Finanzas, banca y ciclos económicos

24/06/2012

Conversación en Libertad con Luis Iglesias.


Artículos sobre dinero, crédito, banca y finanzas

13/03/2012

Dinero, deuda, banca y reserva fraccionaria

Producción, preservación e intercambio de valor: los intermediarios

Producción, preservación e intercambio de valor: el dinero

Servicios e información no pueden ser dinero

El dinero mercancía

Dinero, unidad de cuenta y cálculo económico

El dinero como institución evolutiva

La producción de dinero

Problemas del dinero mercancía

Dinero y deuda

Nociones básicas de finanzas

Plazos, coste y riesgo del crédito

Dinero, deuda y banca

Banca, pagos y finanzas

El dinero interno bancario

La estabilidad de la banca

Dinero, finanzas y economía: (I) el mercado libre

Dinero, finanzas y economía: (y II) la intervención estatal

– Anterior a la serie en el IJM:

La banca con reserva fraccionaria (o aquí)

– En Libre Mercado:

El riesgo de la deuda pública


El riesgo de la deuda pública

09/02/2012

Artículo en Libertad Digital.


Dinero, finanzas y economía: (I) el mercado libre

26/01/2012

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

El dinero como institución funciona mediante las decisiones libres y acopladas de grandes cantidades de agentes económicos que lo ofrecen y aceptan voluntariamente como medio de pago, lo guardan como depósito de valor y lo usan como referencia y unidad de cuenta. El dinero externo o dinero mercancía (normalmente diferentes monedas y lingotes de metales preciosos) se complementa con el dinero interno o promesas de pago de los bancos (billetes o depósitos) a muy corto plazo y con colateral muy líquido.

Cada individuo ejerce una pequeña influencia sobre el sistema monetario, controla su calidad según cómo lo usa o deja de hacerlo: qué dineros concretos acepta y cuáles no, en qué condiciones y a qué precios (o poder adquisitivo). Las monedas pueden no aceptarse por su valor nominal si su pureza o peso son diferentes de los anunciados o se sospecha alguna posible falsificación; las promesas de pago pueden rechazarse, o aceptarse solo con algún descuento, por ser poco fiables o difíciles de cobrar (pasivos de bancos con reservas insuficientes o activos poco líquidos). Los productores de los diversos dineros y medios de pago (especialmente los bancos) no los imponen de forma coactiva sino que compiten por ofrecer un bien con poder adquisitivo estable. La libre competencia tiende a expulsar y eliminar los malos dineros, y los efectos de red y realimentación positiva hacen que predominen unos pocos dineros fácilmente convertibles entre sí (monedas de acuñaciones reconocidas, billetes y depósitos de bancos fiables y convertibles en metálico a la vista). El mal dinero bancario puede hacer quebrar a sus emisores, los bancos que expanden el crédito en exceso, deterioran su liquidez, asumen demasiados riesgos, descalzan plazos y terminan siendo insolventes.

Las funciones de medio de intercambio y depósito de valor del dinero son complementarias: mientras que no se encuentra una oportunidad de compra o inversión interesante, el dinero se atesora a la espera de mejores circunstancias. Los individuos no escogen solamente entre los diversos dineros posibles: también deciden qué producir, qué vender y qué comprar, a qué precios, en qué cantidades, y en qué momento. Cuanto mayor sea la especialización y la división del trabajo más necesarios y frecuentes son los intercambios monetarios. Pero estos intercambios sólo se producen voluntariamente si ambas partes resultan a priori beneficiadas, lo que exige a los productores adaptarse permanentemente a las demandas de los consumidores.

La estructura de producción de una economía compleja tiene múltiples procesos y agentes intermedios entre los bienes finales de consumo y los factores de producción de órdenes superiores. Una estructura de producción de una economía libre tiende a reflejar las capacidades y las preferencias de los agentes económicos, no sólo en la diversidad de bienes y servicios sino especialmente en su dimensión temporal (bienes presentes o bienes futuros): los patrones de especialización e intercambio sólo son sostenibles si son compatibles con las preferencias y capacidades de los agentes para el consumo y el ahorro.

