Tonterías selectas de Álex de la Iglesia

Tonterías selectas de Álex de la Iglesia: Reflexiones tempestivas

Lo mejor del día, sin duda alguna, es aplaudir a las 20:00 mirando al vecino, que no sabemos quién es, pero le sonreímos, y aplaudimos con todas nuestras fuerzas. Sin embargo, a las 20:15, la cosa cambia y comienza el reino del capitán ‘A Posteriori’, el mundo del “ya te lo dije”, el planeta de “esto no se hace así”. Como en una producción de serie B, compartimos el mismo futuro que los neoyorquinos, franceses o italianos, el horror nos iguala, y, sin embargo, los cretinos hacen carreras para ver quién lo lleva mejor en las estadísticas, quién ha tardado más en tomar medidas, quién es el culpable de nuestra desgracia.

Cuando llega la noche no puedes criticar a nadie, salvo a ti mismo. Quizá sea un buen momento para aprender, y abandonar de una vez por todas el planeta Mongo, donde todo se hace mal, cuando se podía hacer mucho mejor…

El racionalismo del siglo XIX, el liberalismo pragmático, el bueno de Milton Friedman, en definitiva, el ‘capitalismo classic’ que ha regido los destinos del pensamiento occidental desde hace décadas, no funciona. Antes no se percibía con tanta claridad, porque los que escriben la historia se guardaban siempre un ‘deus ex machina’ para el tercer acto. Ahora no, ahora no se salva ni el apuntador, y advertimos con estupor cómo el sistema funciona si el viento sopla a favor, pero deja de hacerlo cuando surgen situaciones ‘imposibles’ como esta.

… Esta confianza en la bondad del futuro y la solidez de las instituciones es un regalo que nos ha dejado el neoliberalismo de los ochenta, que no leía a los hermanos Grimm. El endurecimiento de la conducta moral de cierta clase dirigente es comparable a la de Harry Lime, el personaje interpretado por Orson Welles en ‘El tercer hombre’. Desde la noria, algunos políticos ven pasar a las personas como si se tratasen de hormigas, y deciden con frialdad cuántos cientos de miles pueden aplastar con el dedo, para que la economía no se resienta.

… Nos vendieron que éramos héroes individuales, que cuanto mayor fuese nuestra libertad, mayores posibilidades teníamos de mejorar lo que se encontraba a nuestro alrededor.

… Apostar por el individuo parece probado que no es eficaz, que a Flash Gordon todo este asunto le queda grande. Por eso hay que repensar un sistema global que pueda hacer frente a lo que nos viene encima.

… Por favor, valorad lo que digo en la medida en que se lo merece: poco.

… Primero la vida, y luego todo lo demás. ¿Quién puede negar eso? Nadie con dos dedos de frente. La cultura nunca estará por delante de la supervivencia, pero tampoco detrás, porque sin la cultura no sabremos cómo sobrevivir. Sin la cultura no sabremos discernir qué es lo más urgente, no encontraremos la vacuna, no nos apoyaremos unos a otros en la adversidad, no saldremos a aplaudir al balcón. Sin cultura no aguantaríamos el confinamiento. Sin cultura no aguantaríamos la vida, que no deja de ser, en definitiva, un largo confinamiento.

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