaciones, pero a las firmas financieras no les importa ese nivel personal, salvo si se trata de personas muy, muy ricas. En segundo lugar, el sector financiero es peligroso porque sus directivos han aprendido a financierizar casi todo. Y lo hacen no a través de las prácticas bancarias tradicionales, sino a través de algoritmos y manipulaciones altamente especulativas. Han inventado instrumentos para que sirvan a sus propios fines, en lugar de a quienes están asesorando, lo que significa que, muchas veces, no pierden aunque sus clientes sí lo hagan.

Tomemos, por ejemplo, el tema de la deuda de los estudiantes en los Estados Unidos. Actualmente, suma más de un billón de dólares estadounidenses (en su mayoría prestados por hogares de ingresos modestos). Un banco no sabría qué hacer con esa deuda más allá de cobrar intereses. Pero el sector financiero puede jugar con eso (aunque tiene que ser una deuda bastante grande), a menudo a un alto coste humano porque mientras que las firmas financieras pueden ganar algo, para los tenedores de la deuda (digamos los padres del estudiante en cuestión) todo lo que hay es la deuda. Las firmas financieras pueden extraer valor de la deuda (más allá de las tasas de interés) porque han desarrollado instrumentos complejos que se lo permiten, en beneficio propio y en perjuicio del prestatario.

… las finanzas … ocupan un espacio único, separado de la producción y el consumo. Es un espacio que genera ganancias al especular con todo tipo de artículos, desde dinero e inversión hasta metales y petróleo. Una de las claves de esta capacidad es la utilización de las matemáticas algorítmicas. La gente corriente no entiende o no conoce estas formas complejas de extracción de riqueza.

las finanzas han producido resultados positivos para muchos agentes. Han creado volúmenes formidables de riqueza. Pero para producir y acumular esa riqueza han utilizado a muchas otras entidades, causándoles un grave perjuicio: las enormes ganancias de las finanzas no han caído del cielo; fueron generadas, y eso implicó dañar a muchos otros actores: hogares, bancos tradicionales, empresas y gobiernos municipales, entre otros. Por ejemplo, el fondo de pensiones del sector público de California, CALPERS, ha sido durante mucho tiempo un fondo bien administrado que ha brindado beneficios significativos a sus jubilados. Pero CALPERS cayó en la trampa de los negocios financieros dudosos, cuyo interés no era el de los trabajadores jubilados, sino el suyo propio. El resultado fue que los nuevos gerentes se hicieron ricos, pero el fondo de los trabajadores perdió dinero, lo que afectó a los jubilados.
“·La banca tradicional es solo comercio, vende algo por un precio, mientras que las finanzas son extractivas”

Esto mismo ha ocurrido en otros fondos de pensiones de varios países occidentales. Por ejemplo, un equipo holandés de investigación comenzó recientemente a rastrear la gestión de fondos de pensiones holandeses, y parece que algunas de las inversiones podrían haber sido mejores. Ya han logrado reducir el porcentaje que se destina a las empresas financieras que manejan estos fondos.

Lo que está sucediendo con los fondos de pensiones administrados por firmas financieras solo empieza a arañar la superficie de todo el abuso que ha tenido lugar. Esto es algo serio. Y lo que complica las cosas es que no es solo corrupción, sino también la manipulación de los fondos de pensiones de los trabajadores de forma que generan beneficios excesivos para los gestores de los fondos. Esto no es tan difícil de hacer dada la complejidad de las finanzas y la dificultad para que el trabajador medio entienda lo que está sucediendo. Pero los datos están ahí: las pruebas revalan en varios casos que los encargados de los fondos de pensiones reciben demasiado dinero por su “trabajo” de administración.

De nuevo, según mi lectura, es otra forma de mostrar cómo las finanzas tienen una lógica de extracción. La banca tradicional es solo comercio, vende algo por un precio, mientras que las finanzas son extractivas.

