Tonterías selectas

15/04/2019

Es mentira que Facebook o Google se puedan autorregular y te contamos por qué, de Esther Paniagua

Inna Shevchenko, de Femen: “Hay mucho en común entre la industria del sexo y el mercado de la gestación subrogada”

Usted es de Ucrania, donde la gestación subrogada está permitida y donde, de hecho, acuden muchas parejas españolas a pesar de las advertencias de las autoridades sobre malas prácticas, ¿cuál es su opinión sobre esta práctica?

En Ucrania la industria del sexo está muy desarrollada, y el mercado de la gestación subrogada está muy avanzado. Hay agencias, ya no es una persona privada que lo hace, hay todo un negocio. Una vez más es otra forma de comercializar el cuerpo de las mujeres y de considerar a las mujeres como un producto. Hay mucho en común entre la industria del sexo y el mercado de la gestación subrogada. Hablo de mercado porque es un mercado donde el cuerpo de las mujeres es alquilado y usado para algo. Es una forma de deshumanizar a las mujeres, de reducirlas a su cuerpo y a su función sexual y reproductiva. Es muy degradante, incluso como idea.

¿Lo equipara con la prostitución?

Absolutamente, es la misma filosofía, es vender el cuerpo de las mujeres.

Pero algunas organizaciones, como Amnistía Internacional, apuestan por regularla porque dicen que, al menos en algunos países, es la única forma de que estas mujeres puedan acceder a algunos derecho, ¿qué le parece?

Entiendo el intento de regular, de mejorar la situación de las prostitutas, pero luego está la práctica. Vengo de un país donde la prostitución destroza la vida de muchísimas mujeres, a pesar de que es ilegal. La legalización en Alemania o en Holanda… lo único que vemos es que el sistema ha fallado. En Alemania solo se han registrado un 1% de las prostitutas porque ellas mismas consideran que no es un trabajo permanente y, en segundo lugar, porque si se registran y tienen una especie de contrato, tienen más presión por parte de los chulos, que actúan como empleadores. Es un modelo que no funciona y me impacta que organizaciones de derechos humanos puedan pedir esto cuando hay tantos hechos en contra. Yo aspiro a que la prostitución se abola, aunque sea una idea utópica. No quiero que más generaciones de mujeres crezcan con la idea de que pueden ser un producto y venderse a sí mismas y que más generaciones de hombres crezcan pensando que puedan comprar a una mujer y usarla como quieran si pagan dinero. Apostamos por el modelo nórdico para criminalizar al cliente y no poner responsabilidad legal alguna en las prostitutas.

El neoliberalismo de Ciudadanos y de su candidato Manuel Valls, de Vicenç Navarro

Reforzar la OIT, ganar en justicia social, de Jesús Gallego, secretario de Política Internacional de UGT

The Weakening Of Earth’s Magnetic Field Has Greatly Accelerated, And That Could Have Apocalyptic Implications For All Of Us, by Michael Snyder (at LewRockwell.com)


Recomendaciones

14/04/2019

The Surprising Link Between Cooperation and Individuality, by Nicholas A. Christakis

Europe’s New Beggars, by Johan Wennström

¡Por favor, ayúdame a morir!, de Javier Gómez de Liaño

Sexual Personalities: Sex Differences in Brain and Behavior: Eight Counterpoints (Disagreements and agreements on the origins of human sex differences), by David P. Schmitt

Reseña de El contraataque liberal: Entre el vértigo tecnológico y el caos populista (de Luis Garicano), por Carlos Rodríguez Braun


Tonterías selectas

14/04/2019

La puta derecha, de Montero Glez

Antonio Gutiérrez: “España busca el enriquecimiento rápido a base de empobrecer empleos y despreciar derechos”

Privado bueno, público malo, de Joaquín Estefanía

Is Secular Humanism a Religion?, by John Staddon

El 28A se elige lo que importa pero ¿Qué es lo que importa?, de Rosa María Artal


Tonterías selectas

13/04/2019

María Eugenia R. Palop: “El feminismo apela a la ética del cuidado frente a las violencias y el conservadurismo político”

Círculo de Empresarios o fumadero de crack, de David Bollero

El poder del voto feminista, de Octavio Salazar

La eutanasia sale barata, de Cristina Losada

Eutanasia, ¿de qué se trata?, de Ana María Marcos del Cano


Recomendaciones

12/04/2019

What Doesn’t Kill Us Brings Us Together, by Vincent Harinam and Rob Henderson

What Explains the Resistance to Evolutionary Psychology?, by Alex Mackiel

We’re certainly on to something when we say the brain is a computer – even if we don’t yet know what exactly we’re on to, by Kevin Lande

