Recomendaciones

15/02/2019

Does Your Language Shape How You Think?, by Guy Deutscher

No, Laffer no ha obrado milagros en EEUU, de Juan Ramón Rallo

¿Por qué el alcohol sí y el cannabis no?, de Juan Ramón Rallo

Efficient “Central Bank Digital Currency” is a Fantasy, by Larry White

Los altos costes de una guerra comercial a gran escala, de Juan Ramón Rallo


Tonterías selectas

15/02/2019

El amor es un cuento, de Diana López Varela

Lo que ocurre cuando Wall Street es tu casero. Y también pasa en España, de E. Zamorano

Por amor, de Barbijaputa

Ana Requena Aguilar entrevista a Brigitte Vasallo: “La monogamia no es una práctica, es un sistema opresor”

… aterriza en Madrid para criticar los discursos fáciles sobre el amor y politizar el sexo y los afectos.

Creo que una de las razones de que el deseo haya quedado fuera de la toma de decisiones es que ha quedado previamente fuera de los espacios de politización porque tradicionalmente se trabajaba sobre las cuestiones ‘importantes’ en términos patriarcales, como la economía. Nuestra afectividad es importante y lo atraviesa todo, hay que ponerla de manera política sobre la mesa.Sostiene que la monogamia no es una práctica, sino un sistema, ¿un sistema opresor?

Todos los sistemas lo son en tanto que sistemas porque un sistema se define porque no hay otras alternativas, porque todo te lleva ahí necesariamente, así que en tanto que eso ya es opresor. Si luego hacemos recuento de cuántas violencias hay en nombre de esa forma de amor, pues no solamente es opresor, sino que nos genera violencias. Eso no quiere decir que tu pareja sea en concreto una forma de opresión o que alguien me oprima a mí porque tenga una pareja exclusiva. No va de las soluciones individuales a los problemas colectivos, va de que precisamente el sistema no nos deja otra alternativa.

… Si te fijas estos estudios científicos tienden ir a reforzar lo hegemónico. No he leído artículos de resonancia que digan que lo normal es el lesbianismo, o que el capitalismo no es natural. Son conclusiones racistas también, porque hay muchos grupos humanos que no tienen relaciones exclusivas, entonces, ¿qué decimos?, ¿que esos grupos son genéticamente diferentes o inferiores? Viene a reforzar la tesis de la antropología que venimos arrastrando, que la familia heterosexual, burguesa, eurocéntrica es lo normal y lo demás son atrasos.

En el momento en que se impuso la monogamia de forma sistémica -porque la monogamia no es una práctica, es un sistema-, es decir, el momento en que otra posibilidad de vida desapareció, fue el momento de la implantación del capitalismo y de la primera expansión colonial y genocida de Europa. Todos estos sistemas van construyéndose juntos. Pensar que la familia nuclear es una forma superior de relación también hace pensar que esta forma cultural que genera esta familia también es superior.

P: Sostiene que la monogamia no es una práctica, sino un sistema, ¿un sistema opresor?

Todos los sistemas lo son en tanto que sistemas porque un sistema se define porque no hay otras alternativas, porque todo te lleva ahí necesariamente, así que en tanto que eso ya es opresor. Si luego hacemos recuento de cuántas violencias hay en nombre de esa forma de amor, pues no solamente es opresor, sino que nos genera violencias. Eso no quiere decir que tu pareja sea en concreto una forma de opresión o que alguien me oprima a mí porque tenga una pareja exclusiva. No va de las soluciones individuales a los problemas colectivos, va de que precisamente el sistema no nos deja otra alternativa.

Expertos en bioética de la UB rechazan legalizar los vientres de alquiler

… esta práctica “genera muchas dudas sobre los derechos de la gestante y la situación de explotación de las mujeres ya que las trata como instrumento”, ha dicho la directora del Observatorio y catedrática UNESCO de Bioética de la UB, María Casado.

… Casado ha dicho que los motivos por los que ahora hay algunos grupos políticos que quieren regular la maternidad subrogada es porque “mueve mucho dinero” ya que, en la práctica, “hay muchas más personas que quieren tener hijos de este modo que mujeres que quieran ser gestantes”.

