Domingo Soriano, el liberalismo y la eutanasia

Domingo Soriano, socio del Instituto Juan de Mariana, organización (¿presuntamente?) liberal, ha escrito La eutanasia ‘liberal’.

“Es un tema delicado”

Sí, estamos hablando de vida o muerte, de sufrimiento, de autonomía, de libertad. Pero que sea delicado no quiere decir que haya que mantener lo que había antes. ¿Diríamos que es un tema delicado si desde la legalización se planteara su prohibición?

No cae “en el trazo grueso, en la gracieta fácil” y pide que no se haga, y habla de “argumentos que bien desarrollados podrían ser interesantes”. El problema es que no ofrece esos argumentos ni critica los que ya han sido desarrollados previamente por otros (ni citas, ni referencias, nada).

Menciona “la cantidad de gente a la que admiro y respeto que parece pensar que puede zanjar un tema tan complejo con una ocurrencia tuitera.” Me quedo con las ganas de saber a quiénes se refiere y cuáles son esas ocurrencias tuiteras. “Seré, yo, Señor, seré yo?”

Dice que “podríamos incluir otros asuntos, como el aborto o la gestación subrogada”, y menos mal que no lo hace porque tiene bastante lío, porque a veces incluir esos otros asuntos puede ser informativo o demostrar consistencia del pensamiento, pero a menudo se cambia de tema o se añaden otros para escurrir el bulto, para distraer la atención sobre las conclusiones incómodas del análisis exhaustivo del asunto central original.

Si el asunto es “la naturaleza liberal o antiliberal de la eutanasia” la respuesta es muy clara: la legalización de la eutanasia es liberal, y su prohibición es antiliberal, propia típicamente de conservadores no liberales, frecuentemente con creencias religiosas (algunos se hacen llamar liberal conservadores, o paleolibertarios, o liberales tradicionalistas).

Domingo parece asumir que insistir en que la eutanasia es claramente liberal es “absurdo en términos comerciales” porque “con la definición de liberalismo que algunos practican” seríamos muy pocos, pero eso sí muy puros. Tal vez ese es el coste de ser consistente y honrado y no distorsionar o engañar para ganar en popularidad. ¿Defender la libertad es explicar lo que es y sus beneficios e intentar atraer a la gente, o se trata de atraer a más gente a toda costa defendiendo algo vago, ambiguo, indefinido, que no moleste? ¿Quitar las aristas que pinchan aunque formen parte esencial del sistema? ¿Cómo era eso de que la libertad de expresión era para las palabras que no nos gustan?

me sorprende una barbaridad que haya quien crea en serio que estos asuntos son la prueba de fuego para determinar quién puede o no puede llamarse liberal.

Si no son la prueba de fuego, tal vez son una prueba de fuego. Una más, pero resulta ser una señal honesta costosa muy informativa, por cómo usa la derecha más conservadora el prohibicionismo como señal de lealtad y pertenencia.

Lo de poder o no llamarse liberal: no se trata de dar permisos, licencias, carnets. Pero sí de definir en qué consiste ser liberal con la máxima claridad y precisión posible, e informar de que ciertas posturas no son compatibles con esa definición. Si alguien tiene definiciones alternativas, que las defienda con rigor y asumiendo las consecuencias, y que se atenga a las críticas.

Lo cierto es que en muchos de estos aspectos, muy límites, creo que la postura sensata entre aquellos que nos tenemos por liberales debería implicar la aceptación de que 1) es imposible que nos pongamos de acuerdo porque implican cuestiones muy complicadas sobre la vida, la libre voluntad, el consentimiento y el arrepentimiento y (2) lo lógico es que cada uno intente convencer al resto en el segundo nivel.

Cuando una frase o párrafo empieza por “lo cierto”, sospecho. ¿Qué necesidad hay de usar esta expresión? ¿Algunas de las otras frases o párrafos sin esta declaración explícita podrían no ser ciertos? ¿Este párrafo es más cierto que otros? ¿Es una verdad más importante?

Interesante: luego hay un “creo”. Domingo es la persona mejor informada para hablar de sus creencias, y no creo (vaya) que se equivoque (¿cuál sería realmente su color favorito?) o que tenga motivos para mentir.

