Beatriz Gimeno contra Jesús Neira

24/06/2009

Beatriz Gimeno, ex presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, afirma:

Me alegro de que este medio haya explicado cómo es Jesús Neira. La verdad es que yo no me atrevía a hacerlo. Y no hablo ahora de sus ideas políticas que por lo que nos hemos enterado, son cuanto menos curiosas. Hablo, precisamente de aquello por lo que más se le valora socialmente, su supuesta defensa de las mujeres. En realidad, Neira es un machista de los de antes. Eso no quiere decir que yo le niegue cierto valor personal, pero el valor no es suficiente para ocupar un cargo público. Una persona como él, por más méritos al valor que tenga, de ninguna manera debería estar al frente de ningún organismo ni institución dedicada a luchar por la igualdad de género. Quiero creer que muchas personas saldrían en defensa de una mujer -o de cualquier persona- a quien se esté pegando en plena calle. Pero de ahí a ser un héroe feminista hay un trecho muy largo en el que, por lo menos, hay que hablar con la persona en cuestión a ver qué opina de las cosas. Con Jesús Neira no habló nadie y ahora pasa lo que pasa.

Jesús Neira supuestamente defiende a las mujeres. Beatriz Gimeno supuestamente tiene cerebro. Eso sí, es una feminista de las de ahora, de lo más progre y políticamente correcta.

Existe un machismo criminal y delictivo que es el de aquellos que maltratan y asesinan a las mujeres y que, afortunadamente, son los menos.

Existe un feminismo criminal y delictivo que es el de aquellas que maltratan y asesinan a los hombres y que, afortunadamente, son las menos.

Después hay un machismo de menor intensidad, el de toda la vida, el de aquellos que piensan que las mujeres son distintas de los hombres y que merecen un trato diferente.

Después hay un feminismo de menor intensidad, el de ahora mismo, el de aquellas que piensan que las mujeres son iguales a los hombres, y que cuando no lo son exigen que la igualdad se lleve a cabo mediante la coacción estatal.

Es el machismo de todos aquellos que están a favor de diferenciar a niños y niñas en la escuela, aquellos que defienden que hombres y mujeres -iguales en dignidad, como dice la Iglesia- tienen sin embargo distintas capacidades y por tanto deben ocupar esferas sociales distintas, lo que al final se traduce en el machismo de toda la vida: ellas en casa, ellos a trabajar fuera.

¡Cómo se le ocurre a alguien pensar que las capacidades de hombres y mujeres puedan ser diferentes! Lo que no queda claro es cómo se pasa de allí al deber de ocupar una esfera social distinta. Las personas suelen hacer y ser lo que quieren y pueden: el deber suele imponerse desde fuera, sobre todo desde el Estado que se supone debe garantizar la maravillosa igualdad.

Esta última postura no excluye sino que, al contrario, muchas veces lleva aparejado una especie de trato supuestamente deferente hacia las mujeres. Se nos cede al paso al llegar a una puerta, pero no se nos cede ni una pizca de poder; se nos hace reinas de la casa, pero para que nos quedemos dentro. Es el machismo de nuestros abuelos y de muchos de nuestros padres (en el mejor de los casos).

Obsérvese cómo utiliza la voz pasiva para ocultar quién no les da poder y hacerse la víctima. Al hablar de sus padres y sus abuelos obviamente está mostrando que ha tenido ciertos problemas con su historia personal que ella traspasa a todos los demás.

Yo ya me había dado cuenta de que Jesús Neira es de estos cuando recién salido del coma, en la primera entrevista que le hicieron, le preguntaron por su opinión sobre el machismo que se observaba en los colegios y en los jóvenes y sobre cómo erradicarlo. Al hombre no se le ocurrió otra cosa que afirmar que hay que enseñar a los niños a tratar a las niñas con “deferencia”. Ni una sola vez en toda la entrevista pronunció la palabra “igualdad”, que es lo que hay que enseñar a los niños, y no deferencia. En todo caso habrá que enseñar a niños y niñas a tratar a cualquier otra persona con educación, pero en ningún caso las niñas merecen ningún trato especial que enmascare la desigualdad. Las mujeres no queremos deferencia, queremos igualdad y eso es lo que hay que enseñar. Por eso me parece nefasto que alguien al que sólo se le ocurre eso de la deferencia esté al frente de un organismo de igualdad, aunque tratándose de un organismo de Esperanza Aguirre no me extrañaría que se dieran clases de ceder el paso y después se hicieran exámenes. En fin, que Jesús Neira no es partidario de la igualdad entre hombres y mujeres y estoy segura de que estará de acuerdo con que el feminismo es un mal que extiende eso que la iglesia llama “la perversa ideología de género”. Neira no cree en la igualdad de género y Aguirre le ha puesto a cuidar de ella. Fabuloso.

Esta doña nadie se considera representante de todas las mujeres y habla en su nombre para informarnos de lo que todas quieren. Además desde su superioridad moral nos ordena lo que hay que enseñar: igualdad. Dada su ínfima calidad intelectual y personal es dudoso que pueda entender que muchos se resistan a igualarse a ella.