Pablo Herreros y los héroes animales

18/01/2015

El sociólogo, primatólogo y antropólogo Pablo Herreros suele escribir artículos muy interesantes y acertados. Sin embargo en Héroes animales comete varios errores graves.

… con la excepción de algunas personas, los animales no hacemos distinción a la hora de echar una mano. La famosa “ley de la selva” es un sólo un mito. Tan sólo una pequeña parte de la historia. Lo que sucede en la naturaleza que nos rodea, de la cual formamos parte todos nosotros, poco o nada tiene que ver con esa imagen tan negativa que nos han transmitido. El cuidado mutuo, la ayuda o la cooperación han jugado un papel mucho más importante en la evolución de las especies que la violencia y la muerte.

En realidad los animales, y todos los seres vivos en general, son agentes económicos que discriminan mucho a la hora de ayudar: no cooperan con cualquiera (prefieren a parientes y amigos o miembros del grupo), y tienen en cuenta los posibles costes, riesgos y beneficios de sus conductas.

La “ley de la selva” no es que sea un mito sino que no está muy claro a qué se refiere esa expresión: si se trata de prohibiciones u obligaciones normativas propias de la selva (o su ausencia si “vale todo”), o si se habla de regularidades que se dan en ella.

La ayuda y cooperación son parte esencial de la vida, pero también lo son la competencia y la agresión. Herreros asegura que la cooperación es mucho más importante que la competencia, pero no ofrece ningún dato, ninguna referencia ni ningún método para medirlas y compararlas. Y no menciona que la cooperación a menudo se realiza para competir contra otros. En su artículo ofrece unos cuantos casos concretos de ayuda de animales a humanos o de animales entre sí (pretendiendo en una expresión muy desacertada que es una lista infinita), pero la ciencia no se hace con anécdotas sino con datos tan completos como sea posible. Además se pueden ofrecer también casos contrarios: Herreros no menciona cuántos humanos han sido víctimas de ataques de animales (por ejemplo incluso de perros domesticados), y cómo los animales se matan unos a otros para comer o conseguir otros recursos.

Termina el artículo con una frase que pretende ser muy bonita y grandilocuente pero que en realidad es muy tramposa:

… los animales nos recuerdan lo que es ser un verdadero humano.

¿Hay humanos falsos? ¿Quién decide qué es ser verdaderamente humano? ¿Sólo es propio de los humanos la cooperación y no la competencia, la asistencia y no la violencia? ¿Por qué debemos fijarnos en los animales sólo cuando cooperan y no cuando compiten? ¿A qué se debe ese sesgo en el énfasis, a que es más hermoso hablar de una cosa que de la otra? ¿No estará Herreros expresando sus valoraciones personales subjetivas tratando de pasarlas como hechos objetivos?


La naturaleza humana

04/12/2008

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

Los seres humanos son seres vivos, agentes autónomos autopoyéticos, resultado de la evolución biológica (genética) y cultural (memética): son criaturas de dos replicantes, los genes y los memes. El ser humano es un animal sensible, emocional, racional, social y cultural, con un ciclo vital: nace, se desarrolla, se reproduce eventualmente y muere.

El ser humano controla su propia conducta como un sistema cibernético complejo, procesando información mediante ciclos de realimentación de percepción, pensamiento y acción: percibe mediante sus sentidos y actúa a escala macroscópica mediante diversos efectores (especialmente las manos y el aparato fonador) dirigidos por el sistema nervioso mediante programas de diversos tipos: reacciones automáticas, hábitos repetitivos y acciones intencionales.

El ser humano necesita un entorno o hábitat adecuado (condiciones ambientales en ciertos rangos), y debe protegerse de las agresiones y alimentarse para mantenerse, crecer y reproducirse. La capacidad de acción humana le permite modificar su entorno (la materia inerte y otros seres vivos) para adecuarlo a sus necesidades y preferencias.

La reproducción humana es sexual (macho y hembra con diferencias psicológicas y fisiológicas por sus distintas estrategias reproductivas) y familiar (progenitores e hijos): las crías nacen desvalidas (altriciales) y necesitan muchos cuidados hasta alcanzar la madurez.

Los humanos son hipersociales, suelen vivir en grupos (familia, tribu, sociedad extensa) que incrementan su capacidad de acción (la unión hace la fuerza, especialmente en la caza y la guerra), disminuyen los riesgos debidos a la variabilidad de las circunstancias individuales (ayuda mutua), y permiten la especialización, la división del trabajo y el intercambio.

La capacidad cognitiva (percepción, memoria, imaginación y racionalidad limitadas y falibles, parciales, locales) permite al individuo captar, sistematizar y utilizar información y conocimiento sobre la realidad. La voluntad y las emociones guían su conducta y establecen sus preferencias (sensaciones, afectividad, empatía, sentimientos, moralidad). Los afectos y los sentimientos morales (emociones innatas referidas fundamentalmente a otras personas) son especialmente importantes para la convivencia en sociedad, la cual requiere voluntad de integración (amor, deseo de pertenencia) y normas orientadoras del comportamiento. La capacidad emocional es limitada y parcial: se suele querer más a los más próximos.

La mente es la descripción funcional, abstracta y de alto nivel de la actividad computacional de bajo nivel del cerebro, su sustrato físico, que opera como procesador de información y coordinador de la conducta. La mente humana no es algo homogéneo, indivisible o de esencia inmutable: es una sociedad dinámica resultado de múltiples asociaciones complejas de una gran cantidad de agentes especializados, mecanismos o procesos más simples y menos inteligentes, operando en serie y en paralelo, interactuando de forma coordinada, a diferentes niveles de una estructura muy compleja. Su actuación conjunta da origen a las propiedades abstractas emergentes de la inteligencia.