Domingo Soriano me parece no solo brillante y competente sino muy sensato. ¿Pero está seguro de que la razón de que no nos pongamos de acuerdo es que estos temas son “muy límites” e “implican cuestiones muy complicadas sobre la vida, la libre voluntad, el consentimiento y el arrepentimiento”? ¿La única razón? ¿La razón principal? ¿Y si hay gente que no concede la razón a otros por sus sesgos, por sus prejuicios, porque practica el razonamiento motivado que le lleva a forzar y distorsionar la argumentación hacia las conclusiones deseadas, porque no puede o no quiere aceptar explícitamente una posición que afectaría a su capital intelectual y social, a sus relaciones familiares y profesionales, a su reputación e imagen personal?

¿Estas cuestiones son realmente tan complicadas, o la gente tiene pavor a ciertas verdades simples? ¿Estas cuestiones no se han discutido y explicado ya en múltiples ocasiones para el que quiera comprender dónde podrían estar los problemas? ¿Hay que inventarse presuntas complicaciones y problemas adicionales?

no me vale el argumento de “que la ley lo admita y cada uno haga lo que quiera”. Por todo lo que expongo debajo y por las preguntas que planteo, ese argumento es muy endeble: ese “lo que quiera” es lo que está en cuestión en la mayoría de las ocasiones.

Ese argumento es el núcleo del liberalismo. ¿El núcleo del liberalismo es muy endeble? ¿Y si lo que resulta ser endeble es el cuestionamiento de este argumento?

Quizás esto sea parte de mi propio sesgo…

Hipótesis a explorar.

en general he visto muchas más expulsiones y anatemas de los proeutanasia (los puros) que del bando contrario. Por cierto, en ocasiones con una actitud y unas maneras muy poco liberales…

Con lo de las expulsiones Domingo se refiere a que él cree que hay un grupo constituido por los liberales (esos presuntos individualistas que no se relacionan ni juntan con nadie), que hay que satisfacer ciertos requisitos para ser admitido, y que alguien podría temer ser expulsado y perder algún beneficio. El problema es que ese grupo no existe. No entro en las actitudes y maneras, aunque no creo que las haya liberales o no: no creo que el liberalismo consista en no criticar duramente a otros o en no informarles con argumentos de que no son liberales.

Sobre la eutanasia y el liberalismo obligatorio: el razonamiento gira en torno a la libertad del individuo. Un tema muy sensible en el campo liberal, porque, efectivamente, alrededor de esa libertad, de la dignidad y del control de cada uno sobre su propia vida se articulan la mayoría de nuestros argumentos.

¿La libertad del individo es un tema muy sensible en el liberalismo? ¡Es el tema principal!

El uso del término “dignidad” sin definir qué significa me hace temer que en algún momento vamos a descarrilar.

El problema es que no es tan sencillo.

¿Está seguro? ¿Sabe lo que es principio de parsimonia? ¿Solo se aplica a las teorías y explicaciones científicas, o también a las éticas o morales? ¿Las complicaciones pueden deberse a falta de comprensión de los principios sencillos? ¿Son muy graves y afectan de forma destructiva al núcleo del sistema, o están en los detalles de la aplicación o interpretación concreta como cualquier cosa que se represente mediante el lenguaje natural humano?

En primer lugar, ¿cuál es el límite de esa libertad? ¿Permitiríamos que una persona se vendiese libremente como esclava para el resto de su vida? Si decimos que sí, que es posible aunque casi nadie dice que sí, surge otra pregunta complicada: ¿y si luego cambia de opinión? Pero con la eutanasia no se puede cambiar de opinión.

El límite de la libertad está en la propiedad y la libertad ajena. Y en aquelas normas libremente aceptadas mediante contratos voluntariamente pactados. Esta pregunta no era tan difícil. De primero de liberalismo.

Sobre si permitiríamos o no la esclavitud voluntaria, esta ya es avanzada, y parece una pregunta trampa: ¿se trata de describir qué haría la gente o qué haría cada uno, o de contestar lo que es compatible o consecuente con la ética de la libertad? La respuesta correcta es sí, porque la libertad en un concepto o idea que permite autorreferencia, reflexividad, recursividad, incluso para limitarse o destruirse a sí misma (metalógica). Parece paradójico o contradictorio pero no lo es.