En referencia a aquellas posiciones a favor de los vientres de alquiler cuando es gratis, Casado ha afirmado que “simplemente es una manera de abaratar costes para los comitentes, ya que quien sale perdiendo es la mujer gestante”. La profesora también ha alertado sobre “la mentalidad neoliberal que hace pensar que todo lo que queremos podemos tenerlo, sobre todo cuando pagamos dinero”.

En esta línea, el profesor de Filosofía del Derecho Manuel López ha explicado que “los derechos no existen, los derechos se reconocen, y aunque haya el derecho y deseo a formar una familia no significa que sea a cualquier costa y legalizando la maternidad subrogada”. López también ha destacado que la gestación subrogada no puede ser tratada como “una relación mercantil ya que hay un vínculo afectivo entre la madre y el niño que no puede estar sujeto a contratos”.


Tonterías selectas

13/02/2019

Otra Europa para frenar a la extrema derecha, de Fernando Luengo, de Podemos

A un siglo de la huelga de La Canadiense los derechos laborales parecen ser todavía un sueño, de Jesús C. Aguerri

Todo lo que está mal en el corto de Pixar que reclama la igualdad en la oficina, de Guillermo Alonso

De cuando el feminismo molaba, de Anita Botwin


Tonterías selectas

12/02/2019

El asalto del capital especulativo al ecosistema productivo (I), de Juan Laborda

Los GAFA contra la democracia, de Guy Sorman

Este nuevo imperio mundial de los GAFA gana terreno cada día, en nuestras cabezas y en nuestras carteras, porque son monopolios; no hay una verdadera elección para los motores de búsqueda o las redes sociales. Ni siquiera en China. El Gobierno chino, que desconfía de la libertad de pensamiento, gestiona el imperio GAFA al revés, censurándolo, lo que lo hace aún más deseable para los jóvenes chinos. Peor aún, estos monopolios son cada vez más ricos y, por tanto, más poderosos; sabemos que inmediatamente recompran a cualquier competidor en potencia. ¿Pero de dónde procede su riqueza? De dos fuentes: la reventa de nuestros datos personales, a menudo robados sin nuestro consentimiento, y la evasión fiscal, que los GAFA y otras empresas internacionales denominan optimización de impuestos porque, de hecho, es legal o se presenta como tal. Por ejemplo, en la mayoría de los países de Europa, donde el impuesto sobre los beneficios de las empresas ronda el 25%, los GAFA pagan alrededor del 10%. Facebook, por ejemplo, en cualquier país europeo, se declara como una empresa de investigación y mercadotecnia, mientras que sus actividades reales se facturan en Irlanda y los resultados se declaran en las Islas Caimán. En resumen, los GAFA prosperan con el saqueo organizado y legal: el robo de datos y el robo de Estados.

¿Justifican las ventajas sociales que nos proporcionan los GAFA en nuestra vida diaria los beneficios de estas empresas? Es imposible de calcular, pero el abuso del monopolio es inaceptable: nos roban, sin dejarnos elegir al ladrón.

Solo ahora empezamos a darnos cuenta de esta situación sin precedentes. En Europa, los GAFA tienen prohibido, en principio, utilizar los datos personales sin consentimiento. Pero, ¿basta un clic para proteger nuestra privacidad? Lo dudo, pero es un comienzo. También se trata, aunque de momento solo en forma de debate intelectual, de hacer responsables a los GAFA de los contenidos que publican. Pero de momento se niegan, alegando que sus plataformas no son medios de comunicación. Bonita hipocresía que algún día deberá ser sancionada por la ley. Y el pasado 29 de enero, la OCDE, una organización de países desarrollados, decidió imponer un impuesto sobre el volumen de negocios de los GAFA en el país donde se realiza de hecho este volumen de negocios; es un comienzo, al que el Gobierno de Estados Unidos ha dado su aprobación.

Los GAFA, los frankenstein de los tiempos modernos, no desaparecerán, pero apuesto a que retrocederán poco a poco y dejarán sitio a competidores cuya forma aún no imaginamos. A la larga, la alianza de leyes y nuevos progresos técnicos debería devolvernos algo de libertad, elección real y equidad frente al saqueo actual de nuestros datos y nuestros ingresos.

10 años de la PAH, de Andreu Missé

Entrevista a Taina Bien-Aimé, directora de la Coalición contra la Trata de Mujeres

P: ¿Qué medidas son urgentes para luchar contra la trata con fines de explotación sexual?

