Rallo insiste en errar

08/10/2013

Rallo insiste en errar

El primero es sobre la propia naturaleza del debate:

“Nuestro debate sobre si la moneda fiat debe interpretarse como un pasivo del banco central o como un activo que no es el pasivo de nadie más.”

Es Rallo el que insiste en cómo debe interpretarse, yo explico cómo puede interpretarse. Yo no fuerzo ninguna explicación, él insiste en ver sólo una como aceptable y además distorsiona la otra.

“Los billetes convertibles en oro del Banco de Inglaterra durante la segunda mitad del s. XIX también eran moneda fiat (o las monedas de oro en EEUU) y no por ello dudaríamos de su naturaleza de pasivos (o de activos, en el caso de las monedas de oro).”

Naturalmente: porque los billetes eran convertibles, es decir había una obligación de pago de dinero. Para que algo pueda tener naturaleza anómala de pasivo o no pasivo (doble interpretación) es necesario que se den dos condiciones simultáneamente: inconvertibilidad y curso legal forzoso; la inconvertibilidad debilita el carácter de pasivo (qué es lo que se debe), el curso legal forzoso le da valor (al menos parte del valor).

Donde yo he escrito “Aquí no se está hablando del dinero no fiat, que es conveniente pero no obligatorio de aceptar, sino del dinero fiat, que es obligatorio aceptarlo” debería haber añadido por enésima vez lo de inconvertible, o sea, el dinero fiat actual, pero creí que quedaría claro por el contexto.

“La distinción relevante es entre dinero (que se acepta por conveniencia) y pasivo (que se acepta porque el deudor está obligado a hacerlo).”

Hay muchas distinciones que pueden ser relevantes. Pero según cómo se defina “dinero”, un pasivo puede ser dinero, y resulta que es el caso actual (el dinero es deuda, que dicen). Aceptemos que los billetes y depósitos actuales del banco central (dólar, euro) son pasivos suyos; ¿son además dinero? Si por dinero se entiende medio de intercambio indirecto de aceptación generalizada, depósito de valor (malo, eso sí) y unidad de cuenta (tampoco muy buena), entonces sí, porque así es como se usan, haya o no coacción por medio. Si por dinero se entiende un activo que no es pasivo de nadie más, entonces no (pero esta es la definición financiera menos usada y además es incompleta porque hay muchos activos reales que son así pero no son dinero).

Otro punto: el papel moneda inconvertible voluntario en un entorno de mercado libre es irrelevante. En la discusión me estoy refiriendo, aunque Rallo no lo cita ahora, a su relato en el cual un banco emite ese papel, en paralelo con otro que sí es convertible, y que serviría para cancelar deudas contra el propio banco. Bitcoin es una moneda inconvertible, pero no la emite un banco ni es un sistema de cancelación de deudas (como sí es en parte Ripple). Las monedas locales (sobre las cuales curiosamente había escrito en el artículo previo pero al final lo borré para no liarlo todo más) por lo general son emitidas por pequeñas comunidades locales, su extensión es testimonial, suelen tener una fuerte carga ideológica colectivista igualitaria, son casi siempre convertibles (a veces sin coerción legal, y de forma poco determinada, pero no se usan sólo para cancelar deudas sino para pagar bienes y servicios), y surgen (como bitcoin) en entornos de falta de libertad monetaria y bancaria: no son fenómenos en un mercado libre. Unas preguntas muy simples: ¿prefiere usted que en una devolución en una tienda le devuelvan dinero o que le den un vale de compra para la misma tienda?; ¿prefiere usted usar como dinero un papel convertible o uno inconvertible?

El dólar actual es aceptado voluntariamente fuera de EEUU, pero porque tiene un valor de origen que surge, al menos en parte, en la coacción interna en ese país. Y porque fuera de EEUU tampoco existe libertad monetaria y bancaria, y las opciones existentes son incluso peores (por eso otras divisas, también coactivas, son rechazadas y se elige el dólar); y los que acusan a EEUU de imperialismo también mencionan que buena parte de su política exterior consiste en promover coactivamente el uso de su divisa e impedir o dificultar otros experimentos monetarios. El “voluntariamente” al que alude Rallo es una descripción insuficiente de la realidad.

