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Contra Pol Victoria sobre la ideología de género

16/04/2018

Saludos e introducción

Pol Victoria dio una pésima conferencia en el Instituto Juan de Mariana (18/11/2017) titulada Ideología de género, el mayor peligro totalitario del siglo XXI (según la presentación del propio Victoria; en el anuncio y en el video del IJM el título aparece como Ideología de género, el peligro totalitario del siglo XXI).

El conferenciante se presenta con una imagen cuidada y elegante: traje, corbata, bien peinado. Son señales relativamente costosas de profesionalidad y formalidad, y quizás también de clase media alta, de conformidad social, de buena gente conservadora de toda la vida: el disfraz perfecto para todos los disparates que se avecinan.

Comienza la charla con dos largos minutos de saludo tramposo y efectista, refiriéndose a estimados o estimadas damas, caballeros, no damas, no caballeros, homosexuales, transexuales, bisexuales, intersexuales, gays, lesbianas, travestis, andróginos, bigénero, mujeres en transición a varón, varones en transición a mujer, de género variable, queer gender [sic], sin ningún género, asexuales, no binarios, pangénero, pansexuales, transmasculinos, transhombres, transfemeninas, transmujeres, intermasculinos, intergénero, género dual, hermafroditas, tercer sexo, tercer género de dos espíritus, cuarto género y los demás que haya, género cruzado, género cero, varones de cromosomas XY, varones de cromosomas XX, mujeres de cromosomas XX, mujeres de cromosomas XY, seres XXY, XYY, XX, YY, XXX, YYY, todos, todas, todes.

Qué fácil, barato y probablemente hipócrita es llamar “estimado” a todo el mundo aunque no se sienta en realidad ningún afecto real demostrable por ellos.

En la lista hay muchas redundancias o repeticiones (sinónimos o equivalentes), invenciones (¿género cero?), se equivoca con queer gender (es genderqueer), sobran YY e YYY, y faltan, ya que pretende ser exhaustivo, heterosexuales, cis, interfemeninos, poligéneros, género neutro, y seres X.

Dice que no quiere ofenderlos olvidándose de algunos, y se supone que tampoco mencionándolos: no es una falta de respeto, ni una broma. Quiere establecer que esto es o refleja un grave problema (la ideología de género), y afirma que hay un gran miedo social al respecto, aunque él no lo tiene. El miedo social resulta no ser de quienes puedan ser discriminados o perseguidos por su sexo o género anómalo o minoritario, sino por algunos que quieren hablar del tema y son presuntamente marginados de la universidad, censurados y echados de la cátedra en todo el mundo. Tal vez se refiere, sin mencionarlo, al actualmente famoso, políticamente incorrecto, polémico y brillante intelectual Jordan Peterson (catedrático de psicología en la Universidad de Toronto; Maps of Meaning: The Architecture of Belief, The Psychological Significance of the Biblical Stories; 12 Rules for Life: An Antidote to Chaos), quien ha tenido problemas en este ámbito por una ley sobre cómo hablar con alumnos transgénero, pero que no ha sido censurado, ni ha sido marginado de la universidad, ni ha sido expulsado de su cátedra.

A pesar de ofrecer cursos de retórica Victoria no parece ser capaz de expresarse con corrección, rigor, precisión, concisión y claridad. Sobre esta misma conferencia, Victoria afirma haber sido agredido y amenazado por parientes, amigos y conocidos: vaya parientes y amigos tiene, aunque no ofrece ningún ejemplo concreto identificable. Y esto ha sucedido por miedo, por censura, porque es una doctrina sumamente peligrosa y agresora; puede ser eso, o que le han recomendado no dar la conferencia, tal vez por lo desacertado de sus contenidos, pero no se atreven a decírselo claramente. Como no ofrece datos concretos ni pruebas, quizás todo lo anterior es una invención o una exageración para presentarse como alguien valiente y heroico que asume enormes riesgos y se enfrenta a terribles y peligrosos enemigos.

La intoxicación de la ideología de género y la libertad de expresión

Victoria asegura que “mucha gente inteligente ha sido intoxicada con esta influencia” de la ideología de género. Menciona a un colega con mucha inteligencia, al que admira y aprecia, y con quien está de acuerdo en temas económicos, y que ha escrito un artículo sobre ideología de género. Y en este artículo pone: “esa definición simplista, hombres y mujeres”. Victoria reacciona: “¿cómo que simplista, decir hombres y mujeres, y no tener que decir media hora de todos los calificativos que pueden existir? En toda la historia de la humanidad, en todos los continentes, en todas la culturas, siempre ha habido varones y mujeres, y todo el mundo lo ha tratado como normal. ¿Qué significa este ataque por un libertario de que esto es una clasificación simplista?”

¿Quién es esta persona a quien Victoria no se digna en nombrar e identificar? Resulta que soy yo mismo, Francisco Capella, y el artículo al que se refiere es este: La transexualidad y sus polémicas, que comienza así:

Sexo, género y transexualidad

De una forma simplista (y errónea por imprecisa e incompleta) los seres humanos pueden ser clasificados de forma binaria por su sexo biológico en dos clases o categorías (dicotomía): hombres (macho, masculino, varón), o mujeres (hembra, femenino).

