José Antonio Marina y la competencia

08/12/2013

En el suplemento Crónica de El Mundo, 8-12-21013:

La competencia entre los bancos es superficial. El monopolio es profundo. En los años setenta, cuando la crisis del petróleo, los países productores tenían ingentes cantidades de dinero en los bancos. Preguntaron al presidente de uno de los grandes bancos suizos si no le preocupaba que se pudieran retirar miles de millones de dólares en un segundo. «Si de mi banco salen veinte mil millones de dólares, al día siguiente el presidente de otro banco me preguntará si sé que hacer hacer con veinte mil millones de dólares. El dinero que entra en el sistema, está en el sistema». Conclusión: el sistema bancario funciona estructuralmente como un monopolio.

En vez de ofrecer alguna evidencia empírica mínimamente seria, Marina relata una anécdota de segunda mano sin molestarse en comprobar y ofrecer pruebas de su veracidad. Debemos creer que el banquero que recibe dinero es tan incompetente que no sabe qué hacer con él y debe consultar al banquero original, al que por algún motivo alguien le retiró la confianza en su gestión. No aparece por ningún lado la posibilidad de invertir dinero fuera del sistema bancario, por ejemplo a través de fondos de inversión independientes. Y naturalmente no se menciona al principal protagonista del oligopolio bancario: el Estado, con su Banco Central, su regulación y su supervisión.

Las corridas bancarias, según Marina, serían imposibles o simplemente problemas momentáneos, y la banca en su conjunto jamás puede perder financiación. Los banqueros no tienen ningún motivo para preocuparse por su pasivo, ya que lo que se va vuelve automáticamente. O sea que los bancos centrales sobran.

Es cierto que hay serios problemas de oligopolio en la banca, pero Marina no los comprende y difícilmente puede criticarlos con acierto.

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