“No resulta válida la hipótesis de Paco de que el dólar es capaz de circular porque existe una obligación legal a aceptarlo mientras que el papel moneda inconvertible no fiat sería incapaz de hacerlo pese a que existe una obligación contractual de aceptarlo.”

Esto no es solo una hipótesis sino un hecho: el dólar es capaz de circular, en buena medida (cuánto sería una cuestión empírica difícil de establecer), porque existe en algún sitio una obligación legal a aceptarlo, y porque esa zona tiene fuertes relaciones comerciales con el resto del mundo; fuera del ámbito de esa obligación otras alternativas son tan malas que el dólar es lo suficientemente bueno como para ser preferido “voluntariamente” (además de los efectos red e inercia institucional que tiene el dinero, el dólar se extendió por el mundo y se utilizaba como divisa principal de reserva antes de hacerse completamente inconvertible, y una vez conquistado ese puesto el cambio es difícil).

El papel moneda inconvertible no fiat con obligación contractual de recompra en entorno de libertad monetaria y bancaria es una entidad imaginaria, inexistente. De hecho, por eso surge históricamente el dinero: porque los sistemas de compensación de deudas no convertibles en algo externo no pueden crecer y generalizarse espontáneamente (en las tribus sólo se compensan deudas informales de forma local y descentralizada y las deudas no se monetizan y circulan).

Los sistemas monetarios son muy dependientes de la historia: un sistema como el actual (con inconvertibilidad) difícilmente podría surgir de cero de la noche a la mañana por decreto estatal (o en un mercado libre), pero sí puede surgir mediante múltiples cambios graduales a partir de un sistema previo. La convertibilidad fue necesaria para conseguir una inercia institucional y después incumplirla (pero en el momento de su incumplimiento se refuerza el carácter de obligación legal de su uso para impedir que la gente intente escapar del sistema).

Otro tema: según Rallo “el dólar (y el papel moneda inconvertible en general) son pasivos porque así lo especifican los estatutos (y la contabilidad) de la Fed.” Y esto lo dice un famoso anarcocapitalista que constantemente está criticando las trampas que hace el Estado. ¿No podría ser esta otra de esas trampas? Si el Estado declara en su constitución solemnemente que existe para el bien de los ciudadanos, que los impuestos y todas las obligaciones legales son hechos legítimos… ¿nos lo creemos porque sí o buscamos otra interpretación? ¿Cómo piensa Rallo que funcionan las estafas, los timos, los fraudes? Engañando, mintiendo, ofuscando el pensamiento. Y de nuevo, insisto: es consistente interpretarlo como un pasivo; pero no es la única interpretación posible.

Otro más: “Paco se mantiene fiel a su hipótesis del doble carácter activo-pasivo de la moneda fiat pero asegura que semejante interpretación sólo es posible porque el papel moneda inconvertible actual es emitido por el banco central. Si no lo emitiera el banco central, sería indudablemente un activo.” Me estoy refiriendo a que para que un papel moneda fiat inconvertible admita doble interpretación el pasivo debe considerarse de su emisor, no de otra entidad. Ahora es el Banco Central el que lo hace, pero si lo emitiera el Tesoro y se comprometiera a aceptarlo sería un pasivo del Tesoro pero no del banco central, para el cual sería un activo (cuando estuviera en su posesión) y no un pasivo suyo.

Otro tema: “La hipótesis de partida de Paco es que la moneda fiat se acepta por coacción sobre el aceptante.” La moneda fiat se acepta, en parte, por coacción sobre algunos individuos, pero no sólo por eso, que es diferente porque en la frase de Rallo parece que es el único motivo. Si la calidad de la moneda fiat fuera muy mala, existieran alternativas mejores, y la coacción no fuera muy efectiva, la moneda fiat no se aceptaría (o mejor dicho, tendería a no aceptarse, porque no se trata de todo o nada).