R: Es necesario implementar el modelo abolicionista de la prostitución. Hay que despenalizar a las mujeres prostituidas, dejar de perseguirlas, penalizar a los hombres que compran prostitución y proveer de ayudas y opciones laborales a las mujeres.

… P: Este debate se ha trasladado al feminismo, en el que hay un fuerte debate entre feministas que abogan por la abolición de la prostitución y feministas que creen en la regulación. ¿No hay un posible punto común? ¿Cómo está afectando al movimiento feminista?

R: Lo que tenemos en común es que los dos lados creemos que las mujeres no pueden ser penalizadas y criminalizadas de ninguna forma. Las razones son un poco diferentes y también lo es la forma en qué abordamos esta realidad, pero ahí sí coincidimos. El regulacionismo en la práctica provoca despenalizar la industria y el comercio del sexo entero, al final acaban despenalizados también los proxenetas. Nuestra posición es que no podemos defender los derechos de las personas explotadas si despenalizamos a los explotadores.

Son feministas patriarcales que sostienen los derechos del hombre y su acceso a los cuerpos de las mujeres. La prostitución es como cualquier otro tipo de violencia contra la mujer y basada en el género (mutilación genital, violación, matrimonio forzoso…), que lo que tienen en común todas es que el fin es dar acceso a los hombres a los cuerpos de las mujeres. Es la conexión entre todos esos tipos de violencia. Así que no puedes ser feminista y estar a favor de los derechos de las mujeres y contra la violencia basada en el género y no estar contra la prostitución y que no haya ningún problema con la prostitución. La prostitución no es una excepción de la violencia porque, en este sentido, el dinero está comprando el consentimiento. Y eso no es consentimiento.

P: Este debate se ha intensificado en los últimos meses en España tras la creación del sindicato de prostitutas OTRAS, que fue inscrito en el Ministerio de Trabajo el pasado agosto y cuyos estatutos fueron anulados por la Audiencia Nacional.

R: Sí, hemos oído sobre ello. En prostitución, cuando dicen “mi cuerpo, mis derechos” lo que están diciendo es “mi cuerpo, los derechos del hombre”. Yo creo que es interesante ver qué tipo de conexiones tienen estos sindicatos con la industria del sexo y el proxenetismo. No son las mujeres prostituidas en el comercio sexual las que se están organizando, sino el lobby proxeneta. La mayoría de mujeres quieren salir de la industria sexual, no quieren quedarse ahí. El hombre que compra sexo, que por otro lado, al menos en Estados Unidos, no son una mayoría, ejerce poder y control sobre las mujeres prostituidas.

Hablemos (de verdad) de embarazo, trabajo y feminismo, de Carmen Magdaleno

… El embarazo y la maternidad deben saltar al primer orden de nuestra agenda política feminista, porque es inseparable de la brecha salarial y de la feminización de la precariedad laboral y la pobreza. Por algo el principal perfil de persona en riesgo de exclusión social en España es el de mujer con hijos, según el informe anual de la Red Europea contra la Pobreza y Exclusión Social, y tal como informa Save the Children, una de cada diez madres solas sufre pobreza severa. Estos datos nos advierten de una realidad escalofriante: si la mayoría de madres nos libramos de la situación de pobreza es porque contamos con el sueldo de nuestras parejas masculinas. Es por ello que el hecho de que el embarazo y la maternidad sean asuntos políticos que aúnan la doble discriminación de género y clase, no debe traducirse en que nos limitemos a hacer públicas nuestras experiencias personales como madres y profesionales, pues visibilizarlas es necesario pero no ataja la grave dependencia económica que sigue limitando la vida de las mujeres y suponiendo un factor de exposición a todo tipo de violencias.

Desde el momento en que somos conscientes de que nuestro modelo productivo se sustenta en una división sexual del trabajo que a grandes rasgos asigna a las mujeres lo doméstico-familiar y a los hombres lo público-laboral, se hace imprescindible atacar esa separación y reparto. Las condiciones de vida y la atención al bienestar de las personas, desde criaturas a ancianos, no son problemas que deban resolverse dentro de los hogares, y mucho menos se deban resolver las mujeres solas entre esas cuatro paredes, sino que debe convertirse en la cuestión social por excelencia. Socializar lo que entendemos por trabajo reproductivo o cuidados, sin el cual es imposible la vida de cualquier ser humano, es un requisito indispensable para una sociedad justa e igualitaria, y sin medidas políticas y económicas que caminen hacia ello de nada sirve el reconocimiento sobre el papel de la no discriminación de las mujeres en todos los ámbitos sociales, incluido el laboral, sean madres o no.

