Vicenç Navarro y los funcionarios

13/07/2009

Vicenç Navarro, catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, cree que no hay demasiados funcionarios, que España tiene un problema porque “el sector público está subdesarrollado en lugar de sobredimensionado”.

Es lógico que el número de personas que trabajan en el sector público sea mayor que el número de empresarios y autónomos. Ello ocurre en todos los países de la UE-15 (el grupo de países que tiene semejante nivel de desarrollo al nuestro). En realidad, España es el país europeo donde esta relación empresarios y autónomos versus empleados del sector público favorece más al primer grupo.

Todo un catedrático de universidad pública (y por lo tanto funcionario, quizás haya un conflicto de interés por aquí) confunde la lógica con la estadística. Es muy común entre quienes no tienen argumentos ni inteligencia citar muchos datos, para que al menos parezca que están muy informados. No importa si esos datos están mal interpretados, si las conexiones que se establecen entre ellos son irreales (correlación no es causalidad), o si las recomendaciones que se proponen son arbitrarias o no se infieren de ellos. El intervencionista se cree muy listo y se reafirma en su discurso con múltiples muletillas falaces: “es lógico”, “es razonable”, “como todos sabemos”…

Para Navarro, todos los miembros de un grupo determinado de forma arbitraria deben tender a la media: igualitarismo extremo que no tiene gran cosa que ver con la lógica, con las inferencias epistémicas y la consistencia. Parece que las diferencias son inaceptables y sólo la mayoría puede tener razón: los diferentes deben renunciar a su rebeldía y parecerse a los demás. Con lo cual no habrá diversidad ni evolución ni progreso, todos seremos igualmente mediocres en el paraíso de los incompetentes. ¿Será esta la motivación última de sus consejos políticos?

España se gasta 58.000 millones de euros menos de lo que debiera gastarse en su Estado del bienestar, para alcanzar la cifra del gasto público social per cápita que nos merecemos por el nivel de desarrollo económico que tenemos.

España debiera corregir las excesivas desigualdades sociales mediante políticas fiscales progresivas, con incremento notable de su Estado del bienestar, escasamente desarrollado.

La mayor causa del subdesarrollo del sector público es la falta de ingresos al Estado, consecuencia de la limitada carga fiscal, una de las más bajas de la UE.

Hay sujetos que se consideran economistas (ciencia positiva) cuando en realidad son malos moralistas sermoneadores incapaces de apearse del “hay que”, “debemos”, “es necesario”. Si algo no les gusta lo expresan de forma camuflada bajo afirmaciones aparentemente objetivas: es excesivo (las desigualdades sociales) o escaso (el Estado del bienestar). Aquí se le ha escapado un “nos merecemos”: no está claro si hemos sido buenos o malos y nos propone un premio o un castigo.

Pobrecito sector público español subdesarrollado que no consigue confiscar más riqueza a sus súbditos, o al menos no tanta como otros estados europeos: esta falta de recursos podría explicar que paguen mal a sus funcionarios y sólo puedan atraer a ineptos como Vicenç Navarro.