Y otro más: “En cuanto a su comportamiento económico, si un bien no es un pasivo, su oferta y demanda deberán comportarse como las de un bien económico presente. […] En el caso del papel moneda inconvertible (lo emita el Tesoro o el banco central), éste no se produce en masa hasta que su valor se desplome y se iguale al coste marginal de producir papel. Y la cuestión es plantearse por qué: es decir, por qué el Tesoro y el banco central renuncian a importantes beneficios económicos limitando artificialmente la producción de moneda fiat. Recordemos tres puntos en este sentido: a) el comportamiento racional de cualquier monopolio también es el de igualar el coste marginal con el precio, b) nada impediría que el papel moneda inconvertible circulara según el valor del papel (simplemente, el nivel de precios sería muy superior al actual), c) sea cual sea el motivo, no debería argumentarse que se limita la cantidad de moneda fiat para lograr su aceptación, ya que la hipótesis de partida de Paco es que la moneda fiat se acepta por coacción sobre el aceptante.”

Lo anterior me lleva a protestar “trampa”. La hipótesis de partida de Paco no es la que menciona Rallo, y lo he explicado varias veces, lo que me lleva a sospechar que le interesa no darse por enterado. Y además en el relato anterior llama la atención lo que falta (que quizás sea difícil de ver para quien no lo entienda): la emisión de billetes es un monopolio regulado (espero que no haga falta subrayarlo o ponerlo en mayúsculas), y una de las reglas es la estabilización del nivel de precios.

Rallo insiste en olvidar detalles esenciales: “si el papel moneda inconvertible no es un pasivo, el arbitraje se realizaría entre el valor nominal del activo adquirido y el coste de producción del papel moneda inconvertible”; la interpretación de que no es un pasivo incluye, y está explicado hasta la saciedad, que no puede producirse de cualquier manera, que hay reglas especiales, y de hecho su producción tiene que ser equivalente a la interpretación de que es un pasivo (para que ambas interpretaciones sean posibles, porque si no habría una forma clara de distinguirlas).

Más errores: “la única salida que les queda a quienes defienden que la moneda inconvertible fiat no es un pasivo es la de argumentar que el emisor evita multiplicar la oferta de moneda fiat para no deteriorar otros activos intangibles propios (llamémosles genéricamente goodwill). Pero, como también indiqué, esta forma de retorcer los argumentos nos podría llevar a afirmar contablemente que ningún pasivo es un pasivo, sino que todos ellos son activos especialmente cuidados por su emisor para proteger otros activos intangibles del emisor. Mis dos ejemplos en este punto –la deuda a perpetuidad o los billetes convertibles en oro– deben ser leídos en este contexto y no fuera de él, que es como lo hace Paco. Uno puede re-interpretar la deuda a perpetuidad como un activo cuyo valor es “cuidado” (abona intereses periódicos) por su emisor para lograr seguir produciendo y colocando esos activos; al igual que uno puede re-interpretar el pasivo del banco central como un activo que el banco central “cuida” limitando su cantidad.”

En la deuda a perpetuidad, cuando el cupón no se paga, se puede reclamar legalmente, porque existe una obligación legal de pago; si se considerara un activo sobre el cual no hay ninguna obligación y que deja de cuidarse (por ejemplo, un grabado del que se espera una limitación de cantidad pero sobre lo cual no hay un compromiso contractual), no habría reclamación posible sino sólo un error de apreciación. Es decir, existe una diferencia real, objetiva, que permite rechazar una de las interpretaciones y no la otra; por esto este ejemplo no es equivalente al billete fiat inconvertible del banco central, y es Rallo el que está retorciendo los argumentos. No todos los pasivos pueden considerarse como activos protegidos no pasivos: este es un argumento que se ha inventado Rallo, que él se inventa con desparpajo que es la única salida, y que es profundamente erróneo.