Si uno luego cambia de opinión, pues debería haberlo pensado mejor antes, o puede pedir a otros que compren por él su libertad. ¿Los contratos no pueden hacerse cumplir porque las partes podrían cambiar de opinión? ¿Qué son los contratos y para qué sirven? ¿No protegen de cambios de opinión ajenos? ¿Siempre ha de haber una cláusula de salida o rescisión en los contratos? ¿Seguro? ¿No somos libres en el presente para limitar nuestra libertad futura? ¿Si yo me encadeno y tiro la llave del candado, estoy haciendo algo ilegítimo? ¿Si se la vendo a otro, luego me la tiene que revender a mí? ¿A qué precio? ¿El matrimonio indisoluble en qué quedaría? ¿No es una atadura mutua voluntaria?

Y si, como la gran mayoría de las personas, respondemos que no, que no puedes venderte como esclavo para el resto de tu vida, la pregunta es más compleja: ¿puedes pedir lo más (que te maten) y no lo menos (vivir, pero como esclavo de otro)?

La gran mayoría de las personas o expresa lo que haría sin pensarlo mucho, o no entiende el problema, qué le vamos a hacer. Incluso muchos filósofos y pensadores profesionales, liberales o no, no lo entienden.

¿Estamos seguros de que es menos vivir como esclavo de otro que ser matado por otro según tu voluntad? ¿Qué cuantificación o comparación estamos haciendo aquí? ¿No habíamos quedado que en la eutanasia no hay posibilidad de arrepentimiento o conflicto futuro de voluntades? ¿El que se vendería como esclavo, lo haría gratis?

hay cientos de situaciones en las que se imponen límites a la libertad. Este año es un buen ejemplo. Muchos liberales han defendido algunas de esas restricciones, y no siempre o no sólo por el daño que se podía hacer a los demás, también en razón de la situación excepcional, la emergencia, la coordinación, etc.

¿La libertad de uno no tiene límites en la libertad y la propiedad ajenas? ¿Se está refiriendo a límites adicionales, excepcionales? ¿Que muchos liberales defiendan ciertas restricciones implica que lo hacen bien, que son compatibles con las ideas de libertad, propiedad, no agresión y derechos y deberes contractuales?

¿La eutanasia es comparable a una emergencia de salud pública, con sus externalidades positivas y negativas, y los bienes y males públicos? ¿Va a haber una epidemia de gente pidiendo la eutanasia porque ve que otros la piden?

¿Que los que piden la eutanasia sean una minoría excepcional significa que no tienen derecho a ello, y que lo normal o la mayoría manda? ¿Es la excepcionalidad del sufrimiento lo que cuenta? ¿El testamento vital no puede hacerse cuando no se está ni enfermo ni sufriendo?

En mi opinión, muchos columnistas que se denominan liberales han justificado la intervención del Gobierno mucho más allá de lo razonable (la diferencia es que yo no les expulso del grupo, porque creo, de nuevo, que el tema es complejo).

Aquí convendría precisar qué liberales, qué intervenciones, y qué argumentos han usado. Casa mal lo de “en mi opinión” (subjetiva) con “lo razonable” (¿la razón no es universal y objetiva?).

Pero vuelvo a la eutanasia: ¿límites a la libertad con los que convivimos y que aceptamos? Cientos: desde el suicida al que se detiene para que no se tire a las vías del tren (¿tenemos derecho?) hasta las decenas de causas por las que una persona es declarada incapacitada, total o parcialmente.

¿Estamos hablando de mera descripción de la legislación o derecho positivo, o de principios morales? ¿Seguro que tenemos derecho a detener o retener a un suicida? ¿Cómo y durante cuánto tiempo? ¿Podemos obligarlo a vivir indefinidamente?

La incapacitación legal total o parcial es muy interesante, pero es perfectamente compatible con las ideas liberales: se trata simplemente de explicitar un concepto esencial, que es el de sujeto ético o persona a quienes se aplican, protegen y obligan. ¿Insinúa que el que pide la eutanasia es necesariamente un incapacitado que no sabe lo que hace? ¿No hay ninguna manera de comprobar la madurez o la salud mental de las personas? ¿La ley no incluye garantías y soluciones para estos posibles problemas?

Aquí está el verdadero punto de debate de la eutanasia: ¿hasta qué punto una persona que pide la muerte toma esa decisión de forma independiente, consciente, etc.?

¿El “verdadero” punto de debate? ¿Hay puntos de debate falsos?

¿Se puede pedir la eutanasia de forma inconsciente? ¿Quiere decir dormido, o que no sabe las consecuencias de lo que pide? ¿Podría dar algún ejemplo, a ser posible real y no hipotético?

