Michael Gazzaniga sobre cerebro, mente y conciencia (videos)

02/12/2013

Michael Gazzaniga – What We Are

Michael Gazzaniga – The Distributed Networks of Mind

Michael Gazzaniga – The Interpreter

Michael Gazzaniga – Free Yet Determined and Constrained

Michael Gazzaniga – The Social Brain

Michael Gazzaniga – We Are the Law


Moral animal y humana

20/05/2009

En Overcoming Bias Robin Hanson menciona esta reseña del libro Wild Justice.

Albert Esplugas comenta al respecto:

Una posibilidad es que la moral animal, tal y como es definida en Wild Justice, tenga solo un parecido superficial con la moral humana en tanto las manifestaciones de aquélla tienen un origen puramente instintivo y las nuestras, aunque no sean necesariamente racionales, sí tienen un distintivo componente de conciencia. Respetamos la vida ajena porque entendemos que los demás deben respetar la nuestra, sabemos qué curso de acción hemos tomado y cuál podríamos haber tomado, podemos interrogarnos sobre la moralidad subyacente a ese acto etc.

Según la investigación realizada por Marc Hauser en Moral Minds, el procesamiento cognitivo de la moralidad humana es básicamente inconsciente y está basado en una gramática moral universal instintiva. Este aparato cognitivo produce respuestas emocionales (los sentimientos morales) en situaciones concretas que se ofrecen al procesamiento consciente y a la reflexión, pero estos no son su fundamento, sino básicamente un estadio posterior de su elaboración. La reflexión consciente es como una batalla donde múltiples mecanismos mentales interaccionan con el objetivo de influir sobre la conducta final: la consciencia es más un relato integrador de la lucha que un participante adicional en la misma.

El razonamiento moral a menudo se usa para intentar justificar (ante otros y ante uno mismo) una acción decidida por agentes mentales inconscientes más básicos: la gente no se comporta moralmente porque razone al respecto, sino que una vez ha decidido qué le parece bien busca razones que apoyen su decisión. La experiencia empírica demuestra que los seres humanos son bastante malos en la tarea de explicitar su decisiones morales: su lógica no es consistente o se basa en arbitrariedades.

Es posible reflexionar acerca de la moralidad, pero en general se hace bastante mal, y la filosofía moral (o ética) resulta difícil. En la argumentación moral el lenguaje a menudo se usa para su función primordial, que no es describir objetivamente la realidad sino ejercer influencia sobre los demás, manipularlos. Cada persona intenta controlar la conducta ajena mediante la implantación en los otros de ideas que participen activamente en el control de su comportamiento en la dirección deseada (“el aborto está mal, así que no abortes”). El debate moral suele parecerse más a una pelea entre abogados con intereses de parte que a una crítica racional científica. Y es normal que sea así, porque la principal función de la moralidad es la coordinación social, la motivación de conductas de cooperación y el castigo a los tramposos: la complejidad de la moralidad se despliega no sólo en la mente de cada individuo sino también en sus interacciones con los demás.

La moral tiene también una componente cultural importante, que calibra los mecanismos instintivos más básicos, los altera o rellena con contenidos concretos, o incluso produce eventualmente mecanismos nuevos. Un racionalista extremo e ingenuo podría pensar que la conducta moral se razona, pero eso no es lo esencial. Algunas personas se dedican a la investigación (observacional y racional) sobre la moral, pero no parecen ser imprescindibles para sus semejantes. Suelen triunfar en este ámbito quienes conectan con las emociones de la gente, quienes por su carisma u otras habilidades sociales logran persuadirlos y transmitirles sus ideas o memes. En general la moral no se aprende mediante axiomatización y deducción sino mediante la imitación, con historias que el receptor (en su etapa infantil o tras una crisis existencial que lo sensibiliza) hace propias.

No respetamos la vida ajena porque entendamos que los demás deben respetar la nuestra. En general nuestros mecanismos morales inconscientes tienen una fuerte componente impersonal (es algo instintivo, universal, compartido), de modo que si yo hago algo espero que los demás también lo hagan (ayudar al necesitado) y si yo no lo hago espero que los demás tampoco lo hagan (asesinar, robar, violar). Pero esta componente impersonal no es exactamente igual para todos (la evolución implica diversidad) y no está sola en la sociedad de la mente: algunas personas pueden añadir mecanismos egoístas que hacen que exijan a los demás lo que ellos no practican.