Por último, la reflexión que Rallo hace sobre qué es pasivo, pasivo financiero, pasivo contable, es muy interesante. Ya he aclarado que me estoy refiriendo en todo momento a pasivo contable exigible (no a los fondos propios), el que aparece en el balance de una entidad, y por eso otras obligaciones no entran ahí. Pagar los sueldos a los trabajadores es una obligación, una carga económica, pero no es un pasivo contable. Si por pasivo se entiende, saliendo del ámbito contable y financiero, cualquier obligación, obviamente el billete fiat inconvertible del banco central es un pasivo, pero entonces lo es para todo el mundo. Y el lenguaje tendría expresiones realmente raras: el trabajador tendría el pasivo de ir a trabajar; el subordinado tiene el pasivo de ejecutar las órdenes de sus mandos, etc. Existen obligaciones que no son contables, y una de esas, qué curioso, es la obligación de aceptar algo como medio de pago: el fiat de algunos dineros.

AÑADIDO posterior:

Otro problema de fijarse en los estatutos de la Fed (“Los billetes son obligaciones de los Estados Unidos y deberán ser aceptados por todos los bancos miembros, por la Reserva Federal y por todos los tributos, aranceles y todas las prestaciones debidas al Estado.”) es que ese lenguaje habla de obligación (y de los Estados Unidos, no de la Fed), no explícitamente de que sea un pasivo contable, y el resto es simplemente insistir en que son de curso legal forzoso para los bancos miembros, la Fed, Hacienda y todas las tasas imaginables.

Otro tema: yo planteo la pregunta de si lo que define esencialmente a la deuda es que pueden compensarse unas con otras contrarias o que una deuda implica una obligación de pago de algo que no es otra deuda. Rallo indica acertadamente que existen deudas que obligan a pago con otras deudas (un banco privado que paga con deuda de otro banco privado distinto, o del banco central). Yo me refiero a que esta cadena recursiva de deudas definidas en función de otras deudas tenga una condición de finalización que no sea una deuda. Es decir, el que recibe el pago de una deuda puede hacerlo en dinero o en una deuda que le da derecho a exigir dinero (con los niveles intermedios de deuda que se quiera, pero dinero al final del proceso que alguien está obligado a entregar).

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Más buenas ideas, algunos errores repetidos y otros nuevos sobre el billete fiat del banco central

08/10/2013

Comencemos provocando un poco:

Juan Ramón Rallo ha desaprovechado una oportunidad única de reconocer explícitamente un error: y es una pena, porque el reconocimiento de los propios errores es una gran demostración de integridad intelectual, y además no suele haber muchas de estas oportunidades porque Rallo no comete apenas errores (lo vigilo de cerca y doy fe de ello ;-) ).

El error (en realidad varios) al que me refiero está explicado en este artículo previo (hace inferencias al revés y mezcla en un ejemplo el considerar al billete pasivo y no pasivo, y así resulta que el banco central puede quebrar). Supongo que para compensar, Rallo vuelve a cometer algún que otro error, alguno además repetido, otros nuevos. Como afirma el dicho: “He aprendido mucho de mis errores: soy capaz de repetirlos perfectamente”. ;-P

Afirma Rallo (lean todo el artículo, por favor, para entender mis comentarios):

“Mi tesis es que los billetes inconvertibles del banco central son sus pasivos porque el banco central está obligado a aceptarlos como mecanismo válido para saldar sus activos.”

Aunque haya que darle la vuelta, la estructura lógica de esa proposición es:

“Si el banco central está obligado a aceptar los billetes inconvertibles del banco central como mecanismo válido para saldar sus activos, entonces los billetes inconvertibles del banco central son un pasivo del banco central.”

Hay un primer problema: los billetes no son simplemente inconvertibles, también son fiat, es decir por leyes de curso legal forzoso todo el mundo debe aceptarlos para saldar sus activos (o sea, como pago de deudas).

Corregido:

“Si el banco central está obligado a aceptar los billetes fiat inconvertibles del banco central como mecanismo válido para saldar sus activos, entonces los billetes fiat inconvertibles del banco central son un pasivo del banco central.”