… Las finanzas son como una mina: se extraen y, finalmente, no queda nada por extraer. Por eso digo que funciona como una curva. Existen límites a cuánto puede extraer el sector financiero, pero cuando las autoridades públicas se dan cuenta de los costes, el sector ya ha extraído mucho y puede seguir adelante.

… Para abordar estratégicamente el poder financiero es bueno recordar que tiene un componente material; no es totalmente abstracto. Por ejemplo, sabemos que hay edificios vacíos propiedad de bancos o corporaciones, y al mismo tiempo, tenemos una gran crisis de la vivienda y precios exorbitantes. Por lo tanto, el entorno construido en nuestras ciudades nos brinda una plataforma para hacer demandas, para protestar, una oportunidad para expresarnos.

Economistas, por favor, inventen algo, de Marga Mediavilla

What are the 10 Basic Causes of Cancers?, by Mark Sircus (at LewRockwell.com)

Thinking Clearly, Choosing Wisely: God Is Love, by Jack Kerwick (at LewRockwell.com)

No es violencia intrafamiliar: las palabras importan, de Octavio Salazar


Tonterías selectas

14/06/2019

Lo que el dinero no debería comprar según Michael Sandel, un Sócrates de la era digital, de María José Guerra Palmero, catedrática de Ética y Filosofía Política, Universidad de La Laguna, y Stella Villarmea, professor of Philosophy, Oxford University, Universidad de Alcalá

Comunistas rusos piden detener a los productores de ‘Chernobyl’ por “demonizar” a la URSS

Pornografía urbanística, de David Bollero

Salario mínimo y empleo: el relato de una mentira, de Juan Laborda

Por qué es más correcto hablar de “crisis climática” y no de “cambio climático”, de Alejandro Tena


Tonterías selectas

11/06/2019

¿Y si matáramos a los caseros?, de David Bollero

La codicia, las ansias de enriquecimiento desmedido por parte de las personas arrendatarias han provocado un serio problema no sólo de habitabilidad, sino de empleo, pues la burbuja del alquiler se ha trasladado también a los locales comerciales. Decenas de miles de emprendedores echan el cierre o ni siquiera pueden arrancar sus negocios por precios de alquiler disparatados.

En esta coyuntura, imaginen que todas las personas afectadas por esta avaricia de quienes arriendan viviendas o locales tiraran por la calle de en medio, asesinando a sus caseros y caseras. A diferencia de la violencia machista, no se les privaría de la vida por su género, sino por su avaricia, es decir, que podrían salvarse fácilmente estableciendo precios justos para sus inmuebles. Así de fácil.

Comenzarían a caer como moscas, porque son tantas las personas que arriendan a precios desorbitados y generan tanto odio, provocan tanta miseria en las familias, que tras el primer asesinato, se produciría un efecto dominó. ¿Saben cuál es la diferencia respecto a lo que sucede con la violencia machista? Que no haría falta que se alcanzaran los diez asesinatos de caser@s para que los poderes fácticos lanzaran la alarma social. Personas físicas que arriendan, directivos de entidades bancarias o de fondos buitres se echarían a temblar y, antes de cesar en sus prácticas mezquinas de enriquecimiento a base de la miseria de terceros, buscarían otra salida y, lo peor de todo, es que el Estado se la daría.

¿Qué hace falta para que se dé una respuesta similar a la violencia de género? ¿Por qué cuesta tanto acallar las voces de indeseables que niegan que se está matando a las mujeres por el mero hecho de serlo? Al menos, con la descabellada -e injustificada- teoría que expongo, se mejoraría la habitabilidad en las ciudades pero, ¿qué se gana con la locura feminicida?

Sábanas sucias, de David Trueba

Lo que nos jugamos en salud, de Mónica García, diputada de Más Madrid en la Asamblea y médica

El capitalismo, factor de desigualdad, de Fernando Luengo, de Podemos

Eutanasia, de Ramón Rodríguez Arribas ex vicepresidente del Tribunal Constitucional

En los últimos tiempos la eutanasia -eufemismo con el que se disfraza la muerte provocada de un ser humano doliente- se va abriendo paso bajo las banderas de la «muerte digna», «las razones humanitarias» y «el progreso», dando por sentado que hay porcentajes abrumadores a favor de su regulación inmediata, como si hubiera una demanda social clamorosa y miles de personas sufrientes estuvieran esperando esa regulación. Y todo eso apoyado en el argumento de que «nadie puede imponer al conjunto de los ciudadanos una creencia o moral religiosas», referencia que se dirige preferentemente al Cristianismo.