¿La decisión independiente es la que se toma sin ser influido por nadie, sin que nadie te afecte, te importe o te manipule? ¿De nuevo, ejemplos reales, más allá de esas historias de pobres vulnerables, que suelen ser otros no identificados?

¿Ya que estamos, cómo sabemos que quienes no piden la eutanasia lo hacen de forma independiente y consciente? ¿Cómo sabemos que los que exigen prohibir la eutanasia lo hacen de forma independiente y consciente? ¿Cuál es la presunción por defecto? ¿Domingo Soriano, al escribir este artículo, lo ha hecho de forma independiente y consciente? ¿Tal vez ha pensado en el qué dirán? ¿Ha evaluado todas las consecuencias?

¿Si uno cree que una persona pide la eutanasia coaccionado o manipulado por otros, qué tal si denuncia con pruebas ese caso concreto y a esas malvadas personas? ¿Que es muy difícil probarlo? ¿Qué fue de la presunción de inocencia? ¿La cambiamos por presunción de culpabilidad y conspiranoia?

Excelente la columna de Cristina Losada sobre el tema. ¿Cuánto dolor elimina tu raciocinio y te convierte en incapaz? ¿Qué es un sufrimiento insoportable? ¿Insoportable durante cuánto tiempo? ¿Y si me echo para atrás, como el esclavo? No, en este caso no puedes.

La columna de Cristina Losada en Libertad Digital, el lugar de trabajo de Domingo Soriano, es mala. Que Domingo la considere excelente indica que hay un problema de evaluación, o tal vez es la manifestación de algún sesgo (dice lo mismo que yo, estamos en el mismo equipo).

¿El hambre y la sed extremos también eliminan el raciocinio y te convierten en incapaz, de modo que hay regular o controlar lo que comen y beben? ¿Incapacitamos también a todos los enamorados como adictos a otra persona? ¿A los fanáticos como adictos a una causa? ¿La capacidad de razonar se pierde por sensaciones o emociones muy intensas? ¿No saben lo que hacen? ¿No será al revés, que el dolor o el sufrimiento insoportable aclaran muchísimo las decisiones frente a situaciones en las cuales hay más indiferencia?

¿El que pide la eutanasia no sabe que una vez ejecutada ya no hay vuelta atrás?

¿Qué pasaría si al legalizar la eutanasia los individuos pudieran estar más tranquilos al saber que pueden recurrir a ella si así lo consideran, mientras que al estar prohibida puede haber la angustia de no poder hacerlo en ningún caso y tener entonces que sufrir, recurrir a ayuda ilegal o suicidarse?

¿Y el suicida? ¿Debe ser libre? ¿Por qué evitar su acto voluntario? ¿En qué momento una obligación de todos (también del Estado) como es cuidar de la vida, en ocasiones incluso contra la voluntad del individuo, se convierte en la obligación contraria?

¿La pregunta es si el suicida es libre, o si uno tiene derecho a retener a un suicida? El suicida naturalmente que es libre, como cualquier otro individuo. ¿Vamos a prohibir el suicidio y a castigarle por ser suicida o por intentarlo? El que quiera ayudarle a no suicidarse, que lo haga, y quizás reciba su agradecimiento si resulta que se trataba de algo pasajero y con solución. Cuidado con los posibles abusos de retener indefinidamente a individuos porque podrían ser un peligro para sí mismos.

Es más, el tema del suicidio deja abiertas otras preguntas que son muy interesantes. Supongamos que admitimos la eutanasia para grandes inválidos (por ejemplo, casos como el de Ramón Sampedro; aunque cada vez más estas personas, gracias a la tecnología, tienen numerosas opciones a su disposición). Pero incluso si admitimos esos casos (que son muy pocos), ¿debería estar permitida la eutanasia para una persona que tenga la capacidad de suicidarse? Es decir, si realmente quieres morir y puedes causarte la muerte, ¿debemos permitir que impliques a otra persona? ¿Por qué necesitas a esa otra persona?

¿Los grandes inválidos, gracias a la tecnología, tienen numerosas opciones a su disposición? ¿Opciones de qué? ¿De llevar una vida más normal? ¿Si la vida es casi normal, para qué iban a querer morirse? ¿Lo que importa son los medios disponibles o las preferencias de cada individuo?