El mercado genera de forma espontánea su propia regulación descentralizada. Algunos intercambios se negocian y realizan en el presente inmediato adaptándose de forma flexible a las condiciones de la oferta y la demanda de cada momento y lugar; otras relaciones formalizadas mediante contratos garantizan ciertos precios y cantidades en algún intervalo de tiempo, reduciendo así la volatilidad y la incertidumbre. Los contratos producen reglas prácticas concretas de aplicación local que complementan a la norma básica del derecho de propiedad o principio de no agresión: las reglas más adecuadas se descubren de forma evolutiva mediante ensayos y difusión de lo exitoso.

Un individuo puede participar en un proyecto empresarial mediante la compra de acciones de una sociedad (que dan derecho al control de la misma y a posible dividendos). Los agentes (tanto individuales como colectivos) pueden prestarse dinero unos a otros a cambio de un interés, por diversos plazos de tiempo, y con diferentes garantías (avales, restricciones contractuales, colateral): el que presta realiza un gasto ahora a cambio de una promesa de ingreso futuro; el que recibe prestado recibe un ingreso ahora a cambio de una obligación de gasto o pago futuro. Los préstamos pueden realizarse directamente entre las partes o mediante la intermediación bancaria.

Cada agente económico posee un patrimonio constituido potencialmente por objetos físicos (activos inmobiliarios, vehículos, máquinas, herramientas, materias primas), dinero y activos financieros (acciones y derechos de cobro, lo que otros le deben), y además puede tener un pasivo (obligaciones de pago, lo que debe a otros). Con cada intercambio se producen ingresos (el dinero que se recibe) y gastos (el dinero que se da): el gasto de uno es el ingreso de otro. Los pagos pueden ser por realizar un trabajo (salario), por un alquiler (renta), por compraventa de bienes y servicios, por intereses de un préstamo o por dividendos de acciones.

Ingresos y gastos son flujos que se suman al patrimonio o se restan del mismo: un ingreso monetario incrementa el saldo de tesorería; el dinero puede ser gastado en bienes de consumo (perecederos o duraderos) o invertido (acciones, préstamos). Los agentes pueden mantener o modificar la distribución de su patrimonio y su posición financiera según sus circunstancias presentes y sus expectativas (confianza o desconfianza) sobre el futuro, asumiendo más o menos riesgos, reduciendo o incrementando los plazos de las deudas (como acreedores o deudores), manteniendo más o menos liquidez.

Las personas en sus decisiones económicas no tienen en cuenta solamente las condiciones presentes, que nunca se conocen en su totalidad, sino que consideran también las expectativas de cara al futuro, especulan porque no pueden predecir con certeza absoluta. Los agentes económicos, tanto individuos como colectivos, asumen empresarialmente diversos riesgos e incertidumbre al planificar la producción de bienes y servicios valiosos para los demás, y reciben premios o castigos (beneficios o pérdidas) según cómo acierten o se equivoquen.

El mercado tiende a corregirse porque quita recursos escasos a aquellos que demuestran no saber usarlos de forma eficaz y eficiente y se los entrega a quienes sí han sabido hacerlo. Los que fracasan en sus proyectos empresariales deben asumir las pérdidas, corregir su conducta, traspasar sus negocios o quebrar y liquidarlos, dejando recursos disponibles para los demás. Las equivocaciones generalizadas son raras: pueden producirse efectos de manada o imitación, optimismos contagiosos o exuberancias irracionales, pero toda transacción tiene dos partes y es posible obtener grandes beneficios apostando contra mayorías equivocadas.

Los factores de producción (trabajo, materias primas, maquinaria) no suelen estar en uso en su totalidad: por precaución es necesario mantener ciertas reservas disponibles para situaciones problemáticas (averías, cortes de suministro, incrementos de demanda). Además la constante reorganización y adaptación de la estructura de producción implica que algunos recursos deban permanecer inutilizados mientras que se liberan de proyectos productivos fracasados y se recolocan en nuevas empresas con perspectivas de beneficio. La necesidad de ajustes mayores implica más recursos desaprovechados por más tiempo.


