Antonio Estella, la socialdemocracia y Europa

28/05/2009

Antonio Estella, profesor de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid, quiere contarnos la bonita historia de la maravillosa contribución socialdemócrata a la unificación europea: pura ficción literaria.

Los países europeos pasaron de ser Estados liberales a convertirse en Estados del bienestar, gracias fundamentalmente al impacto que en muchos lugares tuvo la revolución socialdemócrata. Se pasó de un mundo en el que el ciudadano estaba básicamente dejado a su suerte a una situación en la que empezó a contar con un aliado para desarrollar sus proyectos y sentirse seguro: el Estado.

El escribir “gracias a” en lugar de “debido a” quizás refleja algo de parcialidad, sobre todo cuando resultaría más correcto “por culpa de”. Los pobrecitos ciudadanos estaban solos y abandonados, deseosos de un papá o una mamá o al menos un hermano mayor que los protegiera. Y entonces llegó el Estado, aunque es una lástima que Estella no explique cómo proporciona seguridad y cómo ayuda a unos a desarrollar sus proyectos: a costa de otros ciudadanos. Además el Estado resulta ser un aliado muy peculiar, de esos con los cuales ya no te hacen falta enemigos: si intentas explicarle que no te interesa relacionarte con él no sólo no te hace caso sino que probablemente te trata violentamente.

Y de nuevo emerge nuestro relato de reencuentro, de reconciliación, porque en el horizonte aparecen dos grandes objetivos. Uno, de cara al exterior, que es dar nuevos pasos hacia la reunificación de Europa, incorporando a más países a este gran proyecto, y consolidando a los que ya están embarcados con nosotros. Y otro, de cara al interior, que es hacer evolucionar la idea de ciudadanía europea hacia una nueva dimensión social y del bienestar.

Estella pretende que Europa en realidad se está reunificando, como si antes ya hubiera estado unificada, pero no se refiere al Sacro Imperio Romano Germánico: confunde la relativa libertad del siglo XIX, debida en buena medida a la disgregación política, con una unidad europea que jamás existió. Y como buen colectivista, sólo aspira a más colectivización: dirigir la evolución y que ningún país quede fuera del socialismo. Todo en nombre del bienestar, sobre todo del suyo propio, ya que como profesor de Derecho Administrativo nos enseñará a administrar el derecho desde el monopolio del Estado, nuestro aliado.