La distinción sexual de la especie humana en hombres y mujeres es útil como primera aproximación, pero es falaz y simplista cuando se toma como algo completo y exhaustivo, especialmente cuando lo que se está estudiando o discutiendo son las anomalías sexuales, la transexualidad y las diferencias entre sexo y género. Las mentes limitadas prefieren las categorizaciones simples, limpias, fáciles, de blanco y negro, sin matices, sin zonas grises, sin problemas. No importa si estas niegan u ocultan realidades que además seguramente resultan desconocidas o incómodas. Y además declararse a favor de determinados usos conceptuales y lingüísticos puede servir como señal de pertenencia a un colectivo, en este caso la derecha conservadora más rancia, carca y reaccionaria, que repite de forma acrítica e irreflexiva las consignas de los obispos y de la hoja parroquial: la ideología de género como el mayor peligro totalitario del siglo XXI.

Según Victoria hay otros libertarios, afortunadamente, que no están en esta onda, y aquí sí nombra a uno de prestigio, Carlos Rodríguez Braun, probablemente porque le gustan más sus ideas algo más conservadoras y quiere honrarlo y afiliarse con él. El problema del argumento de Victoria es que Rodríguez Braun ha criticado “las censuras, agresiones y violencia contra quienes ponen un letrero que pone que los niños tienen pene, las niñas tienen vulva” [la organización Hazte Oír] y que esto pueda considerarse como delito de odio, pero no ha entrado en analizar si su afirmación es correcta o no. Una cosa es defender la libertad de expresión (una cuestión legal o ética), y otra distinta analizar el contenido de las expresiones, su verdad o falsedad, su precisión o imprecisión, su consistencia o inconsistencia.

Afirma Victoria que “que haya unos casos transexuales no significa que sea falso que los niños tienen pene y que las niñas tienen vulva”. Error: significa justamente eso, porque “los niños tienen pene” suele interpretarse en lógica como “todos los niños tienen pene”, lo cual es falso o discutible según qué se entienda por “niño”. Para los críticos de la ideología de género el transexual es como una abominación o engendro que o se niegan a reconocer o que exigen que sea clasificado según sus exigencias particulares, de modo que el que nace con atributos sexuales masculinos ya es macho para siempre. Les habría costado muy poco afirmar que “casi todos los niños tienen pene”, pero esta proposición correcta es poco rotunda y abre la posibilidad de hablar de los niños que no tienen pene, justo lo que estos intolerantes no quieren hacer.

Según Victoria todo el escándalo se montó porque “los que controlan los medios de comunicación y estas asociaciones son partidarios de la ideología de género y son violentos, agresivos, contrarios a la libertad de expresión”. Así, sin matices y a lo bruto: los poderes ocultos que controlan los medios de comunicación (que no se nos dice quiénes son, de forma típicamente conspiranoica) son todos partidarios de la ideología de género y son todos violentos, agresivos y contrarios a la libertad de expresión.

Continúa refiriéndose a mí sin nombrarme: “este propio libertario a quien admiro y respeto le parece muy bien lo que ha hecho Chrisalis [asociación privada de familias con niños transgénero], pero no deja que los otros pongan lo contrario, no hay libertad de expresión”. Esto sí que es echarle mucha cara dura con una mentira desvergonzada (no solo es falso sino que no puede no saber que no es cierto): “no dejar” es sinónimo de no permitir, de prohibir; ¿dónde he defendido yo la prohibición de que los otros se expresen?; ¿alguna cita comprobable, por favor?; ¿mostrar que una idea es errónea o incluso estúpida equivale a querer prohibir su expresión? Por otro lado yo no he valorado de forma positiva o negativa lo que ha hecho Chrisalis (más allá de reconocer que tienen perfecto derecho a ello ya que es su libertad expresión y se trata de una campaña financiada por fondos privados), sino que me he limitado a describirlo y explicarlo. Igual que he explicado los errores y tonterías de Hazte Oír y su campaña sin pretender censurarlos.

Ante tanto disparate y trampa me pregunto cómo sabe Pol Victoria que yo soy inteligente: ¿tiene él la inteligencia necesaria para evaluar qué inteligencia tengo yo? Tal vez es que mi inteligencia decae cuando no estamos de acuerdo.

Una flagrante contradicción

Creo que es interesante resaltar cómo Victoria se ha pegado un tiro en el pie al incurrir en una flagrante contradicción que obviamente no ha sido capaz de detectar: comienza su charla refiriéndose seriamente (según su propia aclaración) a una gran cantidad de categorías sexuales o de género realmente existentes, pero luego insiste en que la afirmación correcta es la simplificación binaria. Me ha recordado a la trampa en la que cae el coronel Jessep en Algunos hombres buenos.

En la película Algunos hombres buenos (A Few Good Men, 1992, dirigida por Rob Reiner con guión de Aaron Sorkin), el coronel Jessep (Jack Nicholson) es pillado en una mentira por el abogado Kaffee (Tom Cruise) al detectar este una contradicción en sus declaraciones.

Un marine ha muerto accidentalmente como consecuencia de la aplicación de una sanción disciplinaria informal y extrajudicial (un “Código Rojo”) por haber infringido el código de honor del Cuerpo de Marines. Los dos compañeros que han ejecutado el castigo son sometidos a juicio y afirman en su defensa que obedecieron órdenes de sus superiores, que en última instancia procedían del coronel Jessep. Este asegura que no solo no ordenó ningún castigo sino que por el contrario ordenó a todos que nadie tocara al marine deshonrado, y que en el cuerpo de marines bajo su mando todas las órdenes se cumplen de forma estricta; también afirma que ordenó su evacuación lo antes posible para garantizar su seguridad.

Jessep se excede en sus mentiras al intentar protegerse por partida doble: cada afirmación por separado lo muestra haciendo algo correcto, pero ambas juntas son absurdas o contradictorias; no tiene sentido ordenar una evacuación por seguridad si esta está garantizada porque él ha dado las órdenes adecuadas y sus órdenes se cumplen de forma estricta.