La mente humana utiliza datos observacionales y modelos representativos de la realidad para intentar predecir el curso de los acontecimientos que pueden afectar al individuo y para explorar las consecuencias previsibles de diversas conductas alternativas (reflexión, simulación virtual antes de la acción real).

El ser humano es autoconsciente: se representa a sí mismo de forma reflexiva en su modelo de la realidad y puede observar parte de su propia actividad mental. La consciencia es una importante pero pequeña parte integradora, supervisora y narradora de la sociedad de la mente, mayoritariamente inconsciente.

La mente humana posee muchas habilidades y tendencias instintivas innatas (elementos más estables, rígidos y universales). El ser humano también puede aprender (por experiencia propia o por observación o comunicación con otros); tiene una especial capacidad de imitación que permite la difusión de cultura (contenidos mentales más variables y plásticos); tiene curiosidad y puede innovar y ser creativo (recombinar elementos preexistentes e imaginar nuevos fines y medios); puede automatizar conductas desarrollando hábitos individuales y sociales (rutinas, instituciones).

Las entidades del entorno más importantes para un ser humano son los demás seres humanos (por oportunidades de beneficio o riesgo de daños). La psicología intuitiva y la habilidad lingüística permiten la interacción social coordinada (cooperación y competencia). Cada ser humano cognitivamente competente posee una psicología intuitiva o teoría instintiva de la mente que le permite entender formalmente a otros seres humanos como agentes intencionales con deseos, propósitos y personalidades peculiares. Los seres humanos se comunican mediante lenguaje gestual y verbal; el lenguaje sirve como herramienta de manipulación y como medio de transmisión y almacenamiento de información.

El ser humano actúa como agente intencional (planifica, es proactivo y no sólo reactivo) para conseguir fines subjetivamente valorados utilizando medios escasos (decide, elige, asume costes, optimiza, economiza para obtener más por menos), con posibilidad de error y consecuencias no previstas o no deseadas, y en situaciones de riesgo e incertidumbre. Un agente intencional diseña mentalmente un plan de actuación basado en sus deseos y su conocimiento de la realidad (relación entre estados del mundo y operaciones sobre la realidad); el plan es una estructura de acciones intermedias a partir de un estado inicial cuya ejecución conduce a un estado final futuro deseado; los medios utilizados son bienes naturales, bienes de capital (herramientas previamente producidas), el tiempo y la propia capacidad de trabajo del ser humano. La capacidad de acción humana se incrementa si dispone de más y mejores herramientas (acumulación de capital) y conocimiento acerca de la realidad (tanto generalidades teóricas como concreciones empíricas).

Los seres humanos pueden apropiarse de forma exclusiva de ciertos bienes económicos y compartir otros, y pueden cooperar y competir de forma pacífica para beneficio mutuo o agredirse de forma violenta, destructiva (luchar, guerrear, robar, esclavizar, parasitar); establecen entre sí relaciones de diversos tipos (pertenencia o exclusión, solidaridad, altruismo, igualdad o desigualdad, autoridad y obediencia, dominación, intercambios voluntarios directos o indirectos). Los seres humanos pueden no sólo actuar conforme a las reglas dictadas por sus sentimientos morales íntimos: las normas sociales pueden explicitarse mediante el lenguaje, constituir tradiciones transmitidas o formalizarse en órdenes (obligaciones y prohibiciones), pactos o contratos.

Todos los seres humanos pertenecen a la misma especie y tienen rasgos comunes, pero cada individuo se desarrolla históricamente de forma única e irrepetible en detalle. Cada persona tiene algunos genes y memes comunes y otros diferentes, acumula experiencias y recuerdos particulares en circunstancias diversas (condiciones iniciales y de contorno); cada ser humano tiene potencialmente diferentes capacidades, conocimientos, creencias, opiniones, gustos y preferencias (en rangos más o menos extensos o limitados), que pueden cambiar de forma dinámica (a mayor o menor velocidad).

Algunas funcionalidades instintivas de la mente humana son resultado de adaptaciones a condiciones primitivas, muy diferentes de las actuales en una sociedad extensa, donde pueden ser innecesarias, problemáticas o incluso perjudiciales. Algunos memes sobreviven porque son populares o útiles aunque no sean ciertos: algunas ideas atractivas pueden ser falacias contrarias a la supervivencia de sus portadores; también existen ideas que pueden ser utilizadas como armas para manipular o engañar a otros.

La intencionalidad y la comunicación son funciones tan importantes que sus agentes mentales responsables son hiperactivos, sistemáticamente producen explicaciones con propósitos, finalidades, sentidos, significados, a menudo en ámbitos inadecuados donde estos conceptos no son aplicables.

Los seres humanos no son ni todos completamente iguales (sin diversidad ni subjetividad) ni todos completamente diferentes (no existe la naturaleza humana). La mente humana no es una hoja en blanco completamente moldeable por el entorno social, pero no es tampoco el resultado de un programa genético rígido completamente insensible a influencias ambientales. La mente humana es compleja, no contiene únicamente un procesador universal de propósito general. El humano primitivo menos civilizado y socializado no es un buen salvaje feliz.

La consciencia no es un misterio espiritual o sobrenatural inexplicable; el ser humano no es un espíritu encarnado, con un alma inmaterial e inmortal que controla la maquinaria física del cuerpo y responsable del libre albedrío. El ser humano no está incompleto sin la divinidad. Las creencias religiosas son ficciones cognitivamente naturales y socialmente útiles (unificadoras del grupo, promotoras del altruismo), manifestaciones culturales especialmente importantes para muchas personas, resultado de la capacidad de imaginación desconectada del análisis crítico riguroso de la realidad. La trascendencia humana no está en la superstición de lo sobrenatural sino en la reproducción a través de hijos e ideas.