El “experto” Tom Burns Marañón y el riesgo moral

14/09/2009

En el suplemento Mercados del diario El Mundo ofrecen la “Opinión del experto”, que se pregunta “¿Qué lecciones hemos logrado aprender?” de la crisis económica. Según el presunto experto, Tom Burns Marañón:

El riesgo moral es la interiorización de aquello de que el que la hace la paga y es un sentimiento que induce sensatez. Lo único que puede moderar la codicia de tener mucho es el miedo a perderlo todo, pero se asumen riesgos de vértigo, y se ignora cualquier incertidumbre, si al final no hay que pagar las consecuencias de tanta insensatez. El rescate del hedge fund Long Term Capital Management en 1998 por la autoridad monetaria de Nueva York fue una clara señal de que se podía alegremente desarrollar complejos instrumentos financieros sin probada sostenibilidad porque se operaba con un red de seguridad. Hasta que se dejó caer Lehman Brothers hace un año, el moral hazard estaba missing.

El “experto” ha dado completamente la vuelta al concepto de riesgo moral, que es el cambio de la conducta de un agente que al protegerlo institucionalmente tiende a tomar más riesgos. Fue salvar a Long Term Capital Management, y no dejar caer a Lehman Brothers, lo que generó riesgo moral.

Pretendiendo haber aprendido alguna lección, probablemente ha oído campanas y ha supuesto que el riesgo moral simplemente es la aversión al riesgo. Eso sí, farda un montón utilizando los términos en inglés: para eso no hace falta entender su significado. ¿Lo comprenden sus lectores?


Tom Burns Marañón, los impuestos y el gasto

11/09/2009

Según Tom Burns Marañón, periodista:

Nadie discute que quienes más ganan, y más tienen, han de pagar más impuestos que quienes ingresan, y tienen, menos. Este inapelable principio está totalmente asumido en toda sociedad desarrollada.

Nadie lo discute: Burns conoce a todo el mundo y sabe perfectamente lo que piensan. Es además un principio inapelable, no se puede discutir ni explorar alternativas, es un dogma incuestionable. Además no hace falta pensar un poco en ello y analizarlo de forma crítica porque es un axioma totalmente asumido, ¿no? Lo que es coincide con lo que debe ser y no se hable más.

No cuesta mucho repetir tópicos populares: lo difícil, y lo que hace avanzar el pensamiento, es cuestionar lo que se asume sin reflexión como inapelable.

Nadie duda tampoco de que todo Gobierno ha de aumentar sus ingresos cuando éstos decaen por el colapso de la actividad económica para así poder seguir atendiendo a la prestación de servicios sociales.

Como Burns ya mostró antes que sabe lo que piensa todo el mundo, también conoce sus seguridades y sus dudas. Parece que nadie se plantea que lo de los servicios sociales tenga gran parte de camelo prescindible, abrevadero de votantes dependientes y botín de grupos de interés. Todos estos servicios deben prestarse de forma incuestionable (y además van creciendo con el tiempo, luego siempre hay algún pecado de omisión), no hay en ellos ningún despilfarro (aunque por ejemplo Obama asegure que su plan sanitario no costará nada porque compensará los nuevos gastos con los ahorros logrados en la reducción de los abusos y los recursos malgastados en el sistema actual).

La transacción -yo, pudiente, contribuyente, pagaré más si a cambio usted administra lo que le entrego con mejor criterio- se ha de tener muy en cuenta por una razón sencilla. No hay manera de que una subida impositiva reduzca el déficit presupuestario de una manera significativa si no va acompañada de una rigurosa revisión del gasto.

Parece muy sensato lo de revisar el gasto. Pero ¿por qué sólo se puede exigir que el gasto se revise si se acepta pagar más? Si el político gobernante ha demostrado ser un mal administrador, no parece sensato darle más recursos y exigirle que mejore.