Menciones y aclaraciones semánticas varias

Continúa Victoria su charla mencionando al Instituto Juan de Mariana como defensor de las libertades políticas y económicas: olvida cuidadosamente que también defendemos, aunque pueda resultar más incómodo, las libertades personales, morales y sexuales.

Afirma que la ideología de género es un concepto amplio, difuso y confuso; radicalmente enemiga del libertarismo, de la libertad, de nuestros derechos, de la familia, de la sociedad, y el mayor peligro totalitario del siglo XXI. Los intelectualmente limitados tal vez creen que lo complejo es confuso, y el confundido cree que los equivocados son los otros, como el conductor que circula por el carril equivocado y asegura que son todos los demás los que van al revés.

Él llama feminazis a las Femen, con su, según él, violencia agresiva: sin embargo Femen gritan consignas a veces insultantes (libertad de expresión) y enseñan los pechos (desnudo parcial visible en muchas playas), en ocasiones en sitios como iglesias, pero no suelen golpear violentamente a nadie, como mucho interrumpen actos públicos y abusan de espacios privados o públicos.

También menciona a Shiloh Jolie Pitt: su exhaustiva investigación le ha llevado incluso al exquisito ámbito de la prensa del corazón.

Entrando en materia, Victoria estructura su charla en cinco partes: historia de los peligros totalitarios; definición de ideología de género; historia de la ideología de género; carácter anticientífico de la ideología de género; carácter liberticida y totalitario de la ideología de género. Se excusa de no poder tratar todo en profundidad, pero asegura que puede demostrar todo lo que dice y pide ser invitado a más conferencias para poder extenderse.

Explica que él no es liberal sino libertario. Según él el término “liberal” lleva a confusiones, es cualquier cosa, como la Revolución francesa con sus guillotinas, la desamortización de los bienes de la Iglesia Católica, la expulsión de los jesuitas, el estar a favor del aborto y el homosexualismo y el transexualismo y la promiscuidad sexual, el estar a favor de Francisco y en contra de Ratzinger. No solo maltrata sin piedad el término “liberal” con múltiples absurdos, también destroza el término “libertario” a conciencia.

Aclara que cuando use el término “hombre” se refiere a “varón y mujer”. Posteriormente no será consistente con este uso, ya que mencionará el “odio al hombre” cuando lo que quiere decir es el “odio al varón”. Habría sido más prudente decir que lo que se quiere expresar con ese término depende del contexto.

Historia de los peligros totalitarios

La historia de los peligros totalitarios parece comenzar en la Edad Moderna: los imperios clásicos en sus múltiples formas o son olvidados o no eran peligros totalitarios; la Edad Media según Victoria tenía muchas más libertades que la Edad Moderna por los contrapesos en el poder. No hemos avanzado nada o incluso hemos retrocedido y la investigación de Steven Pinker debe de estar totalmente equivocada.

Victoria menciona “las monarquías absolutistas” [sic] que podían hacer todo lo que querían porque el rey era el Estado: le convendría estudiar algo de historia para comprobar la cantidad de cosas que no podían hacer fácilmente.

La Ilustración y la Revolución francesa (con su guillotina) son confundidas y mezcladas sin ningún rigor: olvida que la Ilustración no defiende la violencia de la guillotina, y que también inspira la revolución estadounidense y el avance de la razón, la observación, la experimentación, la ciencia y la crítica frente a la superstición religiosa y el sometimiento irreflexivo a la tradición y a los poderes establecidos (esto último es lo que realmente molesta a los conservadores más rancios).

En el siglo XX el mal es obviamente el comunismo o socialismo con sus millones de muertos. El islamismo radical no se limita a ningún siglo sino que siempre es y ha sido un peligro para la civilización, sin dar ningún detalle o matiz; otros integrismos o fundamentalismos religiosos violentos (como los cristianos) no son mencionados en absoluto; tal vez porque ahí Victoria tiene un grave conflicto de interés.

Finalmente en el siglo XXI la amenaza totalitaria más peligrosa es la ideología de género, y Victoria advierte y predice que en veinte años no solo habrá multas y cárcel para los que se opongan a ellas sino que serán asesinados. Como estos disparates los profiere sonriendo, me planteo la posibilidad de que en realidad se trate de una broma de mal gusto y con poco sentido del humor. Es interesante comprobar que, como es típico en chiflados, chalados y charlatanes, no se le ocurre jugarse su dinero y su prestigio intelectual con alguna apuesta a quien quiera llevar la contraria a su histeria y paranoia.

La ideología de género y su historia

Victoria propone su propia definición: la ideología de género es “un sistema cerrado de ideas que unifica decenas de cosmovisiones sobre la naturaleza del ser humano, antropologías distintas e incluso contradictorias entre sí, pero que tienen todas dos cosas en común: la negación de la complementariedad entre varón y mujer y la negación de que la sexualidad humana, tanto su orientación como su identidad, tiene una base a la vez biológica y cultural.” Afirma que él ha estudiado mucho este tema y conoce la verdad. Por el contrario la ideología de género es lo contrario a la verdad: no tiene nada de verdad, “es todo lo que no sea la verdad”. “Ideología de género es todo lo que no sea la verdad, es anti realidad, anti ciencia”. En realidad lo que hace es construir un hombre de paja, una caricatura ridícula a la cual demonizar con comodidad.

En la exposición de la historia de la ideología de género menciona algunos nombres y breves citas (“la mujer no nace, se hace”), y resulta que además de la corriente marxista (con su lucha de clases) hay una corriente liberal que no parece insensata y que contiene algo de verdad.