Desde la izquierda hablamos (no todo lo que deberíamos) de colectivizar sectores económicos y de nacionalizar empresas, porque tenemos claro que no debe mercantilizarse lo que entendemos como bienes públicos (agua, energía, educación, sanidad…) y que la única forma real y definitiva de erradicar la explotación laboral es terminar con la propia organización socioeconómica basada en la división entre explotadores (dueños de los medios de producción) y explotados. Pero apenas hemos hablado de colectivizar todo ese trabajo invisible y no remunerado que siguen asumiendo las mujeres. Tenemos que debatir en serio sobre todas las propuestas encaminadas a lograrlo: universalización y gratuidad de las escuelas infantiles de 0 a 3 años, comedores públicos, reducción drástica de las jornadas laborales, reforma de todo el sistema de permisos de maternidad y paternidad para que resulte realmente igualitario en la práctica y no agrande todavía más el factor de desigualdad laboral entre hombres y mujeres… Lo que llamamos maternidad y cuidados pueden y deben ser colectivos, la sociedad en su conjunto debe ocuparse de la sostenibilidad de la vida, ya que los seres humanos no somos autosuficientes por mucho que los mitos alimentados por la economía capitalista nos hayan hecho creer que sí, pues es indiscutible que como mínimo todas las personas necesitamos que nos cuiden para sobrevivir durante la infancia y la vejez.

La economía feminista acertó en su análisis al interrelacionar el modelo productivo con el modelo de familia y al identificar ese trabajo sin nombre e infravalorado sin el cual toda la organización salarial se hundiría, y el movimiento feminista acaba de trasladar ese acierto a la acción política y transformadora, al aunar sus reivindicaciones sociolaborales y domésticas con la Huelga Feminista. El feminismo está forzando el cambio de paradigma al descubrir por fin que ambos ámbitos son indivisibles y caras de la misma moneda patriarcal. En este nuevo modelo de sociedad que exigimos, en la que la economía debe adaptarse a las necesidades para una vida digna y las circunstancias de cada persona y no al revés, no cabría de por sí la discriminación por embarazo, del todo injustificable desde una perspectiva feminista.

Como para muchas otras, el embarazo supuso para mí la carta de despido, pero en lugar de ser una despedida de mi ser sociopolítico (por mucho que se empeñe el capitalismo, somos sujetos sociopolíticos independientemente de que tengamos un contrato laboral en vigor), supuso una puerta definitiva de entrada al feminismo, donde encontré la pieza que le faltaba a mi idea de sociedad justa e igualitaria. Por ello estoy convencida de que no permitiremos que todo el trabajo que estamos haciendo juntas las mujeres de cara al 8 de marzo sea desactivado por cosas como la instrumentalización mediática de la denuncia por discriminación laboral de una actriz embarazada. Sabremos aprovecharla para que sirva para avanzar hacia esa nueva sociedad feminista que estamos construyendo codo con codo.


El taxi (y los VTC) contra la libertad

11/02/2019

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

El servicio del taxi opera con licencias concedidas y precios fijados por los ayuntamientos reguladores. Las licencias no se limitan a certificar unos mínimos de calidad o seguridad en el servicio (funciones que pueden ser proporcionadas sin demasiados problemas por el mercado mediante marcas comerciales o aplicaciones informáticas), sino que están contingentadas de forma arbitraria, seguramente por la presión y el interés de los propios dueños de las licencias, quienes pueden alquilarlas, subcontratar a otros conductores como empleados, o traspasarlas. Sirven como barrera de entrada para restringir la competencia, repartirse entre menos proveedores el negocio y extraer rentas extraordinarias por su posición de monopolio u oligopolio. Por esta razón estas licencias se traspasan de forma opaca en mercados secundarios por grandes cantidades de dinero resultado de estimar el valor presente, descontado por tiempo y riesgos, de estas rentas parasitarias futuras, las obtenidas sobre las que habría en un mercado libre y competitivo.