Vox: el mejor de los programas económicos, de Juan Ramón Rallo

El irrespetado derecho a morir, de Gonzalo Quintero Olivares


Recomendaciones

11/04/2019

The World Bank Must Change Course, by Bjorn Lomborg

Ancianos que “cruzan la frontera solos o en grupos para ponerse a salvo de la eutanasia”, de Luis M. García

Defensa de la eutanasia, de Ricardo García Manrique

Is consciousness a battle between your beliefs and perceptions?, by Hakwan Lau

In Defense of Scientism, by Bo Winegard and Ben Winegard


Tonterías selectas

10/04/2019

Las secuelas psicológicas para el bebé en la gestación subrogada, de Ibone Olza

Neoliberalism promised freedom – instead it delivers stifling control, by George Monbiot

Hernán Garcés entrevista a Quinn Slobodian

Once años atrás, cuando los efectos de la Gran Crisis no habían hecho más que comenzar, el ex primer ministro francés Michel Rocard responsabilizó a un economista neoliberal de todos los desmanes: “¡[Milton] Friedman ha creado esta crisis! Está muerto y realmente lo lamento, ya que vería bien que fuera juzgado ante la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad. Su idea de que el funcionamiento de los mercados es perfecto ha permitido a toda la codicia y la voracidad humana expresarse sin límites”.

… Durante el periodo de entreguerras se desarrolla un nuevo campo de investigación, el de los ciclos económicos, que consiste en asesorar a los inversores sobre cuándo debe realizarse una inversión. También se convierte en una forma de conocer el ritmo interno de la economía. La idea es que hay una serie de pautas que se repiten y que, si las estudias como un cardiólogo lo hace con el corazón, puedes comprender cómo funciona la economía. Economistas como Hayek y Mises, que trabajaban como consultores para la Cámara de Comercio Internacional, utilizaron los ciclos económicos para ponerlos al servicio de los intereses de la patronal. Por ejemplo, empezaron a cuestionar los acuerdos de la Austria de posguerra porque establecían seguros de desempleo y organizaciones sindicales, a los que consideraban obstáculos para el restablecimiento de los ciclos económicos. Es un nuevo modelo de economista activista que no se identifica con el objetivo de crear una cierta paz entre el capital y el trabajo como hicieron sus predecesores en el siglo XIX.

… Quien piense que los neoliberales no creen en un Estado fuerte nunca ha leído a los neoliberales, porque toda su filosofía política consiste en cómo rediseñar el Estado. Como explico en el libro, el caso más obvio es el ordoliberalismo, corriente de pensamiento alemán que desde los años treinta reivindica explícitamente un Estado fuerte con economía de mercado. El principal argumento de los neoliberales es que el Estado debe ejercer el poder de manera intensiva y no extensiva. Por lo que la pregunta no es si tiene que haber más o menos Estado, sino qué tipo de Estado. Como señala el académico Stefan Kolev, miembro de la Sociedad Mont Pelerin, la pregunta debe ser cualitativa no cuantitativa. La falacia del Estado débil es un éxito de la máquina de propaganda de los neoliberales y, en particular, de Milton Friedman, quien hizo creer al público la idea de que las reformas que sugería reducirían el Estado, consiguiendo tanto su no intromisión en la vida de las personas como su alejamiento de la actividad económica.

… Pienso que la versión legalista constitucional del neoliberalismo está pasando por un mal momento, pero si algo define el pensamiento neoliberal es su capacidad para desarrollar estrategias cuando el capitalismo se siente amenazado. Ahora mismo hay dos ideas en auge que están interrelacionadas. La primera es que, en vez de construir instituciones supranacionales, las abandonas para no estar sujeto a ninguna regla de gobernanza. Una versión aún más extrema es la tradición anarcocapitalista, bajo la premisa de una nueva organización social en la cual te deshaces del gobierno y te recluyes en una comunidad cerrada que está protegida por fuertes medidas de seguridad. La segunda idea es el neonaturalismo, que consiste en poner en cuestión la igualdad de los seres humanos y por lo tanto unos son más inteligentes que otros y mejores agentes económicos. Y que esta diferencia no es aleatoria, sino que se debe a razones culturales e incluso raciales. Esta idea está en auge entre los neoliberales alemanes, por ejemplo. Su discurso es que los alemanes se proyectan en el futuro y, por el contrario, los turcos y los musulmanes solo piensan en el corto plazo. Por lo tanto, no es posible construir una sociedad con ellos, por lo que es necesario repartir el mercado según comunidades raciales o culturales, lo que justificaría la exclusión de aquellos y que los alemanes se fortifiquen. Creo que es necesario empezar a reflexionar muy seriamente sobre este tema.

Abuela, recoge a los niños, tráeme tuppers y lucha por mi sistema de pensiones, de Isaac Rosa

Entrevista a Alicia Puleo: “El alquiler de úteros es una forma de extractivismo reproductivo”