Victoria asegura que en la Edad Media las mujeres tenían más derechos y que estos les fueron arrebatados por la Edad Moderna y la Ilustración. Desprecia el hecho de que en el franquismo las mujeres no podían tener una cuenta bancaria sin permiso del marido como una agresión moderna, y asegura que en la Edad Media las mujeres podían tener propiedades. No se le ocurre que la popularización de las cuentas bancarias es un fenómeno relativamente reciente, ni ofrece datos históricos de cuánta propiedad han poseído las mujeres en comparación con los hombres: para qué recurrir a datos pudiendo contar anécdotas y asegurar que todo lo puede demostrar en otra ocasión.

La ideología de género va mutando según alcanza diversos objetivos (voto, acceso a la universidad, diferencias laborales y salariales), y produce diversas olas cada vez más radicales. Se pasa de la política de la calle a la política de la cama. No se reclama solo igualdad ante la ley, sino que se exige que la mujer abandone la familia (el heteropatriarcado) y se realice e integre en la actividad económica y política: que no haya matrimonio, que no haya hijos, que son una carga (anticonceptivos, aborto). Además se insiste en que la mujer individual debe integrarse en el colectivo femenino. Se llega incluso a absurdos como los transespecie, gente que es lo que le da la gana, como una niña que él conoce que se cree gato: no aclara si esta niña ha sido tratada por algún especialista en enfermedades mentales, quizás porque seguramente se trata de una niña que simplemente juega con las afirmaciones sobre su identidad.

Victoria recoge correctamente algunos aspectos de las ideas feministas y de género, pero las caricaturiza y afirma que sus mayores absurdos (como el odio al hombre) son su auténtica esencia en lugar de su expresión radical marginal.

El carácter anticientífico de la ideología de género y sus mitos

Victoria insiste en que él es muy científico, que no es crédulo (“no trago cuento a nadie”) y que investiga con mucho cuidado. Menciona que trabajó en la industria farmacéutica y ha asistido a sus congresos (no dice que se trataba de redes comerciales, donde la ciencia frecuentemente brilla por su ausencia y abuso), y cree que así ha aprendido neurociencia. Por el contrario en la ideología de género todo es contrario a la ciencia, y así presenta diversos mitos (no ofrece ninguna cita o referencia de gente que defienda esos mitos): la única diferencia entre varón y mujer es los genitales; el cerebro unisex; el cerebro disociado del cuerpo; la mujer marginada en la política, la cultura, la educación y la empresa; el homosexual perseguido y victimizado; la cirugía como solución a la transexualidad; la mujer victimizada; el varón y la mujer no son complementarios; el mercado laboral como liberación de la mujer; el antinatalismo como progreso de la mujer.

Victoria presume de lo que carece: siendo licenciado en humanidades y economía, su formación científica es nula, al igual que su rigor intelectual.

Sobre la observación de la actividad neuronal habla de diodos en el cerebro: seguramente quiere decir electrodos u otros sensores (en electroencefalogramas o resonancias magnéticas). Menciona circuitos eléctricos en el cerebro: sería mejor circuitos neuronales con señales electroquímicas. Habla de la corteza “periteal” ([sic], seguramente parietal) mayor en varones. Habla de corteza límbica cuando en realidad seguramente se refiere al sistema límbico. Menciona la adrenalina cuando probablemente quiere decir testosterona como hormona típicamente masculina y asociada a mayor agresividad. Sobre las diferencias cerebrales y conductuales entre hombres y mujeres, no solo las exagera y simplifica en exceso, sino que no menciona los debates científicos existentes, y además asegura que no solo es así sino que “tiene que ser así”. Cuenta que ante un balón, a los niños les sale patearlo con el pie y a las niñas recogerlo con las manos: no aclara si esto es un estudio científico o una observación personal anecdótica. Dice que en los cerebros de hombres y mujeres todo es distinto (“El cerebro masculino no tiene nada que ver con el cerebro femenino”) y en seguida que hay cosas en común: ¿en qué quedamos? No ofrece ninguna referencia de autores u obras para profundizar.

Menciona el hospital Ramón y Cajal de Madrid y sus tratamientos hormonales y de cirugía a transexuales: critica muy seriamente que no se haga ninguna prueba sobre el cerebro de los transgénero para comprobar si es cierto lo que dicen acerca de sentirse en un cuerpo anómalo. Tal vez no entiende que es el propio sujeto quien mejor acceso tiene a sus pensamientos y emociones, es decir a los resultados de la actividad cerebral; y quizás le convendría aprender algo de neurociencia y sus limitaciones, en vez de insistir en que “los ideólogos de género detestan la ciencia, la investigación, la verdad, solo creen en sus prejuicios”.

Sobre la mujer marginada del poder, Victoria menciona a la Reina Isabel y a su hija Catalina de Aragón (y otras pocas mujeres), educadas, cultas, poderosas. Recurre a ejemplos anecdóticos de mujeres que tienen poder, olvidando la inmensa mayoría que no lo tienen, y de nuevo sin estadísticas comparadas. ¿Sabrá algo de la usual precedencia del varón en la sucesión monárquica? También ofrece su experiencia personal con los beduinos o bereberes, cuyas mujeres participan en el mercado, trabajan y emprenden. Cree que lo que tiene que refutar es que ninguna mujer nunca en ningún sitio ha tenido ningún poder político o económico, educación o cultura. Es algo muy típico en pensadores débiles de la escuela austriaca, que se creen que lo único que tienen que hacer es demostrar la falsedad de una proposición universal (que por otro lado nadie sensato defiende) mediante algún ejemplo particular que la refute.