Esta inferencia es inválida: la primera parte (que es un hecho, o sea, es verdadera) no implica la segunda. La razón es que la obligación puede interpretarse también como procedente del carácter fiat (curso legal forzoso para todos) de esos billetes, y no por su carácter de pasivo propio.

Analicemos otra proposición que no es lógicamente equivalente porque es invertir la implicación:

“Si los billetes fiat inconvertibles del banco central son un pasivo del banco central, entonces el banco central está obligado a aceptar los billetes fiat inconvertibles del banco central como mecanismo válido para saldar sus activos”.

Esta inferencia es correcta. Pero aquí se está presuponiendo lo que se quiere demostrar. Es decir, se está escogiendo la interpretación de que el billete fiat es un pasivo del banco central, pero no se está demostrando ese hecho. Esta interpretación es posible (no conduce a ninguna contradicción y es algo comprensible) pero no es la única posible, no es obligatoria.

No es que la conclusión de Rallo (que el billete pueda interpretarse como un pasivo del banco central) sea falsa sino que el argumento para llegar a ella es lógicamente inválido.

Véase sobre el bitcoin, que no admite doble interpretación: “Bitcoin no es un pasivo, sino un activo, por la simple razón de que los mineros de Bitcoin no están obligados a recomprarla.” En este caso el razonamiento es correcto, porque se parte de “Si bitcoin es un pasivo de su productor, entonces su productor está obligado a recomprarlo”, se comprueba que su productor no está obligado a recomprarlo y se infiere que bitcoin no es un pasivo.

Otro aspecto importante es que para que la doble interpretación sea posible es necesario que sea el banco central el que produce el billete (en realidad no a voluntad, sino por solicitud de un banco privado). Si fuera otra entidad con una contabilidad independiente entonces ya no podría interpretarse como un pasivo del banco central, sería solo posible interpretarlo como un activo forzoso.

La discusión de Rallo sobre la conveniencia o la obligación de aceptar algo es irrelevante y puede crear confusión. Aquí no se está hablando del dinero no fiat, que es conveniente pero no obligatorio de aceptar, sino del dinero fiat, que es obligatorio aceptarlo.

Rallo cree que yo estoy confundiendo dinero y deuda (no estoy haciéndolo, tengo cuidado en no mezclar las interpretaciones), quizás porque él no reconoce su error lógico (que ya expliqué en el artículo anterior, pero veo que no ha servido de mucho). Y el manejo adecuado de la lógica (sin caer en trampas y falacias más o menos obvias o sutiles) es esencial para un economista austriaco como herramienta fundamental (praxeología, lógica de la acción). La lógica que se enseña en la literatura típicamente austriaca es demasiado elemental (y en ocasiones equivocada). Si se me permite una recomendación, léase por ejemplo algún libro de Raymond Smullyan y practíquese con sus acertijos lógicos.

Rallo insiste con análisis de balances que ya hice yo anteriormente. Efectivamente “no tiene sentido que el banco central tenga un activo contra sí mismo: nadie puede poseer un derecho de cobro contra uno mismo: es una contabilización redundante”; si el billete se interpreta como un pasivo, esto es aplicable. Para que la contabilidad sea consistente con este hecho, el billete considerado como activo (anómalo y forzoso) debe incluir la regla de uso de que el banco central lo destruya (o no lo contabilice) al recibirlo.

En la sección “La moneda fiat con patrón oro” Rallo parece asumir que los consumidores van a aceptar libre y voluntariamente papeles inconvertibles en lugar de monedas de oro: buena suerte con eso. Rallo supone que son activos monetarios: pero en ausencia de convertibilidad y poder de coacción esto no se monetizará jamás porque existen alternativas mucho mejores (el propio oro, o papeles convertibles). Si ningún banco (privado, en banca libre en una sociedad libre) ha conseguido nunca esto debe ser por algo. Rallo llama activo a algo que no tiene apenas ningún valor, y además no es monetario porque no va a circular: todo el análisis posterior es contabilidad errónea, el banco en su contabilidad se inventa y anota unas valoraciones irreales. Los papeles inconvertibles (emitidos como tales y en una situación de libertad monetaria y bancaria) no se usan como dinero aunque su cantidad esté limitada.