Dado que los precios del servicio son fijos, que es muy difícil para el consumidor discriminar la calidad del proveedor (estado del vehículo, experiencia del transporte), y que los servicios de transporte público (metro, autobús) son sustitutos imperfectos diferentes, los taxistas no necesitan esforzarse para competir e innovar. Hacen lo contrario, que es formar un grupo de interés para presionar a los gobernantes y perpetuar o incrementar sus privilegios.

Los perjudicados por esta situación son por un lado todos los usuarios efectivos y potenciales del servicio, por su mayor precio y peor calidad, y por otro lado todos los individuos que deseen y no puedan trabajar en el sector por las liberticidas barreras legales.

Los avances tecnológicos han permitido una alternativa al taxi en la forma de los vehículos con conductor contratados a través de aplicaciones y plataformas informáticas. Sin embargo estos también tienen el problema de la limitación artificial y arbitraria de las licencias, aunque con más libertad de precios y mejores controles de calidad por los propios usuarios.

La solución a esta situación es muy simple: la liberalización total de este sector, con regulaciones no intervencionistas ni centralizadas que surjan espontáneamente mediante los contratos establecidos entre las partes interesadas. El único rol legítimo de los gobernantes es la gestión eficiente del tráfico (fluidez y seguridad) con el uso de las calles y de las plazas de aparcamiento de titularidad pública, y para ello pueden utilizar mecanismos como tasas o peajes, permisos de conducción y sanciones por infracciones del código de la circulación y de las ordenanzas municipales correspondientes; también puede tener sentido reducir al máximo la contaminación provocada por los vehículos de combustión.

En lugar de ir en la buena dirección, los políticos y los poderes públicos en general demuestran ineptitud, incompetencia, desidia, dejación de funciones, talante liberticida o corrupción, cuando mantienen o incluso empeoran el actual sistema. Los taxistas (y también los conductores de VTC) han cortado calles y carreteras, han saboteado diversos eventos y colapsado ciudades, han tomado a los ciudadanos como rehenes, han organizado manifestaciones ilegales, y se les ha permitido hacerlo, no han sido siquiera identificados (algo muy fácil y nada violento) ni denunciados, y apenas se les ha sancionado en unos pocos casos extremos. O las leyes permiten a algunos ciertas cosas por las cuales se multaría a otros, o muchos policías y agentes de tráfico han hecho la vista gorda por iniciativa propia o por órdenes de sus superiores.

Además de la impune apropiación indebida de lo público y de diversas agresiones físicas contra vehículos y personas, los taxistas han hecho múltiples trampas argumentales para intentar defender su patética posición: que si son víctimas con familias a su cargo (como si eso les diera algún derecho especial); que si la venta de su licencia les sirve como pensión de jubilación; que si ellos pagan impuestos aquí, obviando que por su régimen fiscal de módulos las cantidades que pagan son ridículamente bajas; que si la competencia se lleva los beneficios y paga los impuestos en el extranjero, sin distinguir entre las plataformas, los dueños de las licencias y los conductores, y promoviendo un nacionalismo proteccionista rancio e iliberal; que si la competencia es desleal y que ellos son un servicio público y tienen que aguantar múltiples regulaciones, cuando no suelen hacer nada para cambiarlas porque viven muy bien con ellas; que si todo es un ataque del neoliberalismo o el capitalismo salvaje contra la dignidad y la justicia; que debemos unirnos todos y luchar juntos o si no otros sectores serán las siguientes “víctimas” de la tecnología y el mercado libre.

No hay ningún compromiso legal ni ético que obligue a limitar el número de licencias para garantizar unos ingresos o beneficios esperados a sus actuales propietarios, ni para evitarles problemas financieros (a ellos o a sus avalistas) en los casos en que se hayan endeudado para adquirirlas. Naturalmente aquellos que se sientan perjudicados se opondrán a la liberalización por las pérdidas que esta pueda causarles, pero esto no les da derecho a nada.

Se ha planteado la posibilidad de compensar de algún modo a los dueños de licencias, por ejemplo recomprándolas, a costa de nuevas víctimas (contribuyentes, usuarios futuros de servicios de transporte urbano), pero esto es inmoral y además genera precedentes e incentivos perversos. Quienes viven de parasitar a los demás limitando su libertad no tienen derecho a ninguna compensación cuando la situación cambie y terminen sus privilegios. Por el contrario, lo que en justicia deberían hacer es compensar ellos a los ciudadanos por los daños provocados durante el tiempo que los disfrutaron: devolver las cantidades extraordinarias recibidas, más alguna multa por mantener el sistema y por abusar de una posición de privilegio y dominio coactivo. Si no se castiga a quienes perjudican a los demás, si se les permite hacerlo, y si incluso se les recompensa por dejar de hacerlo, el riesgo moral de la mala conducta es elevado.

