Ana Botella, la prostitución y los proxenetas

12/09/2009

Ana Botella está “radicalmente” en contra de regular la prostitución; considera que el comercio sexual esconde un régimen de “semiesclavitud”, y según ella “Si legalizamos la prostitución, estaremos legalizando al proxeneta que hay detrás y que maneja grupos de mujeres”. Como tiene poder político, impone sus particulares preferencias morales a todos los ciudadanos. Como no razona muy bien, no sabe distinguir entre las prostitutas coaccionadas y las que ejercen libremente, las mezcla a todas y las mete en el saco abominable de la semiesclavitud.

Además su analogía o inferencia es defectuosa. Sería posible regular la prostitución ilegalizando al proxeneta, prohibiendo que las prostitutas utilicen agentes, intermediarios o empresarios que las contraten como trabajadoras asalariadas: sólo podrían trabajar como autónomas o en régimen de cooperativa.

El concepto de proxeneta es problemático: puede entenderse como la persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona (y que no sea el cliente, que obviamente obtiene algún tipo de beneficio psíquico y por eso está dispuesto a pagar). Si el proxeneta no utiliza la violencia contra la prostituta, si ejerce su función es porque le proporciona algún servicio (protección, intermediación). Si el proxeneta es violento puede explotar a la prostituta de forma coactiva. Algunas personas parece que sólo son capaces de entender a un proxeneta en este último sentido ilegítimo, olvidando que no es el único posible.

Algunas personas tienen problemas morales con el sexo; otras los tienen con el dinero. Juntar ambas cosas pone muy nerviosos a algunos y algunas. Y si además se incluyen empresarios, empleadores o intermediarios, los nervios se transforman en histeria.

Quizás sea cierto que “entre un 80% y un 90% de las mujeres que se prostituyen en Madrid son inmigrantes sin papeles manejadas por un proxeneta”. La solución tal vez no sea prohibir su actividad, que las fuerza a la marginalidad, sino regularizar su situación laboral y asegurarse de que no son extorsionadas.

Botella no está sola: la portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Maru Menéndez, ha afirmado que siente “vergüenza como mujer” por la posición de Esperanza Aguirre (a favor de regular la prostitución), que considera igual de inaceptable que si se planteara legalizar la esclavitud. Su limitada inteligencia le da al menos para no decir que la prostitución y la esclavitud son lo mismo: sólo expresa que ella, que parece creer que todas las mujeres deben pensar igual, es incapaz de distinguir moralmente entre pagar por sexo por un lado y secuestrar a una persona y forzarla a trabajar por otro. Igualito.


Ana Botella y la prostitución

20/05/2009

Artículo en Libertad Digital.