Disparates sobre finanzas y pasiones tranquilas

01/09/2011

Artículo en Libertad Digital.


Nociones básicas de finanzas

28/07/2011

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

Algunos agentes económicos disponen de un superávit de recursos (ahorro) de los cuales podrían prescindir a cambio de una compensación adecuada. Otros agentes tienen un déficit de recursos respecto a sus objetivos deseados: tienen un proyecto empresarial o una necesidad de consumo y carecen de medios para ejecutar su plan o satisfacer sus deseos. Los agentes con superávit pueden poner esos recursos en común (acciones o participaciones de una sociedad), o pueden prestárselos a los agentes con déficit (créditos, préstamos, letras, bonos, obligaciones).

Los derechos de propiedad pueden modificarse de diversas maneras: la propiedad de los bienes económicos puede transferirse de forma definitiva mediante una compraventa; el derecho de uso de los bienes puede cederse temporalmente mediante un préstamo o alquiler; y los bienes pueden ponerse en común o compartirse entre varios asociados.

Son posibles contratos de préstamo o alquiler (cesión temporal de uso), tanto de bienes (viviendas, vehículos, muebles, ropa) a cambio de dinero, como de dinero presente a cambio de promesas de entrega de dinero en el futuro. Los préstamos de dinero entre acreedor y deudor tienen cantidad (el principal), tipo de interés, plazo, riesgo, garantías (colateral) y avales; los pagos de principal e interés pueden realizarse periódicamente o al final del plazo.

Algunos contratos se utilizan para constituir sociedades o entidades jurídicas en las cuales los socios ponen en común parte de su patrimonio (en forma de dinero o en especie) para algún objetivo compartido. Las personas jurídicas son de diferentes tipos según su propósito, cómo se gobiernan, si son privadas o públicas, y cómo se relacionan con otros agentes (responsabilidad limitada o ilimitada). Una sociedad es la forma legal más genérica de representar un agente económico colectivo. En una asociación con ánimo de lucro los socios invierten dinero para obtener beneficios monetarios (dividendos o revalorización de sus participaciones).

Las finanzas se refieren a la obtención, uso y gestión del dinero y el capital (los bienes económicos insertados en un proceso productivo) por un agente económico. Una sociedad tiene unas finanzas que se representan mediante un balance contable (el valor monetario de lo que tiene o posee (el activo) y de lo que debe (el pasivo) en un instante dado), y una cuenta de resultados (ingresos y gastos de la sociedad en un periodo, con beneficios o pérdidas). El valor de activos y pasivos es un stock; los ingresos y gastos son un flujo. Balances y cuentas de resultados están relacionados: el balance contable en un instante y la cuenta de resultados del periodo subsiguiente determinan el balance contable al final de dicho periodo.

El activo contribuye a la generación de ingresos; el pasivo origina gastos. Los fondos obtenidos (pasivo) se utilizan para adquirir recursos productivos (activo). El activo está constituido por bienes, derechos sobre bienes (acciones o participaciones en otras sociedades que a su vez tienen sus propias finanzas), derechos de cobro (por préstamos realizados a otros agentes) y ciertos intangibles (derechos de uso, patentes, marca, buen nombre comercial). El pasivo expresa cómo ha conseguido una sociedad los fondos de los cuales dispone, si son aportaciones de los socios o dueños (fondos propios, pasivo no exigible), o si se trata de préstamos obtenidos de otros, deudas que han de pagarse (pasivo exigible). Una sociedad está más apalancada cuanta más deuda tenga en relación con sus fondos propios.

Los diversos componentes del activo y del pasivo tienen distintos plazos temporales, cortos o largos: algunas deudas deben pagarse en breve, otras sólo son exigibles en el futuro más lejano y una parte del capital puede no ser exigible nunca (el patrimonio o fondos propios de una sociedad); los activos pueden ser monetarios (dinero en efectivo) o transformarse en ingresos a corto plazo (capital circulante o corriente como el inventario de una tienda) o a largo plazo (capital fijo o inmovilizado como la infraestructura y la maquinaria pesada de una fábrica).