La defensa de la vida, desde la concepción hasta su extinción natural, no es una cuestión que afecte solo a la fe religiosa y a la moral cristiana; hay infinidad de personas que no creen en Dios o no les preocupa su existencia que, sin embargo, reconocen que la Naturaleza es una realidad regida por leyes inmutables, que se violan con la «cultura de la muerte» y es lo cierto que esas personas, ateas o agnósticas, se pronuncian firmemente y con coherencia contra la pena de muerte, el aborto libre y la eutanasia activa. Pero es que, además, también los cristianos tenemos derecho a sostener y defender públicamente nuestros valores y principios en una sociedad libre y plural, sin sufrir anticipadamente la descalificación dialéctica, porque la verdad es que resulta perceptible la presión sobre la opinión pública, tachando de crueles a los que oponen reparos al establecimiento legal de la eutanasia.

… Anticiparse a la obra de la Naturaleza, provocando la muerte al anciano o al enfermo constituye un riesgo de error que no se debería asumir por nadie.

… Si de lo que se trata es de resolver aquellos casos límite, como puede ser el que ha saltado a los medios de comunicación recientemente, bastaría con la aplicación de la eximente de «estado de necesidad», prevista en el número 5º del artículo 20 del Código Penal, usando del principio general de «la no exigibilidad de la conducta» a aquellas personas que colaboren en la muerte del que no puede hacerlo por sí mismo, sin más que la reforma del artículo 143 del Código Penal en su último número, lo que permitiría además, la aplicación del sobreseimiento libre del artículo 634 de la LECrim, para evitar hasta el castigo de sentarse en el banquillo, archivando el caso antes, pero haciéndolo los jueces.

Por el contrario, parece que lo que se pretende es crear una institución jurídica por la que un comité administrativo, donde participen científicos y otros expertos, sea el que determine cuándo se dan las circunstancias que aconsejen la muerte causada de propósito de un anciano o enfermo sin esperanza de vida.

Pues bien, si ese fuera el camino que se quiere recorrer, está sembrado de problemas, como ha puesto de manifiesto el doctor Marcos Gómez Sancho, promotor de los cuidados paliativos, que ha llegado a afirmar sobre la Eutanasia que su establecimiento situaría a los médicos en un problema de conciencia porque «atender al que sufre es progresista; acabar con él es retrógrado y reaccionario»; en sintonía con él hay que afirmar que no hay muerte más digna que la muerte natural, atendida con los remedios médicos contra el dolor, la asistencia psicológica, el consuelo espiritual y los afectos familiares, que son los verdaderamente humanitarios, porque comparten el sufrimiento con el otro.


Tonterías selectas

06/06/2019

“Alta probabilidad de que la civilización se extinga”: un informe pone la fecha en 2050

Fredrik Gertten retrata en el documental ‘Push’ al monstruo invisible que está arrebatando las casas a los ciudadanos. Son nuestros nuevos caseros: los fondos buitre, de Héctor Llanos Martínez

Feminismo de la cuarta ola: ¿Hacia la desobediencia del capitalismo?, de Laura Gómez

Unos valientes se sacrificaron para salvar a una Europa que se lo agradece suicidándose, de Elentir

La eutanasia que viene, de Cristina Losada


Tonterías selectas

05/06/2019

Izquierda Diario

La urgente necesidad de un gobierno de coalición de izquierdas, de Vicenç Navarro

The Right to Repair: Shouldn’t Americans Have the Right to Fix Their Own Stuff?, by Brittany Hunter

Son trabajadores, de Andreu Missé

La culpa de Pablo Iglesias, de Gloria Elizo, de Podemos