Los bancos (centrales con dinero fiat) que emiten papel moneda inconvertible se parecen a los mineros de oro (que, por cierto, no producen oro sólo para su monetización, sino también para usos no monetarios como joyería y aplicaciones industriales) en que producen la base de una pirámide de liquidez. Pero en un caso debe haber coacción para que el sistema funcione, en el otro no.

La deuda a perpetuidad (como los consoles británicos), que sí ha existido y es un activo sin necesidad de coacción, no es dinero ni se usa como sustituto monetario. Buena suerte a sus emisores si intentan que sea un activo (es decir, que tenga valor) en ausencia de coacción y sin necesidad de contabilizarla en su pasivo (o sea, sin reconocimiento de las obligaciones de pago de los cupones). Cuando la deuda se emite ella misma queda descrita como una obligación de pago de dinero, lo que es entendido por ambas partes (y por aquellos que luego la recompran en mercados secundarios); la naturaleza del billete fiat inconvertible no parece bien comprendida por la inmensa mayoría de sus usuarios.

Si un pasivo a la vista es (se define como) convertible (es decir, genera una obligación de pago) no puede interpretarse como que no es un pasivo (es decir, no genera una obligación de pago): las contradicciones no están permitidas. Es precisamente la no convertibilidad del dinero fiat la que genera la posibilidad de la doble interpretación. Rallo cita ejemplos interesantes (currency board, Bretton Woods) que, efectivamente, se pueden interpretar de ambas maneras con las restricciones adecuadas. Pero de mostrar una serie de ejemplos (que todos comparten no convertibilidad o restricciones de convertibilidad) no se deduce que lo dicho valga para cualquier caso. No se puede simultáneamente, en la misma teoría, decir que algo es y no es una obligación de pago. Las cosas que se definen o entienden como obligaciones de pago no pueden interpretarse como que no lo son.

Un detalle: “a los bancos privados les es de utilidad poseer pasivos del banco central porque sirven para devolverle la financiación que recurrentemente les proporciona.” Les interesa recibirlos y en seguida deshacerse de ellos: los bancos privados (al menos en situaciones normales) sólo tienen el mínimo de reservas legalmente exigible. De nuevo esto es reinterpretable como que a los bancos privados les es de utilidad poseer billetes del banco central (interpretados como pasivos o no)  porque sirven para devolverle la financiación que recurrentemente les proporciona.

Que la unidad de cuenta sea una unidad abstracta no obliga a que esta sea un pasivo: también puede ser un activo definido de forma abstracta (bitcoin). Las unidades de cuenta abstractas han existido históricamente porque estaban ligadas a entidades concretas: la libra no existía como moneda física, pero estaba definida rígidamente en función de otras monedas (o al revés, las monedas concretas en se referían a la libra), cantidades y purezas de metal.

Sigue Rallo: “Lo que otorga valor a la moneda fiat no son las características de la moneda fiat, sino el compromiso que adopte para con ella el banco central, es decir, la promesa de pago (o de recompra) del banco central: de ahí que sea un bien futuro y no un bien presente.” Rallo asume, sin demostrarlo, que la coacción estatal (obligación de uso) y el pago de impuestos no tienen nada que ver con el valor de la moneda fiat: creo que esto es un error, porque implica decir, sin evidencia alguna, que funcionaría sin coacción sin perder nada de valor. El valor del billete fiat del banco central depende de que se cumpla la obligación de recompra por el mismo, pero no depende sólo de eso.

“Como dice Paco, uno puede entender la moneda fiat como un activo forzoso o como un pasivo indeterminado. Pero, por esa misma regla de tres, uno puede terminar entendiendo cualquier activo como un pasivo.”

