Félix Bornstein, los impuestos y el gasto

11/09/2009

Félix Bornstein, abogado, aclara “Por qué es necesario subir los impuestos ahora”.

La crisis requería una serie de ajustes fiscales al alza ya en el primer semestre de 2008.

O sea que cuando comienza una crisis económica hay que aplicar medidas procíclicas y subir los impuestos para que el sector privado lo pase aun peor. Esta tontería la profiere un abogado, pero muchos presuntos economistas estarían de acuerdo; otros pedirán más gasto público pero sin mayor presión fiscal (ya lo pagarán otros en el futuro, la deuda pública está para vivir por encima de nuestras posibilidades a costa de las generaciones futuras).

La indisciplina fiscal ha aumentado el nivel de renta de los particulares sin tener reflejo en la inversión productiva, ya que este incremento de ingresos se ha consumido en el desesperado intento de sobrevivir o, lo que es mucho peor, se ha destinado al ahorro.

No importa si ha habido un exceso (o más bien error sistemático) en la inversión productiva: esta no debe disminuir jamás. Consumir es malo (aunque estés desesperado por sobrevivir), pero ahorrar es peor, eso sí sólo si lo hacen los particulares.

Si no ponemos pronto remedio a esta situación vía aumento de impuestos y contracción del gasto, el crecimiento del déficit nos llevará a la bancarrota, material y moral.

El crecimiento del déficit es grave, pero se resuelve reduciendo los impuestos y disminuyendo el gasto público todavía más. Al menos Bornstein menciona a “un sector público que no utiliza bien sus recursos”. Por eso hay que darle más.


Tom Burns Marañón, los impuestos y el gasto

11/09/2009

Según Tom Burns Marañón, periodista:

Nadie discute que quienes más ganan, y más tienen, han de pagar más impuestos que quienes ingresan, y tienen, menos. Este inapelable principio está totalmente asumido en toda sociedad desarrollada.

Nadie lo discute: Burns conoce a todo el mundo y sabe perfectamente lo que piensan. Es además un principio inapelable, no se puede discutir ni explorar alternativas, es un dogma incuestionable. Además no hace falta pensar un poco en ello y analizarlo de forma crítica porque es un axioma totalmente asumido, ¿no? Lo que es coincide con lo que debe ser y no se hable más.

No cuesta mucho repetir tópicos populares: lo difícil, y lo que hace avanzar el pensamiento, es cuestionar lo que se asume sin reflexión como inapelable.

Nadie duda tampoco de que todo Gobierno ha de aumentar sus ingresos cuando éstos decaen por el colapso de la actividad económica para así poder seguir atendiendo a la prestación de servicios sociales.

Como Burns ya mostró antes que sabe lo que piensa todo el mundo, también conoce sus seguridades y sus dudas. Parece que nadie se plantea que lo de los servicios sociales tenga gran parte de camelo prescindible, abrevadero de votantes dependientes y botín de grupos de interés. Todos estos servicios deben prestarse de forma incuestionable (y además van creciendo con el tiempo, luego siempre hay algún pecado de omisión), no hay en ellos ningún despilfarro (aunque por ejemplo Obama asegure que su plan sanitario no costará nada porque compensará los nuevos gastos con los ahorros logrados en la reducción de los abusos y los recursos malgastados en el sistema actual).

La transacción -yo, pudiente, contribuyente, pagaré más si a cambio usted administra lo que le entrego con mejor criterio- se ha de tener muy en cuenta por una razón sencilla. No hay manera de que una subida impositiva reduzca el déficit presupuestario de una manera significativa si no va acompañada de una rigurosa revisión del gasto.

Parece muy sensato lo de revisar el gasto. Pero ¿por qué sólo se puede exigir que el gasto se revise si se acepta pagar más? Si el político gobernante ha demostrado ser un mal administrador, no parece sensato darle más recursos y exigirle que mejore.