Sobre el homosexual perseguido y victimizado, reconoce que antes era así, y aún lo es en algunos países. Pero aquí y ahora es el varón heterosexual la víctima, y se pone a sí mismo (quizás de forma figurada) como ejemplo: “¿Tengo yo acceso a ser presentador de un programa de televisión si no soy homosexual? No, no tengo acceso.” No dice si realmente lo ha intentado y ha sido rechazado por estos motivos. Critica las subvenciones públicas a las fiestas del orgullo gay, como si las financiaran solamente los heterosexuales, olvidando que son fuente de ingresos y quizás incluso financieramente beneficiosas para las ciudades que las acogen. Y es que al parecer hay “dictadores totalitarios” y aquí está Pol Victoria para enfrentarse a ellos, aunque lo acusen de “fascista”.

Sobre la cirugía y los tratamientos hormonales como solución a la transexualidad, para Victoria es una mutilación (la compara con la ablación genital femenina, olvidando que esta es contraria a la voluntad de la niña y dañina de por vida en todos los casos), algo artificial, que introduce medicamentos en el cuerpo: ¿utilizaba Victoria este argumento contra las drogas cuanto trabajaba en redes comerciales de farmacéuticas? Una cantidad importante de personas transgénero se suicidan, pero tras la operación quirúrgica la cantidad se reduce a la mitad. Victoria no lo considera suficiente, e insiste en que debe existir alguna otra solución porque esta no vale. Él debe de saber más sobre estos problemas que todos los individuos, familias y médicos directamente involucrados.

Sobre la mujer victimizada, el acceso al mercado laboral como liberación de la mujer, y el antinatalismo, Victoria mezcla aciertos fáciles con disparates.

Ideología liberticida y totalitaria

Victoria asegura que tiene 19 páginas de ejemplos (y que hay muchos más casos) de personas perseguidas en el mundo por criticar la ideología de género (recuerda que primero multas, luego cárcel y pronto será asesinato). Él mismo espera ser protagonista en este sentido y que le llegue alguna multa por esta conferencia.

Investigando un poco es posible comprobar que estos casos (con cierta frecuencia protagonizados o enfatizados por católicos ultraconservadores) tienen parte de verdad y gran parte de exageración y distorsión histérica y paranoica, como cuando llaman totalitaria o dictatorial a la Ley 3/2016, de 22 de julio, de Protección Integral contra la LGTBifobia y la Discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual en la Comunidad de Madrid (ley que seguramente casi ninguno de quienes la critican se haya molestado en leer). Sobre esta ley Victoria afirma que se quita la patria potestad a los padres sobre sus hijos, lo cual es un disparate si se entiende lo que significa quitar la patria potestad a alguien.

Victoria pone como ejemplo de científico perseguido a Richard A. Cohen con sus pseudoterapias de conversión o cambio de orientación sexual. Estas prácticas han sido criticadas y rechazadas por la inmensa mayoría de los médicos, psiquiatras y psicólogos. Además de no ser realmente efectivas (la evidencia indica que la orientación sexual no se elige y no se puede cambiar), pueden provocar daños psíquicos, depresión y tendencias suicidas. Muchos homosexuales sufren no por su orientación sexual en sí misma, sino por el rechazo familiar y social en determinados ámbitos, y especialmente por su consideración como algo pecaminoso para algunos creyentes religiosos: el deseo de no pecar o de ser aceptados puede llevar a algunos homosexuales a negar su orientación sexual e intentar cambiarla, o al menos a cambiar su conducta sexual si no consiguen modificar sus deseos sexuales.

Sobre cómo dejó de ser considerada la homosexualidad un trastorno psicológico, Victoria cuenta que un lobby violento irrumpió en el congreso en el cual se trataba el tema [1973, Asociación Psiquiátrica Americana (APA)] y obligó a que se cambiase su consideración en el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders o Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Desórdenes Mentales). Tal vez lo ha leído en La homosexualidad no es lo que era, de César Vidal, artículo sesgado, parcial, incompleto, falaz y sin ninguna referencia salvo a la Biblia. Aquí y aquí tienen una breve exposición más sensata y sin conspiranoia.

Para lo completo que pretende ser, es interesante que Victoria no mencione a Aquilino Polaino, muy famoso hace unos años sobre estos temas.

El movimiento libertario infiltrado por la ideología de género

Victoria vuelve a hablar de mí sin usar mi nombre como ejemplo de liberal infiltrado por la ideología de género (pobre de mí), y comenta sobre un congreso liberal no identificado en el cual unas mujeres no identificadas hicieron algunos comentarios peculiares sobre la prostitución: todo muy riguroso y documentado.

Critica que la educación sexual para niños y niñas sea obligatoria o un derecho básico: cree que va a ser una herramienta para la dictadura mundial de los ideólogos de género, la nueva casta totalitaria. Los ultraconservadores tienen pánico a que se hable de sexo y creen que el único adoctrinamiento sexual válido es el que hace la familia.

El propio Pol Victoria sirve como ejemplo de que su advertencia al ámbito liberal es muy defectuosa: naturalmente que hay mucho de liberticida, absurdo e intervencionista en la ideología de género (feminismo incluido), pero es también importante notar el problema de que el movimiento liberal está infiltrado por bastantes chalados charlatanes conspiranoicos pseudocientíficos fanáticos ultraconservadores.

En el mundo hay muchas malas ideas. Por desgracia no todas las críticas de malas ideas son acertadas. La ideología de género es fundamentalmente una mala idea, aunque con partes de verdad. Hay críticas de la ideología de género, como esta, que también son pésimas ideas; y que al ligarse a las ideas de la libertad las dañan y contaminan.

