Basura selecta

10/08/2011

Hacia una nueva recesión global, de Luis de Velasco

Credibilidad, descaro y deuda, de Paul Krugman

El 15-M ante Europa, de Enrique Barón, presidente de la Fundación Europea para la Sociedad de la Información

Marruecos reclama la mitad de los ingresos de la Alhambra

¿Quién manda en el mundo?, de Juan Francisco Martín Seco


Basura selecta

08/08/2011

El desarrollo es insostenible al igual que no se puede peinar una esfera peluda, de Fernando Valladares

Un contagio de malas ideas, de Joseph Stiglitz

Construir la alternativa, de José Luis Centella, secretario general del PCE

Los mercados, de Arturo González

Las réplicas del terremoto, de Jordi Sevilla


Basura selecta

05/08/2011

Contra el terrorismo financiero, de Juan Torres López, Carlos Martínez García y Francisco Jurado

Fráncfort, tenemos un problema, de José Carlos Díez, economista Jefe de Intermoney

Se encienden las luces de alarma, de Abel Veiga Copo, profesor de Derecho Mercantil de la Universidad Pontificia Comillas

Falta rigor y seriedad, sobra opacidad y desregulación, y ese mismo capitalismo no humano, pero consentido y tutelado, empieza a poner a los estados contra las cuerdas.

Van a ser unas semanas de sobresaltos, de subidas mínimas y recaídas profundas. Nadie sabe qué va a suceder. Todo se recrudece por momentos. El Ibex se asoma al abismo también. Nada volverá a ser como antes, demasiado laissez faire, laissez passer, máxima histórica de los fisiócratas del XVIII, como si no fuere con nosotros. ¿De qué nos asustamos si es que nos asustamos en estos momentos? Sigamos en la pasividad indolente y en la desidia más absoluta. Es el mercado, siempre el mercado, sin alma ni corazón, pero donde los inversores especulan, y lo hacen ya con países. Dejad hacer, dejad pasar. Luces de alarma.

La única solución, de Juan Francisco Martín Seco

¿Por qué no reformar los mercados?, de Santiago Carrillo

De golpe, el porvenir que se ofrece a los ciudadanos es la liquidación del Estado de bienestar, la sanidad pública gratuita, la educación pública, las pensiones, el derecho al descanso. Es decir la vuelta a las condiciones de vida del siglo XIX anulando el progreso alcanzado en más de 100 años de lucha y que han sido la base de la democracia moderna.

No hace falta ser un experto en la materia para saber que la política de la UE y los mercados es exactamente la contraria de lo que hace falta para crear empleo, porque reduce con medidas brutales la capacidad de los ciudadanos de activar la demanda. Mientras los ciudadanos pierdan cada día capacidad de compra, las empresas no tendrán posibilidad de aumentar la producción y no contratarán más personal por muy barato que sea el precio de la mano de obra. ¡Elemental! Cuando hacen falta medidas keynesianas se hace exactamente lo contrario, se alarga la crisis, que se hace insoportable para muchas gentes.

Hasta aquí sobre todo en los dos últimos decenios, los “mercados” han actuado como un oscuro poder mundial, que decide el destino de todo. Es verdad que poseen la llave del crédito y tener esa llave en una sociedad en que todo marcha a crédito, supone demasiado poder tanto como para poner a Gobiernos y Parlamentos a sus pies.

Se ha creado la ficción de que los mercados son ellos mismos el sistema capitalista. Pero esto es falso. El capitalismo puede subsistir en la economía productiva, en la industria, la agricultura, el comercio, los servicios, desapareciendo los “mercados”. La transformación del sistema financiero -los “mercados”- en un servicio público, a cargo de los Estados y en el plano global de los organismos adecuados, bajo el control de la comunidad internacional, aseguraría el crédito, sin su acompañamiento actual, la especulación. El sector productivo es el que  crea la riqueza real.

El capitalismo es cada vez más un disparate, como dice un amigo mío  que se proclama conservador de todo lo que merece la pena conservar.

Quiero creer que en este planeta todavía quedan figuras políticas, intelectuales, científicas de izquierda, incluso de derecha, con talento, coraje y suficiente independencia para elevarse sobre la estulticia y coger el toro por los cuernos.

El capitalismo podría provocar grandes catástrofes si no se reforma. Hoy, esa es la cuestión.


Basura selecta

03/08/2011

Obama y el gran chantaje de la deuda, de Alejandro Nadal

La crisis de deuda tras la enésima cumbre del euro, de José Manuel Naredo

El promedio y la excelencia, de Miguel Ángel Quintanilla Fisac, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia

La izquierda enjaulada, de Andrés Perelló, diputado del PSOE

No entienden nada, de Alberto Araico de Brito, diseñador de la bóveda de palés que alojaba el puesto de información del 15-M en Sol


Basura selecta

01/08/2011

Hoy, Grecia somos todos, de Antón Costas

Nuevas ideas para la economía del futuro, de Carlos Mulas-Granados es profesor titular de economía de la Universidad Complutense de Madrid y director de la Fundación Ideas

Escurrir el bulto con el centrismo, de Paul Krugman

El debate mentiroso del déficit, de Robert Reich

La crisis como coartada y la emboscada de Obama a los derechos sociales, de Michael Hudson


Basura selecta

31/07/2011

El Tea Party quiere que EEUU sea como España, de Pablo Pardo

¿Cuánto cuesta la especulación?, de Bibiana Medialdea, profesora de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid

Los porqués del hambre, de Esther Vivas

El presidente de la patronal, de Juan Francisco Martín Seco

El loco de Oslo, de Sami Naïr

La crisis económica, que hace estragos desde la puesta en marcha de la construcción liberal de Europa, es la razón principal, de fondo, del aumento de esa extrema derecha. Unas sociedades que estaban acostumbradas a asegurar el empleo y la estabilidad profesional a las más amplias capas de la población se han visto desarmadas ante los estragos del liberalismo económico defendido tanto por la derecha como por la izquierda social-liberal en Europa.

La cruda verdad es que derecha e izquierda son responsables del paso del “bienestar social” al malestar identitario. Esos partidos han aceptado como una evidencia natural el liberalismo económico, se han convertido en sus vectores dóciles.

Convertiremos la tolerancia, la libertad, la solidaridad, en evidentes para todo el mundo cuando hayamos reinstaurado una sociedad del empleo, de la seguridad profesional, de la identidad común para todos.


Basura selecta

29/07/2011

Ni la crisis ni las reformas son solo económicas, de Juan F. López Aguilar, presidente de la Delegación Socialista española en el Parlamento Europeo

“La masacre de Noruega no es nada comparada con lo que sucede en McDonalds” según Morrissey