Los dueños de licencias de taxi y VTC no son los únicos responsables de esta situación: también están los gobernantes que han legislado para permitirla. Ellos también deberían ser sancionados, a título personal y no con cargo a los presupuestos públicos, para resarcir a las víctimas de su intervencionismo coactivo. Si se excusan en que son líderes democráticos, que identifiquen a sus votantes y que también se les exijan responsabilidades a ellos por apoyar medidas liberticidas. Esta exigencia ética de compensaciones a quienes se aprovechan de la ley para vivir a costa de los demás puede servir como ejemplo y por justicia debe extenderse a otros sectores con situaciones semejantes: farmacias, notarías, registros de la propiedad, etc.

Los seres humanos han utilizado diversas formas más o menos violentas y graves de vivir a costa de los demás: desde el canibalismo o la esclavitud hasta las subvenciones, las regulaciones intervencionistas y el proteccionismo. Algunas de estas actividades ahora parecen horribles e inaceptables mientras que otras se toleran, tal vez porque son menos notorias y porque están camufladas junto a la prestación de un servicio que al menos uno puede libremente evitar como consumidor. Si los esclavistas no pagaron compensaciones y si los esclavos o sus descendientes no fueron compensados, será difícil que los privilegiados de hoy paguen a las víctimas actuales.


Recomendaciones

10/02/2019

A biochemist’s crusade to overturn evolution misrepresents theory and ignores evidence, by Nathan H. Lents, S. Joshua Swamidass & Richard E. Lenski (review of Darwin Devolves: The New Science About DNA That Challenges Evolution by Michael J. Behe)

The Green New Deal Would Spend the U.S. Into Oblivion, by Noah Smith

Should Paul McCartney and Other Billionaires Be ‘Abolished’?, by Nick Gillespie

The trouble with feminism, by Philippe Lemoine

The Modern New Deal that’s Too Good to be True, by George Selgin


Tonterías selectas

09/02/2019

La prostitución empodera sexualmente a la mujer y otros nueve mitos que intentan deslegitimar la teoría abolicionista, de Sandra Rodríguez

Abolish Billionaires, by Farhad Manjoo

Melissa Farley: “Habría que meter 24 horas en la cárcel a cualquier hombre que compre sexo”

… Cuando una mujer joven empieza a ganar dinero generalmente hay detrás alguien que se dice un manager, un socio comercial y que, en realidad, es un explotador, un padrote, un proxeneta que se queda con la mayor parte del dinero. Si ella intenta dejar la prostitución, la amenaza físicamente, amenaza a sus hijos, a su familia. En España, como en Estados Unidos, Italia, Nigeria o cualquier otro lugar del mundo, el crimen organizado controla la prostitución. No se les ve, están en sus escondrijos recogiendo el dinero de escorts o de páginas webs de prostitución online.

P: ¿La prostitución es equiparable a la violación?

R: Sí, absolutamente. Una prostituta es alguien que es violada a diario por varios hombres, pero con dinero por medio. Y eso es muy importante. Porque, por lo general, el que haya recibido dinero hace que no sea vista como víctima. “La han pagado, ¿de qué se queja?”, es la cantinela habitual. Pero la realidad es que el dinero es la forma de coaccionarla, es por dinero por lo que ha sido empujada a prostituirse. Si no hubiera dinero por medio nunca lo haría, nunca jamás. Es el dinero, la pobreza, el racismo y el sexismo lo que fuerza a mujeres vulnerables a entrar en la prostitución. Ellas nos dicen que la prostitución es como una esclavitud voluntaria, como firmar un contrato en el que te violan a cambio de dinero, en el que te pagan para ser violada. Y lo comparto: la prostitución es una forma moderna de esclavitud.

… P: Algunas hablan incluso de los burdeles como campos de concentración…

R: Sí, se lo he oído decir a varias supervivientes y estoy de acuerdo. Evelina Giobbe, una superviviente de prostitución estadounidense de origen italiano, dice que cuando ella dejó la prostitución se sintió como imagina que se debieron de sentir los supervivientes de los campos de concentración al salir de ellos.