Preguntas y debate

Victoria insiste en que la homosexualidad, si no una enfermedad, es al menos un trastorno psicológico (confusión mental, afectiva y sexual), seguramente causado por experiencias traumáticas en la relación con padre y/o madre: las típicas falacias del padre distante y la madre sobreprotectora u otras variantes (con la causalidad invertida) y otros presuntos traumas infantiles.

Probablemente nervioso ante ciertas críticas y preguntas incómodas que no sabe cómo contestar (pero no reconoce que no sabe), Victoria muestra su escasa consistencia en el uso del lenguaje con el término “homosexualista” (u “homosexualismo”), que antes dijo que reservaba para mencionar a los homosexuales que quieren intervenir coactivamente para hacer que todos sean como ellos, y que ahora usa para referirse a todos los homosexuales como enfermos.

Victoria reconoce que ha habido mujeres machacadas en la historia, pero que se exagera mucho, que hay excesos: él no comete excesos en absoluto, qué va, faltaría más; los excesos de un lado se corrigen con excesos en el sentido contrario, ¿verdad?

Asegura que ha hablado con muchísimas prostitutas para que dejen de ejercer su oficio: interesante afirmación cuya veracidad es difícil de comprobar.

Sobre la posible relación entre píldora anticonceptiva y trastornos sexuales, Victoria asegura que hay estudios que indican que hay mucha relación, pero que no sabe: ¿en qué quedamos?

Relata otra historia que sabe de primera mano porque se la ha contado un amigo espía: tal vez Victoria no entiende qué significa saber algo “de primera mano”. Se trata de que los terroristas radicales islámicos “se van hacia otro lado”, y que en vez de torturarlos, los seducen con jóvenes atractivos. Al final va a resultar que la homosexualidad es valiosa porque puede usarse contra los malvados terroristas, ¿no?

Victoria asegura que el griego clásico homosexual no tiene nada que ver con el homosexual moderno: no se le habría ocurrido adoptar hijos. También habla del problema de la negación de la realidad, pero no menciona el caso más flagrante de esto mismo: la religión, con sus ideas asociadas sobre el sexo. Para él el ser humano tiene cuerpo y alma, algo muy científico. Le piden que defina hombre y mujer y es incapaz.

Críticas posteriores

En los comentarios al video de la charla Victoria se defiende forma torpe de las críticas:

Sobre la charla en general, hay agunas críticas de que no están bien fundamentadas por una sola razón: la conferencia NO trataba sobre DEMOSTRAR CIENTÍFICAMENTE la falsedad de la ideología de género, por eso no lo hago, no lo demuestro, ni fue mi pretensión porque de eso no trataba la charla; sí lo toqué por encima, sí puse algunos ejemplos y minidemostraciones anecdóticas, porque tocaba tocar el tema aunque fuera por encima, pero no era el centro de la conferencia, por tanto no hice rigurosas demostraciones sino que fue muy superficial, y tenéis razón en eso, pero es que no era la finalidad de la charla; la finalidad era explicar que la ideología de género es totalitaria y que nos persiguen y discriminan a todos los demás que no nos plegamos a sus postulados; ¿que queréis que yo demuestre que “la homosexualidad es un trastorno psicológico” y conducta anómala?, ¿o queréis que fundamente científicamente por qué la ideología de género es falsa en todas sus vertientes?, pues invitadme a otra charla, a un debate si queréis, contra cualquiera de vosotros, y ese día sí me voy preparado con la evidencia científica al respecto, estoy encantado de debatir con vosotros, pero es que esa conferencia no trataba de demostraciones científicas, y así traté eso sólo anecdóticamente, lo confieso. (Quizás mi error fue tocar esos temas sin el rigor necesario, cuando me debía haber centrado quizás solamente en el peligro que supone para nuestras libertades, que era el verdadero tema en cuestión, y con el cual se me fue el tiempo y tampoco pude desarrollar mucho.) Gracias por vuestras aportaciones.

Tanto pretender que él es muy científico (aunque su página personal muestra que su formación y actividad científica son inexistentes) y luego resulta que no se trataba de eso.

Yván Ecarri, que ya lo criticó tras la conferencia en el turno de preguntas, lo destroza con un par de comentarios informados.

1:23:45 “Yo prefiero llamarlo [al homosexualismo] trastorno psicológico como se llamó siempre”. La OMS y la Asociación de Psiquiatría de los Estados Unidos (APA) definen trastorno psicológico como un conjunto de alteraciones del pensamiento, la percepción, las emociones, la conducta y las relaciones con los demás que causan sufrimiento o incapacidad para funcionar en la vida. Este concepto es aceptado de forma general por la mayoría de profesionales de la salud mental en España y el mundo. (Ver: Confederación Salud Mental España).

Para que algo sea un trastorno psicológico debe cumplir ambas condiciones, es decir, presentar alteraciones de pensamiento, percepción, emociones, conducta o relaciones Y ADEMÁS causar sufrimiento (distress en la definición en inglés) o incapacidad para funcionar en la vida.

La homosexualidad, por si misma, no causa sufrimiento o incapacidad para funcional en la vida. Por ejemplo, Robert Cabaj en “Homosexuality and Neurosis: Considerations for PsychotherapyCabaj” Journal of Homosexuality, Vol 15, 1998, Issue 1-2; afirma: “Through there is no correlation between mental illness and homosexuality, there are unique concerns that play a role in symptomatology and psychotherapy around neurotic and characterological issues in gay patients”

Existe, eso sí, una incidencia mayor de trastornos de ansiedad entre homosexuales como consecuencia de la condición egodistónica resultado del rechazo internalizado hacia la homosexualidad cuando la persona tiene inclinaciones homosexuales (Internalized Homophobia: A Factor in Depression, Anxiety, and Suicide in the Gay and Lesbian Population, Karine J. Igartua, Kathryn Gill, Richard Montoro, McGill University 2009); “Homosexuality Anxiety, a misunderstood formo f OCD” Mónica Williams en Leading-edge health education issues, 2008; o como consecuencia del rechazo, la presión social y el maltrato (“Homosexuality and Mental Ilness”, J. Michael Bailey, Archives of General Psychiatry · November 1999)

Como dije antes: estudie y no diga estupideces sin sentido.

