Una denuncia de violación puede ser falsa

21/09/2014

Una violación es un delito muy grave. Denunciar una violación puede ser algo muy difícil. Probar una violación puede ser complejo y problemático.

Sin embargo una denuncia de violación puede ser falsa.

La denunciante de una violación en Málaga declara que se la inventó

Cuando esto sucedió Lidia Falcón, liberticida prototipo del feminismo colectivista y totalitario, aseguraba con su habitual falta de rigor intelectual que Todas hemos sido violadas.

Falcón no se corta: habla en nombre de todas (las mujeres, se supone), y afirma rotundamente que todas han sido violadas. Esto es completamente falso, y ella no puede no saber que es falso, así que tal vez esté proyectando algún trauma personal o quizás utilice el lenguaje para la manipulación demagógica más tramposa, torpe y desvergonzada.

Como licenciada en Derecho, quizás no especialmente competente, sorprende la facilidad con la que acusa sin pruebas y sin la más mínima sombra de duda ni respeto a la presunción de inocencia a los hombres involucrados en este hecho de violadores, y a la jueza básicamente la desprecia como retrógrada e idiota que no sabe o no quiere hacer bien su trabajo de impartir justicia. Además Falcón tal vez ignora deliberadamente que un desgarro vaginal y otro anal pueden ser indicios de violación, pero también pueden ser resultado de sexo desenfrenado consentido.

En Málaga, su patria y la de todas las españolas, una muchacha de veinte años ha sido violada una madrugada por cinco hombres, y la jueza, María Luisa Cienfuegos, que instruye el caso, lo ha archivado por no encontrar pruebas del delito- ¿y por qué me empeñaría yo tanto en que las mujeres pudieran acceder a la carrera judicial?

… cuando se la descubrió la víctima fue trasladada inmediatamente al hospital, donde se activaba el protocolo de violación y era examinada por un médico forense, que confirmaba que la joven sufría un desgarro vaginal y otro anal, lo que probaba que la agresión sexual había sido consumada.

… La víctima de la violación de Málaga se atrevió a salir de su casa para trabajar en la Feria, por la noche, en compañía de hombres, ¿qué debía esperar sino que esos varones la violaran? Cinco, tres adultos y dos menores de 17 años, que están aprendiendo a ser “hombres”.

… Y los familiares y amigos aplaudieron a los violadores cuando salieron en libertad.

… La jueza, María Luisa Cienfuegos, ha decidido que es normal que una joven de veinte años cuando sale de trabajar como camarera a la madrugada, “convenza” –al parecer ellos eran remisos- a tres de los cinco hombres para que la follen, mientras uno vigila y el otro graba dos vídeos de menos de un minuto, alejados de la gente y en el suelo del parque tras una atracción de feria. Actividad sexual que le ocasionó a la muchacha desgarros en la vagina y en el ano, y que la jueza debe suponer que  soportó con gusto debido al masoquismo inherente a la condición femenina, que ella no debe creer que la concierne.

… Eso mismo dijo en una sentencia la Sección 2ª de la Audiencia Provincial de Barcelona, hace treinta años, en el caso del matrimonio joven, recién casados, que en las Fiestas del barrio de Gracia fue asaltado por cinco miserables que sujetaron al marido mientras violaban sucesivamente a la mujer. Aseguró que ella, llevada de los más salaces deseos, los incitó a folgar en el suelo de una calle la madrugada de aquel infausto día. Han transcurrido treinta años y el Poder Judicial no ha variado un ápice.

… para la casta jurídica no han pasado los siglos.

… Ante ésta atroz decisión judicial tenemos que estar todas – me gustaría poder decir “ y todos”- en la calle ante el Ministerio de Justicia, exigiendo justicia. Malos tiempos son estos en que la violación grupal de una joven de veinte años, por cinco hombres, que le ocasiona desgarros vaginal y anal, tiene como consecuencia que los violadores estén en libertad sin cargos por orden judicial, que se pavoneen de su inocencia públicamente en la televisión y que amenacen con querellarse contra ella por denuncia falsa.

Porque en el cuerpo y en el honor de esta nueva víctima hemos sido violadas todas.

Sobre el mismo suceso Shangay Lily también se cubrió de gloria:

… cuando una mujer dice que la han violado, es que la han violado. Me parece despreciable difundir el repulsivo concepto de “falsa denuncia” por parte de quien no tiene nada que ganar con ello.

… ¿En serio te vas a alinear, querida María Luisa, con los ignorangutanes que dicen que dijo lo de la violación porque se arrepintió luego de lo que había hecho (esa moral cristofascista que quieren imponer y que la hace una Magdalena arrepentida de ser libre sexualmente) o que lo dijo porque se dio cuenta luego de que le habían grabado y por el qué dirán?

… cuando una mujer dice que la han violado es que la han violado. El asqueroso mito machista cristofascista de la mujer que se venga de los hombres por puro sadismo acusándoles falsamente de violación o agresión es una mentira descomunal publicitada por el patriarcado y los hombres acostumbrados a abusar de las mujeres ante la indiferencia y el silencio de esta sociedad machista y cómplice.

¿Reconocerán ahora su grave error?


