Juan Francisco Martín Seco y los despidos

09/05/2009

Según Juan Francisco Martín Seco:

No deja de ser paradójico que el neoliberalismo económico, que ha sido el culpable la crisis y que, por tanto, debería aparecer como el villano de la función, quiera por el contrario erigirse en nuestro país en el protagonista y triunfador.

No se molesta en explicar cómo la libertad ha causado esta crisis, pero la libertad debe ser la malvada de la función.

España es diferente. Cuando en todas partes se vuelve la mirada hacia las políticas keynesianas y se abjura, aunque sea con la boca pequeña, del fundamentalismo de mercado, aquí, en nuestro país, la derecha política y económica, los empresarios, algunos técnicos y la mayoría de los medios de comunicación continúan, erre que erre, con la ideología neoliberal. Es más, quieren aprovechar la crisis para reducir las pensiones o abaratar el despido.

¿Ser diferente implica automáticamente estar equivocado? ¿Hay que hacer lo que hagan todos los demás porque sí? ¿Es verdad que en todas partes vuelven a políticas keynesianas? ¿Tan tontos son? Acierta al hablar de políticas keynesianas, porque el keynesianismo va de eso, de política, de falta de libertad, de coacción colectiva, de fraude a gran escala; y el mercado es “fundamentalista”, pero no en el mal sentido que Martín Seco pretende, sino porque tiene fundamentos, porque se sostiene sobre soportes sólidos.

…si algo sobra en el mercado de trabajo español es flexibilidad.

Lo que pasa con el mercado de trabajo es que está fuertemente segmentado entre grupos ultraprotegidos por la legislación y grupos con contratos más flexibles. Lo que le falta a ese mercado es libertad contractual para que ambas partes pacten libremente las condiciones de la rescisión del contrato.

Como Martín Seco no debe de saber lo que es la vergüenza, al menos en el ámbito intelectual, asegura que “La presidenta de la Comunidad de Madrid, ante la crisis debería callarse avergonzada, puesto que ha sido una de las mayores defensoras de las teorías que nos han llevado a la recesión”. Dice una estupidez acerca del liberalismo como causante de la crisis y luego acusa a los defensores del liberalismo de desvergonzados.

En 1979 se aprobó el Estatuto de los Trabajadores pactado por empresarios, trabajadores y partidos políticos.

¿Y por qué debía obligar a todos lo que pactaron unos pocos representantes de grupos de presión particulares? ¿Por qué lo pactado entonces debe obligarnos ahora? ¿Es que la gente no entiende que los pactos sólo obligan a las partes contratantes y que no se puede contratar en nombre de otros a quienes no se representa legítimamente?

En momentos de recesión como el actual, lo único que se consigue abaratando el despido es que el ajuste se traslade inmediatamente al mercado de trabajo sin que las dificultades afecten a las empresas o a las rentas de capital.

¿Cómo lo sabe si el despido no se ha abaratado? ¿Y de verdad que las empresas y sus accionistas no tienen o tendrían entonces ningún tipo de pérdidas o problemas? ¿Ha sido Martín Seco empresario alguna vez? ¿Entiende la empresarialidad aunque sea por referencias lejanas?

Sí, efectivamente, en España es necesaria una reforma laboral, pero no otra contrarreforma. Los sindicatos deben reclamarla, deben pasar a la ofensiva. Una reforma laboral que vaya en sentido contrario a las de los años 1984, 1994, 1997 y 2002. Únicamente sería preciso aplicar el sentido común. Para reducir la temporalidad y la precariedad sólo se precisa prohibir este tipo de contratos y permitirlos exclusivamente para aquellas actividades que son realmente temporales. ¿Que la indemnización de 45 días por año trabajado para los despidos improcedentes es muy elevada? Pues bien, eliminemos los despidos improcedentes. Cuando un juez declara que el despido es improcedente y no hay causa ni disciplinaria ni económica ni tecnológica, es decir, que la única razón del despido es el capricho y la voluntad del empresario, no impongamos ninguna indemnización sino, como ocurre en otros países, obliguemos a la readmisión. Los empresarios no quieren abaratar el despido basado en causas objetivas, sino poder despedir a su capricho y que, además, les salga gratis.

Vamos a prohibir contratos tralará, vamos a prohibir contratos. Qué gusto da prohibir, sobre todo siendo un mindundi que aspira a recomendar (mejor a obligar) a todo el mundo qué legislación debe adoptar. Y los jueces, que sustituyan a los empresarios, porque los juristas, aunque no tengan ni idea de economía ni asuman ningún riesgo empresarial ni tengan que satisfacer a los consumidores, seguro que ellos no tienen caprichos. Al fina y al cabo, son funcionarios y no se les puede despedir.