¿Sobre preferir la eutanasia cuando uno puede suicidarse y por qué necesitas a esa otra persona, de qué tipo de suicidio estamos hablando? ¿Uno solitario, desesperado, vergonzoso, violento, con sangre, vísceras y huesos rotos, o algo más pacífico, con alguna sustancia venenosa, quizás acompañada de otras sustancias para evitar el dolor y perder la consciencia?

¿Si alguien puede hacer cosas por sí mismo, le prohibimos interactuar con otros? ¿Dónde está la víctima agredida en estas relaciones voluntarias? ¿La persona implicada lo hace obligada por la fuerza o decide participar libremente? ¿Acaso no hay objeción de conciencia para los médicos?

¿Qué es eso de “debemos permitir”? ¿Afirmaciones deónticas a dos niveles? ¿Hay principios para saber qué estamos obligados a permitir y qué estamos obligados a prohibir? ¿Si partimos de la ética de la libertad, la propiedad y la no agresión, no está muy clara la respuesta en el caso de la eutanasia?

Para cada una de estas preguntas hay cientos de respuestas. Complicadísimas todas.

¿En serio? ¿Podríamos hacer una lista para ver si realmente hay cientos, o si se quedan en un par o unas pocas? ¿Todas las respuestas son igualmente válidas o acertadas? ¿No hay ningún criterio para evaluar su calidad?

¿Son complicadísimas, o mucha gente no ha hecho el esfuerzo de estudiarse el tema hasta comprenderlo, dominarlo y ver que no es para tanto?

entraríamos en el tercer nivel del debate: la aplicación práctica.

En esto reconozco una cierta perplejidad. Cada vez que se habla de eutanasia o aborto, los defensores de una legislación más flexible… usan como ejemplos ¡los casos de eutanasia o aborto que no se dan! Cuando digo que no se dan, no quiero decir que no haya ni uno (por ejemplo, el caso de Ramón Sampedro), lo que digo es que no representan el caso típico. Por ejemplo, al hablar del aborto la discusión siempre empieza igual: “Imagina que tu hija de 12 años es violada y que el feto está enfermo y que los médicos le dan un 1% de esperanza de vida a ese feto”. Y yo siempre pienso: “¡Qué caso tan complicado! Espero no verme nunca en esa tesitura”. Y mi respuesta suele ser: “Si ese es el problema, legislemos que en ese caso concreto esté permitido el aborto. Puede haber una discusión ética interesante, pero está claro que en una situación tan límite nadie puede imponer sus creencias”.

¿Para qué meter el aborto y sus complicaciones, y dar ejemplos hipotéticos de aborto, cuando se está discutiendo la eutanasia?

¿Por qué en una situación tan límite nadie puede imponer sus creencias? ¿Las creencias pueden imponerse en situaciones no límite? ¿Qué pasa con las creencias incompatibles, quién impone qué a quién?

Pero es que ése no es el problema. Es un hombre de paja del tamaño del Coloso de Rodas.

¿Y si es Domingo quien está construyendo un hombre de paja?

Si alguien quiere discutir de esto, hagámoslo con tiempo, argumentos, posibilidad de que el otro te rebata, etc.

¿Y si estas discusiones ya se han tenido, los argumentos existen, y simplemente Domingo las desconoce o las ignora?

¿También tendrían que discutir el asesino y la víctima, el ladrón y el legítimo propietario, el dueño del piso y el okupa, hasta que quede clara cuál es la postura ética o liberal acertada?

Lo que digo es que no nos hagamos trampas.

¿Podríamos empezar por dar ejemplo, Domingo? ¿A quién acusas de hacer o hacerse trampas? ¿Citas, referencias?

debatamos de los abortos y eutanasias reales, los que conforman la gran mayoría de las situaciones reales que se dan en los hospitales. Porque en la eutanasia, además de los principios, está el tema de la aplicación: esa pendiente resbaladiza que a algunos nos da tanto miedo. Para empezar, las clínicas especializadas: ¿qué incentivos tiene esta gente?, ¿quién les paga? Y los familiares o herederos: ¿tiene derecho a influir en la decisión una persona que se verá beneficiada de la muerte? Desde los mensajes que llegan desde los medios de comunicación a la definición de “voluntad libre” o de “voluntad declarada de forma continuada”: ¿durante cuánto tiempo?, ¿asumiendo las consecuencias?, ¿quién diagnostica?, ¿y si escogemos médicos que sea más fácil que diagnostiquen que sí?, ¿tiene pleno uso de sus facultades un paciente que va buscando al médico que le recete eutanasia?, ¿y qué le diferencia del suicida que busca una pistola o un décimo piso?