Más:

1:24:11 “El homosexualismo se da por traumas de la infancia”. Esto es falso. Browne y Finkelhor en “Impact of child sexual abuse: A review of the research”, publicado en 1986 en el Psychological Bulletin [99(1) páginas 66 a 77] hacen una revisión sistemática del impacto del abuso en niños y desmienten que los traumas de la infancia causen homosexualidad. Pueden causar que la víctima se convierta a su vez en maltratador infantil además de otra variedad de problemas como ansiedad, depresión, agresividad, aislamiento, baja autoestima, abuso de drogas y alcohol, y desajustes en la conducta sexual no relacionados con la homosexualidad. Judy Cashmore y Rita Shackel (The long-term effects of child sexual abuse, 2013; CHILD FAMILY COMMUNITY AUSTRALIA) citan al menos 11 estudios que son concistentes con lo dicho anteriormente: Gold et al (1999); Molnar, Berkman et al. (2001) Schraufnagel et al. (2010); Steever, et al. (2001); van Roode et al. (2009); Coohey (2010); Colman & Spatz Widom (2004);Dorahy & Clearwater (2010); Dube et al. (2005); Garnefski & Diekstra (1997); Garnefski & Arends (1998). Hay un artículo de Doll et all (1992) que afirma que 37% de los sujetos estudiados (pacientes homosexuales, varones y mujeres, tratados por enfermedades de transmisión sexual) declararon haber tenido relaciones sexuales antes de los 19 años con un adulto o con una persona que consideraban más fuerte. De este estudio no se desprende ni por asomo que 37% de los homosexuales hayan sido víctimas de abusos sexuales. Beitchman et al (1992) también citan múltiples estudios en los cuales encuentran una “baja pero significativa” correlación entre abusos sexuales en la infancia y homosexualidad, especialmente homosexualidad femenina. Aclaran que se refieren a “significación estadística” y citan estudios con r=0.12. Por poner una comparación, la desprestigiada ley de Okun sobre la correlación entre las tasas de crecimiento del PIB y del desempleo es de 0.7. En resumen, caballero: no diga estupideces sin base científica.

Pol Victoria lamenta que alguien llame estupideces a solo una pequeña parte de las estupideces que ha dicho en su conferencia:

Después de un desarrollo intelectual serio (que no implica correcto) usar la palabra “estupideces” no le queda bien para finalizar el discurso. Sin embargo, estaré encantado de que me invite o me cite a un debate intelectual donde le refutaré esos estudios con otros estudios más serios.

Insiste en que vuelvan a invitarle y asegura que esos estudios (que obviamente no ha leído ni conoce) pueden ser refutados por otros estudios más serios que no especifica pero que está seguro de que existen: si esto es tan importante, ¿por qué no aprovechar la ocasión para ofrecerlos inmediatamente? Puede por ejemplo visitar los sitios de Hazte Oír o Citizen Go y su The Gender & Sex Conference, donde encontrará abundante pseudociencia e ideología ultraconservadora de su gusto.


Tonterías selectas

16/04/2018

Universidad, de Almudena Grandes

El feminismo de mayorías sociales, de Lourdes Muñoz Santamaria

Algo erróneo en el modo en que vivimos, de Joaquín Estefanía

El cuidado de los mayores en España: personas más que robots, de Gregorio Martín Quetglas y Andrés Ortega

La falacia del derecho a decidir, de Enrique Gil Calvo, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid


Recomendaciones

16/04/2018

Thinking About War, by Pierre Lemieux

FC: sensible and almost perfect, except maybe for the incomplete and problematic analysis of the permissibility of hurting innocent civilians.

The Facebook Trials: It’s Not “Our” Data, by Alex Tabarrok

FC: it is data about us (“our data”), but this does not mean that it belongs to us, the same way that my friends or my family do not belong to me; this is more about privacy than property.

Want to feel unique? Believe in the reptile people, by Roland Imhoff

FC: if you are an inconformist, try a small weird sect with new and niche absurd beliefs; it you are a conformist, try a big established religion or ideology with old and widely shared absurd beliefs.

You can’t argue against socialism’s 100 per cent record of failure, by Kristian Niemietz

FC: or maybe 99%, because it has not and can not be tried at 100% dose.

Jordan Peterson’s Darwinian Aristocratic Liberalism: The Cathy Newman Interview, by Larry Arnhart

FC: Jordan Peterson is very good, but not perfect.


Recomendaciones

15/04/2018

Los hombres del rey: una corte de poder económico y mediático protege a la Corona, de Eduardo Bayona

La incalculable fortuna de Juan Carlos, rey: de la cuenta ‘Soleado’ a los negocios con Corinna, de Patricia López y Carlos Enrique Bayo

A conspiracy theory about sex and gender is being peddled around the world by the far right, by Ana Campoy

Pensionistas, egoístas y demagogos, de Julio Carabaña

Mental Transaction Costs, by Arnold Kling


Tonterías selectas

15/04/2018

Entrevista a Nerea Barjola, investigadora feminista, sobre el caso Alcàsser

Alcàsser no se contó. Se hizo reproduciendo todo el rato significados profundamente sexistas, responsabilizándolas a ellas y, por ende, al resto de mujeres jóvenes.