Los ingresos y los gastos pueden ser fijos (comprometidos) o variables: pueden suceder en cantidades y momentos predeterminados y conocidos (cobro o pago de alquileres, pago de salarios fijos), o indeterminados en tiempo o cantidad (ingresos por ventas, gastos inesperados).

Los activos financieros no tienen un valor o poder adquisitivo seguro predeterminado, sino que puede oscilar y depende de las condiciones de mercado en cada momento. Esto es válido no sólo para los bienes físicos y las acciones, sino también para la deuda. Los derechos de cobro se establecen con cantidades y fechas determinadas (salvo los préstamos a la vista, de cantidad dada pero plazo abierto); pero si un acreedor quiere revenderlos antes de su madurez (fecha debida de pago o tiempo hasta el pago), el tipo de interés o descuento aplicado puede ser diferente en cada instante.

Según diversas normas de contabilidad los activos pueden valorarse según su precio de adquisición (valor histórico o en libros), según el precio de mercado de operaciones equivalentes recientes (valor de mercado) o según las estimaciones de modelos económicos informatizados (valor según modelo).

Una sociedad es solvente y puede seguir funcionando si puede hacer frente a sus compromisos de pago: estos pagos puede realizarlos mediante los ingresos obtenidos por su actividad ordinaria, refinanciándose (endeudándose o ampliando capital con la emisión de más acciones) o vendiendo algún activo (cuando es solvente pero ilíquida). El fondo de maniobra de una sociedad es la diferencia entre su activo corriente (a corto plazo) y su pasivo corriente (a corto plazo): con un fondo de maniobra positivo la empresa puede obtener más dinero del que le pueden exigir en el corto plazo sin necesidad de endeudarse más o malvender activos, lo cual garantiza su solvencia. Según el balance una sociedad es solvente si su capital o patrimonio neto es positivo: el valor de su activo es mayor que el de su pasivo exigible, de modo que sus acreedores tienen garantizado el cobro de las deudas aunque la sociedad no reciba más ingresos.

Los dueños, socios o accionistas que aportan los recursos propios dirigen una sociedad; pero sus decisiones pueden verse limitadas por diversas restricciones normativas, algunas de las cuales existen para proteger a los acreedores de posibles impagos. Las leyes generales, los estatutos societarios y los diversos contratos con prestamistas, trabajadores y proveedores establecen un orden obligatorio para realizar pagos con los ingresos disponibles. El posible excedente o beneficio que quede tras realizar estos pagos puede repartirse como dividendo o reinvertirse en la sociedad.

Es posible financiar un proyecto como accionista o como prestamista (acreedor). El accionista financia a plazo indefinido o infinito (no puede exigir la devolución de su capital, sólo puede revender su acción en un mercado secundario o acordar con los demás socios la liquidación de la empresa); el prestamista financia a un plazo fijo (salvo en el caso del préstamo a la vista) tras el cual recupera los fondos prestados, aunque también puede traspasar antes de dicho plazo sus derechos de cobro en mercados secundarios.

El accionista participa en la empresa, es su dueño y la dirige, afronta la incertidumbre y el riesgo y asume la posibilidad de pérdidas a cambio de ganancias no garantizadas e indeterminadas; el acreedor acepta una retribución fija predeterminada con el único riesgo de las pérdidas por la posible insolvencia y disolución de la empresa. El accionista puede llegar a perder toda su inversión: una sociedad insolvente debe suspender pagos, entrar en concurso de acreedores, reorganizarse, reestructurar sus deudas (con quitas de cantidades o extensión de plazos) y continuar su actividad, o quebrar y disolverse liquidando sus activos para pagar tanto como sea posible a sus acreedores.


Finanzas, producción y dirección económica

19/05/2010

Artículo en Libertad Digital.