¿Por qué no habrá incluido el aborto en el título del artículo, si casi va a ser ascendido de secundario a protagonista principal?

¿Cómo sabe Domingo cuáles y cómo son las eutanasias reales? ¿Y si estos debates y estudios ya están hechos? ¿Y si hay prohibicionistas mintiendo y propagando bulos descaradamente al respecto y diciendo que no ha habido debate? ¿Cuántos años llevamos ya con este tema? ¿No hay organizaciones y activistas que le han dedicado mucho tiempo? ¿Ha leído lo que he escrito yo al respecto, por ejemplo? ¿Discutimos sobre eso?

¿Clínicas especializadas? ¿Para la eutanasia hace falta una clínica especializada? ¿Va a ser un negocio multimillonario, con unos márgenes de beneficios escandalosos y colas de clientes?

¿Sobre los incentivos, podemos considerar el altruismo y la bondad, o la hipótesis de trabajo es suponer maldad y egoísmo y a ver si nos quitamos de en medio al abuelo, nos ahorramos los cuidados y heredamos ya?

¿Sobre los hijos que manipulan a sus ancianos progenitores, quién ha criado a esos hijos? ¿Y podemos mostrar casos reales en lugar de recurrir a la tan atractiva ficción conspiranoica?

¿Sobre escoger el médico que diagnostique, no hay libertad de elección de médico? ¿Qué tal ir preparándolo todo con tiempo en lugar de tener que correr al final? ¿Cree que la gente que pide la eutanasia son pobres incautos sin capacidad de agencia que han cambiado de opinión justo al final de su vida porque han sido manipulados por otros?

Lo he repetido unas cuantas veces en los últimos días, en las redes sociales y con mis amigos que opinan diferente. No creo que sean asesinos; sólo pienso que están equivocados y lo digo mientras todas las dudas del mundo se agolpan en mi cabeza. Me parece uno de los debates más complejos que puedan existir.

Gracias por pensar que no somos asesinos, menos mal.

¿Y si el equivocado eres tú? ¿Si todas las dudas del mundo se agolpan en tu cabeza, qué tal pensarlo más para aclararse, quizás consultando con expertos y gente que se lo haya trabajado?

odio las etiquetas incluso cuando sólo son un intento de aclarar las cosas

Pues tu profesión de periodista consiste en usar etiquetas, porque no otra cosa son todas y cada una de las palabras que usas. El problema está en que para comunicarse y entenderse conviene precisar los contenidos de las cajas que señalan esas etiquetas.

si responder a todas las preguntas de este artículo de forma contraria me saca del club liberal: “Aquí tienen mi carnet”. Está claro que no formo parte de ese club. Ni ganas, oigan.

Tal vez resulta que no eres del todo liberal, o de los liberales economicistas, o liberal conservador, pero aún así yo te quiero en el club, vigilándote para que no rompas algo. Si lo que pretendes es que te despidamos para cobrar indemnización o para librarte de alguna responsabilidad, lo siento pero no vamos a picar.

Suelo recomendar prácticamente todo lo que escribe Domingo Soriano, y lo que hace en la radio, y sus conferencias: con mucho trabajo detrás, teorías y datos, citas y referencias, y muy bien comunicado, claro, preciso, exhaustivo, profundo, didáctico. Este artículo desgraciadamente no es así. Hay preguntas sin respuesta cuando las respuestas existen, y es más la expresión de preferencias y dilemas personales que una exploración consistente del tema de la eutanasia y el liberalismo. A mucha gente le habrá gustado: por eso hay más conservadores que liberales (y tanto “liberal conservador”); es algo mucho más fácil, cómodo y popular.

¿Para cuándo un programa de ética para quedarse sin amigos? ¿Quizás no queremos quedarnos sin ningún amigo? ¿Qué más cosas podríamos tratar en ese programa que son muy complejas y hay que tener cuidado y no liberalizarlas o legalizarlas, o no hacerlo con prisas porque aún no se han debatido? ¿Las drogas, la prostitución, la gestación subrogada?

Con aprecio, de un amigo liberal.

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