Supongo que el final es una errata y que lo que Rallo quiere decir no es que cualquier activo puede interpretarse como un pasivo (lo cual él no ha mencionado en su discusión previa) sino que cualquier pasivo puede interpretarse como un activo que no es un pasivo (que sí ha dicho, pero no es lo mismo); el problema es que esto tampoco es cierto porque ya he mostrado que hace falta la inconvertibilidad. Además no se trata de que un pasivo pueda interpretarse como un activo: todos los pasivos son activos del acreedor. De lo que se trata es de que algunas entidades (sin definirlas previamente como pasivos, y no cualesquiera) pueden interpretarse como que son pasivos, o como que no lo son.

“No podemos … señalar que un billete pagadero en oro es un pasivo, pero que, en cambio, un cheque regalo de una tienda pagadero en un ordenador (o un billete inconvertible del banco central) no es un pasivo.”

Yo no he dicho que el cheque regalo no sea un pasivo: es un pasivo, sólo que menos determinado que un pasivo monetario. El billete inconvertible del banco central no es que no sea un pasivo, sino que puede interpretarse como que sí o como que no (obviamente no a la vez en el mismo cuerpo teórico).

Lo que yo estoy debatiendo no implica en absoluto que no deban distinguirse activos de pasivos, sino que intento demostrar que el sistema actual es tan anómalo que existe una entidad (el billete fiat del banco central) que, por su inconvertibilidad y la coacción asociada, admite ambas interpretaciones: pero esto no es lo mismo que decir que todas las entidades aceptan ambas interpretaciones (eso lo está diciendo Rallo, no yo, y no se infiere de lo que yo he dicho). De hecho al leer la defensa de Rallo, la interpretación de pasivo, a pesar de los errores de argumentación, me parece bien defendible; pero no puedo ignorar que no es la única posible, y que quizás por eso otros pensadores la han visto y defendido.

Para acabar de (no) aclararlo todo, Rallo da una definición de pasivo:

“Un pasivo es una deuda o un compromiso que ha adquirido una empresa, institución o individuo”

Supongo que el compromiso matrimonial es un pasivo (exigible, claro) de los futuros contrayentes, y como tal deben reflejarlo en su contabilidad, ¿no? Un pasivo es una deuda, sí: y una rosa es una rosa es… Pero de que un pasivo sea una deuda no se infiere nada sobre la naturaleza del billete fiat, que resulta que puede interpretarse como deuda… o no.

Una pregunta final: ¿lo que define esencialmente a la deuda es que pueden compensarse unas con otras contrarias o que una deuda implica una obligación de pago de algo que no es otra deuda? Los números enteros positivos se compensan o cancelan con los negativos, igual que las cargas eléctricas, pero ninguno es deuda. ¿Son ambas características igual de fundamentales?

Breve apéndice: nunca me ha gustado que se diga que la deuda es un bien futuro (aunque entiendo por qué se hace). La deuda es una promesa de entrega de algún bien (o servicio) en el futuro, pero como activo es un bien (financiero) con existencia y un valor presente, y el bien con el que se pagará puede existir o no en la actualidad; la promesa surgió en el pasado, está vigente en el presente y debe cumplirse en el futuro (o ya si es a la vista o la deuda ha madurado).

Otro breve apéndice: sobre las pérdidas patrimoniales para distinguir algo que es un pasivo de algo que no lo es, en mi análisis del artículo anterior faltaba, como bien señala Rallo, que las ganancias por incremento del poder adquisitivo del dinero pueden compensarse con las pérdidas de valor de los activos al bajar estos de precio. Pero el análisis de Rallo sigue sin servir para aclarar la naturaleza del billete fiat del banco central. Si lo que se pierde es una deuda, lo que gana el deudor queda compensado con lo que pierde el acreedor (la sociedad no experimenta una pérdida real neta aunque la riqueza se redistribuya). Si lo que se pierde es algo que no es una deuda sino un activo real con valor de uso, hay una pérdida de riqueza real neta. Pero si lo que se pierde es dinero, no pasivo, sin valor de uso y coste de producción cero (billete fiat del banco central así interpretado), la pérdida neta también es cero.