…Los compradores de sexo, según varios estudios psicológicos, son hombres que tienen poca empatía y que tienden a ser sexualmente agresivos. Son hombres con una masculinidad tóxica y hostil, consideran que lo que les hace ser hombres es su capacidad de tener a una mujer sometida. Y por lo general son paranoicos con las mujeres, no les gustan las mujeres, no confían en ellas.

Los compradores de sexo se muestran por lo general tolerantes con la violación, consideran que está bien violar a una mujer, y muchos de ellos tienen un historial de agresiones sexuales. Un importante estudio realizado por Heilman en cinco países muestra cómo los hombres que en alguna ocasión de sus vidas han comprado sexo son más proclives a violar a una mujer, a cualquier mujer, no sólo a las mujeres que están en la prostitución.

P: Si la prostitución es tan devastadora, si como usted dice es una forma moderna de esclavitud, ¿por qué sigue existiendo?

R: Ésa es justo la pregunta que le estamos planteando ahora a compradores de sexo en Alemania, Estados Unidos y el Reino Unido. “¿Por qué compran ustedes sexo?”, les inquirimos. Una de las cosas que sabemos a ciencia cierta es que cuando un Estado legaliza la prostitución está mandando a los hombres un mensaje muy fuerte de que está bien comprar sexo. En Alemania, donde la prostitución es legal desde 2002, oímos a los hombres decirnos una y otra vez que es algo normal comprar sexo, que al fin y al cabo las prostitutas ganan así dinero. Muchos compradores de sexo admiten, eso sí, que ven el miedo en los ojos de las mujeres, que ven al proxeneta oculto en la parte de atrás, que son conscientes del tráfico de seres humanos que hay ahí… Pero eso no les detiene. Así que lo único que le puedo decir es que aún estoy buscando la respuesta a esa pregunta que me plantea. Lo que tengo claro es que hasta que no haya igualdad real entre hombres y mujeres, existirá la prostitución. Cuando tengamos igualdad -igualdad de salarios, igualdad en términos de dignidad- se acabará.

… P: ¿Hay algún país que sea un modelo a seguir?

R: El sueco es un buen modelo. Y a nivel global hay esperanza: muchos países están aprobando legislaciones progresistas y humanitarias sobre prostitución: Suecia, Noruega, Francia, Canadá, Israel… La legislación sueca tiene tres cosas buenas: destina fondos para ayudar a las personas que quieren escapar de la prostitución, castiga con penas severas a los compradores de sexo y, en tercer lugar, no criminaliza a las personas que se prostituyen.

P: La legislación sueca contempla penas de cárcel para los compradores de sexo. ¿Está de acuerdo?

R: Creo que la cárcel es una buena idea. ¿Por qué no? Si tenemos en cuenta los efectos que provoca la prostitución se trata de un delito muy grave, de un delito contra la humanidad, de una moderna forma de esclavitud. Y si nos tomamos eso en serio, hay que aplicar penas apropiadas. Yo creo que habría que meter en prisión durante 24 horas a cualquier hombre que compre a una prostituta. No en necesario tenerles dos semanas, bastan 24 horas. Ninguno quiere que su jefe, su mujer o su novia se entere de que compran sexo, y si van al calabozo 24 horas se enterarían.

P: La pornografía, ¿influye en la prostitución?

R: Sí, tiene una enorme influencia. La pornografía son películas de prostitución, las mujeres que se ve en la pornografía son mujeres prostituidas. Y, sobre todo, la pornografía enseña a los hombres cómo ser compradores de sexo, lo que tienen que hacer, cómo deben de tratar a una mujer, cómo la deben mirar. Los menores de 30 años han crecido aprendiendo el sexo a través de la pornografía, y eso es devastador para todas las mujeres, especialmente para las que están en prostitución pero para todas nosotras. Además si entra en una página cualquiera de pornografía verá que en la esquina superior de la pantalla casi siempre sale una ventana emergente con la foto de una chica que dice: “Hola, estoy disponible”. La pornografía y la prostitución están conectadas, no son cosas separadas.

Los sindicatos exigen que las políticas sociales dominen la agenda pública

The Libertarian Red Line (on Abortion), by Bionic Mosquito