Lidia Falcón quiere la abolición de la prostitución

10/10/2009

Lidia Falcón, feminista liberticida, se pregunta “Qué hacer con la prostitución”. Al parecer su abuela “luchó por organizar a los trabajadores en defensa de sus intereses y contra las explotaciones del capital a través del cooperativismo y el sindicalismo”. Los trabajadores tienen intereses y cooperan; el capital (tal vez no los capitalistas) explota. Idioteces marxistas en estado puro.

La abuela también luchó por “la abolición de la prostitución”, “esa infame actividad”, “esa infame esclavitud”. No queda claro si se refiere a que todos los esclavos se prostituyen (y quizás alguna persona libre también lo hace) o a que todas las personas que se dedican a la prostitución son esclavos (pero quizás hay esclavos que no lo hacen). Lo de infame seguro que no representa una valoración personal subjetiva: nadie debería valorar la prostitución de otra manera diferente según ella.

Falcón cree que parte de la visión de los defensores de la prostitución como una actividad libre es que:

Según esta visión del problema, mientras los hombres sigan necesitando mujeres para liberar a todas horas sus irreprimibles instintos sexuales, será bueno que haya prostitutas. Y como los vecinos de los barrios afectados están hartos de que los clientes se sirvan de aquellas en plena calle, habrá que estabularlas en burdeles y prostíbulos, fuera de la visión de niños y gentes de orden.

Instintos sexuales irreprimibles a todas horas: qué desenfreno erótico y cuánta resistencia para la actividad sexual; realismo pornográfico puro. Lo de pretender que no se abuse de las calles como espacios comunes para el tránsito no parece equivalente a querer “estabular” a nadie en “burdeles y prostíbulos” (cuya diferencia por cierto desconozco). Los trabajadores que realizan sus tareas en fábricas, o en despachos, no suelen denominarse “estabulados”. Quizás Falcón no sea una pensadora ecuánime; tal vez ni siquiera sea especialmente inteligente y ducha con el lenguaje.

Damos por supuesto que las africanas, las latinoamericanas, las europeas del Este, se pasean por nuestras calles y se ofrecen en los clubs libremente porque eligieron esta opción, contentas de tener un puesto de trabajo. Y también, mientras tanto, aceptamos que hay unas mujeres que sirven para eso –que, por supuesto, no somos ni nosotras ni nuestras madres ni nuestras hijas–, porque los hombres necesitan carne femenina para sus desahogos sexuales y nadie debe inmiscuirse en las transacciones consentidas entre las personas en un país de libre comercio.

O sea que ella (y algunos más no identificados) dan todo eso por supuesto: qué poca capacidad para la observación; obviamente hay trata de mujeres por las mafias para la prostitución. Olvida que quizás no todos los hombres “necesitan carne femenina para sus desahogos sexuales”; algunos quizás recurran a carne masculina, y otros tal vez no utilizan los servicios de las meretrices. También olvida mencionar que quizás hay mujeres que no son trabajadoras sino clientas de la prostitución: qué curiosa omisión.

Pero es verdad que “nadie debe inmiscuirse en las transacciones consentidas entre las personas en un país de libre comercio”: se llama libertad, un concepto que le es completamente ajeno. Y desgraciadamente algo poco común en el mundo actual profundamente intervencionista.

Como, de momento, la prostitución no se va a abolir, sin que por lo menos yo entienda por qué, mientras tanto, podemos habilitar enormes edificios donde encerrar a las prostitutas para que su presencia no sea visible, hacerles pasar controles sanitarios semanales, cobrarles impuestos y cuotas de la Seguridad Social y dejarlas inermes a la disposición de proxenetas, chulos y clientes, allí donde nadie sabrá qué les sucede. Buena solución para la mala imagen de la ciudad, que ya el Ayuntamiento de Barcelona está habilitando, y que colmará los mejores deseos de las mafias de la prostitución.

No sorprende gran cosa que ella no entienda por qué. Sus entendederas son así y no dan para mucho más. Lo de encerrar a las prostitutas ¿es para no dejarlas salir nunca? ¿O a qué se refiere con eso de encerrarlas? ¿Pasar controles sanitarios es malo? Cobrar impuestos sí, eso es feísimo. ¿Todas las prostitutas están “inermes a la disposición de proxenetas, chulos y clientes”? ¿Es que todos son violentos? ¿No hay ninguna prostituta que gane dinero para sí misma sin coacción ajena? ¿O es que estas últimas sólo pueden ser las que ejercen en la calle y no están encerradas, con controles sanitarios y todo lo demás? Lo de que nadie sabrá qué les sucede suena muy dramático pero poco realista: ¿no hemos quedado que van a tener controles sanitarios, que van a pagar impuestos y demás peajes estatales?

Y ya que, según el Gobierno, es imposible aprobar la abolición que el feminismo exige en España desde hace 150 años (en tal reclamación llevamos mucha anticipación a Suecia –aunque nuestro esfuerzo haya obtenido menos resultado–, cuando desde Concepción Arenal hasta mi abuela esa era la única opción posible para los defensores de la libertad de todos los seres humanos), es mejor que, mientras tanto, las mujeres prostituidas entren en el censo de los trabajadores y quizá hasta se creen cursillos de formación profesional como para otros oficios.

Lidia Falcón habla en nombre del feminismo. No hay otro feminismo posible, al menos en España. Las feministas liberales (o liberales feministas) no existen. Y es que hay gente que lleva muchos años, quizás toda su vida, reclamando: quizás no saben hacer otra cosa; tal vez les cuesta mucho pedir por favor, u ofrecer alguna idea sensata.