Pablo Pardo y la Seguridad Social en Estados Unidos

10/05/2009

Pablo Pardo, corresponsal de El Mundo en Washington (Estados Unidos), afirma:

… en un país en el que no existe Seguridad Social, General Motors, Chrysler y Ford se han visto históricamente abrumadas por los gastos sociales de sus trabajadores, de sus jubilados y hasta de las familias de éstos.

¿No existe la Seguridad Social en Estados Unidos? ¿Entonces esto qué es? Bien por el rigor informativo.


Seguridad social, demografía y crisis económica

07/05/2009

El sumplemento Iglesia de Libertad Digital es en general intelectualemente penoso. Pero suelen salvarse (al menos en parte) los artículos traducidos del Acton Institute (se nota que son liberales y que algo saben de economía).

En este caso dan unas de cal y otras de arena:

Los políticos de Washington contribuyeron a la crisis financiera blindando a ciertas compañías que eran “demasiado grandes para quebrar” de las consecuencias de sus nefastos comportamientos. Y las compañías, no debería sorprender a nadie, se comportaron de manera nefasta.

Eso es el riesgo moral.

En el s. XX, ciertos cambios en el país, entre ellos la instauración de la Seguridad Social, fueron haciendo que la opción de no tener hijos fuera cada vez más atractiva para muchos americanos. Antes de esto, se criaban y educaban a muchos hijos como un seguro para la jubilación; pero con la creación de la Seguridad Social durante la Gran Depresión, todo esto comenzó a cambiar.

Es cierto que la existencia de la Seguridad Social puede tener efectos sobre la natalidad, pero tener hijos no es la única forma de seguro posible: los hijos cuestan mucho dinero que podría ahorrarse (no teniéndolos) e invertirse de cara a la jubilación.

Aun cuando sus causas más inmediatas sean complejas, en el fondo padecemos un problema de oferta y demanda que ha sido agravado por nuestra transición demográfica. Tal y como explica David Goldman en First Things, “El colapso de los precios internos y sus consecuencias sobre el sistema bancario se deben al menguante número de familias que necesitan de una casa. La familia nuclear es sólo una opción más entre muchas otras”.

Este cambio demográfico ha socavado el mercado inmobiliario y a través de él al mercado financiero y a la solvencia de toda la nación, incluyendo los planes de pensiones.

Lo anterior es un error grave: las transiciones demográficas son lentas y los empresarios disponen de abundante información al respecto para adaptarse a ellas. Esta crisis no tiene nada que ver con la demografía.

No existe ninguna seguridad en un sistema que continuamente debilita los incentivos naturales a los comportamientos responsables y productivos. Y criar a la siguiente generación de ciudadanos es uno de esos comportamientos.

Cierto lo primero, problemático lo segundo: no criar a nadie no es irresponsable, y lo que es una insensatez es criar parásitos improductivos y liberticidas.