P: Llega a afirmar que Alcàsser es un régimen político, ¿qué significa eso?

Lo es porque no deja de suceder, porque nos siguen asesinando y está en el centro mismo de la cotidianidad social. No es algo excepcional, tratarlo como excepcional lo sitúa fuera del conjunto social. Yo cojo un concepto de Agamben, que es excepción, y que lo que plantea es que todas las situaciones que son vividas, gestionadas o construidas como excepcionales en realidad lo que hacen es mostrar la esencia misma de la norma. Si se quiere estudiar lo general, hay que estudiar la excepción. Eso me ha permitido sacar el crimen de Alcàsser de su variable terrorífica y situarlo en el centro mismo de la cotidianidad, porque no es un caso aislado, sino que forma parte de la estructura social. La violencia machista es estructural.

… No hablan del crimen en términos políticos feministas para pensar en cómo y por qué los hombres detentan el derecho de torturar sexualmente a tres adolescentes, sino que se habla de por qué ellas hicieron autoestop.

P: También habla de que estos relatos tienen efectos en los hombres, ¿cuáles?

A ellos les pone en contacto con los privilegios que detentan sobre la vida y el cuerpo de las mujeres y con su rol de propiedad. Si tú analizas como hombre que tiene privilegios lo que te están diciendo los relatos sobre terror sexual dices no quiero participar de esto. Ahora, si no lo analizas y no lo ves, continuas reproduciendo violencia sexual. Los hombres tienen esa opción de ejercer poder sobre el cuerpo de las mujeres, pueden decidir si usarlo o no, pero tener la opción de hacerlo ya es muy grave.

P: Dice que los propios medios de comunicación son violencia sexual, ¿por qué?

No son entes ajenos a la violencia, no solo producen y reproducen violencia sino que son violencia sexual, en el momento en que das una noticia que no es meramente descriptiva sino que culpabilizas a una persona, estás ejerciendo violencia sobre el resto de mujeres, que están siendo interpeladas por ese relato.

… Insisto, los medios forman parte del conjunto social pero también de no tener la voluntad política de tener la perspectiva feminista para hablar de esto. Hay algo de no querer cambiar el statuo quo sexual.

¡Despertemos!, de Juan José Millás

Entrevista a Clara Serra, diputada por Podemos en la Asamblea de Madrid

… sacar el cuidado de la esfera política, invisibilizarlo y feminizarlo (que es lo mismo), nos deja más desarmadas frente a las embestidas del capitalismo salvaje. Cuando el capitalismo arrasa con el sistemas de servicios públicos de cuidar a nuestros mayores, a las personas dependientes, a los enfermos (porque arrasa con los hospitales), a los niños (porque privatiza las escuelas infantiles)… las que más sienten su ausencia son las mujeres, porque son las encargadas del cuidado.

Que la asuman los sujetos más invisibilizados de la política es un negocio perfecto porque queda soterrado. Esto es lo que ha pasado en esta crisis. Los efectos de largo alcance han recaído sobre las mujeres y han quedado un poco mudos. Se ha sufrido en las casas, pero no se ha hablado de ello en la política. Porque quienes hacen política son principalmente hombres que no cuidan. Es un negocio redondo para el capitalismo invisibilizar una esfera que está permanentemente golpeando y arrasando. Es políticamente necesario que el cuidado aparezca en escena y que digamos que vamos a defender estos derechos.

… Creo que hay que aprovechar las fricciones que a veces se dan entre el capitalismo y el patriarcado y hacerlas funcionar en nuestro beneficio. Por ejemplo, el capitalismo es superfuncional a la ocultación del cuidado, y en ese sentido es un cómplice total del patriarcado. Pero el capitalismo algunas veces ha parecido ir de la mano del movimiento LGTBI, cuando hablamos del capitalismo rosa. Pues cuando hay fricción entre unos poderes y otros es también un momento de oportunidad política. Y lo que hay que hacer es aprovechar esas brechas y enfrentarnos a él.

… El capitalismo intenta cooptar el movimiento LGTBI y ahora al feminismo… Estamos en ese momento en el que vemos que empieza a ser funcional al capitalismo, por cosas como que la firma H&M vende camisetas… Este es un debate que se está dando ahora en el feminismo y que ya se ha dado en el movimiento LGTBI. Lo digo es que hay que ser muy conscientes de eses intento de cooptación, pero a la vez ser conscientes de que esa cooptación no es total. A veces podemos intervenir políticamente para que algo que le es funcional al capitalismo nos acabe resultando beneficioso a nosotras. Mi reflexión es que no demos por hecho que si al capitalismo algo le viene bien, a nosotras necesariamente nos viene mal, porque es más complejo y a veces hay algo que podemos utilizar. No siempre es el capitalismo el que te usa a ti, sino que hay un margen en el que puedes usarlo en tu beneficio, para tu lucha. Usar las propias herramientas del enemigo.

Pensiones, un derecho de todos, de Pepe Álvarez, secretario general de UGT

The Winter That Will Not Quit, by Mark Sircus (at LewRockwell.com)


Recomendaciones

14/04/2018

Regard for Reason in the Moral Mind, by Joshua May

Robot cognition requires machines that both think and feel, by Luiz Pessoa

Everyday politics: Imperial Chinese conscription shows how ordinary people exercise influential political skills, even in a repressive state, by Michael Szonyi

La rebaja del IVA cultural no ha sido para ‘el pueblo’, de Juan Ramón Rallo

Why Is the Human Brain So Efficient? How massive parallelism lifts the brain’s performance above that of AI, by Liqun Luo